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Identificando a las bestias de Daniel 7

Durante el primer año del gobierno del rey Belsasar de Babilonia, Daniel recibió de parte de Dios un sueño profético. Daniel relató: “Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar. Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar.” Dan. 7:1-3. En esta introducción se nos presentan tres símbolos proféticos que analizaremos a continuación para poner un firme fundamento a la comprensión de esta profecía.

Las cuatro bestias del mar

Los 4 vientos del cielo

El versículo dice que estos 4 vientos combatían en el gran mar. Se trata de vientos bélicos de guerra y destrucción. Otra profecía presenta a los medos como un viento destruidor levantado por Dios contra Babilonia. Jer. 51:1, 11. También el Apocalipsis nos presenta a los vientos de destrucción que Dios en su misericordia retiene por cierto tiempo. Ap. 7:1-3. Estos 4 vientos son 4 combates (guerras).

El gran mar

El mar y las muchas aguas son un símbolo bíblico de: “pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas”. Ap. 17:15. A veces usamos la expresión “Un mar de gente”. El profeta Isaías lo describe de la siguiente manera: “¡Ay! multitud de muchos pueblos que harán ruido como estruendo del mar, y murmullo de naciones que harán alboroto como bramido de muchas aguas. Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas.” Is. 17:12, 13.

Las 4 bestias grandes

El ángel explica a Daniel: “Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán de la tierra”. Dan. 7:16, 17. Un rey representa a su reino o imperio. Es por eso que estos cuatro reyes representan sus respectivos reinos, tal como lo explica el ángel en el versículo 23, diciendo: “La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra”. Dan. 7:23.

Estas cuatro bestias son salvajes y carnívoras. Así son estos cuatro reinos o imperios. Las dictaduras a veces se confunden con los dictadores. Luis XIV dijo: “!El estado soy yo!

Resumiendo podemos decir acerca de esta introducción: Habrá cuatro combates entre los pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas. Como consecuencia de estas guerras, surgirán cuatro diferentes reinos crueles de entre estos pueblos.

1) La primera bestia – El león con alas de águila – BABILONIA (605 a.C. – 539 a.C.)

El león con alas de águila“La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre.” Dan. 7:4.

El león es “el rey de los animales”. De la misma manera el águila es “el rey entre los aves”. Dios escoge estos símbolos para describirnos la majestuosidad de este primer reino o imperio.

La Biblia identifica a Babilonia como león y águila. Vea Jer. 4:7; 50:17, 43, 44 y Habacuc 1:6-8. ¡Pues Babilonia fue el más majestuoso de entre estos cuatro reinos! Además encabeza la secuencia de estas cuatro “bestias” pues fue el primer reinoestablecido en la tierra después del diluvio. Recuerde Gén. 10:8-10. Es por eso que fue también presentado como el primero de la secuencia de reinos de la profecía básica de Daniel capítulo 2, donde fue presentado como la cabeza de oro de la imagen de metales. Recuerde el tema 10 de este seminario. Tal como Babilonia era representado como el metal más valioso de entre los metales de la imagen, ahora es representado como el más majestuoso de entre las bestias.

Mosaicos de leones en BabiloniaRealmente Babilonia estaba muy relacionada con los leones. Recuerde que Daniel fue echado a un foso de leones en la región. Recuerde Dan. 6. En la majestuosa entrada principal de Babilonia (la famosa puerta de Ishtar) había 120 leones de adobe. Los arqueólogos han descubierto varios mosaicos de leones en las paredes de las ruinas de la antigua ciudad de Babilonia.http://www.ecured.cu/index.php/Puerta_de_Ishtar

Las alas arrancadas

Algunos intérpretes bíblicos dicen que el hecho que “sus alas fueron arrancadas… y se puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre” significa que el imperio de Babilonia se volvió débil y perdió su valor en su última fase, perdiendo la fuerza y ferocidad del león y del águila. He aquí dos versículos que apoyan esta interpretación. Jer. 50:43, 44; 2 Sam. 17:10.

Pero otra interpretación es la siguiente. Recordemos que el rey Nabucodonosor perdió la razón durante 7 años, viviendo y comiendo hierba como un buey en el campo. Su corazón de hombre fue cambiado en corazón de bestia. En ese tiempo“su pelo creció como plumas de águila.” Al cabo de los siete años “reconoció que el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres.” Entonces fue devuelta su razón. Dan. 4:16, 33, 34; 5:21. El rey Nabucodonosor de Babilonia se volvió a poner enhiesto sobre sus pies a manera de hombre, le fue dado nuevamente corazón de hombre y “sus alas de águila fueron arrancadas”, es decir su pelo (que había crecido como plumas de águila) fue cortado, recuperando un aspecto digno y presentable.

Estas dos interpretaciones no se contradicen entre sí. Pueden ser complementarias, presentando dos mensajes al mismo tiempo. Por un lado la debilidad de Babilonia en su fase final antes de su caída, y a la vez el maravilloso testimonio de la conversión del rey Nabucodonosor.

De paso sea dicho que las alas de águila son además un símbolo de la protección divina. Vea Éxodo 19:4; Ap. 12:6, 14. Babilonia tuvo esa protección divina mientras Nabucodonosor (siervo de Dios), quien había recibido el reino de manos de Dios, vivía y reinaba. Pero una vez muerto, Babilonia fue gobernado por reyes impíos y alejados de Dios, perdiendo la protección divina y cayendo finalmente.

2) La segunda bestia – El oso con 3 costillas en su boca – MEDO-PERSIA (539 a.C. – 331 a.C.)

El oso con 3 costillas en su bocaBabilonia fue conquistado por los medopersas que eran considerados crueles y rapaces. El “oso” atacó y venció al “león”. Jer. 51:11.

“Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su boca tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así: Levántate, devora mucha carne.” Dan. 7:5.

Se alzaba de un costado más que del otro

El hecho que el oso “se alzaba de un costado más que del otro” nos hace alusión al detalle de la alianza entre los medos y los persas, tal como en la imagen de los metales de Daniel capítulo 2, donde los Medo-Persas eran representados por los dos brazos de plata. Pero en esta visión Dios nos añade el detalle que una parte de esta alianzaera más poderosa y pisaba más fuerte que la otra. La historia nos cuenta que los persas eran los más poderosos de la alianza. Los medos perdieron con el tiempo importancia y el reino es conocido más adelante tan solo como “Persia”.

Las tres costillas entre sus dientes

El hecho que “tenía en su boca tres costillas entre los dientes” y que esta bestia “devora mucha carne”, nos da a entender que en sus guerras de expansión conquistó tres reinos. Y fue exactamente esto lo que ocurrió, pues Medo-Persa no conquistó solamente a Babilonia, sino también a Lidia y Egipto.

3) La tercera bestia – El leopardo con 4 cabezas y 4 alas de ave – GRECIA (331 a.C. – 168 a.C.)

El leopardo con 4 cabezas y 4 alas de ave“Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía también esta bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio.” Dan. 7:6.

Medo-Persia fue conquistado por los griegos. El “leopardo” atacó y venció al “oso”. Dan. 8:3-7, 20, 21.

Las cuatro alas de ave del leopardo

El leopardo es el animal más veloz. El concepto de la rapidez es reforzado por el hecho que este tercer reino tiene 4 alas de ave en sus espaldas. Dios nos quiere dar a entender la característica de este imperio. Los historiadores confirman este hecho. Pues las conquistas de Alejandro Magno son un hecho histórico sin precedentes.

“Alejandro era el guerrero más grande del mundo antiguo. Derrota de Darío. Alejandro siguió batiendo a los generales… persas de Darío con rapidez sorprendente.” “Historia del mundo” de R. Flenley y W.N. Weech, Editorial Iberia, pág. 146.

