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El sábado del Cuarto Mandamiento

Creemos que después de la creación en seis días de la tierra y de todo lo que en ella hay, Dios escogió un día, al que bendijo y santificó para que se le adorara: el séptimo día o sábado. (Génesis 2:1-3)

El Señor Jesucristo, declaró que el sábado se hizo para la humanidad y no solo, para los judíos (Marcos 2:27-28)

Este día es tan especial que Dios lo incluyó en el corazón de los Diez Mandamientos, y al igual que los otros nueves, el cuarto mandamiento es inmutable, y es válido para todos los seres humanos.

Dios nos ordena santificar este día por medio del descanso del trabajo, empleando su tiempo en la adoración y el servicio religioso. El sábado es al mismo tiempo símbolo de salvación, una señal de santificación, un testimonio de obediencia y una anticipación de lo que será la vida eterna en el reino de Dios. El día de reposo divino es la señal especial de sus hijos obedientes en el tiempo del fin. (Éxodo 20:8-11; 31:15; Levítico 23:3; Lucas 16:17).

El día de preparación
Las Escrituras llaman al día viernes, el día de preparación. En el, deben terminarse todos los preparativos para el séptimo día. A él pertenecen entre otros, la preparación de la comida para el sábado, la limpieza de la vivienda, la preparación de la ropa y bañarse, para que así podamos entrar en el sábado con tranquilidad y recogimiento. Éxodo 16:23.

“Hay otra obra que debe recibir atención en el día de preparación. En ese día deben ponerse a un lado todas las divergencias entre hermanos, ora sea en la familia o en la iglesia. Expúlsese del alma toda amargura, ira y malicia. Con espíritu humilde, ‘confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos’ (Santiago 5:16).” –Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 22.

“Muchos necesitan instrucción en cuanto a cómo deben presentarse en la asamblea para adorar en sábado. No han de entrar en la presencia de Dios con las ropas que llevan comúnmente durante la semana. Todos deben tener un traje especial para el sábado, para llevarlo cuando asistan al culto en la casa de Dios. Aunque no debemos conformarnos a las modas mundanales, no debemos ser indiferentes acerca de nuestra apariencia exterior. Debemos ser aseados y estar bien arreglados, aunque sin adornos. Los hijos de Dios deben ser limpios en su interior y exterior.

“Termínense el viernes los preparativos para el sábado. Cuidad de que toda la ropa esté lista y que se haya cocinado todo lo que debe cocinarse, que se hayan lustrado los zapatos y tomado los baños. Es posible lograr esto. Si lo establecéis como regla, podéis hacerlo. El sábado no debe destinarse a reparar ropas, a cocinar alimentos, a los placeres, o a otra ocupación mundanal. Antes de que se ponga el sol, debe ponerse a un lado todo trabajo secular, y guardarse fuera de la vista todas las revistas seculares. Padres, explicad a vuestros hijos lo que hacéis y os proponéis, y dejadlos participar en vuestra preparación para guardar el sábado según el mandamiento.
“Debemos cuidar celosamente los extremos del sábado. Recordemos que cada momento del mismo es un tiempo santo y consagrado. Siempre que se pueda los patrones deben dejar en libertad a sus obreros desde el viernes al medio día hasta el principio del sábado. Dadles tiempo para la preparación, a fin de que puedan dar la bienvenida al día del Señor con espíritu tranquilo. Una conducta tal no os infligirá pérdidas, ni aun en las cosas temporales.” Testimonios para la iglesia, tomo 6, págs. 356-357

Conforme a este testimonio, somos contrarios al baño en sábado, aunque creemos que debemos presentarnos lo mejor posible delante de la presencia de Dios, para esto, podemos lavarnos la cara y peinarnos adecuadamente.
Concerniente a los viajes, leemos: “A fin de alcanzar las iglesias que necesitan nuestra ayuda y darles el mensaje que Dios desea que oigan, puede sernos necesario viajar en sábado; pero hasta donde podamos debemos conseguir nuestros pasajes y hacer todos los arreglos necesarios en algún otro día. Cuando emprendemos un viaje, debemos hacer todo esfuerzo para evitar que nuestra llegada a destino sea en sábado.” –Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 26.

En sábado hay que abstenerse de todos los viajes seculares o comerciales, y también de conversaciones y actividades de la misma índole. Los temas de conversación deben tener un carácter espiritual, de manera que sean para la gloria de Dios y la edificación del espíritu. Tampoco compramos ni vendemos. (Isaías 58:13, 14; Nehemías 13:15-22)

“Dios ha mandado que se atienda a los que sufren y a los enfermos; el trabajo necesario para darles bienestar es una obra de misericordia, y no es una violación del sábado; pero todo trabajo innecesario debe evitarse.” –Patriarcas y Profetas, pág. 302.

También requerimos que nuestros hijos sean eximidos de la asistencia a la escuela secular en sábado. Según el orden de la creación el día empieza y concluye a la puesta del sol. Así pues, el sábado se inicia el viernes por la tarde con la puesta del sol y finaliza el sábado por la tarde con la puesta del sol. (Génesis 1:5; Levítico 23:32; Lucas 4:31, 40.)

Cómo guardar el sábado

sello-del-sabado_pdfCada uno de nosotros debe estar preparado para todo evento en la vida. Ya sea para eventos comunes de la vida como para eventos espirituales, pues cada uno ha de comparecer un día delante la presencia de Dios para para recibir un galardón, bueno o malo de acuerdo a nuestras obras realizadas en la vida diaria.

La palabra “Preparación” significa, disposición para un fin determinado.

Dios nos ha presentado su santa ley como el código de justicia para regir todos nuestros actos, y en el cuarto mandamiento nos dice: “Acuérdate del día sábado para santificarlo. “Seis días trabajarás y harás toda tu obra. “Pero el sábado es el día de reposo del Señor tu Dios. No hagas ningún trabajo en él; ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. “Porque en seis días el Eterno hizo el cielo, la tierra y el mar, y todo lo que contienen, y reposó en el séptimo día. Por eso, el Señor bendijo el sábado y lo declaró santo. (Ex. 20: 8-12)

El Creador también compartió con el hombre la santidad del día sábado, cuando dijo… Y Dios bendijo al séptimo día, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. (Gen. 2:3)

El hombre debe estar preparado para toda buena obra y para agradar a su creador. Pero esta preparación se ha olvidado, hoy el hombre en su mayoría, está preparado pero para hacer las obras de la carne y se ha olvidado del mandato de su creador, cuando dice, “Acuérdate para Santificar el sábado”

Así dice El Eterno, “Dichoso el hombre que hace esto, el hombre que se aferra a ello, que guarda el sábado sin profanarlo, y se guarda de hacer todo mal. (Isa.56:3)

Este es el día que hizo el Señor, regocijémonos y alegrémonos en él. (Sal. 118: 24)

Debe haber mucha alegría en el Santo día de Dios, que debe perdurar durante la semana hasta llegar nuevamente el día santo de Jehová.

El Eterno Dios, al crear la primera pareja, les indico por precepto y por ejemplo que ese día debería ser muy especial, pues Él lo reposo, lo bendijo y lo santificó.

Que bendición al crear Dios, un oasis semanal y espiritual en el trajín del trabajo. Dios nos ordeno con mucha bondad, “Acordarte haz del día sábado para santificarlo” Si retrajeras del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no haciendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras.  Isaías 58: 13.

“El amor de Dios ha puesto, un límite a las exigencias del trabajo.  En su día reserva a la familia la oportunidad de tener comunión con él, con la naturaleza y con sus prójimos.”-Ed. 245.

“El sábado y la familia fueron instituidos en el Edén y en el propósito de Dios están indisolublemente unidos.  En ese día, más que en cualquier otro nos es posible vivir la vida del Edén.”-Id. 244.

“Puesto que el sábado es una institución recordativa del poder creador, es, entre todos los días, aquel en que deberíamos familiarizarnos especialmente con Dios por medio de sus obras.”-Id. 245.

“El santo día de reposo de Dios fue hecho para el hombre y las obras de misericordia están en perfecta armonía con su propósito.”-DTG 172.

