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El Espíritu de Profecía

Creemos que en el Antiguo y en el Nuevo Testamento Cristo habló a su iglesia por medio de sus profetas. 2 Crónicas 20:20; 2 Pedro 1:19-21; Hebreos 1:1-3; Amos 3:7.

Las enseñanzas impartidas por el don de profecía tienen su origen en el cielo, y son la voz de Dios a su pueblo. El Señor ha dado este don a su iglesia para que sea respetado y obedecido, y llega a nosotros bajo la dirección del Espíritu Santo.

Creemos que en la obra de perfeccionar la unidad de los santos y en cumplimiento de las profecías bíblicas sobre la verdadera iglesia del tiempo del fin, Dios restauró el don de profecía mediante el ministerio de Elena G. de White, llamándola como su mensajera para los últimos días. (Efesios 4:8-11; 1 Tesalonicenses 5:20, 21; Apocalipsis 12:17 y 19:10)

Todas las características que identifican a un profeta llamado por el Señor, como fidelidad a la Palabra de Dios, fe en Jesús como Salvador, reconocimiento de los Diez Mandamientos y el fruto del Espíritu Santo, las encontramos en la vida y obras de esta mensajera de Dios; y su posición en relación a la Biblia la explica ella misma con las siguientes palabras:

“En su Palabra, Dios comunicó a los hombres el conocimiento necesario para la salvación. Las Santas Escrituras deben ser aceptadas como dotadas de autoridad absoluta y como revelación infalible de su voluntad. Constituyen la regla del carácter; nos revelan doctrinas, y son la piedra de toque de la experiencia religiosa. ‘Toda la Escritura es inspirada por Dios; y es útil para enseñanza, para reprensión, para corrección, para instrucción en justicia; a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, estando cumplidamente instruido para toda obra buena’ (2 Timoteo 3:16, 17, V.M.).” –El Conflicto de los Siglos, pág. 9.

En la iglesia de Dios han habido épocas en las que no sólo los hombres fueron llamados, sino también mujeres fieles para transmitir al pueblo de Dios mensajes y amonestaciones de importancia para la vida y la salvación.
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Por ejemplo: María (Éxodo 15:20), Débora (Jueces 4:4), Hulda (2 Reyes 22:14-16), Ana (Lucas 2:36), las hijas de Felipe (Hechos 21:9).

Por lo tanto, la verdadera iglesia estimará altamente este don, y recibirá y obedecerá con gratitud las enseñanzas que el Señor ha dado. Cuando una iglesia desestima o menosprecia este don, menosprecia el camino por el cual Dios desea conducirla con seguridad y bendecirla. Proverbios 29:18; 2 Crónicas 20:20.

Como pueblo, prestamos seria atención a las siguientes advertencias:

“Satanás está… constantemente haciendo fuerza por introducir lo espurio a fin de apartar de la verdad. Precisamente, el último engaño de Satanás se hará para que no tenga efecto el testimonio del Espíritu de Dios. “Sin profecía el pueblo será disipado” (Proverbios 29:18, versión Valera antigua). Satanás trabajará hábilmente en diferentes formas y mediante diferentes instrumentos para perturbar la confianza del pueblo remanente de Dios en el testimonio verdadero.—Carta 12, 1890. Mensajes Selectos, tomo 1, págs. 54-55

“Se encenderá un odio satánico contra los testimonios. La obra de Satanás será perturbar la fe de las iglesias en ellos por esta razón: Satanás no puede disponer de una senda tan clara para introducir sus engaños y atar a las almas con sus errores si se obedecen las amonestaciones y reproches del Espíritu de Dios.—Carta 40, 1890.” Mensajes Selectos, tomo 1, págs. 55

“Vi el estado de algunos que se adherían a la verdad presente pero que no hacían caso de las visiones—la forma que el Señor había escogido para enseñar, en algunos casos, a los que erraban en la verdad bíblica. Vi que los que atacaban las visiones no atacaban al gusano—al débil instrumento mediante el cual hablaba Dios—sino al Espíritu Santo. Vi que era una cosa pequeña hablar contra el instrumento, pero que era peligroso menospreciar las palabras de Dios. Vi que si ellos estaban en error y Dios quería mostrarles sus errores por medio de visiones, y ellos desdeñaban las enseñanzas de os por medio de visiones, quedarían abandonados para que siguieran sus propios caminos y corrieran en la senda del error y pensaran que estaban en lo correcto hasta que se dieran cuenta demasiado tarde. Entonces, en el tiempo de angustia, los oí clamar a Dios en agonía: “¿Por qué no nos mostraste nuestro error para que pudiéramos haber hecho lo correcto y hubiéramos estado listos para este tiempo?” Entonces un ángel los señaló y dijo: “Mi Padre enseñó, pero no quisisteis ser enseñados. Habló mediante visiones, pero desdeñasteis su voz y él os abandonó a vuestros propios caminos para que estuvierais satisfechos con vuestras propias obras” Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 45

Manipulación de los escritos de Elena G. de White sobre la navidad

egw¿Debemos celebrar la Navidad? ¿Podemos colocar árboles de Navidad? ¿Podemos dar regalos de Navidad y Año Nuevo?

Por un lado están los adventistas que denuncian la Navidad como una fiesta pagana disfrazada de cristianismo, y se basan en el solsticio de invierno del hemisferio Norte cuando se celebra el “nacimiento del dios sol” empezando el 21 de Diciembre. Una celebración pagana que se remonta al tiempo de Babel, con Nimrod y posteriormente con Semiramis y su hijo Tammuz. En el hemisferio sur el solsticio de invierno ocurre, en cambio, en el mes de Junio y aun se celebra como el Inti Raymi: “el nacimiento del dios sol.”

Por otro lado está el grupo que defiende la decisión de la Organización Adventista de celebrar la Navidad. Este grupo alude al hecho de que los cristianos antiguos del África del Norte (“Donatistas”) celebraban ya por ese tiempo el nacimiento de Cristo el 25 de Diciembre.

Cuando surge este debate entre los adventistas que dicen que la Navidad es pagana, y los adventistas que dicen que es una celebración cristiana, entonces salen aquellos adventistas que ni creen en el Espíritu de Profecía, pero en Diciembre sí creen y por ello desempolvan el libro El Hogar Cristiano y abren el capítulo 77 titulado: “La Navidad.” Este capítulo se vuelve el fundamento y la roca en la cual plantan su arbolito de Nimrod.

No es el objeto de este estudio demostrar que la Navidad es una celebración pagana, pues eso es más que claro.

El objeto de este estudio es demostrar que el capítulo “La Navidad” del Hogar Cristiano ha sido armado de una manera desleal y engañosa por los editores y fideicomisos para que la organización pueda imponer la celebración de la Navidad en los hogares y sinagogas adventistas.

La Tergiversación

El capítulo “La Navidad” empieza así:

HC pg. 434.1 – “La fiesta de la Navidad—‘Ya llega la Navidad,’ es la nota que resuena por el mundo, del este al oeste y del norte al sur. Para los jóvenes, para los de edad madura y aun para los ancianos, es una ocasión de regocijo general. Pero, ¿qué es la Navidad para que requiera tanta atención?…”

Como podemos apreciar, el párrafo termina con una pregunta de la hermana White y los editores decidieron poner “…” puntos suspensivos a la respuesta que ella da. Entonces ellos colocan el siguiente párrafo, a modo de respuesta a aquella pregunta:

HC pg. 434.2 – “Se dice que el 25 de Diciembre es el día en que nació Jesucristo, y la observancia de ese día se ha hecho costumbre popular.”

Estos párrafos fueron sacados de la carta titulada “La Navidad viene” del 9 de Diciembre de 1884 publicada en el Review and Herald. Lamentablemente esta carta no está disponible en el idioma español, sino que está en su idioma original—el inglés. En este estudio vamos a traducir esta carta y al final de este estudio vamos a publicar su versión original en inglés para aquellas personas que prefieran traducirlas por su propia cuenta o usando un traductor de internet.

El párrafo original dice así:

RH, Diciembre 9, 1884 Par. 1 – “‘Ya llega la Navidad,’ es la nota que resuena por el mundo, del este al oeste y del norte al sur. Para los jóvenes, para los de edad madura y aun para los ancianos, es una ocasión de regocijo general. Pero, ¿qué es la Navidad para que requiera tanta atención? A este día se le ha prestado demasiada atención por siglos. Es aceptado por el mundo incrédulo, y por el mundo cristiano en general, como el día en que nació Cristo. Cuando el mundo en general celebra ese día, no muestra ningún honor a Cristo. Se niegan a reconocerlo como su Salvador, y a darle honra con la obediencia voluntaria a su servicio. Muestran preferencia por el día, pero ninguna preferencia a Aquel por quién el día se celebra—Jesucristo.”

La Biblia claramente dice: “Creed a los profetas y seréis prosperados.” Pero, por lo visto hay gente que cree que dice: “Editad a los profetas y seréis prosperados.”

La sierva del Señor dice claramente que no honramos a Cristo celebrando ese día, pero lo honramos reconociéndolo como nuestro Salvador y por medio de nuestra obediencia voluntaria que ponemos a Su servicio. Nótese el énfasis en obediencia voluntaria vs una obediencia falsa, una obediencia mecánica y/o forzada: una santificación espuria.

Pero sigamos con los siguientes párrafos del capítulo La Navidad para estudiar qué más quitaron los fideicomisos de la carta:

HC pg. 434.2 – “Se dice que el 25 de Diciembre es el día en que nació Jesucristo, y la observancia de ese día se ha hecho costumbre popular. Sin embargo, no hay seguridad de que estemos guardando el día preciso en que nació nuestro Salvador. La historia no nos da pruebas ciertas de ello. La Biblia no señala la fecha exacta. Si el Señor hubiese considerado tal conocimiento como esencial para nuestra salvación, habría hablado de ello por sus profetas y apóstoles, a fin de dejarnos enterados de todo el asunto. Por lo tanto, el silencio de las Escrituras al respecto nos parece evidencia de que nos fue ocultado con el más sabio de los propósitos.”

Este párrafo no ha sido editado, pero tengamos en cuenta que la hermana White formula el siguiente planteamiento: “el silencio de las Escrituras al respecto (a la fecha en que nació Cristo) nos parece evidencia de que nos fue ocultado con el más sabio de los propósitos.” Es decir, ella formula que Dios mismo ocultó la fecha en que nació Cristo con un propósito. Sigamos leyendo para ver si más adelante ella nos indica cuál fue ese propósito:

HC pg. 434.3 – “En su sabiduría, el Señor no reveló el lugar donde había sepultado a Moisés. Le enterró, luego le resucitó y lo llevó al cielo. Obró así en secreto para evitar la idolatría. Aquel contra quién se habían rebelado [los israelitas] mientras estaba en servicio activo, aquel a quien provocaron casi más allá de lo que podía soportar un ser humano, fue casi adorado como Dios después que la muerte lo separó de ellos. Por el mismo motivo Dios ocultó el día preciso en que nació Cristo, a fin de que ese día no recibiese el honor que debía darse a Cristo como Redentor del mundo y el único que debía ser recibido y en quien se debía confiar por ser el único capaz de salvar hasta lo sumo a todos los que se allegan a él. La adoración del alma debe tributarse a Jesús como el Hijo de Dios infinito.”

Cuando a los hermanos se les advierte que celebrar la Navidad es participar de la idolatría, muchos se alteran y dicen: “¿Cómo van a decir que recordar el nacimiento de Cristo es idolatría?” Sin embargo, no entienden que recordar el nacimiento de Cristo no es en sí idolatría. Idolatría es celebrar y participar de un día pagano, de una celebración pagana, así esté camuflada de cristianismo. La misma hermana White escribió que Dios mismo ocultó la fecha en que Cristo nació para que el día no recibiese ningún honor y para evitar así la idolatría del día. Y ella no menciona que es idolatría porque las celebraciones en esa fecha son originalmente paganas, a ella le basta el hecho de darle honor a un día cualquiera para llamarlo: IDOLATRÍA.

El domingo es un día cualquiera, que hoy en día se acepta por el mundo cristiano en general como el día de la semana en que resucitó Cristo y “supuestamente” se lo guarda en honor a Cristo. Sin embargo, Dios no manda al hombre a santificar el domingo, ni el 25 de Diciembre; Dios nos manda a santificar el séptimo día de la semana (Éxodo 20:8-11), comúnmente llamado sábado. Recordar la resurrección de Cristo no es pecado. Pero santificar un día común y corriente bajo el camuflaje de “en honor a la resurrección de Cristo” sí es pecado. Este es un asunto que está claro para los adventistas, entonces: ¿Cómo es que celebran la Navidad? ¿Cómo pueden ir donde un hermano cristiano y decirle que guardan el sábado porque es bíblico, mientras el domingo no es bíblico, si celebran una fiesta que no es bíblica?

Pero ahora veamos lo que los fideicomisos omitieron de la carta de Ellen G. White. Esto sigue a continuación de los párrafos anteriores que sí se encuentran en el libro Hogar Cristiano:

RH, Diciembre 9, 1884 Par. 3 – “No hay santidad divina que descanse sobre el veinticinco de Diciembre, y no es agradable a Dios que cualquier cosa que se refiere a la salvación del hombre a través del infinito sacrificio hecho por ellos, sea tan tristemente pervertido de su profesado diseño.”

Los siguientes párrafos de la carta fueron colocados en parte (no completos) en secciones posteriores:

“Cristo debe ser el objeto supremo; pero, de la manera como se ha observado la Navidad, la gloria se apartó de Él hacia el hombre mortal, cuyo carácter pecador y defectuoso hizo necesario que Él venga a nuestro mundo. Jesús, la Majestad de los cielos, el Rey real del cielo, puso a un lado su realeza, dejó su trono de gloria, su alto mando, y vino a nuestro mundo para traer el hombre caído, débil en poder moral, y corrompido por el pecado, ayuda divina.

El revistió su divinidad con humanidad, para poder llegar a lo más profundo del dolor y la miseria humana, y levantar al hombre caído. Al tomar sobre sí la naturaleza humana, Él levantó a la humanidad en la escala de valor moral con Dios. Estos grandes temas son casi demasiado altos, demasiado profundos, demasiado infinitos, para la comprensión de las mentes finitas.”

RH, Diciembre 9, 1884 Par. 4 – “Los padres deben mantener estas cosas delante de sus hijos, y deben instruirlos, línea sobre línea, precepto por precepto, sobre su obligación para con Dios—y no sobre su obligación de uno para con el otro, de honrar y glorificar unos a otros con regalos y ofrendas. Mas bien se les debe enseñar que Jesús es el Redentor del mundo, el objeto del pensamiento, del arduo esfuerzo; que Su trabajo es el gran tema que debe involucrar su atención; que ellos deben traerle a Él sus regalos y sus ofrendas. Así hicieron los reyes magos y los pastores.”

El capítulo “La Navidad” del Hogar Cristiano también incluye fragmentos de otra carta de Ellen G. White: “Las Fiestas de fin de año” publicada el 11 de Diciembre de 1879. Esta publicación también está traducida del original en inglés. Veamos secciones que hablan de la Navidad y que los fideicomisos omitieron de dicha carta:

RH, Diciembre 11, 1879 Par. 1 – “Nos acercamos rápidamente a la temporada de las fiestas de fin de año, y muchas personas de conciencia están cuestionando que curso deben seguir que pueda ser agradable a la vista de Dios. Por el mundo, las fiestas de fin de año, se gastan en frivolidad y extravagancia, gula y alarde.”

RH, Diciembre 11, 1879 Par. 2 – “Miles de dólares serán peor que tirados con la llegada de la Navidad y el Año Nuevo en indulgencias innecesarias. Pero es nuestro privilegio el apartarnos de las costumbres y prácticas de esta era degenerada; y en lugar de gastar medios nada más que para la satisfacción del apetito o para adornos o prendas de vestir innecesarias, podemos hacer de las próximas fiestas una ocasión para honrar y glorificar a Dios.”

RH, Diciembre 11, 1879 Par. 4 – “Busquemos representar fielmente a Cristo en los próximos días festivos imitando su ejemplo de cómo él pasaba haciendo el bien. Es imposible disfrutar de la aprobación de Dios mientras se vive para el yo. Como cristianos que profesan una fe viva en la próxima venida del Hijo del hombre, guardando todos los mandamientos de Dios, hagamos esfuerzos serios para acercarnos a Dios a través de Jesucristo, y hagamos un pacto con él por sacrificio. En nuestros principios de acción debemos elevarnos por encima de las costumbres y modas del mundo. Cristo vino a nuestro mundo para elevar las mentes de los hombres al nivel divino, y para ponerlos en simpatía con la mente de Dios.”

El pretexto de “ganar almas”

Los fideicomisos omitieron estratégicamente estos párrafos y/o secciones en los que la sierva del Señor amonesta claramente que el 25 de Diciembre no tienen ninguna santidad divina y que más bien ha sido pervertido, se ha convertido en idolatría y que deberíamos apartarnos de las costumbres, prácticas y modas del mundo. Ellos prefirieron incluir los párrafos que parecen sugerir que la hermana White aprobaba la celebración de la Navidad con toda su pompa:

HC pg. 435.1 – “En vista de que el 25 de diciembre se observa para conmemorar el nacimiento de Cristo, y en vista de que por el precepto y por el ejemplo se ha enseñado a los niños que es en verdad un día de alegría y regocijo, os resultará difícil pasar por alto esa fecha sin dedicarle cierta atención. Es posible valerse de ella con un buen propósito.”

Este último párrafo es usado bastante en la Navidad. Los hermanos dicen: “en la Navidad podemos ganar almas para Cristo.” Pero con esa misma mentalidad podríamos guardar el domingo para “ganar almas a Cristo.”

Dios no nos manda a “ganar almas,” es decir: no nos manda a aumentar un número de personas; Dios nos manda a predicar el Evangelio para la conversión de las personas, así sean una, dos, cien, mil o diez mil.

A Dios no le interesa el número de personas. A Dios lo que le interesa es que haya gente que le honre con una “obediencia voluntaria,” tal como lo leímos anteriormente. Además a Dios le importa la calidad, no la cantidad:

CM pg. 91.2 – “Si rebajáis la norma para obtener popularidad y aumentar el número de alumnos, y luego os regocijáis por este aumento, manifestáis grande ceguera. Si el número fuese evidencia de éxito, Satanás tendría derecho a la preeminencia; porque en este mundo, sus seguidores son por mucho la mayoría. El grado de fuerza moral que prevalece en el colegio es la prueba de su prosperidad. Es la virtud, inteligencia y piedad de los hermanos que componen nuestras iglesias, no su número, lo que ha de constituir una fuente de gozo y agradecimiento.”

PP pg. 533.3-4 – “Aquellos que tomaron el agua en la mano no fueron sino trescientos entre diez mil; no obstante, fueron elegidos, y al resto se le permitió volver a sus hogares… Escogió a los hombres que no permitieron que sus propias necesidades les hicieran demorar el cumplimiento del deber. No solo poseían valor y dominio de sí mismos los trescientos hombres elegidos, sino que eran también hombres de fe. No los había contaminado la idolatría. Dios podía dirigirlos, y por su medio librar a Israel. El éxito no depende del número. Tanto puede Dios libertar por medio de pocos como de muchos. No le honra tanto el gran número como el carácter de quienes le sirven.”

CMC pg. 52.1 – “Dios pide obreros. Se necesita actividad personal. Pero la conversión viene en primer lugar; y después de ella, la búsqueda de la salvación de los demás.”

COES pg. 101.1- “Aquellos que tratan de dirigir a otros, que pretenden estar guiando a las almas al camino de santidad, al mismo tiempo que en su propia vida se manifiestan el amor a los placeres, el orgullo y el amor a la ostentación, son siervos infieles. Su vida no está en armonía con lo que profesan ser; su influencia es una ofensa para Dios. Necesitan una conversión cabal. Su corazón está tan lleno de desechos que carece de lugar para la verdad elevada y ennoblecedora. El templo del alma necesita ser refinado, purificado y limpiado; porque Satanás, y no Dios, habita en el corazón.”

COES pg. 174.1 – “Lo que más hace falta en la escuela sabática no es maquinaria, sino conocimiento de las cosas espirituales. ¡Cuán grandemente necesitan los obreros un bautismo del Espíritu Santo, para llegar a ser verdaderos misionerospara Dios! Deberían aprender a esforzar cuanto fuese posible sus mentes, a fin de adquirir un conocimiento mejor de las verdades de la Biblia.”

CPI pg. 121.2 – “Hermanos y hermanas que habéis aseverado durante largo tiempo creer la verdad, os pregunto individualmente: ¿Han estado vuestras prácticas en armonía con la luz, los privilegios y las oportunidades que os concedió el cielo? Esta es una pregunta grave.”

A quienes aceptan los escritos de EGW acerca de la Navidad en el Hogar Cristiano, pero no sus amonestaciones en todos sus libros, ella les dice claramente:

CPI pg. 420.3 – “Algunos profesos cristianos aceptan ciertas porciones de los Testimonios como un mensaje de Dios, pero rechazan las que condenan sus costumbres favoritas. Tales personas trabajan para su mengua y la de la iglesia.”

No debemos olvidar que la iglesia primitiva se corrompió cuando, con la excusa de “ganar almas para Cristo,” dejaron a un lado la Palabra de Dios y se adhirieron con los idólatras:

CS pg. 40.3 – “Habiendo hecho algunas concesiones, propusieron que los cristianos hicieran las suyas para que todos pudiesen unirse en el terreno común de la fe en Cristo. La iglesia se vio entonces en gravísimo peligro, y en comparación con él, la cárcel, las torturas, el fuego y la espada, eran bendiciones.

Algunos cristianos permanecieron firmes, declarando que no podían transigir. Otros se declararon dispuestos a ceder o a modificar en algunos puntos su confesión de fe y a unirse con los que habían aceptado parte del cristianismo, insistiendo en que ello podría llevarlos a una conversión completa. Fue un tiempo de profunda angustia para los verdaderos discípulos de Cristo.

Bajo el manto de un cristianismo falso, Satanás se introducía en la iglesia para corromper la fe de los creyentes y apartarlos de la Palabra de verdad.

La mayoría de los cristianos consintieron al fin en arriar su bandera, y se realizó la unión del cristianismo con el paganismo.”

CS pg. 43.2 – “No hay duda de que los cristianos primitivos fueron un pueblo peculiar. Su conducta intachable y su fe inquebrantable constituían un reproche continuo que turbaba la paz del pecador. Aunque pocos en número, escasos de bienes, sin posición ni títulos honoríficos, aterrorizaban a los obradores de maldad por doquiera que fueran conocidos por su carácter y sus doctrinas.

Desde el tiempo de Cristo hasta hoy, sus verdaderos discípulos han despertado el odio y la oposición de los que siguen con deleite los senderos del mal.”

CS pg. 45.2 – “Otro asunto hay de más importancia aún, que debería llamar la atención de las iglesias en el día de hoy. El apóstol Pablo declara que ‘todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución’ (2 Timoteo 3:12). ¿Por qué, entonces, parece adormecida la persecución en nuestros días?

El único motivo es que la iglesia se ha conformado a las reglas del mundo y por lo tanto no despierta oposición.”

El mundo celebra la Navidad, por lo tanto la iglesia Adventista quiere celebrar la Navidad. En lugar de que la iglesia convierta el mundo, el mundo convierte a la iglesia. Debería darnos vergüenza.

El intercambio de regalos

Como ya leímos, los fideicomisos movieron el párrafo en donde la sierva del Señor escribe que los padres deberían enseñar a sus hijos que su obligación es con Dios y no con sus semejantes para darse regalos y ofrendas, y colocaron en preferencia el párrafo donde ella escribe:

HC pg. 435.4 – “Por insignificantes que sean los regalos, es agradable recibirlos de aquellos a quienes amamos…

Está bien que no otorguemos unos a otros pruebas de cariño y aprecio con tal que no olvidemos a Dios, nuestro mejor Amigo. Debemos hacer regalos que sean de verdadero beneficio para quienes los reciban.”

Pero veamos qué párrafos han sido omitidos de las cartas de la hermana White, acerca del intercambio de regalos…

RH, Diciembre 11, 1879 Par. 1 – “… En este tiempo la costumbre prevaleciente es de hacer y recibir regalos. Y no es poca carga sobre la mente el saber cómo distribuir estos regalos entre amigos para que nadie se sienta menospreciado. Es un hecho que mucha envidia y celos son creados muy a menudo por esta costumbre de dar regalos.”

RH, Diciembre 11, 1879 Par. 6 – “El día de la Navidad, recordatorio precioso del sacrificio hecho a favor del hombre, no debe ser dedicado a la gula y a la auto indulgencia, exaltando así a la criatura por encima del Creador. Nosotros que somos partícipes de este gran espectáculo de salvación, mostremos que tenemos cierta apreciación por el regalo (Dios dio a Cristo para la salvación del hombre), rindiendo a Dios nuestras ofrendas de agradecimiento. Si consintiéramos menos en comilonas y júbilo por estas ocasiones, y mas bien las convirtiéramos en medios para beneficiar a la humanidad, conoceríamos mejor la mente de Dios. Es un placer y una gratificación intercambiar regalos con nuestros amigos; ¿pero no hay acaso mas nobles y gloriosos objetos para los cuales podamos dar nuestros medios, y así hacer el bien al arrojar luz sobre la senda de otros?”

RH, Diciembre 11, 1879 Par. 13 – “Nuestras fiestas de fin de año se han pervertido de su uso previsto. Los regalos son despilfarrados uno sobre otro, y la alabanza que debería ser entregada a Dios, a quien le pertenecen todas las cosas, es otorgada a los pobres mortales.”

En el capítulo de la Navidad en el Hogar Cristiano, se usa los párrafos en que la sierva del Señor habla acerca de regalar libros a los niños como si ella estuviese hablando de la necesidad de regalar libros a los niños y jóvenes en Navidad; como una sugerencia de regalos de Navidad. Sin embargo ella claramente amonesta el intercambio de regalos y la razón por la cual ella escribió que se debía regalar libros cristianos a los niños es la siguiente (el contexto):

RH, Diciembre 11, 1879 Par. 9 – “Se deben hacer esfuerzos especiales para excluir de nuestros hogares esa clase de literatura que no puede tener una influencia beneficiosa sobre nuestros hijos. Muchas veces me ha dolido encontrar en las mesas o en las bibliotecas de los guardadores del Sábado, artículos y libros llenos de romance, que sus hijos hojeaban ansiosamente.”

La hermana White estaba amonestando a los hermanos de su época que ellos estaban permitiendo que sus hijos leyeran historietas cómicas e historias de romance que se publicaban en los periódicos de la época. Piensen el equivalente de nuestros días: video juegos, películas, comic books, que ella en ese tiempo veía en “historias de ficción” e “historias de romance.” Y piensen el equivalente de “mesas” y “bibliotecas” con el equivalente de nuestros días: tablets, celulares, DVDs, televisores, etc.

RH, Diciembre 11, 1879 Par. 8 – “Los niños necesitan la lectura correcta, que solventará la diversión y recreación, sin desmoralizar la mente ni cansar el cuerpo. Si se les enseña a amar el romance y las tiras cómicas, libros instructivos y los artículos serán desagradables para ellos. La mayoría de niños y jóvenes tendrán material de lectura; y si no les es seleccionado para ellos, ellos lo van a seleccionar por sí mismos. Ellos pueden encontrar una calidad ruinosa de lectura en cualquier lugar, y ellos aprenden rápido a amarla; pero si la lectura pura y buena les es suministrada, ellos cultivarán el gusto por ella.”

RH, Diciembre 11, 1879 Par. 11 – “Los padres deben cuidar a sus hijos, y enseñarles a cultivar una imaginación pura y a rehuir, como a un leproso, las historietas locas de amor que se presentan en los periódicos. Que las publicaciones sobre temas morales y religiosos puedan encontrarse en sus mesas y bibliotecas, para que vuestros hijos puedan cultivar un gusto por la lectura elevada.”

Como podemos ver, la sugerencia de la hermana White acerca de los libros, no aplica solamente a la época navideña. Ella estaba escribiendo acerca de un tema más profundo que es la lectura y educación de nuestros niños.

El Árbol de Navidad

Para finalizar, debemos analizar el contexto del párrafo más célebre de la Navidad en el Hogar Cristiano:

“¿Tendremos árbol de Navidad?”—Agradaría mucho a Dios que cada iglesia tuviese un árbol de Navidad del cual colgasen ofrendas, grandes y pequeñas, para esas casas de culto. [*]Nota: En el articulo se aludía a ciertos proyectos de construcción entonces en ejecución. Las referencias se insertan aquí porque los principios presentados tienen aplicación para el día de hoy. Nos han llegado cartas en las cuales se preguntaba: ¿Tendremos un árbol de Navidad? ¿No seremos en tal caso como el mundo? Contestamos: Podéis obrar como lo hace el mundo, si estáis dispuestos a ello, o actuar en forma tan diferente como sea posible de la seguida por el mundo. El elegir un árbol fragante y colocarlo en nuestras iglesias no entraña pecado, sino que éste estriba en el motivo que hace obrar y en el uso que se dé a los regalos puestos en el árbol. – {HC 438.2}

El árbol puede ser tan alto y sus ramas tan extensas como convenga a la ocasión, con tal que sus ramas estén cargadas con los frutos de oro y plata de vuestra beneficencia y los ofrezcáis a Dios como regalo de Navidad. Sean vuestros donativos santificados por la oración. [9]The Review and Herald, 11 de diciembre de 1879. – {HC 438.3}

Pues bien, en el párrafo al menos tuvieron la decencia de agregar una Nota en la cual los fideicomisos escribieron que la hermana White estaba aludiendo a “ciertos proyectos de construcción entonces en ejecución.” Pero luego los fideicomisos escriben: “Las referencias se insertan aquí porque los principios presentados tienen aplicación para el día de hoy.”

Entonces vamos a leer el contexto de este párrafo, y vamos a ver si verdaderamente los editores han presentado el mismo principio y la misma aplicación con los cuales la sierva del Señor escribió esta carta.

RH, Diciembre 11, 1879 Par. 14 – “Nuestras casas de culto en Oakland y Battle Creek están bajo presión de deudas financieras. El Tabernáculo Dime nos pertenece a todos; todos debiéramos tener un interés especial en él. Para poder alojar a todos los estudiantes del Collage, a los pacientes del Sanatorio, a los trabajadores de la Oficina, y al gran número de fieles que vienen constantemente del extranjero, la construcción de esta espaciosa casa de culto era una necesidad positiva. Grandes responsabilidades descansan sobre los que están en Battle Creek, y también sobre aquellos a quienes se les debe alcanzar sus brazos para sustentar estos intereses en el gran corazón de la obra. En ninguna otra parte del mundo existe un campo de batalla por la verdad y la reforma como este. Grandes intereses están involucrados aquí. La escuela Sabática y el College están educando a los jóvenes, y están determinando el futuro destino de las almas. Aquí hay una necesidad continua de idear formas y medios para el progreso de la verdad y la conversión de las almas. Nuestro pueblo no está ni medio despierto a las exigencias de la época. La voz de la Providencia hace un llamamiento a todos los que tienen el amor de Dios en sus corazones para que despierten a esta gran emergencia. Nunca hubo un momento en el que hubiese tanto en juego como ahora. Nunca hubo un período en el que se exigiera una mayor energía y abnegación del pueblo que guarda los mandamientos de Dios.”

La razón principal por la cual la hermana White escribió esta carta, fue que las casas de culto de Battle Creek y Oakland estaban con deudas financieras, y la hermana White estaba amonestando a los hermanos que, en lugar de ayudar con la deuda de esas casas de culto, los hermanos estaban despilfarrando el dinero en árboles de Navidad, adornos, y regalos para el intercambio de regalo navideño.

RH, Diciembre 11, 1879 Par. 13 – “Los regalos son despilfarrados uno sobre otro, y la alabanza que debería ser entregada a Dios, a quien le pertenecen todas las cosas, es otorgada a los pobres mortales.”

RH, Diciembre 11, 1879 Par. 6 – “Es un placer y una gratificación intercambiar regalos con nuestros amigos; ¿pero no hay acaso mas nobles y gloriosos objetos para los cuales podamos dar nuestros medios, y así hacer el bien al arrojar luz sobre la senda de otros?”

Es entonces, bajo ese contexto, que la hermana White escribe lo siguiente:

RH, Diciembre 11, 1879 Par. 15 – “Nos acercamos al final de otro año, y no haremos de estos días festivos oportunidades para llevar a Dios nuestras ofrendas? No puedo decir sacrificios, pues solo estaríamos dando a Dios lo que ya es suyo, y que solo nos ha confiado a nosotros hasta que él lo demande. Agradaría mucho a Dios que cada iglesia tuviese un árbol de Navidad del cual colgasen ofrendas, grandes y pequeñas, para esas casas de culto. Nos han llegado cartas en las cuales se preguntaba: ¿Tendremos un árbol de Navidad? ¿No seremos en tal caso como el mundo? Contestamos: Podéis obrar como lo hace el mundo, si estáis dispuestos a ello, o actuar en forma tan diferente como sea posible de la seguida por el mundo. El elegir un árbol fragante y colocarlo en nuestras iglesias no entraña pecado, sino que el pecado está en el motivo que impulsa la acción, y en el uso que se hace de los regalos colocados en el árbol.”

Queridos hermanos y queridas hermanas en Cristo, la hermana White no estaba simplemente escribiendo acerca de “ciertos proyectos de construcción” como dicen los fideicomisos; ella estaba diciendo que dos casas de culto tenían deudas financieras y que a Dios le agradaría que los hermanos, en lugar de gastar dinero en regalos para sí mismos, aporten dinero para eliminar aquella deuda. Es por eso que ella escribe “para esas casas de culto.” Los fideicomisos usan este párrafo como dando a entender que ella dijo: agradaría a Dios que todas las iglesias adventistas tuvieran un árbol de navidad con regalos. Pero esto es una gran mentira, ella no dijo eso.

Hermanos, lean por ustedes mismos el contexto. Seguramente ella vio que en muchas casas de culto se habían colocado árboles de navidad con regalos para los hermanos. Entonces ella les amonesta y les dice que a Dios le agradaría que en lugar de poner regalos para los hermanos pusieran dinero para las casas de culto que estaban en quiebra. A la pregunta ¿Tendremos un árbol de Navidad? Ella responde claramente: “hagan como hace el mundo o apártense del mundo del todo,” en otras palabras: eso es problema de ustedes. ¿Pero dónde está el pecado? Ella escribe que colocar un árbol en la iglesia no es pecado, pero “el pecado está en el motivo que impulsa la acción, y en el uso que se hace de los regalos colocados en el árbol.”

Ahora, hacemos la pregunta:

¿Cuál es el motivo que impulsa la acción de colocar un árbol de Navidad, decorarlo con pompas y luces, y regalos, en nuestras casas de culto?

¿No es el motivo acaso seguir la moda del mundo? ¿O acaso se despilfarra el dinero en pompas, luces, estrellas, y demás decoraciones para Dios? Dejemos las respuestas a la conciencia de cada persona.

Vayamos al siguiente párrafo:

RH, Diciembre 11, 1879 Par. 16 – “El árbol puede ser tan alto y sus ramas tan extensas como convenga a la ocasión, con tal que sus ramas estén cargadas con los frutos de oro y plata de vuestra beneficencia y los ofrezcáis a Dios como regalo de Navidad. Sean vuestros donativos santificados por la oración, y que la fruta de estos árboles consagrados sea aplicada hacia la eliminación de las deudas de nuestras casas de culto en Battle Creek, Michigan, y Oakland, California.”

Los fideicomisos omitieron la parte en que la hermana White claramente especifica que ella se estaba refiriendo específicamente a las casas de culto de Battle Creek y Oakland. ¿Quieren colocar árboles de Navidad? ¿Quieren poner regalos? Esta bien, dice la hermana White, con tal que esos regalos sean dinero que esté destinado a las deudas de las casas de culto en Michigan y California. Ese es el contexto.

A pesar de toda esta evidencia que hemos presentado, lo más probable es que los hermanos que disfrutan de la Navidad y del Año Nuevo se aferren a sus ídolos, pues los hombres somos “carnal, vendido a la sujeción del pecado” (Romanos 7:14), “de manera que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que mora en mí. Yo se que en mí, a saber, en mi carne, no mora el bien. Porque el querer el bien está en mi, pero no el hacerlo” (Romanos 7:17-18).

Y después de todo, el actual representante del cuerno pequeño ya amenazó que “esta podría ser nuestra última navidad.”

Así que concluiremos este estudio de la misma manera en que la sierva del Señor concluye dicha carta navideña:

RH, Diciembre 11, 1879 Par. 17 – “Al sabio una palabra le basta.”

Colección de Kress

Lecciones del Pasado.-

coleccion-kressAl aumentar de número los descendientes de Noe, pronto la apostasía condujo a la división. Aquellos que desearon olvidar a su Creador, y echar por fuera la restricción de la ley, decidieron separarse de los adoradores de Dios. De acuerdo viajaron hacia las llanuras de Sinar, en los bancos del río Eufrates. Aquí ellos decidieron construir una ciudad y en ella una torre que alcanzara el cielo-tan alta para que ningún diluvio pudiera llegar hasta el tope, tan maciza que nada pudiera derribarla. Así esperaban ellos hacerse independientes de Dios.

Pero entre los hombres de Babel vivían algunos hombres que temían a Dios que habían sido engañados por las pretensiones de los impíos, y llevado a involucrarse en su malvado esquema. Estos hombres no se unieron a esta confederación para frustrar los propósitos de Dios. Rehusaron ser engañados por las maravillosas representaciones y gran perspectiva. Por el bien de estos fieles, el Señor tardó Sus juicios, y le dio la a la gente tiempo para revelar su carácter. Ellos no hicieron caso de los consejos del Señor, sino que llevaron a cabo sus propios propósitos. La gran mayoría estaba completamente unida en su empresa de desafiar al cielo. Si se les hubiera permitido seguir sin control, habrían desmoralizado al mundo con sus maravillosos planes.

Esta confederación nació de la rebelión contra Dios. Los habitantes de la llanura de Sinar establecieron su reino para exaltación propia, y no para la gloria de Dios. Si hubieran tenido éxito, un gran poder habría nacido, desapareciendo la justicia, e inaugurando una nueva religión. La mezcla de ciertas ideas religiosas con una gran cantidad de teorías erradas ha resultado en el cierre a la puerta de la paz, la felicidad y la seguridad.

Estas suposiciones, teorías erróneas, llevadas a cabo y perfeccionadas, habrían desaparecido de las mentes de los hombres un conocimiento de la ley de Jehová, y quienes no creerían necesario obedecer los divinos estatutos. Estos estatutos, que son santos, justos y buenos, habrían sido ignorados. Hombres determinados, inspirados por el primer gran rebelde, instados por el, no habrían permitido que nada interfiriera con sus planes, o detenerlos de su malvado curso. En lugar de los preceptos divinos habrían substituido leyes en conformidad con los deseos de sus corazones egoístas con el fin de poder llevar a cabo sus propósitos.

Pero Dios nunca deja el mundo, sin testigos suyos. Aquellos que le amaban y le temían al momento de la primera gran apostasía después del diluvio, se humillaron, y clamaron a él. “Oh Dios”, suplicaron, “interfiere entre tu causa y los planes y métodos de los hombres” y el Señor bajó a ver la ciudad y la torre (el gran edificio-ídolo), que los hijos de los hombres habían construido. “Él derrotó el propósito de los constructores de la torre, y derrocó el monumento de su rebelión. Dios soporta por mucho tiempo la perversidad de los hombres, dándoles amplia oportunidad para el arrepentimiento; pero marca todos sus recursos para resistir la autoridad de Su justa y santa ley. Como una evidencia de Su disgusto sobre la edificación de la torre, Él confundió el idioma de los constructores, para que ninguno pudiera comprender las palabras de su compañero de trabajo.

El Señor no ha ordenado algunos de los arreglos que han sido hechos en Battle Creek. Ha declarado que otros lugares han sido robados de la luz y las ventajas que han sido centradas y multiplicadas en Battle Creek. Por una carta circular enviada a los líderes y los ancianos de la iglesia de nuestras conferencias, se hizo un llamado de nombres de hombres y mujeres jóvenes capacitados, con los que se podían corresponder y ser invitados a venir a Battle Creek para recibir entrenamiento para obra misionera.

A través de la luz dada en los Testimonios, el Señor ha indicado que Él no desea que estudiantes sean educados en Battle Creek. Nos instruyó remover el Colegio de este lugar. Esto fue hecho, pero las instituciones que se quedaron fallaron en hacer lo que debían haber hecho en compartir con otros lugares la ventaja todavía centrada en Battle Creek. El Señor señaló Su disgusto sobre este asunto destruyendo dos de las principales instituciones que quedaban allí.

A pesar de las simples evidencias de la providencia del Señor en estos fuegos destructivos, los hombres reunidos en concilio no vacilaron en pararse antes sus hermanos y no dar importancia a la declaración de que estos edificios fueron quemados porque hombres habían estado oscilando en direcciones que el Señor no podía aprobar.

Los principios se han pervertido. Los hombres se han ido apartando de los principios correctos, para la promulgación de las cuales estas instituciones fueron establecidas. Ellos han fracasado en hacer la misma obra que Dios ha ordenado que debe hacerse para preparar a un pueblo para “construir las ruinas antiguas” y pararse firme en la brecha, como se representa en el capítulo cincuenta y ocho de Isaías. En esta escritura el trabajo que tenemos que hacer está definida claramente como la obra misionera médica. Este trabajo se debe hacer en todos los lugares. Dios tiene una viña, y desea que esta viña se trabaje desinteresadamente. Ninguna parte debe ser descuidada. La parte más descuidadas necesita de los misioneros más ampliamente despiertos para hacer el trabajo descrito en el capítulo 57 de Isaías.

En la multitud de tus caminos te cansaste, mas no dijiste: No hay remedio; hallaste la vida de tu mano, por tanto no te arrepentiste. ¿Y de quién te asustaste y temiste, que has faltado á la fe, y no te has acordado de mí, ni te vino al pensamiento? ¿No he yo disimulado desde tiempos antiguos, y nunca me has temido? Yo publicaré tu justicia y tus obras, que no te aprovecharán.

“Cuando clamares, líbrente tus allegados; empero a todos ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará; mas el que en mí espera, tendrá la tierra por heredad, y poseerá el monte de mi santidad. Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo. Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.
Porque no tengo de contender para siempre, ni para siempre me he de enojar: pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he criado. Por la iniquidad de su codicia me enojé y heríle, escondí mi rostro y ensañéme; y fue él rebelde por el camino de su corazón.

Visto he sus caminos, y le sanaré, y le pastorearé, y daréle consolaciones, á él y á sus enlutados.
Crío fruto de labios: Paz, paz al lejano y al cercano, dijo Jehová; y sanarélo.
Mas los impíos son como la mar en tempestad, que no puede estarse quieta, y sus aguas arrojan cieno y lodo. Pues decaería ante mí el espíritu, dice el Señor, si yo tuviera que hacer frente a mi pueblo, de acuerdo con su perversidad que no podrían soportar mi enojo y mi ira. He visto la forma perversa de todos los pecadores. El que se arrepienta y cumpla las obras de justicia convertiré y restauraré a mi favor”.

Se me ha instruido decir que en sus juicios el Señor se acordará de la misericordia. En bien de su nombre no permitirá que el perverso e independiente lleve a cabo sus planes no santificados. Él los visitará por su acción perversa. “No hay paz, dijo mi Dios a los impíos”.

En cuanto a aquellos que han sido engañados y extraviados por hombres no consagrados, el Señor dice: “Su curso de acción no ha estado en acuerdo con mi voluntad, pero precisamente por la justicia de mi propia causa, por causa de la verdad, por el bien de aquellos que han conservado su temor y el amor de Dios, Yo, quien crea el fruto de los labios, voy a poner mi mensaje en el los labios de los que no se pervierten. Aunque algunos puedan ser engañados y cegados en las ideas de los hombres y los propósitos de los hombres, Yo sanaré a todo el que honra a mi nombre. Todos los penitentes de Israel verán mi salvación. Yo, el Señor reino, y llenaré de alabanza y agradecimiento los corazones de todos los que están cerca y de lejos, incluso todos los penitentes de Israel que han mantenido a mi camino”.

Cuando la iniquidad abunda entre las naciones, cuando las presentaciones son tan marcadas como lo han sido durante los últimos años en América, cuando el dinero del Señor es circulado libremente por aquellos que no toman la Palabra de Dios como su guía, cuando las multitudes son honoradas y unas grandes fiestas se llevan a cabo, cuando todos están interesados en hacer todo lo posible de los hombres, y están buscando su propio placer (y vemos todas estas cosas que están tomando lugar ahora), entonces podemos saber que la condición de las cosas es similar a la condición que existía en los días de Noé, cuando el Señor hizo que los moradores de la tierra bebieran las aguas del diluvio.

LA EXPERIENCIA DE LOT.-

El estado del mundo actual es similar a la que existía en los días de Lot, cuando la corrupción de Sodoma llamó la visita de los ángeles a ese malvada ciudad, para ver si los gritos que llegaba ante de los cielos eran de una naturaleza tal que los habitantes de Sodoma, una hermosa ciudad que había sido tan altamente favorecida de Dios-había corrompido sus caminos delante del Señor que no había ninguna esperanza de redención. La ira de Dios se reveló tan señaladamente porque la corrupción de los sodomitas se extendió profundamente. Los visitantes celestiales podían ver por sí mismos que los sodomitas habían pasado los límites de la paciencia divina.

Los ángeles llevaron a Lot y su esposa e hijas de la mano, para acelerar su huida de la ciudad,
no sea que la tormenta del juicio divino rompiera en el lugar del cual dudaron mucho en salir. Se les ordenó solemnemente a apresurarse, porque la tormenta de fuego no se retrasaría más. Pero uno de los fugitivos presuntuosamente y len amento se aventuró a lanzar una mirada hacia atrás de la ciudad condenada, y se convirtió en un monumento del juicio de Dios, que muestra cómo Él considera la incredulidad y la rebelión presuntuosa.

Esta visita de la ira de Dios sobre la mujer de Lot apresuró a los tres restantes a salir de la ciudad. Sin embargo, Lot no deseando huir a las montañas, había rogado al Señor que salvara una pequeña ciudad a pocas millas de Sodoma, donde podía huir. Que incredulidad la que manifestó. Su fe era muy débil. Pero Dios en su misericordia perdonó [Zoar], en respuesta a las peticiones de Lot.

