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El conflicto y la familia

Texto de meditación: “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. ” – Hebreos 13:4

EL ROL DEL VARÓN EN EL HOGAR

¿Qué rol ha sido dado por Dios al varón en la familia? I Corintios 11: 3; Efesios 5:22-24 ¿Qué nos advierten los Testimonios, sobre este aspecto?

“El esposo es la cabeza de la familia, como Cristo es la cabeza de la iglesia, y cualquier actitud asumida por la esposa que pueda disminuir la influencia y degradar su posición digna y responsable, desagrada a Dios. Es deber de la esposa renunciar a sus deseos y voluntad, en favor de su esposo. Ambos deben saber renunciar a sus gustos, pero la Palabra de Dios da la preferencia al criterio del esposo. Y la esposa no perderá dignidad al ceder así a aquel a quien ella eligió por consejero y protector. El esposo debe mantener su posición en la familia, con toda mansedumbre, y sin embargo con decisión.” – Testimonios para la iglesia, tomo 1, pág. 276

¿Cómo debe ser el trato del esposo hacia su mujer? Efesios 5:25-31; Colosenses 3:19; 1 Pedro 3:7.

 “El esposo debe manifestar gran interés en su familia. Debe ser especialmente cuidadoso de los sentimientos de una esposa débil. Puede evitarle muchas enfermedades. Las palabras bondadosas, alegres y alentadoras resultarán mucho más eficaces que las medicinas más poderosas. Infundirán ánimo al corazón de la abatida y desanimada esposa, y la alegría infundida a la familia por los actos y las palabras de bondad, recompensarán diez veces el esfuerzo hecho. El esposo debiera recordar que gran parte de la carga de educar a sus hijos recae sobre la madre, y que ella ejerce una gran influencia para modelar sus mentes. Esto debe inducirle a manifestar los sentimientos más tiernos, y a aliviar con solicitud sus cargas. Debe alentarla a apoyarse en su afecto, y a dirigir sus pensamientos hacia el cielo, donde hay fuerza, paz y descanso final para los cansados. No debe volver a la casa con la frente ceñuda, sino que su presencia debiera brindar alegría a la familia y estimular a la esposa a mirar hacia arriba y creer en Dios. Unidos, pueden aferrarse a las promesas de Dios y atraer su rica bendición sobre la familia.”– Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 105, 106.

LA MUJER EN EL HOGAR

Por su parte, ¿qué le corresponde a la esposa? Efesios 5:22-24; Colosenses 3:18; 1 Pedro 3:1-6.

 “Muchas veces la esposa comete un grave error. Ella no realiza esfuerzos decididos para dominar su propio genio y hacer feliz el hogar. Manifiesta a menudo inquietud y profiere quejas innecesarias. El esposo llega de su trabajo cansado y perplejo, y encuentra un rostro ceñudo en vez de palabras alegres y alentadoras. Él es humano, y sus afectos se apartan de su esposa. Pierde el amor al hogar, su senda se obscurece y se desvanece su valor. Pierde el respeto propio y la dignidad que Dios le exige que mantenga. El esposo es la cabeza de la familia, como Cristo es la cabeza de la iglesia, y cualquier actitud asumida por la esposa que pueda disminuir su influencia y degradar su posición digna y responsable, desagrada a Dios. Es deber de la esposa renunciar a sus deseos y voluntad, en favor de su esposo. Ambos deben saber renunciar a sus gustos, pero la Palabra de Dios da la preferencia al criterio del esposo. Y la esposa no perderá dignidad al ceder así a aquel a quien ella eligió por consejero y protector.”– Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 106.

¿Qué caracteriza a una mujer prudente? Proverbios 31:10-12, 26-31 ¿Qué deben buscar los solteros en una mujer antes de decidirse por ella, según los Testimonios?

“He aquí algo que debe considerarse: ¿Traerá felicidad a su hogar la persona con la cual usted se case? ¿Sabe ella de economía, o una vez casada dedicará, no sólo todo lo que ella misma gane, sino también todo lo que usted obtenga, a satisfacer la vanidad, el amor a las apariencias? ¿Se guía por principios correctos en estas cosas? ¿Tiene ella ahora de qué depender?… Yo sé que, en el parecer de un hombre infatuado por el amor y los pensamientos relativos al casamiento, estas preguntas se hacen a un lado como si no tuvieran importancia. Sin embargo, es necesario considerarlas debidamente, porque pesarán sobre su vida futura.

“Al elegir esposa, estudie su carácter. ¿Será paciente y cuidadosa? ¿O dejará de interesarse en los padres de usted precisamente cuando ellos necesiten a un hijo fuerte en quien apoyarse? ¿Le retraerá ella de la sociedad de esos padres para ejecutar sus propios planes y agradarse a sí misma, abandonando a los padres que, en vez de ganar a una hija afectuosa, habrán perdido a un hijo? – Consejos para la iglesia, págs. 204-205

LOS HIJOS

¿Cómo debe ser el trato de los padres con los hijos? Efesios 6:4; Colosenses 3:21.

“Debe ser ejercido un gran cuidado por parte de los padres no sea que traten a sus hijos de tal forma que provoquen obstinación, desobediencia y rebelión. Con frecuencia los padres agitan las peores pasiones del corazón humano, a causa de la falta de dominio propio. Los corrigen con un espíritu de ira, y por lo contrario los confirman en sus malos caminos y espíritu desafiante, en vez de influenciarlos en el camino de lo correcto. Por su propio espíritu arbitrario colocan a sus hijos bajo influencias satánicas, en vez de rescatarlos de los engaños de Satanás por medio de la bondad y del amor. ¡Cuán triste es que muchos padres que profesan ser cristianos no son convertidos! Cristo no mora en sus corazones por la fe. Mientras profesan ser seguidores de Jesús, ellos disgustan a sus hijos, y debido a su temperamento violento y no perdonador, los vuelven reacios a toda religión. Poco sorprende que los hijos se tornen fríos y rebeldes hacia sus padres.”– The Review and Herald, 15 de noviembre de 1892.

¿Cómo deben tratar los hijos a sus padres? Éxodo 20:12; Efesios 6:1-3; Colosenses 3:20.

“Se debe a los padres mayor grado de amor y respeto que a ninguna otra persona. Dios mismo, que les impuso la responsabilidad de guiar las almas puestas bajo su cuidado, ordenó que durante los primeros años de la vida, los padres estén en lugar de Dios respecto a sus hijos. El que desecha la legítima autoridad de sus padres, desecha la autoridad de Dios. El quinto mandamiento no sólo requiere que los hijos sean respetuosos, sumisos y obedientes a sus padres, sino que también los amen y sean tiernos con ellos, que alivien sus cuidados, que escuden su reputación, y que les ayuden y consuelen en su vejez. También encarga sean considerados con los ministros y gobernantes, y con todos aquellos en quienes Dios ha delegado autoridad.”– Patriarcas y Profetas, pág. 316.

