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La santidad del matrimonio

Creemos que el matrimonio ha sido instituido por Dios y que es bendecido y santificado desde el paraíso hasta el fin del mundo (Génesis 2:24; Hebreos 13:4; Efesios 5:22-23)

“De manera que la institución del matrimonio tiene como su autor al Creador del Universo. … Fue una de las primeras dádivas de Dios al hombre, y es una de las dos instituciones que, después de la caída, llevó Adán consigo al salir del paraíso.” –Patriarcas y Profetas, pág. 27.

Dios lo creó: a) para que el hombre y la mujer se ayuden y complementen uno a otro en amor (Génesis 2:18); b) para que se reproduzca la raza humana (Génesis 1:27, 28). c) para evitar el adulterio y la fornicación (1 Corintios 7:1-9)

El matrimonio es un pacto que debe ser basado en el amor y la fidelidad de por vida entre un hombre y una mujer. Mateo 19:4; Malaquías 2:14 última parte.

Dios estableció el matrimonio en los principios de la abnegación, el amor, el aprecio, el respeto, la disposición al sacrificio y la responsabilidad. El hombre fue creado primero; él es el guía natural y soporte de la familia. La esposa debe respetar el liderazgo del esposo, pero éste debe amar a su esposa como Cristo amó a su iglesia, por la cual dio su vida. Efesios 5:23, 25.

El matrimonio verdadero constituye, por lo tanto, una unidad espiritual, mental y corporal: armonía de fe, corazón y cuerpo. La mujer y el hombre forman una carne. Génesis 2:24; Mateo 19:5, 6.

Creemos que es la voluntad de Dios que el hombre tenga una sola mujer y que la mujer tenga un solo marido (Mateo 19:4-6; 1 Corintios 6:16)

Creemos que los cristianos deben observar el principio de la temperancia, de modo que sus fuerzas físicas y mentales no sean sacrificadas en el altar de la pasión y las bajas concupiscencias carnales. Los consejos dados en este sentido, en la Palabra de Dios, nos indican el camino de la pureza y de una vida agradable al Señor. 1 Tesalonicenses 4:3-5.

Creemos que los miembros de iglesia no deben contraer matrimonio con miembros de otras denominaciones o incrédulos, ya que las Sagradas Escrituras consideran tal matrimonio como pecado. Deuteronomio 7:3, 4, 6; 2 Corintios 6:14, 15. Y es un motivo, de expulsión. (Josué 23:12; Nehemías 13:23-28)

La relación entre esposos
“En la Biblia, el carácter sagrado y permanente de la relación que existe entre Cristo y su iglesia está representado por la unión del matrimonio.
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El Señor se ha unido con su pueblo en alianza solemne, prometiendo él ser su Dios, y el pueblo a su vez comprometiéndose a ser suyo y sólo suyo.” Conflicto de los Siglos, 431.

“Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne, ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.” Génesis 2.21-23

El registro inspirado nos informa que: “después de la creación de Adán, toda criatura viviente fue traída ante su presencia para recibir un nombre, vio que a cada uno se le había dado una compañera, pero entre todos ellos no había ayuda idónea para él. Entre todas las criaturas que Dios había creado en la tierra, no había ninguna igual al hombre. Y dijo Dios: no es bueno que el hombre esté solo, harele ayuda idónea para él (Génesis 2.18) No existía nadie de la misma naturaleza y forma a quién amar y de quién ser amado. Dios mismo dio a Adán una compañera.” Patriarcas y Profetas, pág. 26

Creados para ser iguales y complementarse
“Eva fue creada de una costilla tomada del costado de Adán; este hecho significa que ella no debía dominarle como cabeza, ni tampoco debía ser humillada y hollada bajo sus plantas como un ser inferior, sino que más bien debía estar a su lado como su igual, para ser amada y protegida por él.” Patriarcas y Profetas, pág. 27

Un lamentable cambio
“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” Génesis 3.6
Desastrosas fueron los resultados de esa separación, el plan de Dios para la santa pareja fue trastornado por su desobediencia. Un cambio se habría de producir.

“A la mujer dijo: multiplicaré en gran manera los dolores en tu preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.” Génesis 3.16

“En la creación Dios la había hecho igual a Adán. Si hubiesen permanecido obedientes a Dios, en concordancia con su gran ley de amor, siempre hubieran estado en mutua armonía; pero el pecado había traído discordia, y ahora la unión y la armonía podían mantenerse sólo mediante la sumisión del uno al otro.” Patriarcas y Profetas, pág. 42

De allí en adelante, el varón sería la cabeza de la mujer:
“Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.” Efesios 5.23
“Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.” 1 Corintios 11.3

Comentando este cambio, dice la Mensajera del Señor:
“El esposo es la cabeza de la familia, como Cristo es la cabeza de la Iglesia y cualquier actitud asumida por la esposa que pueda disminuir su influencia y degradar su posición digna y responsable, desagrada a Dios. Es deber de la esposa renunciar a sus deseos y voluntad, a favor de su esposo. Ambos deben saber renunciar a sus gustos, pero la Palabra de Dios da la preferencia al criterio del esposo. Y la esposa no perderá dignidad al ceder a aquel a quien eligió por consejero y protector.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 106

“Como mujeres, debemos recordar que el Señor nos ha creado sujetas a nuestro marido. Él es la cabeza. Nuestro juicio, nuestra manera de ver las cosas y nuestras razones deben concordar con la de él hasta donde sea posible. En caso que no fuera posible, la Palabra de Dios da preferencia al marido, siempre que no se trate de un asunto de conciencia. Debemos someternos a la cabeza.” Testimonios acerca de Conducta Sexual, Adulterio, y Divorcio, pág. 32.