“Durante una parte del día, todos debieran tener la oportunidad de estar al aire libre. ¿Cómo podrán los niños recibir un conocimiento más acertado de Dios que: pasando una parte de su tiempo al aire libre, no entregados a los juegos sino en compañía de sus padres?  Permitid que sus mentes infantiles se relacionen con Dios en las hermosas escenas de la naturaleza… Al contemplar las bellezas que él ha creado para la felicidad del hombre, serán inducidos a considerarlo un Padre tierno y amante.-T 2, 583, 584. 39

HACED DEL VIERNES EL DÍA DE PREPARACIÓN

Era la tarde del día de la Preparación, y estaba por empezar el sábado. (Luc. 23:54)

Y al atardecer, como era el día de la Preparación, es decir, la víspera del sábado… (Marc 15: 42)

Acuérdate del día de reposo para santificarlo.  (Exo. 20: 8.)

Este es día de preparación.  Debemos llegar al sábado habiendo terminado nuestra obra de la debida manera, y sin llevar algo de ella hasta el sábado.  Por la mañana, debemos comenzar cuidando (guardando) de cualquier prenda de vestir que pudiéramos haber descuidado durante la semana, a fin de que nuestra vestimenta pueda ser limpia, ordenada y de la debida apariencia en el lugar donde el pueblo de Dios se reúne para el culto.  Debe evitarse el entrar en nuevas ocupaciones, si es posible, y debe hacerse un esfuerzo para terminar las cosas ya comenzadas que están hechas a medias.  Prepárese todo lo que tenga que ver con los asuntos del hogar, de modo que no haya preocupaciones y la mente esté dispuesta para descansar y meditar en las cosas celestiales. Debe examinarse mucho más íntimamente la semana pasada.  Repásesela y véase si, como una rama de la Vid viviente, nos hemos alimentado de la Viña materna para dar mucho fruto para la gloria de Dios.  Si ha habido excitación febril, si se han pronunciado palabras apresuradas, si se ha revelado pasión, seguramente esto ha sido obra de Satanás.  Límpiese el corazón por medio de la confesión.  Arréglese todo sinceramente antes del sábado.  Examínese uno mismo para ver si está en fe.  Necesitamos velar continuamente por nuestra alma, no sea que hagamos una gran profesión y, como la higuera que extendía sus ramas llenas de follaje, no revelemos fruto precioso.  Cristo anhela ver tales frutos y recibirlos… (Matutina Afín de conocerle, viernes 21 de mayo 1896)

Terminad el viernes los preparativos para el sábado.  Cuidad de que toda la ropa esté lista y que se haya cocinado todo lo que debe cocinarse, que se hayan lustrado los zapatos y tomado los baños.  Es posible lograr esto.  Si lo establecéis como regla, podéis hacerlo.  El sábado no debe destinarse a reparar ropas, a cocinar alimentos, a los placeres, o a otra ocupación mundanal.  Antes de que se ponga el sol, debe ponerse a un lado todo trabajo secular y guardarse fuera de la vista todos los periódicos de ese carácter.  Padres, explicad a vuestros hijos lo que hacéis y os proponéis y dejadlos participar en vuestra preparación para guardar el sábado según el mandamiento (J T tomo 3, pág. 22)

Este asunto de la preparación para el sábado, merece un verdadero sentido, pues todos de una u otra manera hemos estado fallando en esto. Al hacer de la preparación un asunto de poca importancia; y muchos y muchas han buscado una excusa para realizar obras en el día sábado, que debieron haberse hecho en el día de preparación (el viernes); incluso basándose en párrafos testimoniales, mal aplicados, con el pretexto de dar cabida a sus descuidos en la preparación para guardar y santificar el Sábado de Jehová.  Conviene hacer una verdadera reforma en esto.

Hemos descuidado dar un buen testimonio en pro de la obra de la obra de la iglesia y para los del mundo. Puesto que se ha observado a nuestros hnos que confunden el término “tomar los baños” con “lavarse” (las manos, el rostro, lo pies, o el cuerpo en casos especiales) durante el sábado. Pues se ha transgredido el día del Señor en este asunto, al hacer un baño completo como se acostumbra durante la semana. Debemos obedecer como dice el testimonio inspirado, que durante la preparación del sábado debe incluirse el tomar los baños el viernes por la tarde, para recibir el día Señor con un espíritu alegre y con un cuerpo limpio. (Isa.58.12-14)   (El énfasis es nuestro)

 RECONCILIACIÓN Y PAZ ANTES DE RECIBIR EL SÁBADO

Hay otra obra que debe recibir atención en el día de preparación. En ese día deben ponerse a un lado todas las divergencias entre hermanos, ora sea en la familia o en la iglesia.  Expúlsese del alma toda amargura, ira y malicia.  Con espíritu humilde, “confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos.” (Sant. 5: 16.) Antes que empiece el sábado, tanto la mente como el cuerpo deben retraerse de los negocios mundanales.  Dios puso el sábado al fin de los seis días de trabajo para que los hombres se detengan y consideren lo que han ganado en la semana en su preparación para el reino puro que no admitirá transgresor.  Debemos hacer cada sábado un examen de nuestras almas para ver si la semana fenecida trajo ganancia o pérdida espiritual. (Iden. 23)  Santificar el sábado para el Señor significa salvación eterna.  Dios dice: “Yo honraré a los que me honran.” (1 Sam. 2: 30.)

EL SÁBADO EN EL HOGAR

Antes de la puesta del sol, congréguense los miembros de la familia para leer la Palabra de Dios y para cantar y orar.  Se necesita una reforma en esto, porque muchos han sido remisos.  Necesitamos confesarnos a Dios y unos a otros.  Debemos empezar de nuevo a hacer arreglos especiales para que cada miembro de la familia sea preparado para honrar el día que Dios ha bendecido y santificado.

¿CÓMO SE TRANSGREDE EL SÁBADO?

En muchas familias [durante el sábado] se embetunan y lustran los zapatos y se dan puntadas, todo porque estas cositas no fueron hechas durante el viernes.  No se acordaron del “sábado para santificarlo”…

Debe prestarse atención a la vestimenta de los hijos durante el viernes.  Durante la semana, todo esto debiera haber sido arreglado por las propias manos de ellos bajo la dirección de la madre, de modo que pudieran vestirse quedamente, sin ninguna confusión ni apresuramiento, ni órdenes precipitadas (Manuscrito 57, 1897).

CUANDO COMIENZA EL SÁBADO, LA FAMILIA CELEBRA CULTO.

Antes de la puesta del sol, congréguense los miembros de la familia para leer la Palabra de Dios y para cantar y orar.  Se necesita una reforma en esto, porque muchos han sido remisos.  Necesitamos confesarnos a Dios y unos a otros.  Debemos empezar de nuevo a hacer arreglos especiales para que cada miembro de la familia esté preparado para honrar el día que Dios ha bendecido y santificado (JTt3., pág. 23).

LAS HORAS DEL SÁBADO NO SON NUESTRAS SINO DE DIOS.

Dios nos ha dado el conjunto de los seis días para hacer nuestro trabajo y se ha reservado únicamente uno. Este debiera ser un día de bendición para nosotros: un día cuando debiéramos poner de lado todos nuestros asuntos seculares y centralizar nuestros pensamientos en Dios y el cielo (Manuscrito 3, 1879).

Cuando el sábado comienza debemos ponernos en guardia, velar sobre nuestros actos y palabras, no sea que robemos a Dios, dedicando a nuestro uso el tiempo que pertenece estrictamente al Señor.  No debemos hacer ni permitir que nuestros hijos hagan trabajo alguno para ganarse la vida, ni cosa alguna que podría haberse hecho durante los seis días hábiles.  El viernes es el día de preparación.  Entonces puede dedicarse tiempo a los preparativos necesarios para el sábado, y a pensar y conversar acerca de ello.  Nada de lo que a los ojos del cielo será considerado como violación del santo sábado debe dejarse para ser dicho o hecho en sábado.  Dios requiere no sólo que evitemos el trabajo físico en sábado, sino que disciplinemos nuestra mente para que se espacie en temas sagrados.  Se infringe virtualmente el cuarto mandamiento al conversar de cosas mundanales o al dedicarse a una conversación liviana y trivialEl hablar de cualquier cosa o de todo lo que acude a la mente, es pronunciar nuestras propias palabras.  Toda desviación de lo recto nos pone en servidumbre y condenación (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 287).

Debemos cuidar celosamente las extremidades del sábado.  Recordemos que cada momento es tiempo santo y consagrado. Siempre que se pueda los patrones deben dejar en libertad a sus obreros desde el viernes al mediodía hasta el principio del sábado. Dadles tiempo para la preparación, a fin de que puedan dar la bienvenida al día del Señor con espíritu tranquilo. Una conducta tal no os infligirá pérdidas, ni aun en las cosas temporales. (JTt3 23)

EL TIEMPO DEL SÁBADO ES DEMASIADO PRECIOSO PARA PASARLO DURMIENDO.

