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Motivos para separarse de una iglesia

(Isa.52:11-12)

1- ¿Qué diferencia hay entre división y separación en muchas citas de los Testimonios?

Mayormente la sierva del Señor usa la palabra división para referirse a los desacuerdos que existen entre los hermanos de una misma iglesia, una misma organización; y separación para referirse a la salida de un grupo de esa iglesia o de esa organización. Y muchas veces la división es seguida por una separación.

Ejemplos:

“Durante algún tiempo, los descendientes de Noé continuaron habitando en las montañas donde el arca se había detenido.  A medida que se multiplicaron, la apostasía no tardó en causar división entre ellos.  Los que deseaban olvidar a su Creador y desechar las restricciones de su ley, tenían por constante molestia las enseñanzas y el ejemplo de sus piadosos compañeros; y después de un tiempo decidieron separarse de los que adoraban a Dios.  Para lograr su fin, emigraron a la llanura de Sinar, que estaba a orillas del río Eufrates.” P.P., 111-112.

“Los que predicaron el primer mensaje no tenían ni el propósito ni el deseo de causar división en las iglesias o de formar organizaciones separadas.” H.R., 383.

2- ¿Qué dice la Biblia concerniente a la división y la separación?

a) La Biblia condena la división entre los creyentes: 1:10.

b) Pero invita a los creyentes a separarse de los mundanos y de las iglesias caídas: 6:17;

 Apo.18:4.

“Como en días de Noé y Lot, es necesario separarse decididamente del pecado y de los pecadores. P.P., 163.

Nota: La iglesia ASD se formó por la separación de los fieles de las iglesias protestantes.

“Muchos de los que profesan esperar la pronta venida de Cristo se están conformando con este mundo y buscan más fervorosamente los aplausos en derredor suyo que la aprobación de Dios.  Son fríos y formalistas, como las iglesias nominales de las cuales se separaron hace poco.  Las palabras dirigidas a la iglesia de Laodicea describen perfectamente su condición actual.” P.E., 107.

3- ¿Sobre qué base existirá unidad o no en el pueblo de Dios?

1Tim.3:15; Amós 3:3.

“Cristo demanda unidad. Pero no nos demanda que nos unamos en prácticas erróneas. El Dios del cielo traza un nítido contraste entre las puras, elevadoras y ennoblecedoras verdades y las falsas doctrinas que descarrían. Da al pecado y a la impenitencia el nombre adecuado. No recubre el error con una capa de argamasa deleznable. Insto a nuestros hermanos a que se unifiquen en una base verdadera y bíblica.1 M.S., 206.

“Dios pide a sus seguidores que se unan en los puros principios del Evangelio que están claramente revelados en la Palabra de Dios.” O.E., 406.

“Dios despertará a su hijos, si fracasan los otros medios, surgirán herejías entre ellos, que los zarandearán y separarán el tamo del trigo.” O.E., 313.

4- ¿Por cuáles motivos entonces uno puede separarse de su organización religiosa?

a) Si la iglesia abandona la fe o la doctrina antigua dada una vez para siempre: 11:3; Jud.1:3.

“Desde el comienzo de la guerra ha habido una división entre el pueblo adventista. Durante la existencia de la guerra la mayoría quería que las enseñanzas fundamentales fueran puestas a un lado, aún por fuerza, si fuera necesario. Los demás pidieron que les permitiesen la santificación del sábado aún en ese tiempo de estrés. La facción opositora resultó en la exclusión, de la organización, los defensores de los principios originales de su fe.” Koelniche Zeitung, 21 de septiembre de 1915.

b) Si la iglesia rechaza la luz enviada por Dios:1:11-12.

 “Así como la luz y la vida de los hombres fue rechazada por las autoridades eclesiásticas en los días de Cristo, ha sido rechazada en toda generación sucesiva. Vez tras vez, se ha repetido la historia del retiro de Cristo de Judea. Cuando los reformadores predicaban la palabra de Dios, no pensaban separarse de la iglesia establecida; pero los dirigentes religiosos no quisieron tolerar la luz, y los que la llevaban se vieron obligados a buscar otra clase, que anhelaba conocer la verdad. En nuestros días, pocos de los que profesan seguir a los reformadores están movidos por su espíritu. Pocos escuchan la voz de Dios y están listos para aceptar la verdad en cualquier forma que se les presente.” D.T.G., 199.

c) Si le impide a uno bajo amenaza recibir estudios de otras congregaciones y presentar la verdad estudiada: 7:13; 9:22; 12:42-43.