El resultado de entrar en [Zoar] está claramente registrado en las Escrituras. Todas las ciudades que rodeaban Sodoma fueron corrompidas con el pecado de los sodomitas.

Cuando la iniquidad abunda en una nación, siempre hay que escuchar una voz que advierte y la instrucción, como la voz de Lot fue oída en Sodoma. Sin embargo, Lot pudo haber preservado a su familia de muchos males si no hubiera hecho su hogar en esta ciudad impía, contaminada. Todo lo que Lot y su familia hicieron en Sodoma podría haber sido hecho por ellos, incluso si hubieran vivido en un lugar a cierta distancia de la ciudad. Enoc anduvo con Dios, y sin embargo, no vivió en medio de cualquier ciudad, contaminada con todo tipo de violencia y de maldad, como hizo Lot en Sodoma.

No tengo tiempo ahora para todo lo que tengo que presentar a su pueblo en lo que respecta a este asunto y espero que el Señor me fortalezca.

INFLUENCIA SEDUCTORA.-

En este momento, el testimonio de Judas es de gran fuerza a todos los que queréis estar bajo la influencia del Espíritu Santo:

“Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y conservados en Jesucristo: Misericordia, y paz, y amor os sean multiplicados.
Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros de la común salud, me ha sido necesario escribiros amonestándoos que contendáis eficazmente por la fe que ha sido una vez dada á los santos.

Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los cuales desde antes habían estado ordenados para esta condenación, hombres impíos, convirtiendo la gracia de nuestro Dios en disolución, y negando á Dios que solo es el que tiene dominio, y á nuestro Señor Jesucristo.
Os quiero pues amonestar, ya que alguna vez habéis sabido esto, que el Señor habiendo salvado al pueblo de Egipto, después destruyó á los que no creían:

Y á los ángeles que no guardaron su dignidad, mas dejaron su habitación, los ha reservado debajo de oscuridad en prisiones eternas hasta el juicio del gran día:
Como Sodoma y Gomorra, y las ciudades comarcanas, las cuales de la misma manera que ellos habían fornicado, y habían seguido la carne extraña, fueron puestas por ejemplo: sufriendo el juicio del fuego eterno.

De la misma manera también estos soñadores amancillan la carne, y menosprecian la potestad, y vituperan las potestades superiores.
Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió á usar de juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda”.
Pero éstos maldicen las cosas que no conocen; y las cosas que naturalmente conocen, se corrompen en ellas, como bestias brutas.

¡Ay de ellos! Porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron en el error de Balaam por recompensa, y perecieron en la contradicción de Coré. Estos son manchas en vuestros convites, que banquetean juntamente, apacentándose á sí mismos sin temor alguno: nubes sin agua, las cuales son llevadas de acá para allá de los vientos: árboles marchitos como en otoño, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; Fieras ondas de la mar, que espuman sus mismas abominaciones; estrellas erráticas, á las cuales es reservada eternalmente la oscuridad de las tinieblas.

De los cuales también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, el Señor es venido con sus santos millares, A hacer juicio contra todos, y á convencer á todos los impíos de entre ellos tocante á todas sus obras de impiedad que han hecho impíamente, y á todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.

Estos son murmuradores, querellosos, andando según sus deseos; y su boca habla cosas soberbias, teniendo en admiración las personas por causa del provecho.
Mas vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes han sido dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; Como os decían: Que en el postrer tiempo habría burladores, que andarían según sus malvados deseos. Estos son los que hacen divisiones, sensuales, no teniendo el Espíritu.

Mas vosotros, oh amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando por el Espíritu Santo. Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, para vida eterna. Y recibid á los unos en piedad, discerniendo: Mas haced salvos á los otros por temor, arrebatándolos del fuego; aborreciendo aun la ropa que es contaminada de la carne. A aquel, pues, que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros delante de su gloria irreprensibles, con grande alegría, Al Dios solo sabio, nuestro Salvador, sea gloria y magnificencia, imperio y potencia, ahora y en todos los siglos. Amén”.

Judas lleva este mensaje a los creyentes para que se guarden de la influencia seductora de los falsos maestros, hombres que tienen apariencia de piedad, pero que no son líderes seguros. En estos últimos días, los falsos maestros se levantarán y serán activamente celosos. Todo tipo de teorías se presentará para desviar la mente de los hombres y mujeres de la misma verdad que define la posición que podemos ocupar con seguridad en este tiempo en que Satanás está trabajando con fuerza sobre los religiosos, llevándolos a pretender ser justos, pero que fallan en ponerse bajo la guía del Espíritu Santo.

Teorías falsas serán mezcladas con cada fase de la experiencia, y defendido con fervor satánico con el fin de cautivar la mente de toda alma que no está arraigada y cimentada en el conocimiento pleno de los principios sagrados de la Palabra. En medio de nosotros se levantarán falsos maestros, escuchando a espíritus engañadores cuyas doctrinas son de origen satánico. Estos maestros llevarán discípulos tras ellos. Entrando sigilosamente sin darse cuenta, ellos usarán palabras lisonjeras, y harán falsificaciones hábiles con el tacto seductor.

UN MENSAJE A MIEMBROS DE IGLESIA.-

La única esperanza de nuestras iglesias es estar completamente despiertas. Aquellos que son bien basados en la verdad de la Palabra, aquellos que prueban todo por un “Así dice el Señor” son seguros. El Espíritu Santo dirigirá aquellos que aprecian la sabiduría de Dios encima de los sofismas engañosos de agencias satánicas. Que haya mucha oración, no en líneas humanas, pero bajo la inspiración del amor de la verdad como está en Jesucristo. Las familias que creen la verdad deben hablar palabras de sabiduría e inteligencia, – palabras que les vendrán como el resultado de escudriñar las escrituras. Ahora es nuestro tiempo de prueba y proceso. Ahora es el tiempo cuando los miembros de cada familia creyente deben cerrar sus labios contra palabras de acusación acerca de sus hermanos. Déjeles decir palabras que imparten valor, y refuerzan la fe que trabaja por el amor y purifica el alma.

Padres y madres cristianos están llamados a cumplir con sus obligaciones en el hogar. Se debe tratar de salvar a sus hijos para la vida eterna. Que no se aconseje a sus hijos a conectarse con el Sanatorio de Battle Creek, o con las escuelas que se pondrán en funcionamiento en Battle Creek. El peligro que existe es diez veces mayor ahora en nuestros jóvenes de ir allí, de lo que ha habido en cualquier periodo pasado.

“Pero hubo también falsos profetas en el pueblo”, dice el apóstol Pedro en lo concerniente a la iglesia antigua, “como habrá entre vosotros falsos doctores, que introducirán encubiertamente herejías de perdición, y negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos perdición acelerada. Y muchos seguirán sus disoluciones, por los cuales el camino de la verdad será blasfemado; y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas, sobre los cuales la condenación ya de largo tiempo no se tarda, y su perdición no se duerme.

Porque si Dios no perdonó a los ángeles que habían pecado, sino que habiéndolos despeñado en el infierno con cadenas de oscuridad, los entregó para ser reservados al juicio; y si no perdonó al mundo viejo, mas guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de malvados; y si condenó por destrucción las ciudades de Sodoma y de Gomorra, tornándolas en ceniza, y poniéndolas por ejemplo a los que habían de vivir sin temor y reverencia de Dios, y libró al justo Lot, acosado por la nefanda conducta de los malvados; (Porque este justo, con ver y oír, morando entre ellos, afligía cada día su alma justa con los hechos de aquellos injustos); sabe el Señor librar de tentación a los píos, y reservar a los injustos para ser atormentados en el día del juicio”.
El Señor está protegiendo a su pueblo contra la repetición de los errores y faltas del pasado. Siempre han abundado los falsos maestros, que abogan doctrinas erróneas y prácticas impías, y trabajan sobre principios falsos más plausibles, de manera encubierta, engañosa, después de haber tratado de engañar, si es posible, a los escogidos. Ellos están totalmente absortos en sus engaños. Si ellos no tienen éxito, porque su camino se hace cercado por las advertencias de Dios, ellos cambiarán en algo los rasgos de su trabajo, y las representaciones que ellos han hecho, y llevan a cabo sus planes otra vez en una exposición falsa. Ellos rechazan admitir, arrepentirse, y creer. La confesión puede ser hecha, pero ninguna verdadera reforma ocurre, y las teorías erróneas traen la ruina sobre almas confiadas, porque estas almas creen y confían en los hombres que abogan por estas teorías.

UNA PALABRA DE ADVERTENCIA.-

Tengo instrucciones de llamar a los padres a estar atentos en mantener a sus hijos protegidos y alejados de Battle Creek. Y que todos presten atención en como escuchan. Hay muchas cosas que se presentan en lo que respecta a la hermana White. Algunos dicen una cosa y otros dicen otra. Hay quienes dicen que la hermana White no se opone a que tengamos una escuela en Battle Creek. Hasta que la misma hermana White haga esta declaración, no lo crea. Para aquellos que conocen los mensajes del Señor, yo diría manténgase firme: porque pronto todo se cumplirá. Aférrese a la Biblia. “Escudriñad las Escrituras”, dijo Cristo, “porque en ellas os parece que tenéis la vida eterna: Y ellas son las que dan testimonio de mí”.

Muchos estarán tan complacidos con sentimientos erróneos que se involucrarán en la promulgación de estos sentimientos y de teorías engañosas, fraudulentas. Y más que esto, ellos deliberadamente pagarán a cualquiera que los asista en promulgar estos sentimientos.

Deje que nuestras iglesias tengan cuidado en cualquier esfuerzo por sacar a nuestros jóvenes de sus iglesias para unirse a una institución con el fin de servir a los mundanos. Hago un llamamiento a los responsables de nuestras iglesias que tengan cuidado. Que son pastores, establecidos para vigilar las ovejas y los corderos del rebaño de Cristo. Nuestros jóvenes pueden recibir una mejor educación en un ámbito limitado mejor que ir a Battle Creek. Pero debido a que nuestros jóvenes no deben ir a Battle Creek, no se debe prevenir que se desarrollen. Cada día debe dárseles altos motivos para avanzar. Deben asistir a nuestras escuelas, y el profesor debe trabajar con ellos, y orar con ellos. Ellos deben salir de estas verdaderas escuelas como médicos misioneros firmemente ligados con el ministerio del evangelio.

Nuestras iglesias que tienen un profundo interés en los niños y jóvenes y en el trabajo de formación de los trabajadores para llevar adelante la obra esencial para este momento, no tiene por qué cometer errores, porque Dios abre caminos delante de todos los que están perfeccionando su carácter cristiano. Él tendrá lugares listos para ellos en dónde empezar a hacer el trabajo misionero.
Era para preparar a los trabajadores para este trabajo, que nuestras escuelas y sanatorios se han establecido.
No cometamos errores. La Palabra ha declarado: “Muchos vendrán en mi nombre diciendo: Yo soy el Cristo. Porque se levantarán falsos profetas y falsos Cristos, y darán señales grandes y prodigios, de tal manera que si fuera posible, engañarían aun a los escogidos”. Debemos recibir a estos en nuestra confianza, no, no. Debemos recibir sólo a los que dan más segura evidencia de que están haciendo el trabajo designado por Dios.

LA OBRA ANTE NOSOTROS.-

Le digo a nuestro pueblo, que aquellos de quienes debemos depender para hacer el trabajo misionero del Evangelio en los lugares donde la verdad representada debe ser, no sean distraídos por cualquier pretensión de su trabajo. La causa de Dios necesita de los mejores los trabajadores. Los obreros de Dios deben siempre acariciar una idea clara de lo que constituye la religión pura y sin mácula. En las ciudades donde la verdad será establecida se necesitarán obreros de fe bíblica y práctica. La obra de Dios debe ser llevada adelante en el Sur, y los jóvenes cuyo talento los hace más deseados en Battle Creek deben estar listos para entrar en los lugares preparados para ellos en las instituciones donde pueden obtener una formación para el trabajo sin ser lanzado a la compañía de gente del mundo, que no conocen a Dios, y cuyos sentimientos equivocados leuda la mente de aquellos con los que se ponen en contacto. No podemos darnos el lujo de permitir que la mente de nuestros jóvenes a ser así leudad, porque es en estos jóvenes que tenemos que depender para llevar adelante el trabajo en el futuro.

El trabajo en Washington exigirá a los mejores y más serios misioneros. Este lugar, el cuartel general de la nación, es un campo más importante, y deben estar allí aquellos que están capacitados en afirmar con sabiduría las razones de su fe. Serán necesarios hombres y mujeres jóvenes capacitados, que pueden tomar el trabajo como pioneros, y llevarlo adelante en la fuerza del Señor.

El pueblo de Dios debe mantener sus lámparas aparejadas y ardiendo en medio de la oscuridad moral y la incredulidad del mundo. Colportores—evangelistas son necesarios para hacer circular las publicaciones que contienen los mensajes de advertencia para este momento.

Hago un llamado a los Presidentes de las Conferencias a que ejerzan la influencia que nuestro Dios les ha dado para abrir campos que aun no han sido trabajados. Estos campos son como un reproche a nuestro pueblo. Organice su trabajo de manera inteligente, y luego proceda a la acción. Deje que su sencillez de expresión y su sencillez y pulcritud en el vestir, hable de su trabajo como misioneros. Ventajas educacionales serán provistas y el Señor irá delante de los que se ocupan de la obra en el espíritu de sacrificio.

Estudie la vida y enseñanzas de Cristo. Los hombres pueden presentar ofertas por sus servicios, ofreciendo grandes incentivos. Recuerde que Cristo pagó por que el precio de su propia vida, y que no son sus propios dueños. Usted ha de glorificar a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, que son de Él.

La humildad y la bondad son rasgos de carácter que Dios reconoce. La Palabra de Dios inculca la humildad, y alienta a la benevolencia. La humildad coloca al hombre en un terreno ventajoso, a través de la gracia de Cristo. Cristo vino a este mundo para revelar estas preciosas gracias como una ilustración de las gracias que estos deben revelar, quienes son recibidos como miembros de la familia real, hijos del rey celestial.

Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso (en la experiencia diaria) para vuestras almas.
El descanso llegará a todos los que sigan el ejemplo dado en la vida de Cristo. Aquel cuya vida práctica demuestra que ha aceptado el Evangelio para salvación de Cristo, tendrá acceso a muchas almas. Este es el caso de los hombres y las mujeres, y especialmente de la juventud.

Empero acerca de los tiempos y de los momentos, no tenéis, hermanos, necesidad de que yo os escriba: Porque vosotros sabéis bien, que el día del Señor vendrá así como ladrón de noche. Que cuando dirán, paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente, como los dolores a la mujer preñada; y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sobrecoja como ladrón; porque todos vosotros sois hijos de luz, e hijos del día; no somos de la noche, ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás; antes velemos y seamos sobrios.

Cristianos profesos que están siendo transformados a la semejanza de Cristo, y que le aman con todo el corazón, sinceramente trabajarán para establecer la verdad en muchos lugares. Este es el gran trabajo que el gran Médico Misionero nos ha dado a hacer. Fe firme y la perseverancia en la práctica de la piedad abrirá el camino delante de todo verdadero cristiano. Y cuando las almas se convierten a través de la instrumentalidad de estos trabajadores, darán toda la gloria a Dios, y se regocijarán con muy grande gozo.
Ellen G. White

Copiado el 27 de Agosto de 1903.
“Elmshaven” Sanitarium Cal. 26 de Agosto de 1903
Estimado hermano Griggs:

He recibido su carta del 18 de Agosto. Ayer le envié un telegrama, en el que le dije que publique en el Review and Herald los artículos que ha escrito con respecto a la reapertura del Colegio de Battle Creek. Sentí que no podía sino de consentir e la publicación de este artículo. La luz que me ha dado el Señor—que nuestros jóvenes no deben colectar en Battle Creek para obtener su educación, en particular no ha cambiado. El hecho de que el sanatorio se ha reconstruido en Battle Creek no cambia la luz. Todo lo que en el pasado hizo a Battle Creek un lugar inadecuado para nuestra juventud existe hoy en día, en lo que a la influencia se refiere.

Me ha llegado palabra a mí de que se han enviado cartas a las iglesias en los diferentes Estados, ofreciendo incentivos especiales a nuestros jóvenes para que se conecten con el Sanatorio de Battle Creek. Se le ha requerido a los líderes en nuestras conferencias enviar a nuestros hombres y mujeres jóvenes más prometedores al Sanatorio de Battle Creek para ser educados y formados como enfermeros. Este es un esfuerzo para contrarrestar el trabajo del consejo del Señor. Aquellos que presentan estos incentivos están trabajando en contra de la voluntad del Señor.
Si el sanatorio se hubiese restablecido de acuerdo con el plan del Señor, no estaría ahora en Battle Creek. El Señor permitió que el sanatorio fuese destruido por el fuego, para quitarle la objeción planteada de salir de Battle Creek. Fue Su designio, no que un gran edificio fuera construido, sino que los planes debían hacerse en varios lugares. Estos pequeños sanatorios debían ser establecidos donde podrían tener el beneficio y la ventaja de tierras para fines agrícolas. Es el plan de Dios que la agricultura se lleve a cabo en relación con nuestros sanatorios y escuelas. Nuestros jóvenes necesitan la educación que se derivan de esta línea de trabajo. Es bien y es más que bien— es esencial— que se hagan esfuerzos para llevar a cabo el plan del Señor a este respecto.

Cuando llegó el llamado a salir de Battle Creek, el motivo fue: “Estamos aquí, y todos establecidos. Sería imposible mudarse sin grandes gastos”.

El Señor permitió que el fuego consumiera el edificio del sanatorio y así eliminara la mayor objeción a cumplir con su propósito. Después, un gran edificio, diferente en diseño, pero capaz de albergar a muchos pacientes, se erigió en el mismo sitio que el antiguo edificio. Desde la apertura de esta institución un gran número de personas llegaron a la misma. Algunos de ellos son pacientes, pero algunos son tan solo turistas. Pero el gran número en el Sanatorio no es evidencia de que es la voluntad de Dios que tal sea el estado de las cosas. Nuestros sanatorios no fueron diseñados para ser casa de huéspedes para las personas más ricas del mundo.

El cuidado de la gran cantidad de invitados en el Sanatorio requiere un gran número de jóvenes, y a los que están a cargo de nuestras iglesias se les pide que envíen a nuestro Sanatorio los nombres de hombres y mujeres jóvenes más prometedores en la iglesia, para que estos jóvenes puedan ser comunicados con los gerentes del sanatorio, e invitarlos a venir al Sanatorio para tomar el curso de las enfermería.

Yo diría, tengan cuidado con lo movimientos que se hacen. No es el designio de Dios que nuestra juventud deba ser llamada a Battle Creek. Llamarlos a este lugar, y su asociación con la gente del mundo de todos los grados, altos y bajos, es como Lot llevando a su familia a Sodoma.

El Señor dijo: Es por el bien de nuestros jóvenes que deben ser educados en un lugar distinto a Battle Creek. Él declaró que era su voluntad que el Colegio de Battle Creek fuera trasladado a algún lugar en el campo.

En este momento había una pesada carga en nuestras escuelas. Oré para que de alguna manera se abriera el camino para que estas deudas fueran canceladas. Pero Cristo escuchó mis oraciones y las oraciones de muchos otros, y el camino se abrió. Se me instruyó a dar el manuscrito del libro, “Palabras de Vida del Gran Maestro” a nuestras escuelas. Nuestras casas editoriales debían compartir el don dando el trabajo de impresión y encuadernación del libro y nuestra gente debía venderlo y dar de su tiempo.
El Señor ha bendecido el esfuerzo realizado para aliviar a nuestras escuelas de la deuda, y me han dicho que 300.000 dólares se habían recaudado para cancelar la deuda. Mientras estaban involucrados en la venta de Palabras de Vida del Gran Maestro, los estudiantes y miembros de la iglesia han obtenido una excelente experiencia. A medida que tomaron este trabajo desinteresadamente recibieron grandes bendiciones. Muchos han adquirido un conocimiento de cómo manejar nuestros libros grandes. El Señor mismo ha colaborado en este trabajo.

Fue en la época en que luz fue dada con respecto a “Palabras de Vida del Gran Maestro” que el Señor me dio instrucciones de que el Colegio de Battle Creek debía ser removido de ese lugar, y establecerse en algún otro lugar. Habían demasiados intereses en Battle Creek. Escuelas más pequeñas deberían ser establecidas en distintos lugares lejos de las ciudades.

El establecimiento de la escuela en Berrien Springs contaba con el elogio de Dios. Los responsables de la escuela en ese lugar tienen mucho para animarlos.

¿Vamos a dejar ahora que el enemigo gestione por nosotros? ¿Debido a que el sanatorio está donde no debe ser, la Palabra del Señor no cuenta? ¿Vamos a permitir que los más inteligentes de nuestra juventud en las iglesias a lo largo de nuestras conferencias sean llamados a Battle Creek, a convertirse en siervos de los mundanos, para ser mimados y despojados de su sencillez, al ponerlos en contacto con hombres y mujeres que no tienen el temor de Dios en sus corazones? Esos hombres y mujeres vendrán en gran número al Sanatorio de Battle Creek, y un gran número de ayudantes será necesario. Será que los responsables en nuestras conferencias permitan a nuestros jóvenes, que, en escuelas lejos de Battle Creek pueden ser equipados para la obra del Señor, sean atraídos a Battle Creek, cuando por muchos años el Señor ha estado llamando a su pueblo a alejarse de Battle Creek.

La mente humana puede no ver la necesidad del llamado a las familias a salir de Battle Creek, y establecerse en lugares donde se puede hacer obra evangelística médico misionera. Pero el Señor ha hablado. ¿Vamos a poner en duda su palabra?

Nuestros jóvenes han de estar preparados para hacerse cargo de la escuela de la iglesia en la que a los niños en nuestras iglesias se les enseñarán los principios básicos de la educación. Este es un trabajo muy bonito, que exige la máxima capacidad y el estudio más cuidadoso. Nuestros hombres y mujeres jóvenes deben prepararse para avanzar en esta línea de trabajo. ¿Entonces vamos a permitir que nuestros jóvenes más prometedores sean llamados a una obra que no está cumpliendo con las especificaciones de Dios?

LA EMPRESA FAMILIAR.-

La verdad, en todos sus aspectos importantes necesita tener un más profundo asidero en los padres de lo que hasta ahora han tenido. Los padres deben trabajar por sus propios hijos, ayudándolos cuando aún están en el hogar, a ganar una aptitud para trabajar como misioneros de Cristo, cuando salen de la casa. Deben ser enseñados a ser fiel en el trabajo. Deben aprender a aliviar el cansancio de la madre, compartir sus cargas. Los niños mayores pueden ayudarla mucho al ayudar a cuidar a los más pequeños. Y los más jóvenes pueden aprender a realizar muchas de las tareas sencillas de la casa.

Los jóvenes y las jovencitas deben considerar una capacitación en las tareas del hogar como una parte muy importante de su educación. La empresa familiar es un sector social de lo sagrado, en el que cada miembro debe desempeñar una parte, cada uno ayudando al otro. El trabajo del hogar debe moverse suavemente, al igual que las diferentes partes de la maquinaria bien regulada. La madre debe ser liberada de muchas cargas que los hijos e hijas puedan tomar sobre sí mismos.

¿Qué tan importante es que los padres y las madres deban dar a sus niños, desde su infancia, la instrucción correcta? Deben enseñarles a obedecer el mandato: “Honra a tu padre ya tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.” Y los niños a medida que crecen en años, deben apreciar el cuidado que sus padres les han dado, y deben encontrar su mayor placer en ayudar a padre y madre.

Padres y madres deben hacer todo lo posible en llevar adelante la obra de la casa en buen camino. La ley de Dios con sus principios y preceptos sagrados solemnes, siempre debe ser la regla. Los principios de la Biblia han de ser enseñados y practicados. Los padres deben enseñar a sus hijos las lecciones de la Biblia, hacerlas tan simple que puedan ser fácilmente entendidas.

Cuanto más estrechamente los miembros de una familia están unidos en su trabajo, en el hogar, más edificante y útil será la influencia que el padre y la madre y los hijos e hijas ejerzan fuera de la casa.

Es un asunto serio enviar a los niños lejos del hogar, privándolos así de la atención de sus padres. Es de la mayor importancia que las escuelas de iglesia sean establecidas a las cuales los niños puedan ser enviados, y aún así estar bajo la vigilancia, el cuidado de sus madres, y aún así tener la oportunidad de aprender las lecciones de la utilidad que es el designio de Dios que se aprenda en el hogar.

En nuestras escuelas más grandes debe hacerse provisión para la educación de los niños más pequeños. Esta línea de trabajo debe ser manejada sabiamente, en conexión con el trabajo de los estudiantes más avanzados. Los estudiantes mayores deben ser alentados a tomar parte en la enseñanza de las clases menores.

Estas cosas no son bagatelas indignas de nuestra consideración. Deseo señalar especialmente que mucho más se puede hacer para salvar y educar a los hijos de aquellos que en la actualidad no pueden alejarse de las ciudades. Escuelas de Iglesia han de establecerse en estas ciudades y en relación con estas escuelas se debe hacer provisión para la enseñanza de estudios superiores, donde se requieren. Estas escuelas pueden ser manejadas de tal manera, parte unida a una parte, y que será un conjunto completo. El Señor tiene sus métodos, sus planes y su sabiduría.

DISEÑO DE DIOS EN LA CREACION DE SANATORIOS.-

Es el designio de Dios manifestar a través de su pueblo los principios de su reino. Que en la vida y el carácter revelen estos principios. Él desea separarlos de las costumbres, hábitos y prácticas del mundo. El objetivo es traerlos cerca de Él para que Él pueda hacerles conocer su voluntad.

Este fue el propósito de la liberación del pueblo de Israel de Egipto. En la zarza ardiente, Moisés recibió de Dios el mensaje para el rey de Egipto, “Deja ir a mi pueblo para que me sirva” Éxodo 7:16. Con mano fuerte y brazo extendido de Dios sacó la hueste hebrea de la tierra de esclavitud. Maravillosa fue la liberación que obró para ellos, castigando a sus enemigos, que se negaron a escuchar Su palabra, con la destrucción total.
Dios deseaba apartar a su pueblo del mundo, y prepararlos para recibir su palabra. De Egipto, los llevó al monte Sinaí, donde Él les reveló su gloria. Aquí no había nada que atrajera sus sentidos o desviara su mente de Dios: al mirar la gran multitud las altas montañas que se elevaban sobre ellos, podían darse cuenta de su propia insignificancia ante los ojos de Dios. Al lado de estas rocas, inmovibles, excepto por el poder de la voluntad divina, Dios se comunicaba con los hombres. Y para que su palabra siempre fuera clara y distinta en sus mentes, proclamó en medio de truenos y relámpagos, y con terrible majestad la ley El había dado en el Edén, y que era el reflejo de su carácter. Y las palabras fueron escritas en tablas de piedra por el dedo de Dios. Así, la voluntad del Dios infinito le fue revelada a un pueblo que fue llamado a dar a conocer a toda nación, tribu, lengua los principios de su gobierno en el cielo y en la tierra.

A la misma obra ha llamado a su pueblo en esta generación. A ellos ha revelado su voluntad, y de ellos exige obediencia. En los últimos días de la historia de esta tierra la voz que habló desde el Sinaí todavía está diciendo a los hombres, “No tendrás dioses ajenos delante de mí”. Éxodo 20:3. Hombre ha puesto su voluntad en contra de la voluntad de Dios, pero El no puede silenciar esta voz de mando. La mente humana nunca puede comprender plenamente su obligación a un poder superior, pero no puede eludir la obligación. Profundas teorías y especulaciones puede abundar, pueden tratar de establecer la ciencia en oposición a la revelación y acabar así con la ley de Dios: pero todavía más fuerte y todavía más fuerte voluntad el Espíritu Santo traer ante ellos el mandat6 “Adorarás al Señor tu Dios y a Él sólo servirás”. Mateo 4:10.

¿Cómo es el mundo para tratar la ley de Dios? En todas partes los hombres están trabajando en contra de los preceptos divinos. Incluso las iglesias están tomando partido con el gran apóstata. Los hombres en su ceguera se jactan del progreso maravilloso y la iluminación, pero lo celestial ver la tierra llena de corrupción y violencia. Debido al pecado la atmósfera de nuestro mundo se ha convertido en la atmósfera de un lazareto.
Un gran trabajo ha de ser cumplido en decir delante de los hombres las verdades salvadoras del Evangelio. Este es el medio ordenado por Dios para detener la ola de corrupción moral. Esta es su medio de restaurar su imagen moral en el hombre. Es su remedio para la desorganización universal. Es el poder que reúne a los hombres en armonía.

Presentar estas verdades es la obra del mensaje del tercer ángel. El Señor designa que la presentación de este mensaje sea el más elevado, el trabajo más grande realizado en nuestro mundo en este momento. Para que este trabajo pueda ser llevado adelante en líneas correctas, ha dirigido la creación de escuelas, sanatorios, casas editoriales, y otras instituciones. En estas instituciones deben ser desplegados los atributos de Dios, y la gloria y la excelencia de la verdad aparecer más vívida.

El Señor hace años me dio una luz especial en cuanto a la creación de una institución de salud donde los enfermos podían tratarse en líneas totalmente diferentes de los que siguen en cualquier otra institución en nuestro mundo. Debía de ser fundada y conducida en los principios de la Biblia como instrumentalidad del Señor. Aquellos que tuvieran alguna relación con esta institución debían ser educados en los principios de restablecimiento de salud.

La familia humana está sufriendo debido a la transgresión de las leyes de Dios. Satanás está constantemente instando a los hombres a aceptar sus principios, y por lo tanto él está buscando contrarrestar la obra de Dios. Él está constantemente presentando el pueblo elegido por Dios como un pueblo engañado. Él es el acusador de los hermanos, y su poder acusador está constantemente utilizando en contra de aquellos que obran justicia. A través de su pueblo, el Señor desea responder a las acusaciones de Satanás mostrando el resultado de la obediencia a los principios correctos.

Él desea que nuestras instituciones de salud se presenten como testigos de la verdad. Estas deben dar carácter a la obra que debe ser llevada adelante en los últimos días en la restauración del hombre a través de una reforma de los hábitos, apetitos y pasiones. Los Adventistas del Séptimo Día han de ser representados al mundo por los adelantados principios de la reforma de salud que Dios nos ha dado.

Verdades aún mayores se están desarrollando para este pueblo al acercarnos al fin del tiempo, y los designios de Dios es que establezcamos por todas partes instituciones para aquellos quienes están en tinieblas con respecto a las necesidades del organismo humano puedan ser educados, y para que ellos a su vez puedan llevar a otros a la luz de la reforma de la salud. Los líderes ciegos, guías de ciegos deben aprender la verdad en lo que respecta a una vida saludable como se enseña en las Escrituras.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16.
Nuestras instituciones de salud deben ser conducidas en los principios de salvar la vida. Aquellos que están sufriendo debido a la transgresión de las leyes físicas deben ser enseñados que la transgresión de las leyes de la naturaleza es la transgresión de la ley de Dios. “Si quieres entrar en la vida”, dice Cristo, “guarda los mandamientos.” Mateo 19:17. Vivir mi ley “como la niña de tus ojos”. Proverbios 7:2.

Y en nuestras instituciones médicas, la gente debe ser puesta en contacto con las verdades especiales para este tiempo.
Dios dice, “habrá instituciones establecidas bajo la supervisión de los hombres que han sido sanados a través de la fe en la palabra de Dios, y que han logrado superar sus defectos de carácter.” En el mundo todo tipo de disposiciones se han hecho para el alivio del sufrimiento humano, pero la verdad en su sencillez ha de ser llevado ante los que sufren mediante la agencia de hombres y mujeres que son leales a los mandamientos de Dios. Sanatorios han de establecerse a través de todo el mundo, y ser administrados por un pueblo que está en armonía con las leyes de Dios, un pueblo que cooperará con Dios en la defensa de la verdad que determina el caso de cada alma por quien Cristo murió.

La verdad debe ser vivida por cada uno que tenga cualquier conexión con la obra de Dios en nuestros sanatorios. Médicos, enfermeras y ayudantes deben trabajar en armonía, para sanar no sólo los males del cuerpo, sino que también los desórdenes del alma. Cuando esto es hecho, un poder de Dios irá con los obreros. Los médicos, enfermeras y administradores, serán canales de luz. El Señor trabajará con las personas que le honran.

Toda la luz del pasado, que brilla en el presente, y alcanza hacia el futuro, tal como se revela en la palabra de Dios, es para todas las almas que vienen a nuestras instituciones de salud. El Señor designa que los sanatorios establecidos entre los Adventistas del Séptimo Día sean símbolos de lo que puede hacerse para el mundo.
Tipos del poder salvador de las verdades del Evangelio, han de ser agencias en el cumplimiento de los grandes propósitos de Dios para la raza humana.

Al pueblo de Dios y sus instituciones en esta generación, así como al antiguo Israel pertenecen las palabras escritas por Moisés a través del espíritu de inspiración:

Porque tú eres pueblo santo á Jehová tu Dios: Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la haz de la tierra. Deuteronomio 7:6.

Mirad, yo os he enseñado estatutos y derechos, como Jehová mi Dios me mandó. Guardadlos, pues, y ponedlos por obra: porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia en ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, gente grande es ésta. Porque ¿qué gente grande hay que tenga los dioses cercanos á sí, como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos? Y ¿qué gente grande hay que tenga estatutos y derechos justos, como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros? Deuteronomio 4:5-8.

Aun estas palabras no logran llegar a la grandeza y la gloria del propósito de Dios que han de realizarse por medio de su pueblo. No solo a este mundo, sino al universo, vamos a poner de manifiesto los principios de su reino. El apóstol san Pablo, escribiendo por el Espíritu Santo, dice:
A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los Gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, Y de aclarar á todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que crió todas las cosas. Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora notificada por la iglesia á los principados y potestades en los cielos. Efesios 3:8-10.

“Porque somos hechos espectáculo al mundo, y a los ángeles, y a los hombres”.
“¿Cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios?” 1 Corintios 4:9; 2 Pedro 3:11-12.

LA OBRA MEDICO MISIONERA Y El MINISTERIO DEL EVANGELIO.-

A medida que la obra misionera médica se extiende más, habrá tentación para que sea independiente de nuestras conferencias. Pero se me ha presentado que este plan no es correcto. Las diferentes líneas de nuestra obra son sino partes de un gran conjunto. Tienen un centro.

En Colosenses leemos: “Todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal, y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios. Colosenses”. 2:17-19.
Nuestro trabajo en todas sus líneas es demostrar la influencia de la cruz. La obra de Dios en el plan de la salvación no se debe hacer de ninguna manera dislocada. No es operar al azar… El plan que proporcionó la influencia de la cruz proveyó también el método de su difusión. Este método es simple en sus principios y completo en sus líneas de plano, distinto. Parte está conectada con parte en perfecto orden y relación.

Dios ha reunido a su pueblo en capacidad de iglesia con el fin de que puedan revelar al mundo la sabiduría del que forman esta organización. Dios sabía qué planes delinear para la eficiencia y el éxito de su pueblo. La adhesión a estos planes los capacitaría para dar testimonio de la autoría divina del gran plan de Dios para la restauración del mundo.

Quienes toman parte en la obra de Dios deben ser dirigidos y guiados por Dios. Cada ambición humana ha de ser sumergida en Jesucristo, que es la cabeza sobre todas las instituciones que Dios ha establecido. Él sabe cómo poner en funcionamiento y mantener en funcionamiento sus propias agencias. Él sabe que la cruz debe ocupar el lugar central, porque es el medio de expiación del hombre, y debido a la influencia que ejerce sobre todas las partes del gobierno divino. El Señor Jesús, que ha sido a través de toda la historia de nuestro mundo comprende los métodos que deberían invertirse con poder sobre la mente humana. Él sabe la importancia de cada una de las agencias, y entiende cómo las diversas agencias deben estar relacionadas entre sí.

“Porque ninguno de nosotros vive para sí”. Romanos 4:17. Esta es la ley de Dios en el cielo y la tierra. Dios es el gran centro. De Él procede toda la vida. A Él pertenecen todo servicio, homenaje, y lealtad.

Para todos los seres creados es el mismo gran principio de vida, la dependencia en y la cooperación con Dios. La relación que existe en la familia pura de Dios en el cielo había de existir en la familia de Dios en la tierra. Bajo Dios, Adán había de estar a la cabeza de la familia terrenal para mantener los principios de la familia celestial. Esto habría traído paz y felicidad. Pero la ley que nadie vive para sí Satanás estaba resuelto a oponerse. Él deseaba vivir para sí mismo. Fue esto lo que trajo la rebelión en el cielo, y fue la aceptación de este principio como el hombre trajo el pecado a la tierra.
Cuando Adán pecó, el hombre se separó de la censura ordenada por el cielo.
Un demonio se convirtió en el centro de poder en el mundo. Donde debería haber estado el trono de Dios, Satanás habían colocado su trono. El mundo puso su homenaje, como ofrenda voluntaria, a los pies del enemigo.

¿Quién podrían traer en los principios ordenados por Dios en gobierno para contrarrestar los planes de Satanás, para devolver el mundo a su lealtad? Dios dijo, que enviaré a mi hijo, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16

Este es el remedio para el pecado. Cristo dice, donde Satanás ha establecido su trono, se quedará mi Cruz. Satanás será echado fuera, y yo seré levantado para atraer a todos los hombres á mí. Yo seré el centro del mundo redimido. El Señor Dios será exaltado. Quienes ahora están controlados por la ambición humana, pasiones humanas, pasará a ser obreros para mí. Las malas influencias se han confabulado para contrarrestar todo lo bueno. Se han confederado para que todos los hombres piensen que es justo oponerse a la ley de Jehová. Pero mi ejército se reunirá en conflicto con las fuerzas satánicas. Mi espíritu se combinará con cada agencia celestial para oponerse a ellos. Ninguna de mis agencias ha de estar ausentes. Tengo una obra para todos los que me aman. Tengo empleo para cada alma que trabaje bajo mi dirección. La actividad del ejército de Satanás, el peligro que rodea el alma humana, requieren las energías de cada obrero. Pero ninguna compulsión debe ser ejercida. La depravación del hombre ha de ser enfrentada por el amor, la paciencia, la piedad de Dios. Mi trabajo consistirá en salvar a los que están bajo el dominio de Satanás.

A través de Cristo, Dios trabaja para devolver al hombre su primera relación con su Creador, y para corregir las influencias desorganizadoras introducidas por Satanás. Sólo Cristo
estaba libre de contaminación en un mundo de egoísmo, donde los hombres destruirían a un amigo o un hermano con el fin de cumplir con el plan puesto en sus mentes por Satanás. Cristo vino a nuestro mundo, revistiendo su divinidad con la humanidad, para que la humanidad pudiera tocar la humanidad y la divinidad asir la divinidad. En medio del fragor del egoísmo El podía decir a los hombres, Vuelve a tu Centro, Dios. Él hizo posible que el hombre hiciera esto mediante la realización de los principios del cielo en este mundo. En la humanidad Él vivió la ley de Dios. A los hombres en todas las naciones, todos los países, todos los climas, Él impartirá los regalos más selectos del cielo, si ellos aceptan a Dios como su Creador y Cristo como su Redentor.

Sólo Cristo puede hacer esto. Su evangelio, en el corazón y las manos de sus seguidores, es el poder que ha de llevar a cabo esta gran obra. “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y el conocimiento de Dios!”. Romanos 11:33. Cristo hizo posible que la obra de la redención fuera realizada, al convertirse en el objeto de declaraciones falsas de Satanás. Así fue que Satanás mostró ser la causa de la deslealtad en el universo de Dios. Así fue que se estableció para siempre la gran controversia entre Cristo y Satanás.

Satanás refuerza las tendencias destructivas de la naturaleza del hombre. Trae envidia, celos, egoísmo, codicia, emulación y luchas para el lugar más alto. Agencias de mal ponen su parte en operación a través del diseño de Satanás. Así, los planes del enemigo, con sus tendencias destructivas, se han introducido en la iglesia. Cristo viene con su propia influencia redentora, proponiendo a través de la agencia de su Espíritu para impartir su eficacia a los hombres, y los emplea como sus instrumentos, obreros junto con él para tratar de atraer al mundo de nuevo a su lealtad.

Los hombres están vinculados en comunión, en la dependencia, del uno al otro. Por los eslabones de oro de la cadena de amor que han de encontrarse fijos al trono de Dios. Esto sólo puede hacerse por medio de Cristo impartiendo al hombre finito atributos que el hombre siempre hubiera poseído si hubiera permanecido leal y fiel a Dios.

Aquellos que, a través de una comprensión inteligente de las Escrituras, ven la cruz correctamente, aquellos que verdaderamente creen en Jesús, tienen un fundamento seguro para su fe. Ellos tienen la fe que obra por amor y purifica el alma de todas sus imperfecciones heredadas y cultivadas.

Dios ha unido a los creyentes en la capacidad de la iglesia para que uno pueda fortalecer otro en un esfuerzo bueno y justo. La iglesia en la tierra en verdad sería un símbolo de la iglesia en el cielo si los miembros fueran de una sola mente y una fe. Son aquellos quienes no son obrados por el Espíritu Santo los que obstaculizan el plan de Dios. Otro espíritu se apodera de ellos, y ellos ayudan a fortalecer las fuerzas de las tinieblas. Los que son santificados por la sangre preciosa de Cristo, no se convertirán en el medio que trabaje en contra del gran plan que Dios ha ideado. No harán nada para perpetuar la división en la iglesia. Ellos no traerán depravación humana en cosas pequeñas o grandes.

Es verdad que hay cizaña entre el trigo; en el cuerpo de los observadores del Sábado males se han de ver, ¿pero debido a esto hemos de menospreciar a la Iglesia? ¿No deberían los administradores de cada institución, los líderes de cada iglesia, tomar la obra de purificación de tal manera que la transformación en la iglesia la haga una luz brillante en un lugar oscuro?

¿Qué es lo que no podría un creyente hacer en el ejercicio de principios puros y celestiales, si rehúsa ser constreñido, si se mantiene firme como una roca a un “Así dice el Señor”? Los ángeles de Dios vendrán en su ayuda, preparando el camino delante de él.

Pablo escribe a los Romanos: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro racional culto. Y no os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Romanos 12:1-2.
Este capítulo entero es una lección que suplico a todos los que dicen ser miembros del cuerpo de Cristo que estudien.

Nuevamente Pablo escribe: “Y si el primer fruto es santo, también lo es el todo, y si la raíz es santa, también lo son las ramas. Que si algunas de las ramas fueron quebradas, y tú, siendo acebuche, has sido ingerido en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la grosura de la oliva; No te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú á la raíz, sino la raíz á ti. Pues las ramas, dirás, fueron quebradas para que yo fuese ingerido. Bien: por su incredulidad fueron quebradas, mas tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, antes teme. Que si Dios no perdonó á las ramas naturales, á ti tampoco no perdone. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios: la severidad ciertamente en los que cayeron; mas la bondad para contigo, si permanecieres en la bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.” Romanos 11:16-22. Muy claramente estas palabras demuestran que no debe haber ningún tono despectivo de los organismos, que Dios ha puesto en la iglesia.
El ministerio santificado exige abnegación. La cruz debe ser elevada, y su lugar en la obra del Evangelio mostrada. La influencia humana ha de extraer su eficacia de Aquel que es poderoso para salvar y mantener guardado a todos los que reconocen su dependencia en Él. Por la unión de los miembros de la iglesia con Cristo y entre sí, la fuerza transformadora del Evangelio debe ser difundida en todo el mundo.

En la obra del evangelio el Señor utiliza diferentes instrumentos, y no debe permitirse que nada separe estos instrumentos. Nunca debe establecerse un sanatorio como una empresa independiente de la iglesia. A través de sus labores, las almas han de ser salvas para que el nombre de Cristo sea magnificado.

La obra médica misionera en ningún caso debe separarse de el ministerio evangélico. El Señor ha especificado que los dos deben estar estrechamente conectados con el cuerpo como el brazo se conecta con el cuerpo. Sin esta unión, ninguna parte de la obra es completa. La obra médica misionera es la ilustración del Evangelio.

Pero Dios no diseñó que la obra médica misionera debiera eclipsar la obra del mensaje del tercer ángel. El brazo no debe convertirse en el cuerpo. El mensaje del tercer ángel es el mensaje del evangelio para estos últimos días, y en ningún caso, debe de ser eclipsado por otros intereses y hacerlo aparecer como un factor no esencial. Cuando en nuestras instituciones todo se coloque por encima del mensaje del tercer ángel, el Evangelio no es allí el gran poder guiador.

La cruz es el centro de todas las instituciones religiosas. Estas instituciones deben estar bajo el control del Espíritu de Dios, en ninguna institución debe un solo hombre ser el único jefe. La mente divina tiene hombres para cada lugar.

A través del poder del Espíritu Santo, toda obra que Dios ha designado debe ser elevada y ennoblecida, y hecha para dar testimonio del Señor. El hombre debe colocarse bajo el control de la mente eterna, cuyos dictados han de ser obedecidos en cada particular.

Tratemos de comprender nuestro privilegio de caminar y trabajar con Dios. El Evangelio, a pesar de que contiene la voluntad expresa de Dios, no es de ningún valor a los hombres, altos o bajos, ricos o pobres, a menos que se sujeten a Dios. El que lleva a sus semejantes el remedio para el pecado, tiene que primero ser él mismo obrado por el Espíritu de Dios. Él no debe manejar los remos a menos que esté bajo la dirección divina. Él no puede trabajar eficazmente, no puede llevar a cabo la voluntad de Dios en armonía con la mente divina, a menos que se entere, no por fuentes humanas, sino por la sabiduría infinita, que Dios se complace con sus planes.

El benevolente designio de Dios abarca todas las ramas de la obra. La ley de dependencia recíproca e influencia ha de ser reconocida y respetada. “Ninguno de nosotros vive para sí mismo.” El enemigo ha usado la cadena de la dependencia para atraer a los hombres entre sí. Ellos se han unido para destruir la imagen de Dios en el hombre, yendo en contra de la obra del evangelio pervirtiendo sus principios. Están representados en la palabra de Dios como atados en manojos para ser quemados. Satanás está uniendo sus fuerzas para perdición. La unidad del pueblo elegido de Dios ha sido terriblemente conmocionada. Dios presenta un remedio. Este remedio no es una influencia entre muchas influencias y en el mismo nivel con ellos: es una influencia por encima de toda influencia sobre la faz de la tierra, correctiva, que eleva y ennoblece. Aquellos que trabajan para el evangelio deben ser elevados y santificados: porque están tratando con los grandes principios de Dios. Unidos con Cristo, son colaboradores de Dios. Así, el Señor desea unir a sus seguidores, para que puedan ser un poder para el bien actuando cada uno su parte; sin embargo, todos apreciando el principio sagrado de la dependencia en el gran Jefe.