DIVORCIO Y RECASAMIENTO

¿Cuánto dura el matrimonio? Romanos 7:1-2; I Corintios 7:39

 “En las mentes juveniles el matrimonio está revestido de romanticismo y es difícil despojarlo de ese carácter que le presta la imaginación, para hacer que la mente comprenda cuán pesadas responsabilidades entraña el voto matrimonial. Liga los destinos de dos personas con vínculos que sólo la muerte puede cortar.” – Testimonios para la iglesia, tomo 4, pág. 498

“El matrimonio es una unión para toda la vida y un símbolo de la unión entre Cristo y su iglesia.” – El Hogar Adventista, pág. 82

“Todo compromiso matrimonial debe ser considerado cuidadosamente, pues el casamiento es un paso que se da para toda la vida. Tanto el hombre como la mujer deben considerar cuidadosamente si pueden mantenerse unidos a través de las vicisitudes de la existencia mientras ambos vivan.” –  El Hogar Adventista, pág. 309

¿En qué se convierten los contrayentes? Marcos 10:7-9

 “Entonces tuvieron su origen dos instituciones gemelas, para la gloria de Dios y en beneficio de la humanidad: el matrimonio y el sábado. Al unir Dios en matrimonio las manos de la santa pareja diciendo: “Dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 1:31; 2:24), dictó la ley del matrimonio para todos los hijos de Adán hasta el fin del tiempo. Lo que el mismo Padre eterno había considerado bueno era una ley que reportaba la más elevada bendición y progreso para los hombres.” –  El discurso maestro de Jesucristo, pág. 57

¿Qué dice Dios sobre el divorcio? Malaquías 2:16. ¿Cuál era el castigo para los adúlteros bajo la ley de Moisés? Deuteronomio 22:22; Levítico 20:10

¿Qué profecía vemos cumplirse en nuestros días? Mateo 24:38

“Como en los días de Noé, cada clase de mal está en aumento. Divorcio y matrimonio están a la orden del día.” — Manuscript Releases, tomo 10, pág. 261

“¿Qué hay de la relación matrimonial actual? ¿No es pervertida y profanada, tal como en los días de Noé? Divorcio tras divorcio es registrado en los diarios. Éste es el matrimonio del cual Cristo habló cuando dijo que antes del Diluvio estaban ‘casándose y dando en casamiento’ (Mateo 24:38).”—Manuscript Releases, tomo 7, pág. 56.

¿Cómo llaman las Escrituras a quien se vuelve a casar, estando en vida su primer esposo? Romanos 7:3; Lucas 16:18 ¿Cuál es la única causa para el recasamiento? I Corintios 7:39

 “El séptimo mandamiento ha sido violado por algunos que son considerados como miembros de la iglesia. Esto ha traído el desagrado de Dios. Este es un pecado horrible en estos últimos días, pero la iglesia (los miembros) ha traído el desagrado y la maldición de Dios sobre ella por considerar este pecado tan livianamente. Vi que se trata de un enorme pecado y que no se ha llevado a cabo un esfuerzo vigilante como el que debería haberse hecho para no ocasionar el desagrado de Dios y evitar su desaprobación, mediante una disciplina estricta hacia el ofensor… El que ha cometido este horrible pecado piensa que todo lo que tiene que hacer es confesar que fue un error, que lo lamenta, y luego gozar de todos los privilegios de la casa de Dios y recibir el abrazo de comunión de la iglesia… Los que quebranten el séptimo mandamiento deberían ser suspendidos de la iglesia, no gozar de su comunión, ni de los privilegios de la casa de Dios. Dijo el ángel: ´Esto no es un pecado de ignorancia. Es un pecado conocido y recibirá la pavorosa visitación de Dios, no importa si quien lo cometió es una persona de edad o un joven.” — Testimonios acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, págs. 277- 278

Si lamentablemente hay una separación, ¿qué debe hacer el cristiano? 1 Corintios 7:10, 11.

RESTAURACIÓN

¿Cuál era la condición del matrimonio en el Edén? Mateo 19:4-7

“Después, cuando los fariseos lo interrogaron acerca de la legalidad del divorcio, Jesús dirigió la atención de sus oyentes hacia la institución del matrimonio conforme se ordenó en la creación del mundo. “Por la dureza de vuestro corazón—dijo él—Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres, mas al principio no fue así”. Mateo 18:8. Se refirió a los días bienaventurados del Edén, cuando Dios declaró que todo “era bueno en gran manera”. Entonces tuvieron su origen dos instituciones gemelas, para la gloria de Dios en beneficio de la humanidad: el matrimonio y el sábado. Al unir Dios en matrimonio las manos de la santa pareja diciendo: “Dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24), dictó la ley del matrimonio para todos los hijos de Adán hasta el fin del tiempo. Lo que el mismo Padre eterno había considerado bueno era la ley que reportaba la más elevada bendición y progreso para los hombres.” —  El discurso maestro de Jesucristo, págs.  56, 57

¿Qué misión se nos ha dado como pueblo? Isaías 61:4

 “En el tiempo del fin, ha de ser restaurada toda institución divina. Debe repararse la brecha, o portillo, que se hizo en la ley cuando los hombres cambiaron el día de reposo. El pueblo remanente de Dios, los que se destacan delante del mundo como reformadores, deben demostrar que la ley de Dios es el fundamento de toda reforma permanente” — Profetas y reyes, pág. 501

“Como todas las demás excelentes dádivas que Dios confió a la custodia de la humanidad, el matrimonio fue pervertido por el pecado; pero el propósito del Evangelio es restablecer su pureza y hermosura. Tanto en el Antiguo como en él Nuevo Testamento, se emplea el matrimonio para representar la unión tierna y sagrada que existe entre Cristo y su pueblo, los redimidos a quienes él adquirió al precio del Calvario. Dice: “No temas… porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado”. “Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo”. En el Cantar de los Cantares oímos decir a la voz de la novia: “Mi amado es mío, y yo suya”. Y el “señalado entre diez mil” dice a su escogida: “Tú eres hermosa, amiga mía, y en ti no hay mancha”. (Isaías 54:4; Jeremías 3:14; Cantares 2:16; 5:10; 4:7)” —  El discurso maestro de Jesucristo, pág. 57

La santidad del matrimonio

Creemos que el matrimonio ha sido instituido por Dios y que es bendecido y santificado desde el paraíso hasta el fin del mundo (Génesis 2:24; Hebreos 13:4; Efesios 5:22-23)

“De manera que la institución del matrimonio tiene como su autor al Creador del Universo. … Fue una de las primeras dádivas de Dios al hombre, y es una de las dos instituciones que, después de la caída, llevó Adán consigo al salir del paraíso.” –Patriarcas y Profetas, pág. 27.

Dios lo creó: a) para que el hombre y la mujer se ayuden y complementen uno a otro en amor (Génesis 2:18); b) para que se reproduzca la raza humana (Génesis 1:27, 28). c) para evitar el adulterio y la fornicación (1 Corintios 7:1-9)

El matrimonio es un pacto que debe ser basado en el amor y la fidelidad de por vida entre un hombre y una mujer. Mateo 19:4; Malaquías 2:14 última parte.

Dios estableció el matrimonio en los principios de la abnegación, el amor, el aprecio, el respeto, la disposición al sacrificio y la responsabilidad. El hombre fue creado primero; él es el guía natural y soporte de la familia. La esposa debe respetar el liderazgo del esposo, pero éste debe amar a su esposa como Cristo amó a su iglesia, por la cual dio su vida. Efesios 5:23, 25.