“Cuando los ministros y los directores de aquéllas [iglesias] se declararon contra la doctrina del advenimiento y quisieron sofocar el nuevo movimiento, no sólo se opusieron a ella desde el púlpito, sino que además negaron a sus miembros el derecho de asistir a predicaciones sobre ella y hasta de hablar de sus esperanzas en las reuniones de edificación mutua en la iglesia. Así se vieron reducidos los creyentes a una situación crítica que les causaba perplejidad. Querían a sus iglesias y les repugnaba separarse de ellas; pero al ver que se anulaba el testimonio de la Palabra de Dios, y que se les negaba el derecho que tenían para investigar las profecías, sintieron que la lealtad hacia Dios les impedía someterse. No podían considerar como constituyendo la iglesia de Cristo a los que trataban de rechazar el testimonio de la Palabra de Dios, “columna y apoyo de la verdad.” De ahí que se sintiesen justificados para separarse de la que hasta entonces fuera su comunión religiosa. En el verano de 1844 cerca de cincuenta mil personas se separaron de las iglesias.” C.S., 425-426.

d) Para poder obedecer la verdad y proclamarla cuando la iglesia la rechaza:

“Tras largo y tenaz conflicto, los pocos que permanecían fieles resolvieron romper toda unión con la iglesia apóstata si ésta rehusaba aún desechar la falsedad y la idolatría. Y es que vieron que dicho rompimiento era de todo punto necesario si querían obedecer la Palabra de Dios. No se atrevían a tolerar errores fatales para sus propias almas y dar así un ejemplo que ponía en peligro la fe de sus hijos y la de los hijos de sus hijos. Para asegurar la paz y la unidad estaban dispuestos a cualquier concesión que no contrariase su fidelidad a Dios, pero les parecía que sacrificar un principio por amor a la paz era pagar un precio demasiado alto. Si no se podía asegurar la unidad sin comprometer la verdad y la justicia, más valía que siguiesen las diferencias y aun la guerra.” C.S., 49.

“Con frecuencia, los que siguen los pasos de los reformadores están obligados a apartarse de las iglesias que aman, para proclamar la clara enseñanza de la palabra de Dios. Y muchas veces, los que buscan la luz se ven obligados por la misma enseñanza a abandonar la iglesia de sus padres para poder obedecer.” D.T.G., 199. 

e) Si la iglesia procura la muerte del mensajero divino:

El Sanedrín había rechazado el mensaje de Cristo y procuraba su muerte; por tanto, Jesús se apartó de Jerusalén, de los sacerdotes, del templo, de los dirigentes religiosos, de la gente que había sido instruida en la ley, y se dirigió a otra clase para proclamar su mensaje, y congregar a aquellos que debían anunciar el Evangelio a todas las naciones.” D.T.G., 198.

f) Si la iglesia se somete o se compromete ilícitamente al gobierno o a las iglesias caídas:

“Entre los que resistieron las intrusiones del poder papal, los valdenses fueron los que más sobresalieron. En el mismo país en donde el papado asentara sus reales fue donde encontraron mayor oposición su falsedad y corrupción. Las iglesias del Piamonte mantuvieron su independencia por algunos siglos, pero al fin llegó el tiempo en que Roma insistió en que se sometieran. Tras larga serie de luchas inútiles, los jefes de estas iglesias reconocieron aunque de mala gana la supremacía de aquel poder al que todo el mundo parecía rendir homenaje. Hubo sin embargo algunos que rehusaron sujetarse a la autoridad de papas o prelados. Determinaron mantenerse leales a Dios y conservar la pureza y sencillez de su fe. Se efectuó una separación. Los que permanecieron firmes en la antigua fe se retiraron; algunos, abandonando sus tierras de los Alpes, alzaron el pendón de la verdad en países extraños; otros se refugiaron en los valles solitarios y en los baluartes peñascosos de las montañas, y allí conservaron su libertad para adorar a Dios.” C.S., 69.

5- ¿Debe uno separarse de una vez de su iglesia por la apostasía o los pecados que hay en ella? ¿Cuál es su primer deber?

Isa.52:12; Mat.18:15-17; Ose.4:17-18.

Nota: Cuando una iglesia local está en apostasía los miembros fieles deben primero dar los pasos siguientes:

a) Presentar el caso al comité de la iglesia o en una asamblea de iglesia para que se corija lo defectuoso y se exhorte o se tome una decisión contra los culpables de la apostasía reinante. Si se haga eso, los fieles pueden seguir en unidad con la iglesia local; pues no está tolerando al pecado y a los pecadores. Pero, si se tolera el pacado y los pecadores, deben dar otro(s) paso(s)

  1. Presentar el caso a la instancia superior: la Asociación. Si los dirigentes de la Asociación no toman las medidas necesarias, deben presentar el caso a la Unión y de la Unión a la Conferencia General en caso de ninguna medida de la Unión.
  2. Si aún la Conferencia General no quiere reconocer el pecado y la apostasía, ni quiere tomar ninguna medida disciplinaria, entonces lo mejor que hay que hacer es separarse de esa organización religiosa; porque es una tolerancia o aprobación oficial al pecado y a la apostasía.

