Texto de meditación: “Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos.” – Éxodo 25:8

PROPÓSITO

 ¿Qué hace el pecado con la relación entre Dios y el hombre? Isaías 59:2

“El pecado no solamente nos separa de Dios, sino que destruye en el alma humana tanto el deseo como la capacidad de conocerle. Por medio del pecado, queda desordenado todo el organismo humano, la mente se pervierte, la imaginación se corrompe; las facultades del alma se degradan. Hay en el corazón ausencia de religión pura y santidad. El poder convertidor de Dios no obró para transformar el carácter. El alma queda débil, y por falta de fuerza moral para vencer, se contamina y se degrada.” – Profetas y reyes, pág. 175

¿Qué evidencias tenemos de que Dios quiere habitar entre su pueblo fiel? Éxodo 25:8; Mateo 1:23; Apocalipsis 21:3

“Cuando Moisés estaba por construir el santuario como morada de Dios, se le indicó que hiciese todas las cosas de acuerdo con el modelo que se le mostrara en el monte. . . Así también Dios, deseoso de hacer de Israel su morada, le había revelado su glorioso ideal del carácter. Le mostró el modelo en el monte cuando le dio la ley desde el Sinaí.”— El Deseado de Todas las Gentes, pág. 179.

“Dios ordenó a Moisés respecto a Israel: ‘Hacerme han un santuario, y yo habitaré entre ellos (Éxodo 25:8), y moraba en el santuario en medio de su pueblo.” — El Deseado de Todas las Gentes, pág. 15.

CONFORME AL MODELO

¿Qué se le mostró a Moisés? Éxodo 25:40; Hechos 7:44 ¿Le fue mostrado también a David? I Crónicas 28:19-20

“[Dios] presentó ante Moisés un modelo en miniatura del santuario celestial y ordenó que él hiciera todas las cosas según el modelo que le fue mostrado en el monte.” — The Signs of the Times, 24 de junio de 1880.

¿Dónde está el verdadero santuario que sirvió de modelo? Hebreos 8:1-2; 9:11

“Las Escrituras contestan con claridad a la preguntita: ¿Qué es el santuario? La palabra ‘santuario,’ tal cual la usa la Biblia, se refiere; en primer lugar, al tabernáculo que construyó Moisés, como figura o imagen de las cosas celestiales; y, en segundo lugar, al ‘verdadero tabernáculo’ en el cielo, que era prefigurado por el santuario terrenal. Muerto Cristo, terminó el ritual típico. El ‘verdadero tabernáculo’ en el cielo es el santuario del nuevo pacto.”— La Fe Por la Cual Vivo, pág. 204.

“El santuario celestial, en el cual Jesús ministra, es el gran modelo, del cual el santuario edificado por Moisés no era más que trasunto”. —El Conflicto de los Siglos, pág. 466.

DOS DEPARTAMENTOS

¿Cómo estaba dividido? Hebreos 9:2–5; Éxodo 26:33

“El edificio se dividía en dos secciones mediante una bella y rica cortina, o velo, suspendida de columnas doradas; y una cortina semejante a la anterior cerraba la entrada de la primera sección. . .

“Más allá del velo interior estaba el lugar santísimo que era el centro del servicio de expiación e intercesión, y constituía el eslabón que unía el cielo y la tierra. En este departamento estaba el arca, que era un cofre de madera de acacia, recubierto de oro por dentro y por fuera, y que tenía una cornisa de oro encima. Era el repositorio de las tablas de piedra, en las cuales Dios mismo había grabado los diez mandamientos. Por consiguiente, se lo llamaba arca del testamento de Dios, o arca de la alianza, puesto que los diez mandamientos eran la base de la alianza hecha entre Dios e Israel.

“La cubierta del arca sagrada se llamaba ‘propiciatorio’. . .

“Encima del propiciatorio estaba la ‘shekinah,’ o manifestación de la divina presencia; y desde en medio de los querubines Dios daba a conocer su voluntad”. — Patriarcas y Profetas, págs. 358–360.