El matrimonio verdadero constituye, por lo tanto, una unidad espiritual, mental y corporal: armonía de fe, corazón y cuerpo. La mujer y el hombre forman una carne. Génesis 2:24; Mateo 19:5, 6.

Creemos que es la voluntad de Dios que el hombre tenga una sola mujer y que la mujer tenga un solo marido (Mateo 19:4-6; 1 Corintios 6:16)

Creemos que los cristianos deben observar el principio de la temperancia, de modo que sus fuerzas físicas y mentales no sean sacrificadas en el altar de la pasión y las bajas concupiscencias carnales. Los consejos dados en este sentido, en la Palabra de Dios, nos indican el camino de la pureza y de una vida agradable al Señor. 1 Tesalonicenses 4:3-5.

Creemos que los miembros de iglesia no deben contraer matrimonio con miembros de otras denominaciones o incrédulos, ya que las Sagradas Escrituras consideran tal matrimonio como pecado. Deuteronomio 7:3, 4, 6; 2 Corintios 6:14, 15. Y es un motivo, de expulsión. (Josué 23:12; Nehemías 13:23-28)

La relación entre esposos
“En la Biblia, el carácter sagrado y permanente de la relación que existe entre Cristo y su iglesia está representado por la unión del matrimonio.
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El Señor se ha unido con su pueblo en alianza solemne, prometiendo él ser su Dios, y el pueblo a su vez comprometiéndose a ser suyo y sólo suyo.” Conflicto de los Siglos, 431.

“Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne, ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.” Génesis 2.21-23

El registro inspirado nos informa que: “después de la creación de Adán, toda criatura viviente fue traída ante su presencia para recibir un nombre, vio que a cada uno se le había dado una compañera, pero entre todos ellos no había ayuda idónea para él. Entre todas las criaturas que Dios había creado en la tierra, no había ninguna igual al hombre. Y dijo Dios: no es bueno que el hombre esté solo, harele ayuda idónea para él (Génesis 2.18) No existía nadie de la misma naturaleza y forma a quién amar y de quién ser amado. Dios mismo dio a Adán una compañera.” Patriarcas y Profetas, pág. 26

Creados para ser iguales y complementarse
“Eva fue creada de una costilla tomada del costado de Adán; este hecho significa que ella no debía dominarle como cabeza, ni tampoco debía ser humillada y hollada bajo sus plantas como un ser inferior, sino que más bien debía estar a su lado como su igual, para ser amada y protegida por él.” Patriarcas y Profetas, pág. 27

Un lamentable cambio
“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” Génesis 3.6
Desastrosas fueron los resultados de esa separación, el plan de Dios para la santa pareja fue trastornado por su desobediencia. Un cambio se habría de producir.

“A la mujer dijo: multiplicaré en gran manera los dolores en tu preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.” Génesis 3.16

“En la creación Dios la había hecho igual a Adán. Si hubiesen permanecido obedientes a Dios, en concordancia con su gran ley de amor, siempre hubieran estado en mutua armonía; pero el pecado había traído discordia, y ahora la unión y la armonía podían mantenerse sólo mediante la sumisión del uno al otro.” Patriarcas y Profetas, pág. 42

De allí en adelante, el varón sería la cabeza de la mujer:
“Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.” Efesios 5.23
“Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.” 1 Corintios 11.3

Comentando este cambio, dice la Mensajera del Señor:
“El esposo es la cabeza de la familia, como Cristo es la cabeza de la Iglesia y cualquier actitud asumida por la esposa que pueda disminuir su influencia y degradar su posición digna y responsable, desagrada a Dios. Es deber de la esposa renunciar a sus deseos y voluntad, a favor de su esposo. Ambos deben saber renunciar a sus gustos, pero la Palabra de Dios da la preferencia al criterio del esposo. Y la esposa no perderá dignidad al ceder a aquel a quien eligió por consejero y protector.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 106

“Como mujeres, debemos recordar que el Señor nos ha creado sujetas a nuestro marido. Él es la cabeza. Nuestro juicio, nuestra manera de ver las cosas y nuestras razones deben concordar con la de él hasta donde sea posible. En caso que no fuera posible, la Palabra de Dios da preferencia al marido, siempre que no se trate de un asunto de conciencia. Debemos someternos a la cabeza.” Testimonios acerca de Conducta Sexual, Adulterio, y Divorcio, pág. 32.

Dios desaprueba el feminismo
“Los que se sienten llamados a unirse al movimiento en favor de los derechos de las mujeres y la así llamada reforma del vestido, sería mejor que cortaran su conexión con el mensaje del tercer ángel. El espíritu que acompaña al uno no puede estar en armonía con el otro. Las Escrituras hablan con claridad acerca de las relaciones y los derechos de los hombres y mujeres.” Testimonios para la Iglesia, tomo 1, pág. 373

Sin embargo, aún en esta condición, Dios estableció principios que deben gobernar la relación entre cónyuges, para mantener estable la relación y en armonía. Así, juntos ir por el camino de la felicidad y la vida eterna.

Ni machismo ni feminismo
Hoy día, se habla de machismo y feminismo, ambos bandos luchan para demostrar la supremacía de un sexo por encima del otro, pero esto va claramente en contra de las indicaciones que Dios nos ha dado a través de su Palabra.

Dice el Apóstol Pablo: “Someteos unos a otros en el temor de Dios Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su esposa como así mismo; y la mujer respete a su marido.” Efesios 5.21, 32

“Ninguno de los dos debe tratar de dominar. El Señor ha presentado los principios que deben guiarnos. El esposo debe amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia. La mujer debe respetar y amar a su marido. Ambos deben cultivar un espíritu de bondad, y estar bien resueltos a nunca perjudicarse ni causarse penas el uno al otro.” Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 96

“Ame cada uno de ellos al otro antes de exigir que el otro le ame. Cultive lo más noble que haya en sí y esté pronto a reconocer las buenas cualidades del otro. El saberse apreciado es un admirable estímulo y motivo de satisfacción…Ni el marido ni la mujer deben pensar en ejercer gobierno arbitrario uno sobre otro. No intentéis imponer vuestros deseos uno a otro. No podéis hacer esto y conservar el amor mutuo. Sed bondadosos, pacientes, indulgentes, considerados y corteses. Mediante la gracia de Dios podéis haceros felices el uno al otro, tal como lo prometisteis al casaros.” El Ministerio de Curación, págs. 279, 280.

Consejos a las mujeres
“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es la cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así, como la iglesia está sujeta a Cristo; así también las casadas lo estén a su marido en todo.” Efesios 5.21-24 11
“Asimismo vosotras mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabras por la conducta de sus esposas considerando vuestra conducta casta y respetuosa.” I Pedro 3.1-2

“Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de sus casas, buenas, sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.” Tito 2:4-5

“Dios le ha asignado a la mujer su misión; y si ella, humildemente, pero del mejor modo que pueda, hace de su hogar un cielo, cumpliendo con sus obligaciones para con su esposo e hijos fiel y amorosamente, tratando de hacer que su vida útil, pura y virtuosa emane continuamente una luz santa para iluminar a los que la rodean, está haciendo la obra que su Maestro le encomendó, y escuchará de sus divinos labios las palabras: Bien, buen siervo fiel, entra en el gozo de tu Señor.” Testimonios para la Iglesia, tomo II, pág. 414

Estos consejos nos hablan de la sumisión que debe existir por parte de la mujer hacia el varón, sin embargo, la Palabra nos habla claramente de como el varón debe corresponder a dicha sumisión, y como debe ganarse el cariño y respeto hacia su mujer mediante un trato amable y cortés como es digno de un cristiano sincero que ama a Dios y consecuentemente a su esposa.