Durante la semana, nadie debiera permitirse quedar tan absorbido por sus intereses temporales y tan extenuados por sus esfuerzos en procura de ganancias materiales, (riquezas) como para que durante el sábado no tenga fuerza ni energía para darlas al servicio de Dios.  Estamos robando al Señor cuando nos incapacitamos para rendirle culto en su día santo.  Y también nos estamos robando a nosotros mismos, pues necesitamos el calor y la luz del compañerismo, tanto como la fortaleza que se pueden ganar de la sabiduría y la experiencia de otros cristianos (Review and Herald, 13-6-1882).

No se malgasten en cama las preciosas horas del sábado.  El sábado de mañana, la familia debe levantarse temprano.  Si se levantan tarde, hay confusión y apresuramiento en los preparativos para el desayuno y la escuela sabática.  Hay apresuramiento, roces e impaciencia.  Así entran en el hogar sentimientos profanos. El sábado, así profanado, produce cansancio, y en vez de amarse su venida se la teme. (JTt3 23) Pero mientras damos culto a Dios, no hemos de considerar esto como una tarea penosa.  El sábado del Señor ha de ser hecho una bendición para nosotros y para nuestros hijos.  Ellos han de considerar el sábado como un día de delicia, un día que ha santificado Dios, y así lo considerarán si son debidamente instruidos (Manuscrito 3, 1879).

LA TECNOLOGÍA VERSUS EL SÁBADO

La tecnología e una bendición para la obra de Dios, cuando esta se encauza en el rumbo correcto y para el propósito donde sea una herramienta de alabanza al Eterno. Esta no debiera servir para transgresión del sábado. Pero debe haber un equilibrio en esto, pues muchos de nuestros jóvenes (en algunos casos a adultos) no han tenido control en este particular y malgastan horas y horas en las redes sociales e internet en el Santo Sábado. Esto no es santificación del día del Señor. Debemos hacer una reforma concienzuda en esto. Recordemos el texto de Isaías que dice, no hablando tus propias palabras ni haciendo tu voluntad… Ese tiempo mal empleado, debería servir para disfrutar de la comunión familiar, leer un libro del don profético o cantar himnos espirituales para presentar una ofrenda al Creador por la tarde o hacer oración, o hacer una visita misionera.

Las transmisiones de nuestros servicios religiosos por el internet son un medio de difusión del evangelio para los que no conocen la verdad o para hnos que no pueden ir al templo por razones justificadas. Es allí donde la tecnología se convierte en una bendición para el mundo. Hágase una reforma en el uso de la tecnología afín de que sea una bendición y no una violación del sábado. (El énfasis en nuestro)

“Quita el calzado de tus pies –ordenó Dios a Moisés, junto a la zarza ardiendo–; porque el lugar en que estás, tierra santa es” (Exo. 3: 5).

Jacob, después de contemplar la visión de los ángeles, exclamó: “Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía…  No es otra cosa que casa de Dios y puerta del cielo” (Gén. 28: 16, 17).

“Jehová empero está en su santo templo: guarde silencio delante de él toda la tierra” (Hab. 2: 20)

Muchos… no tienen verdadero aprecio por el carácter sagrado de las cosas eternas.  Casi todos necesitan que se les enseñe a conducirse en la casa de Dios.  Los padres no deben sólo enseñar, sino ordenar a sus hijos que entren en el santuario con seriedad y reverencia (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 199).

Cuando entremos al templo, apaga tu teléfono móvil y/o cualquier otro aparato de comunicación. Para que no interrumpa nuestra comunión con Dios en el lugar santo.

La casa es el santuario para la familia, y la cámara o el huerto el lugar más retraído para el culto individual; pero la iglesia es el santuario para la congregación.  Debiera haber reglas respecto al tiempo, el lugar y la manera de adorar (Conduc, del Niño, pág. 193).

ASISTID AL CULTO DE LA IGLESIA CON LA FAMILIA (HIJOS)

Los padres y las madres debieran convertir en una regla que sus hijos asistan al culto de la iglesia durante el sábado, y debieran reforzar esa regla con su propio ejemplo.  Nuestro deber es guiar a nuestros hijos y a nuestra casa tras de nosotros, como lo hizo Abrahán. Tanto por ejemplo como por precepto, debiéramos impresionar en ellos la importancia de las enseñanzas religiosas. Todos los que han formulado los votos bautismales se han consagrado solemnemente al servicio de Dios. Están bajo la obligación de un pacto donde puedan obtener todos los incentivos posibles y el ánimo para la vida cristiana (Review and Herald, 13-6-882)

USAD ROPAS ADECUADAS PARA LA CASA DE CULTO. 

Muchos necesitan instrucción en cuanto a cómo deben presentarse en la asamblea para adorar en sábado.  No han de entrar en la presencia de Dios con las ropas que llevan comúnmente durante la semana.  Todos deben tener un traje especial para el sábado, para llevarlo cuando asistan al culto en la casa de Dios.  Aunque no debernos conformarnos a las modas mundanales, no debemos ser indiferentes acerca de nuestra apariencia exterior.  Debemos ser aseados y estar bien arreglados, aunque sin adornos.  Los hijos de Dios deben ser limpios en su interior y exterior (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 21, 22).

También en este asunto debemos hacer un cambio, para santificar el día del Señor. Usando ropa adecuada para honrar al Dios del cielo. Recordemos que, “Se juzga el carácter de una persona por el estilo de su vestido.  El gusto refinado y la mente cultivada se revelarán en la elección de atavíos sencillos y apropiados.  La casta sencillez en el vestir, unida a la modestia de la conducta, ejercerá una decisiva influencia para rodear a una joven de una atmósfera de reserva sagrada, que a su vez será para ella un escudo contra miles de peligros”. (La Educación pág. 249)

LA AMA CON MANO DE HIERRO

La moda es una ama que gobierna con mano de hierro.  En muchísimos hogares sus exigencias absorben la fuerza, el tiempo y la atención de padres e hijos.  Los ricos tienen la ambición de superarse unos a otros al seguir sus estilos siempre cambiantes; la clase media y los pobres se esfuerzan por aproximarse a la norma establecida por los que suponen superiores.  Donde los medios o la fuerza son limitados, y es grande la ambición de pertenecer a la clase social superior, la carga resulta casi insoportable.

A muchas personas no les importa que un vestido sea sentador o hermoso; si la moda cambia, lo reforman o lo desechan… (Ed.247)

Ni siquiera el día de descanso y los cultos se libran del dominio de la moda.  Por el contrario, proporcionan la oportunidad para el mayor despliegue de su poder.  La iglesia se transforma en una especie de desfile de modas, y se estudian éstas más que el sermón.  Los pobres, incapaces de responder a las demandas de la moda, permanecen fuera de la iglesia.  El día de descanso transcurre en la ociosidad y, para la juventud, con frecuencia en compañías desmoralizadoras. (Id.247)

“Andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignos”. (Apoc. 3:4)

“Vuestro atavío no sea el externo, de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestido lujoso, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estimas delante de Dios”.  (1 Ped. 3: 3, 4)

Muchos se visten como la gente del mundo, para tener influencia.  Pasan horas estudiando ésta o aquella moda para adornar al pobre cuerpo mortal, y el empleo de ese tiempo es peor que si fuera perdido. Pero con esto cometen un triste y fatal error.  Si quieren tener una influencia salvadora, si desean que sus vidas hablen en favor de la verdad, que imiten al humilde Modelo: que muestren su fe haciendo obras justas, y establezcan una distinción bien marcada entre ellos y el mundo.  Las palabras, los vestidos y las acciones deberían hablar de Dios, Entonces se ejercerá una santa influencia sobre todos, y todos aprenderán de ellos que han estado con Jesús.  Los incrédulos verán que la fe en la venida de Cristo afecta el carácter…

La apariencia exterior es un índice del corazón.  Cuando los corazones son afectados por la verdad, mueren para el mundo: y los que están muertos para el mundo no se conmoverán por la risa, las bromas o las burlas de los incrédulos.  Experimentarán un ansioso deseo de ser como su Maestro, separados del mundo.  No imitarán sus modas ni costumbres.  Procurarán constantemente glorificar a Dios y obtener la herencia inmortal (Review and Herald, 9-9- 1884).  315

Santifiquemos el sábado aún con nuestra indumentaria.

