Etiqueta: Reforma pro salud

El conflicto y la temperancia

Texto de meditación: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.” – I Corintios 10:31

EL APETITO Y LA CAÍDA

¿En qué se ha convertido el vientre para muchos? Filipenses 3:18,19; Romanos 16:18

¿Le importa a Dios lo que comamos? Génesis 1: 29 ¿Qué se adicionó a la alimentación edénica, después del pecado? Génesis 3:18

“Para saber cuáles son los mejores comestibles tenemos que estudiar el plan original de Dios para la alimentación del hombre. El que creó al hombre y comprende sus necesidades indicó a Adán cuál era su alimento. ‘He aquí, –dijo–, que os he dado toda hierba que da simiente, . . . y todo árbol en que hay fruto de árbol que da simiente; seros ha para comer’ (Génesis 1:29). Al salir del Edén para ganarse el sustento labrando la tierra bajo el peso de la maldición del pecado, el hombre recibió permiso para comer también ‘hierba del campo’ (Génesis 3:18).

“Los cereales, las frutas carnosas, las oleaginosas y las legumbres constituyen el alimento escogido para nosotros por el Creador. Preparados del modo más sencillo y natural posible, son los comestibles más sanos y nutritivos. Comunican una fuerza, una resistencia y un vigor intelectual que no pueden obtenerse de un régimen alimenticio más complejo y estimulante.”–Ministerio de curación, págs. 227, 228.

¿Qué advertencia se dio a los primeros padres, si comían lo que Dios no había permitido? Génesis 2:16-17; 3:1-3

¿Qué consecuencia trajo la complacencia del apetito? Génesis 3:6-7,11-17,19

“Desde la caída de Eva en Edén movida por el intemperante deseo de gratificar el apetito, éste ha sido el pecado que ha predominado en la familia humana. Eva, luego de la transgresión, invitó a su esposo para que también comiera. Adán no fue engañado como Eva, pero sí influido por ella para actuar del mismo modo: comer el fruto y arriesgarse a correr las consecuencias pues ningún daño, arguyó ella, le había sobrevenido. Adán cedió a la tentación de su esposa. No pudo soportar verse separado de ella. Y así comió y perdió su integridad. A partir de aquel lamentable episodio, que introdujo el pecado en el mundo, la intemperancia, el apetito pervertido y el poder de la influencia que una persona equivocada ejerce sobre otra, han producido un grado de miseria que el lenguaje no alcanza a describir. No ha habido un instrumento más exitoso que Satanás haya utilizado para tentar al género humano como el apetito.” – El Cristo triunfante, pág. 113

“Eva tenía todo lo que podía hacerla feliz. Estaba rodeada de frutas de toda variedad. Sin embargo, el fruto del árbol prohibido apareció más deseable a sus ojos que el fruto de todos los otros árboles del huerto de los cuales podía comer libremente. Fue intemperante en sus deseos. Comió, y por su influencia, su esposo también comió, y una maldición descansó sobre ambos.”– Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 171

“Los deseos intemperantes produjeron a nuestros primeros padres la pérdida del Edén. Encontramos en general, incluso entre los adventistas del séptimo día, que la inclinación, el hábito, la preparación complicada y no saludable de los alimentos y los hábitos malsanos en el vestir están debilitando la eficiencia física, mental y moral, y haciendo imposible la victoria sobre la tentación. Ahora, ¿qué haremos? Este tema ha sido lamentablemente descuidado…” –  El otro poder, pág. 125

¿Por qué se permitió el consumo de carne después del diluvio? Génesis 9:3

“Más tarde se permitió la ingestión de carne como una de las consecuencias de la caída. Antes del diluvio no se hizo provisión para el consumo de alimentos de origen animal.”– Cada Día con Dios, pág. 210.

“Dios proveyó frutas en su estado natural para nuestros primeros padres. Encargó a Adán el jardín, para adornarlo y cuidarlo, diciendo: ‘Os serán para comer’. Un animal no debía destruir a otro animal para alimentarse. Después de la caída, fue tolerado comer carne para acortar el período de existencia de la longeva raza. Fue consentido debido a la dureza de corazón de los hombres.”– Testimony Studies on Diet and Foods, pág. 68.