Alejandro Magno“Al Este de las tierras griegas había surgido un pujante Imperio: el persa. Este imperio al expandirse hacia el Oeste había chocado con las posesiones griegas del Asia Menor, que fueron sometidas por el rey persa Darío… Este fue el motivo para el inicio de una guerra entre griegos y persas o menos… los griegos derrotaron a los persas… Alejandro, un joven de 20 años que había sido educado por Aristóteles. Después de mantener el control sobre Grecia, se lanzó a la conquista del mundo… Después de someter todo el Imperio persa, se dirigió al Oriente…En pocos años su imperio se extendía de Este a Oeste… y de Norte a Sur…” “Historia del Hombre” de Alcides Parejas Moreno, Editorial, Don Bosco. pág. 97 – 99.

Acerca de Alejandro Magno y sus veloces conquistas dice el historiador W. W. Tarn: “Era maestro en la combinación de varias armas; enseñó al mundo las ventajas de las campañas de invierno, el valor de la persecución llevada hasta lo sumo, y del principio que se expresa así: ´Marchar divididos, pelead unidos.´ Su ejército iba generalmente en dos divisiones, una de las cuales llevaba la impedimenta, mientras que su propia división viajaba con poca carga, y la velocidad de sus movimientos era extraordinaria. Se dice que atribuía su éxito militar al hecho de que ´nunca postergaba nada.´” “The Cambridge Ancient History“, tomo 6, págs. 425, 426.

Las cuatro cabezas del leopardo

A causa de una tremenda borrachera, Alejandro Magno se enfermó con una fiebre fatal. Probablemente sífilis. En su lecho de muerte no nombró a ningún sucesor.

Antígono intentó vigorosamente formar un imperio unido. En el año 301 a. C. se dio la batalla de Ipso que puso fin a este intento. Le siguieron 22 años sangrientos hasta que finalmente el reino de Grecia estaba dividido entre los cuatro generales principales de Alejandro tal como indicó la profecía. La profecía de Daniel capítulo 8 lo expresa así.

“El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero [Alejandro Magno]. Y en cuanto al cuerno que fue quebrado, y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarán de esa nación, aunque no con la fuerza de él.” Dan. 8:21, 22.

Division de reino de AlejandroLos 4 generales que se dividieron el reino

Casandro se quedó con Macedonia y el oeste de Grecia.

Lisimaco se quedó con Tracia y partes de Asia.

Tolomeo se quedó con Egipto, Libia, Arabia y el sur de Palestina.

Seleuco se quedó con Siria y el resto del dominio oriental.

4) La cuarta bestia – La bestia terrible y espantosa – ROMA(168 a.C. – 476 d.C.)

La bestia terrible y espantosa “Después de esto miraba yo en las visiones de noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos.” Dan. 7:7.

Grecia fue conquistado por los romanos. La bestia “terrible y espantosa”atacó y venció al “leopardo”. Dan. 8:9, 23-25.

“Estamos en pleno período de decadencia del pueblo griego, que terminó convirtiéndose… en una provincia romana con el nombre latino de Acaya… Roma conquistó Galia, España, Macedonia, Grecia y Siria. Tenía el completo dominio del Mediterráneo.” “Historia del Hombre” de Alcides Parejas Moreno,Editorial, Don Bosco. pág. 100, 117.

El hecho que la bestia terrible y espantosa tenga “unos dientes grandes de hierro” nos relaciona inmediatamente en la simbología con las piernas de hierro que representaban al Imperio Romano en la imagen de los metales de Daniel capítulo 2. Vea el tema 10 de este seminario para más detalle.

Además decía acerca de esta bestia lo siguiente: “he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies…” Dan. 7:7. Roma recibía casi la misma descripción idéntica en el sueño de la secuencia de metales cuando decía: “Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo.” Dan. 2:40.

Cuando Daniel escribió esta visión, no pudo encontrar en el reino animal una bestia que sea tan cruel para representar al Imperio Romano. Es por eso que la llamó simplemente una bestia“espantosa y terrible y en gran manera fuerte”. Pero San Juan encontró una “bestia” que representa perfectamente a esta bestia romana. Juan mismo vivió durante ese imperio cruel, y en el Apocalipsis la nombra “el dragón”, escogiendo el nombre de una “bestia” que no es de entre los animales del campo que Dios creó, sino una “bestia sobrenatural”, que no es de este mundo, identificándola y relacionándola directamente con el diablo, siendo este un ser sobrenatural y no de este mundo (extraterrestre)que también recibe el nombre del dragón.Ap. 12:9.

Dios nos presenta a esta bestia terrible y espantosa con sus 10 cuernos nuevamente en una visión de San Juan en Ap. 12. Al inicio de ese capítulo se nos presenta una mujer pura que está encinta. Recordemos que una mujer en la profecía es símbolo de una Iglesia, Religión o Pueblo de Dios (vea temas anteriores). Se trata del pueblo judío que estaba simbólicamente encinta, pues Jesucristo, el hijo de Dios, estaba a punto de nacer. El texto dice: “he aquí un gran dragón escarlata, que tenía… diez cuernos… Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.” Ap. 12:4.

Herodes manda a matar a los niños¡El rey romano Herodes intentó asesinar al niño Jesús recién nacido!

“Después que partieron ellos [los reyes magos], he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo…Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.” Mateo 2:13, 16.

Gracias a la intervención del ángel de Dios, María y José huyeron con Jesús y el niño sobrevivió. Tres décadas más tarde, “el dragón” (el diablo mediante la bestia romana) logró finalmente su objetivo, asesinando a Cristo en la cruz del Calvario. Para llevarlo a cabo utilizó a los gobernadores del Imperio Romano sobre Judea y Galilea, Herodes Antipas y Poncio Pilato. Pero Jesús resucitó y “fue arrebatado para Dios y para su trono.” Ap. 12:5.

“Y ella [la mujer encinta – el pueblo judío] dio un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono.” Ap. 12:5.

El “hijo varón” aquí mencionado, “que regirá con vara de hierro a todas las naciones” es Jesucristo. Vea Ap. 19:13-15.

En este imperio cruel que mató a Cristo y persiguió a sus seguidores, se manifestó el diablo con más énfasis. Es por eso que ese poder es llamado por San Juan “el dragón”.

Los 10 cuernos de la bestia

Los 10 cuernos de la bestia“… he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía diez cuernos. Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas.” Dan. 7:7, 8.

  • La bestia romana tiene diez cuernos. Son parte íntegra de ella. Son diez cuernos romanos al igual que el cuerno pequeño que surgió entre ellos. Pero a la vez los 10 cuernos, como también el cuerno pequeño, surgen después, en una segunda fase, tal como lo explica el ángel: “Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes.” Dan. 7:24.

Pies de barroDaniel capítulo 7 nos da una descripción similar a la que se nos presentó en la imagen de metales del capítulo 2 de Daniel, donde Roma fue representado por las piernas de hierro que sufrieron también una transformación de una fase a otra, pues fueron mezclados en su fase final con barro en los pies y dedos de la imagen. El hierro (Roma) continúa hasta el fin pero subdividida en los diez dedos de la imagen y mezclado con el barro, tal como lo explicó Daniel diciendo: “Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mashabrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido. Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil. Así como viste el hierro mezclado con barro…” Dan. 2:41-43.

Este es el último metal de la imagen de metales que continúa hasta el fin de la historia humana, cuando en el retorno de Cristo (representado por la caída de la piedra que desmenuza la imagen de metales) es destrozado y desmenuzado.Dan. 2:40-45. Recuerde el Tema 10 de este seminario.

Las tribus bárbaras – los diez cuernos de la bestia y los pies y dedos de hierro y barro (476 d.C. – hoy)

Fueron las tribus bárbaras que hicieron caer al Imperio Romano, subdividiendo su territorio en diez “reinos romanos”. Veamos como lo describen los historiadores.