Consejos a los varones:
“Vosotros maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” I Pedro 3.7
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“Maridos amad a vuestras mujeres, así como Cristo amo a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella Así también los maridos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne.” Efesios 5.25, 28-31

“Si quiere que lo ame (la esposa), debe primeramente ganar ese amor manifestándolo por medio de la ternura expresada en palabras y hechos. Tiene a su cargo la felicidad de su esposa.” Testimonios sobre Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, pág. 34

“No debe volver (el esposo) a la casa con la frente ceñuda, sino que su presencia debiera brindar alegría a la familia y estimular a la esposa a mirar hacia arriba y creer en Dios.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 105-106

“No es amor puro el que impulsa a un hombre a hacer de su esposa un instrumento que satisfaga su concupiscencia. Es expresión de las pasiones animales que claman por ser satisfechas.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 265

Los matrimonios raciales mixtos
Conforme a los testimonios, desaconsejamos los matrimonios raciales mixtos.
“Constituimos una sola hermandad. Debemos actuar con nobleza y valor ante la vista de Dios y nuestro Salvador, no importa qué sea lo que perdamos o lo que ganemos. Como cristianos que aceptamos el principio de que todos los hombres, blancos y negros, son libres e iguales, adhirámonos a este principio, y no demostremos cobardía frente al mundo y los seres celestiales. Deberíamos tratar a los hombres de color con el mismo respeto con que tratamos a los blancos. Y mediante nuestras palabras y nuestro ejemplo podemos convertir a otros a esta manera de pensar. Pero hay una objeción contra el casamiento de los miembros de la raza blanca con los de la negra. Todos deberían considerar que no tienen derecho a imponer sobre sus descendientes aquello que los pondría en desventaja; no tienen derecho a darles como herencia una condición que los sometería a una vida de humillación. Los hijos de estos matrimonios mixtos sienten rencor hacia los padres que les dieron esa herencia para toda la vida. Por esta razón, si no hubiera otras, no debería haber casamientos entre los miembros de la raza blanca y la de color (Manuscrito 7, 1896).” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 394

“En respuesta a preguntas formuladas acerca de la conveniencia de los casamientos mixtos entre los jóvenes cristianos pertenecientes a las razas blanca y negra, quiero decir que este asunto me fue presentado en mi experiencia pasada, y según la instrucción que el Señor me dio, no debería darse este paso, porque con toda seguridad producirá controversias y confusión. Siempre he dado este mismo consejo. Entre nuestro pueblo no debería estimularse esta clase de casamientos. Que el hermano de color se case con una hermana de color que sea digna, que ame a Dios y guarde sus mandamientos. Que la hermana blanca que piensa unirse en matrimonio con el hermano de color, rehúse dar ese paso, porque la dirección del Señor no se manifiesta en ese sentido.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 395

El divorcio y recasamiento
Como reformadores adventistas, creemos que: “En el tiempo del fin, ha de ser restaurada toda institución divina. Debe repararse la brecha, o portillo, que se hizo en la ley cuando los hombres cambiaron el día de reposo. El pueblo remanente de Dios, los que se destacan delante del mundo como reformadores, deben demostrar que la ley de Dios es el fundamento de toda reforma permanente, y que el sábado del cuarto mandamiento debe subsistir como monumento de la creación y recuerdo constante del poder de Dios.” Profetas y Reyes, 501.

El divorcio no está en conformidad con la voluntad de Dios (Malaquías 2: 16; Mateo 19:6-8; Marcos 10:9-12; 1 Corintios 7:10-11)

Solamente en el caso de divorcio y persecución por una parte del matrimonio, o sea por la parte incrédula contra el creyente, habla la Biblia de la posibilidad de separarse y de no volverse a casar, hasta la muerte de la otra parte (1 Corintios 7:12,13,15)

El voto matrimonial une “… los destinos de dos personas con vínculos que sólo la muerte puede cortar”. –Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 577.

Por el hecho de no recasarse, se prueba que el motivo del divorcio era un cargo de conciencia y no pecaminoso adulterio, con el deseo de casarse con otro. (1 Corintios 7:10; 39; Romanos 7:1-3)

Además, creemos que el matrimonio tiene que hacer tanto en lo civil (Romanos 13:1) como ante la iglesia. Los que viene casados del mundo, ya sea por lo civil o de otra iglesia, son considerados a todo efecto como matrimonio válido.

También todos los que quieran contraer matrimonio, después de profunda meditación, tendrán que consultar con Dios, sus padres o sustitutos y con los dirigentes de la iglesia, siguiendo, a las exigencias del quinto mandamiento y el ejemplo de los hombres de fe de la antigüedad. Esto, para el matrimonio y para la iglesia del fin, una gran bendición.

La soltería
La Biblia no condena el quedarse soltero, por el contrario, el apóstol Pablo lo pone como algo deseable (1 Corintios 7:7), ya que permite servir sin impedimento al Señor (1 Corintios 7:32-35) Sin embargo, si Dios no les ha dado el don de continencia, es mejor que se casen. (1 Corintios 7:1-2)

Hay que tener cuidado, de no presionar a los solteros. Los testimonios nos señalan: “Los libros del cielo están cargados con las desgracias, la perversidad y los abusos que se esconden bajo el manto del matrimonio. Por esto quisiera aconsejar a los jóvenes en edad de casarse que no se apresuren en la elección de su cónyuge.” Hogar cristiano, pág. 35

Matrimonio

INSTITUIDO POR DIOS

  • Génesis 2:18. Dios creo a la mujer para el hombre.
  • Génesis 2:24. El hombre se unirá a su mujer (le será fiel).
  • Génesis 1:27, 28. La pareja debía ser fructífera, multiplicarse y llenar la tierra.
  • Hebreos 13:4. El matrimonio es honroso.
  • Efesios 5:25. El esposo debe amar a su esposa como Cristo ama a la iglesia.
  • Efesios 5:22, 24. La mujer debe someterse a su marido en el Señor y estar sujeta a él.

CONSEJOS CONCERNIENTES AL MATRIMONIO

  • Amós 3:3. El cristiano se debe unir en matrimonio solamente con alguien de su fe.
  • 2 Corintios 6:14. No debemos estar unidos en yugo desigual con los no creyentes.
  • Romanos 13:1. El matrimonio se debe contraer según la ley – ante el registro civil y en la iglesia.
  • Romanos 7:2, 3. Si una de las partes muere la otra queda libre para volverse a casar.
  • Mateo 5:27, 28. El adulterio está prohibido.
  • 1 Corintios 7:1, 2. Debemos evitar la fornicación.
  • Mateo 19:5, 6. Es la voluntad de Dios que el hombre tenga solamente una mujer y la mujer un marido.
  • Mateo 19:6-8. El divorcio no está de acuerdo con la voluntad de Dios.
  • Mateo 5:32. El divorcio es permitido sólo en caso de fornicación. (No da derecho a recasarse)
  • 1 Corintios 7:12-15. La parte creyente no debe abandonar a su cónyuge no creyente, pero si la otra parte quiere irse, déjesela irse.
  • Romanos 1:24, 26, 27. El apóstol Pablo escribió claramente contra los excesos en las relaciones matrimoniales, el lesbianismo, la homosexualidad y todo tipo de abusos.
  • 1 Corintios 7:1-5. El matrimonio fue instituido para evitar la inmoralidad.