RÉGIMEN Y RESTAURACIÓN

¿Cómo enfrentó Cristo la tentación del apetito? Mateo 4:1-4

“Satanás fue derrotado en su propósito de vencer a Cristo en cuanto al apetito, y allí, en el desierto, Cristo logró una victoria a favor de la raza humana en cuanto al apetito, haciendo posible que el hombre, en toda ocasión futura, venciera en el nombre de Cristo la fuerza del apetito por sus propios medios. Satanás no estuvo dispuesto a cesar en sus esfuerzos hasta que, por todos los medios, hubiera intentado lograr la victoria sobre el Redentor del mundo. Sabía que todo estaba en juego en lo que atañía a él: él o Cristo sería el vencedor en la contienda. Y, a fin de abrumar a Cristo con su fuerza superior, lo llevó a Jerusalén y lo colocó en las almenas del templo y continuó acosándolo con sus tentaciones.” – Mensajes selectos, tomo 1, pág. 330

¿Qué está haciendo Dios con su pueblo? Jeremías 6:16

“Una y otra vez se me mostró que Dios está tratando de guiarnos de vuelta, paso a paso, a su plan original: que el hombre subsista a base de productos naturales de la tierra. Los que esperan la venida del Señor con el tiempo eliminarán el consumo de carne; la carne dejará de formar parte de su régimen. Siempre debiéramos tener este fin en cuenta, y esforzarnos para avanzar firmemente hacia él. No puedo pensar que en la práctica del consumo de carne nos hallemos en armonía con la luz que a Dios le ha agradado darnos. Todos los que están relacionados con nuestras instituciones de salud debieran estar educándose especialmente para subsistir a base de frutas, cereales, legumbres y hortalizas. Si obramos guiados por principios en cuanto a estas cosas, si como reformadores cristianos educamos nuestro propio gusto, y colocamos nuestro régimen en armonía con el plan de Dios, podremos influir en otras personas, en esta materia, lo cual será agradable para Dios.”– Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, págs. 453, 454.

Dado que Dios desea nuestra salud III Juan 2 ¿Cuáles métodos de sanar debemos usar? Lucas 10:34; Juan 9:6-7; Isaías 38:21

“Hay muchas maneras de practicar el arte de sanar; pero hay una sola que el cielo aprueba. Los remedios de Dios son los simples agentes de la naturaleza, que no recargarán ni debilitarán el organismo por la fuerza de sus propiedades.” – Testimonios para la iglesia, tomo 5, pág. 418

“Los remedios de Dios son los simples agentes de la naturaleza, que no recargarán ni debilitarán el organismo por la fuerza de sus propiedades. El aire puro y el agua, el aseo y la debida alimentación, la pureza en la vida y una firme confianza en Dios, son remedios por cuya falta millares están muriendo; sin embargo, estos remedios están pasando de moda porque su uso hábil requiere trabajo que la gente no aprecia. El aire puro, el ejercicio, el agua pura y un ambiente limpio y amable, están al alcance de todos con poco costo; mientras que las drogas son costosas, tanto en recursos como en el efecto que producen sobre el organismo.”– Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 142, 143.

¿Qué “alimentos” debemos evitar completamente? Proverbios 23:29-35; Romanos 14:21 ¿Qué se nos dice de las drogas y los estimulantes? Romanos 6:16

“Las hortalizas, las legumbres, las frutas y los cereales deben constituir nuestro régimen alimenticio. Ni un gramo de carne debiera entrar en nuestro estómago. El consumo de carne es antinatural. Hemos de regresar al propósito original que Dios tenía en la creación del hombre”. – Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 454.

“Los que han recibido instrucciones acerca de los peligros del consumo de carne, té, café y alimentos demasiado condimentados o malsanos, y quieran hacer un pacto con Dios por sacrificio, no continuarán satisfaciendo sus apetitos con alimentos que saben son malsanos. Dios pide que los apetitos sean purificados y que se renuncie a las cosas que no son buenas. Esta obra debe ser hecha antes que su pueblo pueda estar delante de él como un pueblo perfecto.” – Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 42

¿Qué pasará con los adventistas que sigan consumiendo carne?

“Deben verse mayores reformas entre nuestros hermanos que pretenden estar esperando la pronta venida de Cristo. La reforma pro salud ha de hacer entre nuestros hermanos una obra que todavía no se ha hecho. Hay personas que debieran estar despiertas ante el peligro de comer carne, pero que continúan consumiendo carne de animales, poniendo así en peligro la salud física, mental y espiritual. Muchos que están hoy solamente medio convertidos con respecto al consumo de carne abandonarán el pueblo de Dios para no andar más con él.” –  Consejos sobre el régimen alimenticio, pág. 456

El pueblo que se está preparando para ser santo, puro y refinado, y ser introducido en la compañía de los ángeles celestiales, ¿habrá de continuar quitando la vida de los seres creados por Dios para sustentarse con su carne y considerarla como un lujo? Por lo que el Señor me ha mostrado, habrá que cambiar este orden de cosas, y el pueblo de Dios ejercerá templanza en todas las cosas.” – Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 233

¿Habrá consumo de carne en el cielo? Apocalipsis 21:4; Isaías 11:6-9 ¿Cuál será el alimento de los redimidos? Isaías 65:21; Apocalipsis 22:2