“A partir del siglo II d.C. tribus bárbaras empezaron a movilizarse en las fronteras del Imperio. Ya en el siglo IV constituyeron una grave amenaza, pues el año 410 saquearon la ciudad de Roma. En el siglo siguiente los hunos, pueblo asiático, se lanzó contra Roma. Y, por último, el año 476 el jefe germano Odoacro obligó al emperador romano a abdicar, hecho que marca el fin de la Edad Antigua.” “Historia del Hombre” de Alcides Parejas Moreno, Editorial, Don Bosco. pág. 120.

“Invasiones y reinos bárbaros. Al este se hallaban los godo, en el centro los vándalos y lombardos y hacia el Oeste los francos, alamanes, anglos y sajones, por mencionar sólo unas cuantas de las muchas tribus y subtribus. No podemos decir con precisión lo que las llevó a presionar cada vez más el Imperio romano… Y una ve los bárbaros en la frontera romana, el señuelo de tierras más cálidas, la riqueza y la debilidad del Imperio los incitaron.” “Historia del mundo” de R. Flenley y W.N. Weech, Editorial Iberia, pág. 292.

“La <<ruptura>> del Imperio Romano. Los inicios de la época bárbara… la invasión de los bárbaros: <<La civilización romana no ha muerto de muerte natural. Ha sido asesinada>>… al este… estaban los godos, divididos en ostrogodos y visigodos; en el centro y oeste, los vándalos… burgundios… suevos, alamanes… y francos… al norte… se encontraban los anglos… sajones y lombardos…” “Historia Universal”, Editorial Oceano, P. 264, 265.

Recuerde que después de las piernas de hierro (el Imperio Romano) vendría “un reino dividido” representado por los 10 dedos de los pies. Dan. 2:41, 42. Lo impresionante es que en el momento de la caída del Imperio Romano en el año 476 d.C. había exactamente 10 tribus bárbaras sobre el territorio romano.

1)
Los Anglosajones Inglaterra 10 tribus bárbaras
2)
Los Francos Francia
3)
Los Germanos (Alamanes) Alemania
4)
Los Lombardos Italia
5)
Los Suevos Portugal
6)
Los Visigodos España
7)
Los Burgundios Suiza
8)
Los Ostrogodos Fueron destruidos
9)
Los Hérulos Fueron destruidos
10)
Los Vándalos Fueron destruidos

Las siete tribus bárbaras que no fueron destruidas se convirtieron con los siglos en países europeos de la actualidad.

Las tres “tribus destruidas” (Ostrogodos, Herulos y Vándalos) analizaremos en otro tema. Pero vale la pena adelantar que aunque conquistaron al Imperio Romano, asentándose en su territorio, no deseaban ser parte de la bestia romana como veremos en otro tema, y por lo tanto fueron “arrancados”. Dan. 7:8, 20, 24.

El Juicio en el cielo

El Juicio en el cieloDespués de ver la bestia terrible y espantosa con sus 10 cuernos, y el cuerno pequeño delante del cual fueron arrancados 3 de los 10 cuernos, de repente la mirada de Daniel es elevada al cielo a una escena de juicio.

“Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos.” Dan. 7:9, 10.

De paso sea dicho que Dios es una persona como lo revela el texto y no un ser invisible.

El fin de la cuarta bestia

“Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego.” Dan. 7:11.

Después del juicio celestial la cuarta y última de las bestias (la terrible y espantosa bestia romana), identificada por Juan como el dragón, que incluye los diez cuernos y el cuerno pequeño que había hablado grandes cosas, fue muerta y entregada al fuego para ser quemada. Tal como en la imagen de metales de Daniel 2:40-45, el cuarto y último reino de hierro (el Imperio Romano) es destrozado y desmenuzado por la piedra que representa el retorno de Cristo y el inicio del reino eterno de Dios.

Acerca de este evento dice San Pablo: “Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida” 2 Tes. 2:8.

También el Apocalipsis nos menciona el momento cuando esta bestia es arrojada finalmente al fuego. Vea Ap. 17:16; 19:20.

“Habían también quitado a las otras bestias su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo.” Dan. 7:12.

A las tres bestias anteriores se había quitado su dominio, pero su vida había sido prolongada por cierto tiempo. Pues Babilonia fue absorbida por Medo-Persia, Medo-Persia fue absorbida por Grecia y Grecia fue absorbida por Roma. Pero Roma (la bestia romana, el dragón con 10 cuernos y su cuerno pequeño), no es absorbido por el reino eterno de Dios que le sucede, sino destruido, desmenuzada y quemada en el retorno del Señor Jesucristo.

Jesús recibe el reino

Jesús recibe el reinoDespués de la destrucción de los reinos terrenales (idólatras y belicosos), la mirada de Daniel es elevada nuevamente al cielo. ¡Finalmente Jesús recibe el reino eterno!

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.” Dan. 7:13, 14.

  • Tal como decía en Dan. 2:44, 45, donde encontramos prácticamente la misma explicación y terminología acerca del fin de los reinos terrenales y el inicio del reino eterno de Dios.

Alejandro Magno y Jesucristo

Busto de Alejandro MagnoAlejandro Magno murió a los 33 años tras una tremenda borrachera que le causó una fiebre fatal. Posiblemente Sífilis. El había conquistado al mundo entero, con despreciable arrogancia, reclamó para sí honores divinos. Pero finalmente perdió su alma en sus vicios que no podía dominar. Alejandro Magno no nombró ningún sucesor…

“Heridas y privaciones habían minado su robustez. Una embriaguez le produjo una fiebre fatal que le causó la muerte, en el palacio de Nebucadrezzar, a los treinta y tres años.” “Historia del mundo” de R. Flenley y W.N. Weech, Editorial Iberia, pág. 151.

Jesús preguntó: “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” Marcos 8:36.

Jesús protege su ovejaJesucristo también murió a los 33 años. Pero por ningún vicio, sino por amor al mundo, pues entregó su vida voluntariamente por nosotros.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”Juan 3:16

Jesús pudo haber huido, antes que los soldados lo apresen en el monte de los olivos, ¡pero no lo hizo! Murió por ti y por mí. Al igual que Alejandro Magno, Jesús también conquistó el mundo. ¡Pero no los territorios físicos mediante la violencia, sino los corazones de aquellos que creyeron en él, para ser salvos mediante su amor y misericordia!

Jesús nombró los sucesores a su reino. Se trata de aquellos que creen y confían en él, haciendo su voluntad y esperando en su reino eterno, que es el siguiente por venir.

“Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre… hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino… Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio [a la bestia romana] para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.” Dan. 7:18, 22, 26, 27.