«“Honroso es en todos el matrimonio.” (Heb. 13: 4.) Fue una de las primeras dádivas de Dios al hombre, y es una de las dos instituciones que, después de la caída, llevó Adán consigo al salir del paraíso. Cuando se reconocen y obedecen los principios divinos en esta materia, el matrimonio es una bendición: salvaguarda la felicidad y la pureza de la raza, satisface las necesidades sociales del hombre y eleva su naturaleza física, intelectual y moral.» Patriarcas y Profetas, pág. 28.

Una Obra de Reforma

juan bautista“Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación en generación levantarás, y serás llamado “reparador de portillos, restaurador de veredas para habitar” Isaías 58.12 Una de las señales del tiempo del fin que nos dio el Señor sería que nuestra sociedad alcanzaría un estado de corrupción semejante al de los días antes del diluvio: 

“Pero como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre, pues como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento hasta el día que Noé entró en el arca.” Mateo 24.37-38 

Comenta al respecto la Hna. White: 

“¿Qué es la relación matrimonial hoy? ¡No está pervertida y manchada, así como en los días de Noé? En los periódicos se lee divorcio tras divorcio. Este es el matrimonio del que Cristo habla cuando él dice que antes del diluvio estaban ´casándose y dándose en casamiento´.” Manuscript Releases, tomo 7, pág. 56 

“Como en los días de Noé, cada clase de mal está en aumento. Divorcio y matrimonio están a la orden del día.” Manuscript Releases, tomo 10, pág. 261 

Más gracias a Dios la Biblia y los Testimonios del Espíritu de Dios nos hablan de una Obra de Reforma que debía realizarse en estos últimos días por parte del verdadero Pueblo de Dios en favor de la familia: 

“Yo os envío al profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos y el de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y castigue la tierra con maldición.” Malaquías 4.5,6 

“Voz que clama en el desierto: ´Preparad el camino para Jehová; nivelad la calzada en la estepa a nuestro Dios; todo valle sea alzado y bájese todo monte y collado, que lo torcido se enderece y lo áspero se allane.” Isaías 40.3,4 

Como es sabido estas profecías tuvieron un primer cumplimiento en la vida y obra de Juan El Bautista, precursor del primer advenimiento de nuestro Señor. (véase Mateo 3. 3-5), pero dichos versículos debían tener un cumplimiento más abarcante en estos postreros días, por medio del Elías del tiempo del fin. 

“En esta época, justamente antes de la segunda venida de Cristo en las nubes de los cielos, se ha de llevar a cabo una obra como la de Juan. Dios llama a hombres que han de preparar un pueblo, que se mantega firme en el gran día del Señor Dios usó a un hombre en el desierto, para conmover a una nación. Pronto, sí, muy pronto, usará a un fiel remanente, para mover y conmover al mundo entero. Si anhelamos ser contados en el pequeño grupo de fieles, ahora es el tiempo de hacer una preparación rápida. La experiencia de Juan debería ser la nuestra.” Testimonies for the Church, tomo 8, pág. 332 

“En el tiempo del fin ha de ser restaurada toda institución divina.” Profetas y Reyes, pág. 501 

Vale la pena analizar al actitud tomada por Juan el Bautista en cuanto al tema del matrimonio con el fin de saber cual es nuestro papel, según el plan eterno de Dios. Este profeta censuró y condenó el divorcio y recasamiento del rey Herodes. 

Según el historiador Flavio Josefo, Herodes había estado casado con la hija de rey de Arabia: Petra. Luego se casó con la mujer de su propio hermano. Esta a su vez debió haberse divorciado de su esposo, Felipe. 

“Herodes fue afectado mientras escuchaba los testimonios poderosos y directos de Juan, y con profundo interés averiguó que debía hacer para llegar a ser su discípulo. Juan sabía que estaba por casarse con la esposa de su hermano mientras que éste último vivía todavía, y dijo fielmente a Herodes que esto no era lícito.” Primeros Escritos, pág. 154 

Leamos lo que dice el registro inspirado: 

“Esto es lo que había sucedido: Herodes había mandado a tomar preso a Juan y lo tenía encadenado en la cárcel por causa de Herodías, esposa de su hermano Felipe. Herodes se había casado con ella y Juan le decía: No te está permitido tener la mujer de tu hermano.” Marcos 6. 17-18 (Biblia Latinoamericana). 

La Biblia en inglés, versión King James dice: “For he had married her” (porque él se había casado con ella). 

La Biblia Aramea dice: “With whom he had married” (con quien él se había casado). 

La Biblia de Jerusalén dice: “con quien Herodes se había casado.” 

Y finalmente el original griego, nos dice: “con quien se había casado.” 

Delante de la sociedad de Jerusalén y del mundo Herodías no era la concubina de Herodes, ellos estaban legalmente casados conforme a las leyes del mundo, pero delante de Juan el Bautista, profeta de Dios, Herodías seguía siendo la esposa de Felipe. (véase Marcos 6.14-29) 

En todas las versiones de las Sagradas Escrituras que mencionamos anteriormente, se refieren a Herodías como “your brother´s wife”, utilizan la palabra “wife”, o sea esposa, la esposa de su hermano. 

A pesar de que Herodías se había divorciado de Felipe, y se había recasado con Herodes, seguía siendo según los escritores bíblicos, “la esposa de Felipe.” 

Recuerde que Juan, su mensaje y experiencias fueron modelos de lo que debería ser nuestra experiencia y mensaje. 

Y por ese mensaje, y por denunciar el recasamiento, a Juan le cortaron la cabeza. Piense en eso. 

“Y no os conformeis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que podáis comprobar cual es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Romanos 12.2

Dios aborrece el divorcio

divorcioPara meditar: Nadie puede glorificar a Dios en su cuerpo, tal como él lo requiere, mientras viva en abierta transgresión a la Ley de Dios. Si el cuerpo viola el séptimo mandamiento, es por lo que le dicta la mente.” Testimonios sobre conducta sexual, adulterio y divorcio, pág. 112 

Leemos en el libro del profeta Malaquías: “Preguntáis: ¡Por qué? Porque el Eterno es testigo entre tí y la esposa de tu juventud, con la cual tu has sido desleal, siendo ella tu compañera y la esposa de tu pacto. Dios, ¿no los hizo uno? En carne y espíritu los dos son de él. ¡Y por qué uno? Porque él procura descendientes piadosos. Guardaos pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales con la esposa de vuestra juventud. El Eterno, Dios de Israel dice que él aborrece el divorcio, porque el que se divorcia cubre su vestido de violencia-dice el Eterno.” Malaquías 2.14-16 

Repudio significa poner aparte, divorcio, y en este pasaje Dios nos dice que el que repudia a su mujer se viste de injusticia. ¡Dios aborrece el divorcio.! 