Dios desaprueba el feminismo
“Los que se sienten llamados a unirse al movimiento en favor de los derechos de las mujeres y la así llamada reforma del vestido, sería mejor que cortaran su conexión con el mensaje del tercer ángel. El espíritu que acompaña al uno no puede estar en armonía con el otro. Las Escrituras hablan con claridad acerca de las relaciones y los derechos de los hombres y mujeres.” Testimonios para la Iglesia, tomo 1, pág. 373

Sin embargo, aún en esta condición, Dios estableció principios que deben gobernar la relación entre cónyuges, para mantener estable la relación y en armonía. Así, juntos ir por el camino de la felicidad y la vida eterna.

Ni machismo ni feminismo
Hoy día, se habla de machismo y feminismo, ambos bandos luchan para demostrar la supremacía de un sexo por encima del otro, pero esto va claramente en contra de las indicaciones que Dios nos ha dado a través de su Palabra.

Dice el Apóstol Pablo: “Someteos unos a otros en el temor de Dios Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su esposa como así mismo; y la mujer respete a su marido.” Efesios 5.21, 32

“Ninguno de los dos debe tratar de dominar. El Señor ha presentado los principios que deben guiarnos. El esposo debe amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia. La mujer debe respetar y amar a su marido. Ambos deben cultivar un espíritu de bondad, y estar bien resueltos a nunca perjudicarse ni causarse penas el uno al otro.” Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 96

“Ame cada uno de ellos al otro antes de exigir que el otro le ame. Cultive lo más noble que haya en sí y esté pronto a reconocer las buenas cualidades del otro. El saberse apreciado es un admirable estímulo y motivo de satisfacción…Ni el marido ni la mujer deben pensar en ejercer gobierno arbitrario uno sobre otro. No intentéis imponer vuestros deseos uno a otro. No podéis hacer esto y conservar el amor mutuo. Sed bondadosos, pacientes, indulgentes, considerados y corteses. Mediante la gracia de Dios podéis haceros felices el uno al otro, tal como lo prometisteis al casaros.” El Ministerio de Curación, págs. 279, 280.

Consejos a las mujeres
“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es la cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así, como la iglesia está sujeta a Cristo; así también las casadas lo estén a su marido en todo.” Efesios 5.21-24 11
“Asimismo vosotras mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabras por la conducta de sus esposas considerando vuestra conducta casta y respetuosa.” I Pedro 3.1-2

“Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de sus casas, buenas, sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.” Tito 2:4-5

“Dios le ha asignado a la mujer su misión; y si ella, humildemente, pero del mejor modo que pueda, hace de su hogar un cielo, cumpliendo con sus obligaciones para con su esposo e hijos fiel y amorosamente, tratando de hacer que su vida útil, pura y virtuosa emane continuamente una luz santa para iluminar a los que la rodean, está haciendo la obra que su Maestro le encomendó, y escuchará de sus divinos labios las palabras: Bien, buen siervo fiel, entra en el gozo de tu Señor.” Testimonios para la Iglesia, tomo II, pág. 414

Estos consejos nos hablan de la sumisión que debe existir por parte de la mujer hacia el varón, sin embargo, la Palabra nos habla claramente de como el varón debe corresponder a dicha sumisión, y como debe ganarse el cariño y respeto hacia su mujer mediante un trato amable y cortés como es digno de un cristiano sincero que ama a Dios y consecuentemente a su esposa.

Consejos a los varones:
“Vosotros maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” I Pedro 3.7
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“Maridos amad a vuestras mujeres, así como Cristo amo a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella Así también los maridos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne.” Efesios 5.25, 28-31

“Si quiere que lo ame (la esposa), debe primeramente ganar ese amor manifestándolo por medio de la ternura expresada en palabras y hechos. Tiene a su cargo la felicidad de su esposa.” Testimonios sobre Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, pág. 34

“No debe volver (el esposo) a la casa con la frente ceñuda, sino que su presencia debiera brindar alegría a la familia y estimular a la esposa a mirar hacia arriba y creer en Dios.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 105-106

“No es amor puro el que impulsa a un hombre a hacer de su esposa un instrumento que satisfaga su concupiscencia. Es expresión de las pasiones animales que claman por ser satisfechas.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 265

Los matrimonios raciales mixtos
Conforme a los testimonios, desaconsejamos los matrimonios raciales mixtos.
“Constituimos una sola hermandad. Debemos actuar con nobleza y valor ante la vista de Dios y nuestro Salvador, no importa qué sea lo que perdamos o lo que ganemos. Como cristianos que aceptamos el principio de que todos los hombres, blancos y negros, son libres e iguales, adhirámonos a este principio, y no demostremos cobardía frente al mundo y los seres celestiales. Deberíamos tratar a los hombres de color con el mismo respeto con que tratamos a los blancos. Y mediante nuestras palabras y nuestro ejemplo podemos convertir a otros a esta manera de pensar. Pero hay una objeción contra el casamiento de los miembros de la raza blanca con los de la negra. Todos deberían considerar que no tienen derecho a imponer sobre sus descendientes aquello que los pondría en desventaja; no tienen derecho a darles como herencia una condición que los sometería a una vida de humillación. Los hijos de estos matrimonios mixtos sienten rencor hacia los padres que les dieron esa herencia para toda la vida. Por esta razón, si no hubiera otras, no debería haber casamientos entre los miembros de la raza blanca y la de color (Manuscrito 7, 1896).” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 394