Takoma Park, Washington, D. C.
24 de Mayo de 1905.

Deseo que todos debieran comprender los asuntos en la luz correcta. Los mensajes dados en la Conferencia de 1901, y desde ese momento, que nuestros sanatorios no debían estar vinculados con la Asociación Médica Misionera en Battle Creek, fueron lo suficientemente claros para ser comprendidos por todos nuestros obreros médicos. Si nuestros médicos, a quienes Dios ha honrado grandemente, dándoles luz y aliento, hubieran escuchado los consejos y advertencias que se les dio, habrían salvado a sí mismos y a nuestro pueblo en general de muchas perplejidades y tentaciones. El señor designó que estos hombres debían ser sus médicos, portadores de luz para el mundo; pero ellos se apropiaron indebidamente de las palabras de advertencia, y se ha permitido al enemigo hacer una obra extraña entre los que debían haberse mantenido como portaestandartes de la verdad.

El libro, “Templo Viviente”, contiene sentimientos falsos y engañosos, sobre la personalidad de Dios y de Cristo. El Señor abrió ante mí el verdadero significado de estos sentimientos, y me mostró que a menos que se repudiaran firmemente, engañaría a los escogidos. Preciosa verdad y bellos sentimientos fueron tejidos con falsas y engañosas teorías. Así, la verdad fue utilizada para justificar los errores más peligrosos. Las preciosas representaciones de Dios son tan tergiversadas de manera que parecen sostener las falsedades originadas por el gran apóstata. Sentimientos que pertenecen a la revelación de Dios están mezclados con falsas, y engañosas teorías de agencias satánicas.

En la controversia sobre estas teorías se ha afirmado que yo creía y enseñaba las mismas cosas que se me había instruido condenar en el libro, “El Templo Viviente.” Esto lo niego. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, yo digo que esto no es así. Espero que después de las muchas decididas advertencias que se han enviado a nuestros obreros de la salud en Battle Creek, adopten una postura por lo que es correcto y eliminen los obstáculos del camino. Pero otra oportunidad ha pasado yermos; y no puede y no se guardará silencio.

Verdades están siendo utilizadas con la finalidad de defender las teorías que he condenado en repetidas ocasiones. Hay quienes insisten en tomar las preciosas representaciones dadas por Dios, y tejerlas con sentimientos que Dios nunca diseñó ser presentadas a su pueblo. Protesto contra este uso de mis escritos, y me veo obligada a hablar a esta conferencia, diciendo: No os engañéis: Dios no puede ser burlado. El que usa fuera de lugar y aplica mal las cosas preciosas de Dios está pecando contra el cielo.
Tenía la esperanza de que estas cuestiones fueran resueltas en esta conferencia.
Espero que después de las muchas decididas advertencias que se han enviado a nuestros obreros de la salud en Battle Creek, adopten una postura por lo que es recto, y quiten los obstáculos del camino. Pero otra oportunidad ha pasado sin mejorar; y no puedo y no quedaré en silencio. La verdad de Dios está en peligro. Los estudiantes que han ido a Battle Creek para obtener una educación médica en las líneas de misioneros están en peligro de recibir los errores engañosos. En el nombre del Señor, le digo a nuestra gente: Deje que sus hijos reciban la instrucción en las líneas de médicos misioneros de aquellos que son fieles y leales a la fe que ha sido entregada al pueblo de Dios bajo el ministerio del Espíritu Santo. En medio de los peligros de estos últimos días, esta verdad ha de brillar como una lámpara que brilla.

Cuando el Dr. Kellogg reciba los mensajes de advertencia dados durante los últimos veinte años; cuando él se convierta sinceramente; cuando él actúe como un obrero cristiano coherente y equilibrado; cuando sus energías estén dedicadas a llevar adelante, la obra médico misionera en la dirección correcta; cuando él no tenga un testimonio que no tenga señales de doble sentido o de una interpretación falsa de la luz de que Dios ha dado, entonces podríamos tener confianza de que él está siguiendo la luz. Pero hasta entonces, no tenemos derecho a considerarlo como un líder seguro en la interpretación de las escrituras. El confundirá mentes y entremezclará errores científicos con la instrucción que el imparte. No es adecuado permitir que esta influencia seductora sea respirada por hombres y mujeres que se están capacitando para ser misioneros cristianos; porque de este modo serán engañados y alejados de las verdades que Cristo dio a Juan para dar a las iglesias.

Se me ha presentado que, en vista del curso de acción del Dr. Kellogg en la reunión de Berrien Springs, no debemos a tratarlo como un hombre guiado por el Señor, que deba ser invitado a asistir a nuestras reuniones generales como un maestro y líder.
Ellen G. White

Sunnyside, Cooranbong, N.S.W.
20 de Noviembre de 1898

La luz que se me ha dado en su caso, el Hermano……es que usted ha cometido un error. Usted ha intentado poner todo lo que hay de usted en el trabajo. Usted no ha observado horas regulares para comer o para descansar. Durante mucho tiempo, hermano……, ha abusado de sus facultades físicas; ha laborado por encima de su fuerza. Este no debe ser el ejemplo ministro, pero si usted hace lo que ha hecho en el pasado, usted solo será capaz de trabajar como una pieza de maquinaria averiada.

Haga un alto, le suplico, porque no es del agrado del Señor tenerlo en este estado de salud. Preséntese a Dios, le suplico. Pídale que perdone sus pecados, y que le ayude a poner en su vida futura toda la alegría que le sea posible.

Usted debe aplicar las leyes de la vida y la salud a su propio caso. En la violación de las leyes de la salud, incluso en hacer el servicio de Dios, usted no representa bien a su hacedor. Él no deja de estar consciente de su diligencia en el trabajo, de su fervor, pero debe recordar que usted no es un hombre sano. Sus órganos digestivos están en muy mal estado. Usted debe estar donde pueda tener los alimentos más nutritivos. Los vegetales no deben estar en su dieta. Algunos pueden subsistir en alimentos vegetales, pero usted no puede. Cuando los alimentos producen gases, y un mal aliento, usted debe saber que las cosas no están como deberían ser. Necesita una mejor circulación. Su imaginación es muy activa. El Señor quiere que la maquinaria humana esté mejor cuidada. Usted no lleva un mismo tiempo. Usted no puede mantener este esfuerzo como lo ha hecho, porque está disminuyendo su capacidad física, mental y moral. Usted debe tener un período de descanso.

El Señor valora a sus hijos. Él los quiere feliz, no el sufriendo. El sistema debe tener alimento. Su comida no necesita ser medida; usted tiene una mente observadora, estudie los alimentos que mejor puede asimilar. Pero lo que es de la mayor importancia es la regularidad y la sencillez en su dieta. No tenga una dieta de hambre, pero no coma una variedad en una sola comida. Consiga las mejores cosas, si le cuestan más, y no coma más de dos o tres artículos en una comida. Dos es mejor. Entonces no habrá tanta pelea ocurriendo en su estómago. Algunos han tratado de mantener una medida precisa de los alimentos que ellos comen. Esto mantiene la mente en sí mismos, y es totalmente tan malo como comer demasiado. Usted debe tratar de gobernar su alimentación. Será un asunto difícil para usted seguir este plan cuando vaya a otros lugares como tiene que hacerlo. Pero coma una comida sencilla. No deje de comer la tercera comida pero coma alimentos ligeros. Esto llamará la sangre del cerebro. Muchos de los que comen la tercera comida estarían mejor sin ella, pero hay casos en los que tres comidas ligeras son mejores que dos comidas completas.

Usted no ha dado a la naturaleza la oportunidad de hacer su trabajo. Usted ha abusado usted si mismo. Póngase a tiempo tan pronto como usted pueda. Deje el trabajo para unas pocas semanas, y póngase bajo tratamiento. No siga con su trabajo. El hermano Olsen que murió en Colorado, podría haber vivido para trabajar muchos años si se hubiese dado cuenta que era su deber cuidar el templo de Dios. El Señor lo habría utilizado como Su colaborador.

Hay muchos ahora bajo la sombra de la muerte que están dispuestos a hacer un trabajo para el maestro pero que no han sentido que sobre ellos descansaba una obligación sagrada de observar las leyes de Dios. Hay muchos que se han limitado a una dieta que no puede mantenerlos en salud.
En los esfuerzos para descartar una dieta a base de carne, no se ha tenido suficiente cuidado a fin de proporcionar alimentos nutritivos que tomen el lugar de la carne. Es realmente contrario a la reforma de salud cortar una gran variedad de platos, y luego irse al extremo opuesto, sin tomarse la molestia de comprender que la maquinaria viviente debe alimentarse para poder trabajar, y la reducen la cantidad y calidad de los alimentos a un bajo grado. En lugar de reforma de salud, esto es una deformación de la salud. Después que algunos han hecho el cambio en su dieta, no han considerado que deben tener tacto y energía para preparar sus alimentos en la forma más saludable. Hermano…… su estómago está en tal condición que debe ponerse en manos hábiles; debe tener la alimentación adecuada preparado para usted, sin que usted tenga que prestarle particular atención. Es su deber proteger la ciudadela del alma, y el poder del cerebro tomando semanas de descanso y no tratar de trabajar hasta que haya un cambio en usted para bien. sistema debe ser nutrido. Su sistema se trastornará si usted tiene que hacerse cargo de su propia dieta. Esta continua ansiedad mental es una carga que no debe soportar. Si cualquier médico le receta carne, diga que No; la carne de animales muertos no es parte de mi dieta. La carne no es necesaria para la salud y para la fortaleza de la mente o el cuerpo. Si el Señor no hubiera facilitado todo lo que es esencial en el mundo vegetal, habría una excusa para comer carne, pero ahora los animales están tan enfermos que ahora es realmente peligroso; es inmundo comer carne. La carne no formó ninguna parte en la comida proporcionada para el hombre en el principio. Fue después de la transgresión y la caída, cuando la muerte iba a ser parte del hombre, que Dios permitió a esa raza que vivió mucho tiempo comer carne de animales limpios.
Ellen G. White

St. Helena, California
5 de Febrero de 1902
Querido hermano y hermana Kellar:

Estoy un poco preocupada con respecto a ustedes, mis queridos amigos. Estoy muy ansiosa de que usted eche mano de la obra en Australia de la manera correcta. Estoy muy deseosa de que usted evite los errores que algunos han hecho. Al principio, su trabajo puede no ser agradable. Pero si se afianza en forma unida para hacer lo mejor posible, para mejorar sus capacidades y talentos, se encontrará muy cerca del Salvador. Usted está en un nuevo país, en la tierra misionera, y debe tener mucho cuidado en hacer todo lo que el Salvador requiere. ¡Usted debe siempre estar bajo la supervisión de Él que te ha comprado con su propia vida!

Hermana mía, me gustaría decir unas pocas palabras. Usted puede ser una gran bendición para su esposo. Pero usted necesita un trabajo hecho para usted antes de que pueda ser una bendición para aquellos con quienes entre en contacto. Usted sabe poco en cuanto a la consagración de corazón. ¿No hará usted una rendición incondicional de todo lo que tiene y es en el Señor? No eche a perder su registro por palabras y acciones baratas.

Siento un profundo interés en ambos. Deseo verlos trabajando como la mano ayudadora del Señor para llevar a los demás al conocimiento de la verdad. Ustedes puede ser un sabor de vida para vida o de muerte para muerte.

A todos sus seguidores el Señor da talentos; y llama a todos a trabajar mientras dura el día. De todo lo que se recibe de Dios, tenemos que dar cuenta estricta. Por el uso fiel y diligente hemos de aumentar nuestros talentos. Dios espera un retorno proporcional a la cantidad que hemos recibido. Si se nos ha dado cinco talentos, El pedirá el aumento de cinco talentos. Es por el uso fiel de nuestros talentos que los medios son llevados a la tesorería del Señor, para abastecer las necesidades de la constante ampliación de su trabajo.

Muchos, en lugar de tomar el trabajo que Dios les ha dado, andan en busca de algún tipo de servicio que los distinga como obreros de marcado talento. No aspire a hacer algo grande. Tome el trabajo que espera ser hecho cerca de usted. Cada palabra impulsada por el espíritu de Dios, todo deber fielmente ejecutado, es una semilla sembrada para la vida eterna.

Unos pocos centavos bien manejados son de más uso que libras que se encuentran sin utilizar. El que utiliza un talento fielmente por el Maestro es de mucho más valor a sus ojos, que el que tiene mucho talento, pero que se niega a usarlos correctamente, que mira con desprecio al que hace un humilde servicio. El fiel cumplimiento de los deberes pequeños nos capacitan para mayores responsabilidades. De aquellos que toman su trabajo designado, no importa cuán pequeño que pueda parecer, que cumplen fielmente las humildes obligaciones más cerca a ellos, dice Cristo: “El que es fiel en lo muy poco también es fiel en lo mucho”.

Sanitarium, California
3 de Junio de 1907

La Labor de Médicos Cristianos.-

Entre los médicos cristianos siempre debe haber una lucha por el mantenimiento del más alto nivel de verdadero refinamiento y delicadeza, la preservación de las barreras de reserva que debe existir entre
hombres y mujeres.

Vivimos en un tiempo en que el mundo es representado como la época de Noé, y como en los días de Sodoma. Constantemente se me está mostrando los grandes peligros que están expuestos los jóvenes y los hombres y mujeres que acaban de alcanzar su masculinidad y feminidad, y también los hombres y mujeres de edad madura, y no me atrevo
a quedar callada. Hay necesidad de un mayor refinamiento, tanto en el pensamiento y la asociación. Existe la necesidad de cristianos más elevados y delicados en palabras y conducta.

La labor de un médico es de tal carácter que si hay tosquedad en su naturaleza, será revelado. Por lo tanto, el médico debe vigilar cuidadosamente sus palabras, y evitar todo lo corriente en la conversación. Cada paciente que trata está leyendo los rasgos de su carácter y el tono de su moral por medio de su acción y conversación.

La luz que el Señor me ha dado con respecto a este asunto es que, en la medida de lo posible, las mujeres médico deben tener el cuidado de las pacientes mujeres, y los caballeros médicos el cuidado de los pacientes hombres. Todo médico debe respetar la delicadeza de los pacientes. Cualquier exposición innecesaria de las damas antes de médicos de sexo masculino está mal. Su influencia es perjudicial.

Tratamientos delicados, no deben ser administrados por médicos de sexo masculino a las mujeres en nuestras instituciones. Nunca debe una paciente mujer estar a solas con un médico caballero, ya sea para un examen especial o para recibir tratamiento. Deje que los médicos sean fieles en la preservación de la delicadeza y la modestia en todas las circunstancias.

En nuestras instituciones médicas debe siempre haber mujeres de edad madura y de buena experiencia que han sido capacitadas para dar tratamientos a las pacientes mujeres. Las mujeres deben ser educadas y calificadas tan exhaustivamente como sea posible para convertirse en médicos de las enfermedades delicadas que afectan a las mujeres, para que sus partes secretas no deban ser expuestas a la atención de los hombres. Debe haber un mayor número de mujeres médico educadas, no sólo para actuar como enfermeras, sino también como médicos. Es una práctica muy horrible, el revelar la desnudez de las mujeres a los hombres, u hombres tratados por mujeres.

Médicos mujeres deben completamente negarse a mirar en las partes secretas de los hombres. Las mujeres deben estar completamente educadas para trabajar con las mujeres y los hombres a trabajar con los hombres. Que los hombres sepan que tienen que ir a los de su propio sexo, y no aplicar por médicos mujeres. Es un insulto a la mujer, y Dios mira estas cosas ordinario y con aborrecimiento.

Mientras que los médicos están llamados a enseñar la pureza social, que practiquen esa delicadez que es una lección constante en la pureza práctica. Las mujeres pueden hacer una obra tan noble como médicos practicantes, pero cuando los hombres piden a un médico mujer darles los exámenes y tratamientos que requieren la exposición de partes privadas, que ella se niegue decididamente a hacer este trabajo.

En la obra médica hay peligros que el médico debe entender y constantemente protegerse. Hombres verdaderamente convertidos son los que deben ser contratados como médicos en nuestros sanatorios. Algunos médicos son autosuficientes, y se consideran capaces de resguardar sus propios medios, mientras que, si ellos se conocieran a sí mismos, sentirían una gran necesidad de ayuda del cielo.

Algunos hombres médicos no son aptos para actuar como médicos a las mujeres debido a la actitud que ellos asumen hacia ellas. Ellos se toman libertades hasta que se convierte en una cosa común para ellos violar las leyes de la castidad. Nuestros médicos deben tener la máxima consideración por las instrucciones dadas por Dios a su iglesia cuando fueron liberados de Egipto. Esto evitará que se aflojen en las costumbres y descuidados en lo que respecta a las leyes de la castidad. Todos los que quieran vivir según las leyes que Dios dio en el Sinaí se deben confiar con seguridad.

No está en armonía con la instrucción dada en Sinaí que los médicos hombres deban hacer el trabajo de las parteras. La Biblia habla de mujeres en el parto atendidas por mujeres, y por lo tanto debería ser así siempre. Las mujeres deben ser educadas y entrenadas para actuar con destreza, como las parteras y médicos a las de su sexo. Es tan igual de importante que una línea de estudio sea dada para educar a la mujer para hacerle frente a las enfermedades de la mujer, como es que debe haber hombres bien entrenados para actuar como médicos y cirujanos. Y los salarios de las mujeres debe ser proporcional a sus servicios. Ella debe ser tan apreciada por su trabajo como los hombres médico son apreciados por su trabajo.

Eduquemos a las mujeres a ser inteligentes en el trabajo de tratar las enfermedades de su mismo sexo. A veces se necesitará el consejo y la asistencia de hombres médicos experimentados. Cuando se encuentren en situaciones difíciles, que todos sean dirigidos por la sabiduría suprema. Que todos tengan en cuenta que necesitan y pueden tener la sabiduría del Gran Médico en su trabajo.
Debemos tener una escuela donde las mujeres puedan ser educadas por médicos mujeres para hacer el mejor trabajo posible en el tratamiento de las enfermedades de las mujeres.

Entre nosotros, como pueblo, la profesión médica debe situarse en su nivel más alto. Los médicos deben tener en cuenta que es su trabajo preparar las almas, así como los cuerpos para una vida saludable. Su servicio a Dios debe estar completamente incorrupto de una mala práctica.

Cada médico tiene que estudiar cuidadosamente la Palabra de Dios. Lean la historia de los hijos de Aarón en el décimo capítulo de Levítico, versículos uno al once. Aquí había un caso en donde el uso del vino entumecía los sentidos. El Señor demanda que los apetitos y todos los hábitos de la vida del médico se mantengan bajo estricto control. Mientras tratan con los cuerpos de sus pacientes, deben recordar constantemente que el ojo de Dios está sobre toda su obra.

La parte más exaltada del trabajo de los médicos es llevar a los hombres y mujeres bajo su cuidado a ver que la causa de la enfermedad se encuentra en la violación de las leyes de la salud, y alentarlos a que tengan un punto de vista más alto y sagrado de la vida. Deben darse instrucciones que demuestren ser un antídoto para las enfermedades del alma, así como para las enfermedades del cuerpo. Sólo ese sanatorio será una institución saludable, donde los principios correctos son establecidos. El médico que, sabiendo el remedio para las enfermedades del alma y cuerpo, desatiende la parte educacional de su trabajo, tendrá que dar cuenta de su negligencia en el día del juicio.
Ellen G. White

11 de Noviembre de 1907

Lecciones para la Preparación para la Prueba de los Trabajadores del Sanatorio.-

Sobre mí pesa la carga de escribir lo que será de ayuda al pueblo de Dios en estos últimos días. Una gran crisis está justo ante nosotros. Para enfrentar sus pruebas y tentaciones, y para llevar a cabo sus funciones, se requiere fe perseverante. Sin embargo, podemos triunfar gloriosamente, ni una alma creyente que vela y ora, será entrampado por el enemigo.

Cristo buscó impartir instrucción especial a los primeros discípulos para prepararlos para la prueba de fe que debían soportar en su rechazo y su crucifixión por los judíos. “El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres”, dijo, “y le matarán, y al tercer día resucitará.” “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo aquel que salve su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por mi causa, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.”

“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto”.
El Salvador y sus discípulos habían pasado el día viajando y enseñando, y el ascenso a la montaña añadía a su cansancio. Ellos seguían donde Cristo los guiaba, sin embargo, se preguntaban por qué su Maestro los conducía por esta penosa ascensión cuando estaban cansados, y cuando Él también necesitaba descanso.

Actualmente Jesús les dice que ahora ellos no iban más lejos. Retrocediendo un poco aparte de ellos, el Varón de dolores derrama sus súplicas con gran clamor y lágrimas. Ora por fuerza para dar lo mejor en nombre de la humanidad. Y derrama la ansiedad de Su corazón por sus discípulos, que en la hora del poder de las tinieblas su fe no falle.

Al principio los discípulos unen sus oraciones a las de Él en sincera devoción, pero después de un tiempo son vencidos por el cansancio, y, aun cuando trataban de mantener su interés en la escena, se quedan dormidos. El Salvador ha visto la tristeza de sus discípulos y ha anhelado aliviar su dolor con la seguridad de que su fe no ha sido en vano. El peso de su oración es que se les pueda dar una manifestación de la gloria que Él tenía con el Padre antes que el mundo fuera, que Su reino fuera revelado a los ojos humanos, y que sus discípulos fueran fortalecidos para poder contemplarlo. Ruega que puedan presenciar una manifestación de Su divinidad que les conforte en la hora de Su Suprema agonía con el conocimiento que Él es con seguridad el Hijo de Dios, y que su muerte vergonzosa es parte del plan de redención.

Se escuchó la oración del Salvador. Él “fue transfigurado delante de ellos y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él”.

“Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor.”

Al ser vencidos por el sueño, los discípulos escucharon muy poco de lo que pasó entre Cristo y los mensajeros celestiales. Fallando en velar y orar, ellos no habían recibido la luz que Dios deseaba darles, – un conocimiento de los sufrimientos de Cristo y la gloria que le seguiría.
Ellos perdieron la bendición que habría sido suya al compartir Su auto-sacrificio. Estos discípulos fueron tardos de corazón para creer, poco agradecidos por el tesoro con el que el cielo trató de enriquecerlos.

Cuando las predicciones de Cristo sucedieron, y los discípulos fueron llevados por el terreno de la prueba y aflicción, no pudieron soportar la prueba. Pedro negó su Señor ante sus enemigos. Si los discípulos hubieran permanecido velando, no habrían perdido su fe al contemplar al
Hijo de Dios muriendo en la cruz. En medio de la oscuridad de aquella hora terrible, algunos rayos de esperanza habrían iluminado las tinieblas y sostenido su fe.

Esta experiencia de los discípulos está registrada para que podamos aprender su lección. Es tan esencial que el pueblo de Dios hoy tenga en cuenta cómo y dónde han sido probados, y donde su fe ha fracasado, donde han puesto en peligro Su causa por falta de fe y confianza en sí mismos. Renunciando a toda la auto-dependencia, deben confiar en Dios para salvarlos de deshonrar a Su nombre.

Dios envía pruebas para probar quién se mantendrá fiel bajo la tentación. Él nos pone en posiciones de prueba para ver si nosotros confiaremos en un poder fuera por encima de nosotros. Todos tenemos rasgos desconocidos del carácter que deben salir a la luz a través de la prueba.
Dios permite que aquellos que son autosuficientes sean muy tentados, para que ellos comprendan su impotencia. Él permite que las profundas aguas de la aflicción pasen por nuestras almas, para que nosotros lo conozcamos a Él y a Jesucristo, a quien Él ha enviado, para que nosotros tengamos un profundo anhelo de corazón de ser limpiados de impurezas, y salgamos de la prueba más puros, santos y felices. COn frecuencia entramos al horno de la aflicción con nuestras almas oscurecidas por el egoísmo; pero si somos pacientes bajo la prueba crucial, saldremos reflejando el carácter divino. Cuando el propósito de Su aflicción es cumplido “Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía”.

“Velad y orad para que no entréis en tentación”. Velad contra el sigiloso acercamiento del enemigo, velad contra los viejos hábitos e inclinaciones naturales, para evitar que se afirmen; oblíguelos a regresar y vele. Vele sus pensamientos, los planes, para evitar que se vuelvan egocéntricos. Vele sobre las almas que Cristo ha comprado con Su propia sangre. Busque oportunidades para hacerles bien.

Cómo Ser Grande.-

Más tarde a los discípulos se les enseñó otra lección. En el viaje a través de Galilea, Jesús volvió a tratar de preparar sus mentes para las escenas delante de Él. Les dijo que iba a ir a Jerusalén para ser condenado a muerte, y volver a resucitar. Los discípulos ni siquiera ahora comprendían sus palabras. Aunque la sombra de una gran tristeza cayó sobre ellos, un espíritu de rivalidad encontró lugar en sus corazones. Ellos discutían entre sí, quién sería el mayor en el reino. Pensaban ocultar esta contienda a Jesús, y ellos como acostumbraban no estaban tan pegados a Su lado, sino que deambulaban detrás, de manera que El estaba adelante de ellos cuando entraron en Capernaum.

Jesús leyó sus pensamientos, y anhelaba aconsejarlos e instruirlos. Pero para ello esperó una hora tranquila, cuando sus corazones estarían abiertos a recibir sus palabras.

Cuando El llegó a Capernaum y entró en un casa, sus discípulos vinieron a El diciendo, ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Con mucho cariño, pero con énfasis solemne, Jesús trató de corregir el mal. Él demostró cual es el principio que ejerce influencia en el reino de los cielos, y en lo que la verdadera grandeza consiste, según es estimado en el criterio de las cortes celestiales. Los que fueron movidos por el orgullo o el amor a la distinción, estaban pensando en sí mismos, y de las recompensas que iban a tener, en lugar de cómo debían dar a Dios los dones que habían recibido. Ellos no tendrán cabida en el reino de los cielos, porque ellos identifican con las filas de Satanás.

Antes de la honra está la humildad. Para llenar un puesto alto delante de los hombres, el cielo elige el obrero que, al igual que Juan el Bautista, toma un lugar humilde ante Dios. El discípulo que es más como niño es el más eficiente en la obra de Dios. Las inteligencias celestiales pueden cooperar con el que no busca exaltarse a sí mismo, sino salvar las almas. El que siente más profundamente su necesidad de ayuda divina suplicará por ésta, y el Espíritu Santo le dará vislumbres de Jesús que fortalezcan y eleven el alma. De la comunión con Cristo, saldrá a trabajar por los que se pierden en sus pecados. Él es el ungido para su misión, y él tiene éxito donde muchos de los sabios e intelectualmente fracasarían.

El Señor tiene lecciones que todos debemos aprender acerca de la posición que debemos ocupar uno hacia el otro y hacia Él. Que ningún orgullo farisaico entrar en nuestras filas, sino que sigamos con humildad y con prudencia, sacando de nuestros corazones y nuestras mentes cada pensamiento y sentimiento perjudicial. El espíritu de egoísmo que lleva a un hombre a ponerse a sí mismo por encima de sus hermanos es una prueba que no ve la necesidad de ser un humilde alumno en la escuela de Cristo. La preciosa palabra de Dios debe ser estudiada fielmente si el profeso pueblo de Dios ha de encontrar un lugar entre los redimidos.

“El que reciba en mi nombre a un niño como este”, continuó el Salvador, “me recibe a mí”. “Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos”.

Los “pequeños” no son niños en años, sino aquellos que son jóvenes en la vida cristiana. Aquellos que han llegado recientemente a la fe deben ser tratados con amor y ternura. Deben ser instruidos por precepto y ejemplo en el camino de la verdad. “Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido”.

O, cuán diferentes son las normas por las que Dios y el hombre miden el carácter. Dios ve muchas tentaciones de las que el mundo y aun amigos cercanos, nunca saben—tentaciones en el hogar, en el corazón. Él ve la humildad de sus almas a en vista de su propia debilidad, el sincero arrepentimiento hasta sobre un pensamiento que es malo. Él ve la devoción de todo corazón a Su servicio. Él ha notado las horas de duras batallas con el yo—batalla que ganó la victoria. Todo esto Dios y los ángeles conocen. Un libro de memorias esta escrito para aquellos que temen al Señor y que piensan en Su nombre.

No en nuestros estudios, no en nuestra posición, no en nuestros números o nuestros talentos confiados, no en la voluntad del hombre, debe ser encontrado el secreto del éxito. Sintiendo nuestra ineficiencia, debemos contemplar a Cristo, y por medio de Él, quien es la fuerza de toda fuerza, el pensamiento de todo pensamiento, el dispuesto y obediente ganara victoria tras victoria.

Y por más pequeño que sea nuestro servicio o humilde sea nuestro trabajo, si en simple fe seguimos a Cristo, no seremos decepcionados por nuestro galardón. Aquello que aun el más grande y sabio no puede ganar, el más débil y humilde puede recibir.
La puerta de oro del cielo se abrirá ampliamente al toque tembloroso de un pequeñito. Bendita será la recompensa de gracia de aquellos que se han forjado por Dios en simplicidad y fe y amor.

Cuidado por los que Yerran.-

“¿Qué os parece?” dijo el Salvador: “Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños”.

Mis hermanos y hermanas, lean este capítulo completo, y permitan que esta instrucción toque sus corazones, y les ayude a comprender su deber hacia aquellos que necesitan su ayuda. En cada lugar ángeles de Dios están vigilando para ver que clase de espíritu es ejercido en bien de las almas.

Si la oveja perdida no es de vuelta al redil, vaga hasta que perece. Y muchas almas caen en la ruina por la falta de una mano que se extienda para ayudarla. Estas errantes pudieran parecer duras y temerarias; pero si éstas hubiesen recibido las ventajas que las otras han tenido, habrían revelado mucha más nobleza de alma, y mayor talento para ser utilizado. Los ángeles sienten lástima por estas errantes. Los ángeles lloran, mientras que los ojos humanos están secos y los corazones cerrados a la compasión.

Hay muchos que yerran, y quienes sienten su vergüenza y locura. Miran sus errores y equivocaciones hasta que son casi llevados a la desesperación. Estas almas no debemos descuidar. Cuando uno tiene que nadar contra la corriente, allí está toda la corriente empujándolo hacia atrás. Permita que una mano de ayuda se extienda a aquel, así como la mano del Hermano Mayor al hundirse Pedro. Háblele palabras de esperanza, palabras que establezcan confianza y despierten amor.

Tu hermano, enfermo de espíritu, te necesita así como tú has necesitado el amor de un hermano. Él necesita la experiencia de uno que ha estado tan débil como él, uno que simpatice con él y lo ayude. El conocimiento de nuestras propias debilidades debe ayudarnos a ayudar a otros en su necesidad. Nunca debemos dejar pasar a un alma sufrida sin buscar impartirle el consuelo con el que nosotros somos consolados por Dios.

Es el compañerismo con Cristo, el contacto personal con el Salvador viviente, que capacita la mente y corazón y alma a triunfar sobre la naturaleza baja. Háblele al vagabundo de una poderosa mano que lo sostendrá, de una infinita humanidad en Cristo que siente compasión por él. Él necesita apretar una mano que es cálida, confiar en un corazón lleno de ternura. Manténgale su mente en el pensamiento de una divina presencia siempre a su lado, siempre mirándolo con amor compasivo. Invítelo a pensar en el corazón de un Padre que siempre se entristece por el pecado, de la mano de un Padre extendida todavía, de la voz del Padre, diciendo: “Si quiere que yo lo proteja, que haga las paces conmigo, sí, que haga las paces conmigo”.

Al involucrarse usted en esta obra, usted tiene compañía invisible a los ojos humanos. Ángeles del cielo estuvieron al lado del Samaritano que cuidó al extranjero herido. Ángeles de las cortes del cielo están al lado de todos los que hacen el servicio de Dios en ministrar a sus semejantes. Y usted tiene la cooperación del mismo Cristo. Él es el restaurador, y al trabajar usted bajo Su supervisión, usted verá grandes resultados.

Médicos, enfermeras, y ayudantes, en todos sus tratos con el enfermo, deje que sus palabras y acciones sean controladas por el Espíritu de Dios. Las preciosas palabras de consuelo de la Palabra de Dios pueden ser dichas al enfermo que viene a nuestros sanatorios, y oraciones sinceras ofrecidas por su bien. Palabras de esperanza y caras alegres y acciones de ayuda revelarán a los pacientes el amor de Dios.

Los ejercicios religiosos de la vida del hogar deben ser de una naturaleza alegre y alentadora. El médico o enfermera que se ofende fácilmente, o que abriga una disposición celosa o desconfiada, no está preparada para tomar responsabilidades en nuestras instituciones para el enfermo. Tales influencias
trabajan en contra de los mejores esfuerzos que pueden hacerse para tener una atmósfera alegre y edificante. Nuestros sanatorios deben ser considerados como lugares sagrados; el interés espiritual de los pacientes debe ser cuidadosamente guardado, y cualquier influencia que pueda perjudicar debe ser removida. Los hombres y mujeres que cuidan enfermos deben estar verdaderamente convertidos; entonces ellos hablarán palabras que puedan ayudar y edificar.

Mis compañeros de trabajo, mantengan su percepción espiritual clara. Abrigue la simplicidad de la palabra de Dios. Por el amor de Jesús que está en sus corazones, atraigan a estos pacientes a los pies de Cristo. Un alma salvada vale más a la vista de Dios que todos los edificios de sanatorio en el mundo.

Cooperación entre Nuestras Escuelas y Sanatorios.-

Se me ha demostrado que existen ventajas decididas que se obtienen al tener nuestras escuelas ubicadas cerca de nuestros sanatorios, donde los estudiantes puedan recibir los beneficios de la instrucción dada a las enfermeras, y ser testigos de del fiel trabajo hecho por aquellos que necesitan ayuda y consejo. Los beneficios de la cordial cooperación se extiende más allá de los médicos y maestros, estudiantes y ayudantes del sanatorio. Cuando un sanatorio es construido cerca de una escuela, los que están encargados de la institución educacional tienen la gran oportunidad de establecer un buen ejemplo ante aquellos que a través de toda su vida han sido tranquilos holgazanes, y quienes han venido al sanatorio para tratamiento. El paciente verá el contraste entre la vida ociosa autoindulgente que han vivido, y la vida de la abnegación y servicio de los seguidores de Cristo. Ellos aprenderán que el objeto de la obra médico misionera es restaurar, corregir errores, demostrar a los seres humanos como evitar la autoindulgencia que crea enfermedad y muerte.

Hay una gran obra por hacer en nuestros sanatorios y escuelas. El tiempo es corto; lo que debe hacerse debe ser hecho rápidamente. Que aquellos que están relacionados con estos instrumentos importantes estén totalmente convertidos. Que no vivan para el yo, para propósitos mundanos, reteniéndose a sí mismos de la consagración total al servicio de Dios. Que se den a si mismos, cuerpo, mente, alma, y espíritu a Dios, para ser usados por Él en salvar almas. Ellos no están en libertad de hacer consigo mismos lo que a ellos les complace; ellos pertenecen a Dios; por que El los ha comprado con la vida de la sangre de Su único Hijo. Y al ellos aprender a morar en Cristo, no quedará en el corazón espacio para el egoísmo. En Su servicio, ellos encontrarán la más completa satisfacción. El Señor quiere que su trabajo avance sólidamente. Que la luz brille como Dios lo ha designado en Sus instituciones, y que Dios sea glorificado y honrado. Este es el propósito y plan del cielo en el establecimiento de estas instituciones. Que los médicos y enfermeras y maestros y estudiantes caminen humildemente ante Dios, confiando en Él como el que puede hacer un éxito de sus trabajos.

Con Sencillez de Corazón.-

Cristo está llamando a todo el que reclama creer en Él, revelar por propio ejemplo y abnegación y temperancia en todas las cosas, las virtudes de Su carácter. Él les pide, por el ejemplo de obediencia a la verdad, unir las almas a Él. El ejemplo del Salvador de abnegación y sacrificio debe ser mantenido ante los pacientes en la luz más atractiva. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” EL sacrificio del Salvador, el tomar la naturaleza humana, el rechazo de Él por el pueblo al que vino a bendecir, sus sufrimientos sin quejarse, y especialmente Su vida diaria de abnegación, deben ser mantenidos constantemente ante nuestras mentes.

En la labor de restaurar la imagen moral de Dios en el hombre, todo depende sobre la conversión de cada poder del ser de Dios. La gracia salvadora de Cristo es capaz de cumplir esto en cada alma. Aquellos que serán ganadores de almas tienen que estudiar los métodos de Cristo en alcanzar almas. Satanás y sus agentes están buscando mantener a los hombres y mujeres en rebelión contra Dios y la verdad. Cuando los trabajadores en nuestros sanatorios realicen esto como deben, cada influencia posible para bien será ejercida sobre los que vienen para tratamiento y descanso.

Si nuestras instituciones son correctamente conducidas estas serán los medios de ponernos en contacto con los trabajadores en la Unión de Temperancia de Mujeres Cristianas. Muchas de estas nobles almas en esta organización necesitan aprender que la obediencia del cuarto mandamiento es una experiencia que ellas necesitan para perfeccionar el carácter cristiano. Cuando ellas cedan su voluntad a Su voluntad en este asunto, Dios hará sus esfuerzo más efectivos en salvar el alma, cuerpo y el espíritu Suyo.

Mis compañeros de trabajo, mantengan la armadura de la justicia de Cristo. Palabras agradables, fiel asistencia, el deseo de aliviar el sufrimiento, ganara la forma para que
usted vuelva su mente a la fuente de curación que nunca falla, Quien murió para pagar el precio de rescate por los hombres perdidos y arruinados. Recuerden que todo el convertido a la fe añade a nuestra eficiencia para dar la verdad al mundo. La gracia de Cristo se nos ha prometido a medida que intentamos convertir a las almas a la obediencia de los mandamientos de Dios. Debemos estar dispuestos a realizar todo lo que Él nos llama a hacer.
En El Poder del Espíritu.-

El Espíritu de Dios debe ser nuestra eficiencia en la obra establecida sobre nosotros. Debemos ahora movernos hacia adelante valientemente, porque no tenemos tiempo que perder. Aquellos que luchan ganarán la victoria. En Su obra mediadora Cristo da a Sus siervos la presencia del Espíritu Santo. Esto significa poder y eficiencia que capacita al agente humano a representar a Cristo en la obra de salvar almas.

Dios me ha instruido que nuestros obreros necesitan experimentar el profundo movimiento del Espíritu de Dios; muchos están en la necesidad de una más completa conversión. En el día de Pentecostés, en respuesta a las continuas oraciones de los discípulos, el Espíritu Santo descendió del cielo con el sonido de un viento fuerte. Por siglos las influencias celestiales habían estado mantenidas en restricción; pero en respuesta a las fervientes oraciones de estos humildes hombres, descendieron con poder para cooperar con los agentes humanos. Entonces qué confesiones salieron de labios humanos, qué humildad del alma fue manifestada. Y qué cantos de adoración y acción de gracia mezclada con la voz de penitencia y confesión. Todo el cielo se inclinó para escuchar los humildes buscadores de Dios.

Por medio de la gracia de Cristo, y bajo Su dirección, nosotros podemos lograr una obra grande y de gran alcance. A través del poder que el Espíritu Santo impartirá, pode0os traer almas que ahora están en rebelión con Dios, a ver su necesidad de Cristo, y, aceptando la provisión hecha por ellos, se conviertan en obreros juntos con Dios en la obra de salvar a otros.

Dios no retendrá nada del alma que se da a sí misma a Cristo para el servicio, sino que le dará la habilidad de cumplir una obra cuyo resultado será sin medida como la eternidad. Las manos herida de Cristo son su garantía de que suficiente gracia será dada a cada alma para obrar la voluntad de Dios. Todo poder en el cielo y en la tierra cooperará con El. Actuando como instrumento de Cristo en la tierra, día a día el hombre se convierte en participante de la divina naturaleza, escapando la corrupción que está en el mundo por concupiscencia. La iglesia en la tierra, habiéndose unido con el poder de la iglesia en el cielo, saldrá más que vencedora a través de la sangre del Cordero y la palabra de su testimonio.
Ellen G. White.

Extractos de Notas Concernientes al Consumo de Carne.-
Extracto de una carta escrita al Doctor J. H. Kellogg desde Stanmore, Sydney, N.S.W. 26 de Julio de 1896.

La perfección del carácter cristiano es alcanzable. Al acercarnos al cierre de la historia de esta tierra, encontraremos que el mundo entero se está convirtiendo un lazareto de la enfermedad. La transgresión de la ley de Dios está trayendo el seguro resultado.

Presento la palabra del Señor Dios de Israel. Por causa de la transgresión, la maldición de Dios ha llegado a la misma tierra sobre el ganado y toda carne. Los seres humanos están sufriendo el resultado de su propio curso de acción en apartarse de los mandamientos de Dios. Las bestias también sufren bajo la maldición.

El consumo de carne no debe ser recetado para cualquier inválido por cualquier médico entre aquellos que entienden estas cosas. La enfermedad en el ganado está convirtiendo el consumo de carne en un asunto peligroso. La maldición de Dios está sobre la tierra, sobre el hombre, sobre las bestias, sobre los peces del mar; y al hacerse la transgresión casi universal, se permitirá que la maldición sea más extensa y tan profunda como la transgresión. La enfermedad se contrae por el uso de la carne.
La carne enferma de estos cadáveres es vendida en los mercados, y la enfermedad entre los hombres es el seguro resultado.

El Señor llevará a Su pueblo a una posición donde ellos no tocarán o probarán la carne de animales muertos. Entonces que no se prescriban esas cosas por cualquier médico que tiene conocimiento de la verdad para este tiempo. No hay seguridad en comer la carne de animales muertos, y en poco tiempo la leche de vacas también será excluida de la dieta de pueblo que guarda los mandamientos de Dios. Quienes toman la palabra a Dios y obedecen sus mandamientos con todo su corazón serán bendecidos. El será su escudo de protección. Pero con el Señor no se juega. Desconfianza, desobediencia, y alejamiento de la voluntad y camino de Dios pondrá al pecador en una posición donde el Señor no puede darle Su divino favor.

Nuevamente me refiero a la dieta en cuestión: No podemos hacer ahora como nos hemos aventurado hacer en el pasado con respecto a comer carne. Siempre ha sido una maldición a la familia humana, pero ahora está particularmente hecha así en la maldición que Dios ha pronunciado sobre las manadas del campo, por causa de la transgresión del hombre y los pecados. La enfermedad sobre los animales se está haciendo más y más común, y nuestra única seguridad ahora es en dejar la carne completamente. La enfermedades más graves son ahora prevalecientes, y la última cosa que los médicos que están iluminados deben hacer, es aconsejar a los pacientes comer carne. Es en el consumo de carne en tan grande en el país que los hombres y las mujeres se están convirtiendo en desmoralizados, su sangre corrompida y la enfermedad es plantada en su sistema. Por causa del consumo de carne, muchos mueren, y ellos no comprenden la causa. Si la verdad fuera conocida, llevaría el testimonio que fue la carne de los animales que pasó por la muerte. El pensamiento de comer carne muerta es repulsiva, pero hay algo en consumir carne: participamos de la enfermedad de la carne muerta, y esto siembra la semilla de corrupción en el organismo humano.

Le escribo a usted, mi hermano, que el dar recetas para consumir carne de animales no debe seguir practicándose en nuestros sanatorios. No hay excusa para esto. No hay seguridad en la influencia y resultados posteriores sobre la mente humana. Dejemos saber a nuestras instituciones que ya no hay carne en la mesa, aun para los huéspedes, y entonces la educación dada sobre descartar la alimentación con carne, no solo será decirlo sino hacerlo. Si la clientela es menos, que así sea. Los principios serán de mucho más valor cuando estos son comprendidos, cuando es sabido que la vida de ningún ser viviente debe ser tomada para sostener la vida de un Cristiano.

En este país vemos la necesidad de que nuestras palabras y acciones armonicen. He tenido una conversación decidida con los médicos en el momento justo, y pienso que la cuestión será establecida con ellos. Yo hablé el Sábado sobre este asunto y la iglesia estaba llena de creyentes. Por supuesto, debe haber una abundancia de frutas y granos bien cocidos.
Ellen G. White

3 de Julio de 1906 J-242-’06
Sanatorio, California
3 de Julio de 1906
Anciano A. T. Jones

Querido Hermano:

Vez tras vez su caso ha sido presentado ante mi. Soy ahora instruida a decirle, usted ha tenido un gran conocimiento de la verdad, y menos, mucho menos, entendimiento espiritual. Cuando usted fue llamado a la obra importante en Washington, usted necesitaba mucho más de la humilde gracia de un cristiano. Desde la reunión de Berrien Spring, su actitud y la actitud de muchos otros ha afligido al Espíritu de Dios. Usted ha sido pesado en balanza y ha sido hallado falto.

Aunque usted tenía plena confianza en usted mismo, usted estaba fuera del camino del deber, cuando con el fin de criticar y censurar el trabajo de sus hermanos, usted, con otros, interrumpieron la reunión llamada especialmente para la oración y confesión y para buscar un espíritu de unidad. Si usted hubiera comprendido la obra que necesitaba hacerse en ese tiempo, una presentación diferente habría sido hecha en la reunión. En vez de victoria hubo derrota. El Señor dijo, “pesado en balanza y hallado falto”.

Su mayor peligro es la exaltación propia. Causa que usted se hinche en grande proporciones. Usted confía en su propia sabiduría, y eso siempre es una estupidez.

¿Recuerda usted el consejo que le di en mi carta de Abril de 1894? Esto fue una respuesta a su carta expresando profundo pesar sobre la parte que usted tuvo en un movimiento imprudente, y usted apeló a mí por instrucción, para que usted siempre evite tales errores. Aquí una porción de lo que yo le escribí entonces:

Su carta es recibida, y estaría encantada en satisfacer su mente en cada punto, pero eso no está en mi poder. Mientras que puedo hablarle en palabras de advertencia, usted puede hacer muchas preguntas que no están en mi deber o poder en contestar.
Yo le puedo decir, y todos nuestros maestros de fe y doctrina, adhiérase a la Palabra.
‘Predique la Palabra, inste a tiempo y fuera de tiempo: redarguya, reprenda, exhorte con toda paciencia y doctrina’. Pero nunca, nunca haga un lugar para A. T. Jones. Cuide este punto celosamente. Ni una sola vez tome alguna ventaja en emplear el ridículo o traiga en contra de cualquier persona o cualquier posición una acusación. Está claramente revelado en la Palabra—eso no es el plan de Dios.