“Existe una clase numerosa que rechazará cualquier movimiento de reforma, por razonable que sea, si es que impone restricciones al apetito. Consultan el gusto, en vez de la razón y las leyes de la salud. Esta clase se opondrá a todos los que dejan la senda trillada del hábito y prefieren defender la reforma, y los tildará de radicales si ellos insisten en llevar tal conducta consecuente. Pero nadie debe permitir que la oposición ni el ridículo lo desvíen de la obra de reforma, ni que se la hagan considerar con ligereza…” Consejos sobre el Régimen Alimenticio, pág. 229

LA REFORMA PRO SALUD Y LA OBRA MÉDICO MISIONERA

¿Qué doble misión nos es dada? Lucas 9:2

“¡Siga adelante la obra del Señor y progrese la obra médico misionera y la obra de educación! Estoy cierta de que lo que más necesitamos son obreros celosos, abnegados, inteligentes y capaces.” – Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 367.

“Yo aconsejaría a los jóvenes, tanto hombres como mujeres, que pusieran atención al [asunto de la obra médico misionera]. Tiempos peligrosos están delante de nosotros. El mundo entero está envuelto en perplejidad y angustia. Enfermedades de toda clase sobrevendrán a la familia humana, e ignorancia semejante a la que ahora prevalece acerca de las leyes de la salud, producirá gran sufrimiento y pérdida de muchas vidas que podrían salvarse.” – Healthful Living, pág. 254.

¿Qué acompaña la obra médico misionera? Lucas 10:9

“Esta obra [médico misionera], debidamente realizada, salvará a muchos pobres pecadores que han sido descuidados por las iglesias. Muchos que no pertenecen a nuestra fe están anhelando la ayuda que los cristianos tienen el deber de darles. Si el pueblo de Dios quisiera manifestar verdadero interés en sus vecinos, muchos serían alcanzados por las verdades especiales para este tiempo. Nada puede dar tanto carácter a la obra como el ayudar a la gente donde está. Miles podrían estar regocijándose hoy en el mensaje, si los que aseveran amar a Dios y guardar sus mandamientos hubiesen querido trabajar como Cristo trabajó.

“Cuando la obra misionera médica conduzca así a hombres y mujeres a un conocimiento salvador de Cristo y su verdad, se podrá invertir sin peligro dinero y fervientes labores en ella; porque será una obra perdurable.” – Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 518.

¿Qué otra labor es parte de la obra médico misionera? Proverbios 23:2-4

“Deben darse cursos sobre arte culinario. Se ha de enseñar a la gente cómo preparar alimentos sanos. Se le debe mostrar la necesidad de descartar los alimentos perjudiciales. Pero nunca debemos propiciar un régimen de hambre. Es posible tener una alimentación sana y nutritiva sin el uso de té, café y carne. La tarea de enseñar a la gente cómo preparar un régimen que sea a la vez sano y apetitoso, es de la mayor importancia.” –Servicio Cristiano, pág. 174.

Elías, un símbolo de la iglesia del fin

hqdefault“Elías, en medio de una apostasía general, no procuró esconder el hecho de que servía al Dios del cielo. Los profetas de Baal eran cuatrocientos cincuenta, sus sacerdotes cuatrocientos y miles sus adoradores; mas Elías no intentó dar la impresión de que estaba del lado popular. Espléndidamente se mantuvo solo… En tonos claros como de trompeta, Elías se dirigió a la vasta multitud: “¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él” 1 Reyes 18:21. El resultado fue que el Señor Dios, que rige los cielos, fue vindicado, y los adoradores de Baal fueron sometidos a muerte. ¿Dónde están los Elías de hoy?” Testimonios 5: 496-497

CON EL ESPÍRITU Y EL PODER DE ELÍAS

“Como en los días de Elías, cuando Dios tenía siete mil que no habían doblado sus rodillas ante Baal,hoy tiene muchos en el mundo que están caminando de acuerdo con la luz que han recibido. Tiene en reserva un firmamento de escogidos que todavía resplandecerán en medio de la oscuridad. En los lugares donde solamente se podría esperar que hubiera cardos y espinas, aparecerán árboles cargados de frutos de justicia. En tales lugares habrá quienes rindan frutos más dulces al Señor que los que viven en lugares más favorecidos. Esparcirán a su alrededor la fragancia de su gracia a medida que florezcan en los lugares menos promisorios” (Carta 39, del 28 de febrero de 1903, dirigida J. Wessells).

“Su celo por la gloria de Dios y su profundo amor por la casa de Israel presentan lecciones para la instrucción de todos los que permanecen hoy como representantes de la obra de Dios en la tierra” (SDA Bible Commentary, tomo 2, pág. 1034).