Cuidado con el ecumenismo

ecumenismo1Los protestantes consideran hoy al romanismo con más favor que años atrás. En los países donde no predomina y donde los partidarios del papa siguen una política de conciliación para ganar influjo, se nota una indiferencia creciente respecto a las doctrinas que separan a las iglesias reformadas de la jerarquía papal; entre los protestantes está ganando terreno la opinión de que, al fin y al cabo, en los puntos vitales las divergencias no son tan grandes como se suponía, y que unas pequeñas concesiones de su parte los pondrían en mejor inteligencia con Roma. Tiempo hubo en que los protestantes estimaban altamente la libertad de conciencia adquirida a costa de tantos sacrificios. Enseñaban a sus hijos a tener en aborrecimiento al papado y sostenían que tratar de congeniar con Roma equivaldría a traicionar la causa de Dios. Pero ¡cuán diferentes son los sentimientos expresados hoy!
Los defensores del papado declaran que la iglesia ha sido calumniada, y el mundo protestante se inclina a creerlo. Muchos sostienen que es injusto juzgar a la iglesia de nuestros días por las abominaciones y los absurdos que la caracterizaron cuando dominaba en los siglos de ignorancia y de tinieblas. Tratan de excusar sus horribles crueldades como si fueran resultado de la barbarie de la época, y arguyen que las influencias de la civilización moderna han modificado los sentimientos de ella.
¿Habrán olvidado estas personas las pretensiones de infalibilidad sostenidas durante ochocientos años por tan altanero poder? Lejos de abandonar este aserto lo ha afirmado en el siglo XIX de un modo más positivo que nunca antes. Como Roma asegura que la iglesia “nunca erró; ni errará jamás, según las Escrituras” [(Juan L. von Mosheim, Institutes of Ecclesiastical History, libro 3, siglo XI, parte 2, cap. 2, nota 17)], ¿cómo podrá renunciar a los principios que amoldaron su conducta en las edades pasadas?
La iglesia papal no abandonará nunca su pretensión a la infalibilidad. Todo lo que ha hecho al perseguir a los que rechazaban sus dogmas lo da por santo y bueno; ¿y quién asegura que no volvería a las andadas siempre que se le presentase la oportunidad? Deróguense las medidas restrictivas impuestas en la actualidad por los gobiernos civiles y déjesele a Roma que recupere su antiguo poder y se verán resucitar en el acto su tiranía y sus persecuciones. {CS54 620.1}
Un conocido autor[Josiah Strong, D.D., In “Our Country,” pp. 46-48.] dice, acerca de la actitud de la jerarquía papal hacia la libertad de conciencia y acerca de los peligros especiales que corren los Estados Unidos si tiene éxito la política de dicha jerarquía:{CS54 620.2}
“Son muchos los que atribuyen al fanatismo o a la puerilidad todo temor expresado acerca del catolicismo romano en los Estados Unidos. Los tales no ven en el carácter y actitud del romanismo nada que sea hostil a nuestras libres instituciones, y no ven tampoco nada inquietante en el incremento de aquél. Comparemos, pues, primero, algunos de los principios fundamentales de nuestro gobierno con los de la iglesia católica. {CS54 620.3}
“La Constitución de los Estados Unidos garantiza la libertad de conciencia. Nada hay más precioso ni de importancia tan fundamental. El papa Pío IX, en su encíclica del 15 de agosto de 1854, dice: ‘Las doctrinas o extravagancias absurdas y erróneas en favor de la libertad de conciencia, son unos de los errores más pestilentes: una de las pestes que más se debe temer en un estado.’ El mismo papa, en su encíclica del 8 de diciembre de 1864, anatematizó ‘a los que sostienen la libertad de conciencia y de cultos’ como también ‘a cuantos aseveran que la iglesia no puede emplear la fuerza.’ {CS54 620.4}
“El tono pacifico que Roma emplea en los Estados Unidos no implica un cambio de sentimientos. Es tolerante cuando es impotente. El obispo O’Connor dice: ‘La libertad religiosa se soporta tan sólo hasta que se pueda practicar lo opuesto sin peligro para el mundo católico.’ … El arzobispo de Saint Louis dijo un día: ‘La herejía y la incredulidad son crímenes; y en los países cristianos como Italia y España, por ejemplo, donde todo el pueblo es católico y donde la religión católica es parte esencial de la ley del país, se las castiga como a los demás crímenes.’ … {CS54 621.1}
“Todo cardenal, arzobispo y obispo de la iglesia católica, presta un juramento de obediencia al papa, en el cual se encuentran las siguientes palabras: “Me opondré a los herejes, cismáticos y rebeldes contra nuestro señor (el papa), o sus sucesores y los perseguiré con todo mi poder.’ ”—[Josías Strong, Our Country, cap. 5, párrs. 2-4.] {CS54 621.2}
Es verdad que hay verdaderos cristianos en la iglesia católica romana. En ella, millares de personas sirven a Dios según las mejores luces que tienen. Les es prohibido leer su Palabra, * debido a lo cual no pueden discernir la verdad. Nunca han visto el contraste que existe entre el culto o servicio vivo rendido con el corazón y una serie de meras formas y ceremonias. Dios mira con tierna misericordia a esas almas educadas en una fe engañosa e insuficiente. Hará penetrar rayos de luz a través de las tinieblas que las rodean. Les revelará la verdad tal cual es en Jesús y muchos se unirán aún a su pueblo. {CS54 621.3}
Pero el romanismo, como sistema, no está actualmente más en armonía con el Evangelio de Cristo que en cualquier otro período de su historia. Las iglesias protestantes se hallan sumidas en grandes tinieblas, pues de lo contrario discernirían las señales de los tiempos. La iglesia romana abarca mucho en sus planes y modos de operación. Emplea toda clase de estratagemas para extender su influencia y aumentar su poder, mientras se prepara para una lucha violenta y resuelta a fin de recuperar el gobierno del mundo, restablecer las persecuciones y deshacer todo lo que el protestantismo ha hecho. El catolícismo está ganando terreno en todas direcciones.[(véase el Apéndice)] Véase el número creciente de sus iglesias y capillas en los países protestantes. Nótese en Norteamérica la popularidad de sus colegios y seminarios, tan patrocinados por los protestantes. Piénsese en la extensión del ritualismo en Inglaterra y en las frecuentes deserciones a las filas católicas. Estos hechos deberían inspirar ansiedad a todos los que aprecian los puros principios del Evangelio. {CS54 621.4}
Los protestantes se han entremetido con el papado y lo han patrocinado; han hecho transigencias y concesiones que sorprenden a los mismos papistas y les resultan incomprensibles. Los hombres cierran los ojos ante el verdadero carácter del romanismo, ante los peligros que hay que temer de su supremacía. Hay necesidad de despertar al pueblo para hacerle rechazar los avances de este enemigo peligrosísimo de la libertad civil y religiosa. {CS54 622.1}
Muchos protestantes suponen que la religión católica no es atractiva y que su culto es una serie de ceremonias áridas y sin significado. Pero están equivocados. Si bien el romanismo se basa en el engaño, no es una impostura grosera ni desprovista de arte. El culto de la iglesia romana es un ceremonial que impresiona profundamente. Lo brillante de sus ostentaciones y la solemnidad de sus tiros fascinan los sentidos del pueblo y acallan la voz de la razón y de la conciencia. Todo encanta a la vista. Sus soberbias iglesias, sus procesiones imponentes, sus altares de oro, sus relicarios de joyas, sus pinturas escogidas y sus exquisitas esculturas, todo apela al amor de la belleza. Al oído también se le cautiva. Su música no tiene igual. Los graves acordes del órgano poderoso, unidos a la melodía de numerosas voces que resuenan y repercuten por entre las elevadas naves y columnas de sus grandes catedrales, no pueden dejar de producir en los espíritus impresiones de respeto y reverencia. {CS54 622.2}
Este esplendor, esta pompa y estas ceremonias exteriores, que no sirven más que para dejar burlados los anhelos de las almas enfermas de pecado, son clara evidencia de la corrupción interior. La religión de Cristo no necesita de tales atractivos para hacerse recomendable. Bajo los rayos de luz que emite la cruz, el verdadero cristianismo se muestra tan puro y tan hermoso, que ninguna decoración exterior puede realzar su verdadero valor. Es la hermosura de la santidad, o sea un espíritu manso y apacible, lo que tiene valor delante de Dios. {CS54 622.3}