En el mundo hay divorcio a causa de la dureza del corazón del hombre. Pero en el Evangelio, Cristo cambia el corazón de piedra y da un corazón sensible, capaz de perdonar. (véase Ezequiel 36.26) 

Fornicación versus adulterio

fornicacionEstas dos palabras, lamentablemente han sido interpretadas como si fuesen la misma cosa, por algunos expositores del tema, quienes aunque tal vez bien intencionados, pero mal fundamentados exegéticamente, han desembocado en una mala interpretación en lo que Jesús quiso decir, dando a entender que fornicación es igual a infidelidad conyugal (adulterio) en este caso. Aunque, ambos términos: fornicación y adulterio, se refieren a una relación sexual ilícita, difieren en cuanto al tiempo en que ocurre el acto y el grado de culpa del mismo. 

La palabra griega que designa la fornicación es porneia y la utilizada para designar el adulterio es moijeia. Dos palabras completamente diferentes en su exégesis y significado. El Diccionario Ilustrado de la Biblia define fornicación como sigue: “Relación sexual voluntaria entre dos personas no casadas.” Y el diccionario Laurosse la define como: “Unión carnal fuera del matrimonio.” 

Ilustremos varias ocasiones cuando la Biblia menciona porneia (fornicación) o zanah, su equivalente hebreo. 

“Sucedió que al cabo de unos tres meses fue dado aviso a Judá dicendo: Tamar tu nuera ha fornicado (zanah), ciertamente está en cinta a causa de sus fornicaciones. Judá dijo: Sacadla y sea quemada.” Génesis 38.24 Tamar era viuda, por lo tanto estaba soltera. 

“Por lo que vuestras hijas han fornicado (zanah), las nueras (esposas de los hijos) adulteran.(naaf o moijeia en la septuaginta)” Oseas 4.13 

Veamos diferencias: 

“Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación (porneia), hace que ella adultere, y el que se casa con la repudiada, comete adulterio. (moijeia)” Mateo 5.32 

Aquí nuevamente el Señor menciona el adulterio y la fornicación por separado, como si fueran diferentes. Si fuesen la misma acción, ¡por qué usar los dos términos en un mismo versículo? Otros pasajes de la Escritura, hacen también la distinción entre adulterio y fornicación, como por ejemplo:

“Porque dentro del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios (moijeia), las fornicaciones (porneia), los homicidios” Marcos 7.21 

“¡No sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No erréis, ni los fornicarios (porneia), ni los idólatras, ni los adúlteros (moijeia), ni los afeminados heredarán el reino.”     I Corintios 6.9,10 

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio (moijeia), fornicación (porneia), inmundicia, lascivia.” Galatas 5.19 

Salvo por causa de fornicación

adulterioPara meditar:Haga un examen cuidadoso para ver si su vida matrimonial será feliz, o carente de armonía y miserable. Pregúntese: ¡Me ayudará esta unión en mi camino al cielo? ¡Aumentará mi amor a Dios? Si tales reflexiones no le traen inconvenientes, entonces, en el temor de Dios, siga adelante.” Testimonios acerca de la conducta sexual, adulterio y divorcio, pág. 17 

“Y yo os digo que cualquiera que repudie a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra adultera, y el que se casa con la repudiada, adultera.” Mateo 19.9 La única y exclusiva causa válida, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, para una separación, que realmente era una anulación del matrimonio se encuentra en Deuteronomio 24.1-2: “Cuando alguien tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despidirá de su casa. Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.” 

Cuando un hombre se casaba con alguna supuesta virgen pero, al tener la intimidad descubrió que ella había cometido fornicación con alguien siendo aún soltera, por la dureza de corazón (o sea, no querer perdonarla) la despedía de su casa con carta de divorcio. Sin embargo, ella podía volver a casarse con otro, lo que significa que ese matrimonio era anulado por causa de fornicación. A esta causa se refirió Jesús en Mateo 19.9. 

Los discípulos asombrados ya que estaban influenciados por el concepto popular de la disolubilidad del matrimonio, continuaron a solas con el Maestro el tema: 

“Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que así mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.” Mateo 19. 10-12 

Podemos ver claramente en las palabras del Señor que este tema es difícil de digerir por algunos, pero es la voluntad de Dios que sus hijos escogidos lo acepten tal y como nos es revelado en la Palabra. 

El Señor menciona tres clases de eunucos:

  1. los que lo son por nacimiento (infértiles o que tienen el don de continencia),
  2. los que son hechos por los hombres (aquellos a quienes castraban para cuidar a las doncellas)
  3. y un tercer grupo compuesto por aquellos que se hacen eunucos por “el reino de los cielos” (aquellos que conocen el concepto bíblico del divorcio y recasamiento y prefieren con la ayuda de Dios mantenerse firmes de parte de Dios sin volver a casarse llevando una vida de castidad).

Sin embargo, no nos toca a nosotros el juzgar a una persona que ha caído del plan de Dios, ya que nuestro Padre Celestial se ha reservado para sí el derecho de tal acción (véase Hebreos 13.4); lo que la Iglesia debe hacer es no permitir como miembro a una persona en tal condición, pero debe mostrarle todo el amor y compasión que el Señor le daría si estuviera aquí en la tierra. 

“El séptimo mandamiento ha sido violado por algunos que son considerados como miembros de la iglesia. Esto ha traído el desagrado de Dios. Este es un pecado horrible en estos últimos días, pero la iglesia (los miembros) han traído el desagrado y la maldición de Dios sobre ella por considerar este pecado tan livianamente. Vi que se trata de un enorme pecado y que no se ha llevado a cabo un esfuerzo vigilante como el que debería haberse hecho para no ocasionar el desagrado de Dios y evitar su desaprobación, mediante una disciplina estricta hacia el ofensor… El que ha cometido este horrible pecado piensa que todo lo que tiene que hacer es confesar que fue un error, que lo lamenta, y luego gozar de todos los privilegios de la casa de Dios y recibir el abrazo de comunión de la iglesia… Los que quebranten el séptimo mandamiento deberían ser suspendidos de la iglesia, no gozar de su comunión, ni de los privilegios de la casa de Dios. Dijo el ángel: ´Esto no es un pecado de ignorancia. Es un pecado conocido y recibirá la pavorosa visitación de Dios, no importa si quien lo cometió es una persona de edad o un joven.” Testimonios acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, págs. 277- 278 

“El amor verdadero es demasiado puro para cubrir un pecado no confesado. Aunque debemos amar las almas por las cuales Cristo murió, no debemos transigir con el mal. No debemos unirnos con los rebeldes y llamar a eso amor.” Hechos de los Apóstoles, pág. 443 

Hasta que la muerte los separe

muerte separePara meditar:El matrimonio, que es una unión para toda la vida, es un símbolo de la unión que existe entre Cristo y su iglesia” 7 Testimonies, pág. 46 

Hoy día el divorcio es un mal que está a la puerta de cada hogar, es por ello de suma importancia comprender como ve Dios esta situación, y por eso necesitamos entender que significa hasta que la muerte los separe. 