Tras largo y tenaz conflicto, los pocos que permanecían fieles resolvieron romper toda unión con la iglesia apóstata si ésta rehusaba aún desechar la falsedad y la idolatría. Y es que vieron que dicho rompimiento era de todo punto necesario si querían obedecer la Palabra de Dios. No se atrevían a tolerar errores fatales para sus propias almas y dar así un ejemplo que ponía en peligro la fe de sus hijos y la de los hijos de sus hijos.” C.S., 49.

6- ¿Por qué uno tiene que separarse de las iglesias apóstatas y caídas?

  1. Para no participar de sus pecados: 18:4; Pro.22:24-25; Isa.52:11; 1Cor.15:33; 2Cor.6:17 (Apo.14:4).

No debemos confederarnos con los mundanos, no sea que lleguemos a imbuirnos de su espíritu, y, que nuestro discernimiento espiritual se vuelva confuso y veamos a aquellos que tienen la verdad y llevan el mensaje del Señor desde el punto de vista de las iglesias cristianas nominales.” E.Ú.D., 86.

“Los hombres y mujeres vacilantes son los mejores aliados de Satanás. Son hipócritas, no importa cuán favorable sea la opinión que tengan de sí mismos. Todos los que son leales a Dios y a la verdad deben mantenerse firmemente de parte de lo correcto porque es correcto. Juntarse con los que no son consagrados, y aún ser leales a la verdad, es sencillamente imposible. No podemos unirnos con los que se complacen a sí mismos, que se ocupan de planes mundanales, sin perder nuestra relación con el Consejero celestial. Podemos recuperarnos de la trampa del enemigo, pero quedamos lastimados y heridos, y se ha empequeñecido nuestra vida espiritual.” 5 C.B. [Elena G.W.], 1062.

“Se os exhorta a que no toquéis lo inmundo, pues al vosotros tocarlo quedaréis inmundos. Es imposible que os unáis con los que son corruptos, y que permanezcáis puros. “¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial?” Dios y Cristo y la hueste celestial quieren que el hombre sepa que si se une con lo corrupto, se volverá corrupto. Se han preparado muchos medios para que podamos elevarnos de las bajezas terrenales, y para que nuestro amor esté firmemente en Dios y en las cosas celestiales.” 6 C.B. [Elena G.W.], 1102.

  1. Para no participar de su castigo: 18:4; Gén.19:15; Núm.16:22,26; Jos.22:20; Jer.6:1-2.

“Vi que Dios tiene hijos sinceros entre los adventistas nominales y las iglesias caídas, y antes que sean derramadas las plagas, los ministros y la gente serán invitados a salir de esas iglesias y recibirán gustosamente la verdad.  Satanás lo sabe; y antes que se dé el fuerte pregón del tercer ángel, despierta excitación en aquellas organizaciones religiosas, a fin de que los que rechazaron la verdad piensen que Dios los acompaña.  Satanás espera engañar a los sinceros e inducirlos a creer que Dios sigue obrando en favor de las iglesias.  Pero la luz resplandecerá, y todos los que tengan corazón sincero dejarán a las iglesias caídas, y se decidirán por el residuo.” P.E., 261.

7- A pesar de que uno sale físicamente de la organización apóstata, ¿quién, a la vista de Dios, ha abandonado la fe?

“Los romanistas se han empeñado en acusar a los protestantes de herejía y de haberse separado caprichosamente de la verdadera iglesia. Pero estos cargos recaen más bien sobre ellos mismos. Ellos son los que arriaron la bandera de Cristo y se apartaron de “la fe que ha sido una vez dada a los santos.” (S. Judas 3.)” C.S., 55.

“Algunos se han apartado del mensaje de la justicia de Cristo para criticar a las personas… El triple mensaje angélico no será comprendido, la luz que quiere iluminar la tierra con su gloria será tildada de luz falsa por aquellos que se niegan a andar en su hermosura que va en aumento. La obra que podía haber sido hecha, será dejada sin hacer por los que rechazan la verdad, a causa de su incredulidad. Buscamos a vosotros los que lucháis contra la luz de la verdad y estáis fuera del camino del pueblo de Dios.” R.H., 27 de May. de 1890.