“En respuesta a preguntas formuladas acerca de la conveniencia de los casamientos mixtos entre los jóvenes cristianos pertenecientes a las razas blanca y negra, quiero decir que este asunto me fue presentado en mi experiencia pasada, y según la instrucción que el Señor me dio, no debería darse este paso, porque con toda seguridad producirá controversias y confusión. Siempre he dado este mismo consejo. Entre nuestro pueblo no debería estimularse esta clase de casamientos. Que el hermano de color se case con una hermana de color que sea digna, que ame a Dios y guarde sus mandamientos. Que la hermana blanca que piensa unirse en matrimonio con el hermano de color, rehúse dar ese paso, porque la dirección del Señor no se manifiesta en ese sentido.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 395

El divorcio y recasamiento
Como reformadores adventistas, creemos que: “En el tiempo del fin, ha de ser restaurada toda institución divina. Debe repararse la brecha, o portillo, que se hizo en la ley cuando los hombres cambiaron el día de reposo. El pueblo remanente de Dios, los que se destacan delante del mundo como reformadores, deben demostrar que la ley de Dios es el fundamento de toda reforma permanente, y que el sábado del cuarto mandamiento debe subsistir como monumento de la creación y recuerdo constante del poder de Dios.” Profetas y Reyes, 501.

El divorcio no está en conformidad con la voluntad de Dios (Malaquías 2: 16; Mateo 19:6-8; Marcos 10:9-12; 1 Corintios 7:10-11)

Solamente en el caso de divorcio y persecución por una parte del matrimonio, o sea por la parte incrédula contra el creyente, habla la Biblia de la posibilidad de separarse y de no volverse a casar, hasta la muerte de la otra parte (1 Corintios 7:12,13,15)

El voto matrimonial une “… los destinos de dos personas con vínculos que sólo la muerte puede cortar”. –Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 577.

Por el hecho de no recasarse, se prueba que el motivo del divorcio era un cargo de conciencia y no pecaminoso adulterio, con el deseo de casarse con otro. (1 Corintios 7:10; 39; Romanos 7:1-3)

Además, creemos que el matrimonio tiene que hacer tanto en lo civil (Romanos 13:1) como ante la iglesia. Los que viene casados del mundo, ya sea por lo civil o de otra iglesia, son considerados a todo efecto como matrimonio válido.

También todos los que quieran contraer matrimonio, después de profunda meditación, tendrán que consultar con Dios, sus padres o sustitutos y con los dirigentes de la iglesia, siguiendo, a las exigencias del quinto mandamiento y el ejemplo de los hombres de fe de la antigüedad. Esto, para el matrimonio y para la iglesia del fin, una gran bendición.

La soltería
La Biblia no condena el quedarse soltero, por el contrario, el apóstol Pablo lo pone como algo deseable (1 Corintios 7:7), ya que permite servir sin impedimento al Señor (1 Corintios 7:32-35) Sin embargo, si Dios no les ha dado el don de continencia, es mejor que se casen. (1 Corintios 7:1-2)

Hay que tener cuidado, de no presionar a los solteros. Los testimonios nos señalan: “Los libros del cielo están cargados con las desgracias, la perversidad y los abusos que se esconden bajo el manto del matrimonio. Por esto quisiera aconsejar a los jóvenes en edad de casarse que no se apresuren en la elección de su cónyuge.” Hogar cristiano, pág. 35

Motivos para separarse de una iglesia

(Isa.52:11-12)

1- ¿Qué diferencia hay entre división y separación en muchas citas de los Testimonios?

Mayormente la sierva del Señor usa la palabra división para referirse a los desacuerdos que existen entre los hermanos de una misma iglesia, una misma organización; y separación para referirse a la salida de un grupo de esa iglesia o de esa organización. Y muchas veces la división es seguida por una separación.

Ejemplos:

“Durante algún tiempo, los descendientes de Noé continuaron habitando en las montañas donde el arca se había detenido.  A medida que se multiplicaron, la apostasía no tardó en causar división entre ellos.  Los que deseaban olvidar a su Creador y desechar las restricciones de su ley, tenían por constante molestia las enseñanzas y el ejemplo de sus piadosos compañeros; y después de un tiempo decidieron separarse de los que adoraban a Dios.  Para lograr su fin, emigraron a la llanura de Sinar, que estaba a orillas del río Eufrates.” P.P., 111-112.

“Los que predicaron el primer mensaje no tenían ni el propósito ni el deseo de causar división en las iglesias o de formar organizaciones separadas.” H.R., 383.

2- ¿Qué dice la Biblia concerniente a la división y la separación?

a) La Biblia condena la división entre los creyentes: 1:10.

b) Pero invita a los creyentes a separarse de los mundanos y de las iglesias caídas: 6:17;

 Apo.18:4.

“Como en días de Noé y Lot, es necesario separarse decididamente del pecado y de los pecadores. P.P., 163.

Nota: La iglesia ASD se formó por la separación de los fieles de las iglesias protestantes.

“Muchos de los que profesan esperar la pronta venida de Cristo se están conformando con este mundo y buscan más fervorosamente los aplausos en derredor suyo que la aprobación de Dios.  Son fríos y formalistas, como las iglesias nominales de las cuales se separaron hace poco.  Las palabras dirigidas a la iglesia de Laodicea describen perfectamente su condición actual.” P.E., 107.