La brillantez del estilo no es necesariamente indicio de pensamientos puros y elevados. Encuéntranse a menudo conceptos del arte y refinamientos del gusto en espíritus carnales y sensuales. Satanás suele valerse a menudo de ellos para hacer olvidar a los hombres las necesidades del alma, para hacerles perder de vista la vida futura e inmortal, para alejarlos de su Salvador infinito e inducirlos a vivir para este mundo solamente. {CS54 623.1}
Una religión de ceremonias exteriores es propia para atraer al corazón irregenerado. La pompa y el ceremonial del culto católico ejercen un poder seductor, fascinador, que engaña a muchas personas, las cuales llegan a considerar a la iglesia romana como la verdadera puerta del cielo. Sólo pueden resistir su influencia los que pisan con pie firme en el fundamento de la verdad y cuyos corazones han sido regenerados por el Espíritu de Dios. Millares de personas que no conocen por experiencia a Cristo, serán llevadas a aceptar las formas de una piedad sin poder. Semejante religión es, precisamente, lo que las multitudes desean. {CS54 623.2}
El hecho de que la iglesia asevere tener el derecho de perdonar pecados induce a los romanistas a sentirse libres para pecar; y el mandamiento de la confesión sin la cual ella no otorga su perdón, tiende además a dar bríos al mal. El que se arrodilla ante un hombre caído y le expone en la confesión los pensamientos y deseos secretos de su corazón, rebaja su dignidad y degrada todos los nobles instintos de su alma. Al descubrir los pecados de su alma a un sacerdote—mortal desviado y pecador, y demasiado a menudo corrompido por el vino y la impureza—el hombre rebaja el nivel de su carácter y consecuentemente se corrompe. La idea que tenía de Dios resulta envilecida a semejanza de la humanidad caída, pues el sacerdote hace el papel de representante de Dios. Esta confesión degradante de hombre a hombre es la fuente secreta de la cual ha brotado gran parte del mal que está corrompiendo al mundo y lo está preparando para la destrucción final. Sin embargo, para todo aquel a quien le agrada satisfacer sus malas tendencias, es más fácil confesarse con un pobre mortal que abrir su alma a Dios. Es más grato a la naturaleza humana hacer penitencia que renunciar al pecado; es más fácil mortificar la carne usando cilicios, ortigas y cadenas desgarradoras que renunciar a los deseos carnales. Harto pesado es el yugo que el corazón carnal está dispuesto a cargar antes de doblegarse al yugo de Cristo. {CS54 623.3}
Hay una semejanza sorprendente entre la iglesia de Roma y la iglesia judaica del tiempo del primer advenimiento de Cristo. Mientras los judíos pisoteaban secretamente todos los principios de la ley de Dios, en lo exterior eran estrictamente rigurosos en la observancia de los preceptos de ella, recargándola con exacciones y tradiciones que hacían difícil y pesado el cumplir con ella. Así como los judíos profesaban reverenciar la ley, así también los romanistas dicen reverenciar la cruz. Exaltan el símbolo de los sufrimientos de Cristo, al par que niegan con sus vidas a Aquel a quien ese símbolo representa. {CS54 624.1}
Los papistas colocan la cruz sobre sus iglesias, sobre sus altares y sobre sus vestiduras. Por todas partes se ve la insignia de la cruz. Por todas partes se la honra y exalta exteriormente. Pero las enseñanzas de Cristo están sepultadas bajo un montón de tradiciones absurdas, interpretaciones falsas y exacciones rigurosas. Las palabras del Salvador respecto a los judíos hipócritas se aplican con mayor razón aún a los jefes de la iglesia católica romana: “Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos mismos no quieren moverlas con un dedo suyo.” Mateo 23:4 (VM). Almas concienzudas quedan presa constante del terror, temiendo la ira de un Dios ofendido, mientras muchos de los dignatarios de la iglesia viven en el lujo y los placeres sensuales. {CS54 624.2}
El culto de las imágenes y reliquias, la invocación de los santos y la exaltación del papa son artificios de Satanás para alejar de Dios y de su Hijo el espíritu del pueblo. Para asegurar su ruina, se esfuerza en distraer su atención del Unico que puede asegurarles la salvación. Dirigirá las almas hacia cualquier objeto que pueda substituir a Aquel que dijo: “¡Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os daré descanso!” Mateo 11:28 (VM). {CS54 625.1}
Satanás se esfuerza siempre en presentar de un modo falso el carácter de Dios, la naturaleza del pecado y las verdaderas consecuencias que tendrá la gran controversia. Sus sofismas debilitan el sentimiento de obligación para con la ley divina y dan a los hombres libertad para pecar. Al mismo tiempo les hace aceptar falsas ideas acerca de Dios, de suerte que le miran con temor y odio más bien que con amor. Atribuye al Creador la crueldad inherente a su propio carácter, la incorpora en sistemas religiosos y le da expresión en diversas formas de culto. Sucede así que las inteligencias de los hombres son cegadas y Satanás se vale de ellos como de sus agentes para hacer la guerra a Dios. Debido a conceptos erróneos de los atributos de Dios, las naciones paganas fueron inducidas a creer que los sacrificios humanos eran necesarios para asegurarse el favor divino; y perpetráronse horrendas crueldades bajo las diversas formas de la idolatría. {CS54 625.2}
La iglesia católica romana, al unir las formas del paganismo con las del cristianismo, y al presentar el carácter de Dios bajo falsos colores, como lo presentaba el paganismo, recurrió a prácticas no menos crueles, horrorosas y repugnantes. En tiempo de la supremacía romana, había instrumentos de tortura para obligar a los hombres a aceptar sus doctrinas. Existía la hoguera para los que no querían hacer concesiones a sus exigencias. Hubo horribles matanzas de tal magnitud que nunca será conocida hasta que sea manifestada en el día del juicio. Dignatarios de la iglesia, dirigidos por su maestro Satanás, se afanaban por idear nuevos refinamientos de tortura que hicieran padecer lo indecible sin poner término a la vida de la víctima. En muchos casos el proceso infernal se repetía hasta los límites extremos de la resistencia humana, de manera que la naturaleza quedaba rendida y la víctima suspiraba por la muerte como por dulce alivio. {CS54 625.3}
Tal era la suerte de los adversarios de Roma. Para sus adherentes disponía de la disciplina del azote, del tormento del hambre y de la sed, y de las mortificaciones corporales más lastimeras que se puedan imaginar. Para asegurarse el favor del cielo, los penitentes violaban las leyes de Dios al violar las leyes de la naturaleza. Se les enseñaba a disolver los lazos que Dios instituyó para bendecir y amenizar la estada del hombre en la tierra. Los cementerios encierran millones de víctimas que se pasaron la vida luchando en vano para dominar los afectos naturales, para refrenar como ofensivos a Dios todo pensamiento y sentimiento de simpatía hacia sus semejantes. {CS54 626.1}
Si deseamos comprender la resuelta crueldad de Satanás, manifestada en el curso de los siglos, no entre los que jamás oyeron hablar de Dios, sino en el corazón mismo de la cristiandad y por toda su extensión, no tenemos más que echar una mirada en la historia del romanismo. Por medio de ese gigantesco sistema de engaño, el príncipe del mal consigue su objeto de deshonrar a Dios y de hacer al hombre miserable. Y si consideramos lo bien que logra enmascararse y hacer su obra por medio de los jefes de la iglesia, nos daremos mejor cuenta del motivo de su antipatía por la Biblia. Siempre que sea leído este libro, la misericordia y el amor de Dios saltarán a la vista, y se echará de ver que Dios no impone a los hombres ninguna de aquellas pesadas cargas. Todo lo que él pide es un corazón contrito y un espíritu humilde y obediente. {CS54 626.2}