CONCLUSIÓN

Es una orden divina, no una petición.

Dios requiere que hoy su santo día se observe tan sagradamente como en el tiempo de Israel.  El mandamiento que se dio a los hebreos debe ser considerado por todos los cristianos como una orden de amor de parte de Dios para ellos.  El día anterior al sábado debe ser un día de preparación a fin de que todo esté listo para sus horas sagradas.  En ningún caso debemos permitir que nuestros propios negocios ocupen el tiempo sagrado.  Dios ha mandado que se atienda a los que sufren y a los enfermos; el trabajo necesario para darles bienestar es una obra de misericordia, y no es una violación del sábado; pero todo trabajo innecesario debe evitarse.  Muchos, por descuido, postergan hasta el principio del sábado cosas pequeñas que pudieron haberse hecho en el día de preparación.  Tal cosa no debe ocurrir.  El trabajo que no se hizo antes del principio del sábado debe quedar sin hacerse hasta que pase ese día.  Este procedimiento fortalecería la memoria de los olvidadizos, y les ayudaría a realizar sus tareas en los seis días de trabajo. (PP 302)

Hebreos 4: Cristo es nuestro reposo

Debemos recordar que originalmente el sábado fue santificado y bendecido antes de que el hombre pecara (Gén. 2: 1-3). De modo que originalmente no pudo ser creado como símbolo de alguna experiencia relacionada con el pecado. Su razón de ser, era recordar a los seres humanos, por la eternidad, la obra maravillosa realizada por el Creador. Cuando en el Sinaí se dio por escrito el mandamiento del reposo semanal, se reiteró el motivo: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo … porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay … ” Exo. 20: 8-11). La observancia del sábado y el matrimonio son dos instituciones divinas establecidas antes de que el pecado entrara en el mundo, y por lo tanto son permanentes.
Sin embargo, encontramos que posteriormente a ambas instituciones se les dio un sentido espiritual: al reposo semanal el de reposo espiritual que encontramos en Cristo, y al matrimonio el de la unión de la iglesia con Cristo. Sobre lo primero escribe Pablo en la epístola a los hebreos (cap. 4). No lo hace para anular el reposo semanal (Heb. 4: 9), sino para ayudar a los hebreos a comprender que necesitaban de Cristo, única fuente de reposo espiritual. Este reposo lo alcanzamos en virtud del perdón de nuestros pecados que solamente Cristo puede dar. Esos pecados de los cuales recibimos perdón, los conocimos a través de la ley de Dios (Rom. 7: 7).

¿Sería razonable, entonces, hablar de reposo en Cristo, si insistiéramos en desobedecer uno de sus mandamientos? Y justamente el sábado, mandamiento dado para ayudarnos a fortalecer y mantener la fe en el Creador y Salvador. Y además cuando sabemos por la Palabra de Dios que faltar a uno es faltar a todos (Sant. 2: 10-12).

Para comprender que una aplicación simbólica que sugiere un mandamiento no anula la obediencia real del mismo, hagamos referencia al mandamiento que defiende la santidad del matrimonio: No cometerás adulterio. Adúltera es la persona que teniendo cónyuge a quien prometió amar y vivir fielmente en el estado de matrimonio, acepta luego a otra u otras personas en su intimidad. Cuando la Biblia hace una aplicación simbólica, indica que los que dicen amar a Dios pero aman al mundo son “almas adúlteras” (Sant. 4: 4).

La iglesia de Dios en todos los tiempos fue comparada muchas veces por los profetas como la esposa del Señor, de modo que su infidelidad a Dios fue considerada adulterio espiritual. Un ejemplo está en los tres primeros capítulos de Oseas. Otro en Apocalipsis 17. Pues bien, si nosotros no participamos del adulterio espiritual dado que vivimos fielmente la vida cristiana, ¿nos permitiría eso ser adúlteros físicamente? La respuesta es tan evidente que parecería innecesario darla.

Sin embargo, podría ser necesario insistir preguntando: ¿Qué es lo más grave, el adulterio espiritual o el físico? Ambos son igualmente graves, porque de no mediar la conversión y el arrepentimiento, son pecados cuya paga es la muerte. El adulterio físico nos hace adúlteros espirituales,o el adulterio espiritual nos prepara para ser adúlteros físicos.
Volviendo ahora al cuarto mandamiento, el del reposo: el hecho de que en Cristo disfrutamos reposo espiritual, ¿nos autoriza a anular el sentido físico que siempre tuvo el mandamiento? Como en el caso anterior, la respuesta es una sola: el sentido espiritual no anula el físico. Y en este caso, afirmaríamos que en mayor grado, desde que el descanso físico indicado en el mandamiento propende a fortalecer el reposo espiritual. Por esa razón, Jesús dijo: “El sábado por causa del hombre es hecho” (Mar. 2: 27). ¿Por causa de qué? Por causa de la vida espiritual del hombre.

Al dejar de lado sus trabajos, obligaciones y presiones de los seis días de la semana, el hombre disfruta de un día de reposo que alivia tensiones, preocupaciones y cansancio, y concede tiempo para el cultivo espiritual.

¿Qué quiso decir el Señor cuando ordenó: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo”? Santificar quiere decir: “apartar algo para un uso sagrado”, con lo que se indica su propósito: actividades diferentes a las de los seis días de trabajo. Es el día que dedicamos a la atención de los valores espirituales, dejando de lado los materiales. Nuestra mente y acción se dirigen a lo que fortalece nuestro descanso espiritual. Concurrimos, como Jesús, a la casa de culto (Luc. 4: 16); al!i fortaleceremos la fe con oír su Palabra (Rom. 10: 17). Vivimos un dia sin presiones, porque con nadie tenemos compromisos comerciales o de trabajo. Es el día del Señor (Mar. 2: 28), y por lo tanto nuestros únicos compromisos los tenemos con El.

Al dedicar tiempo para actividades misioneras, atendiendo a enfermos o necesitados como lo hacía Jesús (Mat. 25: 35-40), estamos atendiendo al Señor mismo. Todo esto es posible porque al descansar espiritualmente en Cristo, aceptamos su mandato de descansar físicamente. La ganancia espiritual del sábado, al apartarlo para el Señor, nos prepara para una nueva semana de luchas, pero que con seguridad significarán nuevas victorias.

Cambios del calendario y el sábado

Hay que reconocer que se han producido varios cambios del calendario. ¿No sería posible que por ellos el sábado no sea el que corresponde a la realidad?

El calendario ha sido un instrumento para contar los años, meses y días, inventado por el hombre desde que tenemos conocimiento de su historia. El sol y la luna intervienen en la medición y el fraccionamiento del tiempo (Gén. 1: 14). La semana es una excepción, pues es un período de tiempo marcado por el acto creador realizado por Dios en siete días.

Creemos que no ha habido pérdidas en la cuenta del tiempo, dado que Jesús,  quien reprendió a los judíos por muchos errores o descuidos religiosos, nunca señaló que guardaban un sábado falso. El mismo lo santificó, teniendo por costumbre ir al lugar de adoración y culto cada sábado (Luc. 4: 16).

Poco antes de Jesús, el emperador Julio César (101-44 AC) tuvo que ajustar el calendario civil al astronómico. El llamado entonces calendario Pompiliano, se había atrasado 90 días del calendario astronómico. Dicho en otras palabras, el invierno según el calendario astronómico estaba adelantado en 90 días. Por eso Julio César, asesorado por el famoso astrónomo egipcio Sosigenes, en el año 47, antes de Cristo, le quitó esos 90 días al calendario civil y lo ajustó así al astronómico. Eso se hizo sin afectar o alterar el ciclo semanal. Ese calendario era usado por el Imperio Romano en los días de Jesús.

Unos 1.600 años después de Julio César, se hizo necesario otro cambio. Como el calendario juliano se basaba en un año de 365 días y 6 horas, en vez de la realidad que son 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos, al llegar al siglo XVI, esos 11 minutos y algunos segundos, sumaron 11 días de diferencia con el calendario astronómico. Por ello Gregario VII, asesorado por el astrónomo Cristóbal Clavio, decidió seguir su consejo de omitir esos once días, lo que se hizo el jueves 4 de octubre de 1582 pasándose al viernes 15 de octubre. Tampoco en esca ocasión se alteró el ciclo semanal.