Siempre enseñe la verdad presente como es en Jesús. Si usted tiene un verdadero sentido de lo sagrado de esta obra, usted estará en más con Dios en oración. Es Dios el único que puede herir a Satanás bajo sus pies dentro de poco. Camine firmemente. Haga caminos derechos para sus pies, no sea que el cojo no se salga del camino. Muchos son tan débiles en fe y experiencia que mirarán a A. T. Jones, y lo que usted diga o haga, ellos dirán y harán; porque ellos no mirarán más allá de usted a Jesús, quien es el Autor y Consumador de nuestra fe.

A cada paso de nuestro avance, si nuestro avance es uno seguro, debemos apoyarnos en un poder fuera y por encima de nosotros. El Señor es infinito. Él tiene todos los recursos a Su comando, y si nosotros confiamos en Él implícitamente, y no en nuestras capacidades, caminaremos suave y reverentemente ante Él, y tendremos menos y menos confianza en la capacidad humana. Nada de lo natural, lo humano, debe tomar el lugar del Espíritu de Dios. Este debe ser reconocido como el agente obrador, para moldear al hombre, y para enseñarle todas las cosas.

En estos tiempos de especial interés, los guardianes del rebaño de Dios deben enseñar a la gente que los poderes espirituales están en controversia, no son los seres humanos los que están creando tan intensidad de sentimiento como ahora existe en el mundo religioso. Un poder de la sinagoga de Satanás esta infundiendo los elementos religiosos del mundo, excitando a los hombres a decidir acción para empujar las ventajas que Satanás ha ganado dirigiendo al mundo religioso en una guerra determinada contra aquellos que hacen de la palabra de Dios su guía y le solo fundamento de doctrina. Los esfuerzos maestros de Satanás son ahora echados adelante para reunir en cada principio y en cada poder que el puede emplear para contradecir el reclamo unido de la ley de Jehová, especialmente el cuarto mandamiento, que define quién es el Creador de los cielos y la tierra…..

Dios inspirara a sus leales y verdaderos hijos con Su Espíritu. El Espíritu Santo es el representante de Dios, y será el poderoso agente obrador en nuestro mundo para unir a los verdaderos y leales en manojos para el granero del Señor. Satanás también con intensa actividad está recogiendo en manojos su cizaña de entre el trigo.

La enseñanza de cada verdadero embajador de Cristo es ahora un asunto más solemne, y serio. Estamos involucrados en una guerra que nunca concluirá hasta que la decisión final es hecha por toda la eternidad. Que cada discípulo de Cristo recuerde que “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” O hay intereses eternales involucrados en este conflicto, no debe haber una obra superficial, no experiencia barata, para enfrentar este asunto. “El Señor sabe como librar al piadoso de las tentaciones, y reservar al injusto para el día del juicio para ser castigado…..mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellos delante del Señor”.

El Señor quiere que cada inteligencia humana en Su servicio restrinja toda acusación severa y crítica. Somos instruidos a caminar con sabiduría hacia los que están fuera. Dejen a Dios la obra de condenar y juzgar. Cristo nos invita, ‘Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas’. Cada quien que presta atención a esta invitación se juntará en yugo con Cristo. Debemos manifestar en todo momento y en todo lugar la mansedumbre y humildad de Cristo. Entonces el Señor se mantendrá fiel a sus seguidores, y hará de ellos Su portavoz, y el que es un portavoz de Dios nunca pone en los labios de seres humanos palabras que la Majestad del cielo no pronuncia cuando contiende con el diablo.

Nuestra única seguridad está en recibir la divina inspiración desde el Cielo. Esto solamente puede calificar a los hombres finitos a ser colaboradores con Cristo. ‘Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, !cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.’ O que como pueblo llevando un solemne mensaje al mundo, nosotros prestemos atención a cada palabra de instrucción dada a nosotros de Dios para este tiempo.

Mi hermano, yo no dejo de recordarlo a usted en mis oraciones. Usted nunca estuvo en mayor peligro que en el presente tiempo. Usted está dando el último mensaje de advertencia a nuestro mundo, y Satanás tejerá sus redes para enredad sus pies si usted no esta orando, y velando y confiando cada momento en Dios para mantenerlo y fortalecerlo para que resista la tentación. Su alma esta en peligro. Si yo especificara las tentaciones particulares, Satanás cambiaría sus operaciones y prepararía alguna tentación que usted no esta esperando. Por lo tanto vele con mucha oración, vigile su propio espíritu y Dios lo sostendrá.

‘Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.’

Mi hermano, a quien el Señor ha honrado al darle un mensaje de verdad para el mundo, solo en Dios usted puede mantener su integridad. ‘Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne. Mientras este odio por el pecado que mancha y ensucia es expresado, tenemos que con una mano, echar mano del pecador con la firme comprensión de la fe, mientras que con la otra agarramos la mano de Cristo. Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén’.

Cuando estuve en la Conferencia General en Washington, tuve una conversación con usted, pero parece que no tuvo ninguna influencia en usted. Usted parecía sentirse completamente capaz de manejarse a si mismo. Después de esa conversación escena tras escena pasó frente a mi durante la noche, y fui entonces instruida que usted no había sido ni podía ser una ayuda para el Dr. Kellogg; porque usted estaba atado con respecto a su peligro y su verdadera posición. Usted no puede ser una ayuda para el; porque usted completamente juzgo mal su caso. Usted considera que la luz dada a mi por Dios con respecto a su posición, como de menor valor que su propio juicio. Usted lleva sobre su alma la culpa de confirmarlo a él en su curso de acción equivocada, y levantarlo a el sobre un falso fundamento. Usted necesita el arrepentimiento del que no se debía arrepentir; porque en el caso del Dr. Kellogg, usted ha hecho una obra que lo ha animado a el a resistir la luz dada a mi por el mismo Dios. Usted esta llegando a ser obrado por el mismo espíritu que ha estado obrando en el Dr. Kellogg.

De esto yo lo advertí cuando puse en sus manos el testimonio escrito para el Dr. Kellogg. Usted necesita convertirse, y ser tan humilde como un pequeño niño, o usted perderá su alma. Si usted hubiese poseído un claro discernimiento, habría podido ayudar al Dr. Kellogg, pero usted no tenía la clara luz que viene de la Luz del mundo.

Hermano Jones, tengo un mensaje para usted. En muchos respectos usted es un hombre débil. Si yo escribiera todo lo que me ha sido revelado de sus debilidades, y de los desarrollos de su trabajo que no han estado de acuerdo con el curso de un verdadero cristiano, la declaración no sería placentera. Esto tendrá que hacerse si usted continúa justificándose en un curso de apostasía. Hasta que su mente esté clara de esta niebla de perplejidad, el silencio es la elocuencia de su parte.

Siento mucho que usted esta echando a perder su récord. Desde la reunión de Berrien Spring, usted ha recibido muchas advertencias, pero usted no les ha puesto atención a éstas. El hecho, de que mientras usted era considerado sano en la fe, usted ha hecho cosas que se le advirtió no hacer, demuestra que usted no es un líder seguro.

Usted ha ido más lejos que la mayoría de nuestro pueblo había supuesto en fortalecer al Dr. Kellogg a continuar en transacciones contrarias a las que el Señor le advirtió. Usted está siguiendo un camino equivocado. Usted se está poniendo en un posición de la cual será difícil para usted recobrarse.

Cuando en 1901 usted vino a la Costa Pacífica, tenía la esperaza de que el peso de las responsabilidades como presidente de la Conferencia de California, lo llevaría a desconfiar de su habilidad, y tomar consejo con sus hermanos con respecto a la obra ha realizar. Pero había un crecimiento de confianza en sí mismo, un espíritu temerario, y una brusquedad de expresión, lo que aumentó la actual falta de confianza en su juicio.

Esto fue especialmente marcado en el campamento de Oakland. En esa reunión yo tenía un mensaje que dar, que debía haber un sincero esfuerzo hecho para acercarse a Dios. Una frialdad y falta de espiritualidad había entrado en nuestras filas, y debíamos haber hecho el más determinado esfuerzo en buscar al Señor en oración, y pararnos en terreno ventajoso. De haber habido una completa y libre confesión de pecado y una limpieza del camino del Rey, el Espíritu del Señor habría venido, y el Señor habría sido glorificado.

Pero las palabras que usted tenía para hablar en ese momento trajo sentimientos que frustraron el propósito de mi mensaje. En otros tiempos, y en otros lugares, usted manifestó un espíritu dominador que alejo el Espíritu de Dios.

En la reunión en Fresno en 1902, una escena fue presentada ante mí en la noche. Yo estaba en una reunión donde muchos hablaron palabras de insatisfacción con el récord que usted había hecho como presidente de la Conferencia de California. Yo vi que debe haber un cambio en su ministerio y recibí instrucción para usted y los obreros en la Conferencia. Esto yo presenté en una reunión temprano por la mañana. Aquí esta una parte de lo que dije en esa reunión:

“Es un placer de Dios que el hermano A. T. Jones sirva en esta conferencia otro año como presidente. Es Su placer que A. T. Jones, se aparte de toda apariencia de magistrado, de manera dominante, autoritario. El no debe pensar que por virtud de su posición como presidente de la conferencia, el tiene una autoridad arbitraria. Verdad, el debe tener autoridad, pero debe ser tal autoridad como Jesús la tuvo, una autoridad que está escondida en la mansedumbre y humildad de Cristo.

En el pasado, la obra del Hermano Jones había sido presentada a mi en figuras. El estaba extendiendo a la gente un recipiente lleno de la más bella fruta, pero mientras les ofrecía la fruta a ellos, su actitud y manera eran tales que nadie quería ninguna. Así ha sido con frecuencia con las verdades espirituales que él ofrece a la gente. En su representación de estas verdades, un espíritu a veces aflora que no nace del cielo. A veces se hablan palabras, se reprende sin la debida consideración, con un impulso, un empuje que hace que la gente se aleje de las maravillosas verdades que tiene para ellos.

He visto al Hermano Jones cuando el Espíritu que derrite de Dios estaba sobre el. Su amor por la verdad era genuino, y no algo que simplemente afirmaba poseer. El había cultivado y apreciado este amor, y esta todavía por ser apreciado en su corazón. Pero nuestro hermano tiene una forma muy pobre de manifestar la compasión, la ternura, el amoroso espíritu de Cristo….

No es sorprendente que un hombre que ha pasado por la experiencia que el anciano Jones pasó en Battle Creek a veces se equivoque. Él ha tenido que armarse, y mantener la armadura constantemente, peleando varios males que continuamente se colaban. Él se ha mantenido reforzado por tanto tiempo que ahora debe hacer un esfuerzo para desaprender muchas cosas. Él debe reconvertirse. En su manera de presentar principios de la verdad el debe reformarse. Dios tiene un gran amor por el Hermano Jones así como también por cada otro mortal que en algún respecto falla en alcanzar el nivel puesto frente a el.

El Señor por su Espíritu Santo va a fortalecer al Hermano Jones, capacitándolo para soportar las inconveniencias y el esfuerzo excesivo en viajar de lugar a lugar. Él desea que nuestro hermano preste atención a los mensajes que Él se esforzó en enviarle. Él desea que él teja entre la tela de su carácter los hilos de la paciencia y la bondad, para que en el cielo se pueda decir de él, que está completo en Cristo Jesús. Dios desea que cada ministro del evangelio luche por obtener esta perfección.

Hermano, abstengámonos de criticar. El que crítica a su hermano toma su posición en el terreno del enemigo. Satanás es el acusador de los hermanos. Día y noche el está acusando a aquellos que profesan seguir a Cristo. Con mucha frecuencia pensamos que podemos hacerlo mejor que aquellos que están haciendo su mejor esfuerzo en llevar la obra en las líneas correctas.

Cuando usted piensa que su hermano esta persiguiendo un curso equivocado vaya a el con bondad, diciéndole su falta ‘entre usted y él solamente’. Pregúntele si está seguro de que tiene razón en hacer lo que hace. Invítelo a comparar notas con usted. Siempre que usted lo trate en esta manera, la luz y la bendición llegará a ambos. No es frecuente que la supuesta falta resulte ser una virtud.

Aprendamos a seguir la regla Bíblica al tratar a los que yerran. Hagamos nuestra parte en responder la oración de Cristo por la unidad entre Su pueblo. Durante el próximo año, obedezcamos el nuevo mandamiento que Cristo dio a sus discípulos en cada siglo, ‘Que os améis unos a otros; como yo os he amado’. Por el bien de nuestras almas sirvámosle a El con más celo y fervor de lo que alguna vez le han servido antes.

Hermanos, ¿no debiéramos cesar de criticarnos unos a otros? ¿No debiéramos mezclarnos? ¿No debiéramos determinar unirnos para que seamos un fuerte conjunto? ¿No debiéramos unir corazón a corazón? ¿No debiéramos buscar subyugar nuestro espíritu impaciente, y aprender a ser tan mansos y humildes como niños pequeños de los cuales Cristo dijo a los discípulos, ‘De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos?’

Dios desea que Sus siervos estén de pie con toda la armadura, y en Su poder vencer los poderes de las tinieblas, para su honor y gloria. Empecemos esa obra hoy. ‘Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación’. Llevemos en nuestra vida diaria, en todas nuestras palabras y obras, creencia para justicia, y la confesión para salvación, a fin de que podamos glorificar al Dios de los Cielos”.

A esto usted respondió con mucho sentimiento. Usted dijo: “En la naturaleza de las cosas, yo debo tener algo que decir. Seré breve; seré muy breve; porque usted lo ha dicho todo, y todo es así. Le doy gracias a Dios por la gran promesa, de que yo he de ser convertido. Esas son las buenas y alegres noticias,—que he de ser convertido; y yo lo sé. Me agrada saber que usted lo sabe, y muchos de ustedes, porque puedo tener su ayuda en hacerlo efectivo. Y, hermanos, eso es lo que yo quiero. Ustedes saben que esto es lo que yo pedí hace un año, al principio de mi trabajo en esta conferencia; y lo sigo pidiendo. Así que yo simplemente me encomiendo a Dios y a Su palabra, y a Su obra, como ha sido descrita, y pido su cooperación, su compañerismo, y así seguiremos juntos, por lo tanto oremos;

(Orando) “Padre Celestial, nos arrodillamos ante Ti. Señor hemos escuchado Tu palabra. Sometemos todo a Ti. O Señor, me has llamado por mi nombre, y me has dicho mis fallas y mi extrema necesidad. Señor, Yo lo confieso todo a Ti.
O Dios, te doy gracias por Tu palabra de gracia, Tu bendición, Tu promesa especial, que yo, Señor, seré convertido a Ti. Y por lo tanto Señor, me pongo en Tus manos en este momento, para ser convertido, para ser moldeado y formado de acuerdo a Tu propia mente y por Tu Espíritu Santo. O Señor, oro para que Tu divino deseo se cumpla y para que yo siempre sea un canal donde fluya ese santo aceite que Tu has mencionado, y el que Tu deseas derramar sobre los corazones afligidos, en dolor y luto. Y Señor, oro a Ti para que Tú me conviertas ahora completamente. Hazme, Señor como Jesús, solo como Jesús, para que yo sea amable y cortés, gentil y cuidadoso, con todos mis hermanos y con todos los que Tú envíes a mi.

Oh Señor, Tu conoces todo sobre esto. No necesito decirte nada. Pero Señor, confieso todo lo que has hablado. Tómame, Oh Señor; Tu me has comprado; soy Tuyo. Así que me entrego a Ti, Señor, en esta mañana, en cuerpo, alma y espíritu para dedicarme a Ti, para ser consagrado a Ti, para ser purificado por Ti, para ser limpiado por Ti, para ser moldeado y formado por Ti, conformado a la imagen de Tu querido Hijo, para que yo pueda andar como es digno de Ti, querido Señor, y glorificarte en la tierra y terminar la obra que Tú me has dado para hacer.

Señor, oro a Ti para que los corazones de mis hermanos ya no sean más lastimados por cualquier cosa que yo haga o diga, sino que estén unidos a Ti, Señor, y ayudados en el camino.

Y así, ahora, Señor, hemos encomendado todo a Ti, Te agradecemos que Tu aceptas a cada uno; y por tanto Señor úsanos. Haznos uno te pedimos, O Señor, ayúdanos a ser uno. Quienes sean los que Tu escojas como el grupo de hombres que han de ir conmigo, haz nuestros corazones uno, nuestras mentes una, para que seamos obreros juntos para unificar la gran obra que Tu nos has cometido, para hacer Tu obra próspera, y llevarla noble y enérgicamente.

Y así, Señor, oro por esto. Yo se, Señor, que Tu has escuchado la oración, y por lo tanto te pedimos que la respondas, en la multitud de Tu misericordia, Señor, responde, para que California se levante una vez más al lugar que le pertenece en esta Conferencia en esta gran obra, para que Tu seas glorificado.

Señor, te doy gracias por Tu palabra; por Tu Espíritu; Tu promesa. En el nombre de Jesús, Amén”.

El Espíritu del Señor estaba presente, y Su gracia fue libremente otorgada. Mi corazón estaba lleno de adoración. Después de esta experiencia pensé que usted estaría imbuido por el Espíritu de Dios, que usted se movería en oración y entendimiento. Pero desde ese tiempo usted nuevamente ha pasado por el mismo terreno. Usted ha tomado los asuntos en sus propias manos, sin tener en cuenta el consejo del Santo, como si usted poseyera un conocimiento superior. El resultado de su curso se ve en la opacidad de sus percepciones espirituales.

Hermano Jones, usted esta haciendo la parte de Aarón, y el Espíritu de Dios es afligido. El Dr. Kellogg no ha sido ayudado por usted o sus médicos asociados; por el curso suyo él ha sido confirmado en su ceguera. Usted le ha hecho a él un gran daño, y no bien, y ustedes son contados como falsos guardianes.
A usted se le confiaron cartas para ser leídas al Dr. Kellogg. Estas cartas contenían instrucciones y advertencias que debieron ser escuchadas por usted mismo. Usted debió haber orado con el Dr. Kellogg, y hacer todo esfuerzo posible por obtener una influencia espiritual sobre él, para que usted lo convenciera de su curso de acción equivocado. Él ha tenido muchos planes y maquinaciones, con los que el Señor no ha tenido que ver. Él estaba tomando un curso en algunas de las cosas que arruinaría su influencia.

El Señor no diseñó que Battle Creek se convirtiera en una moderna Jerusalén. La realización de los planes para hacer de Battle Creek un gran centro resultaría perjudicial para el trabajo de llevar el mensaje a todo el mundo. Estas cosas deben ser vistas por usted en todos sus aspectos.

”Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.

En cuanto a los mensajes de advertencia que se me han dado respecto a personas que acudirán a Battle Creek, usted ha obrado contrario al consejo del Espíritu de Dios. Usted estaba parado donde le gustaba estar, y usted razonó las objeciones a estar en Battle Creek. Colocado, como lo hizo Aarón, directamente opuesto a la Palabra de Dios, usted ha dejado sin efecto las declaraciones de advertencia, de no dejar que hombres y mujeres jóvenes vayan a Battle Creek. Usted ha permitido que su influencia sea usada para llevar a la gente a hacer justo lo que el Señor les advirtió no hacer, y el Señor lo pronuncia a usted un mayordomo infiel en su influencia en Battle Creek. Cualquier excusa que usted pueda dar, son así cargadas en su contra. Usted obró decididamente en contra de los planes del Señor, y Dios dice: “Lo juzgaré a él por esto, a menos que se arrepienta”.

El Anciano Tenney se ha apartado de la fe, y no es ayuda para el Dr. Kellogg. Él lo apoya en un curso equivocado. Usted y él, ministros del evangelio, se han interpuesto en la obra del Señor. Ustedes han confundido el entendimiento de nuestro pueblo en Battle Creek, y ahora están tomando un curso en confundir al pueblo, llevándolos a moverse en contra de las direcciones del Señor.

El Anciano Waggoner no ha sido de ayuda en Battle Creek. En el campo Europeo él ha sembrado semillas que llevarán fruto malo, llevando a algunos a apartarse de la fe.

Hay otros que pueden ser mencionados como transgresores, y cuya influencia es una piedra de tropiezo para la juventud. La condición en Battle Creek son tales que la juventud no puede en forma segura ser animada a ir allí. En los últimos 20 años [Nota 1886-1906] el Señor ha estado dando advertencias que en total mucha gente se ha estado estableciendo en Battle Creek, dejando sus pequeñas iglesias en casa, que deberían ser mantenidas vivas por sus sinceros esfuerzos. Centros educacionales debían haberse establecido en lugares elegidos sabiamente, y conectados con estos maestros que están establecidos en la fe. Testimonios han nacido aconsejando a nuestro pueblo a salir de Battle Creek. Y el Señor envió sus juicios sobre las instituciones allí para mostrar Su descontento en el descuido de estas advertencias.

Hermano Jones, usted debe entender que todo el talento que le ha sido confiado a usted debe ser consagrado a su Redentor. Pero….

Oportunidades de un Médico.-

Todo médico debe ser un Cristiano. En el lugar de Cristo debe estar al lado de los que sufren, trabajando como Cristo trabajó, ministrando a las necesidades de un alma enferma de pecado como también a las necesidades de un cuerpo enfermo. El médico debe mirar a su Salvador diciendo, “Me santifico a mi mismo por medio de la gracia dada a mi gratuitamente, para que aquellos a quien yo ministre también puedan ser santificados”.

Un ateo o un hombre irreligioso nunca debe tomar el trabajo de un médico. Los médicos impíos miran con simpatía humana los sufrimientos de los afligidos: pero no pueden hacer lo que podría hacer si realizara que Quien dio su propia vida por el enfermo, el Hijo de Dios, está observando el caso con intenso interés. Cuán inconsistente es para un médico estar al lado de un enfermo si no puede dirigirlo a un Salvador que perdona los pecados. Qué terrible no poder decirles de un ser Poderoso que puede no solo curar cada enfermedad física sino que también cada mal espiritual.

El médico debe mirar más alto que él mismo. En palabras simples y calmantes el debe hablar al enfermo del gran Médico. El que no puede hacer esto pierde caso tras caso que él podría salvar si fuera Cristiano. Si él pudiera hablar al enfermo palabras que inspiran fe en el simpatizante Salvador, quien siente cada palpitación de angustia, la crisis pasaría en forma segura. El enfermo sería fortalecido a mirar y vivir.

Si los médicos comprendieran la grandeza del servicio que ellos pueden prestar a la humanidad si ellos fueran capaces de hablar simple y tiernamente del amor de Jesús y de su voluntad de salvar almas, aun en las últimas horas de la vida. Muchos médicos fallan en ver qué noble influencia ellos pueden ejercer al aceptar a Cristo y echar mano de intereses eternos. Ellos continúan viviendo vidas sin esperanza, una vida en la cual Dios no es reconocido. Ellos rehúsan ser iluminados por la Luz del mundo, y están en una peor condición del que esta sufriendo de enfermedad física.

Grandes oportunidades son dadas a los guardianes del enfermo. Conociendo al Señor Jesús, es el privilegio del médico Cristiano presentarlo a El a la sala de enfermos como Uno que puede hablar paz al alma y dar fuerza al cuerpo. El puede dirigir al enfermo al Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo. El Señor dará a tal médico gran sabiduría en su trabajo.

El medico debe ser un hombre de sincera oración, para que el pueda impartir a otros la luz y esperanza y fe que el recibe. El mismo debe poseer la esperanza que es segura y firme, la esperanza de que Jesús es nuestro pronto auxilio en todo momento de dificultad. El debe reverenciar la Palabra fe Dios. Esta Palabra es muy valiosa para el que la recibe; porque ésta santifica el alma. El medico cristiano estudia la Palabra de Dios, y es preparado para calmar aquellos que son sacudidos por la duda y el temor. El conoce el valor del amor y presencia del Redentor. El puede hablar con certeza del alma que oscila entre la vida y la muerte. Quién sabe si en estos últimos momentos la fe y esperanza pueda surgir en el corazón y dar energía inspiradora al aparentemente moribundo. Quién sabe si el compasivo Salvador puede decir la palabra: “Vivirás para que cantes mis alabanzas”.

El medico necesita tener estrecha relación con Dios. Nunca debe perder su asimiento del poder ayudador y fortalecedor de Dios. El hecho de que el medico actúa una parte tan importante en dar alivio al sufriente, naturalmente lo pondrá a el donde será mirado con sentimientos de amor y gratitud por aquellos a los que el ha ayudado. Que no tome la alabanza y la gloria para sí mismo. Que el se esconda a sí mismo en el Salvador, señalando a Cristo como Uno que debe recibir toda alabanza.

Cuando los enfermos recuperan la salud, la gloria es con frecuencia dada al médico, cuando fue el divino toque y bálsamo de curación del Salvador que dio alivio y prolongo la vida.” Si el que ha sido restaurado da la gloria al medico, es el deber y privilegio del medico de dirigirlo al compasivo Salvador como el que ha hablado con él la palabra de vida y le dio un nuevo soplo de vida para ser utilizado para un propósito elevado y santo. El Señor es el obrador; el medico es solo un instrumento. “Sin mi'” declara, nada podéis hacer.” El dice al fiel medico, “Estaré a tu lado, y al decirle a aquellos por quien trabajas que Cristo es todo y en todo, que El murió por sus pecados, para que no perezcan sino que tengan vida eterna, Yo impresionare sus corazones.

Jesús está interesado en todos y cada uno que necesita de su curación, y poder vitalizador. ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.

¡Qué bendición puede traer el médico a las almas torturadas por el pecado! ¡Qué paz llega al sufriente cuando él acepta al Salvador! ¡Qué melodía es despertada en las cortes donde Satanás pierde su presa!

El medico que esta familiarizado con Cristo, que se da cuenta de la preciosidad de una religión pura y sin mancha, es en verdad un representante del gran Medico. El medico que le habla al enfermo y al sufriente del amor que Cristo tiene por ellos es un verdadero maestro de justicia. Él da a los afligidos el mismo bálsamo de Gilead.

Qué sagrada obra es esta, y cuán seriamente deberían aquellos que se están preparando como médicos laborar para hacerse aptos para ello. Ellos deben hacer su primer asunto estar personalmente familiarizados con el gran Medico, para que cuando este en la sala del enfermo ellos puedan reconocer Su presencia y recibir Su consejo.

A nosotros como pueblo Dios se nos ha dado verdad avanzada, y debemos buscar ganar acceso a las almas, para que podamos darles esta verdad. Al ofrecer a los pacientes la esperanza de restauración a su salud física, los médicos y enfermeras también deben presentar la bendita esperanza del evangelio, el maravilloso consuelo que se encuentra en el poderoso Sanador, quien puede curar la lepra del alma. Así los corazones serán enriquecidos y El quien da salud al cuerpo hablara paz al alma. El Dador de Vida, llenara el corazón de gozo que obrara milagrosamente.

Así los nacidos nuevamente irán de nuestras instituciones preparados para hablar a otros del poder de El quien ha hecho tanto por ellos. Jesús les dijo: “Vosotros sois mis testigos”. Dios les concede una renovación de vida y salud para que ellos puedan impartir a otros el conocimiento que han obtenido. Ellos salen como nuevas almas nacidas, convertidas e iluminadas, conociendo que al ser temperantes en todas las cosas y dependiendo en Él que dio Su vida por ellos, pueden trabajar por Dios.

Nuestro Sanatorio debe ser establecido en armonía con los designios de Dios. Aquellos que actúan una pare en conexión con esta institución deben ser ellos mismos edificios para el Señor. Escribiendo por el Espíritu Santo, el apóstol dijo: “Vosotros sois labranza de Dios, vosotros sois el edificio de Dios”. Dios requiere simetría de carácter. Sus obreros deben siempre recordar que el yo debe estar escondido en Dios. No deben mirar a los hombres del mundo para su fortaleza, suponiendo que obtener una miga de alabanza de ellos es algo digno de mención, aun cuando los que dan esta alabanza están pisoteando los mandamientos de Dios bajo sus pies. Cuando lo grandes hombres del mundo hablan una palabra en tolerancia del autor del Cristianismo, lo que dicen es repetido como digno de inmortalizar. Pero las palabras son baratas. No cuestan nada. El Señor es honrado solo por aquellos que aman y obedecen Sus mandamientos.

Los médicos no deben suponer que es su derecho hacer citas o viajar en el Sábado. No solo por precepto sino que también por ejemplo ellos deben honrar el verdadero Sábado, que debe de ser inmortalizado como la evidencia de que Dios creo el mundo en seis días y descanso en el séptimo. Dios bendijo el séptimo día y lo santifico, colocando el mandato concerniente en el mismo seno del decálogo. Debe ser sagradamente observado.

Tratamiento común de cada día no debe administrarse en el Sábado. Dejen saber a los pacientes que los médicos deben tener un día en que descansar. Con frecuencia es imposible para los médicos tomar tiempo en el Sábado para el descanso y devoción. Ellos pueden ser llamados a aliviar el sufrimiento. Nuestro Salvador nos ha demostrado por Su ejemplo que esta bien aliviar el sufrimiento en el Sábado. Pero los médicos y enfermeras no deben hacer trabajo innecesario en este día. Tratamiento ordinario y operaciones que pueden esperar deben ser aplazados hasta el próximo día.
D.E.R. 23 de Agosto de 1900

3 de Julio de 1906
Anciano A. T. Jones

Querido Hermano:

Vez tras vez su caso ha sido presentado ante mi. Soy ahora instruida a decirle, Usted ha tenido un gran conocimiento de la verdad, y menos, mucho menos, entendimiento espiritual. Cuando usted fue llamado a la obra importante en Washington, usted necesitaba mucho más de la humilde gracia de un cristiano. Desde la reunión de Berrien Spring, su actitud y la actitud de muchos otros ha afligido al Espíritu de Dios. Usted ha sido pesado en balanza y ha sido hallado falto.

Aunque usted tenía plena confianza en usted mismo, usted estaba fuera del camino del deber, cuando con el fin de criticar y censurar el trabajo de sus hermanos, usted, con otros, interrumpieron la reunión llamada especialmente para la oración y confesión y para buscar un espíritu de unidad. Si usted hubiera comprendido la obra que necesitaba hacerse en ese tiempo, una presentación diferente habría sido hecha en la reunión. En vez de victoria hubo derrota. El Señor dijo, “pesado en balanza y hallado falto”.

Su mayor peligro es la exaltación propia. Causa que usted se hinche en grande proporciones. Usted confía en su propia sabiduría, y eso siempre es una estupidez.

¿Recuerda usted el consejo que le di en mi carta de Abril de 1894? Esto fue una respuesta a su carta expresando profundo pesar sobre la parte que usted tuvo en un movimiento imprudente, y usted apeló a mí por instrucción, para que usted siempre evite tales errores. Aquí una porción de lo que yo le escribí entonces:

“Su carta es recibida, y estaría encantada en satisfacer su mente en cada punto, pero eso no está en mi poder. Mientras que puedo hablarle en palabras de advertencia, usted puede hacer muchas preguntas que no están en mi deber o poder en contestar.
Yo le puedo decir, y todos nuestros maestros de fe y doctrina, adhiérase a la Palabra.
‘Predique la Palabra, inste a tiempo y fuera de tiempo: redarguya, reprenda, exhorte con toda paciencia y doctrina’. Pero nunca, nunca haga un lugar para A. T. Jones. Cuide este punto celosamente. Ni una sola vez tome alguna ventaja en emplear el ridículo o traiga en contra de cualquier persona o cualquier posición una acusación. Está claramente revelado en la Palabra—eso no es el plan de Dios.

Siempre enseñe la verdad presente como es en Jesús. Si usted tiene un verdadero sentido de lo sagrado de esta obra, usted estará en más con Dios en oración. Es Dios el único que puede herir a Satanás bajo sus pies dentro de poco. Camine firmemente. Haga caminos derechos para sus pies, no sea que el cojo no se salga del camino. Muchos son tan débiles en fe y experiencia que mirarán a A. T. Jones, y lo que usted diga o haga, ellos dirán y harán; porque ellos no mirarán más allá de usted a Jesús, quien es el Autor y Consumador de nuestra fe.

“A cada paso de nuestro avance, si nuestro avance es uno seguro, debemos apoyarnos en un poder fuera y por encima de nosotros. El Señor es infinito. El tiene todos los recursos a Su comando, y si nosotros confiamos en El implícitamente, y no en nuestras capacidades, caminaremos suave y reverentemente ante El, y tendremos menos y menos confianza en la capacidad humana. Nada de lo natural, lo humano, debe tomar el lugar del Espíritu de Dios. Este debe ser reconocido como el agente obrador, para moldear al hombre, y para enseñarle todas las cosas.

“En estos tiempos de especial interés, los guardianes del rebaño de Dios deben enseñar a la gente que los poderes espirituales están en controversia, no son los seres humanos los que están creando tan intensidad de sentimiento como ahora existe en el mundo religioso. Un poder de la sinagoga de Satanás esta infundiendo los elementos religiosos del mundo, excitando a los hombres a decidir acción para empujar las ventajas que Satanás ha ganado dirigiendo al mundo religioso en una guerra determinada contra aquellos que hacen de la palabra de Dios su guía y le solo fundamento de doctrina. Los esfuerzos maestros de Satanás son ahora echados adelante para reunir en cada principio y en cada poder que el puede emplear para contradecir
el reclamo unido de la ley de Jehová, especialmente el cuarto mandamiento, que define quien es el Creador de los cielos y la tierra…..

“Dios inspirara a sus leales y verdaderos hijos con Su Espíritu. El Espíritu Santo es el representante de Dios, y será el poderoso agente obrador en nuestro mundo para unir a los verdaderos y leales en manojos para el granero del Señor. Satanás también con intensa actividad está recogiendo en manojos su cizaña de entre el trigo.

“La enseñanza de cada verdadero embajador de Cristo es ahora un asunto más solemne, y serio. Estamos involucrados en una guerra que nunca concluirá hasta que la decisión final es hecha por toda la eternidad. Que cada discípulo de Cristo recuerde que “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” O hay intereses eternales involucrados en este conflicto, no debe haber una obra superficial, no experiencia barata, para enfrentar este asunto. “El Señor sabe como librar al piadoso de las tentaciones, y reservar al injusto para el día del juicio para ser castigados…..mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellos delante del Señor”.

“El Señor quiere que cada inteligencia humana en Su servicio restrinja toda acusación severa y crítica. Somos instruidos a caminar con sabiduría hacia los que están fuera. Dejen a Dios la obra de condenar y juzgar. Cristo nos invita, ‘Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.’ Cada quien que presta atención a esta invitación se juntará en yugo con Cristo. Debemos manifestar en todo momento y en todo lugar la mansedumbre y humildad de Cristo. Entonces el Señor se mantendrá fiel a sus seguidores, y hará de ellos Su portavoz, y el que es un portavoz de Dios nunca pone en los labios de seres humanos palabras que la Majestad del cielo no pronuncia cuando contiende con el diablo.

“Nuestra única seguridad esta en recibir la divina inspiración desde el Cielo. Esto solamente puede calificar a los hombres finitos ha ser colaboradores con Cristo.’Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, !cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.’ O que como pueblo llevando un solemne mensaje al mundo, nosotros prestemos atención a cada palabra de instrucción dada a nosotros de Dios para este tiempo.

“Mi hermano, yo no dejo de recordarlo a usted en mis oraciones. Usted nunca estuvo en mayor peligro que en el presente tiempo. Usted esta dando el último mensaje de advertencia a nuestro mundo, y Satanás tejerá sus redes para enredad sus pies si usted no esta orando, y velando y confiando cada momento en Dios para mantenerlo y fortalecerlo para que resista la tentación. Su alma esta en peligro. Si yo especificara las tentaciones particulares, Satanás cambiaría sus operaciones y prepararía alguna tentación que usted no esta esperando. Por lo tanto vele con mucha oración, vigile su propio espíritu y Dios lo sostendrá.

‘Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.’

“Mi hermano, a quien el Señor ha honrado al darle un mensaje de verdad para el mundo, solo en Dios usted puede mantener su integridad. ‘ Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne. Mientras este odio por el pecado que mancha y ensucia es expresado tenemos que, con una mano, echar mano del pecador con la firme comprensión de la fe, mientras que con la otra agarramos la mano de Cristo. Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén’.

Cuando estuve en la Conferencia General en Washington, tuve una conversación con usted, pero parece que no tuvo ninguna influencia en usted. Usted parecía sentirse completamente capaz de manejarse a si mismo. Después de esa conversación escena tras escena pasó frente a mi durante la noche, y fui entonces instruida que usted no había sido ni podía ser una ayuda para el Dr. Kellogg; porque usted estaba atado con respecto a su peligro y su verdadera posición. Usted no puede ser una ayuda para el; porque usted completamente juzgo mal su caso. Usted considera que la luz dada a mi por Dios con respecto a su posición, como de menor valor que su propio juicio. Usted lleva sobre su alma la culpa de confirmarlo a él en su curso de acción equivocada, y levantarlo a el sobre un falso fundamento. Usted necesita el arrepentimiento del que no se debía arrepentir; porque en el caso del Dr. Kellogg, usted ha hecho una obra que lo ha animado a el a resistir la luz dada a mi por el mismo Dios. Usted esta llegando a ser obrado por el mismo espíritu que ha estado obrando en el Dr. Kellogg.

De esto yo lo advertí cuando puse en sus manos el testimonio escrito para el Dr. Kellogg. Usted necesita convertirse, y ser tan humilde como un pequeño niño, o usted perderá su alma. Si usted hubiese poseído un claro discernimiento, habría podido ayudar al Dr. Kellogg, pero usted no tenía la clara luz que viene de la Luz del mundo.

Hermano Jones, tengo un mensaje para usted. En muchos respectos usted es un hombre débil. Si yo escribiera todo lo que me ha sido revelado de sus debilidades, y de los desarrollos de su trabajo que no han estado de acuerdo con el curso de un verdadero cristiano, la declaración no sería placentera. Esto tendrá que hacerse si usted continúa justificándose en un curso de apostasía. Hasta que su mente esté clara de esta niebla de perplejidad, el silencio es la elocuencia de su parte.

Siento mucho que usted esta echando a perder su récord. Desde la reunión de Berrien Spring, usted ha recibido muchas advertencias, pero usted no les ha puesto atención a éstas. El hecho, de que mientras usted era considerado sano en la fe, usted ha hecho cosas que se le advirtió no hacer, demuestra que usted no es un líder seguro.

Usted ha ido más lejos que la mayoría de nuestro pueblo había supuesto en fortalecer al Dr. Kellogg a continuar en transacciones contrarias a las que el Señor le advirtió. Usted está siguiendo un camino equivocado. Usted se está poniendo en un posición de la cual será difícil para usted recobrarse.

Cuando en 1901 usted vino a la Costa Pacífica, tenía la esperaza de que el peso de las responsabilidades como presidente de la Conferencia de California, lo llevaría a desconfiar de su habilidad, y tomar consejo con sus hermanos con respecto a la obra ha realizar. Pero había un crecimiento de confianza en sí mismo, un espíritu temerario, y una brusquedad de expresión, lo que aumentó la actual falta de confianza en su juicio.

Esto fue especialmente marcado en el campamento de Oakland. En esa reunión yo tenía un mensaje que dar, que debía haber un sincero esfuerzo hecho para acercarse a Dios. Una frialdad y falta de espiritualidad había entrado en nuestras filas, y debíamos haber hecho el más determinado esfuerzo en buscar al Señor en oración, y pararnos en terreno ventajoso. De haber habido una completa y libre confesión de pecado y una limpieza del camino del Rey, el Espíritu del Señor habría venido, y el Señor habría sido glorificado.

Pero las palabras que usted tenía para hablar en ese momento trajeron sentimientos que frustraron el propósito de mi mensaje. En otros tiempos, y en otros lugares, usted manifestó un espíritu dominador que alejó el Espíritu de Dios.

En la reunión en Fresno en 1902, una escena me fue presentada ante mí en la noche. Yo estaba en una reunión donde muchos hablaron palabras de insatisfacción con el récord que usted había hecho como presidente de la Conferencia de California. Yo vi que debe haber un cambio en su ministerio y recibí instrucción para usted y los obreros en la Conferencia. Esto yo presenté en una reunión temprano por la mañana. Aquí está una parte de lo que dije en esa reunión:

“Es un placer de Dios que el hermano A. T. Jones sirva en esta conferencia otro año como presidente. Es Su placer que A. T. Jones, se aparte de toda apariencia de magistrado, de manera dominante, autoritario. El no debe pensar que por virtud de su posición como presidente de la conferencia, el tiene una autoridad arbitraria. Verdad, el debe tener autoridad, pero debe ser tal autoridad como Jesús la tuvo, una autoridad que está escondida en la mansedumbre y humildad de Cristo.

“En el pasado, la obra del Hermano Jones había sido presentada a mi en figuras. Él estaba extendiendo a la gente un recipiente lleno de la más bella fruta, pero mientras les ofrecía la fruta a ellos, su actitud y manera eran tales que nadie quería ninguna. Así ha sido con frecuencia con las verdades espirituales que él ofrece a la gente. En su representación de estas verdades, un espíritu a veces aflora que no nace del cielo. A veces se hablan palabras, se reprende sin la debida consideración, con un impulso, un empuje que hace que la gente se aleje de las maravillosas verdades que tiene para ellos.

“He visto al Hermano Jones cuando el Espíritu que derrite de Dios estaba sobre el. Su amor por la verdad era genuino, y no algo que simplemente afirmaba poseer. El había cultivado y apreciado este amor, y esta todavía por ser apreciado en su corazón. Pero nuestro hermano tiene una forma muy pobre de manifestar la compasión, la ternura, el amoroso espíritu de Cristo….

No es sorprendente que un hombre que ha pasado por la experiencia que el anciano Jones pasó en Battle Creek a veces se equivoque, El ha tenido que armarse, y mantener la armadura constantemente, peleando varios males que continuamente se colaban. Él se ha mantenido reforzado por tanto tiempo que ahora debe hacer un esfuerzo para desaprender muchas cosas. El debe reconvertirse. En su manera de presentar principios de la verdad el debe reformarse. Dios tiene un gran amor por el Hermano Jones así como también por cada otro mortal que en algún respecto falla en alcanzar el nivel puesto frente a el.

“El Señor por su Espíritu Santo va a fortalecer al Hermano Jones, capacitándolo para soportar las inconveniencias y el esfuerzo excesivo en viajar de lugar a lugar. El desea que nuestro hermano preste atención a los mensajes que Él se esforzó en enviarle. Él desea que él teja entre la tela de su carácter los hilos de la paciencia y la bondad, para que en el cielo se pueda decir de él, él esta completo en Cristo Jesús. Dios desea que cada ministro del evangelio luche por obtener esta perfección.

“Hermano, abstengámonos de criticar. El que crítica a su hermano toma su posición en el terreno del enemigo. Satanás es el acusador de los hermanos. Día y noche el está acusando a aquellos que profesan seguir a Cristo. Con mucha frecuencia pensamos que podemos hacerlo mejor que aquellos que están haciendo su mejor esfuerzo en llevar la obra en las líneas correctas.

“Cuando usted piensa que su hermano esta persiguiendo un curso equivocado vaya a el con bondad, diciéndole su falta ‘entre usted y el solamente.’ Pregúntele si está seguro de que tiene razón en hacer lo que hace. Invítelo a comparar notas con usted. Siempre que usted lo trate en esta manera, la luz y la bendición llegará a ambos. No es frecuente que la supuesta falta resulte ser una virtud.

“Aprendamos a seguir la regla Bíblica al tratar a los que yerran. Hagamos nuestra parte en responder la oración de Cristo por la unidad entre Su pueblo. Durante el próximo año, obedezcamos el nuevo mandamiento que Cristo dio a sus discípulos en cada siglo, ‘Que os améis unos a otros; como yo os he amado.’ Por el bien de nuestras almas sirvámosle a El con más celo y fervor de lo que alguna vez le han servido antes.
“Hermanos, ¿no debiéramos cesar de criticarnos unos a otros? ¿No debiéramos mezclarnos? ¿No debiéramos determinar unirnos para que seamos un fuerte conjunto? ¿No debiéramos unir corazón a corazón? ¿No debiéramos buscar subyugar nuestro espíritu impaciente, y aprender a ser tan mansos y humildes como niños pequeños de los cuales Cristo dijo a los discípulos: ‘De cierto os digo, que si no os volviereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos?’

“Dios desea que Sus siervos estén de pie con toda la armadura, y en Su poder vencer los poderes de las tinieblas, para su honor y gloria. Empecemos esa obra hoy. ‘Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.’ Llevemos en nuestra vida diaria, en todas nuestras palabras y obras, creencia para justicia, y la confesión para salvación, a fin de que podamos glorificar al Dios de los Cielos”.

A esto usted respondió con mucho sentimiento. Usted dijo:

“En la naturaleza de las cosas, yo debo tener algo que decir. Seré breve; seré muy breve; porque usted lo ha dicho todo, y todo es así. Le doy gracias a Dios por la gran promesa, de que yo he de ser convertido. Esa son las buenas y alegres noticias,—que he de ser convertido; y yo lo sé. Me agrada saber que usted lo sabe, y muchos de ustedes, porque puedo tener su ayuda en hacerlo efectivo. Y, hermanos, eso es lo que yo quiero. Ustedes saben que esto es lo que yo pedí hace un año, al principio de mi trabajo en esta conferencia; y lo sigo pidiendo. Así que yo simplemente me encomiendo a Dios y a Su palabra, y a Su obra, como ha sido descrita, y pido su cooperación, su compañerismo, y así seguiremos juntos, por lo tanto oremos;

(Orando) “Padre Celestial, nos arrodillamos ante Ti. Señor hemos escuchado Tu palabra. Sometemos todo a Ti. O Señor, me has llamado por mi nombre, y me has dicho mis fallas y mi extrema necesidad. Señor, Yo lo confieso todo a Ti.

“Oh Dios, te doy gracias por Tu palabra de gracia, Tu bendición, Tu promesa especial, que yo, Señor, seré convertido a Ti. Y por lo tanto Señor, me pongo en Tus manos en este momento, para ser convertido, para ser moldeado y formado de acuerdo a Tu propia mente y por Tu Espíritu Santo. Oh Señor, oro para que Tu divino deseo se cumpla y para que yo siempre sea un canal donde fluya ese santo aceite que Tu has mencionado, y el que Tu deseas derramar sobre los corazones afligidos, en dolor y luto. Y Señor, oro a Ti para que Tú me conviertas ahora completamente. Hazme, Señor como Jesús, solo como Jesús, para que yo sea amable y cortés, gentil y cuidadoso, con todos mis hermanos y con todos los que Tu envíes a mi.