“La mujer casada, está ligada por la ley mientras su marido vive, pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.” I Corintios 7.39 

“¡Acaso ignoráis, hermanos pues hablo con los que conocéis la ley, que la ley se enseñorea del hombre entretanto que este vive? Porque la mujer casada está ligada por la ley al marido mientra éste vive, pero si el marido muriere, ella queda libre de la ley del marido. Así, si en vida de su marido se uniere a otro varón, será llamada adultera, pero si el marido muriere es libre de esta ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adultera.” Romanos 7.1-3 

Nótese, el hecho que en estos versículos se nos dice claramente, que solo la muerte de uno de los cónyuges es la que da libertad al otro cónyuge de volver a casarse en el Señor, caso contrario si la otra parte está viva y se casare con otro delante de los ojos de Dios, eso sería adulterio. 

Dice la Mensajera del Señor: “En las mentes juveniles el matrimonio esta revestido de romanticismo y es difícil despojarlos de ese carácter que le presta la imaginación, para hacer que la mente comprenda cuán pesadas responsabilidades entraña el voto matrimonial. Liga los destinos de dos personas con vínculos que sola la muerte puede cortar.” I Joyas de los Testimonios, pág. 577 

“El matrimonio es una unión para toda la vida y un símbolo de la unión entre Cristo y su iglesia.” El Hogar Adventista, pág. 82 

“Todo compromiso matrimonial debe ser considerado cuidadosamente, pues el casamiento es un paso que se da para toda la vida. Tanto el hombre como la mujer deben considerar cuidadosamente si pueden mantenerse unidos a través de las vicisitudes de la existencia mientras ambos vivan.” El Hogar Adventista, pág. 309 

“Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra adultera, y el que e casa con la repudiada del marido, adultera.” Lucas 16.18  Este texto, nos menciona claramente que ambos, el que repudia (parte culpable) y el repudiado (parte inocente) si en vida de su pareja, se unen a otra persona se les llama (a los dos) adúlteros, y no se hace distinción entre inocente y culpable para dar el derecho a volverse a casar. 

Algunas persona bien intencionadas, pero mal informadas alegan que la parte inocente tiene derecho a volverse a casar, pero en estos textos vemos claramente que la enseñanza bíblica los contradice abiertamente. Todos estos versículos y otros más demuestran que el matrimonio es INDISOLUBLE. 

“Por tanto, lo que Dios juntó no lo separe el hombre.” Marcos 10.9 

La palabra separe de acuerdo con la Concordancia Exegética de Strongs dice que en el original griego es: Joritso, la cual da a entender que es como aserrar(cortar) un entero en dos partes, y eso es lo que ocurre cuando se facilita el divorcio. Están aserrando, separando en dos lo que Dios mira como una sola carne, matando de este modo, la vida del hogar y pasando por encima del mismo Dios. 

¡Podrá romperse el vínculo entre padres e hijos? ¡NUNCA!. El padre podrá desheredar, negar o abandonar, pero, ni el tiempo, ni la distancia, ni las circunstancias podrán romper ese vínculo. El padre sigue siendo padre, el hijo sigue siendo hijo. Si esto es entre padres e hijos, con mucha más razón un vínculo más íntimo y fuerte como es le matrimonio. Recuerde, Dios dijo: “Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre.” Génesis 2.24; pero a los esposos les dice: “lo que Dios juntó no lo separe el hombre.” Mateo 19.6 

“Pero a los que están unidos en matrimonio, mando no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe del hombre, y si se aparta quédese sin casar o reconcíliese con su esposo.” I Corintios 7.10,11 

En la santa Ley de Dios, esta escrito: “No cometerás adulterio” Éxodo 20.14; y en la escritura está la sentencia que se daba a los adúlteros: “Si un hombre cometiere adulterio, con la mujer de su prójimo, el adultero y la adúltera indefectiblemente serán muertos.” Levítico 20.10 

Así, que la pena, el castigo, la sentencia para el adúltero no era el divorcio sino la muerte. El adultero y la adúltera eran apedreados hasta la muerte, la cual rompía el vínculo marital que cada uno de ellos tenía con su respectivo cónyuge, y estos viudos quedaban libres pudiendo casarse nuevamente. 

Una sola carne

una sola carnePara meditar: “Cuando un hombre está por casarse debería considerar, imparcialmente, por qué va a dar ese paso. ¡Será su esposa su mano ayudadora, su compañera, su igual?” Testimonios acerca de la Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, pág. 17 

El matrimonio une al esposo y a la esposa en una relación más íntima y más fuerte que la relación entre padres e hijos, hasta el punto de que delante de Dios ya no son dos, sino uno solo. El Señor Jesús lo expreso de la siguiente manera: “y los dos serán una sola carne, así que ya no son más dos, sino uno. Por tanto, lo que Dios juntó no lo separe el hombre.” Marcos 10.8-9 

El término que se traduce por unión, viene de un vocablo hebreo que significa: pegar, asegurar, unir, aferrarse a algo. Como sustantivo, hasta se lo puede usar para designar el acto de soldar. “El carpintero animó al platero, y el que alisaba con el martillo al que batía en el yunque, diciendo: Buena está la soldadura; y lo afirmó con clavos para que no se moviese.” Isaías 41.7 

La unión íntima y la fortaleza que se obtiene de esa técnica, ilustran la naturaleza de la unión que debe existir en el matrimonio. El hecho de que ese vínculo humano es estrechísimo, también se enfatiza por el hecho de que el mismo verbo se usa para expresar la unión que debe existir entre Dios y su pueblo: “A Jehová tu Dios temerás, a él servirás y a él te adherirás.” Deuteronomio 10.20 

“Dios mismo dio a Adán una compañera. Le proveyó de una ayuda idónea para él´, alguien que realmente le correspondiera, una persona digna y apropiada para ser su compañera y que podría ser una sola cosa con él en amor y simpatía.” Patriarcas y Profetas, pág. 26 y 27 

“Y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne.” Génesis 2.24 “El vínculo de la familia es el más estrecho, el más tierno y sagrado de la tierra. Estaba destinado a ser un bendición para la humanidad.” Ministerio de Curación, pág. 275 

“El santo matrimonio une al esposo con su esposa en una relación más íntima y más fuerte que la que debe existir entre padres e hijos. El apóstol Pablo compara el matrimonio con un organismo viviente y firme, donde el marido es la cabeza y la mujer es el cuerpo, (Véase Efesios 5.22,30); dando así la idea de indisolubilidad del mismo, ya que un cuerpo no puede vivir sin su cabeza, o viceversa. 

En la relación matrimonial se da un paso muy importante: la fusión de dos vidas en una Concuerda con la voluntad de Dios que el hombre y su esposa estén unidos en su obra, para realizarla con integridad y santidad. Y ellos pueden hacerlo. 

La bendición de Dios en el hogar donde existe esta unión es como una luz del sol que proviene del cielo, porque la voluntad de Dios ordenó que el hombre y su esposa estén unidos por los santos lazos del matrimonio, bajo el gobierno de Jesucristo y la dirección de su santo Espíritu.