Por lo indicado, sabemos que no se ha alterado el ciclo semanal en todos los tiempos. Había razones fuertes para evitarlo, pues así como el pueblo conocedor del Dios verdadero santificaba el séptimo en honor del Dios vivo, el Creador, así los pueblos paganos tenían el primero en homenaje de su gran dios, el sol. De modo que ni para los paganos ni para los cristianos era aceptable despreciar su día sagrado.

En lsaías 1: 10-15 y Oseas 2: 11, ¿no se preanuncia que el sábado iba a ser abolido?

Si aceptáramos que en estos pasajes se preanuncia la abolición del sábado como día de reposo, lógicamente debemos aceptar que las demás cosas allí mencionadas iban a dejar de tener importancia. Además del sábado, Isaías incluye las fiestas, los sacrificios, las ofrendas, el incienso, las asambleas y la oración. Oseas hace una enumeración semejante, agregando que Dios haría cesar el gozo. ¿Es que también las asambleas, la oración y el gozo concluirían para el pueblo de Dios?

Sin duda que se ha llegado a una conclusión errónea, pues tal cosa no es admisible. Para interpretar correctamente un pasaje bíblico es necesario tener en cuenta el contexto; es decir, lo que se dice antes y después del texto. Con sabiduría se dice que “un texto sin su contexto, es apenas un pretexto”.
lsaías reclama a su pueblo por su vida pecaminosa. Lo señala como “cargado de maldad”, “generación de malignos”, “hijos depravados”.

Espiritualmente enfermos “desde la planta del pie hasta la cabeza” (vers .4, 6). Esa vida pecaminosa era la causa por la que Dios señaló la inutilidad de sacrificios, ofrendas, incienso, sábados y aun la oración. Oseas, contemporáneo de Isaías, encaró el mismo problema. Compara al pueblo de Dios con una ramera, adúltero espiritual, pues va detrás de dioses ajenos y vive en pecado pretendiendo ser pueblo de Dios.

¿Qué puede valer cualquier acto de adoración o culto de Dios, si se vive en pecado? ¿Cómo podríamos engañar a Dios ofreciéndole un culto hipócrita? Para que nuestras expresiones de adoración a Dios, inclusive en el día de reposo, sean aceptables, debemos reconocer nuestros pecados, arrepentirnos de ellos y aceptar el perdón ofrecido (Isa. 1: 16-19). De le contrario, la duplicidad hipócrita colocará fuera de lugar aún lo correcto.

Todos los días son iguales

Sábado el séptimo díaEn un sentido todos los días parecen iguales, constan de 24 horas, tienen día y noche, y uno sigue al otro. Y por supuesto que cada día debemos manifestar una conducta cristiana, puesto que sería absurdo adorar a Dios en un día y en los otros vivir incorrectamente.
Sin embargo, la Santa Biblia nos enseña que hay diferencia. Dios mismo la señaló al bendecir y santificar el séptimo día, cuando concluyó la creación (Gén. 2: 1-3). BENDECIR significa “alabar, celebrar, ensalzar, ser colmado de bienes por la Providencia, consagrar al culto”. SANTIFICAR, significa “hacer santo, dedicar algo a Dios, apartar algo para un uso sagrado”. Por lo tanto, cuando Dios bendijo y santificó el séptimo día, lo hizo definidamente diferente de los demás días del ciclo semanal.
Quienes tenemos fe en Dios, ¿podemos despreciar la bendición y santificación dada a su día? ¿Puede ser lo mismo observar cualquier día y no el bendecido y santificado por Dios? Para los profetas y apóstoles existía esa diferencia, porque siempre llamaron al séptimo día shabbat, que quiere decir día de reposo. El mandamiento comienza pidiendo que nos acordemos de santificarlo, o sea, apartarlo para un uso sagrado. Los otros seis días son para hacer todas nuestras tareas, “mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios … Porque en seis días hizo Jehová … todas lascosas … y reposó el séptimo día; por tanto Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó (Exo. 20: 8-11).

Nótense dos cosas definidas: el mandamiento se refiere a “el séptimo día”, no a un séptimo día”; es decir, se refiere a un día definido. Además, señala la razón para recordarlo: “Porque Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”.
En el Nuevo Testamento se respetan estas indicaciones. Lucas escribió su evangelio unos 32 años después de la ascensión de Jesús. En el capítulo 23: 54-56 y 24: 1-3 nos refiere la secuencia de los días. Señala el día de preparación, o sea el viernes, luego afirma que fue guardado el día de reposo, el sábado, conforme al mandamiento, y que luego, en “el primer día de la semana”, ocurrió la resurrección. Toda la cristiandad reconoce que Jesús resucitó el primer día de la semana, y por ello se desea justificar la observancia del domingo. Pero ya observamos que la bendición y santificación de Dios fue otorgada al séptimo día y no al primero.
El diccionario de la lengua española da el siguiente significado de estos dos días: domingo, primer día de la semana: sábado, séptimo día de la semana. Así pues, según la Santa Biblia, la historia y nuestro propio idioma, el sábado es el séptimo día, y el domingo, el primero. La bendición y santificación de Dios sobre el séptimo día, lo hacen claramente diferente de los demás.

El santo sábado

¿Sabe usted que hay un día sumamente importante que casi todo el mundo ha olvidado? ¡Es sorprendente que sólo pocas personas estén al tanto de esto, porque es uno de los días más importantes en la historia de la humanidad! No es tan sólo un día en el pasado, sino que tiene vigencia en el presente y en el futuro. Es más, lo que sucedió en ese olvidado día puede tener un profundo impacto en su vida. ¿Desea conocer algunos asombrosos datos acerca de este día perdido en la historia? Entonces, lea cuidadosamente esta Guía de Estudio.

1. ¿Qué día de la semana observó Cristo?

“Vino [Cristo] a Nazaret, donde se había criado; y entró, conforme a su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó a leer” (Lucas 4:16).

Respuesta:   Jesús guardó el Sábado como día santo.

2. ¿Qué día de la semana es el Sábado?

“El séptimo día será reposo para Jehová tu Dios” (Exodo 20:10). “Y como pasó el sábado… muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro” (Marcos 16:1-2).

Respuesta:   El día de reposo es el séptimo día de la semana, no el primer día (Domingo), como muchos creen. Nótese que en los pasajes mencionados el Sábado es el día que viene precisamente antes del primer día de la semana.

Dios estableció el Sábado en la Semana de la Creación.

3. ¿Quién hizo el Sábado y cuándo?

“En el principio crió Dios los cielos y la tierra”. “Y acabó Dios en el día séptimo su obra que hizo y reposó el día séptimo de toda su obra que había hecho. Y bendijo Dios al día séptimo y santificólo porque en él reposó de toda su obra que había Dios criado y hecho” (Génesis 1:1; 2:2-3).

Respuesta:   Dios apartó el Sábado en la creación, cuando hizo el mundo. Descansó el Sábado, y bendijo ese día y lo santificó [lo apartó para un uso santo].

4. ¿Qué dice Dios en los DiezMandamientos (que escribió con su propio dedo), acerca de la observancia del Sábado ?

“Acordarte has del día del reposo para santificarlo: seis días trabajarás, y harás toda tu obra mas el séptimo día será reposo para Jehová tu Dios: no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas: porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó” (Exodo 20:8-11). “Y dióme Jehová las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios” (Deuteronomio 9:10).

Respuesta:   En el cuarto de los Diez Mandamientos, Dios nos ordena observar el séptimo día como descanso santo. Dios sabía que los hombres olvidarían Su Sábado, de manera que él comenzó el mandamiento con la expresión “acordarte has”. El no ha ordenado a nadie, en ninguna parte, observar ningún otro día.

5. ¿Pero no ha habido cambios en los Diez Mandamientos?

Jesús dice: “Más fácil cosa es pasar el cielo y la tierra, que frustrarse un tilde de la ley” (Lucas 16:17). Dios dice: “No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios” (Salmos 89:34). Los Diez Mandamientos salieron de sus labios. Exodo 20:1 dice: “Y habló Dios todas estas palabras, diciendo…” [y entonces siguen los Diez Mandamientos en los versículos 2-17].

Respuesta:   ¡Claro que no! Es totalmente imposible que cambie una parte de la Ley de Dios. Todos los Diez Mandamientos están en vigencia hoy.

Pablo y los otros líderes apostólicos guardaron el séptimo día como el día santo de reposo.

6. ¿Observaron el Sábado los apóstoles?