“Oh Señor Tu conoces todo sobre esto. No necesito decirte nada. Pero Señor, confieso todo lo que has hablado. Tómame, Oh Señor; Tu me has comprado; soy Tuyo. Así que me entrego a Ti, Señor, en esta mañana, en cuerpo, alma y espíritu para dedicarme a Ti, para ser consagrado a Ti, para ser purificado por Ti, para ser limpiado por Ti, para ser moldeado y formado por Ti, conformado a la imagen de Tu querido Hijo, para que yo pueda andar como es digno de Ti, querido Señor, y glorificarte en la tierra y terminar la obra que Tu me has dado para hacer.
“Señor, oro a Ti para que los corazones de mis hermanos ya no sean más lastimados por cualquier cosa que yo haga o diga, sino que estén unidos a Ti, Señor, y ayudados en el camino.

“Y así, ahora, Señor, hemos encomendado todo a Ti, Te agradecemos que Tu aceptas a cada uno; y por tanto Señor úsanos. Haznos uno te pedimos, O Señor, ayúdanos a ser uno. Quienes sean los que Tu escojas como el grupo de hombres que han de ir conmigo, haz nuestros corazones uno, nuestras mentes una, para que seamos obreros juntos para unificar la gran obra que Tu nos has cometido, para hacer Tu obra próspera, y llevarla noble y enérgicamente.

“Y así, Señor, oro por esto. Yo se, Señor, que Tu has escuchado la oración, y por lo tanto te pedimos que la respondas, en la multitud de Tu misericordia, Señor, responde, para que California se levante una vez más al lugar que le pertenece en esta Conferencia en esta gran obra, para que Tu seas glorificado.

“Señor, te doy gracias por Tu palabra; por Tu Espíritu; Tu promesa. En el nombre de Jesús, Amén”.

El Espíritu del Señor estaba presente, y Su gracia fue libremente otorgada. Mi corazón estaba lleno de adoración. Después de esta experiencia pensé que usted estaría imbuido por el Espíritu de Dios, que usted se movería en oración y entendimiento. Pero desde ese tiempo usted nuevamente ha pasado por el mismo terreno. Usted ha tomado los asuntos en sus propias manos, sin tener en cuenta el consejo del Santo, como si usted poseyera un conocimiento superior. El resultado de su curso se ve en la opacidad de sus percepciones espirituales.

Hermano Jones, usted esta actuando la parte de Aarón, y el Espíritu de Dios es afligido. EL Dr. Kellogg no ha sido ayudado por usted o sus médicos asociados; por el curso suyo el ha sido confirmado en su ceguera. Usted le ha hecho a el un gran daño, y no bien, y ustedes son contados como falsos guardianes.

A usted se le confiaron cartas para ser leídas al Dr. Kellogg. Estas cartas contenían instrucciones y advertencias que debieron ser escuchadas por usted mismo. Usted debió haber orado con el Dr. Kellogg, y hacer todo esfuerzo posible por obtener una influencia espiritual sobre el, para que usted lo convenciera de su curso de acción equivocado. El ha tenido muchos planes y maquinaciones, con los que el Señor no ha tenido que ver. Él estaba tomando un curso en algunas de las cosas que arruinaría su influencia.

El Señor no diseñó que Battle Creek se convirtiera en una moderna Jerusalén. La realización de los planes para hacer de Battle Creek un gran centro resultaría perjudicial para el trabajo de llevar el mensaje a todo el mundo. Estas cosas deben ser vistas por usted en todos sus aspectos.

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”

En cuanto a los mensajes de advertencia que se me han dado respecto a personas que acudirán a Battle Creek, usted ha obrado contrario al consejo del Espíritu de Dios. Usted estaba parado donde le gustaba estar, y usted razonó las objeciones a estar en Battle Creek. Colocado, como lo hizo Aarón, directamente opuesto a la Palabra de Dios, usted ha hecho sin efecto las declaraciones de advertencia, de no dejar que hombres y mujeres jóvenes vayan a Battle Creek. Usted ha permitido que su influencia sea usada para llevar a la gente ha hacer justo lo que el Señor les advirtió no hacer, y el Señor lo pronuncia a usted un mayordomo infiel en su influencia en Battle Creek. Cualquier excusa que usted pueda hacer, son así cargadas en su contra. Usted obró decididamente en contra de los planes del Señor, y Dios dice, “Lo juzgaré a el por esto, a menos que se arrepienta.”

El Anciano Tenney se ha apartado de la fe, y no es ayuda para el Dr. Kellogg. El lo apoya en un curso equivocado. Usted y él, ministros del evangelio, se han interpuesto en la obra del Señor. Ustedes han confundido el entendimiento de nuestro pueblo en Battle Creek, y ahora están tomando un curso en confundir al pueblo, llevándolos a moverse en contra de las direcciones del Señor.

El Anciano Waggoner no ha sido de ayuda en Battle Creek. En el campo Europeo el ha sembrado semillas que llevarán fruto malo, llevando a algunos a apartarse de la fe.

Hay otros que pueden ser mencionados como transgresores, y cuya influencia es una piedra de tropiezo para la juventud. La condición en Battle Creek son tales que la juventud no puede en forma segura ser animada a ir allí. En los últimos 20 años [Nota 1886-1906] el Señor ha estado dando advertencias que en total mucha gente se ha estado estableciendo en Battle Creek, dejando sus pequeñas iglesias en casa, que deberían ser mantenidas vivas por sus sinceros esfuerzos. Centros educacionales debían haberse establecido en lugares elegidos sabiamente, y conectados con estos maestros que están establecidos en la fe. Testimonios han nacido aconsejando a nuestro pueblo a salir de Battle Creek. Y el Señor envió sus juicios sobre las instituciones allí para mostrar Su descontento en el descuido de estas advertencias.

Hermano Jones, usted debe entender que todo el talento que le ha sido confiado a usted debe ser consagrado a su Redentor. Pero….

Oportunidades de un Médico

Todo médico debe ser un Cristiano. En el lugar de Cristo debe estar al lado de los que sufren, trabajando como Cristo trabajó, ministrando a las necesidades de un alma enferma de pecado como también a las necesidades de un cuerpo enfermo. El médico debe mirar a su Salvador diciendo, “Me santifico a mi mismo por medio de la gracia dada a mi gratuitamente, para que aquellos a quien yo ministre también puedan ser santificados.”

Un ateo o un hombre irreligioso nunca debe tomar el trabajo de un médico. Los médicos impíos miran con simpatía humana los sufrimientos de los afligidos: pero no pueden hacer lo que podría hacer si realizara que Quien dio su propia vida por el enfermo, el Hijo de Dios, esta observando el caso con intenso interés. Cuan inconsistente para un médico estar al lado de un enfermo si no puede dirigirlos a un Salvador que perdona los pecados. Que terrible no poder decirles de un ser Poderoso que puede no solo curar cada enfermedad física sino que también cada mal espiritual.

El médico debe mirar más alto que él mismo. En palabras simples y calmantes el debe hablar al enfermo del gran Médico. El que no puede hacer esto pierde caso tras caso que el podría salvar si fuera Cristiano. Si el pudiera hablar al enfermo palabras que inspiran fe en el simpatizante Salvador, quien siente cada palpitación de angustia, la crisis pasaría en forma segura. El enfermo sería fortalecido a mirar y vivir.

Si los médicos comprendieran la grandeza del servicio que ellos pueden prestar a la humanidad si ellos fueran capaces de hablar simple y tiernamente del amor de Jesús y de su voluntad de salvar almas, aun en las últimas horas de la vida. Muchos médicos fallan en ver qué noble influencia ellos pueden ejercer al aceptar a Cristo y echar mano de intereses eternos. Ellos continúan viviendo vidas sin esperanza, una vida en la cual Dios no es reconocido. Ellos rehúsan ser iluminados por la Luz del mundo, y están en una peor condición del que esta sufriendo de enfermedad física.

Grandes oportunidades son dadas a los guardianes del enfermo. Conociendo al Señor Jesús, es el privilegio del médico Cristiano presentarlo a Él a la sala de enfermos como Uno que puede hablar paz al alma y dar fuerza al cuerpo. Él puede dirigir al enfermo al Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo. El Señor dará a tal médico gran sabiduría en su trabajo.

El medico debe ser un hombre de sincera oración, para que el pueda impartir a otros la luz y esperanza y fe que el recibe. El mismo debe poseer la esperanza que es segura y firme, la esperanza de que Jesús es nuestro pronto auxilio en todo momento de dificultad. El debe reverenciar la Palabra fe Dios. Esta Palabra es muy valiosa para el que la recibe; porque ésta santifica el alma. El medico cristiano estudia la Palabra de Dios, y es preparado para calmar aquellos que son sacudidos por la duda y el temor. Él conoce el valor del amor y presencia del Redentor. Él puede hablar con certeza del alma que oscila entre la vida y la muerte. Quién sabe si en estos últimos momentos la fe y esperanza pueda surgir en el corazón y dar energía inspiradora al aparentemente moribundo. Quién sabe si el compasivo Salvador puede decir la palabra: “Vivirás para que cantes mis alabanzas”.

El medico necesita tener estrecha relación con Dios. Nunca debe perder su asimiento del poder ayudador y fortalecedor de Dios. El hecho de que el medico actúa una parte tan importante en dar alivio al sufriente, naturalmente lo pondrá a el donde será mirado con sentimientos de amor y gratitud por aquellos a los que el ha ayudado. Que no tome la alabanza y la gloria para sí mismo. Que el se esconda a sí mismo en el Salvador, señalando a Cristo como Uno que debe recibir toda alabanza.

Cuando los enfermos recuperan la salud, la gloria es con frecuencia dada al médico, cuando fue el divino toque y bálsamo de curación del Salvador que dio alivio y prolongo la vida.” Si el que ha sido restaurado da la gloria al medico, es el deber y privilegio del medico de dirigirlo al compasivo Salvador como el que ha hablado con él la palabra de vida y le dio un nuevo soplo de vida para ser utilizado para un propósito elevado y santo. El Señor es el obrador; el medico es solo un instrumento. “Sin mi'” declara, nada podéis hacer”. Él le dice al fiel medico: “Estaré a tu lado, y al decirle a aquellos por quien trabajas que Cristo es todo y en todo, que Él murió por sus pecados, para que no perezcan sino que tengan vida eterna, Yo impresionare sus corazones.

Jesús está interesado en todos y cada uno que necesita de su curación, y poder vitalizador. ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.

¡Qué bendición puede traer el médico a las almas torturadas por el pecado! ¡Qué paz llega al sufriente cuando él acepta al Salvador! ¡Qué melodía es despertada en las cortes donde Satanás pierde su presa!

El medico que está familiarizado con Cristo, que se da cuenta de la preciosidad de una religión pura y sin mancha, es en verdad un representante del gran Medico. El medico que le habla al enfermo y al sufriente del amor que Cristo tiene por ellos es un verdadero maestro de justicia. Él da a los afligidos el mismo bálsamo de Gilead.

Qué sagrada obra es esta, y cuan seriamente deberían aquellos que se están preparando como médicos laborar para hacerse aptos para ello. Ellos deben hacer su primer asunto estar personalmente familiarizados con el gran Medico, para que cuando este en la sala del enfermo ellos puedan reconocer Su presencia y recibir Su consejo.

A nosotros como pueblo Dios se nos ha dado verdad avanzada, y debemos buscar ganar acceso a las almas, para que podamos darles esta verdad. Al ofrecer a los pacientes la esperanza de restauración a su salud física, los médicos y enfermeras también deben presentar la bendita esperanza del evangelio, el maravilloso consuelo que se encuentra en el poderoso Sanador, quien puede curar la lepra del alma. Así los corazones serán enriquecidos y el que da salud al cuerpo hablará paz al alma. El Dador de la Vida, llenará el corazón de gozo que obrara milagrosamente.

Así los nacidos nuevamente irán de nuestras instituciones preparados para hablar a otros del poder de El quien ha hecho tanto por ellos. Jesús les dijo: “Vosotros sois mis testigos”. Dios les concede una renovación de vida y salud para que ellos puedan impartir a otros el conocimiento que han obtenido. Ellos salen como nuevas almas nacidas, convertidas e iluminadas, conociendo que al ser temperantes en todas las cosas y dependiendo en Él que dio Su vida por ellos, pueden trabajar por Dios.

Nuestro Sanatorio debe ser establecido en armonía con los designios de Dios. Aquellos que actúan una pare en conexión con esta institución deben ser ellos mismos edificios para el Señor. Escribiendo por el Espíritu Santo, el apóstol dijo: “Vosotros sois labranza de Dios, vosotros sois el edificio de Dios”. Dios requiere simetría de carácter. Su obreros deben siempre recordar que el yo debe estar escondido en Dios. No deben mirar a los hombres del mundo para su fortaleza, suponiendo que obtener una miga de alabanza de ellos es algo digno de mención, aun cuando los que dan esta alabanza están pisoteando los mandamientos de Dios bajo sus pies. Cuando lo grandes hombres del mundo hablan una palabra en tolerancia del autor del Cristianismo, lo que dicen es repetido como digno de inmortalizar. Pero las palabras son baratas. No cuestan nada. El Señor es honrado solo por aquellos que aman y obedecen Sus mandamientos.

Los médicos no deben suponer que es su derecho hacer citas o viajar en el Sábado. No solo por precepto sino que también por ejemplo ellos deben honrar el verdadero Sábado, que debe de ser inmortalizado como la evidencia de que Dios creo el mundo en seis días y descanso en el séptimo. Dios bendijo el séptimo día y lo santifico, colocando el mandato concerniente en el mismo seno del decálogo. Debe ser sagradamente observado.

Tratamiento común de cada día no debe administrarse en el Sábado. Dejen saber a los pacientes que los médicos deben tener un día en que descansar. Con frecuencia es imposible para los médicos tomar tiempo en el Sábado para el descanso y devoción. Ellos pueden ser llamados a aliviar el sufrimiento. Nuestro Salvador nos ha demostrado por Su ejemplo que esta bien aliviar el sufrimiento en el Sábado. Pero los médicos y enfermeras no deben hacer trabajo innecesario en este día. Tratamiento ordinario y operaciones que pueden esperar deben ser aplazados hasta el próximo día.
D.E.R. 23 de Agosto de 1900

13 de Julio de 1900
Mis queridos Hermanos:

Deseo que me comprendan correctamente. El Señor ha dado luz especial de que no deben seguir el patrón del Dr. Kellogg haciendo la línea de trabajo que él está haciendo; porque Dios no les ha dado a hacer ese trabajo. Tampoco le ha dado al Dr. Kellogg el trabajo en el que él ha gastado mucho dinero y tiempo, con el robo de los campos que fueron privados de medios y desprovistos de ayudantes. Él está trayendo una carga acumulada, por la que él no está creando, no está produciendo, sino consumiendo. Dios no nos ha llamado ha usar los tesoros de Su casa así, para establecer Su flujo de dinero en los arroyos que evocan tal desembolso de tiempo, dinero y trabajadores.

Dios ha dado dirección en cuanto a como debe hacerse el trabajo. En nuestras reuniones de campamento encontramos toda clase de personas, altas y bajas, ricas y pobres. Ninguno es excluido. Es el deseo del Señor que lo mejor de los médicos misioneros estén dispuestos a cooperar con los ministros del evangelio. Deben ser uno con Cristo, hombres por medio de los cuales Dios puede obrar. El Señor desea que Su obra avance en una línea reformatoria. Durante nuestras reuniones de campamento se debe hacer una genuina obra misionera.

No se debe trazar una línea entre la genuina obra medico misionera y el ministerio del evangelio. Estas dos deben mezclarse. No deben estar aparate como líneas separadas de trabajo. Deben estar unidas en una inseparable unión, así como la mano esta unida al cuerpo. Los que están en nuestras instituciones deben dar evidencia de que ellos comprenden que son parte en la genuina obra evangélica medico misionera. Una solemne dignidad ha de caracterizar a los genuinos medico misioneros. Ellos deben ser hombres que comprenden y conocen a Dios y el poder de Su gracia.

Cualquiera que sea nuestra recolección o incremento, la conferencia debe mantenerse libre de cada hilo de egoísmo. Así también debe la medico misionera estar despojada de todo egoísmo, y llevada a cabo según la orden de Dios. Las diferentes líneas de trabajo deben sostener una a la otra, pero no en la forma que el Dr. Kellogg ha planeado; porque esta no es el camino de Dios. El Dr. Kellogg se ha apropiado indebidamente del dinero del Señor, invirtiéndolo en una forma del cual no tenía ningún derecho moral.

La obra de preparar a un pueblo para conocer a Dios y a Jesucristo a quien Él envió, debe seguir adelante. Esta es la más alta y más importante obra que es posible hacer para los mortales. Dios desea la obra médico misionera ser representada en una forma completamente diferente de la forma en que ha sido representada en Chicago. La obra en Chicago ha sido un gran obstáculo para la acción armoniosa de la obra que Dios diseño, dando el mensaje del primer, segundo y tercer ángeles a toda las partes de nuestro mundo. La obra en Australia no debe ser una segunda edición de la obra hecha en Chicago. Mi corazón esta herido y apenado porque el dinero que Dios diseño que fluyera en corrientes de donaciones y ofrendas para Australia, Inglaterra y otros campos misioneros han sido obstruidos por invenciones humanas y planes humanos. Esto no debe repetirse en este país o en ningún otro país, porque no es el camino de Dios dejar campos cerca o lejos sin ayuda. Así la obra del evangelio es retardada. El último mensaje de misericordia debe ser dado al mundo, para preparar a un pueblo para la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo, en poder y gran gloria.

El establecimiento de sanatorios donde deben estar—en cada nuevo campo que es abierto,—requerirá medios. El dinero de Dios no debe desviarse hacia canales inciertos, sino que debe ser usado para cumplir una obra que si es hecha en el verdadero orden de la voluntad de Dios cumplirá cien veces más en hacer nuevas plantas en diferentes localidades.
(D.E.R. 23 de Agosto de 1900. -6-)

“Sunnyside,” Cooranbong, N.S.W.,
19 de Mayo de 1897

“Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová”. “Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.

¡Un Cristiano! ¿Que es lo que comprende el término? Nuestro Salvador dice: “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros”.

Así es presentado el contraste entre dos clases. El mundo son aquellos que no reciben el llamado e invitación de Cristo. La verdad es lo que ellos no desean. Ellos no pueden desear a Cristo porque ellos siguen sus propios caminos y su propia voluntad. Ellos no ven nada en Cristo que puedan desear de El. ” ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.

El crecimiento natural no puede desarrollar un carácter simétrico. Tiene que haber un nuevo nacimiento. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu,[a] espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.” El alma creyente es aquí representada en las palabras de Cristo: “pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” y su promesa a Sus seguidores es: “No os dejaré huérfanos.”

Yo le diría a los estudiantes en nuestras escuelas, Conócete a ti mismo. La obligación que le debemos a Dios, en presentar a El cuerpos limpios, puros y saludables, no es comprendida. Tenemos deberes especiales que recaen sobre nosotros. Debemos estar familiarizados con nuestra estructura física y las leyes que controlan la vida natural. Mientras que el Griego y el Latín, que rara vez es de alguna ventaja, es hecho un estudio por muchos, la Fisiología e Higiene son apenas tocadas. El estudio en el que deberíamos reflexionar es el que concierne a la vida natural, el conocimiento de uno mismo.

No hay uno en mil, casado o no casado, que entienda la importancia de la pureza de hábitos, en preservar la limpieza del cuerpo y la pureza del pensamiento. Las enfermedades y dolencias son la segura consecuencia de la desobediencia a las leyes de la naturaleza y negligencia de las leyes de la vida y la salud. Es la casa en la que vivimos que necesita ser preservada, para que ésta haga honor a Dios quien nos ha redimido. Necesitamos saber como preservar la maquinaria viviente, para que nuestra alma, cuerpo y espíritu puedan ser consagrados a Su servicio. Como seres racionales estamos deplorablemente ignorantes del cuerpo y sus requerimientos. Mientras que las escuelas que hemos establecidos han tomado el estudio de fisiología, estas no han tomado el control del asunto con la energía que deberían. Ellas no han practicado inteligentemente lo que ellas han recibido en conocimiento. Y ellas no se dan cuenta de que a menos que sea practicado, el cuerpo decaerá.

A pesar de toda la luz brillando desde las Escrituras sobre este tema: a pesar de las lecciones dadas en la historia de Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego: a pesar del resultado de una dieta simple y saludable, existe poco respeto por las lecciones escritas hombres inspirados por Dios.
Los hábitos dietéticos de la gente es generalmente descuidados, hay un incremento del uso de tabaco, licor, bebidas, y que subsisten de carne . Yo veo jovencitos aquí en este lugar, brillantes de aspecto, jóvenes inteligentes, de diez a doce años de edad, siguiendo el ejemplo de sus padres. Sus hábitos y prácticas están educando a sus hijos a hacer lo que ellos hacen. Cuando iba hacia Cooranbong hace unos pocos días, dos jóvenes estaban sentados ante mi en un tranvía Ellos eran de diez u once años de edad. Uno estaba fumando un cigarrillo. El usaba el vil y venenoso pequeño rollo de papel, entonces el otro tomaba el mismo en su boca y disfrutaba del lujo. La ruina física y moral se ven en todas partes. La pregunta es hecha, ¿No tengo el derecho de hacer como me plazca con mi propio cuerpo? —No; usted no tiene derecho moral, porque usted esta violando las leyes de vida y salud que Dios le ha dado. Usted es propiedad del Señor—por Su creación y por Su redención. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. La ley de autoestima, por la propiedad del Señor es presentada aquí. Y esto conducirá a respetar las obligaciones que cada ser humano tiene de preservar la maquinaria viviente que es tan formidable y maravillosamente hecha. Esta maquinaria viviente debe ser comprendida. Cada parte de su maravilloso mecanismo debe ser cuidadosamente estudiada. El instinto de preservación se ha de practicar.

Al agente humano se la ha concedido un segundo período de prueba. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Al mirar su cuerpo, usted debe recordar, que usted es a cada momento sostenido por el Creador de todas las cosas, el preservador de la vida, el Dador de la felicidad y paz y gracia al obedecer Sus requerimientos. Cualquier acción en comer, beber, o vestir que no es saludable, perjudica el buen funcionamiento de la maquinaria humana, e interfiere con la orden de Dios. Existen obstrucciones creadas en los huesos, cerebro y músculos, que están destruyendo esta maravillosa maquinaria que Dios ha organizado para ser mantenida en orden. Cualquier mal uso de la delicada obra resulta en sufrimiento.

La transgresión de la ley física es la transgresión de la Ley de Dios. Nuestro Creador es Jesucristo. Él es el Autor de nuestro ser. Él ha creado la estructura humana. Él es el Autor de las leyes físicas así como Él es el Autor de la ley moral. Y el ser humano que es descuidado e inconsiderado en los hábitos y prácticas que conciernen a su salud y vida física peca contra Dios.

Muchos que profesan amar a Jesucristo no muestran la propia reverencia y respeto por Él, que dio Su vida para salvarlos de la muerta eterna. Él no es reverenciado o respetado o reconocido. Esto es demostrado por el daño hecho a sus propios cuerpos en violación a las leyes de su ser. Quien en cualquier forma ignore las leyes de su ser, sufrirá la segura consecuencia de su propio curso de acción. Y en su dolor y sufrimiento, ellos bajo las sugerencias de Satanás, culparan a Dios de causarles la aflicción. ¿Debería el Señor obrar un milagro en restaurar la maravillosa maquinaria que los seres humanos (han dañado) por medio de sus propios descuidos y desatención, y su indulgencia en el apetito y pasiones, haciendo las mismas cosas que el Señor les ha dicho que no deben hacer? Si Él lo hiciera, el Señor estaría administrando al pecado, que es la transgresión a Su propia ley. El sentido moral del agente humano en nuestro mundo es excesivamente bajo en el tema de sus propios cuerpos y sus propias vidas. Pero el Señor ha puesto ante la familia humana el camino correcto en Su palabra. ¿Mantendrán ellos el camino del Señor?

Pero con el mundo es un sacrificio que es sorprendente para las inteligencias celestiales. Satanás es el maestro de sus apetitos e inclinaciones, y que les lleva a satisfacer y complacer el apetito pervertido, no natural. El les lleva a suponer que esta es la suma y la sustancia de su felicidad. Un apetito creado es la única ley que controla el devoto al tabaco, y continuara siendo así hasta el final de la historia de este mundo. Hombres y mujeres y niños están corrompiendo sus caminos ante el Señor. Están alcanzando rápidamente la línea límite cuando el Señor hablará, y Sus palabras, que salen de Su exaltado trono, no volverá a Él vacía.
Leer cuidadosamente Génesis 6:5-14; Mateo 24:37; 2 Corintios 10:4-5; 2 Pedro 1:1-6.

El Señor ha inspirado hombres a escribir las cosas que son esenciales para este tiempo con respecto a la atención especial que debemos dar al cuidado del cuerpo. Somos propiedad del Señor. Cristo ha pagado una suma por el rescate del hombre que en ninguna manera puede ser computada. Él se dio a si mismo en ofrenda viviente a Dios. Él llevó los pecados de los transgresores para que Dios pudiera ser justo, y sin embargo ser el que justifica al arrepentido, pecador creyente. En el desierto de la tentación venció todas las tentaciones en el punto de apetito. Él ayunó cuarenta días y cuarenta noches, y en Su débil condición Satanás lo asaltó. Pero Él respondió no con Sus propias palabras; porque Satanás estaba listo para entrar en controversia si Él hubiera hecho eso. Y a pesar de todo, Su respuesta fueron Sus propias palabras trazadas por la pluma humana bajo la inspiración del Espíritu de Dios. Él enfrentó a Satanás con “Escrito está, no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. La insinuante tentación fue presentada: “Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra, (en apariencia exacta como pan) que se convierta en pan”. Pero el “si” de incredulidad no fue aceptado, y no hubo terreno dejado para la controversia.

Cuando la tentación fue presentada a Cristo de que todo el mundo le seria dado si El cayera y adorara a Satanás, la divinidad brillo a través de la humanidad, y con una voz que Satanás comprendió perfectamente, Él dijo: “Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás”. Así Cristo resistió cada tentación.

Entonces todo el universo del cielo se regocijó. Cristo había pasado sobre el terreno de la prueba que Adán había fallado en resistir. En su naturaleza humana Él había redimido el vergonzoso fracaso y caída de Adán. Esto significada todo para la familia humana. Al vencer en nombre del hombre, Él estaba colocando al hombre caído en terreno ventajoso con Dios. En Su naturaleza humana, Jesús dio evidencia de que en cada tentación con la que Satanás asalte al hombre, hay ayuda en Dios para el, si el se afianza de Su fuerza y por medio de la obediencia hace la paz con Él.

Jesús sobresalió en la naturaleza humana como un vencedor en favor de la raza humana. Él fue un vencedor en nombre de cada ser humano, y como una promesa de que todo el que reciba Su nombre puede resistir las tentaciones de Satanás, y vencer en su propio favor como Cristo ha vencido en los suyos. No hay ni uno de los más frágiles de la humanidad, que no pueda ser un conquistador al ser participante de la naturaleza divina. Como la rama esta unida a la vid y se hace participante del alimento de la vid, así el que es uno con Cristo absorbe los elementos de la vida de Cristo, y son ramas de la vid viviente. Cada miembro de la familia humana es honrado por los logros de Su maravillosa victoria, haciendo posible para cada alma ser participante de la divina naturaleza si él se conecta con Cristo.

Todo el cielo estaba observando la obra del enemigo contra Cristo cuando era tentado en favor del hombre. Y todo el cielo está observando lo esfuerzos de cada alma individual bajo cada tentación con la que el hombre será acosado. Si él resiste la tentación, si él no cede en ningún punto, Satanás no puede tener la victoria. Y en los libros del cielo estará registrado contra su nombre que en tal día Satanás trató de derrocar y atrapar a uno de sus redimidos, pero el tentado miró hacia mi, el vencedor, y yo le di ángeles para echar atrás al poderoso enemigo. Leer Mateo 4-11; Hebreos 1:14; Juan 1:12.

En aquel día cuando todos los casos son decididos, cuando las sentencias son pasadas sobre aquellos que son rechazadores de Su misericordia y Su gran amor provistos para ellos por el sacrificio del Hijo del infinito Dios, quien llevó los pecados de cada hijo e hija de Adán, cada uno será llamado a rendir cuentas de los talentos en el intelecto, en los tesoros terrenales para dar a los necesitados. ¿Y qué responderán esos que se han alejado de la luz y del conocimiento, y vivieron una vida descuidada y auto-indulgente? La cantidad de evidencia que un hombre ha presentado ante él, el numero de talentos que él ha recibido, las ganancias hechas al Maestro – estos determinarán su destino para la eternidad.

Aquellos que han tenido privilegios y oportunidades y luz sobre luz se encontraran a si mismos en comparación con aquellos cuyas ventajas religiosas han sido limitadas, y que han hecho diligentes y perseverantes esfuerzos para echar mano de la vida eterna. Sobre estos el Señor se regocija con canto. Todo el mundo pagano se levantara en juicio contra aquellos a quien el cielo ha favorecido mas, pero que se han colocado a si mismos en el lado de Satanás, y obrado en sus líneas para llevar sus narcóticos destructores del alma al extranjero, para contaminar y destruir las naciones paganas con sus drogas profanas y destructoras de salud. Por el bien de los ingresos, una nación que profesa ser cristiana ha forzado el tráfico sobre las naciones paganas a punto de espada, y así obligándolas a aceptar su mercancía, que al ser usada degrada por debajo del nivel de la creación animal.

‘No he de juzgar yo estas cosas’ dijo Dios.

Cristo vino a nuestro mundo para restaurar la imagen moral de Dios en los hombres; pero los hombres que habían tenido gran luz se habían entregado a Satanás. Ellos obraron sus planes en introducir tabaco, licor y opio en tierras extranjeras paganas. Y estas cosas han sido reconocidas por los inteligentes paganos como un mortal mal que lleva a todo tipo de violencia y crimen, e incita los elementos salvajes para deleitarse en la guerra. Por lo tanto la propensión incontrolable se perpetúa, lo que hace casi desesperado enviar misioneros entre ellos. Y los paganos odian al hombre blanco por este tipo de trabajo.

Aunque lo así llamados cristianos han escuchado el mensaje de advertencia, el mensaje de misericordia, han malversado sus talentos y los ha usado para avanzar la obra del primer gran apostata. Su corazón se ha endurecido a todas las misericordias recibidas de Dios. Han abusado de Su bondad, y causado pesar al Espíritu Santo por su persistente negativa de seguir a Cristo.

El Señor ha hecho parte de Su plan que la cosecha del hombre sea de acuerdo a su siembra. Y esta es la explicación de la miseria y sufrimiento en nuestro mundo, de lo cual a Dios se culpa. El hombre que se sirve a si mismo, y hace un dios de su estomago, cosechara lo que es un seguro resultado de la violación de las leyes de la naturaleza. Aquellos que abusan cualquier órgano del cuerpo para gratificar un apetito sensual y pasiones degradadas, en la vida casada o soltera, dará fe de la misma en su rostro. El ha cosechado para deseos carnales y el se dará cuenta con seguridad de las consecuencias.

La licencioso y el derrochador es atendido por un demonio cada vez más cauteloso. El es como un ser embrujado. Es un esclavo de la pasión, las cadenas de las cuales es no esta dispuesto a romper. Y al fin es dejado de Dios sin convicción, sin misericordia, sin esperanza, para destruirse a sí mismo. Él es dejado a un proceso natural de practicas corruptas que lo degradan por debajo de la creación animal. Su pecaminosidad ha arruinado su mecanismo de la maquinaria viviente, y las transgredidas leyes de la naturaleza son su verdugo. Leer Proverbios 4:11-18.

El Señor mira a cada ser humano: El denota cada fase del carácter. En el gran Día del Juicio El ejecutara la sentencia contra el pecador. Entonces se vera que la conducta del pecador nunca paro consigo mismo. Cada salida de la justicia tiene una relación vital con Su divina ley. Si tuviéramos ojos como los ojos de Dios podríamos ser capaces de ver en la pequeña semilla la flor o arbusto o árbol en ella encerrada. Dios lo hizo así. Él escudriña el corazón. Él examinará nuestros motivos al mirar en la semilla y El revelara lo que somos y lo que debimos haber sido.

El último gran día será el triunfo de la ley. El Señor se está preparando para Su última gran obra, y Él se levantará de Su lugar para castigar al mundo por su iniquidad. Entonces la tierra revelará su sangre, y no cubrirá más a sus muertos. Quién se preparará para sostener una luz en medio de la oscuridad moral que existe en nuestro mundo. La miseria que se ha ido acumulando por los siglos y que está degradando la humanidad, no es percibida como debe ser. “No tendrás dioses ajenos delante de mí” es el mandato de Dios. La idolatría existe en los que asisten a la iglesia hoy tanto como en los días de Noé. Pero cuando sus mandatos son obedecidos, la familia humana será elevada, ennoblecida y exaltada.
E. G. White

La Obra del Médico: una Cura de Almas.-

Cada médico practicante puede por medio de la fe en Cristo tener en su posesión una cura del más alto valor – un remedio para el alma enferma de pecado. El médico que está convertido y santificado por medio de la verdad es registrado en el cielo como un colaborador de Dios, un seguidor de Jesucristo. A través de la santificación de la verdad, Dios da a los médicos y enfermeras sabiduría y habilidad en tratar al enfermo, y esta obra está abriendo la puerta que se cierra rápidamente en muchos corazones. Hombres y mujeres son llevados a comprender la verdad que es necesaria para salvar el alma así como también el cuerpo.

Este es un elemento que le da carácter a la obra para este tiempo. La obra Médico Misionera está al brazo derecho del mensaje del tercer ángel que debe ser proclamado a un mundo caído; y médicos, administradores, y obreros en cualquier línea, actuando fielmente su parte, están haciendo la obra del mensaje. Desde ellos el sonido de la verdad saldrá a cada tribu, lengua y pueblo. En esta obra los ángeles del cielo tienen una parte. Ellos despiertan gozo espiritual y melodía en los corazones de aquellos que han sido librados del sufrimiento, y el agradecimiento a Dios se eleva de los labios de muchos que han recibido la preciosa verdad.

Cada médico en nuestras filas debe ser un cristiano. Solo aquellos médicos que son genuinamente cristianos de la Biblia pueden cumplir correctamente con los altos deberes de su profesión.
Los médicos que comprenden las responsabilidades de su posición sentirán la necesidad de la presencia de Cristo con ellos en la obra por aquellos por los que tal sacrificio se ha hecho. El rendirá todo al los altos intereses que concierne a la vida que puede ser salvada para vida eterna. El hará todo lo que está en su poder para salvar tanto el cuerpo como el alma. El tratará de hacer la obra que Cristo haría si El estuviera en su lugar. El médico que ama las almas por quien Cristo murió buscará seriamente llevar al cuarto del enfermo una hoja del árbol de la vida. El tratará de partir el pan de vida para el paciente. A pesar de los obstáculos y las dificultades que deben cumplirse, ésta es una solemne y sagrada obra para la profesión médica.

La verdadera obra misionera busca dirigir las mentes de sus pacientes a Cristo, el gran Médico del alma y cuerpo. Lo que los médicos sólo pueden tratar de hacer, Cristo lleva a cabo. El agente humano lucha por prolongar la vida. Cristo es la vida misma. El que paso a través de la muerte para acabar con el que tenía el imperio de la muerte es la fuente de toda vitalidad. Hay bálsamo en Galaad, y un médico allí. Cristo soportó una muerte agonizante bajo las circunstancias más humillantes para que nosotros tengamos vida. Él dio su vida preciosa para poder vencer a la muerte. Pero el subió de la tumba, y miríadas de ángeles que vinieron a contemplarlo tomar la vida que el había dado escucharon Sus palabras de triunfante gozo mientras estaba de pie sobre el sepulcro abierto de José proclamando: “Yo soy la resurrección y la vida.”

La pregunta: “Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir”? Job 14;14 ha sido respondida. Al llevar la pena por el pecado, al bajar a la tumba, Cristo ha iluminado la tumba para todos los que mueren en la fe. Dios en forma humana trajo vida e inmortalidad a la luz por medio del evangelio. Al morir Él condenó el originador del pecado y la deslealtad a sufrir la pena del pecado, la muerte eterna.

El poseedor y dador de vida eterna, Cristo, fue el único quien pudo conquistar la muerte. Él es nuestro Redentor: y bendito es cada médico quien es en un verdadero sentido de la palabra un misionero, un salvador de la almas por las que Cristo dio su vida. Tal médico aprende día a día del gran Médico a como velar y trabajar por la salvación de las almas y cuerpos de hombres y mujeres. El Salvador está presente en la enfermería, en la sala de operaciones: y Su poder para la gloria de Su nombre logra grandes cosas.

El Médico puede hacer una noble obra si el esta conectado con el gran Médico. A los familiares del enfermo, cuyos corazones están llenos de compasión por el enfermo, el puede encontrar oportunidades para hablarles palabras de vida. Y él puede calmar, levantar la mente del enfermo, al llevarlo a mirar a Aquel puede salvar hasta lo último a todo el que viene a Él para salvación.

Cuando el Espíritu de Dios obra en la mente del afligido, llevándolo a preguntar por la verdad,
que el médico obre por el alma preciosa como Cristo obra por ella. No empuje sobre él ninguna doctrina especial, sino señálese a el a Cristo como el Salvador que perdona pecados. Los ángeles de Dios impresionaran la mente. Algunos rechazaran ser iluminados por la luz que Dios permite brillar en las cámaras de la mente y en el templo del alma: pero muchos responderán a la luz, y de estas mentes la decepción el error en varias formas serán barridas.
Cada oportunidad obrar como Cristo obro debe ser cuidadosamente mejorada. El médico debe hablar de las obras de curación realizadas por Cristo, de su ternura y amor. Él debe creer que Jesús es su compañero, cerca de él. “Porque nosotros somos colaboradores de Dios,’ 1 Corintios 3:9. Nunca debe un médico descuidarse en dirigir las mentes de sus pacientes a Cristo. Si él tiene al Salvador morando en su propio corazón, sus pensamientos siempre serán dirigidos al gran Médico del alma y cuerpo. Él dirigirá las mentes del enfermo a Aquel quien puede restaurar, quien cuando estuvo en la tierra restauró al enfermo la salud, y curó el alma así como también el cuerpo diciendo: “Hijo, tus pecados te son perdonados”. Marcos 2:5.

Nunca la familiaridad con el sufrimiento debe causar al medico volverse descuidado e indiferente. En casos de enfermedad peligrosa, el infligido siente que el esta a la merced del Medico. El mira a su medico como su única esperanza, y ese medico siempre debe señalar al alma temblorosa a Aquel que es mas grande que el mismo, incluso el Hijo de Dios, quien dio Su vida para salvarlo de la muerte, quien se compadece del enfermo, y quien por Su divino poder dará habilidad y sabiduría a todo el que se lo pida.

Cuando el paciente no sabe como su caso terminara, es el momento para que el medico impresione la mente. Él no debe hacer esto con el deseo de distinguirse a si mismo, sino para dirigir al alma a Cristo como su Salvador personal. Si su vida es escatimada, hay un alma para que el medico vele por ella. El paciente siente que el médico es la vida de su vida. ¿Y cuál es el propósito para que todo este peso de confianza sea empleado? Siempre para ganar un alma para Cristo. Siempre para ganar un alma para Cristo y magnificar el poder de Dios.

Cuando la crisis ha pasado, y el éxito es aparente, sea un creyente o un no creyente, que se dedique unos pocos minutos con él en oración. Dé expresión a su gratitud por la vida que ha sido escatimada. Las palabras de gratitud pueden fluir del paciente hacia el médico: porque a través de Dios él ha atado su vida con la suya propia: pero que la alabanza y la gratitud sean dadas a Dios, como a Uno quien siempre está presente, aunque invisible.

En el lecho del enfermo Cristo es con frecuencia aceptado y confesado, y esto será hecho con mucha más frecuencia en el futuro de lo que ha sido en el pasado, porque una obra rápida el Señor hará en el mundo. Palabras de sabiduría deben estar en los labios del médico, y Cristo regará la semilla sembrada haciendo que de fruto para vida eterna.

Nuestros sanatorios deben ser una bendición para alto y bajo, rico y pobre. Hombres y mujeres son reunidos en estas instituciones, y se ellos se familiarizan unos con otros. Ellos aprenden a compadecerse de sus enfermos y así el muro de separación entre el hombre y sus semejantes se descompone. Aquellos que visitan el sanatorio han de ser ensenados el poder de Dios en la restauración del enfermo. Esto hará una impresión en la mente de que Dios esta en el lugar.

Es el propósito de Dios que aquellos que visitan nuestra institución de salud se familiaricen con el mensaje del tercer ángel. Aunque temas doctrinales no deben ser instados en los enfermos, con todo si estas verdades son vividas, el Espíritu de Dios traerá convicción a los corazones, y el fiel guardián de las almas comprenderá cuando ha llegado la oportunidad para presentar la verdad especial para este tiempo.

Perdemos las más preciosas oportunidades al descuidar hablar una palabra a tiempo. Con frecuencia un precioso talento que debe producir mil veces es dejado sin uso. Si la oportunidad de oro no es observada, esta pasará. Algo se le permitió evitar que el médico hiciera su trabajo designado como ministro de justicia.

No hay muchos médicos devotos a Dios para ministrar en su profesión. Hay mucho trabajo por hacer, y los ministros y doctores han de trabajar en perfecta unión. Lucas, el escritor del Evangelio que lleva su nombre, es llamado el médico amado, y aquellos que hacen una obra similar como la que el hizo están viviendo el evangelio.

Nuestros campamentos deben tener las labores de hombres médicos. Estos deben ser hombres con sabiduría y buen juicio, hombres que respetan el ministerio de la palabra, y que no son victimas de la incredulidad. Estos hombres son guardianes de la salud de la gente, y ellos han de ser reconocidos y respetados. Ellos deben dar instrucciones a la gente con respecto a los peligros de la intemperancia. Este mal debe ser enfrentado con más valor en el futuro de lo que ha sido en el pasado. Ministros y doctores deben establecer los males de la intemperancia. Ambos deben trabajar en el evangelio en perfecta armonía con poder para condenar el pecado y exaltar la justicia.

Las oportunidades del médico son incontables para advertir al impenitente, alegrar al desconsolado y desesperado y sabiamente prescribir para la salud de la mente y el cuerpo. Al instruir el así a la gente en los principios de la verdadera temperancia, y como un guardián de las almas da consejos a aquellos que están mental y físicamente enfermos, el medico esta actuando su parte en la gran obra de preparar a un pueblo para el Señor. Esto es lo que la obra medico misionera debe lograr en su relación con el mensaje del tercer ángel.

En nuestros campamentos médicos prácticos pueden dar instrucciones línea sobre línea, precepto sobre precepto, un poquito aquí un poquito allá. Estos ministros o doctores que no abren sus labios para hacer llamados personales a la gente incurren negligencia en su deber. Ellos fallan en hacer la obra que Dios les ha designado.

Ministros y médicos han de trabajar armoniosamente con seriedad para salvar las almas que se están enredando en las trampas de Satanás. Ellos deben dirigir a los hombres y mujeres a Jesús, su justicia, su fuerza y la salud de su rostro, – continuamente deben vigilar a las almas. Hay aquellos que están luchando con fuertes tentaciones, en peligro de ser vencidos en la pelea con agentes satánicos. ¿Pasarías por alto a estos sin ofrecerles ayuda? Si usted ve un alma en necesidad de ayuda, entable conversación con esta, aun cuando usted no la conozca. Ore por ella, y diríjala a Jesús.

Esta obra pertenece tan seguro al doctor como al ministro. Con esfuerzos públicos y privados el médico debe buscar ganar almas para Cristo.

En todas nuestras empresas y en todas nuestras instituciones Dios debe ser reconocido como el gran Maestro de los Obreros. Los médicos deben estar situados como sus representantes. La fraternidad médica ha hecho muchas reformas, y ellos se deben levantar aun más alto. Aquellos que sostienen las vidas de seres humanos en sus manos deben ser educados, refinados y santificados. Entonces el Señor obrará por medio de ellos en gran poder para glorificar su nombre. El se revelará a sí mismo como el Sanador del cuerpo y el alma.

Peligros y Deberes del Médico y el Médico Misionero.-

En el capitulo cuatro de la Epístola a los Efesios contiene lecciones dada por Dios a nosotros. En este capitulo uno habla bajo la inspiración de Dios, uno a quien en visión santa Dios había dado instrucción. El describe la distribución de los dones de Dios a sus obreros, diciendo:

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” Efesios 4:11-13. Aquí se nos muestra que Dios da a cada hombre si obra, y al hacer esta obra el hombre esta cumpliendo su parte en el gran plan de Dios.

Esta lección debe ser cuidadosamente considerada por nuestros médicos y medico misioneros,- Dios establece sus instrumentos entre un pueblo que reconoce las leyes del divino gobierno. Los enfermos deben ser sanados a través del esfuerzo combinado de lo humano y lo divino. Cada don, cada poder, que Cristo prometió a sus discípulos, el otorga sobre aquellos que le servirán fielmente. Y El que da capacidades mentales, y quien confía talentos a los hombres y mujeres que son suyos por creación y redención, espera que estos talentos y estas capacidades sean aumentadas por el uso. Cada talento debe ser empleado en bendecir a otros, y así dar honor a Dios. Pero los médicos que han sido llevados a suponer que sus capacidades eran de su propiedad individual: los poderes dados a ellos para la obra de Dios ellos lo han usado en la diversificación en las líneas de trabajo que Dios no les ha designado.

Satanás trabaja a cada momento para encontrar una oportunidad para robar. El le dice al medico que sus talentos son muy valiosos para estar atado entre los adventistas del séptimo día, que si estuviera libre, podía hacer una gran obra. El medico es tentado a sentir que tiene métodos que puede llevar independiente del pueblo a quien Dios ha forjado para que él pueda colocarlos por encima de todas las personas sobre la faz de la tierra. Pero que ningún medico sienta que su influencia aumentara si se separa de esta obra: Si el intenta llevar a cabo sus planes, el no tendrá éxito.