“Nuestro mensaje debe ser tan directo como el de Juan. El reprendió a los reyes por su iniquidad. Aunque su vida estaba en peligro nunca permitió que la verdad languideciera en sus labios. . . . En esta época de apostasía casi universal Dios llama a sus mensajeros para que proclamen su ley en el espíritu y poder de Elías. Así como Juan el Bautista, al preparar al pueblo para el primer advenimiento de Cristo, les llamó la atención a los diez mandamientos, así nosotros hemos de dar con voz segura el mensaje: ‘Temed a Dios y dadle honra porque la hora de su juicio es venida.‘ Con el mismo fervor que caracterizó al profeta Elías y a Juan el Bautista, hemos de esforzarnos en preparar el camino para el segundo advenimiento de Cristo.”-4 BC 1184.

“Mirando primero el altar de Jehová, que estaba derribado, y luego a la multitud , Elías clamó con los tonos claros de, una trompeta: “¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos?” (PR 108).

“En el espíritu y con el poder de Elías, Juan denunciaba las corrupciones de los judíos, y levantaba su voz condenando sus pecados prevalecientes. Sus discursos eran sencillos, al punto y convincentes” (RH 7-1-1873).

Hoy también es necesario que se eleve una reprensión severa; porque graves pecados han separado al pueblo de su Dios. La incredulidad se está poniendo de moda aceleradamente. Millares declaran: “No queremos que éste reine sobre nosotros.” (Luc. 19: 14.) Los suaves sermones que se predican con tanta frecuencia no hacen impresión duradera; la trompeta no deja oír un sonido certero. Los corazones de los hombres no son conmovidos por las claras y agudas verdades de la Palabra de Dios. Son muchos los cristianos profesos que dirían, si expresasen sus sentimientos verdaderos: ¿Qué necesidad hay de hablar con tanta claridad? Podrían preguntar también: ¿Qué necesidad tenía Juan el Bautista de decir a los fariseos: “¡Oh generación de víboras, ¿quién os enseñó a huir de la ira que vendrá?” (Luc. 3: 7.)

Así han argüido hombres que debieran haberse destacado como fieles guardianes de la ley de Dios, hasta que la política de conveniencia reemplazó la fidelidad, y se dejó sin reprensión al pecado. ¿Cuándo volverá a oírse en la iglesia la voz de las reprensiones fieles?

Los ministros que procuran agradar a los hombres, y claman: Paz, paz, cuando Dios no ha hablado de paz, debieran humillar su corazón delante del Señor, y pedirle perdón por su falta de sinceridad y de valor moral.No es el amor a su prójimo lo que los induce a suavizar el mensaje que se les ha confiado, sino el hecho de que procuran complacerse a sí mismos y aman su comodidad.

El verdadero amor se esfuerza en primer lugar por honrar a Dios y salvar las almas. Los que tengan este amor no eludirán la verdad para ahorrarse los resultados desagradables que pueda tener el hablar claro. Cuando las almas están en peligro, los ministros de Dios no se tendrán en cuenta a sí mismos, sino que pronunciarán las palabras que se les ordenó pronunciar, y se negarán a excusar el mal o hallarle paliativos.

El Señor aborrece la indiferencia y la deslealtad en tiempo de crisis para su obra. Todo el universo contempla con interés indecible las escenas finales de la gran controversia entre el bien y el mal. Los hijos de Dios se están acercando a las fronteras del mundo eterno; ¿qué podría resultar de más importancia para ellos que el ser leales al Dios del cielo? A través de los siglos, Dios ha tenido héroes morales; y los tiene ahora en aquellos que, como José, Elías y Daniel, no se avergüenzan de ser conocidos como parte de su pueblo. La bendición especial de Dios acompaña las labores de los hombres de acción que no se dejan desviar de la línea recta ni del deber, sino que con energía divina preguntan: “¿Quién es de Jehová?” (Exo. 32: 26.) Son hombres que no se conforman con hacer la pregunta, sino que piden a quienes decidan identificarse con el pueblo de Dios que se adelanten y revelen inequívocamente su fidelidad al Rey de reyes y Señor de señores.Tales hombres subordinan su voluntad y sus planes a la ley de Dios. Por amor hacia él, no consideran preciosa su vida. Su obra consiste en recibir la luz de la Palabra y dejarla resplandecer sobre el mundo en rayos claros y constantes. Su lema es ser fieles a Dios.

Hermano cristiano, Satanás conoce tu debilidad; por lo tanto aférrate a Jesús. Permaneciendo en el amor de Dios, puedes soportar toda prueba. Sólo la justicia de Cristo puede darte poder para resistir a la marea del mal que arrasa al mundo. Introduce fe en tu experiencia. La fe alivia toda carga y todo cansancio. Si confías de continuo en Dios, podrás comprender las providencias que te resultan ahora misteriosas. Recorre por la fe la senda que él te traza. Tendrás pruebas; pero sigue avanzando. Esto fortalecerá tu fe, y te preparará para servir. Los anales de la historia sagrada fueron escritos, no simplemente para que los leamos y nos maravillemos, sino para que obre en nosotros la misma fe que obró en los antiguos siervos de Dios. El Señor obrará ahora de una manera que no será menos notable doquiera haya corazones llenos de fe para ser instrumentos de su poder.