“Y Pablo, como acostumbraba, entró a ellos, y por tres sábados disputó con ellos de las Escrituras” (Hechos 17:2). “Ellos [Pablo y Bernabé]… entrando en la sinagoga un día de sábado, sentáronse” (Hechos 3:14). “Y un día de sábado salimos de la puerta junto al río, donde solía ser la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían juntado” (Hechos 16:13). “Y disputaba en la sinagoga todos los sábados y persuadía a judíos y a griegos” (Hechos 18:4).

Respuesta:   Sí, el libro de los Hechos afirma claramente que los apóstoles y la iglesia primitiva guardaban el Sábado.

Los apóstoles enseñaron a los gentiles a observar la santidad del Sábado.

7. ¿Adoraban también los gentiles en el día Sábado?

Dios lo ordenó:
“Bienaventurado el hombre… que guarda el sábado de profanarlo… “Y el hijo del extranjero, allegado a Jehová… todos los que guardaren el sábado de profanarlo… yo los llevaré al monte de mi santidad, y los recrearé en mi casa de oración… porque mi casa, casa de oración será llamada de“todos los pueblos” (Isaías 56:2-7), [el énfasis es nuestro]

Los gentiles lo guardaron:
“Y saliendo ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el sábado siguiente les hablasen estas palabras” “Y el sábado siguiente se juntó casi toda la ciudad a oír la Palabra de Dios” (Hechos 13:42, 44), [el énfasis es nuestro]. “Y disputaba en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a judíos y a griegos” (Hechos 18:4).

Respuesta:   Sí. Los apóstoles, en la iglesia del Nuevo Testamento, obedecían los mandamientos de Dios y se reunían con los gentiles convertidos a adorar a Dios en Sábado. Nunca jamás se refieren al Domingo como día santo.

8. Pero, ¿no fue la observancia del Sábado, transferida al Domingo en ocasión de la muerte o resurrección de Cristo?

Respuesta:   No. No existe ni siquiera el más remoto rastro de que el Sábado fuera cambiado en ocasión de la muerte o de la resurrección de Cristo. La Biblia enseña precisamente lo opuesto. Revise cuidadosamente las siguientes evidencias:

A. Dios bendijo el Sábado.
“Jehová bendijo el día del reposo” (Exodo 20:11). “Y bendijo al día séptimo, y lo santificó” (Génesis 2:3).

B. Cristo esperaba que su pueblo continuara guardando el Sábado para el año 70 d.C., cuando Jerusalén fue destruida.
Sabiendo que Jerusalén sería destruida en el año 70 d.C., Jesús amonestó a sus seguidores de ese tiempo, diciendo: “Orad, pues, que vuestra huida [de Jerusalén] no sea en invierno ni en sábado.” (Mateo 24:20). Jesús expresó claramente que él esperaba que el Sábado fuera guardado aun cuarenta años después de su resurrección. De hecho, ninguna insinuación de un cambio se hace en ningún lugar de las Escrituras.

C. Las mujeres que vinieron a ungir el cuerpo de Cristo a su muerte guardaron el Sábado. Jesús murió “la víspera del sábado” (Marcos 15:37, 42), este es el día que hoy se denomina “Viernes Santo”.
Las mujeres prepararon especias y ungüentos para ungir su cuerpo entonces “reposaron el sábado, conforme al mandamiento” (Lucas 23:56). Sólo cuando “pasó el sábado” (Marcos 16:1), vinieron las mujeres, ya en “el primer día de la semana” (Marcos 16:2), para continuar su triste tarea. Ellas se enteraron que “Jesús había resucitado temprano en la mañana del primer día de la semana” (vers. 9).Este día es comúnmente llamado Domingo de Resurrección. Note el día que antecede al Domingo de Resurrección es el día que hoy llamamos Sábado de Gloria o Sábado Santo.

D. San Lucas, el seguidor de Cristo, escribió dos de los libros de la Biblia, el Evangelio que lleva su nombre y Hechos de los Apóstoles.
El dice en Hechos 1:1-3, que en el libro de Lucas, él escribió acerca de “todas las cosas” que Jesús enseñó. Pero él nunca escribió nada acerca de la observancia del domingo o de algún cambio respecto al Sábado.

En el reino eterno de Dios todos guardarán el Sábado.

9. Algunos dicen que el Sábado será observado en el cielo. ¿Es cierto esto?

“Como los cielos nuevos y la nueva tierra, que yo hago, permanecen delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra simiente y vuestro nombre. Y será que de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrá toda carne a adorar delante de mí, dijo Jehová” (Isaías 66:22-23).

Respuesta:   Sí, la Biblia dice que en la nueva tierra los redimidos de todas las edades guardarán el Sábado.

10. ¿Pero no es el Domingo el día del Señor?

“Si retrajeres del sábado tu pie [si lo dejares de pisotear], de hacer tu voluntad en mi día santo…” (Isaías 58:13). “Porque Señor es del sábado el Hijo del hombre” (Mateo 12:8).

Respuesta:   La Biblia habla del “día del Señor” en Apocalipsis 1:10. De manera que el Señor tiene un día especial. Pero ningún versículo de las Escrituras dice que el domingo es el día del Señor. En realidad la Biblia llama al Sábado el día del Señor. El único día que bendijo el Señor, el único día reclamado por él como su día, es el sábado, el séptimo día.

11. ¿No debería yo guardar el Domingo en honor a la resurrección?

“No sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo: para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si fuimos plantados juntamente en él a la semejanza de su muerte, así también lo seremos a la de su resurrección… a fin de que no sirvamos más al pecado” (Romanos 6:3-6).

Respuesta:   ¡No! Así como Usted no está obligado a guardar el viernes en honor a la crucifixión, tampoco tiene la obligación de guardar el domingo en honor a la resurrección. Cristo estableció el precepto del bautismo en honor a su muerte, su sepultura y su resurrección. La Biblia en ninguna parte sugiere santificar el domingo en honor a la resurrección. Honramos a Cristo obedeciéndole (Juan 14:15) y no sustituyendo sus mandatos por requisitos establecidos por los hombres.

12. Si la santificación del Domingo no está en la Biblia, ¿de dónde viene?

“Pensará en mudar los tiempos y la ley” (Daniel 7:25). “Habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición”. “En vano me honran, enseñando doctrinas y mandamientos de hombres” (Mateo 15:6, 9). “Diciendo: Así ha dicho el Señor Jehová; y Jehová no había hablado” (Ezequiel 22:28).

Respuesta:   En tiempos pasados hubo hombres extraviados que se arrogaron el derecho de modificar la santa ley, y anunciaron que el día sagrado de Dios había sido cambiado del Sábado al Domingo. Dios predijo que eso ocurriría, y ocurrió. Este error fue pasado a nuestra incauta generación como una verdad del Evangelio. La santificación del Domingo es una tradición de hombres no inspirados, y quebranta la ley de Dios, que ordena la observancia del Sábado. Sólo Dios puede convertir un día determinado en santo. Dios bendijo el sábado, y cuando él bendice, ningún hombre puede revocar esa bendición (Números 23:20).

Cambiar la observancia del Sábado al Domingo es un insulto a Dios porque intenta alterar su divina ley.

Cambiar la observancia del Sábado al Domingo es un insulto a Dios porque intenta alterar su divina ley.

13. ¿Acaso no es muy peligroso manipular indebidamente la ley de Dios para intentar cambiarla?

“No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno” (Deuteronomio 4:2). “No añadas a sus palabras, porque no te reprenda, y seas hallado mentiroso” (Proverbios 30:6).

Respuesta:   Dios ha prohibido en forma específica y positiva que se cambie su ley quitando o añadiendo algo. Intentar cambiar la ley de Dios es una de las cosas más terribles y peligrosas que alguien puede hacer.

14. ¿Por qué hizo Dios el Sábado?

A. Como señal de la creación
“Acordarte has del día del reposo para santificarlo… Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó” (Exodo 20:8-11).

B. Como señal de la redención y la santificación.
“Diles también mis sábados, que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico” (Ezequiel 20:12).

Respuesta:   Dios dio el Sábado como una doble señal: (1) Es una señal de que él creó el mundo en seis días literales de 24 horas cada uno y (2) es también una señal del gran poder de Dios para redimir y santificar a los seres humanos. Seguramente que todo cristiano amará el Sábado como una señal preciosa de la creación y de la redención (Exodo 31:13, 17 Ezequiel 20:12, 20). Es un gran insulto para Dios que los hombres pisoteen el Sábado. En Isaías 58:13-14, Dios nos dice que todos los que esperan ser bendecidos por él deberan dejar de pisotear el Sábado.