“Dios quiere que el hogar sea el lugar más feliz de la tierra, el mismo símbolo del hogar celestial. Mientras llevan las responsabilidades matrimoniales en el hogar, y vinculan sus intereses con Jesucristo, apoyándose en su brazo y en la seguridad de sus promesas, ambos esposos pueden compartir en esta unión una felicidad que los ángeles elogian.” El Hogar Adventista, págs. 86, 87 

La primera separación

separacionLamentablemente, la desobediencia entré en el mundo. “Los ángeles habían prevenido a Eva que tuviese cuidado de no separarse de su esposo mientras éste estaba ocupado en su trabajo cotidiano en el huerto; estando con él correría menor peligro de caer en tentación que estando sola. Pero distraída en sus agradables labores, inconscientemente se alejó del lado de su esposo. Al verse sola, tuvo un presentimiento de peligro, pero desecho sus temores, diciéndose a sí misma que tenía suficiente sabiduría y poder para comprender el mal y resistirlo.” Patriarcas y Profetas, pág. 36 

De esta manera vemos como por desobedecer la voluntad de Dios, Eva se apartó de su esposo acarreando terribles consecuencias sobre sí y sobre su esposo, dando cabida a la tentación y cayendo presa en las garras del enemigo: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” Génesis 3.6 

Desastrosas fueron los resultados de esa separación, el plan de Dios para la santa pareja fue trastornado por su desobediencia. Un cambio se habría de producir: “A la mujer dijo: multiplicaré en gran manera los dolores en tu preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de tí.” Génesis 3.16 

“En la creación Dios la había hecho igual a Adán. Si hubiesen permanecido obedientes a Dios, en concordancia con su gran ley de amor, siempre hubieran estado en mutua armonía; pero el pecado había traído discordia, y ahora la unión y la armonía podían mantenerse sólo mediante la sumisión del uno al otro.” Patriarcas y Profetas, pág. 42  De allí en adelante, el varón sería la cabeza de la mujer (vease Efesios 5.23 y 1 Corintios 11.3) 

Comentando este cambio, dice la Mensajera: 

“Como mujeres, debemos recordar que el Señor nos ha creado sujetas a nuestro marido. El es la cabeza. Nuestro juicio, nuestra manera de ver las cosas y nuestras razones deben concordar con la de él hasta donde sea posible, la Palabra de Dios da preferencia al marido, siempre que no se trate de un asunto de conciencia. Debemos someternos a la cabeza.” Carta 5, 1861. Testimonios sobre Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, pág. 32 

“El esposo es la cabeza de la familia, como Cristo es la cabeza de la Iglesia y cualquier actitud asumida por la esposa que pueda disminuir su influencia y degradar su posición digna y responsable, desagrada a Dios. Es deber de la esposa renunciar a sus deseos y voluntad, a favor de su esposo. Ambos deben saber renunciar a sus gustos, pero la Palabra de Dios da la preferencia al criterio del esposo. Y la esposa no perderá dignidad al ceder a aquel a quien eligió por consejero y protector.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 106 

“Nosotras mujeres, debemos recordar que Dios nos ha puesto sujetas a los maridos. El (marido) es la cabeza y nuestros juicios, puntos de vista y razonamientos deben de estar de acuerdo con el suyo si es posible. En caso contrario la preferencia en la Palabra de Dios es dada al marido cuando no es un asunto de conciencia. Debemos ceder a la cabeza.” Manuscript Releases, tomo 5, pág. 173 

Sin embargo, aún en esta condición, Dios estableció principios que deben gobernar la relación entre cónyuges, para mantener estable la relación y en armonía. Así, juntos ir por el camino de la felicidad y la vida eterna. 

Hoy día, se habla de machismo y feminismo, ambos bandos luchan para demostrar la supremacía de un sexo por encima del otro, pero esto va claramente en contra de las indicaciones que Dios nos ha dado a través de su Palabra. 

Dice el Apóstol Pablo: “Someteos unos a otros en el temor de Dios Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su esposa como así mismo; y la mujer respete a su marido.” Efesios 5.21,32 

“Ninguno de los dos debe tratar de dominar. El Señor ha presentado los principios que deben guiarnos. El esposo debe amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia. La mujer debe respetar y amar a su marido. Ambos deben cultivar un espíritu de bondad, y estar bien resueltos a nunca perjudicarse ni causarse penas el uno al otro.” Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 96 

Consejos a las mujeres 

  • “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es la cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así, como la iglesia está sujeta a Cristo; así también las casadas lo estén a su marido en todo.” Efesios 5.21-24
  • “Asimismo vosotras mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabras por la conducta de sus esposas considerando vuestra conducta casta y respetuosa.” I Pedro 3.1-2
  • “Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de sus casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.” Tito 2.4,5
  • “Dios le ha asignado su misión a la mujer; y si ella , de manera humilde brinda lo mejor de su habilidad, hace un cielo de su casa y realiza sus deberes fiel y amorosamente para su marido e hijos, buscando continuamente que una santa luz brille en su vida útil, pura y virtuosa para alegrar a todos alrededor de ella, está haciendo el trabajo que le dejó el Señor, y escuchará de sus divinos labios las palabras: Bien buen siervo y fiel, entra en el gozo de tu Señor´” Testimonies for the Church, tomo 2, págs. 465-466

Estos consejos nos hablan de la sumisión que debe existir por parte de la mujer hacia el varón, sin embargo la Palabra nos habla claramente de como el varón debe corresponder a dicha sumisión, y como debe ganarse el cariño y respeto hacia su mujer mediante un trato amable y cortés como es digno de un cristiano sincero que ama a Dios y consecuentemente a su esposa. 

Consejos a los varones: 

  • “Vosotros maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” I Pedro 3.7 
  • “Maridos amad a vuestras mujeres, así como Cristo amo a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella Así también los maridos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a si mismo. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y los dos serán un sola carne.” Efesios 5.25,28-31
  • “Si quiere que lo ame (la esposa), debe primeramente ganar ese amor manifestándolo por medio de la ternura expresada en palabras y hechos. Tiene a su cargo la felicidad de su esposa.” Testimonios sobre Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, pág. 34
  • “No debe volver (el esposo) a la casa con la frente ceñuda, sino que su presencia debiera brindar alegría a la familia y estimular a la esposa a mirar hacia arriba y creer en Dios.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 105- 106
  • “No es amor puro el que impulsa a un hombre a hacer de su esposa un instrumento que satisfaga su concupiscencia. Es expresión de las pasiones animales que claman por ser satisfechas.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 265
  • “Hay hombres en esta iglesia que sienten que deben enseñar la verdad a otros, mientras que son irritables, impacientes y criticones en sus propias familias. Los tales necesitan que alguien les enseñe, hasta que se vuelvan hombres pacientes y temerosos de Dios en el hogar… estos hombres no merecen el nombre de maridos, jefes del hogar; porque ellos no unen a la familia juntamente en el amor cristiano, la simpatía y la verdadera dignidad. “Testimonies for the Church, tomo 4, pág. 612


¿Cuantos hogares se hubieran podido salvar, cuantas familias felices habrían hoy en día, cuantos niños sin padres podrían estar con sus progenitores; si todos los que profesan creer en Dios pusieran por práctica estos nobles y hermosos principios divinos? 

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