3- ¿Sobre qué base existirá unidad o no en el pueblo de Dios?

1Tim.3:15; Amós 3:3.

“Cristo demanda unidad. Pero no nos demanda que nos unamos en prácticas erróneas. El Dios del cielo traza un nítido contraste entre las puras, elevadoras y ennoblecedoras verdades y las falsas doctrinas que descarrían. Da al pecado y a la impenitencia el nombre adecuado. No recubre el error con una capa de argamasa deleznable. Insto a nuestros hermanos a que se unifiquen en una base verdadera y bíblica.1 M.S., 206.

“Dios pide a sus seguidores que se unan en los puros principios del Evangelio que están claramente revelados en la Palabra de Dios.” O.E., 406.

“Dios despertará a su hijos, si fracasan los otros medios, surgirán herejías entre ellos, que los zarandearán y separarán el tamo del trigo.” O.E., 313.

4- ¿Por cuáles motivos entonces uno puede separarse de su organización religiosa?

a) Si la iglesia abandona la fe o la doctrina antigua dada una vez para siempre: 11:3; Jud.1:3.

“Desde el comienzo de la guerra ha habido una división entre el pueblo adventista. Durante la existencia de la guerra la mayoría quería que las enseñanzas fundamentales fueran puestas a un lado, aún por fuerza, si fuera necesario. Los demás pidieron que les permitiesen la santificación del sábado aún en ese tiempo de estrés. La facción opositora resultó en la exclusión, de la organización, los defensores de los principios originales de su fe.” Koelniche Zeitung, 21 de septiembre de 1915.

b) Si la iglesia rechaza la luz enviada por Dios:1:11-12.

 “Así como la luz y la vida de los hombres fue rechazada por las autoridades eclesiásticas en los días de Cristo, ha sido rechazada en toda generación sucesiva. Vez tras vez, se ha repetido la historia del retiro de Cristo de Judea. Cuando los reformadores predicaban la palabra de Dios, no pensaban separarse de la iglesia establecida; pero los dirigentes religiosos no quisieron tolerar la luz, y los que la llevaban se vieron obligados a buscar otra clase, que anhelaba conocer la verdad. En nuestros días, pocos de los que profesan seguir a los reformadores están movidos por su espíritu. Pocos escuchan la voz de Dios y están listos para aceptar la verdad en cualquier forma que se les presente.” D.T.G., 199.

c) Si le impide a uno bajo amenaza recibir estudios de otras congregaciones y presentar la verdad estudiada: 7:13; 9:22; 12:42-43.

“Cuando los ministros y los directores de aquéllas [iglesias] se declararon contra la doctrina del advenimiento y quisieron sofocar el nuevo movimiento, no sólo se opusieron a ella desde el púlpito, sino que además negaron a sus miembros el derecho de asistir a predicaciones sobre ella y hasta de hablar de sus esperanzas en las reuniones de edificación mutua en la iglesia. Así se vieron reducidos los creyentes a una situación crítica que les causaba perplejidad. Querían a sus iglesias y les repugnaba separarse de ellas; pero al ver que se anulaba el testimonio de la Palabra de Dios, y que se les negaba el derecho que tenían para investigar las profecías, sintieron que la lealtad hacia Dios les impedía someterse. No podían considerar como constituyendo la iglesia de Cristo a los que trataban de rechazar el testimonio de la Palabra de Dios, “columna y apoyo de la verdad.” De ahí que se sintiesen justificados para separarse de la que hasta entonces fuera su comunión religiosa. En el verano de 1844 cerca de cincuenta mil personas se separaron de las iglesias.” C.S., 425-426.

d) Para poder obedecer la verdad y proclamarla cuando la iglesia la rechaza:

“Tras largo y tenaz conflicto, los pocos que permanecían fieles resolvieron romper toda unión con la iglesia apóstata si ésta rehusaba aún desechar la falsedad y la idolatría. Y es que vieron que dicho rompimiento era de todo punto necesario si querían obedecer la Palabra de Dios. No se atrevían a tolerar errores fatales para sus propias almas y dar así un ejemplo que ponía en peligro la fe de sus hijos y la de los hijos de sus hijos. Para asegurar la paz y la unidad estaban dispuestos a cualquier concesión que no contrariase su fidelidad a Dios, pero les parecía que sacrificar un principio por amor a la paz era pagar un precio demasiado alto. Si no se podía asegurar la unidad sin comprometer la verdad y la justicia, más valía que siguiesen las diferencias y aun la guerra.” C.S., 49.