¿Qué contenía el lugar santo? Hebreos 9:2

“En el lugar santo se encontraba hacia el sur el candelabro, con sus siete lámparas que alumbraban el santuario día y noche; hacia el norte estaba la mesa de los panes de la proposición; y ante el velo que separaba el lugar santo del santísimo estaba el altar de oro para el incienso, del cual ascendía diariamente a Dios una nube de sahumerio junto con las oraciones de Israel.” — El Conflicto de los Siglos, pág. 464.

Por su parte, ¿qué estaba en el lugar santísimo? Hebreos 9:3–5.

“En el lugar santísimo se encontraba el arca, cofre de madera preciosa cubierta de oro, depósito de las dos tablas de piedra sobre las cuales Dios había grabado la ley de los diez mandamientos. Sobre el arca, a guisa de cubierta del sagrado cofre, estaba el propiciatorio, verdadera maravilla artística, coronada por dos querubines, uno en cada extremo y todo de oro macizo. En este departamento era donde se manifestaba la presencia divina en la nube de gloria entre los querubines.” — El Conflicto de los Siglos, pág. 464.

¿Dónde se manifestaría Dios a su pueblo? Éxodo 25:22

“La ‘shekinah,’ [era la] manifestación de la divina presencia; y desde en medio de los querubines Dios daba a conocer su voluntad. Los mensajes divinos eran comunicados a veces al sumo sacerdote mediante una voz que salía de la nube. Otras veces caía una luz sobre el ángel de la derecha, para indicar aprobación o aceptación, o una sombra o nube descansaba sobre el ángel de la izquierda, para revelar desaprobación o rechazo…

“No hay palabras que puedan describir la gloria de la escena que se veía dentro del santuario, con sus paredes doradas que reflejaban la luz de los candeleros de oro, los brillantes colores de las cortinas ricamente bordadas con sus relucientes ángeles, la mesa y el altar del incienso refulgentes de oro; y más allá del segundo velo, el arca sagrada, con sus querubines místicos, y sobre ella la santa ‘shekinah,’ manifestación visible de la presencia de Jehová; pero todo esto era apenas un pálido reflejo de las glorias del templo de Dios en el cielo, que es el gran centro de la obra que se hace en favor de la redención del hombre.” — Patriarcas y Profetas, págs. 360, 361.

SACERDOTES Y SUMO SACERDOTE

¿A quiénes escogió Dios para ser sacerdotes del santuario? Éxodo 28:1 ¿Cada cuánto debían ofrecer sacrificios? Éxodo 29:39

“Ayudado por sus hijos, Aarón ofreció los sacrificios que Dios estipulaba, y alzó sus manos y bendijo al pueblo. Todo se había hecho conforme a las instrucciones de Dios, y el Señor aceptó el sacrificio y reveló su gloria de una manera extraordinaria: descendió fuego de Dios y consumió la víctima que estaba sobre el altar.”— Patriarcas y Profetas, pág. 373.

“Mientras de mañana y de tarde los sacerdotes entraban en el lugar santo a la hora del incienso, el sacrificio diario estaba listo para ser ofrecido sobre el altar de afuera, en el atrio. Ésta era una hora de intenso interés para los adoradores que se congregaban ante el tabernáculo. Antes de allegarse a la presencia de Dios por medio del ministerio del sacerdote, debían hacer un ferviente examen de sus corazones y luego confesar sus pecados. Se unían en oración silenciosa, con los rostros vueltos hacia el lugar santo. Así sus peticiones ascendían con la nube de incienso, mientras la fe aceptaba los méritos del Salvador prometido al que simbolizaba el sacrificio expiatorio.”— Patriarcas y Profetas, págs. 366, 367.

¿A quién seleccionó Dios como sumo sacerdote? Éxodo 29:4–7. ¿Cada cuánto debía ministrar en lugar santísimo? Hebreos 9:25.

“Sólo una vez al año el sumo sacerdote podía entrar en el lugar santísimo después de preparativos sumamente solemnes y cuidadosos. Ningún ojo mortal, salvo el del sumo sacerdote, podía contemplar la sagrada grandiosidad de este compartimiento, porque era la morada especial de la gloria visible de Dios. El sumo sacerdote siempre entraba temblando, mientras la gente aguardaba su regreso en medio del más solemne silencio.”— La Historia de la Redención, tomo 1, pág. 159.