15. ¿Cuán importante es la observancia del Sábado?

“El pecado es transgresión de la ley” (1 Juan 3:4). “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). “Cualquiera que hubiere guardado toda la ley, y ofendiere en un punto, es hecho culpado de todos” (Santiago 2:10). “Cristo padeció… dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas” (1 Pedro 2:21). “[Cristo] vino a ser causa de eterna salud [salvación] a todos los que le obedecen” (Hebreos 5:9).

Respuesta:   Es un asunto de vida o muerte. La santificación del Sábado se ordena en el cuarto mandamiento de la ley de Dios. ¡La violación deliberada de alguno de los Diez Mandamientos es pecado! Los cristianos seguirán gozosamente el ejemplo de Cristo en la observancia del Sábado. Nuestra única seguridad reside en estudiar cuidadosamente las Escrituras para conocer “bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15). Debemos tener el apoyo positivo de las Escrituras para toda práctica cristiana que sigamos.

Dios derramará su ira sobre los líderes religiosos que a sabiendas ignoren Su Sábado.

16. ¿Qué siente Dios con respecto a los dirigentes religiosos que pasan por alto el Sábado?

“Sus sacerdotes violentaron mi ley y contaminaron mis santuarios: entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis sábados escondieron sus ojos, y yo era profanado en medio de ellos”. “Por tanto, derramé sobre ellos mi ira” (Ezequiel 22:26, 31).

Respuesta:   Al pretender desconocer el verdadero Sábado de Dios, los dirigentes religiosos ofenden al gran Dios del cielo. Dios promete un seguro castigo para tales falsos pastores. El no puede tartar este tema livianamente. Jesús condenó a los fariseos por pretender amar a Dios, mientras violaban uno de los mandamientos. Véase: Marcos 7:7-13.

17. ¿Me afecta a mí personalmente la observancia del Sábado?

“Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios razón de sí” (Romanos 14:12). “El pecado, pues, está en aquel que sabe hacer lo bueno, y no lo hace” (Santiago 4:17). “Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad [de Dios]” (Apocalipsis 22:14). “Aquí está la paciencia de los santos aquí están los que guardan los mandamientos de Dios” (Apocalipsis 14:12).

Respuesta:   Sí, positivamente, el Sábado debe ser su día de reposo. Dios lo hizo para Usted, y si usted lo ama a él, lo guardará, porque es uno de sus
mandamientos. Amor sin cumplimiento de los mandamientos de Dios no es de ninguna manera amor (1 Juan 2:4). Usted tendrá que hacer una decisión, no podrá evitarlo. Nadie puede excusarlo de ese deber. Personalmente tendrá que dar cuenta delante de Dios. Dios le pide que lo ame y lo obedezca ahora.


Preguntas Para Meditar

1. ¿No es el sábado solamente para los judíos?
No. Jesús dijo: “El sábado por causa del hombre es hecho” (Marcos 2:27). No es para los judíos solamente, sino para el hombre en general: para todos los hombres y todas las mujeres sin distinción. Los judíos no existieron hasta 2,500 años después que se estableció el sábado.

2. ¿No es el texto encontrado en Hechos 20:7-12 una prueba de que los discípulos guardaban el domingo como día santo?
De acuerdo con la Biblia, cada día empieza a la puesta del sol y termina cuando el sol se pone al día siguiente. (Véase Génesis 1:5, 8, 13, 19, 23, 31 Levítico 23:32), y la parte oscura del día viene primero. De manera que el sábado empieza el viernes a la puesta de sol y termina el sábado a la puesta de sol. Esta reunión de Hechos 20 se realizaba en la parte oscura del domingo, o como ahora diríamos, el sábado de noche. (En la versión New English Bible,* Hechos 20:7 aparece así: “El sábado de noche, en nuestra asamblea…”).

Era pues una reunión del sábado de noche, y duró hasta la medianoche. Pablo realizaba una gira de despedida y sabía que él no volvería a ver a estas personas antes de su muerte (vers. 25). No es extraño que él predicara tan largo. (Ningún servicio semanal regular hubiera durado toda la noche.) Esta reunión tuvo lugar en la parte oscura del primer día de la semana, lo que en términos modernos diríamos el sábado de noche, porque Pablo estaba listo para partir al día siguiente. El partimiento del pan no tiene ningún significado referente a un día santo, porque “partían el pan en las casas… cada día” (Hechos 2:46). No existe en este pasaje de las Escrituras, la menor indicación de que el primer día fuera santo ni que estos cristianos primitivos lo consideraban así. Ni existe la más remota evidencia de que el sábado fue cambiado. Probablemente se menciona esta reunión sólo por causa del milagro de la resurrección de Eutico. La Biblia se refiere al domingo como a “uno de los seis días de trabajo” en Ezequiel 46:1..”

*(C) Los Delegados de la Oxford University Press y el Sindicato de la Cambridge University Press, 1961, 1970. Usado con permiso.

3. ¿No habla 1 Corintios 16:1-2 de ofrendas en la escuela dominical?
No. No hay en ese pasaje ninguna referencia a una reunión pública. El dinero debía de apartarse privadamente en casa. Se produjo un hambre en Judea (Romanos 15:26 Hechos 11:26-30) y Pablo escribió para pedir que las iglesias del Asia Menor ayudaran. Todos estos cristianos santificaban el sábado, de manera que San Pablo sugirió que todos los domingos de mañana (que era el tiempo en que arreglaban y pagaban las cuentas), después que hubiera pasado el sábado, apartaran algo para sus hermanos necesitados, de manera que pudieran tenerlo a mano cuando él llegara. Esto había de hacerse privadamente, “en casa”, como dice la Biblia de Jerusalén. Aquí tampoco la Biblia se refiere al domingo como un día santo.

4. ¿Pero no se ha perdido el cómputo del tiempo y no se han cambiado los días de la semana desde el tiempo de Cristo?
No. Las enciclopedias y las fuentes fidedignas atestiguan que nuestro séptimo día es el mismo que Jesús santificó. Es un asunto fácil de comprobar a través de una sencilla investigación.

5. ¿Pero no encontramos en Juan 20:19 el relato en los discípulos aparecen instituyendo la observancia del domingo en honor a la resurrección?
Al contrario. Los discípulos todavía no creían que la resurrección hubiera ocurrido (Marcos 16:14). Se habían reunido allí “por temor a los judíos” y tenían las puertas cerradas. Cuando Jesús apareció, “les reprochó… porque no habían creído a los que le habían visto resucitado”. No hay ninguna insinuación de que consideraran el domingo como día santo. Hay solamente 8 versículos en el Nuevo Testamento que mencionan el primer día de la semana. Ninguno de ellos sugiere que ese día es santo, mucho menos que ese día se deba observar como tal.

6. ¿No anula el sábado el texto que encontramos en Colosenses 2:14-17?
De ningún modo. Se refiere solamente a los sábados que eran “la sombra de lo por venir”, y no al Sábado del séptimo día. Había siete días santos anuales que también se llamaban “sábados”, o sea fiestas, en el antiguo Israel. Estos existían “además de los sábados de Jehová” (Levítico 23:38), o sea los Sábados semanales del séptimo día. Todos estos prefiguraban la cruz y terminaron en la cruz, pero el Sábado semanal de Dios fue establecido antes que entrara el pecado, y por lo tanto no podía prefigurar nada relativo a la liberación del pecado. Es por eso que Colosenses 2 establece una diferencia y específicamente menciona, los sábados que eran “una sombra”. Estos siete sábados anuales que fueron abolidos se mencionan en el libro de Levítico capítulo 23.

7. De acuerdo con Romanos 14:5, el día que guardamos es un asunto de opinión personal, ¿no es así?
Note que todo el capítulo trata acerca de juzgar a otros (versículo 4, 10, 13). El punto no es el sábado semanal, que era parte de la ley moral, sino los días de fiesta anuales de la ley ceremonial. Los cristianos judíos estaban criticando a los cristianos gentiles porque no los observaban. Pablo sencillamente les dice que no deben juzgarse el uno al otro. La ley ceremonial ya no está vigente.