Cristo no dió en su vida ningún ejemplo que autorice a los hombres y mujeres a encerrarse en monasterios so pretexto de prepararse para el cielo. Jamás enseñó que debían mutilarse los sentimientos de amor y simpatía. El corazón del Salvador rebosaba de amor. Cuanto más se acerca el hombre a la perfección moral, tanto más delicada es su sensibilidad, tanto más vivo su sentimiento del pecado y tanto más profunda su simpatía por los afligidos. El papa dice ser el vicario de Cristo; ¿pero puede compararse su carácter con el de nuestro Salvador? ¿Vióse jamás a Cristo condenar hombres a la cárcel o al tormento porque se negaran a rendirle homenaje como Rey del cielo? ¿Acaso se le oyó condenar a muerte a los que no le aceptaban? Cuando fué menospreciado por los habitantes de un pueblo samaritano, el apóstol Juan se llenó de indignación y dijo: “Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consuma, como hizo Elías?” Jesús miró a su discipulo con compasión y le reprendió por su aspereza, diciendo: “El Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas.”Lucas 9:54, 56. ¡Cuán diferente del de su pretendido vicario es el espíritu manifestado por Cristo! {CS54 626.3}
La iglesia católica le pone actualmente al mundo una cara apacible, y presenta disculpas por sus horribles crueldades. Se ha puesto vestiduras como las de Cristo; pero en realidad no ha cambiado. Todos los principios formulados por el papismo en edades pasadas subsisten en nuestros días. Las doctrinas inventadas en los siglos más tenebrosos siguen profesándose aún. Nadie se engañe. El papado que los protestantes están ahora tan dispuestos a honrar, es el mismo que gobernaba al mundo en tiempos de la Reforma, cuando se levantaron hombres de Dios con peligro de sus vidas para denunciar la iniquidad de él. El romanismo sostiene las mismas orgullosas pretensiones con que supo dominar sobre reyes y principes y arrogarse las prerrogativas de Dios. Su espíritu no es hoy menos cruel ni despótico que cuando destruía la libertad humana y mataba a los santos del Altísimo. {CS54 627.1}
El papado es precisamente lo que la profecía declaró que sería: la apostasía de los postreros días. 2 Tesalonicenses 2:3, 4. Forma parte de su política asumir el carácter que le permita realizar mejor sus fines; pero bajo la apariencia variable del camaleón oculta el mismo veneno de la serpiente. Declara: “No hay que guardar la palabra empeñada con herejes, ni con personas sospechosas de herejía.”—[Lenfant, Histoire du Concile de Constance, tomo 1, pág. 493.,] ¿Será posible que este poder cuya historia se escribió durante mil años con la sangre de los santos, sea ahora reconocido como parte de la iglesia de Cristo? {CS54 628.1}
No sin razón se ha asegurado que en los países protestantes el catolicismo no difiere ya tanto del protestantismo como antes. Se ha verificado un cambio; pero no es el papado el que ha cambiado. El catolicismo se parece mucho en verdad al protestantismo de hoy día debido a lo mucho que éste ha degenerado desde los días de los reformadores. {CS54 628.2}
Mientras las iglesias protestantes han estado buscando el favor del mundo, una falsa caridad las ha cegado. Se figuran que es justo pensar bien de todo mal; y el resultado inevitable será que al fin pensarán mal de todo bien. En lugar de salir en defensa de la fe que fué dada antiguamente a los santos, no parecen sino disculparse ante Roma por haberla juzgado con tan poca caridad y pedirle perdón por la estrechez de miras que manifestaron. {CS54 628.3}
Muchos, aun entre los que no favorecen al romanismo, se dan poca cuenta del peligro con que les amenaza el poder y la influencia de Roma. Insisten en que las tinieblas intelectuales y morales que prevalecían en la Edad Media favorecían la propagación de sus dogmas y supersticiones junto con la opresión, y que el mayor caudal de inteligencia de los tiempos modernos, la difusión general de conocimientos y la libertad siempre mayor en materia de religión, impiden el reavivamiento de la intolerancia y de la tiranía. Se ridiculiza la misma idea de que pudiera volver un estado de cosas semejante en nuestros tiempos de luces. Es verdad que sobre esta generación brilla mucha luz intelectual, moral y religiosa. De las páginas abiertas de la santa Palabra de Dios, ha brotado luz del cielo sobre la tierra. Pero no hay que olvidar que cuanto mayor sea la luz concedida, tanto más densas también son las tinieblas de aquellos que la pervierten o la rechazan. {CS54 628.4}
Un estudio de la Biblia hecho con oración mostraría a los protestantes el verdadero carácter del papado y se lo haría aborrecer y rehuir; pero muchos son tan sabios en su propia opinión que no sienten ninguna necesidad de buscar humildemente a Dios para ser conducidos a la verdad. Aunque se enorgullecen de su ilustración, desconocen tanto las Sagradas Escrituras como el poder de Dios. Necesitan algo para calmar sus conciencias, y buscan lo que es menos espiritual y humillante. Lo que desean es un modo de olvidar a Dios, pero que parezca recordarlo. El papado responde perfectamente a las necesidades de todas esas personas. Es adecuado a dos clases de seres humanos que abarcan casi a todo el mundo: los que quisieran salvarse por sus méritos, y los que quisieran salvarse en sus pecados. Tal es el secreto de su poder. {CS54 629.1}
Ha quedado probado cuánto favorecieron el éxito del papado los períodos de tinieblas intelectuales. También quedará demostrado que una época de grandes luces intelectuales es igualmente favorable a su triunfo. En otro tiempo, cuando los hombres no poseían la Palabra de Dios ni conocían la verdad, sus ojos estaban vendados y miles cayeron en la red que no veían tendida ante sus pies. En esta generación, son muchos aquellos cuyos ojos están ofuscados por el brillo de las especulaciones humanas, o sea por la “falsamente llamada ciencia;” no alcanzan a ver la red y caen en ella tan fácilmente como si tuviesen los ojos vendados. Dios dispuso que las facultades intelectuales del hombre fuesen consideradas como don de su Creador y que fuesen empleadas en provecho de la verdad y de la justicia; pero cuando se fomenta el orgullo y la ambición y los hombres exaltan sus propias teorías por encima de la Palabra de Dios, entonces la inteligencia puede causar mayor perjuicio que la ignorancia. Por esto, la falsa ciencia de nuestros días, que mina la fe en la Biblia, preparará tan seguramente el camino para el triunfo del papado con su formalismo agradable, como el obscurantismo lo preparó para su engrandecimiento en la Edad Media. {CS54 629.2}
En los movimientos que se realizan actualmente en los Estados Unidos de Norteamérica para asegurar el apoyo del estado a las instituciones y prácticas de la iglesia, los protestantes están siguiendo las huellas de los papistas.[(véase el Apéndice)] Más aún, están abriendo la puerta para que el papado recobre en la América protestante la supremacía que perdió en el Viejo Mundo. Y lo que da más significado a esta tendencia es la circunstancia de que el objeto principal que se tiene en vista es imponer la observancia del domingo, institución que vió la luz en Roma y que el papado proclama como signo de su autoridad. Es el espíritu del papado, es decir, el espíritu de conformidad con las costumbres mundanas, la mayor veneración por las tradiciones humanas que por los mandamientos de Dios, el que está penetrando en las iglesias protestantes e induciéndolas a hacer la misma obra de exaltación del domingo que el papado hizo antes que ellas. {CS54 630.1}
Si el lector quiere saber cuáles son los medios que se emplearán en la contienda por venir, no tiene más que leer la descripción de los que Roma empleó con el mismo fin en siglos pasados. Si desea saber cómo los papistas unidos a los protestantes procederán con los que rechacen sus dogmas, considere el espíritu que Roma manifestó contra el sábado y sus defensores. {CS54 630.2}
Edictos reales, concilios generales y ordenanzas de la iglesia sostenidos por el poder civil fueron los peldaños por medio de los cuales el día de fiesta pagano alcanzó su puesto de honor en el mundo cristiano. La primera medida pública que impuso la observancia del domingo fué la ley promulgada por Constantino. [(Año 321 de J C.; véase el Apéndice.)] Dicho edicto requería que los habitantes de las ciudades descansaran en “el venerable día del sol,” pero permitía a los del campo que prosiguiesen sus faenas agrícolas. A pesar de ser en realidad ley pagana, fué impuesta por el emperador después que hubo aceptado nominalmente el cristianismo. {CS54 630.3}