“El espíritu que prevalece en nuestro tiempo es de incredulidad y apostasía. Es un espíritu que se cree iluminado por el conocimiento de la verdad, cuando no es sino la más ciega presunción. Se exaltan las teorías humanas y se les hace reemplazar a Dios y a su ley. Satanás tienta a los hombres y mujeres a desobedecer al prometerles que en la desobediencia hallarán una libertad que los hará como dioses. Se manifiesta un espíritu de oposición a la sencilla palabra de Dios, un ensalzamiento idólatra de la sabiduría humana sobre la revelación divina. Los hombres permiten que sus mentes se llenen a tal punto de oscuridad y confusión por la conformidad con las costumbres e influencias humanas, que parecen haber perdido toda facultad de discriminar entre la luz y las tinieblas, entre la verdad y el error. Se han alejado tanto del camino recto que consideran las opiniones de algunos así llamados filósofos como más fidedignas que las verdades de la Biblia. Las súplicas y las promesas de la Palabra de Dios, sus amenazas contra la desobediencia y la idolatría, parecen carecer de poder para subyugar sus corazones. Una fe como la que impulsó a Pablo, Pedro y Juan es considerada anticuada, mística e indigna de la inteligencia de los pensadores modernos.” (Patriarcas y profetas pág. 110, 133)

Características del Mensaje de Elías

  1. Fue atrevido al predicar, aún ante los reyes.

Elías dijo a Acab, “Yo no he perturbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los Mandamientos del Señor y siguiendo a los baales” (1Reyes 18:18).

Elías no mostró temor al predicar su mensaje en forma directa y sin rodeos ante gobernantes y gobiernos. Jesús dijo que esto ocurriría otra vez en los últimos días. “…y os llevarán ante gobernantes y reyes por mi causa, por testimonio a ellos” (Marcos 13:9).

No debemos buscar la aprobación de los hombres, sino de Dios. Para establecer un gran reavivamiento el mensaje de Elías debe ser una proclamación atrevida y sin temor de la verdad transparente y no comprometida que a veces no goza de popularidad.

“Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus pasiones, apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” (2 Timoteo 4: 3,4).

  1. Mantenía una dieta y estilo de vida sencillos.

“Te ruego me traigas también un bocado de pan en tu mano” (1 Reyes 17:11).

Elías era conocido por su dieta simple y su modo de vida rústica. Estos rigores básicos mantenían sus facultades mentales claras y sus cuerpos fuertes capacitándolos para la tarea especial que Dios los llamó a realizar.

Del mismo modo, en los últimos días, la iglesia debe despertar a la verdad acerca de la conexión estrecha entre cuerpo y espíritu. Lo que comemos y bebemos, al igual que nuestros hábitos personales de vida, tienen un efecto directo en nuestra claridad mental y habilidad para discernir la verdad. El poder para resistir la tentación puede remontarse en parte a una dieta simple y un estilo de vida moderado. Recuerde que el pecado sobrevino a la raza humana como resultado de comer algo equivocado.

“¡Dichosa, tú, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles y tus príncipes comen a su hora, para reponer sus fuerzas y no por banquetear!” (Eclesiastés 10:17)

“Así si coméis o bebéis o hacéis otra cosa hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31).

  1. Su vestimenta era sencilla y modesta.

“Un varón vestido de un manto de pelo y un cinto de cuero.” (2 Reyes 1:8).

En un tiempo en que los reyes y sacerdotes solían usar adornos lujosos y túnicas largas y ornamentadas, la modestia y sencillez de Elías y Juan constituían un reproche punzante.

Vivimos en una época en la que nunca antes se ha dado tanta atención a la moda y a la ostentación en forma tan arrogante. La meta principal de los diseñadores de modas modernos es destacar la sexualidad de la persona. Tristemente, todo es permitido -desde las perforaciones corporales hasta los tatuajes- aún entre cristianos profesos. Una vez más, la iglesia necesita desesperadamente a los Elías de los últimos días que den testimonio de Cristo dando un ejemplo de humildad y sencillez a través de vestimenta y apariencia modesta.

“Y vestíos del nuevo hombre, creado para ser semejante a Dios en justicia y santidad” (Efesios 4:24). “También que las mujeres se atavíen con ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni con oro, ni con perlas o vestidos costosos” (1 Timoteo 2:9) 

  1. Creía en hacer discípulos.

“Elías partió de allí y encontró a Eliseo y Elías pasó ante él y echó sobre él su manto” (1 Reyes 19:19).