8– ¿Cómo muchas veces es la iglesia infiel que excluye a los miembros fieles?

En los días de Cristo: 16:1-3.

Se había declarado que cualquiera que reconociese a Jesús como el Cristo, fuese echado “de la sinagoga”; es decir, excluido de la sinagoga por treinta días. Durante ese tiempo ningún hijo sería circuncidado o ningún muerto sería lamentado en el hogar ofensor. La sentencia era considerada como una gran calamidad; y si no mediaba arrepentimiento, era seguida por una pena mucho mayor.” D.T.G., 438.

En el movimiento de Guillermo Miller:

“Se encendió la ira de las iglesias, que estaban resueltas a no recibir la evidencia y a no permitir el testimonio en sus congregaciones a fin de que los demás no pudieran oírlo.  Quienes no se avinieron a privar a los demás de la luz que Dios les había dado fueron expulsados de las iglesias; pero Jesús estaba con ellos y se regocijaban a la luz de su faz.  Estaban dispuestos a recibir el mensaje del segundo ángel.” P.E., 237.

En el movimiento adventista del 7° día:

“En el comienzo de la guerra habían algunos miembros, como también hay en otros lugares, que no querían tomar parte en el servicio de la guerra, ya sea por falta de espíritu de unión o por fanatismo. Empezaron a esparcir sus ideas en la congregación por palabras y por escrito, buscando a convencer a otros que hagan lo mismo. Ellos fueron exhortados por la iglesia, pero por causa de su actitud obstinada tuvieron que ser excluídos porque se constituyeron una amenaza para la paz interna y externa.” Stutgarter Neues Tageblatt, 26 de septiembre de 1918.

9- ¿Le resulta fácil a uno separarse de su iglesia querida?

a) Moisés el día de su muerte:

“La prueba más severa consistió en separarse del pueblo que estaba bajo su cuidado y al cual amaba, el pueblo con el cual había identificado todo su interés durante tanto tiempo.” P.P., 504.

b) Lutero de la iglesia católica romana:

“No fue sino después de haber sostenido una terrible lucha en su propio corazón, cuando se decidió finalmente Lutero a separarse de la iglesia.  En aquella época de su vida, escribió lo siguiente:  “Cada día comprendo mejor lo difícil que es para uno desprenderse de los escrúpulos que le fueron imbuídos en la niñez. ¡Oh! ¡cuánto no me ha costado, a pesar de que me sostiene la Santa Escritura, convencerme de que es mi obligación encararme yo solo con el papa y presentarlo como el Anticristo! ¡Cuántas no han sido las tribulaciones de mi corazón! ¡Cuántas veces no me he hecho a mí mismo con amargura la misma pregunta que he oído frecuentemente de labios de los papistas! ‘¿Tú solo eres sabio? ¿Todos los demás están errados? ¿Qué sucederá si al fin de todo eres tú el que estás en error y envuelves en el engaño a tantas almas que serán condenadas por toda la eternidad?’ Así luché yo contra mí mismo y contra Satanás, hasta que Cristo, por su Palabra infalible, fortaleció mi corazón contra estas dudas.” -Martyn, págs. 372, 373.” C.S., 153.

c) Los adventistas de las iglesias protestantes:

“Por algún tiempo muchas iglesias aceptaron su obra [de Miller], pero cuando rechazaron la verdad del advenimiento intentaron eliminar toda disensión al respecto. Los que habían abrazado la doctrina fueron puestos de esa manera en una situación de gran prueba y perplejidad.  Amaban sus iglesias y no querían separarse de ellas; pero cuando se los ridiculizó y se los oprimió, y se les negó el privilegio de hablar de su esperanza, o de asistir a las reuniones donde se predicaba acerca de la venida del Señor, muchos finalmente se levantaron y se liberaron del yugo que se les había impuesto.” H.R., 383-384.

d) Los reformadores de la iglesia adventista:

“Cuando fuimos excluidos de la Iglesia Adventista en Rumanía, ignorábamos que hermanos fieles en otros países europeos habían pasado por experiencias similares. Tan pronto como recibimos información acerca de los hermanos de la Reforma en Alemania, les escribimos. Como resultado de contactos recíprocos entre los reformistas de diversos países, se hicieron arreglos para celebrar una reunión en Suiza a fines del 1919… Durante esa reunión… no se discutió el asunto de la organización, porque los hermanos de la reforma abrigaban la esperanza de una reconciliación con la Iglesia Adventista. No estábamos interesados en absoluto en una separación, sino en la unidad, y esperábamos que nuestros hermanos adventistas abrirían la puerta para una discusión oficial con algunos de los representantes de la Conferencia General.”