“Con frecuencia, los que siguen los pasos de los reformadores están obligados a apartarse de las iglesias que aman, para proclamar la clara enseñanza de la palabra de Dios. Y muchas veces, los que buscan la luz se ven obligados por la misma enseñanza a abandonar la iglesia de sus padres para poder obedecer.” D.T.G., 199. 

e) Si la iglesia procura la muerte del mensajero divino:

El Sanedrín había rechazado el mensaje de Cristo y procuraba su muerte; por tanto, Jesús se apartó de Jerusalén, de los sacerdotes, del templo, de los dirigentes religiosos, de la gente que había sido instruida en la ley, y se dirigió a otra clase para proclamar su mensaje, y congregar a aquellos que debían anunciar el Evangelio a todas las naciones.” D.T.G., 198.

f) Si la iglesia se somete o se compromete ilícitamente al gobierno o a las iglesias caídas:

“Entre los que resistieron las intrusiones del poder papal, los valdenses fueron los que más sobresalieron. En el mismo país en donde el papado asentara sus reales fue donde encontraron mayor oposición su falsedad y corrupción. Las iglesias del Piamonte mantuvieron su independencia por algunos siglos, pero al fin llegó el tiempo en que Roma insistió en que se sometieran. Tras larga serie de luchas inútiles, los jefes de estas iglesias reconocieron aunque de mala gana la supremacía de aquel poder al que todo el mundo parecía rendir homenaje. Hubo sin embargo algunos que rehusaron sujetarse a la autoridad de papas o prelados. Determinaron mantenerse leales a Dios y conservar la pureza y sencillez de su fe. Se efectuó una separación. Los que permanecieron firmes en la antigua fe se retiraron; algunos, abandonando sus tierras de los Alpes, alzaron el pendón de la verdad en países extraños; otros se refugiaron en los valles solitarios y en los baluartes peñascosos de las montañas, y allí conservaron su libertad para adorar a Dios.” C.S., 69.

5- ¿Debe uno separarse de una vez de su iglesia por la apostasía o los pecados que hay en ella? ¿Cuál es su primer deber?

Isa.52:12; Mat.18:15-17; Ose.4:17-18.

Nota: Cuando una iglesia local está en apostasía los miembros fieles deben primero dar los pasos siguientes:

a) Presentar el caso al comité de la iglesia o en una asamblea de iglesia para que se corija lo defectuoso y se exhorte o se tome una decisión contra los culpables de la apostasía reinante. Si se haga eso, los fieles pueden seguir en unidad con la iglesia local; pues no está tolerando al pecado y a los pecadores. Pero, si se tolera el pacado y los pecadores, deben dar otro(s) paso(s)

  1. Presentar el caso a la instancia superior: la Asociación. Si los dirigentes de la Asociación no toman las medidas necesarias, deben presentar el caso a la Unión y de la Unión a la Conferencia General en caso de ninguna medida de la Unión.
  2. Si aún la Conferencia General no quiere reconocer el pecado y la apostasía, ni quiere tomar ninguna medida disciplinaria, entonces lo mejor que hay que hacer es separarse de esa organización religiosa; porque es una tolerancia o aprobación oficial al pecado y a la apostasía.

Tras largo y tenaz conflicto, los pocos que permanecían fieles resolvieron romper toda unión con la iglesia apóstata si ésta rehusaba aún desechar la falsedad y la idolatría. Y es que vieron que dicho rompimiento era de todo punto necesario si querían obedecer la Palabra de Dios. No se atrevían a tolerar errores fatales para sus propias almas y dar así un ejemplo que ponía en peligro la fe de sus hijos y la de los hijos de sus hijos.” C.S., 49.

6- ¿Por qué uno tiene que separarse de las iglesias apóstatas y caídas?

  1. Para no participar de sus pecados: 18:4; Pro.22:24-25; Isa.52:11; 1Cor.15:33; 2Cor.6:17 (Apo.14:4).

No debemos confederarnos con los mundanos, no sea que lleguemos a imbuirnos de su espíritu, y, que nuestro discernimiento espiritual se vuelva confuso y veamos a aquellos que tienen la verdad y llevan el mensaje del Señor desde el punto de vista de las iglesias cristianas nominales.” E.Ú.D., 86.

“Los hombres y mujeres vacilantes son los mejores aliados de Satanás. Son hipócritas, no importa cuán favorable sea la opinión que tengan de sí mismos. Todos los que son leales a Dios y a la verdad deben mantenerse firmemente de parte de lo correcto porque es correcto. Juntarse con los que no son consagrados, y aún ser leales a la verdad, es sencillamente imposible. No podemos unirnos con los que se complacen a sí mismos, que se ocupan de planes mundanales, sin perder nuestra relación con el Consejero celestial. Podemos recuperarnos de la trampa del enemigo, pero quedamos lastimados y heridos, y se ha empequeñecido nuestra vida espiritual.” 5 C.B. [Elena G.W.], 1062.

“Se os exhorta a que no toquéis lo inmundo, pues al vosotros tocarlo quedaréis inmundos. Es imposible que os unáis con los que son corruptos, y que permanezcáis puros. “¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial?” Dios y Cristo y la hueste celestial quieren que el hombre sepa que si se une con lo corrupto, se volverá corrupto. Se han preparado muchos medios para que podamos elevarnos de las bajezas terrenales, y para que nuestro amor esté firmemente en Dios y en las cosas celestiales.” 6 C.B. [Elena G.W.], 1102.

  1. Para no participar de su castigo: 18:4; Gén.19:15; Núm.16:22,26; Jos.22:20; Jer.6:1-2.

“Vi que Dios tiene hijos sinceros entre los adventistas nominales y las iglesias caídas, y antes que sean derramadas las plagas, los ministros y la gente serán invitados a salir de esas iglesias y recibirán gustosamente la verdad.  Satanás lo sabe; y antes que se dé el fuerte pregón del tercer ángel, despierta excitación en aquellas organizaciones religiosas, a fin de que los que rechazaron la verdad piensen que Dios los acompaña.  Satanás espera engañar a los sinceros e inducirlos a creer que Dios sigue obrando en favor de las iglesias.  Pero la luz resplandecerá, y todos los que tengan corazón sincero dejarán a las iglesias caídas, y se decidirán por el residuo.” P.E., 261.