OFRENDAS

¿Qué ofrendas se debían presentar por quebrantar la ley? Levítico 4:2–6; 4:13–15; 4:22–24; 4:27–29.

“Día tras día el pecador arrepentido llevaba su ofrenda a la puerta del tabernáculo, y poniendo la mano sobre la cabeza de la víctima, confesaba sus pecados, transfiriéndolos así figurativamente de sí mismo a la víctima inocente. Luego se mataba el animal. ‘Sin derramamiento de sangre’, dice el apóstol, no hay remisión de pecados. ‘La vida de la carne en la sangre está’ (Levítico 17:11). La ley de Dios quebrantada exigía la vida del transgresor. La sangre, que representaba la vida comprometida del pecador, cuya culpa cargaba la víctima, la llevaba el sacerdote al lugar santo y la salpicaba ante el velo, detrás del cual estaba el arca que contenía la ley que el pecador había transgredido. Mediante esta ceremonia, el pecado era transferido figurativamente, por intermedio de la sangre, al santuario. En ciertos casos, la sangre no era llevada al lugar santo; pero el sacerdote debía entonces comer la carne, como Moisés lo había mandado a los hijos de Aarón, diciendo: ‘Dióla Él a vosotros para llevar la iniquidad de la congregación’ (Levítico 10:17). Ambas ceremonias simbolizaban por igual la transferencia del pecado del penitente al santuario.

Tal era la obra que se llevaba a cabo día tras día durante todo el año. Los pecados de Israel eran transferidos así al santuario, y se hacía necesario un servicio especial para eliminarlos. Dios mandó que se hiciera una expiación por cada uno de los departamentos sagrados.”—El Conflicto de los Siglos, págs. 470, 471.

¿Nació el sistema de sacrificios, en el desierto? Gálatas 3:19; Génesis 3:15; 4:3–5 

“Cuando el hombre cayó a causa de su transgresión, la ley no fue cambiada, sino que se estableció un sistema de redención para hacerle volver a la obediencia. Se le dio la promesa de un Salvador, y se establecieron sacrificios que dirigían sus pensamientos hacia el futuro, hacia la muerte de Cristo como supremo sacrificio. Si nunca se hubiera violado la ley de Dios, no habría habido muerte ni se habría necesitado un Salvador, ni tampoco sacrificios.”— Patriarcas y Profetas, pág. 378.

¿Cuándo quedó abolido ese sistema de sacrificios? Hebreos 10:1–3.

“Después de que Cristo murió en la cruz como una ofrenda por el pecado, la ley ceremonial no podía tener fuerza. Sin embargo, estaba relacionada con la ley moral y era gloriosa. El conjunto llevaba el sello de la divinidad y expresaba la santidad, la justicia y la rectitud de Dios. Y si la ministración de la dispensación que iba a abolirse era gloriosa, ¿cuánto más gloriosa debía ser la realidad, cuando Cristo fuera revelado impartiendo su Espíritu que da vida y santifica a todos los que creen?”— Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 280.

EL ARCA DEL PACTO

¿Qué objetos contenía el Arca que estaba en el Lugar Santísimo? Hebreos 9:4; Éxodo 31:18; 40:20; Números 17:10; Éxodo 16:33-35

“La ley de Dios, guardada como reliquia dentro del arca, era la gran regla de la rectitud y del juicio. Esa ley determinaba la muerte del transgresor; pero encima de la ley estaba el propiciatorio, donde se revelaba la presencia de Dios y desde el cual, en virtud de la expiación, se otorgaba perdón al pecador arrepentido.” —Patriarcas y Profetas, pág. 361.

“El maná que caía del cielo para el sustento de Israel era un símbolo de Aquel que vino de Dios a dar vida al mundo.” —Patriarcas y Profetas, pág. 303.

“’La vara de Aarón de la casa de Leví [que] había brotado’… El milagro decidió definitivamente el asunto del sacerdocio. Quedó plenamente probado que Moisés y Aarón habían hablado por autoridad divina.” — Patriarcas y Profetas, págs. 426, 427.