El egoísmo introducido en cualquier grado en la obra ministerial u obra médica, es una infracción de la ley de Dios. Cuando los hombres se glorían de sus capacidades, y causan que las alabanzas de hombres fluyan a seres finitos, ellos deshonran a Dios, y el removerá aquello que ellos glorían. El médico conectado con nuestros sanatorios y la obra medica misionera, ha por la providencia de Dios sido atada a su pueblo, a quien El ha mandado a ser la luz del mundo. Su obra es dar todo lo que el Señor les ha dado—dar, no como una influencia entre muchas, sino como la influencia por medio de Dios en hacer eficaz la verdad para este tiempo.

Dios nos ha encargado a nosotros una obra especial, una obra que nadie más puede hacer. Él nos ha prometido la ayuda del Espíritu Santo. La corriente celestial está fluyendo hacia la tierra para el cumplimiento de cada obra que se nos ha designado: pero esta corriente celestial es dejada de lado por nuestras muchas diversiones del camino marcado por Cristo. El descuido del hombre por las instrucciones del Señor nos roba la fuerza que Él anhela impartir.

Los médicos no deben suponer que ellos pueden obtener el mundo por medio de sus planes y esfuerzos. Dios no los ha establecido para dedicarse tanto con sus propias labores meramente. El hombre que invierte sus poderes en muchas líneas de trabajo no puede tomar en sus manos la administración de un sanatorio y hacerle justicia.

Si los obreros del Señor toman líneas de trabajo que desplazan a las que deben ser hechas por ellos en comunicar luz al mundo, Dios no recibe por medio de sus labores la gloria que debería ser acumulada a Su Santo nombre. Cuando Dios llama a un hombre a hacer cierto trabajo en Su causa Él tampoco impone sobre él cargas que otros hombres pueden y deben llevar. El Señor no quiere que las mentes de Sus hombres responsables estén tensas hasta el punto máximo de resistencia tomando muchas líneas de trabajo. Todas estas líneas pueden ser esenciales: pero Dios distribuye a cada hombre su deber de acuerdo con su sabiduría. Si el obrero no toma el trabajo designado, que el Señor ve que está capacitado para hacer, el está descuidando los deberes, que si son ejecutados correctamente resultarían en la promulgación de la verdad, y para preparar a los hombres para la gran crisis antes nosotros.

Dios no puede dar en grandes medidas ni poder físico o mental a aquellos que juntan para si cargas que Él no les ha designado. Cuando los hombres toman responsabilidades para sí mismos, por muy bueno que el trabajo sea, su fuerza física es sobrecargada, sus mentes se vuelven confusas y ellos no pueden alcanzar el más alto éxito.

Los médicos en nuestras instituciones, no deben ocuparse en numerosas empresas, y así permitir que el trabajo que debe mantenerse en los principios de derecho y ejercer una influencia en todo el mundo, flaquee. Dios no ha establecido a sus colaboradores para abarcar tantas cosas, hacer largos planes para que ellos fallen en su lugar asignado en cumplir el gran bien que El espera que hagan en difundir la luz al mundo, en atraer a los hombres y mujeres a donde El esta dirigiendo con Su suprema sabiduría.

El enemigo ha determinado contrarrestar los designios de Dios de beneficiar a la humanidad revelándoles lo que constituye la verdadera obra médico misionera. Muchos intereses han sido traídos que los obreros no pueden hacer todas las cosas de acuerdo con el padrón enseñado en el monte. He sido instruida de que la obra asignada a los médicos es suficiente para ellos hacer, y que lo que el Señor requería de ellos era vincularse estrechamente con los misioneros del Evangelio y hacer su trabajo con fidelidad. Él no ha pedido a nuestros médicos que abarquen tan largo y variado trabajo como algunos lo han realizado. Él no la ha hecho una obra especial de que nuestros médicos vayan a las peores guaridas de iniquidad en nuestras grandes ciudades. El Señor no requiere imposibilidades de los hombres. La obra que Él dio a nuestros médicos era simbolizar al mundo el ministerio del evangelio en la obra médico misionera. El Señor no impone en Su pueblo toda la carga de laborar por una clase tan endurecida por el pecado que muchos de ellos ni se beneficiaran ni beneficiaran a otros. Si hay hombres que pueden tomar la obra de laborar por los más degradados, si Dios impone sobre ellos la carga de trabajar por las masas en varias formas, permítase a estos ir adelante y recoger del mundo los medios requeridos para hacer esta obra. Que ellos no dependan de los medios que Dios destino ser el sustento de la obra del mensaje del tercer ángel.

Nuestros sanatorios necesitan el poder del cerebro y corazón de los cuales estos son robados por otra línea de trabajo. Todo lo que Satanás pueda hacer el hará para multiplicar las responsabilidades de nuestros médicos, porque el sabe que esto significa debilidad en vez de fuerza a las instituciones con las que estos están conectados.

Gran consideración debe ser ejercida en la obra que nosotros emprendemos. No debemos tomar grandes cargas en el cuidado de niños infantes. Esta obra esta siendo hecha por otros. Tenemos una obra especial en cuidar y educar los niños mas avanzados en edad. Permítase que las familias que pueden hacerlo, adopten a los pequeñitos, y ellos recibirán una bendición al así hacerlo. Pero hay una mayor e importante obra para atraer la atención de nuestros médicos en educar aquellos que han crecido con caracteres deformados. Los principios de la reforma de salud debe ser presentadas ante los padres. Ellos deben estar convertidos, para que ellos trabajen con misioneros en sus propios hogares. Esta obra los médicos han hecho y todavía pueden hacer si ellos no se sacrifican a si mismos al llevar grandes responsabilidades.

El médico jefe en cualquier institución tiene una posición difícil y él debe mantenerse libre de menores responsabilidades: porque estas no le darán descanso. Él debe tener suficiente ayuda: porque él tiene una dura obra que realizar. Él debe inclinarse en oración con los que sufren, y llevar sus pacientes al Gran Medico. Si como un humilde suplicante busca a Dios por sabiduría para tratar cada caso, su fuerza e influencia será grandemente aumentada.

Por si mismo, ¿qué puede lograr el hombre en la gran obra establecida por el infinito Dios? Cristo dice: “Sin Mi nada podéis hacer” Juan 15:5. Él vino a nuestro mundo para mostrar a los hombres cómo hacer la obra dada a ellos por Dios, y Él nos dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Mateo 11:28-30. ¿Por qué es el yugo de Cristo fácil y Su carga ligera? Porque Él llevó el peso de esta sobre la cruz del Calvario.

La religión personal es esencial para cada medico si quiere ser exitoso en su obra por el enfermo. El necesita un poder mayor que su propia intuición y destreza. Dios desea que los medios se vinculen a El y que sepan que cada alma es preciosa delante de sus ojos. Aquel que depende en Dios, realizando que solo El quien hizo al hombre sabe como dirigir, no fallara en su obra designada, como un sanador de enfermedades del cuerpo, o como medico de las almas por las que Cristo dio su vida.

Uno que lleva las pesadas responsabilidades de medico necesita las oraciones del ministro del evangelio, y el debe estar vinculado alma, cuerpo y mente con la verdad de Dios. Entonces el puede hablar una palabra a tiempo al afligido. Él puede cuidar las almas como uno que debe rendir cuenta. Él puede presentar a Cristo como el Camino, la Verdad y la Vida. Las Escrituras vienen claramente a su mente, y él habla como uno que conoce el valor de las almas con las que esta tratando.

CONFORMANDOSE AL MUNDO.-

El Señor Jesús ha dicho: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame”. Lucas 9:23. Las palabras de Cristo causaron una impresión en las mentes de Sus oyentes. Muchos de ellos, aunque no comprendiendo claramente Su instrucción, fueron movidos por la profunda convicción al decir decididamente: “Nunca ha hablado hombre así como este hombre”. Juan 7:46. Los discípulos no siempre comprendían las lecciones que Cristo deseaba transmitir en sus parábolas, y cuando la multitud se iba, ellos le pedían a Él que les explicara Sus palabras. Él siempre estaba listo para llevarlos a una perfecta comprensión de Su palabra y Su voluntad; porque para ellos, en claras y distintas líneas, la verdad debía ser llevada al mundo.

En tiempos Cristo censuro a Sus discípulos por su lentitud en comprensión. Él puso en su posesión verdades de las cuales ellos poco sospechaban su valor. Él había estado con ellos por largo tiempo, dándoles lecciones en líneas claras, pero su educción religiosa previa, las interpretaciones erróneas que había ellos escuchado que los maestros Judíos ponían en las Escrituras, mantenían sus mentes nubladas. Cristo les prometió que Él les enviaría a ellos Su Espíritu, quien les recodaría sus palabras en sus mentes como verdades olvidadas. “Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho”. Juan 14:26.

La forma en que los maestros Judíos explicaban las Escrituras, sus repeticiones sin fin de máximas y ficción, suscitaron las palabras de Cristo: “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón lejos está de mí”. Ellos realizaban en las cortes del templo su ronda de tareas. Ellos ofrecían sacrificios tipificando el gran Sacrificio, diciendo por sus ceremonias: “Ven mi Salvador”, sin embargo Cristo, a quien todas estas ceremonias representaban, estaba entre ellos, y ellos no lo reconocían o aceptaban. El Salvador declaró: “Mas en vano me honran, enseñando doctrinas y mandamientos de hombres”. Mateo 15:9.

Cristo le está diciendo a Sus siervos hoy como Él le dijo a Sus discípulos: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame”. Pero los hombres son tan lentos ahora en aprender la lección como en los días de Cristo. Dios ha dado a Su pueblo advertencia tras advertencia, pero las costumbres, hábitos y prácticas del mundo ha tenido tan gran poder en las mentes de Su pueblo profeso que Sus advertencias han sido ignoradas.

Aquellos que actúan una parte en la gran causa de Dios no deben seguir el ejemplo de los mundanos. La voz de Dios debe ser atendida. El que depende en la fuerza e influencia de los hombres se apoya en una caña rota.

Depender en los hombres ha sido la gran debilidad de la iglesia. Los hombres han deshonrado a Dios al fallar en apreciar Su suficiencia, por codiciar la influencia de los hombres. Así Israel se hizo débil. El pueblo quería ser igual que las otras naciones del mundo, y pidieron un rey. Ellos deseaban ser guiados por el poder humano que ellos podían ver, en vez del divino poder invisible que hasta entonces los había conducido y guiado, y les había dado victoria en la batalla. Ellos hicieron su propia elección, y el resultado fue visto en la destrucción de Jerusalén y la dispersión de la nación.

No podemos poner confianza en ningún hombre, por mas entendido, por mas elevado que pueda ser, a menos que el sostenga el principio de su confianza en Dios, firme hasta el fin. Cual habría sido el poder del enemigo sobre Salomón, un hombre que la Inspiración ha llamado tres veces el amado de Dios, y a quien fue encomendada la gran obra de la construcción del templo. En esa misma obra Salomón hizo una alianza con naciones idolatras. Y por medio de sus casamientos el se unió a si miso con mujeres paganas. A través de sus influencias el anos mas tarde abandonó el templo de Dios para preparar bosques para sus ídolos.

Así que ahora, los hombres pusieron a Dios a un lado como no suficiente para ellos. Ellos recurrieron al reconocimiento de los hombres del mundo, y pensaban que por medio de la influencia ganada del mundo ellos podían hacer algo grande. Pero se equivocaron. Al apoyarse en el brazo del mundo en vez del brazo de Dios, ellos dejaron la obra que Dios deseaba cumplir por medio de Su pueblo escogido.

Cuando entren en contacto con las altas clases de la sociedad, el medico no sienta que debe esconder las características peculiares que la santificación por medio de la verdad le da. Los médicos que se unen con la obra de Dios deben cooperar con Dios como Sus instrumentos designados: ellos deben dar todo su poder y eficiencia en magnificar la obra del pueblo que guarda los mandamientos de Dios. Estos que en su sabiduría humana tratan de esconder las características peculiares que distingue al pueblo de Dios del mundo perderán su vida espiritual, y ya no serán sostenidos por Su poder.

Que nunca se entretenga la idea que es esencial dar la apariencia de ser rico. Habrá una fuerte tentación en hacer esto, con el pensamiento que esto le dará influencia. Pero he sido instruida a decir que tendrá el efecto opuesto.

Todo el que busca elevarse a si mismo al conformarse al mundo dan un ejemplo que es engañoso. Dios reconoce como suyos a los que solo comprenden que su poder radica en la mansedumbre y humildad de corazón. Dios honrara a aquellos que hacen de El su dependencia.

El estilo del vestido del médico, su equipaje, sus muebles, no pesan un ápice con Dios. Él no puede obrar por su Espíritu Santo con aquellos que tratan de competir con el mundo en vestido y exhibición. El que sigue a Cristo debe negarse a si mismo y tomar su cruz.
El médico que ama y tema a Dios no necesita hacer ostentación para distinguirse a sí mismo: porque el Sol de Justicia está brillando en su corazón y se revela en su vida, y esto lo distingue. Cuando los hombres trabajan en las líneas de Cristo, ellos serán epístolas vivientes, conocidas y leídas por todos los hombres. Por medio de su ejemplo e influencia hombres de riquezas y talentos se tornaran de lo barato de las cosas materiales y echaran mano a las realidades eternas. El más grande respeto será demostrado a los médicos que revelan que ellos reciben sus direcciones de Dios. Nada obrará tan poderosamente para el avance de la instrumentalidad de Dios como los que están conectados con Él a pie firme como sus siervos fieles.

Es el plan de Dios que aun la gente mundana que viene a nuestros sanatorios tengan un sentido de seguridad mientras están allí, porque están en un lugar donde la oración es ofrecida a Dios. Ellos han de ver que aquí hay en el mundo un pueblo que posee talento y conocimiento, pero quienes no son vanidosos ni exaltados.

El médico encontrara que es para su presente y eterno bien seguir el camino del Señor en trabajar por la humanidad sufriente. La mente que Dios ha hecho Él puede moldear sin el poder del hombre, pero Él honra a los hombres al pedirles que cooperen con Él en esta gran obra.

Muchos consideran su propia sabiduría como suficiente, y ellos arreglan las cosas de acuerdo a su propio juicio, pensando llevar a cabo maravillosos resultados. Pero si ellos dependen en Dios y no en sí mismos, recibirán sabiduría celestial. Los que están tan absortos con su trabajo que no pueden encontrar tiempo para apresurar su camino al trono de la gracia y obtener consejo de Dios, con seguridad desviarán su obra por canales equivocados. Nuestra fuerza reside en nuestra unión con Dios a través de Su Hijo unigénito, y en nuestra unión de unos con otros.

El cirujano más exitoso verdaderamente es el que ama a Dios, que ve a Dios en Su obra creada, y lo adora al rastrear Su sabio arreglo en el organismo humano. El médico más exitoso es el que teme a Dios desde su juventud, como lo hizo Timoteo, que siente que Cristo es su constante compañía, un amigo con quien siempre puede tener comunión. Tal médico no cambiará su posición por el cargo más alto que el mundo pueda dar. Él está más ansioso de honrar a Dios y asegurar Su aprobación que asegurarse el patrocinio y el honor de los grandes hombres del mundo.

ORACION.-

Cada sanatorio establecido entre los Adventistas del Séptimo Día, debe ser hecho un Betel. Todo los que estén conectados con esta rama de la obra deben ser consagrados a Dios. Aquellos que ministran a los enfermos, quienes realizan delicadas y serias operaciones, deben recordar que un deslizamiento de la cuchilla, un temblor nervioso, y un alma puede ser lanzada en la eternidad. No se les debe permitir a ellos tomar tantas responsabilidades que no tengan tiempo para temporadas especiales de oración. En la ferviente oración ellos deben reconocer su dependencia en Dios. Solo a través de un sentido de la pura verdad de Dios en la mente y corazón, solo por medio de la calma y fuerza, que solo Él puede impartir, son calificados para realizar esas operaciones criticas que significan vida o muerte a los afligidos.
El médico que está verdaderamente convertido no reunirá para sí mismo responsabilidades que interfieran con su obra por las almas. Desde que sin Cristo no podemos hacer nada, ¿cómo puede un médico o médico misionero participar con éxito en su obra importante sin buscar a Dios en oración fervientemente? La oración y estudio de la Palabra da vida y salud al alma.

El Señor hará cosas maravillosas por causa de la verdad, y para que Su nombre sea glorificado. Pero Él requiere que la gente que participa en Su servicio mantenga sus mentes siempre dirigidas a Él. Cada día ellos deben tener tiempo para leer la palabra de Dios y la oración. Cada oficial y cada soldado bajo el mandato del Dios de Israel necesita tiempo en el cual consultar a Dios y buscar Su bendición. Si el obrero permite ser apartado de esto, perderá su poder espiritual. Individualmente debemos caminar y hablar con Dios: entonces la sagrada influencia del evangelio de Cristo aparecerá en toda su preciosidad.

Una obra de reformación debe ser llevada a cabo en nuestras instituciones. Médicos, trabajadores, enfermeras, deben entender que ellos están en período de prueba, juzgados por su vida actual, y por esa vida que se mide con la vida de Dios. Debemos estirar cada facultad, cada nervio y músculo, para poder traer la verdad salvadora a la atención de la humanidad que sufre. Esta obra debe ser llevada en conexión con la obra de salvar al enfermo. Entonces la obra se destacará ante el mundo en la fuerza con la que Dios diseñó que tuviera. Por medio de su influencia de los obreros santificados la verdad será magnificada. Irá adelante como lámpara que arde.

TARIFAS EXORBITANTES.-

Honestidad, integridad, justicia, misericordia, amor, compasión, y simpatía son abarcadas en la obra médico misionera. En toda esta obra la religión de la Biblia debe ser practicada. El Señor no quiere que nadie que labore como Su representante siga costumbres equivocadas y prácticas de médicos mundanos al tratar a la humanidad que sufre. Nuestros médicos necesitan reformarse en el asunto de hacer tarifas elevadas por operaciones críticas. Y la reforma debe extenderse más lejos que esto. Con frecuencia una tarifa alta se cobraba hasta por pequeños servicios, porque se supone que los médicos rijan sus cargos por las prácticas de los médicos del mundo. Hay quienes siguen la política del mundo para acumular medios, como dicen ellos, para el servicio de Dios. Pero Dios no acepta tales ofrendas. Él dice: “Pero odio el robo y la iniquidad”. Isaías 61:8 NVI. Aquellos que tratan injustamente a sus semejantes mientras profesan creer en Mi palabra, juzgaré por así ser mal repreguntada.

Al serme estas cosas presentadas, mi Maestro dijo: Las instituciones que dependen de Dios y reciben Su cooperación, deben siempre trabajar de acuerdo a los principios de la ley de Dios. Cobrar una larga suma por pocos momentos de trabajo no es justo ni correcto. Los médicos que están bajo la disciplina del Medico más grande que el mundo ha conocido deben dejar que los principios del evangelio regulen cada tarifa. Que la misericordia y el amor de Dios esté escrito en cada dólar recibido.

Cuando nuestros sanatorios son conducidos como deben, una gran obra médico misionera será hecha. Cada obrero hará su trabajo de tal manera y con tal espíritu que este brillará como la luz del mundo.
Dios llama a la práctica de hacer la obra como la de Cristo. Los pacientes que vienen a nuestros sanatorios deben ver que los principios establecidos en el capítulo cincuenta y ocho de Isaías son llevados a cabo. Aquellos que han aceptado la verdad deben practicarla porque es la verdad. En la obra de Dios en nuestras instituciones la verdad debe ser preservada en toda su sagrada influencia.

El médico debe en todos los lugares mantener sus principios religiosos claros y sin tacha. La verdad debe ser suprema en su práctica. El debe usar su influencia como un medio de limpiar el alma con los rayos curativos del Sol de Justicia. Cuando llegue el tiempo en que los médicos no puedan hacer esto, el Señor no tendrá más instituciones médicas establecidas entre los Adventistas del Séptimo Día.

EL DIEZMO.-

Los hombres conectados con las instituciones designadas por Dios deben ser cuidadosos en reconocer a Dios en todos sus caminos. Deben demostrarle que a Él le deben su intelecto y todas sus capacidades. Como hizo Abraham, deben pagar el diezmo de todo lo que poseen y de todo lo que reciben. Un fiel diezmo es la porción de Dios. Retenerlo es robar a Dios. Todos deben libremente, voluntariamente y alegremente traer el diezmo y ofrendas al alfolí de Dios. Al así hacerlo recibirán una bendición. No hay seguridad en retener de Dios Su propia porción.

El Señor dice: “¿Robará el hombre á Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? Los diezmos y las primicias. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Increparé también por vosotros al devorador, y no os corromperá el fruto de la tierra; ni vuestra vid en el campo abortará, dice Jehová de los ejércitos. Y todas las gentes os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos”. Malaquías 3:8-12.

OBSERVANCIA DEL SABADO.-

Que ningún hombre, porque es un medico, se sienta en libertad de hacer esas cosas que Dios ha prohibido. Él no debe viajar en el Sábado a menos que esto sea una necesidad con el fin de aliviar el sufrimiento de la humanidad. Él debe planear su trabajo de manera que obedezca los requerimientos de Dios. El Señor dice: “Con todo eso vosotros guardaréis mis sábados: porque es señal entre mí y vosotros por vuestras edades”. Éxodo 31:13.
Donde hay un verdadero sufrimiento que ser aliviado, no es una profanación del Sábado que el médico viaje en él: pero casos sin importancia deben ser diferidos. Dios santificó y bendijo el séptimo día, y debe ser guardado como Su sagrado memorial.

Dios creó el mundo en seis días, y descansó en el séptimo. Por lo tanto, Él declara: “Guardarán, pues, el sábado los hijos de Israel: celebrándolo por sus edades por pacto perpetuo”. Éxodo 31:16. Los que guardan los mandamientos de Dios pueden reclamar las promesas contenidas en Isaías 58:11-14.

La instrucción dada en este capitulo es completo y decidido. Aquellos que se refrenan de trabajar en el Sábado pueden reclamar consolación y alivio divino. No debemos creer en Dios? No debemos llamar santo al día que El llama santo? El hombre no debe avergonzarse de reconocer como sagrado lo que Dios llama sagrado. No debe avergonzarse de hacer lo que Dios a mandado. La obediencia le dará un conocimiento de lo que constituye verdadera santificación.

Que no haya ladrones a Dios en diezmos y ofrendas, no profanación del tiempo santo de Dios. El hombre no debe hacer su propia voluntad en el día de Dios. Él tiene seis días para trabajar en negocios seculares, y Dios reclama el Séptimo como Suyo propio. En él, Él dice: “No harás obra alguna”. Éxodo 20:10. El siervo de Dios llamará sagrado a lo que Dios llama sagrado. Así él demuestra que ha elegido al Señor como su líder. El Sábado fue hecho para el hombre en el Edén cuando las estrellas de la mañana cantaban juntas, y todos los hijos de Dios gritaban de alegría. Dios lo ha puesto en nuestro cargo. Mantengámoslo puro y santo.

LA IMPORTANCIA DE LA OBEDIENCIA.-

Sutil y peligrosas tentaciones llegarán a los médicos que creen la verdad para estos últimos días. Lo que sería condenado en un trabajador de otra clase se supone que es admisible en un médico. Así una multitud de pecados son cubiertos, pecados que están registrados en los libros del cielo como una desviación de los principios bíblicos. Estas tentaciones el médico puede resistir si él comprende su peligro y se mantiene firme en su Salvador. Si somos fieles a la palabra de Dios, estamos en el lado de Cristo, en el lado de los ángeles leales: estamos bajo el escudo de la Omnipotencia. ¿A quién, entonces, debemos temer?

Hay quienes no pueden apreciar el evangelio de Cristo suficientemente como para practicarlo en cada línea de sus trabajos. Estos criticarán. Aquellos que son superficiales y egoístas no conocen a Dios o a Jesucristo por conocimiento experimental, y siempre están sin fe. A sus ojos los pequeños obstáculos parecen como montañas. Siempre hay un león en el camino.

El Señor requiere la verdad en las partes internas. Él dará el Espíritu Santo a todo el que se lo pida en fe. Él llama a los hombres a actuar como ministros del evangelio, a actuar como médicos, a quienes ninguna lisonja puede causar que se desvíen de la verdad. Ministros y doctores deben estar bajo el dominio de Dios. Aquel en cuyo corazón el Espíritu Santo gobierna, seguirá el ejemplo de Cristo. La vida y el carácter, serán tanto como el de Cristo que revertirá el reproche injusto de la pura verdad de Cristo.

No debe haber fracaso en la obra de Dios. Cada pensamiento, cada plan, debe estar en armonía con la voluntad expresa de Dios. Él es nuestro Creador, nuestro Redentor, nuestro Consejero; Él debe ser el primero y el ultimo y el mejor en todo.

En obediencia a los mandamientos de Dios el alma recibirá lo mejor de todo. Cada bendición puede ser disfrutada con el favor de Dios cuando el corazón, mente y vida están consagrados a Su servicio. Si los hombres aceptaran a Cristo, y vieran las demandas vinculantes de la ley de Dios, no tomarían una posición neutral, sino que se destacarían en plena confianza, y dirían: El Señor es mi ayudador. Él es el único verdadero Dios, y Jesucristo a quien Él envió es supremo y eterno bien. Así garantizarían para sí mismos las grandes promesas de Dios.

Esta es una obra individual. Cada trabajador en la causa de Dios, debe luchar por ser más y más eficiente. No debe haber un indiferente descuido por la voluntad expresada de Dios. El colaborador Dios debe vivir de cada palabra que procede de la boca de Dios. Que individualmente nos acerquemos a la montaña para que comprendamos lo que el Señor manda, y entonces obedecer.

DISCIPLINA ESCOLAR CORRECTA.-

Tuvimos en la escuela de Melbourne estudiantes revoltosos, que estaban dispuestos a ignorar las instrucciones dadas por la palabra de Dios, y en su curso de acción traicionaron las sagradas verdades. El Señor los veía desde el cielo a ellos, y contempló sus prácticas engañosas, y las falsas negaciones de sus actos. Se laboró fielmente por ellos; pero ellos estaban en total muy cerca de la ciudad, y las tentaciones estaban constantemente aumentando. Ellos olvidaron ser fieles y leales a la santa ley de Dios. Ellos transgredieron sus Mandamientos; estaban infatuados, y revelaban como estudiantes que ellos no tenían integridad moral para ser fieles. Parecía haber un agente Satánico obrando para desalentar a los maestros y desmoralizar a la escuela. Algunos que actuaban como maestros no ejercían la correcta influencia. Cuando cada jota de influencia debía ser puesta en el lado de la disciplina y el orden, estos maestros, sabiendo todas las tribulaciones y que los desordenados estudiantes estaban trayendo al director y a sus compañeros de trabajo, quienes estaban agobiados y oprimidos, y que estaban buscando al Señor muy fervientemente, mostraron simpatía por estos que estaban sirviendo al enemigo seriamente. Los estudiantes – los que hacían mal, sabían esto. Unos pocos cobraron ánimo para desafiar su curso de acción equivocado, hasta que se les hizo claro tan fuertemente que reconocieron que habían desobedecido las reglas de la escuela, y habían tratado de esconderse detrás de falsedades.

La facultad de la escuela mantuvo consultas privadas para considerar qué era lo mejor que se podía hacer. Había una voz en estos concilios que trataron de contrarrestar los planes introducidos para mantener disciplina y orden. Por estas simpatizantes voces palabras indiscretas fueron soltadas a los estudiantes en referencia a los asuntos bajo consideración en el concilio. Esto fue y será con frecuencia repetido, una traición a la confianza sagrada. Estas cosas fueron captadas por los estudiantes. Ellos pensaron que tal maestro estaba bien; que ella era una maestra inteligente. Ella tendría simpatía por los mal comportados. Así las manos de estos que cargaban una carga pesada no fueron fortalecidas, sino debilitadas. Los esfuerzos hechos para reprimir el mal fueron vistos como ásperos y poco caritativos. “Los jóvenes deben tener sus momentos alegres” se repetía, con otros discursos insípidos. Una palabra soltada aquí y otra allá dejó esta impresión funesta, y los mal comportados supieron que habían aquellos en la escuela que no pensaban que el curso de engaño y falsedad de ellos eran un gran pecado. Sin embargo tomar continuamente la causa del mal comportado, no tomando en cuenta su desviación de la justicia y la verdad y la integridad inquebrantable, es un grave pecado contra Dios.

Había aquellos en la escuela que fueron sostenidos a través de los términos de estudio porque no tenían medios propios. Estos debieron hacer cada esfuerzo por obtener todas las ventajas posibles y así demostrar su gratitud a Dios, por la amabilidad de los amigos que los habían ayudado.

Cuando los jóvenes y jovencitas están convertidos de hecho y en verdad, un cambio decidido será visto por todos los que tienen cualquier conexión con ellos. La frivolidad los abandonará a ellos; el continuo deseo de recreación y placer egoísta, el deseo por algún tipo de cambio, estar en fiestas y excursiones no seguirá viéndose.

Escuche las palabras del gran Maestro: “Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo”. No hay necesidad de ser aburrido e indolente, para vivir solo para la emoción terrenal común. Luz es dada a cada creyente, así como también consuelo y sensatez. Todos pueden tener gozo, por la satisfacción de tener a Cristo como invitado permanente en el alma.

Cuando Cristo le dijo a la multitud: ‘Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo’, algunos en la multitud dijeron: “Señor danos más de este pan”. El pan del cielo estaba en medio de ellos, pero ellos no lo reconocieron como el pan de vida. Jesús entonces dijo claramente: “Yo soy el Pan de Vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”.

Este capitulo sexto de Juan contiene las más preciosas e importantes lecciones para todos los que están siendo educados en nuestras escuelas. Si ellos quieren esa educación que durará a través del tiempo y a través de la eternidad, que lleven estas maravillosas verdades de este capitulo en su vida práctica. El capitulo entero es muy instructivo, y es ligeramente comprendido. Instamos a los estudiantes que tomen estas palabras de Cristo, para que ellos puedan comprender sus privilegios. El Señor Jesús nos enseña lo que Él es para nosotros, y qué ventaja será para nosotros individualmente comer Su palabra, entendiendo que Él mismo es el gran centro de nuestra vida. “Las palabras que yo os he hablado”, dijo Él, “son espíritu y son vida”.

Teniendo a Cristo en el corazón, tenemos la mira puesta únicamente en la gloria de Dios. Debemos luchar para comprender qué significa estar en completa unión con Cristo, quién es la propiciación por nuestros pecados, y por los pecados del mundo entero, nuestro substituto y garantía por los pecados ante el Señor Dios del cielo. Nuestra vida debe estar unida a la vida de Cristo; debemos constantemente extraer de Él, participar de Él, el pan vivo que vino del cielo, sacando de una fuente siempre fresca, siempre dando de sus tesoros abundantes. Cuando esto es en verdad la experiencia del cristiano, se ve en su vida una frescura, una sencillez, humildad y mansedumbre de corazón, que muestra a todos con los que se asocia que ha estado con Jesús y ha aprendido de Él.

Esta experiencia da a cada maestro la misma calificación que lo hará un representante de Cristo Jesús. Los métodos de las enseñanzas de Cristo, si son seguidos darán fuerza y dirección a su comunicación y a su oración. Su testimonio por Cristo no será un testimonio estrecho, domesticado o sin vida, sino será como arar el campo, vivificando la conciencia, abriendo el corazón y preparándolo para las semillas de la verdad.

Nadie que trata con jóvenes debe ser de corazón de hierro, sino cariñoso, tierno, compasivo, cortés, triunfador y misericordioso; con todo ellos deben saber que se debe dar reprensión, y que aun la reprensión debe ser hablada para cortar alguna maldad. Anime a la juventud a glorificar a Dios dando expresión a su gratitud al Señor por todas Sus misericordias. Que sus agradecimientos sean con frecuencia hablados en el corazón y con la voz, y que la abnegación y sacrificio propio sea demostrado, si aquellos que reclaman ser discípulos de Cristo tendrán vida eterna. “Y yo le resucitaré en el día postrero”, Cristo dice, “porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida”. “El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él”.

“Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí”. ¿Cuántos han experimentado esto? ¿Cuántos entienden el verdadero significado de estas palabras? ¿Buscaremos individualmente comprender la palabra de Dios, y practicarla? Esta palabra, creída, es para cada alma realmente convertida, el don gratuito de la gracia. No puede ser comprada con dinero. Debemos continuamente entender que no merecemos gracia por mérito propio; porque todo lo que tenemos es el don de Dios. Él nos dice: “De gracia recibisteis, dad de gracia”.

La atmósfera de incredulidad es pesada y opresiva. La risa frívola, bromas, y burlas, enferman el alma que se alimenta de Cristo. Charlas baratas y necias son dolorosas para Él. Con un corazón humilde lea cuidadosamente 1 Pedro 1:13-18. Aquellos que disfrutan de hablar deben ver que sus palabras son selectas y bien escogidas. Sea cuidadoso de cómo habla. Sea cuidadoso cómo usted representa la religión que usted ha aceptado. Usted puede sentir que no es pecado chismear y hablar disparates, pero esto aflige a su Salvador, y entristece a los ángeles del cielo.

¿Qué testimonio da Pedro? “Dejando pues toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual, sin engaño, para que por ella crezcáis en salud: Si empero habéis gustado que el Señor es benigno”. Una vez más el mismo principio se pone de manifiesto claramente. Nadie necesita equivocarse. Si como bebé recién nacido usted desea la sincera leche de la palabra, para que así pueda crecer, usted no tendrá apetito para participar de un plato de disparates, y locura y murmuraciones. Dirán decididamente: “Llévese este plato. No quiero comer este alimento”. No es el pan del cielo. Es comer y beber el mismo espíritu del demonio; porque es su negocio ser un acusador de los hermanos.

Es mejor para cada alma investigar de cerca qué alimento mental le es servido para comer. Cuando los que viven para hablar vienen a usted y están equipados para decir: “Reporte, y nosotros reportaremos”, pare y piense si la conversación dará ayuda espiritual, eficiencia espiritual, para que en comunicación espiritual usted pueda comer la carne y beber la sangre del Hijo de Dios, “que vino, como piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa”. Estas palabras expresan mucho. No debemos ser charlatanes, o chismosos o portadores de cuentos; no debemos dar falsos testimonios. Dios nos prohíbe involucrarnos en conversaciones insignificantes y tontas, en bromas, chistes y palabras ociosas.
Debemos dar cuenta de lo que decimos a Dios. Seremos llevados a juicio por nuestras palabras impacientes, que no hacen bien al que habla como al que escucha. Entonces hablemos todos palabras que tienden a la edificación. Recuerde que usted es de valor con Dios. No permita conversaciones baratas, tontas, o que principios equivocados compongan su experiencia Cristiana.

“Escogido de Dios y precioso”. Considere, todo el que nombra el nombre de Cristo, ¿ha usted probado que el Señor es clemente? ¿Ha sido esta una parte real de su experiencia, representada en Juan 6 como comiendo la carne y bebiendo la sangre del Hijo de Dios? ¿Como bebes recién nacidos están aprendiendo a desear la leche sincera de la palabra para así poder crecer? ¿En algún momento de su vida ha estado verdaderamente convertido? ¿Ha nacido otra vez? Si no es así, entonces es tiempo de que usted obtenga la experiencia que Cristo le dijo a uno de los principales gobernantes que debía tener. “Os es necesario nacer de nuevo”, Él dijo, “El que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios”. Es decir, que no puede discernir los requerimientos esenciales para tener parte en ese reino espiritual. “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez”. Si usted abre su mente a la entrada de la palabra de Dios, con una determinación de practicar esa palabra, la luz vendrá; porque la palabra da entendimiento al simple.

Esta es la educación misma que cada estudiante necesita. Cuando esta es obtenida, si están convertidos, la vida frívola que hasta ahora habían vivido cambiara. El universo y el cielo examinarán los caracteres que han sido transformados. El frívolo nivel común será olvidado y sus pies serán puestos sobre el primer peldaño de la escalera que es Cristo Jesús. Subirán cada escalón, un peldaño tras otro, hacia el cielo. Cristo será revelado en su espíritu, sus palabras y sus acciones.

“Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados una casa espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo”. ¿Estudiarán los maestros y estudiantes esta representación, y verán si ellos están en esta clase que, a través de la abundante gracia dada, están obteniendo una experiencia que está en armonía con la real, genuina experiencia que cada hijo de Dios debe tener si entra a un grado superior?

Cuando Nicodemo vino a Jesús, Cristo puso ante él las condiciones de la vida divina, enseñándole cada alfabeto de conversión. Nicodemo pregunto: “¿Cómo puede esto hacerse?” “¿Tú eres el maestro de Israel?”, Cristo respondió, ¿”y no sabes esto? Esta pregunta debe ser hecha a muchos que tienen posiciones de responsabilidad como maestros, pero que han descuidado la obra esencial para ellos hacer, antes de ser capacitados como maestros. Si las palabras de Cristo fueran recibidas en el alma, habría una mayor inteligencia, y un más profundo conocimiento espiritual de lo que constituye un discípulo y un sincero seguidor de Cristo. Cuando llega la prueba a cada alma, habrá hombres, apóstatas, traidores, embriagados, ensoberbecidos, auto-suficientes, violentos, que se apartarán de la verdad, haciendo un naufragio de la fe. ¿Por qué? Porque no escarbaron profundamente e hicieron su fundación segura. Ellos no estaban clavados al libro eterno. Cuando las palabras del Señor, por medio de sus mensajeros escogidos, son llevadas a ellos, murmuran, y piensan que el camino es hecho muy estrecho. Como esos que se pensaban eran discípulos de Cristo, pero que eran ofendidos por sus palabras, y no caminaron más con Él, se apartaran de Cristo.
“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero”. ¿Qué es el llamado? “Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene a mí”. Hay hombres que escuchan, y no aprenden las lecciones como diligentes estudiantes. Tienen una forma de piedad, pero no son creyentes. No conocen la verdad en la práctica. No reciben la palabra implantada. “Por lo cual, dejando toda inmundicia y superfluidad de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede hacer salvas vuestras almas. Sed hacedores de la palabra y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, ése es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural; él se considera a sí mismo y se va, y pronto olvida cómo era”. No percibió la impresión hecha en su mente cuando comparaba su curso de acción con el gran espejo moral. No vio sus defectos de carácter. No se reformó y olvidando todo acerca de la impresión hecha, no fue por el camino de Dios, sino “Su camino”, continuando sin ser reformado.

Esta es la única manera correcta que cada ser humano puede hacer si quiere tener una experiencia segura y completa: “Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, (Porque hay una obra que debe ser hecha y que es descuidada en peligro del alma) este tal será bienaventurado en su hecho. Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino engañando su corazón, la religión del tal es vana. La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es esta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo”. Lleve esto a cabo, como una prueba de la pura e incorrupta religión y la bendición del Señor de seguro seguirá.

”Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en ella, no será confundido”. Marque la figura representada en el versículo cinco: “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados una casa espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo”. Entonces estas piedras vivas están ejerciendo una influencia tangible y práctica en la casa espiritual del Señor. Allí son un sacerdocio santo realizando un servicio puro y sagrado. Ofrecen sacrificios espirituales agradables a Dios.

El Señor no aceptará un servicio sin corazón, una ronda de ceremonias que son realmente sin Cristo. Sus hijos deben ser piedras vivas en el edificio de Dios. Si todos se dieran a Dios sin reserva, si dejaran de estudiar un plan para sus diversiones, para excursiones y asociaciones que aman el placer, y estudiaran las palabras: ‘Porque comprados sois por precio: glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios’ nunca tendrían hambre y sed de excitación o cambio. Si es para nuestro verdadero interés ser espiritual, si la salvación de nuestra alma depende en estar clavados en el libro eternal, ¿no deberíamos mejor estar ocupados en buscar aquello que mantendrá el edificio completo en la principal piedra del ángulo, para que no seamos confundidos y aturdidos en nuestra fe?

“Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso. En cambio para los que no creen: “La piedra que los edificadores desecharon ha venido a ser la cabeza del ángulo” y: “Piedra de tropiezo y roca que hace caer”. Ellos, por su desobediencia, tropiezan en la palabra. ¡Ése es su destino! Todos los hombres y jóvenes están designados para hacer un trabajo por separado. Pero algunos tropiezan en la palabra de verdad. No armoniza con sus inclinaciones y por lo tanto rehúsan ser hacedores de la palabra. No quieren llevar el yugo de Cristo de perfecta obediencia a la ley de Dios. Ven a este yugo como una carga, y Satanás les dice que si ellos se apartan de esto serán como dioses, nadie los gobernará o les dictará; podrán hacer los que les place, y tener la libertad que desean. Cierto, ellos sienten que ellos han sido oprimidos y apretados en cada forma en su vida religiosa, pero esa vida religiosa era una farsa. Ellos fueron designados a ser colaboradores con Jesucristo y unirse con Cristo era su única oportunidad para un descanso perfecto y libertad. Si tan solo hubiesen hecho esto, nunca habrían sido confundidos.

“Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis (¿tu propia eficiencia, y atraer la atención a ti mismo y buscar tu propia gloria? No, no) las virtudes de aquel que os llamó (¿a una vida desagradable, dura vida de esclavitud?) de las tinieblas a su luz admirable”.

Muchos que profesan creer en Cristo no llevan su yugo. Piensan que lo hacen, pero si no estuvieran engañados por Satanás, tendrían pensamientos que corresponderían con su fe, y con las grandes verdades que profesan creer. Entenderían que las palabras de Cristo significan algo para ellos. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. Si usted sigue a Jesús, usted es Su discípulo: si usted sigue sus propios impulsos, su propio corazón no santificado, usted dice claramente: No deseo tu camino, Señor, sino mi propio camino.

Tenemos que tomar la situación y decidir cuál es nuestro propósito. Tengo un profundo interés en hombres jóvenes y mujeres jóvenes que se han enlistado en la armada del Señor. Mi amor por Jesucristo me imbuye con un amor por todas las almas que Cristo murió. Las palabras: “Porque nosotros somos colaboradores de Dios” significan mucho. Nadie puede hacer condiciones con Dios. Somos siervos del Dios viviente, y todos los que han de ser educados en nuestras escuelas, deben ser entrenados para ser trabajadores. Laboran para adquirir un principio correcto. Deben conectarse con Cristo por fe. Así pueden dar gran satisfacción al universo celestial. Si cada voluntario en la armada del Señor hace lo mejor, Dios hará el resto. No deben llamar nada como suyo. Cuando luchan por la victoria deben luchar legalmente. La palabra debe ser su maestro. La ambición profana no los hará progresar, porque solo Dios puede dar verdadera sabiduría y entendimiento; pero Él no trabajará con Satanás. Si la envidia y ambición profana son apreciadas, si luchan por la victoria en obtener la gloria humana, la mente estará llena de confusión. Haga su mejor avance tan rápido como sea posible en alcanzar un alto estándar en conocimiento espiritual. Hunda el yo en Jesucristo, y apunte siempre a glorificar Su nombre. Tenga en mente que el talento, aprendizaje, posición, riqueza e influencia son dones de Dios; por lo tanto estos deben ser consagrados a Él. Busque obtener una educación que lo calificará para ser mayordomos sabios de la múltiple gracia de Cristo Jesús, siervos bajo Cristo para hacer Su licitación.

Que todos los estudiantes aspiren a tener una visión lo más amplia posible de sus obligaciones para con Dios. No son de mirar hacia el futuro a un tiempo después del cierre de plazo escuela, cuando vayan a hacer algún famoso trabajo grande. Sino que deben estudiar con seriedad como ellos pueden comenzar la práctica del trabajo de su vida estudiantil al unirse con Cristo. Que cada impulso esté en el lado del Señor. No derribe o desaliente aquellos que son sus maestros. No agobie sus almas al manifestar un espíritu de ligereza y un desprecio negligente de las reglas.

Estudiantes, ustedes pueden hacer esta escuela de primera clase en prosperidad al ser colaboradores juntos con sus maestros para ayudar a otros estudiantes, y al celosamente elevarse a si mismos de un estándar barato y común. Que cada uno vea qué mejora puede hacer en conformar su conducta con las reglas de la Biblia. Aquellos que buscan ser ellos mismos elevados y ennoblecidos están cooperando con Jesucristo al ser refinados en conversación y en humor, bajo el control del Espíritu Santo. Están en yugo con Jesucristo. Ellos no moverán con torpeza, ni se convertirán en rebeldes, y preocupados en si mismos estudiando su propio placer egoísta y satisfacción.

Sus corazones palpitan al unísono con el corazón de Cristo. Son uno con Cristo en espíritu, uno con Cristo en acción. Tratan de guardar en la mente los preciosos tesoros de la palabra de Dios, para que cada uno pueda hacer la obra designada a ellos por Dios, reuniendo los rayos brillantes del Sol de Justicia, y poder brillar ante los demás.

Si usted vigila y ora, y hace sinceros esfuerzos en la dirección correcta, usted será totalmente impregnado con el espíritu de Jesucristo. “Mas vestíos del Señor Jesucristo, y no hagáis caso de la carne en sus deseos”. Decida que usted hará de esta escuela un éxito; y si usted presta atención dada en la palabra de Dios, irá hacia delante con un desarrollo intelectual y poder moral que hará que aun los ángeles se regocijen. Y Dios se regocijará por usted con canto. Si usted está bajo la disciplina de Dios, asegurará la armonía y la cooperación de los poderes mentales, físicos y morales, y el mayor desarrollo de las facultades que Dios le ha dado. No permita que la flotabilidad y la lujuria de la juventud por medio de diversas tentaciones hagan de sus oportunidades y privilegios un fracaso. Día a día póngase a Cristo, y en la corta temporada de su prueba aquí abajo, mantenga su dignidad en la fuerza de Dios, como compañero de trabajo con las más altas agencias durante su vida escolar.

Todos deben decir, no fallaré. No traicionaré con mi influencia a mi mismo o a mis compañeros en las manos del enemigo. Preste atención a las palabras del Señor: “¿O se acogerá alguien a mi amparo? ¡Que haga conmigo paz! ¡Sí, que haga la paz conmigo!” Siempre recuerde que usted tiene a alguien a su lado que le dice: “No temas. Yo he vencido al mundo”. Tenga en mente que Cristo vino como el Príncipe del cielo, y se ocupó en la guerra contra los principios del pecado. Todos los que se unan a Cristo serán obreros juntos con Dios en esta guerra.

”Y por ellos yo me santifico a mí mismo”, dijo Cristo, “para que también ellos sean santificados en verdad”. El Señor Jesús es el camino, la verdad y la vida, y aquellos que se unen a Él, poniéndose en Él, trabajarán como obreros con Él, al conformarse a los principios de la verdad.
Así a los que están en error y pecado, mostrar la fuerza y el poder de la verdad. Al ellos contemplar, son impregnados por la verdad, y se unen a Cristo para transformar el templo viviente dado a los ídolos, para que los seres humanos lleguen a ser templos limpios, refinados y santificados para la morada del Espíritu Santo.