7- A pesar de que uno sale físicamente de la organización apóstata, ¿quién, a la vista de Dios, ha abandonado la fe?

“Los romanistas se han empeñado en acusar a los protestantes de herejía y de haberse separado caprichosamente de la verdadera iglesia. Pero estos cargos recaen más bien sobre ellos mismos. Ellos son los que arriaron la bandera de Cristo y se apartaron de “la fe que ha sido una vez dada a los santos.” (S. Judas 3.)” C.S., 55.

“Algunos se han apartado del mensaje de la justicia de Cristo para criticar a las personas… El triple mensaje angélico no será comprendido, la luz que quiere iluminar la tierra con su gloria será tildada de luz falsa por aquellos que se niegan a andar en su hermosura que va en aumento. La obra que podía haber sido hecha, será dejada sin hacer por los que rechazan la verdad, a causa de su incredulidad. Buscamos a vosotros los que lucháis contra la luz de la verdad y estáis fuera del camino del pueblo de Dios.” R.H., 27 de May. de 1890.

8– ¿Cómo muchas veces es la iglesia infiel que excluye a los miembros fieles?

En los días de Cristo: 16:1-3.

Se había declarado que cualquiera que reconociese a Jesús como el Cristo, fuese echado “de la sinagoga”; es decir, excluido de la sinagoga por treinta días. Durante ese tiempo ningún hijo sería circuncidado o ningún muerto sería lamentado en el hogar ofensor. La sentencia era considerada como una gran calamidad; y si no mediaba arrepentimiento, era seguida por una pena mucho mayor.” D.T.G., 438.

En el movimiento de Guillermo Miller:

“Se encendió la ira de las iglesias, que estaban resueltas a no recibir la evidencia y a no permitir el testimonio en sus congregaciones a fin de que los demás no pudieran oírlo.  Quienes no se avinieron a privar a los demás de la luz que Dios les había dado fueron expulsados de las iglesias; pero Jesús estaba con ellos y se regocijaban a la luz de su faz.  Estaban dispuestos a recibir el mensaje del segundo ángel.” P.E., 237.

En el movimiento adventista del 7° día:

“En el comienzo de la guerra habían algunos miembros, como también hay en otros lugares, que no querían tomar parte en el servicio de la guerra, ya sea por falta de espíritu de unión o por fanatismo. Empezaron a esparcir sus ideas en la congregación por palabras y por escrito, buscando a convencer a otros que hagan lo mismo. Ellos fueron exhortados por la iglesia, pero por causa de su actitud obstinada tuvieron que ser excluídos porque se constituyeron una amenaza para la paz interna y externa.” Stutgarter Neues Tageblatt, 26 de septiembre de 1918.

9- ¿Le resulta fácil a uno separarse de su iglesia querida?

a) Moisés el día de su muerte:

“La prueba más severa consistió en separarse del pueblo que estaba bajo su cuidado y al cual amaba, el pueblo con el cual había identificado todo su interés durante tanto tiempo.” P.P., 504.

b) Lutero de la iglesia católica romana:

“No fue sino después de haber sostenido una terrible lucha en su propio corazón, cuando se decidió finalmente Lutero a separarse de la iglesia.  En aquella época de su vida, escribió lo siguiente:  “Cada día comprendo mejor lo difícil que es para uno desprenderse de los escrúpulos que le fueron imbuídos en la niñez. ¡Oh! ¡cuánto no me ha costado, a pesar de que me sostiene la Santa Escritura, convencerme de que es mi obligación encararme yo solo con el papa y presentarlo como el Anticristo! ¡Cuántas no han sido las tribulaciones de mi corazón! ¡Cuántas veces no me he hecho a mí mismo con amargura la misma pregunta que he oído frecuentemente de labios de los papistas! ‘¿Tú solo eres sabio? ¿Todos los demás están errados? ¿Qué sucederá si al fin de todo eres tú el que estás en error y envuelves en el engaño a tantas almas que serán condenadas por toda la eternidad?’ Así luché yo contra mí mismo y contra Satanás, hasta que Cristo, por su Palabra infalible, fortaleció mi corazón contra estas dudas.” -Martyn, págs. 372, 373.” C.S., 153.

c) Los adventistas de las iglesias protestantes:

“Por algún tiempo muchas iglesias aceptaron su obra [de Miller], pero cuando rechazaron la verdad del advenimiento intentaron eliminar toda disensión al respecto. Los que habían abrazado la doctrina fueron puestos de esa manera en una situación de gran prueba y perplejidad.  Amaban sus iglesias y no querían separarse de ellas; pero cuando se los ridiculizó y se los oprimió, y se les negó el privilegio de hablar de su esperanza, o de asistir a las reuniones donde se predicaba acerca de la venida del Señor, muchos finalmente se levantaron y se liberaron del yugo que se les había impuesto.” H.R., 383-384.

d) Los reformadores de la iglesia adventista:

“Cuando fuimos excluidos de la Iglesia Adventista en Rumanía, ignorábamos que hermanos fieles en otros países europeos habían pasado por experiencias similares. Tan pronto como recibimos información acerca de los hermanos de la Reforma en Alemania, les escribimos. Como resultado de contactos recíprocos entre los reformistas de diversos países, se hicieron arreglos para celebrar una reunión en Suiza a fines del 1919… Durante esa reunión… no se discutió el asunto de la organización, porque los hermanos de la reforma abrigaban la esperanza de una reconciliación con la Iglesia Adventista. No estábamos interesados en absoluto en una separación, sino en la unidad, y esperábamos que nuestros hermanos adventistas abrirían la puerta para una discusión oficial con algunos de los representantes de la Conferencia General.”