Las Escrituras relatan que Elías no sólo convirtió a Eliseo en su discípulo, sino que también visitaba las escuelas de los profetas (también traducido “los discípulos de los profetas”) que estaban esparcidas por toda la tierra de Israel (2 Reyes: 2). Estos centros de entrenamiento combinaban la instrucción espiritual con la práctica de destrezas de trabajo y los jóvenes entrenados allí iban por todo Israel a enseñar a otros los caminos de Dios.

En forma similar, el último gran movimiento de Dios no será dirigido únicamente por el clero, sino por laicos llenos del Espíritu. Es por esto que el mensaje de Elías debe concentrarse en entrenar, hacer discípulos y movilizar a cada miembro de la iglesia de Dios.

  1. Predicaba un bautismo de arrepentimiento y muerte al yo.

“Y Elías le dijo: Te ruego que te quedes aquí, porque el Señor me envía al Jordán” (2 Reyes 2:6).

Una de las señales distintivas del mensaje de Elías es el llamado al pueblo hacia el río Jordán -símbolo de arrepentimiento y bautismo. Los hijos de Israel tuvieron que cruzar el Jordán para entrar a la Tierra Prometida, así como nosotros entramos a las aguas del bautismo y cruzamos a una nueva vida.

“El entonces descendió. Se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios y su carne se volvió como la de un niño y quedó limpio” (2 Reyes 5:14).

“Por tanto, id a todas las naciones, haced discípulos bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19).

  1. Manifestó humildad.

“Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, se postró en tierra, con su rostro entre las rodillas” (1 Reyes 18:42).

Antes de que Cristo vuelva, el pueblo de Dios habrá aprendido a reflejar el carácter manso y humilde de Jesús en una época de arrogancia y orgullo.

“Oh, hombre, el Señor te ha declarado qué es lo bueno y qué pide de ti. Sólo practicar la justicia, amar la bondad y andar humildemente con tu Dios” (Miqueas 6:8).

  1. sufrió persecución religiosa.

“Entonces Jezabel envió un mensajero a decir a Elías: Que los dioses me traten con todo rigor si mañana a esta hora no he puesto tu persona como la de ellos (que habían sido asesinados)” (1 Reyes 19:2).

En el Antiguo Testamento, una reina pagana llamada Jezabel se casó con Acab, rey de Israel. Jezabel y su hija, Atalía, persiguieron al pueblo de Dios e intentaron convencer a Acab para que matara a Elías y a otros profetas.

La persecución sufrida por Elías pronto se repetirá. En los últimos días, “la madre de las rameras” y sus hijas perseguirán al remanente del pueblo de Dios, a los Elías de los días postreros, según nos relata Apocalipsis.

“Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y fue a combatir al resto de la descendencia de ella, los que guardan los Mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo” (Apocalipsis 12:17).

“Y en su frente tenía escrito un nombre, un misterio: La gran Babilonia, madre de las rameras y las abominaciones de la tierra. Y vi a la mujer ebria de la sangre de los santos y de los mártires de Jesús” (Apocalipsis 17:5,6).

  1. Le interesaba glorificar a Dios en grado sumo.

“Respóndeme, oh Señor. Respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, Señor, eres el Dios verdadero y que tú estás volviendo el corazón de ellos” (1 Reyes18:37).

La prioridad principal de aquellos que prediquen el mensaje de Elías será glorificar a Dios. Estarán enteramente consagrados a la causa de Dios como lo hizo Elías. Estarán dispuestos a cualquier sacrificio para que otros sean salvos; en otras palabras, empleados hasta el cansancio en la obra de Dios.

“Así, hermanos, por la tierna misericordia de Dios, os ruego que presentéis vuestro cuerpo en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto espiritual” (Romanos 12:1).

  1. Reparó el altar de Dios.

“Entonces Elías dijo al pueblo: ‘Acercaos a mí’. Y todo el pueblo se llegó a él. Y él reparó el altar del Señor que estaba arruinado” (1 Reyes 18:30).

El mensaje de Elías será un llamado de trompeta para regresar a “la fe que una vez fue confiada a los santos” (Judas 1:3). Hoy, cuando tantos dicen que las enseñanzas de la Biblia son anticuadas y necesitan revisarse para adaptarlas a los tiempos, necesitamos recordar urgentemente que Dios dijo: “Yo, el Señor, no cambio” (Malaquías 3:6).

“Reedificarás las ruinas antiguas, levantarás los cimientos puestos hace muchas generaciones y serás llamado reparador de muros caídos, restaurador de calzadas para andar” (Isaías 58:12).

  1. Su mensaje provocó reavivamiento y reforma.

“Envía ahora y junta a todo Israel en el monte Carmelo Y Elías se acercó al pueblo y les dijo: ¿Hasta cuándo vacilaréis entre dos opiniones? Si el Señor es Dios, seguidlo” (1 Reyes 18:19-21).