Como el mandato real no parecía substituir de un modo suficiente la autoridad divina, Eusebio, obispo que buscó el favor de los príncipes y amigo íntimo y adulador especial de Constantino, aseveró que Cristo había transferido el día de reposo del sábado al domingo. No se pudo aducir una sola prueba de las Santas Escrituras en favor de la nueva doctrina. Eusebio mismo reconoce involuntariamente la falsedad de ella y señala a los verdaderos autores del cambio. “Nosotros hemos transferido al domingo, día del Señor—dice—todas las cosas que debían hacerse en el sábado.”—[Roberto Cox, Sabbath Laws and Sabbath Duties, pág. 538. Pero por infundado que fuese el argumento en favor del domingo, sirvió para envalentonar a los hombres y animarlos a pisotear el sábado del Señor. Todos los que deseaban ser honrados por el mundo aceptaron el día festivo popular. {CS54 631.1}
Con el afianzamiento del papado fué enalteciéndose más y más la institución del domingo. Por algún tiempo el pueblo siguió ocupándose en los trabajos agrícolas fuera de las horas de culto, y el séptimo día, o sábado, siguió siendo considerado como el día de reposo. Pero lenta y seguramente fué efectuáno dose el cambio. Se prohibió a los magistrados que fallaran en lo civil los domingos. Poco después se dispuso que todos sin distinción de clase social se abstuviesen del trabajo ordinario, so pena de multa para los señores y de azotes para los siervos. Más tarde se decretó que los ricos serían castigados con la pérdida de la mitad de sus bienes y que finalmente, si se obstinaban en desobedecer, se les hiciese esclavos. Los de las clases inferiores debían sufrir destierro perpetuo. {CS54 631.2}
Se recurrió también a los milagros. Entre otros casos maravillosos, se refería que un campesino que iba a labrar su campo en día domingo limpió su arado con un hierro que le penetró en la mano, y por dos años enteros no lo pudo sacar, “sufriendo con ello mucho dolor y vergüenza.”—Francisco West, Historical and Practical Discourse on the Lord’s Day, pág. 174. {CS54 631.3}
Más tarde, el papa ordenó que los sacerdotes del campo amonestasen a los que violasen el domingo y los indujeran a venir a la iglesia para rezar, no fuese que atrajesen alguna gran calamidad sobre si mismos y sobre sus vecinos. Un concilio eclesiástico adujo el argumento tan frecuentemente empleado desde entonces, y hasta por los protestantes, de que en vista de que algunas personas habían sido muertas por el rayo mientras trabajaban en día domingo, ése debía ser el día de reposo. “Es evidente—decían los prelados—cuán grande era el desagrado de Dios al verlos despreciar ese día.” Luego se dirigió un llamamiento para que los sacerdotes y ministros, reyes y príncipes y todos los fieles “hicieran cuanto les fuera posible para que ese día fuese repuesto en su honor y para que fuese más devotamente observado en lo por venir, para honra de la cristiandad.”—Tomás Morer,Discourse in Six Dialogues on the Name, Notion, and Observation of the Lord’s Day, pág. 271. {CS54 632.1}
Como los decretos de los concilios resultaran insuficientes, se instó a las autoridades civiles a promulgar un edicto que inspirase terror al pueblo y le obligase a abstenerse de trabajar el domingo. En un sínodo reunido en Roma, todos los decretos anteriores fueron confirmados con mayor fuerza y solemnidad, incorporados en la ley eclesiástica y puestos en vigencia por las autoridades civiles en casi toda la cristiandad . (Véase Heylyn, History of the Sabbath, parte 2, cap. 5, sec. 7.) {CS54 632.2}
A pesar de esto la falta de autoridad bíblica en favor de la observancia del domingo no originaba pocas dificultades. El pueblo ponía en tela de juicio el derecho de sus maestros para echar a un lado la declaración positiva de Jehová: “El séptimo día Sábado es del Señor tu Dios” a fin de honrar el día del sol. Se necesitaban otros expedientes para suplir la falta de testimonios bíblicos. Un celoso defensor del domingo que visitó a fines del siglo XII las iglesias de Inglaterra, encontró resistencia por parte de testigos fieles de la verdad; sus esfuerzos resultaron tan inútiles que abandonó el país por algún tiempo en busca de medios que le permitiesen apoyar sus enseñanzas. Cuando regresó, la falta había sido suplida y entonces tuvo mayor éxito. Había traído consigo un rollo que presentaba como del mismo Dios, y que contenía el mandamiento que se necesitaba para la observancia del domingo, con terribles amenazas para aterrar a los desobedientes. Se afirmaba que ese precioso documento, fraude tan vil como la institución misma que pretendía afianzar, había caído del cielo y había sido encontrado en Jerusalén sobre el altar de San Simeón, en el Gólgota. Pero en realidad, de donde procedía era del palacio pontifical de Roma. La jerarquía papal consideró siempre como legítimos los fraudes y las adulteraciones que favoreciesen el poder y la prosperidad de la iglesia. {CS54 632.3}
El rollo prohibía trabajar desde la hora novena (3 de la tarde) del sábado hasta la salida del sol el lunes; y su autoridad se declaraba confirmada por muchos milagros. Se decía que personas que habían trabajado más allá de la hora señalada habían sufrido ataques de parálisis. Un molinero que intentó moler su trigo vió salir en vez de harina un chorro de sangre y la rueda del molino se paró a pesar del buen caudal de agua. Una mujer que había puesto masa en el horno la encontró cruda al sacarla, no obstante haber estado el horno muy caliente. Otra que había preparado su masa para cocer el pan a la hora novena, pero resolvió ponerla a un lado hasta el lunes, la encontró convertida en panes y cocida por el poder divino. Un hombre que coció pan después de la novena hora del sábado, encontró, al partirlo por la mañana siguiente, que salía sangre de él. Mediante tales invenciones absurdas y supersticiosas fué cómo los abogados del domingo trataron de hacerlo sagrado . [(Véase Rogelio de Hoveden, Annals,tomo 2, 528-530.) {CS54 633.1}
Tanto en Escocia como en Inglaterra se logró hacer respetar mejor d domingo mezclándolo en parte con el sábado antiguo. Pero variaba d tiempo que se debía guardar como sagrado. Un edicto del rey de Escocia declaraba que “se debía considerar como santo el sábado a partir del medio día” y que desde ese momento hasta el lunes nadie debía ocuparse en trabajos mundanos.—Morer, págs. 290, 291.
Pero a pesar de todos los esfuerzos hechos para establecer la santidad del domingo, los mismos papistas confesaban públicamente la autoridad divina del sábado y el origen humano de la institución que lo había suplantado. En el siglo XVI un concilio papal ordenó explícitamente: “Recuerden todos los cristianos que el séptimo día fué consagrado por Dios y aceptado y observado no sólo por los judíos, sino también por todos los que querían adorar a Dios; no obstante nosotros los cristianos hemos cambiado el sábado de ellos en el día del Señor, domingo.”Id., págs. 281, 282. Los que estaban pisoteando la ley divina no ignoraban el carácter de la obra que estaban realizando. Se estaban colocando deliberadamente por encima de Dios.
Un ejemplo sorprendente de la política de Roma contra los que no concuerdan con ella se encuentra en la larga y sangrienta persecución de los valdenses, algunos de los cuales observaban el sábado. Otros sufrieron de modo parecido por su fidelidad al cuarto mandamiento. La historia de las iglesias de Etiopía, o Abisinia, es especialmente significativa. En medio de las tinieblas de la Edad Media, se perdió de vista a los cristianos del Africa central, quienes, olvidados del mundo, gozaron de plena libertad en el ejercicio de su fe. Pero al fin Roma descubrió su existencia y el emperador de Abisinia fué pronto inducido a reconocer al papa como vicario de Cristo. Esto fué principio de otras concesiones. Se proclamó un edicto que prohibía la observancia del sábado, bajo las penas más severas. (Véase Miguel Geddes, Church History of Ethiopia, págs. 311, 312.) Pero la tiranía papal se convirtió luego en yugo tan amargo que los abisinios resolvieron sacudirlo. Después de una lucha terrible, los romanistas fueron expulsados de Abisinia y la antigua fe fué restablecida. Las iglesias se regocijaron en su libertad y no olvidaron jamás la lección que habían aprendido respecto al engaño, al fanatismo y al poder despótico de Roma. En medio de su reino aislado se sintieron felices de permanecer desconocidos para el resto de la cristiandad.