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¿A qué hora inicia y termina el sábado?

relojLa costumbre de comenzar un nuevo día a la  medianoche es una práctica humana arbitraria. Dios, quien es el Creador de los cuerpos celestes y quien los puso en movimiento para marcar el paso del tiempo (Génesis 1:14), cuenta los días de una manera diferente: de tarde a tarde.

Esto se ve en el relato de la creación. Después que Dios hubo separado el día de la noche, leemos estas palabras: “Y fue la tarde y la mañana un día” (Génesis 1:5). “La tarde” se menciona primero, seguida por “la mañana”. Dios describe de una manera similar los demás días de la creación (vv. 8, 13, 19, 23, 31).

En la Biblia, la tarde comienza a la puesta del sol (Josué 8:29; 2 Crónicas 18:34; Nehemías 13:19; Marcos 1:32) y en ese momento comienza un nuevo día. Hablando de las fiestas ceremoniales, Dios estableció que debían celebrarse “de tarde a tarde” (Levítico 23:32). Esta fue la forma usual de calcular el principio y el final de los días (Éxodo 12:18).

En el Nuevo Testamento, los días eran calculados de la misma manera. En Marcos 1:32 leemos que en cuanto se puso el sol al terminar el sábado, las multitudes traían a los enfermos para que Jesús los sanara. En otra ocasión, José de Arimatea envolvió el cuerpo de Jesús y lo puso en el sepulcro cuando “estaba para comenzar el sábado” (Lucas 23:50-54). Su propósito era terminar antes de que cayera la noche, para no trabajar en el día de fiesta que estaba por comenzar. La Nueva Reina-Valera nos dice que José hizo esto “cerca del atardecer” (Mateo 27:57) o “al atardecer” (Marcos 15:42).

Dios, el Creador del sábado, es quien determina cuándo comienza y cuándo termina; según la Biblia, se guarda “de tarde a tarde”. El sábado de Dios comienza el viernes a la puesta del sol y termina 24 horas más tarde, a la puesta del sol.

Declaraciones metodistas sobre el sábado

John Wesley, fundador del metodismo
John Wesley, fundador del metodismo

“Esta “acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,” (Colosenses 2: 14.) Pero la ley moral contenida en los Diez Mandamientos y ejecutadas por los profetas, Él no quitó…. La ley moral se encuentra en una fundación completamente distinta de la ley ceremonial o ritual. … Cada parte de esta ley, debe seguir aplicándose a toda la humanidad y en todas las edades.” John Wesley,” Sermones en varias ocasiones, ” Edición vol. 2, vol. I, páginas 221, 222.


“Ningún cristiano es está exento de la obediencia de los mandamientos que se llaman morales.” “La disciplina de la Iglesia Metodista,” (I904), página 23.


“El sábado fue hecho para el HOMBRE, no para los hebreos, sino para todos los hombres.” E.O. HAVEN, “Los pilares de la verdad”, página 88.


“La razón por la cual observamos el primer día en lugar de la séptimo no es basada en ningún precepto positivo. Uno buscará en las Escrituras en vano la autoridad para la modificación del séptimo día al primero. Los primeros cristianos comenzaron a adorar el primer día de la semana, ya que Jesús resucitó de entre los muertos ese día. En breve tiempo, este día de culto se hizo también un día de descanso, un día feriado. Esto ocurrió en el año 321.


“La razón por la que observamos el primer día en lugar de la séptimo no es basada en ningún precepto positivo. Uno buscará en las Escrituras en vano la autoridad para la modificación del séptimo día… Nuestro primer sábado cristiano, por lo tanto, no es una cuestión de mando positivo. Es un regalo de la iglesia… “Clovis G. Chappell,” Diez Reglas para la Vida “, página 61.


“Sábado en el idioma hebreo significa descanso, y es el séptimo día de la semana… y hay que confesar que no hay ninguna ley en el Nuevo Testamento respecto al primer día.” Buck Charles, un Diccionario Teológico, “Sábado”


“En los días de hace mucho tiempo la gente del mundo empezó a dar nombre a todo, y se volvieron los sonidos de los labios en palabras, de modo que los labios podían hablar un pensamiento. En aquellos días la gente adoraba al sol debido a que para muchos las palabras se hicieron para hablar de muchos pensamientos acerca de muchas cosas. El pueblo se convirtió al cristianismo y fueron gobernados por un emperador que se llamaba Constantino. Este emperador hizo el domingo el día de reposo cristiano, por la bendición de la luz y el calor que provenía del sol. Así nuestro domingo es un día de sol, ¿no es asíi? “ Abogado de Escuela Dominical, 31 de diciembre de 1921.


“La ley moral contenida en los Diez Mandamientos, y ejecutadas por los profetas, Él [Cristo] no la quitó. No fue el diseño de su venida el revocar cualquier parte de esta. Esta es una ley que nunca puede ser quebrantada. .. Cada parte de esta ley debe seguir aplicándose a toda la humanidad y en todas las edades, y no depende del tiempo o del lugar, o de cualquier otra circunstancia que pueda causar el cambio, sino de la naturaleza de Dios y la naturaleza del hombre, y su inmutable relación entre sí. ” John Wesley,” Sermones en varias ocasiones “, vol. I, Sermón XXV.


“Es cierto que no hay un mandato positivo para el bautismo de infantes. Tampoco hay para el mantenimiento del primer día de la semana. Muchos creen que Cristo cambió el Sábado. Pero, a partir de sus propias palabras, vemos que Él no vino con tal propósito. Los que creen que Jesús cambió el Sábado se basan sólo en una suposición.” Amos Binney, “Compendio Teológico”, p. 180-181


“El día de reposo instituido en el principio, y confirmado una y otra vez por Moisés y los profetas, nunca ha sido abrogado. Una parte de la ley moral, no una jota ni una tilde de un su santidad se ha quitado”. El Heraldo de Nueva York, 1874, del Pastorado de los Obispos Metodistas Episcopales, 1874.

Declaraciones bautistas sobre el sábado

bautistas“Había y hay un mandato para santificar el día del sábado, pero ese día sábado no era domingo. Sin embargo, será fácil, dijo, y con muestra de triunfo, que el sábado fue transferido del séptimo al primer día de la semana, con todos sus deberes, privilegios y sanciones. Si desean ansiosamente información sobre este tema, que he estudiado durante muchos años, me pregunto, dónde puede encontrarse el registro de dicha transacción: No en el Nuevo Testamento – en lo absoluto. No hay evidencia bíblica del cambio de la institución del sábado del séptimo al primer día de la semana. “Dr. ET Hiscox, autor del” Manual de Bautista.


“A mí me parece inexplicable que Jesús, durante tres años de discusión con sus discípulos, a menudo conversando con ellos sobre la cuestión del sábado, discutiendo en algunos de sus diversos aspectos, liberándolo de sus falsas [interpretación judía tradicional], nunca aludió a ninguna transferencia del día, también, que durante los cuarenta días de su vida de resurrección, tal cosa se no dio a entender. Tampoco, hasta donde sabemos, el Espíritu, que fue dado para recordar todas las cosas que les había dicho: trata esta cuestión. Ni los apóstoles inspirados, en la predicación del Evangelio, fundando iglesias, aconsejando e instruyendo aquellas ya fundadas, discuten o abordan el tema.

Por supuesto que muy bien que el domingo entró en uso en la historia del cristianismo primitivo como un día religioso como hemos aprendido de los Padres Cristianos y otras fuentes. Pero qué lástima que se trata de la marca con la marca del paganismo, y bautizado con el nombre del dios-sol, luego adoptado y santificado por la apostasía papal, y transmitido como un legado sagrado al protestantismo. “ Dr. ET Hiscox, el informe de su sermón en la Convención Bautista del Ministro, en el ‘New York Examiner, “16 de noviembre 1893


“Las Escrituras en ninguna parte llaman primer día de la semana el sábado <día de reposo>… No hay autoridad bíblica para hacerlo, ni por supuesto, ninguna obligación de las Escrituras.” The Watchman. (El Vigilante)


“Creemos que la ley de Dios es la regla eterna e inmutable de su gobierno moral.” – “Manual de la Iglesia Bautista”, art. 12.


“Nunca hubo ninguna autoridad formal o el cambio del séptimo día- sábado judío por la observancia cristiana del primer día.” -WILLIAM OWEN CARVER, ” The Lord’s Day IN Our Day” (El día del Señor en nuestros días), página 49.


“No hay nada en la escritura que nos obligue a guardar el domingo en lugar del sábado como día santo.” Harold Lindsell (editor), Christianity Today, 5 de noviembre 1976