 10- ¿Cuándo uno puede o no debe asociarse con los miembros de las iglesias caídas?

1Cor.5:9-11.

 “Los que siguen a Cristo deben separarse de los pecadores y buscar su compañía tan sólo cuando haya oportunidad de beneficiarlos.  No podemos ser demasiado firmes en la decisión de evitar la compañía de aquellos cuya influencia tiende a alejarnos de Dios.  Mientras oramos: “No nos dejes caer en tentación,” debemos evitar la tentación en todo lo posible.” P.P., 490.

“Los diferentes grupos de quienes profesan ser creyentes adventistas tienen cada uno un poco de la verdad, pero Dios dio todas estas verdades a sus hijos que están recibiendo preparación para el día de Dios.  También les ha dado verdades que ninguno de aquellos grupos conoce, ni quiere comprender.  Las cosas que están selladas para ellos, el Señor las abrió ante aquellos que quieran ver y estén dispuestos a comprender.  Si Dios tiene alguna nueva luz que comunicar, permitirá que sus escogidos y amados la comprendan, sin necesidad de que su mente sea iluminada oyendo a aquellos que están en tinieblas y error.

“Me fueron mostrados aquellos que creen poseer el último mensaje de misericordia y la necesidad que tienen de estar separados de los que están bebiendo diariamente nuevos errores. Vi que ni los jóvenes  ni los ancianos debían asistir a sus reuniones; porque es malo alentarlos así mientras enseñan el error que es veneno mortal para el alma, y mientras presentan como doctrinas los mandamientos de los hombres.  La influencia de tales reuniones no es buena.  Si Dios nos ha librado de tales tinieblas y error, debemos destacarnos firmemente en la libertad con que nos emancipó y regocijarnos en la verdad.  Dios siente desagrado hacia nosotros cuando vamos a escuchar el error, sin estar obligados a ir; porque a menos que nos mande a aquellas reuniones donde se inculca el error a la gente por el poder de la voluntad, no nos guardará.  Los ángeles dejan de ejercer su cuidado vigilante sobre nosotros; y quedamos expuestos a los golpes del enemigo, para ser entenebrecidos y debilitados por él y por el poder de sus malos ángeles, y la luz que nos rodea se contamina con las tinieblas.” P.E.,124-125.

 11- ¿Ha presentado la sierva del Señor la posibilidad de una separación en la iglesia ASD?

“Recibí confirmación acerca de todo lo que había declarado en Minneápolis, en cuanto a que debe realizarse una reforma en las iglesias. Deben producirse reformas, porque ha habido debilidad y ceguera espirituales en el pueblo que fue bendecido con gran luz y preciosas oportunidades y privilegios. Como reformadores, habían salido de las iglesias denominacionales, pero ahora juegan un papel semejante al que habían desempeñado las iglesias. Esperábamos que no habría necesidad de otra salida [separación].”  Eventos Finales, 49 (1889).

 “A medida que  nos apremien las pruebas, se efectuará en nuestras filas una obra de separación y también de unión.  Algunos que en la actualidad están dispuestos a tomar armas de guerra, en tiempos de verdadero peligro pondrán de manifiesto que no han edificado sobre un fundamento sólido: Cederán a la tentación. Los que han tenido gran luz y disfrutado de inestimables privilegios pero no los han perfeccionado, se apartarán de nosotros justificándose con diversos pretextos. Al no haber recibido el amor de la verdad, aceptarán los errores del enemigo. Prestarán atención a espíritus seductores y doctrinas de demonios y se apartarán de la fe.” Maranata, 200.

“Es una solemne declaración la que hago a la iglesia, de que ni uno de cada veinte de aquellos cuyos nombres están registrados en los libros de la iglesia se halla preparado para terminar su historia terrenal, y que estaría tan ciertamente sin Dios y sin esperanza en el mundo como el pecador común.  Profesan servir a Dios, pero están sirviendo fervientemente a Mammón.  Esta obra que se hace a medias es una negación constante de Cristo, más bien que una confesión de Jesús.  Muchos han traído a la iglesia su propio espíritu insubordinado, carente de refinamiento.  Su gusto espiritual está pervertido por sus propias corrupciones inmorales y degradantes, y simbolizan al mundo en espíritu, en corazón y en propósito, confirmándose a sí mismos en prácticas lujuriosas, completamente llenos de engaño en su profesa vida cristiana. ¡Viven como pecadores, y pretenden ser cristianos!  Los que pretenden ser cristianos y confesar a Cristo deben salir de entre ellos, y no tocar cosa inmunda, y separarse.” S.C., 52-53.