”Y yo les he manifestado tu nombre”, dijo Cristo, “y lo manifestaré aún; para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos”. El Señor ha hecho abundante provisión para que Su amor nos sea dado como Su gratuita y abundante gracia, como nuestra herencia en esta vida, para capacitarnos a difundir lo mismo, a estar en yugo con Cristo. Jesús transmite la vitalidad circulante de un puro y santificado amor como el de Cristo a través de cada parte de nuestra naturaleza. Cuando este amor es expresado en el carácter, revela a todos con los que nos asociamos que es posible para Dios ser formado dentro de uno, la esperanza de gloria. Demuestra que Dios ama al obediente como Él amó a Jesucristo, y nada menos que esto satisface Sus deseos en nuestro favor. Tan pronto como el agente humano llega unido con Cristo en corazón, alma y espíritu, el Padre ama esa alma como parte de Cristo, como un miembro del cuerpo de Cristo, Él mismo siendo la gloriosa cabeza.

Healdsbur, Cal.,
17 de Febrero de 1884

Querido Hermano y Hermana______:

He estado pensando mucho en el Instituto de Salud en Santa Elena. Mis pensamientos se agolpan en mi mente, y deseo expresarle algunos de ellos a usted. Estoy segura de que _____ tiene un trabajo que hacer por sí misma que ella no se da cuenta. Todo lo que ella ha pensado y hecho, y todo lo que su esposo ha pensado y hecho, ella ha mirado como más allá de la crítica, como justo. Yo sé que esto es un engaño del enemigo. Si algo se pregunta de su curso o el de él, les parece a ambos que son tratados injustamente. Este engaño del enemigo tendrá que ser roto antes de que usted esté bien.

He estado trayendo a la memoria la luz que Dios me ha dado, y a través de mí para usted, sobre la reforma de salud. ¿Ha orado y cuidadosamente tratado de comprender la voluntad de Dios en estos asuntos? La excusa ha sido, que los de afuera, pueden tener dieta de carne, pero aun si ellos tienen algo de carne, yo se que con cuidado y habilidad, se pueden preparar platos que tomen el lugar de la carne en gran medida. Pero si alguien entiende el cocimiento cuya principal dependencia es la carne, ella puede estimular el uso de la carne, y el apetito depravado marcará cada excusa para esta clase de dieta.
Cuando vi como iban los asuntos, ______ que si ______ no tenia carne que cocinar, ella no sabia qué proveer como un substituto, y esa carne era el articulo principal de la dieta, _____ sentí que debe haber un cambio enseguida. Puede haber consumidores que demanden carne, pero dejen que la tengan en sus propios cuartos, y no tienten el ya pervertido apetito de aquellos que no deben comerla.

Me he convencido que no podía haber una reforma mientras _____ estaba cocinando en el Instituto. Todo lo que podríamos tratar de hacer seria deshecho en una semana, porque el apetito de unos pocos tendría el control en este asunto. Han resultado grandes gastos, porque la carne es la más cara dieta que se puede tener. No puedo ver cómo el Señor pueda bendecir a ninguno de los dos en el curso que han seguido, porque está directamente contrario a la luz que Él ha dado por años.

Ahora según mi propia experiencia; la carne rara vez aparece en mi mesa: por muchas semanas a la vez no la pruebo, y después que mi apetito ha sido entrenado, me vuelvo más fuerte, y puedo hacer un mejor trabajo. Cuando vine al Retiro, decidí no probar la carne, pero apenas si podía conseguir otra cosa que comer, por lo tanto comí un poquito de carne. Esto causó una acción no natural en el corazón. Yo supe que no era la clase de comida correcta. Yo quería mantener la casa por mi cuenta, pero esto fue revocado. Si hubiera podido hacer como deseaba, debí haber permanecido en la institución por muchas semanas más.
El uso de la carne mientras estaba en el Retiro despertó mi viejo apetito, y después que regresé a casa, clamaba por complacencia. Entonces resolví cambiar completamente, y bajo ninguna circunstancia comer carne y así alentar este apetito. Ni un bocado de carne o mantequilla ha estado en mi mesa desde que regresé. Teníamos leche, frutas, granos y vegetales. Por un tiempo perdí todo el deseo de comida. Como los hijos de Israel, yo añoraba carnes. Rehusé firmemente tener carne comprada o cocinada. Estaba débil y temblorosa, así como estarán todos los que subsisten en la carne cuando se les priva de los estímulos. Pero ahora mi apetito regresó. Disfruto del pan y fruta, mi cabeza está generalmente clara, y mi fuerza firme. No tengo ninguna de las sensaciones tan comunes de los consumidores de carne. Tuve mi lección, y espero haberla aprendido bien.

Debimos haber visto el mal de permitir a ciertas personas controlar la preparación de la comida en el Retiro. Panecillo caliente y carnes están enteramente fuera de armonía con los principios de reforma de salud. Si permitiéramos a la razón tomar el lugar del impulso y el amor a la egoísta complacencia, no probaríamos carne de animales muertos. Eso es más repulsivo al sentido del olfato que una tienda donde se mantiene carne a la venta. El olor de carne cruda es ofensivo a todos cuyos sentidos no han sido depravados por la cultura de apetitos antinaturales. Qué espectáculo más desagradable para una mente reflexiva que los animales muertos para ser devorados. Las personas que viven mayormente de dieta de carne están en peligro de putrefacción si contraen enfermedad. Si la luz que Dios ha dado con respecto a la reforma de salud es ignorada, Él no obrará un milagro para mantener la salud de aquellos que siguen el camino de enfermarse.

Ahora si otro hubiese estado justo donde usted estuvo, y hubiese preparado las comidas como usted lo ha hecho, y ustedes dos hubiesen sido espectadores, me pregunto qué posición habrían tomado respecto a este asunto. Usted no habría permitido que continuaran como habían estado, ni una semana. Usted habría tenido una reforma, o dado de alta al cocinero. Pero he aprendido que no es un asunto fácil cambiar las ideas y planes de algunas personas. Están muy establecidos y no son fáciles de cambiar. Al pensar en estas cosas, me siento triste y enferma de corazón. Se que todo lo que es dicho para cambiar el orden de las cosas es tomado como criticas.

Consideré una desesperada empresa corregir asuntos en el Retiro. Entonces he pensado que a pesar de sus ideas y sentimientos, e impresiones, se debe hacer. Su influencia, su apetito, ha moldeado el Instituto, pero ya no puede seguir así. Usted debe cambiar su manera de vivir. Usted puede pensar que no puede trabajar sin carne. Eso pensé yo una vez, pero se que en Su plan original, Dios no proporcionó la carne de animales muertos para que compusiera la dieta del hombre. Es un gusto asqueroso y pervertido el que acepta esos alimentos. Pensar en carne muerta pudriéndose en el estómago es repugnante. Entonces el hecho de que la carne es en gran parte enferma nos debe llevar a hacer arduos esfuerzos para descontinuar su uso enteramente. Mi posición ahora es dejar totalmente la carne. Será difícil para algunos hacer esto, tan difícil como para un bebedor de ron abandonar su copita; pero será mejor para ellos el cambio.

Sanatorio “Elmshaven”
6 de Julio de 1902
Al Comité de la Conferencia General y a la Junta Medica Misionera:

Queridos Hermanos:

Una y otra vez se me ha dado instrucción de que todo lo que se pueda hacer debe ser hecho para alejar a nuestra gente de Battle Creek. Se me mostró que el Sanatorio allí se estaba deteriorando por la falta de hombres con capacidad y consagración para llevarlo hacia adelante en líneas puras y altas, de acuerdo con los principios bíblicos. Muy claramente se me ha presentado que estaría en el orden de Dios que la obra del Sanatorio de Battle Creek sea dividida, y plantas hechas en muchos otros lugares, en las ciudades que están en necesidad de sanatorios. Más verdadera obra médico misionera entonces será hecha; y desde muchos centros de luz de la verdad brillará con poder salvador.

Se me ha instruido decir que no se debe recurrir a nuestra gente por medios para erigir un inmenso sanatorio en Battle Creek; el dinero que será así usado en la erección de un edificio gigantesco debe ser usado en hacer plantas en muchos lugares. No debemos sacar todo lo que podemos de nuestra gente para el establecimiento de un gran sanatorio en un lugar, en detrimento de otros lugares, que no está trabajada por falta de medios. No es la voluntad de Dios que Su gente erija un gigantesco sanatorio en Battle Creek o en cualquier otro lugar. En muchos lugares en América, se deben establecer sanatorios. Estos sanatorios no deben ser grandes establecimientos, sino ser de suficiente tamaño como para permitir que la obra sea llevada adelante con éxito.

Se me han dado precauciones en referencia a la obra ante nosotros. No debemos animar a estudiantes en gran número a recibir su educación en Battle Creek. Battle Creek no es el único lugar al que debemos mirar para la educación de enfermeras y otros obreros médicos misioneros. En cada sanatorio establecido, se debe hacer preparación para entrenar hombres y mujeres jóvenes a ser médicos misioneros. El Señor abrirá el camino ante ellos al salir a trabajar para Él.

La evidencia ante nosotros del cumplimiento de la profecía declara que el fin de todas las cosas está cerca. Hay mucha obra importante por hacer fuera y lejos de Battle Creek. Habrá necesidad de sanatorios en muchas ciudades del Sur, así como también en otras partes de América.

Es tiempo de que pensemos sobriamente. Tomando todas las cosas en consideración, debemos leer la providencia de Dios en Sus movimientos. ¿Fue el sanatorio de Battle Creek consumido por el fuego para que los planes fueran ampliados, edificios más grandes erigidos, y más exhibición hecha? Pienso que si hay más oración, más serio estudio de los caminos de Dios y su propósito para el avance de Su obra, veríamos a nuestros hermanos tomar un curso completamente diferente del curso que algunos están tomando.

¿Cuando traemos a un jardín una corriente de agua para irrigarlo, proveemos el agua para un solo lugar, dejando otras partes secas y estériles gritar: “Dénos agua”? Esta es una representación de la forma en que la obra ha sido llevada acabo en Battle Creek, en detrimento de otros lugares. ¿Deben los lugares desolados permanecer desolados? ¡No! Que la corriente fluya en cada lugar, llevando con ella la fertilidad y alegría.

Nunca hemos de confiar en el reconocimiento y rango mundano. En el establecimiento de instituciones, nunca hemos de competir con instituciones terrenales en tamaño o esplendor. Debemos obtener la victoria, no erigiendo edificios masivos, en rivalidad con nuestros enemigos, sino apreciando un espíritu como el de Cristo de mansedumbre y humildad. Mucho mejor la cruz y las esperanzas frustradas que vivir con los príncipes y perder el cielo.

El Salvador de la humanidad nació de humilde familia, en un mundo malvado y maldito por el pecado. Fue criado en la oscuridad en Nazaret, un pequeño pueblo de Galilea. Empezó su obra en pobreza y sin rango terrenal. Así Dios introdujo el evangelio en una forma completamente diferente de la forma en que muchos consideraban inteligente proclamar el mismo evangelio en 1902. En el mismo principio de la dispensación del evangelio Él le enseñó a Su iglesia a depender no en rango y esplendor terrenal, sino en el poder de la fe y la obediencia. El favor de Dios está por encima de las riquezas del oro y la plata. El poder de Su Espíritu es de valor inestimable.

Así dice el Señor: “Los edificios darán carácter a mi obra solo cuando aquellos que los erigen siguen mis instrucciones en lo que respecta al establecimiento de instituciones. Si los que habían manejado y sostenido la obra en el pasado hubiesen estado siempre controlados por principios puros y desinteresados, el acopio egoísta de un gran porcentaje de mis medios a uno o dos lugares, a pesar de los requerimientos de otros lugares igualmente necesitados, nunca habría sido. Se habrían establecido instituciones en muchos lugares. Semillas de verdad, sembradas en muchos otros campos, habrían brotado y dado fruto para mi gloria.

“Las plantas en Battle Creek han sido indebidamente incrementadas, cuando centros de influencia debieron haber sido hechos en muchas otras ciudades. Debería haber habido más de una ecualización de las instalaciones. Las instituciones en un lugar no deben abarcar todo el terreno, devorando los medios necesarios para otros lugares. Los lugares que nunca han tenido las ventajas que unos pocos lugares han tenido ahora han de recibir atención. Mi gente debe hacer una obra fuerte y rápida. Aquellos que con pureza de propósito se consagran completamente a Mi, cuerpo, mente y espíritu, trabajarán en Mi camino y en Mi Nombre. Cada uno prevalecerá en su lote, mirándome a Mi su Guía y Consejero.

“Mi nombre ha sido deshonrado. Que nadie construya edificios costosos y grandes aun en Battle Creek, porque los administradores de allí han sido reprendidos por haber hecho esto en el pasado. Dios no hace tales planes, y Él no puede endosarlos. Él ha reprendido a muchos por errores que ellos han hecho. Muchos errores han sido corregidos, pero una seria y profunda obra esta todavía por hacerse.

“Yo instruiré al ignorante y ungiré con colirio celestial los ojos de muchos que ahora están en ceguera espiritual. Yo levantaré agentes que llevarán a cabo mi voluntad para preparar un pueblo que esté delante mí en el tiempo del fin. En muchos lugares que antes debieron ser provistos con sanatorios y escuelas, Yo estableceré instituciones, y estas instituciones se convertirán en centros educacionales para el entrenamiento de obreros”.

El Señor trabajará en las mentes humanas en lugares inesperados. Algunos que aparentemente son enemigos de la verdad, en la providencia de Dios invertirán sus medios para el desarrollo de propiedades y erigir edificios. A su debido tiempo, estas propiedades serán ofrecidas en venta a un precio por debajo del costo. Nuestra gente reconocerá la mano de la Providencia en estas ofertas y se asegurarán valiosas propiedades para usar en la obra institucional. Ellos planearán y administrarán con humildad, abnegación y sacrificio. Así hombres de medios están inconscientemente preparando auxiliares que permitirá al pueblo del Señor hacer avanzar Su obra rápidamente.

En varios lugares serán compradas propiedades para ser utilizados con fines sanatorio. Cuando la oportunidad se ofrece, nuestra gente debe comprar propiedades lejos de las ciudades, donde hay edificios ya erigidos y con huertos frutales ya produciendo. La tierra es una posesión valiosa. Conectado con nuestros sanatorios debe haber terrenos, pequeñas porciones de las cuales pueden ser usadas para casas de los ayudantes y otros que están recibiendo entrenamiento en la obra médico misionera.

En proclamar el mensaje, los siervos de Dios deben luchar con perplejidades. Obstáculos deben ser removidos. A veces la obra será dura al principio, como lo fue cuando estuvimos estableciendo instituciones en Battle Creek, Michigan y Oakland, California. En Cooranbong, Australia, empezamos en una manera muy cruda, armando nuestras tiendas en los bosques, talando árboles y limpiando el terreno, preparatoria para la construcción de edificios. ¡Qué conflictos tuvimos! ¡Qué victorias ganamos! Obreros no consagrados, amigos falsos a veces han estado conectados con nuestras instituciones en ese país; pero el Señor ha puesto las cosas en orden. Por el poder de Su Espíritu una reforma se ha obrado. Todos pueden ver los pasos señoriales del Señor Dios de Israel.

Se debe hacer una obra en todas las partes de la viña. En los primeros días del mensaje se hizo un comienzo correcto pero la obra no se ha desarrollado como Dios quería que se desarrollara. Mucho se ha centrado en Battle Creek y Oakland, y en algunos otros lugares. Nuestros hermanos nunca debieron haber construido en tan gran medida en un lugar como ellos lo han hecho en Battle Creek. En muchos campos muy poco se ha hecho para establecer memoriales para Dios. Esto está mal. Años atrás muchos de nuestros obreros y gente tenían el espíritu de abnegación y sacrificio. El éxito asistió sus esfuerzos. El Señor ha indicado que Su obra debe ser llevada adelante en el mismo espíritu con el que empezó. El mundo debe ser advertido. Campo tras campo todavía no ha sido trabajado. ¿Debemos como pueblo, por nuestras acciones, nuestros acuerdos comerciales, nuestra actitud hacia un mundo no salvo, llevar un testimonio completamente diferente del testimonio transmitido por nosotros 20 o 30 años atrás? ¿Debemos dar evidencia de enfermedad espiritual y falta de planeamiento sabio?
Sobre nosotros ha brillado una gran luz en lo que respecta a los últimos días de historia de esta tierra. La visión de las almas que perecen en el pecado debe despertarnos a dar la luz de la verdad presente a quienes están ahora en oscuridad. Los mensajeros de Dios deben estar vestidos con poder. Ellos deben tener una reverencia por la verdad que ahora no poseen. El mensaje solemne y sagrado de advertencia debe ser no solo proclamado en nuestras iglesias sino en los campos más difíciles y en las ciudades más
pecaminosas, en cada lugar donde la luz del mensaje del tercer ángel todavía no ha amanecido. Todos deben escuchar el último llamado a la cena de bodas del Cordero.

Mis hermanos, que sus planes de construir sean reconsiderados. Lleve su construcción dentro de sus medios. El Señor ve la obra que debe hacerse. Él ve los campos que no son trabajados y desposeídos de las instalaciones. De todos los que están en Su servicio Él requiere equidad, juicio justo. En todas partes del mundo hay una obra que hacer que debió haberse hecho hace mucho tiempo. Una gran cantidad de medios no deben ser absorbidos en un solo lugar. Cada edificio debe ser erigido con referencia a otros lugares que necesitaran edificios similares. Dios llama a los hombres en puestos de confianza en su obra a no bloquear el camino de avance al usar egoístamente en un solo lugar o en una línea de trabajo todos los medios que se puede asegurar.

Un Pueblo Peculiar.-

Se ha declarado que el Sanatorio de Battle Creek no es denominacional. Pero si alguna institución se creó para ser denominacional, en todos los sentidos de la palabra, este sanatorio lo fue. ¿Por qué son establecidos los sanatorios si no para que ellos puedan ser la mano derecha del evangelio en llamar la atención de hombres y mujeres a la verdad que estamos viviendo en medio de los peligros de los últimos días? Y sin embargo, en un sentido es verdad que el sanatorio de Battle Creek no es denominacional, en que este recibe como pacientes a gente de todas las clases y denominaciones.

No señalan las siguientes palabras un pueblo denominacional: Continuó hablando Jehová a Moisés, y le dijo: “Tú hablarás a los hijos de Israel y les dirás: ‘En verdad vosotros guardaréis mis sábados, porque es una señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico. Así que guardaréis el sábado, porque santo es para vosotros; el que lo profane, de cierto morirá. Cualquier persona que haga alguna obra en él, será eliminada de su pueblo. Seis días se trabajará, pero el día séptimo es día de descanso consagrado a Jehová. Cualquiera que trabaje en sábado, ciertamente morirá’. Guardarán, pues, el sábado los hijos de Israel, celebrándolo a lo largo de sus generaciones como un pacto perpetuo. Para siempre será una señal entre mí y los hijos de Israel, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó y descansó”. Éxo. 31:12-17.

¿Qué pide de ti Jehová, tu Dios, sino que temas a Jehová, tu Dios, que andes en todos sus caminos, que ames y sirvas a Jehová, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad? Deut. 10:12-13.

Ahora y siempre debemos estar como un pueblo distinto y peculiar, libre de toda política sin vergüenza por la confederación con los que no tienen la sabiduría para discernir los derechos de Dios, tan claramente establecidos en su ley.
No debemos hacer esfuerzos en declarar que el Sanatorio de Battle Creek no es una institución Adventista del Séptimo Día: porque este sin duda lo es. Como una institución Adventista del Séptimo Día fue establecido, para representar varias características de la obra misionera del evangelio, preparando así el camino para la venida del Señor.
Hemos llegado a un tiempo cuando Dios ha sido enormemente deshonrado. Aquellos que por largo tiempo han conocido nuestras creencias, y lo que enseñamos, han sido sorprendidos por la declaración de que el Sanatorio de Battle Creek no es denominacional. Nadie tiene derecho de hacer esta declaración. No lleva el testimonio que Dios desea que su pueblo lleve ante los hombres, y ángeles. En el nombre del Señor debemos identificarnos como Adventistas del Séptimo Día. Si alguien entre nosotros está avergonzado de nuestros colores, y desea estar bajo otra bandera, que lo haga como persona privada, no como representante de la obra médico misionera de la Iglesia Adventista.

Tomemos nuestra posición como Adventistas del Séptimo Día. El nombre es una verdadera expresión de nuestra fe. Se me ha instruido llamar al pueblo de Dios a llevar sus acciones en armonía con su nombre, del que no necesitan sentirse avergonzados. La fe de la Iglesia Adventista del Séptimo Día bendecirá cada vez que es llevada en la formación del carácter.

Movimientos recientes hechos en conexión con la empresa del Sanatorio de Battle Creek, hace necesario que nosotros tomemos nuestra posición decididamente ante el mundo, como pueblo que no ha cambiado su fe. Debemos demostrar que estamos buscando trabajar en armonía con el cielo en preparar el camino del Señor. Debemos llevar testimonio a todas las naciones, pueblos y lenguas que somos un pueblo que ama y teme al Señor, un pueblo que guarda el Santo y séptimo día Sábado,—la señal entre Dios y Sus hijos obedientes que Él santifica. Y debemos demostrar claramente que tenemos completa fe que el Señor pronto ha de venir en las nubes de los cielos.

Hemos sido muy humillados como pueblo por el curso que algunos de nuestros hermanos en posiciones de responsabilidad han tomado en apartarse de los viejos hitos. Hay quienes con el fin de llevar a cabo sus planes por sus obras niegan su fe. Esto demuestra cuán poca dependencia puede ser puesta en sabiduría y juicio humano. Ahora como nunca antes, debemos ver el peligro de ser conducidos imprudentemente lejos de la lealtad a los mandamientos de Dios. Necesitamos entender que Dios nos ha dado un mensaje decidido de advertencia al mundo, así como Él le dio a Noé un mensaje de advertencia a los antediluvianos. Que nuestro pueblo tenga cuidado de menospreciar la importancia del Sábado, con el fin de vincularse con los incrédulos. Que tengan cuidado de apartarse de los principios de nuestra fe, haciendo parecer que no está mal conformarse al mundo. Que teman prestar atención al consejo de cualquier hombre, cualquiera que sea su posición, que obra en contra de lo que Dios ha forjado con el fin de mantener a Su pueblo separado del mundo.

El Señor está probando a su pueblo, para ver quien será leal a los principios de Su verdad. Nuestra obra es proclamar al mundo los mensajes del primero, segundo y tercer ángel. En el cumplimiento de nuestros deberes, no debemos ni despreciar ni temer a nuestros enemigos. Vincularnos a nosotros mismos en contratos con los que no son de nuestra fe no está en el orden de Dios. Debemos tratar con amabilidad y cortesía a aquellos que rehúsan ser leales a Dios, pero nunca, nunca unirnos con ellos en consejo con respecto los intereses vitales de Su obra, porque este no es el camino de Dios. Poniendo nuestra confianza en Dios debemos movernos firmemente hacia adelante, haciendo su obra sin egoísmo, en humilde dependencia en Él, comprometernos y todo lo que se refiere a nuestro presente y nuestro futuro a su sabia providencia, manteniendo el principio de nuestra confianza firme hasta el fin, recordando que no es por nuestros méritos que recibimos las bendiciones del cielo, sino por los méritos de Cristo, y nuestra aceptación, por medio de la fe en Él, de la abundante gracia de Dios.

Oro para que mis hermanos puedan entender que el mensaje del tercer ángel significa mucho para nosotros, y que la observancia del verdadero Sábado será la señal que distingue a aquellos que sirven a Dios de los que no le sirven. Que aquellos que se han hecho soñolientos e indiferentes despierten. Somos llamados a ser santos, y debemos cuidadosamente evitar dar la impresión que es de poca consecuencia si retenemos o no las características peculiares de nuestra fe. Sobre nosotros descansa la solemne obligación de tomar una más decidida posición por la verdad y justicia de la que hemos tomado en el pasado. La línea de demacración entre los que guardan los mandamientos de Dios y los que no, debe ser revelada con inconfundible claridad. Debemos conscientemente honrar a Dios, diligentemente usando todos los medios en mantener la relación de pacto con él, para que podamos recibir sus bendiciones, las bendiciones tan esenciales para el pueblo que ha de ser severamente probado. Dar la impresión que nuestra fe, nuestra religión, no es un poder dominante en nuestras vidas, es deshonrar a Dios grandemente. Así nosotros nos desviamos de Sus mandamientos, que son nuestra vida, negando que Él sea nuestro Dios y nosotros Su pueblo.

20 de Agosto de 1900
Diario

Algunas cosas han sido presentadas a mí que son de gran importancia para nuestra gente en Australia. El Señor me ha dado un mensaje para el Dr. Caro y el hermano Sharp para nuestros ministros en este país. Se me instruyó que tentaciones vendrían a ellos las cuales no sospecharon como tentaciones, y cuyo significado ellos no discernieron. El mensaje me fue dado que el Dr. Kellog estaría disgustado si la obra Medico Misionera en este país estuviera conectada con la obra de la Conferencia de la Unión. Pero no debe haber separación en diferentes líneas de obra misionera hecha por Adventistas del Séptimo Día. Las diferentes partes de la obra han de combinarse para hacer un gran conjunto. Él, quien es la Fortaleza de Israel tiene Su ejército en la tierra. Sus soldados han de estar unidos con el ejército del cielo en la obra de dar la verdad a nuestro mundo, en lugares cercanos y en regiones lejanas. Sus siervos han de trabajar en perfecta armonía, aquellos que han sido bendecidos con ventajas abasteciendo a aquellos en regiones más destituidas con instalaciones para la obra.

Cristo ha dado el principio divino por el cual Su obra debe ser llevada adelante. Se ha de añadir fortaleza continuamente a esta por el talento de medios, talento de palabras, el talento del genio. Estos dones han de ser usados para avanzar la obra como un conjunto.

En el cuarto capitulo de Efesios, Dios ha dado instrucción con respecto a la administración de Su obra como un conjunto. La variedad de dones ha de ser combinado. Fui instruida a advertir al Dr. Kellog de que él está cometiendo un gran error al tratar a los ministros de Dios como lo había hecho. Ellos están haciendo la obra que Dios les asignó. Cuando los obreros médico misioneros son educados para llevar a cabo su trabajo independientemente del ministerio que Dios ha ordenado, ellos se bajan de la plataforma bíblica para idear planes y métodos, que no pueden permanecer.
El pueblo de Dios tiene una gran obra que hacer. Semillas han de ser plantadas que producirán el tipo correcto de cosecha. El mundo debe ver en la iglesia de Dios verdadero orden, verdadera disciplina, verdadera organización. Pablo escribió: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa. Hermanos, sed imitadores de mí y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en (porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo)”.

No debe haber separación en el cuerpo de los creyentes. No debe ser formada una confederación que enlace la obra o ponga todos los medios en las manos de un hombre. Se me mostró que el plan de poner todo el poder en las manos de un hombre no es de Dios sino del hombre.

Cuanto se me presenta ante mi cualquier iglesia o cualquier compañía de creyentes en cualquier país, la proposición de ligar aquellos que manejan alimentos de salud a un contrato para conformarse a ciertas restricciones que los hombres han hecho, la respuesta siempre debe ser, no. La obra de Dios no debe ser ligada.

¿Si Dios le ha dado al Dr. Kellog sabiduría de su inmensa fuente de suministros, si Él le ha dado medios y conocimiento científico para enfrentar las emergencias del tiempo presente, le da esta impartición un derecho de patente de este don, otorgado a él para mostrar que Dios no ha olvidado a Su pueblo? El don no pertenece al Dr. Kellogg sino al gran poder de más allá. El Dr. Kellog ha olvidado que él es un hombre que tiene que ser entrenado y educado como otros hombres. Dios lo ha honrado grandemente, y continuará honrándolo mientras él lleve el yugo de Cristo y aprenda en la escuela de Cristo Su mansedumbre y humildad. Pero el Dr. Kellogg no se creó a sí mismo. Él no es el único que puede beber de la fuente del conocimiento. El Señor tiene otros hombres a quien Él instruirá. Al Dr. Kellogg no le fue dado su conocimiento de Dios para que él lo lleve como un producto de su propia creación.

Si por medio de la sabiduría donada por Dios para el beneficio de Su pueblo, el Dr. Kellogg ha descubierto algo con respecto a los alimentos de salud, ¿por qué debe él sentir que estas producciones son suyas? Es una parte de la obra de Dios, y está lejos de ser perfecta, sin embargo cada uno conectado con el Señor está en la libertad de idear y planear y experimentar de la sabiduría que el Señor en Su generosidad le ha dado. Dios dará conocimiento en cuanto a la forma de preparar alimentos de la manera mejor y más saludable, y el Señor prohíbe que ninguno en su pueblo haga un trazo con la pluma firmando un contrato diciendo que ellos harán esto o aquello con respecto a la venta de estos alimentos.

Grandes mejoras serán hechas en la línea de alimentos saludables. En algunos alimentos se encontrará que no están preparados en la mejor y más sana manera. El Señor llama a hombres y mujeres que no pararán donde están, sino que trabajarán hasta que bajo la guía del cielo estas producciones sean más perfectas de lo que ahora lo son. Que mentes hábiles lleven el asunto de la mejora. El Señor dará sabiduría. Pero recuerde que cuando usted empieza a pensar que su sabiduría es de su propia creación, y que usted tiene el derecho de ligar como desea las producciones de esta sabiduría, usted está fuera del terreno de Cristo. Usted está haciendo caminos torcidos para sus pies, y muchos que son cojos se saldrán del camino.

Dios llama a hombres que recibirán para impartir. La obra del Señor no debe ser hecha en una esquina. Testigos imparciales y desinteresados han de dar a otros lo que el Señor les ha dado, llevando un testimonio espontáneo. Un éxito en reforma ha de llevar a otro y aun a otro éxito. Este resultado será visto si los obreros de Cristo están aprendiendo en la escuela de Cristo. Entonces ellos entenderán que no han de trazar en sus negocios un hilo de egoísmo. Dios dice: “Vosotros sois la luz del mundo”. Debemos exhibir en nuestras fronteras todas las mejoras que nuestro tacto y conocimiento dado por Dios nos ha capacitado hacer. Todo lo que tiene un práctico porte en la mejora de la obra no debe convertirse en la propiedad de un hombre; porque viene del Padre celestial, quien dio el maná del cielo a todo el campo de Israel. Lo que el hombre logra por medio de la sabiduría que Dios le ha dado no debe ser usado para simplemente avanzar una línea de trabajo, sino que debe ser usado para promover la causa de Dios como un conjunto.

Sunnyside Cooranbong.

No pude dormir esta noche hasta media hora después de las once. Después de invitar el sueno hasta la una y media, me vestí y comencé a escribir. Cosas que no podía interpretar me fueron presentadas. Hubo una reunión, y la presentación de asuntos de negocios me dolió en el corazón. Una compañía se había reunido para hacer sugerencias con respecto a la escuela en College View. Las palabras y comportamiento y decisiones del Dr. Kellog y sus asociados me entristeció más allá de la expresión. “¿Qué significa eso?” pregunté. ¿Por qué están estos hombres caminando manifiestamente fuera de los principios bíblicos?

Anoche una presentación similar me fue hecha. Las transacciones de negocios eran de tal carácter que otra vez me aparté con una carga tan pesada en el alma que exclamé: “Que el Señor tenga misericordia de usted si esta es su idea de cómo un cristiano debe actuar hacia sus hermanos cristianos”.
Un cristiano es uno que sigue a Cristo a través del mal así como también el buen informe. El discipulado cristiano con respecto a los asuntos de negocio significa más de lo que muchos creen. Nuestro Señor dijo: “En los negocios de mi Padre me es necesario estar”. Si seguimos en Sus pasos, debemos como Sus agentes humanos, copiar Su divino ejemplo. Debemos ser fieles financieros para el Padre. Los verdaderos cristianos seguirán las pisadas de Cristo. Si en el negocio conectado con la causa y en nuestro trato con nuestros hermanos, si no ponemos en práctica los principios de la enseñanza de Cristo, si fallamos en obedecer la instrucción que Él nos ha dado, en el Antiguo Testamento como también en el Nuevo, no somos Sus verdaderos seguidores.

Tenemos la más importante obra que hacer, la obra de obedecer a Cristo y dar testimonio de Él. Él le dijo a Sus discípulos: “Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio”. Los discípulos debían ser honrados al dar testimonio concerniente a la misión de Cristo. Ellos habían estado con Él constantemente y habían ganado un conocimiento muy valioso para impartirles a otros. Nosotros no podemos estar con Cristo en persona, como Sus primeros discípulos estuvieron, pero Él ha enviado su Espíritu Santo para guiarnos en toda verdad, y por medio de Su poder nosotros también podemos dar testimonio por el Salvador.

La unión de la rama de la vid no es más esencial para la vida y productividad de la rama como una unión con Cristo es esencial a la vida y productividad del creyente. Recibiéndolo a Él por fe y confiando en Él, los verdaderos creyentes se hacen participes de la divina naturaleza. Ellos no solo dan testimonio de Él con sus labios; ellos testifican por Él por sus obras. “Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros”, Él dice, “pedid todo lo que queráis y os será hecho. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea completo”.

“Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando”. Nadie debe obrar mal a los intereses del hermano con la excusa que es para ayudar en cierta línea de la obra de Dios. Al hacer esa cierta obra, pone a sus hermanos en una posición donde ellos son obstaculizados en hacer la obra que el Señor les ha dado hacer en bien de la verdad y justicia. El Señor no aceptará tal ofrenda. Es ganar con robo, y Él dice: “Aborrezco el robo y la maldad”.

Ningún hombre será condenado por no aceptar la luz que nunca ha recibido, o por violar una ley que nunca escuchó. Pero cuando le llega la luz desde la palabra de Dios, y descuida vivir por ella, pero en sus transacciones en conexión con la obra y causa de Dios y en sus tratos con sus hermanos, usa opresión, porque supone que tiene poder para oprimir, se hace un gran mal a sí mismo. Él no recibirá de su injusticia y opresión la ventaja que espera recibir.

“Aborrezco el robo y la maldad”. La excusa de que es para hacer el bien no justifica a un hombre a obrar en principios erróneos. Dios traerá a aquellos que privan a sus compañeros de trabajo de su legítima ventaja a una cuenta estricta. Hay quienes piensan que ellos pueden hacer esta obra si así lo desean. Los hombres con frecuencia hacen ellos mismos lo que condenan en otros, sin preguntarse a sí mismos: “¿Estoy avanzando en la obra del Señor en la línea correcta? ¿Estoy haciendo lo que yo condenaría si otros lo hicieran? ¿Qué haría Cristo bajo estas circunstancias? ¿Estará el Señor satisfecho si yo ato la obra que mis hermanos están haciendo para poder avanzar mis propios intereses? ¿No sería esto tejer en la telaraña del egoísmo que echaría a perder el modelo?

Los hombres hacen de la causa de Dios una excusa para hacer acciones injustas cuando en realidad ellos desean avanzar sus propios intereses. Dios condena tales acciones; porque ellos son una tergiversación del carácter de Cristo, una obra de los principios de Satanás. Aquellos que hacen esta obra se están aprovechando de la paciencia para fortalecer la auto confianza y exacciones arbitrarias; ellos animan a otros a pecar en vez de guiarlos a evitarlo. Por sus acciones dan la más decidida evidencia de que no se puede confiar en ellos como mayordomos para hacer Su negocio. Él no va a sancionar el uso de lo común en vez del fuego sagrado en Su obra, más de lo que Él no habría excusado a Nadab y Abihu al apartarse de Sus requerimientos. El Señor no ha cambiado. Quienes están en posiciones de confianza que hacen cualquier cosa que huela a opresión no encontrarán favor de Dios en la acción. Están usando fuego común, no el fuego sagrado de Su astilla. Llenar posiciones importantes de confianza justamente requiere el bautizo del Espíritu Santo. Solo al ellos recibir este bautismo pueden los hombres obrar las obras de Cristo y revelar principios puros y santos. Las palabras y obras revelan el espíritu y principios que controlan el corazón.

Dios no aprobará un acto de egoísmo, una acción injusta. Los hombres pueden reclamar alto honor por su labor en el servicio de Dios, pero la forma en que ellos ejecutan su obra testifica de su valor. Si ellos obedecen la ley de Jehová y cooperan con Él, nace un testimonio de ellos ante el universo celestial de que son verdaderos obreros de Dios. Las ordenanzas y obras de Dios son dadas al hombre para promover santidad de corazón y pureza de vida. Si este resultado no es visto, el objeto buscado por un Dios justo no es logrado. Sin embargo hombres celosos pueden estar en ciertas líneas de trabajo, que reciben alabanza de los hombres, Dios lee por debajo de la superficie, y si el trabajo no es de tal carácter que Él puede aprobar, los obreros no son aceptados por Él.

Una fuerte autocrítica es necesaria. Principios mundanos no han de ser tejidos en la telaraña y ser hecha parte del tejido.

La unión entre Cristo y el Padre es tan estrecha que así como el hombre trata a Cristo debe tratar al Padre. Mientras más grande la luz y la evidencia que Dios ha dado a los hombres con respecto a Su carácter y voluntad, mayor será su culpa y condenación si ellos no lo aman y obedecen.

“Por tanto, si hay algún consuelo en Cristo, si algún estímulo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por rivalidad o por vanidad; antes bien, con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo. No busquéis vuestro propio provecho, sino el de los demás. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”.

El Evangelio inculca humildad universal y benevolencia. Produce las virtudes del carácter de Cristo en todo aquel que lo acepta. Cristo hizo el sacrificio de sí mismo para proporcionarle al hombre gracia y poder. Todos los que reciben Su espíritu se hacen hijos de Dios, uno con Cristo y Dios. Aquellos que alcancen la vida eterna tienen que vencer por la sangre del Cordero y la palabra de su testimonio. Para poder ser salvos, los hombres tienen que obrar su propia salvación con temor y temblor, revelando una fe que obra por amor y purifica el alma. El amor a Dios y al hombre ha sido ordenado a todos los seres humanos. Dios obra por Su Espíritu Santo en aquellos que creen en Cristo como su Salvador personal. Él los ayuda a obrar su propia salvación dándoles gracia por la gracia que ellos imparten a otros.

Los ministros de Dios, por el santo ejemplo que ellos dan, son constituidos mensajeros de justicia, y ellos deben recibir amor y respeto de aquellos que cooperan con ellos. Que aquel que acaricia un espíritu que lo lleva a acusar a sus compañeros de trabajo que están proclamando el mensaje que el Señor les ha dado, tenga cuidado, porque está caminando en terreno santo y es mejor que quite el calzado de sus pies.

Dios escoge a Sus agentes, y da a cada uno una prueba individual. Él permite que Sus obreros sean tentados: así Él los prueba para ver si ellos están construyendo en la debida fundación, si ellos están haciendo lo que Cristo haría bajo circunstancias similares. Aquellos cuyos labios están santificados no pronunciarán comentarios y sarcasmos para herir a la posesión comprada por el Señor. Los hombres y mujeres son la herencia del Señor, y ningún hombre sobre la faz de la tierra tiene la sombra de un derecho a oprimir a aquellos a quienes Dios ha redimido. Cristo derramó Su sangre para hacer posible que ellos participen de la naturaleza divina. Los seres humanos son muy queridos en el corazón de amor de Dios, y cuando Él haga Sus joyas Él recogerá para Sí a aquellos que aman y creen en Él. En ese gran día cuando cada caso es resuelto para siempre, Él los perdonará como el hombre que perdona a su propio hijo que le ha servido. Sus escogidos, que aprecian el valor de la redención, vivirán a través de la eternidad con Él, a quien ellos han servido fielmente en esta tierra.

Diario
Summer Hill, Sidney

Este ha sido un día difícil para mí. Cosas me han sido presentadas desde mi llegada a Sydney, y no me puedo sentir tranquila hasta que de expresión a las representaciones.

Pueden ser hechas proposiciones por el Dr. Kellogg y algunos en África con respecto a asuntos de dinero, que no deben ser aceptadas. Estas proposiciones harán arreglos para bonos y un partido de negociación, las ganancias estarán bajo el control de ciertos individuos que no están y no han estado por algún tiempo bajo el control del gran Jefe.
La palabra ha sido dicha, tenga cuidado. Considere muy bien antes de usar su pluma para suscribirse a cualquier condición que pongan los asuntos bajo el control de mentes que no están guiadas por el Señor. Tenga cuidado. Usted tendrá tribulaciones que no puede prevenir. Arreglos pueden ser propuestos por los hermanos en América y África que el Señor declara son una trampa. Déjense a sí mismos completamente bajo la jurisdicción de gran Jefe. La causa de Dios es muy sagrada para que se juegue con ella. En ningún caso ha de suscribirse su pueblo a condiciones que llevan a un sin fin de perplejidades, celos, malas conjeturas, sospechas y tentaciones. Dios declara, “El oro y la plata son míos, desde el primer centavo hasta el ultimo, y por el abuso o malversación de mi dinero Yo pediré cuenta a los hombres”.

Los ministros de Dios, los misioneros de Dios, deben unirse a Él. Si ellos ponen su confianza en Él y comprometen el mantenimiento de sus almas a Él como a un fiel Creador, Él guardará su deposito para aquel día. Él honrará a quienes lo honran a Él.

El Señor tiene una gran obra por hacerse. Cambios están continuamente tomando lugar. En nuestra asociación con aquellos de diferentes nacionalidades, educación y experiencia encontraremos que es una lucha de vida y muerte llevar adelante el evangelio en toda su pureza. No debemos entrar en confederación con agencias humanas que resultarán en una trampa.

La raza no es nada ante los ojos de Dios. La experiencia cristiana y la santificación por medio de la verdad es todo en Su estimación.

No arriesgue nada en las transacciones comerciales a menos que el Dios del cielo indique que tal empresa no va a ser un aguijón en la vida religiosa.

Le digo que una lucha de vida y muerte está ante nosotros, una contienda con los organismos humanos que no están permaneciendo en Cristo, que no han demostrado en ningún sentido ser mayordomos de Dios. Hombres de temperamento fuerte y de carácter casi imposible de someter harán proposiciones que Dios me ha mostrado será mejor no aceptar. No entre en confederación con ellos, a menos que las proposiciones sean conscientemente claras de acuerdo con la Palabra de Dios.

La única seguridad para los temperamentos fuertes en África es comenzar totalmente un nuevo capitulo en sus experiencias. Los corazones deben ser suavizados. Deben aceptar el yugo de Cristo, sino, nunca entrarán en el reino de los cielos. Un espíritu fuerte tiene influencia en África, que necesita ser rendido al Espíritu de Dios. Hay allí aquellos de pasiones fuertes, que son fácilmente excitables. Pierden el control de si mismos y se convierten en irrazonables. El pueblo de Dios debe esperar en Él. El bien de la causa de Dios necesita consideración cuidadosa. No debe, con sus posibilidades y probabilidades, ser comprada o vendida. Tenemos un Señor, el Cristo.

La presentación ante mí no es alentadora. Se necesita previsión divina para ver el resultado de transacciones de negocio entre los partidos, que es casi imposible unificar. La obra misionera es una gran obra y aquellos a los que Dios ha hecho mayordomos de confianza no deben sentirse en libertad de unirse a cualquier confederación a la que Dios, que ve el fin desde el principio, no puede justificar y endosar como glorificación de Su Santo nombre. Dios debe ser consultado en cómo debe ser avanzada Su obra sin tejer en ella un hilo de egoísmo. Dios obrará. Él proveerá medios para llevar hacia delante Su obra sin enredos. Su obra no debe estar sujeta porque los hombres optan por actuar la naturaleza humana perversa en vez de rendirse para ser moldeados y formados tras la similitud divina.

En África tanto como en América y Australia hombres han sido extraídos del mundo, no para ser dejados como piedras ásperas, sino para ser llevadas al taller de Dios y puestas bajo el hacha y el martillo y ser preparadas para el pulido celestial. La aspereza todavía no ha sido quitada. Muchos todavía no están sometidos al Espíritu de Dios. Por esta causa, la obra en América y África y en otras partes de la viña del Señor no ha avanzado como debe. Estamos haciendo lo que podemos, de acuerdo a la luz recibida, por Australia. Una necesidad directa está siendo cumplida por la obra de mujeres que se han dado a sí mismas al Señor, y están llegando para ayudar a un mundo necesitado golpeado por el pecado, que desea la verdad, pero que no saben que la desean. La obra personal evangelística debe ser hecha. La gente es alcanzada por trabajo de casa en casa. Las mujeres que han tomado esta obra hacen todo menos predicar el evangelio desde el púlpito. Ellas llevan el evangelio a las casas de las gentes en los caminos y carreteras. Ellas leen y explican la palabra a familias e individuos, orando con ellos, cuidando a los enfermos, aliviando sus necesidades temporales, presentando ante ellos la purificadora y transformadora influencia de la verdad. Les enseñan que el camino para encontrar la paz, la felicidad y el gozo es seguir a Jesús.

El Señor ha permitido al Hermano John Wessels ir a África y al Anciano Daniells acompañarlo. Pero se me ha mostrado que hay en los corazones de la gente del África algo que no será fácil de superar, algo que muestra que algunos no están convertidos. Ellos no están bajo la disciplina de Dios. Ellos no aceptan el camino de Dios de hacerles bien, sino que eligen más bien su propio camino. Ellos todavía tienen que aprender en la escuela de Cristo Su mansedumbre y humildad. Todavía tienen que aprender con Pablo que sufrir por la causa de Cristo es para el bien presente y eternal. Pablo miró el sufrimiento presente, como no digno de ser comparado con la gloria que iba a seguir. Él deseaba el tesoro celestial en vez de las ventajas terrenales. Él no veía nada en este mundo que valiera la pena vivir sino el gozo de hacer la voluntad de Dios de corazón, confiando todas las consecuencias a Dios.

Pablo escribió a Timoteo, su hijo del evangelio: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos”.

Pedro declara, “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor. Acercándoos a Él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en Él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, Él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo y: piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados. Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”.