 10- ¿Cuándo uno puede o no debe asociarse con los miembros de las iglesias caídas?

1Cor.5:9-11.

 “Los que siguen a Cristo deben separarse de los pecadores y buscar su compañía tan sólo cuando haya oportunidad de beneficiarlos.  No podemos ser demasiado firmes en la decisión de evitar la compañía de aquellos cuya influencia tiende a alejarnos de Dios.  Mientras oramos: “No nos dejes caer en tentación,” debemos evitar la tentación en todo lo posible.” P.P., 490.

“Los diferentes grupos de quienes profesan ser creyentes adventistas tienen cada uno un poco de la verdad, pero Dios dio todas estas verdades a sus hijos que están recibiendo preparación para el día de Dios.  También les ha dado verdades que ninguno de aquellos grupos conoce, ni quiere comprender.  Las cosas que están selladas para ellos, el Señor las abrió ante aquellos que quieran ver y estén dispuestos a comprender.  Si Dios tiene alguna nueva luz que comunicar, permitirá que sus escogidos y amados la comprendan, sin necesidad de que su mente sea iluminada oyendo a aquellos que están en tinieblas y error.

“Me fueron mostrados aquellos que creen poseer el último mensaje de misericordia y la necesidad que tienen de estar separados de los que están bebiendo diariamente nuevos errores. Vi que ni los jóvenes  ni los ancianos debían asistir a sus reuniones; porque es malo alentarlos así mientras enseñan el error que es veneno mortal para el alma, y mientras presentan como doctrinas los mandamientos de los hombres.  La influencia de tales reuniones no es buena.  Si Dios nos ha librado de tales tinieblas y error, debemos destacarnos firmemente en la libertad con que nos emancipó y regocijarnos en la verdad.  Dios siente desagrado hacia nosotros cuando vamos a escuchar el error, sin estar obligados a ir; porque a menos que nos mande a aquellas reuniones donde se inculca el error a la gente por el poder de la voluntad, no nos guardará.  Los ángeles dejan de ejercer su cuidado vigilante sobre nosotros; y quedamos expuestos a los golpes del enemigo, para ser entenebrecidos y debilitados por él y por el poder de sus malos ángeles, y la luz que nos rodea se contamina con las tinieblas.” P.E.,124-125.

 11- ¿Ha presentado la sierva del Señor la posibilidad de una separación en la iglesia ASD?

“Recibí confirmación acerca de todo lo que había declarado en Minneápolis, en cuanto a que debe realizarse una reforma en las iglesias. Deben producirse reformas, porque ha habido debilidad y ceguera espirituales en el pueblo que fue bendecido con gran luz y preciosas oportunidades y privilegios. Como reformadores, habían salido de las iglesias denominacionales, pero ahora juegan un papel semejante al que habían desempeñado las iglesias. Esperábamos que no habría necesidad de otra salida [separación].”  Eventos Finales, 49 (1889).

 “A medida que  nos apremien las pruebas, se efectuará en nuestras filas una obra de separación y también de unión.  Algunos que en la actualidad están dispuestos a tomar armas de guerra, en tiempos de verdadero peligro pondrán de manifiesto que no han edificado sobre un fundamento sólido: Cederán a la tentación. Los que han tenido gran luz y disfrutado de inestimables privilegios pero no los han perfeccionado, se apartarán de nosotros justificándose con diversos pretextos. Al no haber recibido el amor de la verdad, aceptarán los errores del enemigo. Prestarán atención a espíritus seductores y doctrinas de demonios y se apartarán de la fe.” Maranata, 200.

“Es una solemne declaración la que hago a la iglesia, de que ni uno de cada veinte de aquellos cuyos nombres están registrados en los libros de la iglesia se halla preparado para terminar su historia terrenal, y que estaría tan ciertamente sin Dios y sin esperanza en el mundo como el pecador común.  Profesan servir a Dios, pero están sirviendo fervientemente a Mammón.  Esta obra que se hace a medias es una negación constante de Cristo, más bien que una confesión de Jesús.  Muchos han traído a la iglesia su propio espíritu insubordinado, carente de refinamiento.  Su gusto espiritual está pervertido por sus propias corrupciones inmorales y degradantes, y simbolizan al mundo en espíritu, en corazón y en propósito, confirmándose a sí mismos en prácticas lujuriosas, completamente llenos de engaño en su profesa vida cristiana. ¡Viven como pecadores, y pretenden ser cristianos!  Los que pretenden ser cristianos y confesar a Cristo deben salir de entre ellos, y no tocar cosa inmunda, y separarse.” S.C., 52-53.