En los días de Elías, el pueblo de Dios se había corrompido por las influencias paganas a su alrededor y había comprometido la verdad de Dios (1 Reyes 19:14; Mateo 3:1,2). Este valiente profeta trajo un mensaje que produjo reavivamiento y reforma en el pueblo de Dios.

En nuestros días, una vez más gran parte del mundo cristiano parece estar tibio y mundano. Si el juicio va a comenzar en la casa de Dios (Ezequiel 9:6; 1 Pedro 4:17), entonces el reavivamiento seguramente ha de iniciarse allí también. Como el plan de Dios es que su pueblo difunda el mensaje al mundo entero, Él debe enviar primero el mensaje de Elías a su iglesia.

En el Antiguo Testamento, Elías condujo al pueblo al arrepentimiento y de regreso a Dios en el monte Carmelo. Entonces oró y Dios envió abundante lluvia para terminar la sequía. Del mismo modo, Juan el Bautista hizo un llamado al arrepentimiento y a aceptar a Jesús. Poco después, recibieron la lluvia temprana del Espíritu Santo en el Pentecostés. Los Elías modernos también habrán de predicar un mensaje de arrepentimiento. Entonces, cuando la iglesia se humille, la lluvia tardía del Espíritu de Dios caerá.

El mensaje de Elías encaminará a la gente hacia Dios. Elías- “El profeta Elías llegó y dijo: Oh, Señor, Dios de Abrahán, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios” (1 Reyes 18:36).

El deseo ardiente de los Elías contemporáneos será volver la mirada de la gente hacia Jesús, que lo conozcan y tengan vida eterna.

Si el Señor creyó que era importante enviar un mensajero especial para preparar a Israel para la primera venida de Jesús, ¿cuánto más importante es para Él enviar un mensaje especial y mensajeros para despertar a la iglesia para la segunda venida de Jesús -el punto culminante de la redención?

Elías modelo del pueblo de Dios del fin

Ellen White escribió, sobre un tercer Elías para el tiempo del fin:

Los que deben preparar el camino para la segunda venida de Jesús están representados por el fiel Elías, así como Juan vino en el espíritu de Elías a fin de preparar el camino para la primera venida del Hijo del Hombre. (3T 62)

La obra de Juan el Bautista, y la de aquellos que en los últimos días saldrán con el espíritu y el poder de Elías para despertar a la gente de su apatía, en muchos sentidos es la misma. Su obra es la clase de obra que debe hacerse en este tiempo. Jesús vendrá por segunda vez a juzgar al mundo con justicia. (SW 21.3.1905)

Tal como Juan el Bautista al preparar a la gente para la primera venida de Jesús llamaba su atención a los Diez Mandamientos, nosotros debemos dar este mensaje no con un sonido incierto: “Temed a Jehová, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado” (Apoc. 14: 7). Con el fervor que caracterizaban a Elías el profeta y a Juan el Bautista, debemos luchar para preparar el camino de la segunda venida de Jesús. (4CB 1184)

Protegido: Estudio doctrinal: Normas de la vestimenta cristiana

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Vivir sanamente

¿POR QUÉ DEBEMOS OBEDECER LAS LEYES DE LA SALUD?

  • 1 Corintios 6:19, 20. Se lo debemos a Dios quien nos creo y redimió.
  • Romanos 14:7. Se lo debemos a nuestras familias y a la sociedad; nadie vive para sí.
  • 3 Juan 2. Nos lo debemos a nosotros mismos para ser felices.
  • 1 Corintios 3:16, 17. Dios destruirá al hombre que contamina su cuerpo; en realidad tal persona se destruye a sí misma.
  • Romanos 12:1. Nuestros cuerpos deben ser dedicados a Dios,

OCHO ELEMENTOS ESENCIALES PARA GOZAR DE BUENA SALUD

  1. Aire puro.
  2. Luz solar.
  3. Alimentación sana.
  4. Agua pura.
  5. Descanso físico.
  6. Paz mental y gozo en el espíritu.
  7. Obediencia a las leyes físicas.

TEMPERANCIA– EL BRAZO DERECHO DEL EVANGELIO

  • 1 Corintios 9:25-27. El cuerpo debe ser puesto en sujeción, controlado.
  • 1 Corintios 10:31. Lo que se haga, ya sea comer o beber, debe hacerse para la gloria de Dios.
  • Génesis 1:29; 3:18. La dieta original: Dios dio a Adán frutas, nueces, cereales y verduras.
  • Génesis 9:3-5. Después del diluvio se le permitió a Noé comer carne. Sin embargo, Dios mostró su falta de placer en tal matanza.
  • Génesis 7:2. Había una diferencia muy clara entre las carnes puras (que se podían comer) y las impuras (que no se debían comer.)