Las iglesias de Africa observaban el sábado como lo había observado la iglesia papal antes de su completa apostasía. Al mismo tiempo que guardaban el séptimo día en obediencia al mandamiento de Dios, se abstenían de trabajar el domingo conforme a la costumbre de la iglesia. Al lograr el poder supremo, Roma había pisoteado el día de reposo de Dios para enaltecer el suyo propio; pero las iglesias de Africa, desconocidas por cerca de mil años, no participaron de esta apostasía. Cuando cayeron bajo el cetro de Roma, fueron forzadas a dejar a un lado el verdadero día de reposo y a exaltar el falso; pero apenas recobraron su independencia volvieron a obedecer el cuarto mandamiento.
Estos recuerdos de lo pasado ponen claramente de manifiesto la enemistad de Roma contra el verdadero día de reposo y sus defensores, y los medios que emplea para honrar la institución creada por ella. La Palabra de Dios nos enseña que estas escenas han de repetirse cuando los católicos romanos y los protestantes se unan para exaltar el domingo.
La profecía del capítulo 13 del Apocalipsis declara que el poder representado por la bestia de cuernos semejantes a los de un cordero haría “que la tierra y los que en ella habitan” adorasen al papado—que está simbolizado en ese capítulo por una bestia “parecida a un leopardo.” La bestia de dos cuernos dirá también “a los que habitan sobre la tierra, que hagan una imagen de la bestia;” y además mandará que “todos, pequeños y grandes, así ricos como pobres, así libres como esclavos,” tengan la marca de la bestia. Apocalipsis 13:11-16 (VM). Se ha demostrado que los Estados Unidos de Norteamérica son el poder representado por la bestia de dos cuernos semejantes a los de un cordero, y que esta profecía se cumplirá cuando los Estados Unidos hagan obligatoria la observancia del domingo, que Roma declara ser el signo característico de su supremacía. Pero los Estados Unidos no serán los únicos que rindan homenaje al papado. La influencia de Roma en los países que en otro tiempo reconocían su dominio, dista mucho de haber sido destruída. Y la profecía predice la restauración de su poder. “Y vi una de sus cabezas como si hubiese sido herida de muerte; y su herida mortal fué sanada; y toda la tierra maravillóse, yendo en pos de la bestia.” Vers. 3 (VM). La herida mortal que le fué ocasionada se refiere a la caída del papado en 1798. Después de eso, dice el profeta, “su herida mortal fué sanada; y toda la tierra maravillóse, yendo en pos de la bestia.” San Pablo dice claramente que el hombre de pecado subsistirá hasta el segundo advenimiento. 2 Tesalonicenses 2:8. Proseguirá su obra de engaño hasta el mismo fin del tiempo, y el revelador declara refiriéndose también al papado: “Todos los que moran en la tierra le adoraron, cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida.” Apocalipsis 13:8. Tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo se le tributará homenaje al papado por medio del honor que se conferirá a la institución del domingo, la cual descansa únicamente sobre la autoridad de la iglesia romana.
Desde mediados del siglo XIX, los que estudian la profecía en los Estados Unidos han presentado este testimonio ante el mundo. En los acontecimientos que están desarrollándose actualmente, especialmente en dicho país, se ve un rápido avance hacia el cumplimiento de dichas predicciones. Los maestros protestantes presentan los mismos asertos de autoridad divina en favor de la observancia del domingo y adolecen de la misma falta de evidencias bíblicas que los dirigentes papales cuando fabricaban milagros para suplir la falta de un mandamiento de Dios. Se repetirá el aserto de que los juicios de Dios caerán sobre los hombres en castigo por no haber observado el domingo como día de reposo. Ya se oyen voces en este sentido. Y un movimiento en favor de la observancia obligatoria del domingo está ganando cada vez más terreno.
La sagacidad y astucia de la iglesia romana asombran. Puede leer el porvenir. Se da tiempo viendo que las iglesias protestantes le están rindiendo homenaje con la aceptación del falso día de reposo y que se preparan a imponerlo con los mismos medios que ella empleó en tiempos pasados. Los que rechazan la luz de la verdad buscarán aún la ayuda de este poder que se titula infalible, a fin de exaltar una institución que debe su origen a Roma. No es difícil prever cuán apresuradamente ella acudirá en ayuda de los protestantes en este movimiento. ¿Quién mejor que los jefes papistas para saber cómo entendérselas con los que desobedecen a la iglesia?
La iglesia católica romana, con todas sus ramificaciones en el mundo entero, forma una vasta organización dirigida por la sede papal, y destinada a servir los intereses de ésta. Instruye a sus millones de adeptos en todos los países del globo, para que se consideren obligados a obedecer al papa. Sea cual fuere la nacionalidad o el gobierno de éstos, deben considerar la autoridad de la iglesia como por encima de todas las demás. Aunque juren fidelidad al estado, siempre quedará en el fondo el voto de obediencia a Roma que los absuelve de toda promesa contraria a los intereses de ella.
La historia prueba lo astuta y persistente que es en sus esfuerzos por inmiscuirse en los asuntos de las naciones, y para favorecer sus propios fines, aun a costa de la ruina de príncipes y pueblos, una vez que logró entrar. En el año 1204, el papa Inocencio III arrancó de Pedro II, rey de Aragón, este juramento extraordinario: “Yo, Pedro, rey de los aragoneses, declaro y prometo ser siempre fiel y obediente a mi señor, el papa Inocencio, a sus sucesores católicos y a la iglesia romana, y conservar mi reino en su obediencia, defendiendo la religión católica y persiguiendo la perversidad herética.”—[Juan Dowling, The History of Romanism, lib. 5, cap. 6, sec. 55.] Esto está en armonía con las pretensiones del pontífice romano con referencia al poder, de que “él tiene derecho de deponer emperadores” y de que “puede desligar a los súbditos de la lealtad debida a gobernantes perversos.”—[Mosheim, lib. 3, siglo 11, parte 2, cap. 2, sec. 2, nota 17.)
Y téngase presente que Roma se jacta de no variar jamás. Los principios de Gregorio VII y de Inocencio III son aún los principios de la iglesia católica romana; y si sólo tuviese el poder, los pondría en vigor con tanta fuerza hoy como en siglos pasados. Poco saben los protestantes lo que están haciendo al proponerse aceptar la ayuda de Roma en la tarea de exaltar el domingo. Mientras ellos tratan de realizar su propósito, Roma tiene su mira puesta en el restablecimiento de su poder, y tiende a recuperar su supremacía perdida. Establézcase en los Estados Unidos el principio de que la iglesia puede emplear o dirigir el poder del estado; que las leyes civiles pueden hacer obligatorias las observancias religiosas; en una palabra, que la autoridad de la iglesia con la del estado debe dominar las conciencias, y el triunfo de Roma quedará asegurado en la gran República de la América del Norte.
La Palabra de Dios ha dado advertencias respecto a tan inminente peligro; descuide estos avisos y el mundo protestante sabrá cuáles son los verdaderos propósitos de Roma, pero ya será tarde para salir de la trampa. Roma está aumentando sigilosamente su poder. Sus doctrinas están ejerciendo su influencia en las cámaras legislativas, en las iglesias y en los corazones de los hombres. Ya está levantando sus soberbios e imponentes edificios en cuyos secretos recintos reanudará sus antiguas persecuciones. Está acumulando ocultamente sus fuerzas y sin despertar sospechas para alcanzar sus propios fines y para dar el golpe en su debido tiempo. Todo lo que Roma desea es asegurarse alguna ventaja, y ésta ya le ha sido concedida. Pronto veremos y palparemos los propósitos del romanismo. Cualquiera que crea u obedezca a la Palabra de Dios incurrirá en oprobio y persecución.
Este texto corresponde al capítulo 36 del libro El Conflicto de los Siglos, escrito por Elena G. de White.

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