Dios aborrece el divorcio

divorcioPara meditar: Nadie puede glorificar a Dios en su cuerpo, tal como él lo requiere, mientras viva en abierta transgresión a la Ley de Dios. Si el cuerpo viola el séptimo mandamiento, es por lo que le dicta la mente.” Testimonios sobre conducta sexual, adulterio y divorcio, pág. 112 

Leemos en el libro del profeta Malaquías: “Preguntáis: ¡Por qué? Porque el Eterno es testigo entre tí y la esposa de tu juventud, con la cual tu has sido desleal, siendo ella tu compañera y la esposa de tu pacto. Dios, ¿no los hizo uno? En carne y espíritu los dos son de él. ¡Y por qué uno? Porque él procura descendientes piadosos. Guardaos pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales con la esposa de vuestra juventud. El Eterno, Dios de Israel dice que él aborrece el divorcio, porque el que se divorcia cubre su vestido de violencia-dice el Eterno.” Malaquías 2.14-16 

Repudio significa poner aparte, divorcio, y en este pasaje Dios nos dice que el que repudia a su mujer se viste de injusticia. ¡Dios aborrece el divorcio.! 

En el mundo hay divorcio a causa de la dureza del corazón del hombre. Pero en el Evangelio, Cristo cambia el corazón de piedra y da un corazón sensible, capaz de perdonar. (véase Ezequiel 36.26) 

Hasta que la muerte los separe

muerte separePara meditar:El matrimonio, que es una unión para toda la vida, es un símbolo de la unión que existe entre Cristo y su iglesia” 7 Testimonies, pág. 46 

Hoy día el divorcio es un mal que está a la puerta de cada hogar, es por ello de suma importancia comprender como ve Dios esta situación, y por eso necesitamos entender que significa hasta que la muerte los separe. 

“La mujer casada, está ligada por la ley mientras su marido vive, pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.” I Corintios 7.39 

“¡Acaso ignoráis, hermanos pues hablo con los que conocéis la ley, que la ley se enseñorea del hombre entretanto que este vive? Porque la mujer casada está ligada por la ley al marido mientra éste vive, pero si el marido muriere, ella queda libre de la ley del marido. Así, si en vida de su marido se uniere a otro varón, será llamada adultera, pero si el marido muriere es libre de esta ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adultera.” Romanos 7.1-3 

Nótese, el hecho que en estos versículos se nos dice claramente, que solo la muerte de uno de los cónyuges es la que da libertad al otro cónyuge de volver a casarse en el Señor, caso contrario si la otra parte está viva y se casare con otro delante de los ojos de Dios, eso sería adulterio. 

Dice la Mensajera del Señor: “En las mentes juveniles el matrimonio esta revestido de romanticismo y es difícil despojarlos de ese carácter que le presta la imaginación, para hacer que la mente comprenda cuán pesadas responsabilidades entraña el voto matrimonial. Liga los destinos de dos personas con vínculos que sola la muerte puede cortar.” I Joyas de los Testimonios, pág. 577 

“El matrimonio es una unión para toda la vida y un símbolo de la unión entre Cristo y su iglesia.” El Hogar Adventista, pág. 82 

“Todo compromiso matrimonial debe ser considerado cuidadosamente, pues el casamiento es un paso que se da para toda la vida. Tanto el hombre como la mujer deben considerar cuidadosamente si pueden mantenerse unidos a través de las vicisitudes de la existencia mientras ambos vivan.” El Hogar Adventista, pág. 309 

“Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra adultera, y el que e casa con la repudiada del marido, adultera.” Lucas 16.18  Este texto, nos menciona claramente que ambos, el que repudia (parte culpable) y el repudiado (parte inocente) si en vida de su pareja, se unen a otra persona se les llama (a los dos) adúlteros, y no se hace distinción entre inocente y culpable para dar el derecho a volverse a casar. 

Algunas persona bien intencionadas, pero mal informadas alegan que la parte inocente tiene derecho a volverse a casar, pero en estos textos vemos claramente que la enseñanza bíblica los contradice abiertamente. Todos estos versículos y otros más demuestran que el matrimonio es INDISOLUBLE. 

“Por tanto, lo que Dios juntó no lo separe el hombre.” Marcos 10.9 

La palabra separe de acuerdo con la Concordancia Exegética de Strongs dice que en el original griego es: Joritso, la cual da a entender que es como aserrar(cortar) un entero en dos partes, y eso es lo que ocurre cuando se facilita el divorcio. Están aserrando, separando en dos lo que Dios mira como una sola carne, matando de este modo, la vida del hogar y pasando por encima del mismo Dios. 

¡Podrá romperse el vínculo entre padres e hijos? ¡NUNCA!. El padre podrá desheredar, negar o abandonar, pero, ni el tiempo, ni la distancia, ni las circunstancias podrán romper ese vínculo. El padre sigue siendo padre, el hijo sigue siendo hijo. Si esto es entre padres e hijos, con mucha más razón un vínculo más íntimo y fuerte como es le matrimonio. Recuerde, Dios dijo: “Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre.” Génesis 2.24; pero a los esposos les dice: “lo que Dios juntó no lo separe el hombre.” Mateo 19.6 

“Pero a los que están unidos en matrimonio, mando no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe del hombre, y si se aparta quédese sin casar o reconcíliese con su esposo.” I Corintios 7.10,11 

En la santa Ley de Dios, esta escrito: “No cometerás adulterio” Éxodo 20.14; y en la escritura está la sentencia que se daba a los adúlteros: “Si un hombre cometiere adulterio, con la mujer de su prójimo, el adultero y la adúltera indefectiblemente serán muertos.” Levítico 20.10 

Así, que la pena, el castigo, la sentencia para el adúltero no era el divorcio sino la muerte. El adultero y la adúltera eran apedreados hasta la muerte, la cual rompía el vínculo marital que cada uno de ellos tenía con su respectivo cónyuge, y estos viudos quedaban libres pudiendo casarse nuevamente. 

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