Hoy no conviene comer carne en absoluto. Hay enfermedades en la carne de los animales. La nutrición adecuada se obtiene de las plantas. El tubo digestivo del hombre no es apto para digerir la carne. El mundo se está dando cuenta de esto y busca otras fuentes de proteínas.

  • Isaías 65:25. En el reino de Dios no habrá destrucción.

«Cuando los hombres y las mujeres se convierten de verdad, respetan concienzudamente las leyes de la vida que Dios ha establecido en su ser, y así tratan de evitar la debilidad física, mental y moral. La obediencia a estas leyes ha de convertirse en un deber personal. Nosotros mismos debemos sufrir los males producidos por la violación de la ley. Debemos dar cuenta a Dios por nuestros hábitos y prácticas. Por lo tanto, la pregunta que debemos hacernos no es: “¿Qué dirá el mundo?” sino “ ¿Cómo trataré yo, que pretendo ser un cristiano, la habitación que Dios me ha dado? ¿Trabajaré para lograr mi más alto bien temporal y espiritual al guardar mi cuerpo como templo para la morada del Espíritu Santo, o me abandonaré a las ideas y prácticas del mundo?’» Consejos sobre el Régimen Alimenticio, pág. 21.

ABSTINENCIA

Debemos abstenernos de alimentos y bebidas que dañan el organismo y buscar substitutos. Algunos ejemplos de alimentos dañinos son: la carne, el pescado, las aves, las grasas animales, los condimentos fuertes, el chocolate, y algunos productos horneados y quesos difíciles de digerir.

Algunos ejemplos de bebidas dañinas son: las bebidas alcohólicas, el té, el café, y la mayoría de las gaseosas. Como regla general es mejor conservar una dieta lo más natural posible. Es decir que se deben evitar los alimentos procesados y se deben preferir los alimentos naturales e integrales.

TERAPIA NATURAL

Vivir de acuerdo a las leyes naturales y practicar los 8 puntos esenciales para gozar de buena salud mencionados antes, evitará una serie de enfermedades. Cuando se violan estas leyes o cuando nos enfermamos debemos confiar en primer lugar en los remedios naturales que nos ha dado Dios – el agua para limpieza interna y externa, el descanso para recobrar fuerzas y dar resistencia al cuerpo, los tés de hierbas, una dieta liviana, aire fresco y otros medios naturales.

LA VESTIMENTA

  • 1 Corintios 10:31. Nuestra vestimenta debe honrar a Dios, esto es aplicable tanto a los hombres como a las mujeres.
  • Deuteronomio 22:5. Las mujeres no deben usar ropa de hombre ni los hombres ropa de mujer.
  • 1 Timoteo 2:9, 10. Nuestro vestido debe ser modesto.

Los artículos de vestir que se deben evitar son: vestidos sobre la rodilla o que se arrastran por el suelo, escotes bajos, espaldas al descubierto, blusas sin mangas, telas transparentes, ropas apretadas, calzado incómodo. Seguir la moda es una vana ocupación.

  • 1 Pedro 3:3, 4. A los ojos de Dios la simpleza y la santidad son hermosas. Por lo tanto el cristiano evitará las joyas y los vestidos llamativos.
  • Lucas 12:27. Las flores son un buen ejemplo del tipo de belleza que a Dios le gusta.
  • 1 Corintios 11:14, 15. El Señor desea que haya una clara distinción entre los dos sexos.

Curación divina

ENFERMEDADES, SUFRIMIENTOMUERTE – LA MALDICIÓN DEL PECADO

  • 3 Juan 2. Cristo desea que gocemos de buena salud en esta vida.
  • Salmo 103:3. Perdona todas nuestras iniquidades y cura todas nuestras enfermedades.
  • Hechos 3:1-8. A veces cura de manera sobrenatural.
  • Mateo 8:14, 15. Sanó a la suegra de Pedro.
  • 2 corintios 12:7-9. Pablo no fue sanado. Por lo tanto, la enfermedad no es señal de poca fe o experiencia.
  • 2 Reyes 20:7. Los procesos terapéuticos de la naturaleza son dados por Dios.
  • Colosenses 4:14. Usa hombre con el temor de Dios como médicos.

LOS MILAGROS NO SON UNA VERDADERA PRUEBA DE RELIGIÓN

  • Juan 10:41. El gran Juan el bautista no hizo milagros.
  • Lucas 13:16. Satanás ató a una mujer por 18 años; probablemente hubiese podido liberarla.
  • Mateo 24:24. Juan nos advierte sobre los que obran milagros.
  • Isaías 8:20. La palabra de Dios es la verdadera prueba.

DESPUÉS DE HACER TODO LO QUE PODAMOS POR EL ENFERMO, DEBEMOS:

  • Santiago 5:14-16. Llamar a los ancianos para ungirlo y orar por él.
  • Mateo 26:42. Someternos a la voluntad de Dios.

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