Este capitulo debe ser estudiado. Contiene instrucción que barrerá de nuevo la bruma y la niebla de escepticismo, lo malo que Satanás arroja a través del camino para eclipsar la luz que viene del Padre de la luz.
20 de Agosto de 1900

Sunnyside, Coorabong
17 de Julio de 1900

Queridos hijos, Edson y Emma White:

He estado tan ocupada que no he podido escribir ya que de lo contrario lo habría hecho. Tenemos muchas cosas que resolver en referencia al futuro de la obra en este país antes de poder dejarlo con seguridad. Hemos actuado de acuerdo con la sabiduría que Dios le ha dado a Sus agentes aquí.

El viernes pasado el Hermano Sharp y el Hermano Merrit Kellogg entraron en la casa de W. C. White. Yo apenas había llegado para hablar con May. Ellos trajeron un plan del Sanatorio para examinarlo.  W. C. no estaba presente, pero lo esperábamos en cualquier momento. El plan fue puesto en la mesa y lo examinamos. Dos planes habían sido preparados, uno más caro que el otro. Uno era un edificio de tres pisos capaz de acomodar cien pacientes. Era un buen diseño.

Entonces pregunté con respecto al material para ser usado en la construcción. El diseño era para usar ladrillo, lo que seria muy caro. Les dije que de la luz que había recibido por los últimos treinta años, ladrillos y piedras no son los más saludables, ya que generalmente son fríos y húmedos. Ellos razonaron que el aspecto que un edificio de ladrillo presentaría sería mucho más atractivo, y que querían un edificio atractivo. Yo dije: “Yo también; pero no tenemos el dinero para construir con ladrillo. Necesitamos un edificio espacioso, y si el ladrillo es muy costoso, debemos construir con madera. En todos nuestros edificios la economía de este país debe ser nuestro estudio. Esto es una necesidad, a causa de la grandeza de la obra que debe ser hecha en muchas líneas en esta parte de la viña moral de Dios. Cada cálculo en edificar edificios debe ser con referencia a otros planes que deben ser hechos en otras localidades.

Algunos pensaron que los pacientes no se sentirían seguros del fuego en una estructura de madera. En este momento W.C.W. se unió a nosotros. Él nos recordó que no estamos en una ciudad donde los edificios estaban amontonados, y que si había un fuego se originaria desde dentro y no de afuera; por lo tanto el ladrillo no seria una salvaguardia. Este asunto deberá ser presentado a los pacientes en la luz correcta de que para la salud un edificio de madera es más preferible que uno de ladrillo, porque en este se evita toda humedad.

Nosotros que guiamos en nuestros edificios debemos hacer como planeamos que otros sigan. Aun si se tuviera el dinero a mano no debemos egoístamente usar más de lo que es necesario construir, porque en todos nuestros proyectos debemos conducir nuestra obra con referencia a otras porciones de la viña del Señor. Todos somos miembros de una familia, hijos de un Padre, y el uso que demos a los ingresos del Señor para llevar adelante y avanzar Su obra debe ser en referencia a los intereses generales de la causa de Dios en otras localidades. Debe haber una cultivación de la viña del Señor en su conjunto.

Si construimos costosamente e incurrimos en una deuda pesada, eso sería un ejemplo que no deseamos alentar en otras localidades, porque sería malo para ellos hacer esto. Entonces debemos construir de tal manera que no violemos el gran principio establecido en la Palabra de Dios de que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. No debemos ser culpables en absorber todos los medios en la tesorería en nuestra porción especial del campo y así hacer imposible que la obra sea construida en otros lugares, y para que un nuevo territorio sea añadido al reino de Dios.
El Señor desea que otras partes de su viña sean equipadas con instalaciones para que estas puedan dar carácter a la obra. El Señor nos prohíbe usar cualquier plan egoísta en Su servicio, planes que robarán a nuestro prójimo de las instalaciones que los capacitarán a actuar su parte en representar la avanzada y clara luz, verdad decidida que debe ser presentada en muchos lugares.

Después de que libremente intercambiamos ideas, yo dije, “Siempre hemos de considerar que nuestras obras siempre representen nuestra fe. Creemos que el Señor pronto ha de venir, ¿y no debería nuestra fe ser representada por nuestras obras? ¿Hemos de desembolsar una gran cantidad de dinero en un edificio que pronto será consumido en la gran conflagración? Nuestro dinero significa almas. Debemos usar el dinero del Señor de diversas maneras para llevar un conocimiento de la verdad a las almas, que por causa del pecado están bajo la condenación de Dios. Entonces unamos los bordes y en ninguna manera seamos improvisadores, no sea que la tesorería del Señor quede vacía y los constructores no tengan medios para hacer su trabajo designado. La fortaleza y gozo de beneficiar la humanidad no está en un edificio costoso según los cálculos del mundo. No; debemos recordar cuántos están hambrientos de alimentos necesarios y ropa. Si caminamos en la sabiduría de este mundo, divorciaremos nuestras almas de Dios. Haremos nuestro deber y le dejaremos el resultado a Dios quien puede dar el éxito.

Este razonamiento fue sensible y satisfizo las mentes de todos los que estaban en el consejo. Se decidió que deberíamos tener completamente construido, un edificio de madera con todas las facilidades puestas en la estructura para la salud de los pacientes. Entonces nuestra obra corresponderá con nuestra fe. El Dr. Kellogg sugirió un cambio en algunas porciones del plan que serían necesarios si la estructura fuera hecha de madera. Decidimos que la apariencia de grandeza no debe influenciarnos en erigir un edificio, sino que cualquier medio extra que tengamos debe ser gastado en el suministro de instalaciones adecuadas para la restauración de la salud.

El edificio debe estar construido de manera que se garantice el sol que Dios ha dado, que es esencial para la alegría y la salud. El Señor Jesús nos ha mostrado gran amor, y nosotros debemos impartir a otros el sol de Su amor. Será el brillo y el gozo de la presencia de Jesús lo que traerá el bálsamo curativo al Sanatorio.

La evidencia más marcada y eficaz de la verdad es revelada en la armonía que debe existir entre los edificadores del Señor, entre Su labranza. Todos debemos estar juntos. Nuestra fortaleza está en nuestra unidad. Somos débiles cuando no nos amamos unos a otros, y cuando nos amamos a nosotros mismos más de lo que amamos a Jesús. Cristo declara que la demostración de esta unidad es la evidencia al mundo que Dios ha enviado a Su Hijo al mundo. Cuando todos los que aman a Dios guardan Sus mandamientos trabajan sin egoísmo, cada uno trabajando para edificar no solamente lo que está bajo su supervisión inmediata, a pesar que sus compañeros de trabajo que están tirando y trabajando con muy pocas instalaciones con las cuales hacer la obra, cuando ellos, en armonioso amor, en unidad de corazón y acción, interesadamente favorezcan a otros como ellos mismos han sido favorecidos, ellos revelarán a nuestro mundo el gran principio del amor de Cristo.

He sido instruida a decir que estamos bajo la prueba para revelar, si bajo circunstancias favorables compartiremos con nuestro prójimo y hermano los suministros y ricos dones derramados por Dios sobre nosotros, para que ellos puedan trabajar teniendo ventajas iguales a las nuestras. Debemos demostrar aquí en este mundo como podemos conducirnos en las cortes celestiales; porque el mismo carácter que revelamos aquí, la forma en que tratamos a nuestros hermanos es la forma en que trataremos con aquellos que componen la familia en el cielo. Ahora es nuestra prueba, tiempo de prueba. Así como nos tratamos unos a otros lo trataremos a Él que dio Su vida para salvar al mundo que perece en ruina eternal.

No sabemos cuándo vendrá nuestro Señor para liquidar la cuenta de Sus siervos; por lo tanto debemos estar constantemente preparados para encontrarnos con Él en paz. El tiempo de gracia de cualquiera de nosotros puede cesar en un momento. Muerte accidental puede de repente e inesperadamente cerrar nuestro periodo terrenal. ¿Cómo está el registro de vida de cada uno de nosotros hoy? A cada hombre Dios le ha dado su obra, la obra que el Señor quiere que cada uno haga.

El edificio del Sanatorio ha de ser un monumento conmemorativo al Señor, para honrar y glorificar Su nombre. Debe ser considerado como un templo donde la verdad espiritual es actuada.

“Sunnyside,” Coorabong, 29 de Marzo de 1900
21 de Agosto de 1900.

Querido Hermano Murphet:

Recibí su carta. Le agradezco por su declaración de que usted nos ayudará. Usted pregunta cuánto costará la construcción del Sanatorio. Yo no le puedo decir esto; porque no lo se. El Dr. Caro me dice que la casa que ellos están ocupando en Summer Hill está ahora vendida, y que se tendrán que mudar en pocos meses para desocuparla en pocos meses. Estamos tan contentos de que usted nos pueda ayudar en establecer nuestro nuevo Sanatorio. No sentimos que debamos especificarle cuánto usted debe dar. El Señor puede hacer que su corazón esté dispuesto a ayudarnos en nuestra emergencia.

El Sanatorio en Sydney está ahora lleno. Pero la clase alta de los pacientes, aquellos que pueden pagar bien, solo permanecerán el tiempo suficiente para seguir su tratamiento. A ellos no les gusta el edificio o los cuartos, y ellos no se quedarán más tiempo de lo que deben.

Mi hermano, no deseamos hacer deberes para usted, pero si lo hubiera podido ver a usted, con gusto le habría presentado nuestra situación. He sido instruida que debemos alcanzar a todas las clases de personas con el mensaje de la verdad, el último mensaje de advertencia que ha de ser dado al mundo. Veinticinco años atrás el Señor me reveló que la mejor manera de poder alcanzar las clases altas es por medio de nuestros sanatorios. Estas instituciones deben estar situadas lejos de las ciudades, y deben estar rodeadas de terreno suficiente para que frutas y vegetales puedan crecer.
En el Sanatorio que estamos por erigir en New South Wales, se debe hacer provisión para todas las clases. El alojamiento y el tratamiento deben ser tales que los pacientes de la clase alta se sientan atraídos por la institución. Los cuartos deberán estar equipados para el uso de aquellos que están dispuestos a pagar un precio liberal. Métodos racionales de tratamientos deben ser seguidos. A los pacientes no deberá dárseles alcohol, té, café o drogas; porque estos siempre dejan rastros del mal detrás.

Por su estancia en el Sanatorio, los pacientes deben familiarizarse con los Adventistas del Séptimo Día y las razones de su fe. Los doctores y enfermeras deben manifestar un profundo interés en los sufrimientos físicos de quienes ellos ministran. Al hacer esfuerzos para remover el sufrimiento y enfermedad, los corazones de los pacientes serán suavizados. Cada médico debe ser un cristiano. En nombre de Cristo él debe quedarse con el que sufre, ministrando a las necesidades del alma enferma como también a las necesidades del cuerpo enfermo.

Para nosotros como pueblo Dios ha dado luz avanzada, y debemos buscar ganar acceso a las almas, para que podamos darle esta verdad. A medida que los médicos y enfermeras en nuestros sanatorios mantengan en los pacientes la esperanza de la restauración de la salud física, también deben presentar la bendita esperanza del evangelio, el maravilloso consuelo de ser encontrado por el Poderoso Sanador, quien puede curar la lepra del alma. Así los corazones serán alcanzados, y Él quien da salud al cuerpo hablará paz al corazón. El Dador de la vida llenará el corazón con un gozo que obrará milagrosamente.

Aquellos así nacidos de nuevo saldrán de nuestra institución preparados para hablarles a otros de Él quien ha hecho tanto por ellos. Jesús dice de ellos: “Vosotros sois mis testigos”. Dios les concedió una renovación de vida y salud para que ellos vayan adelante a impartirle a otros el conocimiento que ellos han obtenido, a decirles a sus amigos que ellos se pueden mantener bien al comer temperantemente y beber temperantemente, descartando el té, café, drogas de todo tipo y el alcohol en todas sus formas. Ellos salen del sanatorio como almas recién nacidas, convertidas e iluminadas, conociendo que al ser temperantes en todas las cosas, y dependiendo de Él quien dio su vida por ellos, ellos pueden trabajar para Dios.

Un hombre ateo y no religioso nunca debe tomar la obra de un médico. Qué inconsistente es para un médico estar al lado de un enfermo y sufriente si él no puede señalarle a un Salvador que perdona pecados. Qué terrible no poder decirles del Poderoso que no solo puede sanar cada enfermedad física sino que también el mal espiritual. Ojala los médicos realizaran la grandeza del servicio que ellos pueden prestar a la humanidad, si ellos pudieran hablar simple y tiernamente del amor de Jesús y de su voluntad de salvar almas, aun en las ultimas horas de vida. Muchos médicos fallan en ver la noble influencia que ellos pueden ejercer al aceptar a Cristo y echar mano de intereses eternos. Ellos continúan viviendo una vida sin esperanza, una vida en la que Dios no es reconocido. Ellos rehúsan ser iluminados por la luz del mundo, y están en peor condición que los que están sufriendo enfermedad física.

¡Qué bendición puede llevar el médico cristiano al alma torturada por el pecado! ¡Qué paz llega al enfermo al aceptar al Salvador! ¡Qué melodía es despertada en las cortes del cielo cuando Satanás pierde su presa!
A los médicos es dada la obra de estar en pie en nombre de Cristo a los enfermos y dolientes, y ellos no deben ser cargados con cargas de carácter secular. Deben estar libres de cuidado financiero.

Un médico necesita tener una conexión muy estrecha con Dios. Nunca debe él perder su asimiento del fuerte y útil poder de Dios. Él debe beber profundamente del agua de vida, y entonces guiar a otros al arroyo viviente. El hecho de que el médico hace una parte tan importante en llevar alivio al doliente lo pondrá naturalmente en un lugar donde se le considera con sentimientos de amor y gratitud por aquellos a quienes él ha ayudado. Que él no tome la gloria y elogio para sí mismo. Que él se esconda en el Salvador, señalando a Cristo como el que ha de recibir toda alabanza y agradecimiento.
El Señor es el obrero: el médico es solo el instrumento. “Sin mi”, declara Cristo, “nada podéis hacer”. Él le dice al fiel médico, Yo estaré a tu lado, y al decirle a aquellos por los que trabajas que Cristo es el todo y todo, que Él murió por sus pecados, para que no perezcan, sino que tengan vida eterna, esto impresionará sus corazones.

Es para que esa obra sea hecha que nosotros deseamos establecer un sanatorio. Le pedimos que haga una donación liberal. Una gran obra puede ser llevada a cabo por el Señor por medio de un sanatorio bien conducido. Hemos demostrado esto en América. A nuestro sanatorio en América han llegado abogados, doctores, senadores y jueces, para ser guardados día y noche contra el cruel apetito por el alcohol, tabaco y morfina. Solo la eternidad podrá revelar el bien que se ha realizado por ellos. Ellos han salido para proclamar la gloria de Dios y dar honor a Su nombre.

Teníamos la esperanza de que nuestro sanatorio estuviera en marcha antes de fin de este año, pero no hemos recibido suficiente dinero que nos ayude a levantar y construir. Deseamos erigir un edificio sencillo pero a la vez de buen gusto, con habitaciones amplias y bien iluminadas. Me siento tan agradecida de que usted pueda ayudarnos. Alabo al Señor porque ha confiado Sus medios a alguien que cree en la verdad, que usará sus talentos en la causa del Maestro. Usted recibirá su galardón en el cielo.

Siempre he usado mi dinero tan rápido como llega en avanzar la obra. La palabra del Señor todavía viene a mí: Avanza; añade nuevo territorio a mi reino; entra en campos que nunca han escuchado la verdad. Levanta el estandarte alto y más alto. Ahora es el tiempo de preparar el camino para el Rey.

Acabo de recibir palabra de que un tercer servicio bautismal ha sido celebrado en Maitland, y que mucha gente está interesada en las lecturas bíblicas dadas.

Ahora cierro esta carta, agradeciéndole nuevamente por su voluntad en ayudarnos.
Respetuosamente suya,

“Sunnyside.” Cooranbong
12 de Diciembre de 1900
Dr. J. H. Kellogg

Mi Querido Hermano:

Usted habla como si no tuviera amigos. Pero Dios es su amigo, y la hermana White es su amiga. Usted ha pensado que yo he perdido confianza en usted; pero mi querido hermano, como le he escrito a usted, yo se que el Señor lo ha puesto a usted en una posición muy responsable, un hombre a quien el Señor ha dado entendimiento y conocimiento, para que usted haga justicia y juicio, y revele el verdadero espíritu misionero en la institución que ha de representar la verdad en contraste con el error.

Mi hermano, el Señor no lo ha dejado para ir a una guerra en sus propios gastos. Él le ha dado sabiduría, y favor con Dios y el hombre. Él ha sido su ayuda. Él lo ha escogido a usted como Su agente para exaltar la verdad en el Sanatorio de Battle Creek, ya que no está representado en otras instituciones médicas. El Sanatorio de Battle Creek debía ser conocido como una institución donde el Señor es diariamente reconocido como el monarca del universo. “Y en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, hace según su voluntad: ni hay quien estorbe su mano, y le diga: ¿Qué haces?”.

El Señor diseña que la proclamación del mensaje del tercer ángel debe ser la obra más alta y grande llevada acabo en nuestro mundo en este tiempo. Él lo ha honrado a usted al ponerle en una posición muy responsable. Usted no debía separar su influencia del ministerio del evangelio. En cada línea de su trabajo usted debía comprender y practicar la verdad. Usted debía colocar a Dios primero, y siempre obedecer Su palabra. En esto estaría su fuerza.

Usted debía ser un fiel medico de las almas como también de los cuerpos de aquellos bajo su cargo. De haber cumplido usted con esta responsabilidad con todo el agudo talento que Dios le dio en confianza, usted no habría trabajado solo. Uno que nunca comete errores estaba presidiendo. Solo el poder del Espíritu Santo puede mantener su espíritu dulce y fragante, suave y sometido, siempre confiando en Dios, siempre hablando las palabras correctas en el momento adecuado.

Usted no estaba sin culpa. Con frecuencia usted pedía control de si mismo. Entonces sus palabras no eran lo que debían ser. En momentos usted era arbitrario y exigente. Pero usted estaba luchando por el dominio de si mismo, y ángeles de Dios cooperaron con usted, porque por medio de usted, Dios tenía que obrar para exaltar Su verdad, y hacer que recibiera reconocimiento de honor en el mundo. Dios le dio sabiduría, no para que su nombre fuera magnificado, sino para que aquellos que llegaban al Sanatorio de Battle Creek se llevaran con ellos impresiones favorables de los Adventistas del Séptimo Día. El honor que le fue dado a usted no vino a usted porque usted fuera justo sobre todos los hombres, sino porque Dios deseaba usarlo como Su instrumento.

En Su providencia el Señor ha atraído a muchos al Sanatorio para que se familiaricen con la verdad, y sean convertidos, y entonces lleven con ellos la evidencia del milagroso poder de Dios en su cuerpo y alma. Esto ha agitado la ira de Satanás. No le agrada que se muestre que Dios está trabajando para magnificar la verdad.

Era el propósito de Dios que en el Sanatorio los misioneros, maestros y médicos se familiaricen con el mensaje del tercer ángel, el cual abarca tanto. Ángeles de Dios debían ser su fuerza en la obra que debía ser hecha para que el Sanatorio Battle Creek, fuera conocido como una institución bajo la especial supervisión de Dios. El sentimiento y compasión misionero que prevaleció en esta institución fue un resultado de la obra de agencias celestiales invisibles allí. Dios dijo: “Me pareció bien demostrar señales y maravillas. En mi poder, He trabajado para glorificar mi nombre”. Muchos han salido del Sanatorio con nuevos corazones. El cambio ha sido decidido. Estos, al regresar a sus casas, han sido como luces en el mundo. Sus voces han sido escuchadas decir: “Venid todos los que temen al Señor, y le diré lo que Él ha hecho por mi alma. He visto su grandeza, he probado su bondad”.

El Señor ha designado a los médicos en el Sanatorio a estar parados como fieles centinelas. Por medio de ellos, Dios desea hacer la obra que debe ser hecha. A través de ellos, se deben hacer impresiones con respecto a la obra de aliviar el sufrimiento de la humanidad.

Pero usted necesitaba el consejo de otros que sus colegas. Nuevas ideas frescas eran necesarias en sus consejos; porque no todas sus ideas llevaban las credenciales divinas. Usted ha estado influenciando las mentes de aquellos conectados con la obra médico misionera, hasta que usted y otros se estaban volviendo como en hombres perdidos en la niebla de la incertidumbre.

Los peligros de su plan de operación en conexión con la conferencia celebrada en South Lancaster fueron presentadas a mi. Vi que usted no podía planear ni idear como usted lo había estado haciendo, o llevar a cabo sus ideas, sin dañarse usted y la causa de Dios. Fui instruida por el Señor que su tentación sería hacer su obra médico misionera independiente de la Conferencia.
Pero este plan no estaba bien. Usted fue tentado por el enemigo, y me apresuré a escribirle a usted. Envié una copia de la carta al Anciano Irwin; porque era necesario que alguien a parte de usted conociera su peligro, para que fueran hechos esfuerzos para salvarlo del curso de acción que usted había premeditado.

Yo le ayudaría si pudiera; pero no se como ayudarlo. Le escribo a usted como una madre a su hijo. Iría a verlo si sintiera que es mi deber dejar la obra aquí; pero no me atrevo a hacer esto. Usted ha creado esperanzas y nutrido planes sin la debida consideración de como ha de ser terminada y apoyada la torre. Como alguien que sabe, como a alguien que se le ha permitido tener una visión en el futuro y resultados de la obra que usted ha tomado para si, le hago el llamado de que pare y considere. Dios conoce su cuerpo. Él sabe que usted es polvo, incluso el polvo en las balanzas. Usted ciertamente necesitará el consejo, no de aquellos que le han permitido seguir en la obra que usted considera tan importante, sino el consejo de hombres que en el tiempo presente son capaces de ver más claramente que usted, los resultados que seguirán a varias empresas.

Deseo declarar, Dr. Kellogg, que si usted recibe el mensaje de advertencia dada a usted, lo salvará de gran tribulación y metrificación, y será la salvación de su alma. No lance detrás de usted como sin ninguna consecuencia, las advertencias que hasta ahora usted no comprende. Le digo claramente, que usted está llevando hacia adelante lo que usted llama obra misionera de acuerdo a un juicio y opiniones erróneos. El Sanatorio sufrirá porque usted se ha dado a hacer una obra por la que Dios le pedirá cuenta, diciendo: “¿Quién ha requerido esto de sus manos?” He sido instruida que usted ha estado haciendo una variedad de trabajos que el Señor nunca le designó hacer. Medios han sido retirados del Sanatorio para erigir edificios para el cuidado de personas en la que nunca se puede confiar para llenar lugares como hombres de confianza en el ministerio o en los consejos. Ellos no han reconocido la obra que ha de ser hecha en estos últimos días en formación del carácter, y no se puede confiar en ellos como hombres de previsión. Ellos han arruinado sus poderes mentales y casi destruido su discernimiento espiritual por la indulgencia de apetito y pasión, y esto los hace débiles. Son inconstantes y variables.

El Señor me ha mostrado que si el enemigo por cualquier medio puede desviar la obra hacia canales equivocados, y así entorpecer su avance, él lo hará. El lugar asignado a usted por el Señor estaba bajo Él en la divina Teocracia. Usted debía aprender de Jesús, el Gran Maestro. Usted debía ser y hacer según Su carácter y ejemplo.

He sido forzada a preguntar por qué muchos de nuestros colportores en este campo, que estaban colportando por el libro “El Manual del Hogar” (Home Hand Book), dejaron el campo habiendo solo pagado sus gastos. Algunos ni siquiera hicieron esto. Ellos declararon que cuando llegó el tiempo para entregar sus libros, no pudieron obtener copias para la entrega. Ellos mismos estaban desilusionados, y la gente que estaba esperando el libro también fueron decepcionados. ¿Qué debemos hacer sobre esto? He hablado con los hombres en la Oficina Eco sobre esto, y ellos dicen que no pueden obtener copias del Manual del Hogar.

En cada reunión de campamento, hacemos esfuerzos especiales para llevar ante la gente la luz sobre la reforma de salud, como figuran en sus publicaciones. Pero mientras usted ha estado consumiendo usted no ha producido. Nunca hubo un tiempo cuando un mayor interés fue demostrado con respecto a las preguntas relacionadas con la salud. ¿Qué es lo que dificulta su libro de ser abastecido a nuestras oficinas, para ser proporcionados a los colportores? ¿Continuará esta demora? ¿Deben las personas seguir decepcionadas?

He sido instruida a decir que usted ha sacado su tiempo, fuerza y dinero de la empresa, que si ellas hubiesen sido avanzadas, habrían hecho diez veces más bien que las empresas que usted llevó adelante. Invención tras invención ha tomado su tiempo y medios. Su dinero ha sido usado en una forma que ha hecho más mal que bien. El establecimiento de hombres para trabajar en diversas formas en lo que se llama la obra misionera médica ha consumido mucho tiempo y dinero, ha producido casi nada. El Señor le confió un capital a usted, para ser usado en avanzar Su reino en nuestro mundo, y si usted le da mal uso a este capital, usted debe arreglarse con Él.

Se han hecho inversiones sin sentarse y contar el costo, sin averiguar se había suficiente dinero para llevar adelante la obra empezada. Una falta de visión ha sido demostrada. Los hombres han fallado en ver que la viña del Señor abarca el mundo. Hay tal cosa como invertir en lo que es difícil decir no es una buena obra, porque no siempre se puede explicar al que cuyo cerebro ha estado constantemente trabajando para crear e inventar, pero que no tiene el ingreso para sostener las empresas empezadas.

El ingreso de los Sanatorios que han sido establecidos no deben ser retirados para sostener la obra llamada médica misionera. Los medios que han sido usados para sostener esta gran y siempre creciente obra debían, por orden del Señor, ser utilizados en hacer plantas en otros países, donde la luz de la reforma de salud no ha brillado. Sanatorios, menos costosos que los grandes edificados en América, debieron haberse construido. Así se habrían hecho plantas que habrían producido fruto, y cuando fuertes, habrían establecido plantas en otras localidades.

El Señor no es parcial. Pero Él ha sido mal representado. La obra que debía haber sido hecha en diferentes partes de Su viña ha sido entorpecida porque los hombres han fallado en ver como la obra puede ser avanzada en esas partes de la viña. En algunas partes la obra ha sido exagerada. En esta forma, ha sido absorbido el dinero que debió ser usado para habilitar obreros en otras partes de la viña para moverse hacia adelante sin dificultad en la obra elevando el nivel de la verdad. Algunas porciones de la viña no deben ser robadas para que los medios sean absorbidos en un solo lugar.

El hombre juzga de acuerdo con su finito juicio. Dios mira el carácter del fruto dado, y entonces juzga el árbol. En el nombre del Señor, llamo a todos a pensar en la obra que se requiere que hagamos, y cómo esta obra ha de ser sostenida. El mundo es la viña del Señor, y debe ser trabajada. Suponga que en cada lugar donde hay un gran centro, el trabajo que se ha hecho en los Estados Unidos debe hacer el patrón. ¿Dónde estarían nuestros monumentos de la verdad, que han de hacer una impresión correcta en el mundo?

Hay quienes están en peligro de traer a la obra los sentimientos objetables recibidos en la educación antigua. Ellos necesitan practicar los principios establecidos en la Palabra, sino, la obra será estropeada y echada a perder por sus ideas preconcebidas. Cuando trabajamos con toda la habilidad santificada que Dios nos ha dado, cuando ponemos a un lado nuestra voluntad por la voluntad de Dios, cuando el yo es crucificado día a día, entonces se verán resultados actuales. Nos movemos hacia adelante en fe, sabiendo que nuestro Señor ha prometido realizar el trabajo confiado a Él, y que Él lo cumplirá; porque Él nunca falla.

Los siervos de Dios son meramente mayordomos. El Señor obrará a través de ellos cuando ellos se rindan a sí mismos a Él para ser obrados por el Espíritu Santo. Cuando por fe los hombres se ponen a sí mismos en las manos del Señor, diciendo: “Heme aquí, envíame a mi”, Él emprenderá esta obra. Pero los hombres no deben salirse del camino del Señor. Ellos no deben dificultar Sus propósitos con sus ideas. Por años el Señor ha tenido controversia con Su pueblo porque ellos han seguido su propio juicio, y no han confiado en la sabiduría divina. Si los obreros interfieren el camino de Dios, estorbando el avance de la obra, pensando que su poder cerebral es suficiente para planear y llevar hacia adelante la obra, el Señor corregirá su error. Por Su divino Espíritu Él ilumina y entrena a cada obrero. Él forma Su propia providencia para llevar adelante Su obra de acuerdo a Su mente y juicio.

Si los hombres tan solo se humillaran a sí mismos ante Dios, si ellos no exaltaran su juicio como la influencia que todo controla, si ellos hicieran cabida para que el Señor planee y obre, el Señor usaría las cualidades que Él les ha dado en una forma que glorificaría Su nombre. Él purificará a Sus obreros de todo egoísmo, recortando planes superfluos, cortando las ramas que se enredarían en este y aquel objeto indeseable, podando la vid para que pueda producir fruto. Dios es el Labrador. Él hará todo en las vidas de aquellos que son obreros junto con Jesucristo subordinados a Su gran propósito de crecimiento y fructificación. Es Su plan, al conformar Sus siervos día a día a la imagen de Cristo, al hacerlos participantes de la naturaleza divina, hacer con que ellos lleven fruto abundantemente. Él desea que su pueblo, por medio de la experiencia actual en la verdad del evangelio, se convierta en misioneros verdaderos, sólidos, confiables y experimentados. Él quiere que muestren resultados mucho más altos, más santos y más definidos de lo que se ha revelado en los últimos quince años.

El alfarero toma el barro en sus manos, y moldea y lo forma de acuerdo a su propia voluntad. Él lo forma y lo trabaja. Él lo despedaza y entonces lo prensa junto. Él lo humedece y entonces lo seca. Él lo deja sin tocar por un rato. Cuando está perfectamente flexible, Él continua su obra en hacerlo un recipiente. Él le da forma, y en la rueda, recorta y pule. Él lo seca al sol y lo hornea en le horno. Así se convierte en una vasija para honra, apta para su uso. Así el gran Maestro desea moldearnos y formarnos. Y así como está el barro en las manos del alfarero, debemos estar nosotros en Sus manos. No debemos tratar de hacer la obra del alfarero. Nuestra parte es cedernos a nosotros mismos a la moldura del Maestro obrero.

No es un gran número de instituciones, edificios grandes, y despliegue maravilloso lo que Dios requiere, sino la acción armoniosa de un pueblo peculiar, un pueblo escogido por Dios y precioso, unido unos a otros, sus vidas escondidas en Cristo en Dios. El Señor nunca pondrá a un hombre como un poder controlador sobre otro hombre. Cada hombre ha de estar de pie en su lote y en su lugar, ejerciendo una influencia correcta en pensamiento, palabra y juicio. Cuando todos los obreros de Dios hacen esto, y no hasta entonces, será la obra un conjunto completo y simétrico. Individualmente, necesitamos una fe sólida, la cual está en perfecta armonía con la primera declaración del primero, segundo y tercer mensaje de los ángeles. La obra que el evangelio abarca como obra misionera es un trabajo directo, sustancial, que brillara más y más hasta el día perfecto.
Dios no quiere que la fe de su pueblo peculiar asuma las funciones o el aspecto de la obra que ahora se llama la obra misionera médica. Los medios y talentos de Su pueblo no deben ser enterrados en los barrios bajos de Nueva York o Chicago. La obra de Dios debe ser llevada acabo en líneas correctas. La abnegación, el auto sacrificio, y el verdadero espíritu misionero deben ser demostrados. Debemos obrar como Cristo obró en sencillez y mansedumbre, en humildad y elevación moral santificada. Así podemos hacer una obra distinta a toda otra obra misionera en nuestro mundo.

Mi hermano, usted no tiene tanta firmeza y seguridad como había tenido. Usted tiene los casos más críticos que manejar, y en ocasiones un temor viene sobre usted.
Para realizar estas tareas difíciles, usted sabe que el trabajo debe hacerse rápido, para que movimientos falsos no sean hechos. Vez tras vez usted tuvo que pasar rápidamente de una tarea a otra. ¿Quién ha estado a su lado durante estas operaciones críticas? ¿Quién lo ha mantenido a usted calmado y dueño de sí mismo en la crisis, dándole un discernimiento rápido, fuerte, clara vista, nervios de acero, y hábil precisión?
El Señor Jesús ha enviado Su ángel a su lado, para decirle qué hacer. Una mano ha sido colocada sobre su mano. Jesús, y no usted, ha guiado los movimientos de su mano.
A veces usted se ha dado cuenta de esto, y una maravillosa calma se ha apoderado de usted. Usted no se atrevió a apresurarse, y sin embargo trabajó rápidamente, sabiendo que no había un segundo que perder. El Señor lo ha bendecido grandemente. Otros que no sabían de la presente Presencia trabajando con usted, le dio a usted toda la gloria.
Médicos eminentes han sido testigos de sus operaciones y elogiaron su habilidad. Esto ha sido agradable para usted. Usted no siempre ha sido capaz de resistir el ver el Invisible por la fe. Usted ha estado bajo la guía divina. Usted ha sido grandemente honrado por Dios, para que Su nombre, no el suyo, sea magnificado. Pero usted tiene un gran deseo de distinguirse; usted no ha puesto su entera dependencia en Dios. Usted no ha estado dispuesto a prestar atención al consejo de los siervos de Dios. Con su propio cerebro, usted ha planeado muchas cosas. El Señor quiere que respete el ministerio del evangelio. En el momento que es necesario agudizar la vista para que pueda ver no solo un lado de la obra, sino todos los lados, usted escoge por consejeros, hombres bajo represión de Dios, como lo hizo el Anciano Olsen. Si ellos secundaran sus proposiciones, usted se vincularía con ellos, para empezar empresas que el Señor no le encargó que empezara.

El Señor le dio a usted su trabajo, no para ser hecho apuradamente, sino en una manera calmada y considerada. El Señor nunca compele movimientos apresurados y complicados. Pero usted ha juntado para si responsabilidades que el Señor, el misericordioso Padre, no puso en usted. Deberes que Él nunca ha ordenado se persiguen uno a otro descabelladamente. Nunca Sus siervos han de dejar un deber dado, estropeado o incompleto con el fin de apoderarse de otro. Quien obra en la calma y temor de Dios no trabaja en una manera desordenada, por temor de que algo dificulte un plan anticipado.

Orando y buscando al Señor, la entrega de sí mismo a la dirección de Dios, habría impedido la creación de muchas cosas que nacieron, no de la voluntad de Dios, sino de la voluntad del hombre. A usted se le dio una obra señalada. Pero usted ha descuidado cosas de gran importancia para tomar con espíritu impulsivo, sin consultar al Señor o a sus hermanos, cosas de menor importancia. Sus hermanos le habrían podido aconsejar, pero usted menospreció cualquier palabra que interfería con sus planes, lo que lo ha colocado en una posición compleja. De haber hecho usted la obra señalada, Dios lo habría hecho a usted más y más un obrero junto con Él.

El Señor desea que su mente esté combinada con otras mentes. Sus siervos a veces han tratado de diferir con usted. Esto es lo que Dios había requerido que hicieran. Pero usted trató sus consejos de tal manera que ellos permanecieron en silencio cuando debían haber hablado. Dios desea que aquellos que Él ha puesto en posiciones de confianza como mayordomos, no usen sus cerebros, sino los talentos que Él les ha dado personalmente. Ellos deben hacer justicia y juicio en toda sabiduría.

Usted no les permite a los hombres pensar y actuar en su propia responsabilidad individual. Usted y el hermano Haskell y el Hermano Butler, vieron las dificultades en el Anciano James White y la necesidad de unirse juntos para remover las responsabilidades de él. Si él necesitaba esto, usted ha llegado al lugar donde lo necesitaba diez veces más. Y todavía nadie que se asocia con usted se atreve a decirle esta verdad.

Si usted está decidido a seguir en la misma clase de guerra que ha venido llevando, agotando nervios, cerebro y músculos para salir adelante, y demostrar que el mensaje que el Señor envió no era verdad, encontrará que Él obrará en contra de sus planes, quien por años le ha estado dando advertencias.

El Señor no ha puesto sobre usted las cargas que usted ha estado llevando. El resultado de llevar estas cargas es sentida por toda la viña del Señor. Dios no ha llamado a su pueblo a ignorar la verdad presente para estos últimos días, y tomar una obra que absorbe así a los obreros y medios que el Señor no es representado como Él debería.
Nunca un Sanatorio rival habría sido, por medio de la elaboración de Satanás, plantado cerca de la institución del Señor, si usted hubiese mantenido su obra por la clase de personas que el Señor desea por medio del Sanatorio, se familiaricen con la verdad presente, con el mensaje que Dios ha dado a aquellos que Le siguen, de ser comunicado al mundo. El Sanatorio en Battle Creek debía llevar al pueblo escogido de Dios ante hombres de posición alta, para representar los caminos, las obras y el poder de Dios. Debía ser Su testigo en nombre de la verdad, verdad elevada y santificada. El Señor lo hizo mi hermano, Su instrumento de honor. Él nunca ha requerido de usted una tarea que agolpe su obra en convección con la institución que debía defender la verdad, para hacer una cierta obra por Dios, destellando luz sobre el sendero de miles.

El Señor habría mantenido al Sanatorio puro y verdadero, para representar la verdad para estos últimos días. Pero los mismos que pudieron haberlo ayudado a hacer esta obra, usted ha menospreciado y apartado como indignos de su atención. Dios ve que Su obra está siendo rebajada como Satanás desea que sea; para que la elevada santificación de la verdad se mezcle tanto con la cizaña que su carácter peculiar y santo se hunda fuera de vista. El Señor vio como esto sería, y Él ha estado enviándole advertencias. Aun usted es tentado a seguir en su propio camino y escoger defectos en el mensaje, así como otros han hecho antes de usted.

La Obra Médico Misionera y el Ministerio del Evangelio.-

A medida que la obra misionera médica es más extendida, habrá la tentación de hacerla independiente de nuestras conferencias. Pero se me ha presentado a mi que este plan no es correcto. Las diferentes líneas de nuestro trabajo no son sino partes de un gran todo. Ellas tienen un centro.

En Colosenses leemos: “Lo cual es la sombra de lo por venir; mas el cuerpo es de Cristo. Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, metiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado en el sentido de su propia carne, Y no teniendo la cabeza, de la cual todo el cuerpo, alimentado y conjunto por las ligaduras y coyunturas, crece en aumento de Dios”. Col. 2:16-19.
Nuestra obra en todas sus líneas ha de demostrar la influencia de la cruz. La obra de Dios en el plan de salvación no ha de ser hecha en ninguna forma desarticulada. No debe operar al azar. El plan que proporciono la influencia de la cruz suministró también los métodos de su difusión. Este método es simple en sus principios y completo en sus distintas y claras líneas. Cada parte está conectada con otra parte en perfecto orden y relación.

Dios ha reunido a Su pueblo en la capacidad de iglesia para que ellos revelen al mundo la sabiduría de Aquel quien formó esta organización. Dios sabía qué planes trazar para la eficiencia y éxito de Su pueblo. Adherirse a estos planes los habilitaría para testificar de la divina autoridad del gran plan de Dios para la restauración del mundo.

Aquellos que toman parte en la obra de Dios deben ser guiados y dirigidos por Dios. Cada ambición humana debe estar sumergida en Jesucristo, quien es la cabeza sobre todas las instituciones que Dios ha establecido. Él sabe cómo poner en operación Sus propias agencias. Él sabe que la cruz debe ocupar el lugar central, porque es el medio de la expiación del hombre, y debido a la influencia que ejerce en cada parte del divino gobierno. El Señor Jesús, quien ha sido a través de toda la historia de nuestro mundo, comprende los métodos que deben ser invertidos con poder sobre las mentes humanas. Él conoce la importancia de cada agencia, y comprende cómo las diversas agencias deben relacionarse una con otra.

“Porque ninguno de nosotros vive para sí”. Romanos 14:7. Esta es una ley de Dios en el cielo y en la tierra. Dios es el gran centro. De Él procede toda vida. A Él, pertenece todo servicio y homenaje y alianza. Para todo ser creado hay el mismo gran principio de vida – dependencia en y cooperación con Dios. La relación que existe en la familia pura de Dios en el cielo debía existir en la familia de Dios en la tierra.
Bajo Dios, Adán debía estar como la cabeza de la familia terrenal, para mantener los principios de la familia celestial. Esto habría traído paz y felicidad. Pero la ley que nadie vive para sí mismo, Satanás está decidido a oponerse. Él deseaba vivir para sí mismo. Él buscó hacerse a sí mismo el centro de influencia. Esto fue lo que trajo la rebelión en el cielo, y fue la aceptación de este principio por parte del hombre lo que introdujo el pecado en la tierra. Cuando Adán pecó, el hombre se separó del centro ordenado por el cielo. Un demonio se convirtió en el poder central del mundo. Donde debió haber estado el trono de Dios, Satanás puso su trono. El mundo colocó su homenaje, como ofrenda voluntaria, a los pies del enemigo.

¿Quién podría llevar los principios ordenados por Dios en Su autoridad y gobierno a contrarrestar los planes de Satanás, para que el mundo vuelva a su lealtad? Dios dijo: Yo enviaré a Mi hijo. ‘Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16. Este es el remedio para el pecado. Cristo dice: Donde Satanás ha puesto su trono se levantara Mi cruz. Satanás será echado, y Yo seré levantado para atraer a todos los hombres a Mi. Yo me convertiré en el centro del mundo redimido. El Señor será exaltado. Aquellos que ahora están controlados por ambiciones y pasiones humanas, pasarán a ser Mis obreros. Fuerzas del mal han conspirado para contra atacar todo bien. Ellos se han confederado para hacer a los hombres pensar que es correcto oponerse a la ley de Jehová. Pero Mi ejército se reunirá en el conflicto con las fuerzas Satánicas. Mi espíritu se combinará con cada agencia celestial para oponérseles. Yo emplearé cada agencia humana santificada en el universo. Ninguna de Mis agencias ha de estar ausente. Yo trabajo para todo el que Me ama. Tengo empleo para cada alma que trabajará bajo mi dirección. La actividad del ejército de Satanás, el peligro que rodea el alma humana, requiere las energías de cada obrero. Pero ninguna compulsión debe ser ejercida. La depravación del hombre debe ser enfrentada con amor, paciencia y longanimidad de Dios. Mi obra será salvar a aquellos que están bajo el dominio de Satanás.
Por medio de Cristo, Dios obra para regresar al hombre a su primera relación con su Creador, y para corregir la influencias desorganizadoras introducidas por Satanás. Solo Cristo permaneció impoluto en un mundo de egoísmo, donde los hombres destruyen un amigo o hermano para llevar a cabo un plan puesto en sus mentes por Satanás. Cristo vino a nuestro mundo, vistiendo Su divinidad con humanidad, para que la humanidad pudiera tocar la humanidad, y la divinidad captara la divinidad. En medio del alboroto del egoísmo Él podía decirles a los hombres: Regresa a tu centro, Dios. Él mismo hizo posible al hombre hacer esto al llevar a cabo en este mundo los principios del cielo. En la humanidad Él vivió la ley de Dios. A cada hombre en cada nación, cada país, cada clima, Él impartirá los dones más selectos del cielo, si ellos aceptan a Dios como su Creador y a Cristo como su Redentor.

Solo Cristo puede hacer esto. Su evangelio, en los corazones y manos de Sus seguidores, es el poder que ha de cumplir Su gran obra. “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” Romanos 11:33. Cristo hizo posible que la obra de redención fuera cumplida al convertirse Él en sujeto de las falsas interpretaciones de Satanás. Así había Satanás de mostrar ser la causa de la deslealtad en el universo de Dios. Así había de establecerse para siempre la gran controversia entre Cristo y Satanás.

Satanás fortalece las tendencias destructivas de la naturaleza del hombre. Él trae envidia, celos, egoísmo, codicia, emulación y lucha por el puesto más alto. Agencias del mal hacen su parte por medio de la elaboración de Satanás. Así los planes del enemigo, con sus tendencias destructivas, han sido introducidos en la iglesia. Cristo viene con Su propia influencia redentora para proponer la agencia de Su Espíritu para impartir Su Espíritu para impartir Su eficiencia a los hombres, y para emplearlos como Sus instrumentos, trabajadores junto con Él buscando llevar al mundo devuelta a su lealtad.

Los hombres están ligados unos a otros en hermandad e independencia. Por los vínculos de la cadena de amor ellos deben estar fijos al trono de Dios. Esto solo puede ser hecho al Cristo impartirle al hombre finito los atributos que el hombre habría poseído si hubiese permanecido leal y fiel a Dios.

Aquellos que, por medio de una comprensión inteligente de las Escrituras, ven la cruz correctamente, aquellos que verdaderamente creen en Jesús, tienen un seguro fundamento de su fe. Tienen la fe que obra por amor y purifica el alma de todas sus imperfecciones hereditarias y cultivadas.

Dios ha unido a los creyentes con la capacidad de la iglesia con el fin de que uno pueda fortalecer a otro en un esfuerzo bueno y justo. La iglesia en la tierra sería de hecho un símbolo de la iglesia en el cielo si los miembros fueran de una sola mente y una fe. Son aquellos que no están obrados por el Espíritu Santo que echan a perder el plan de Dios. Otro espíritu toma posesión de ellos y estos ayudan a fortalecer las fuerzas de las tinieblas. Los que están santificados por la preciosa sangre de Cristo no se convertirán en el medio que trabaje en contra del gran plan que Dios mismo ha ideado. No llevarán la depravación humana en cosas pequeñas o grandes. Ellos no harán nada para perpetuar la división en la iglesia.

Es verdad que hay cizaña entre el trigo; en el cuerpo de los observadores del Sábado se ven males; ¿pero por esto hemos de desprestigiar a la Iglesia? ¿No debieran los administradores de cada institución, los lideres de cada iglesia tomar la obra de purificación de tal manera que la transformación en la iglesia la haga una luz brillante en un lugar oscuro?

¿Qué no podría siquiera un creyente ser en el ejercicio de los principios puros, celestiales, si se niega a ser contaminado, si se mantuviera firme como una roca a un “Así dice el Señor? Los ángeles de Dios vendrían a su ayuda, preparándole el camino.

Pablo escribió a los Romanos: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto. Y no os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Romanos 12:1-2. Este capitulo entero es una lección que yo ruego a todos los que reclaman ser miembros de este cuerpo de Cristo, estudien.

Nuevamente, Pablo escribe: “Y si el primer fruto es santo, también lo es el todo, y si la raíz es santa, también lo son las ramas. Que si algunas de las ramas fueron quebradas, y tú, siendo acebuche, has sido inserido en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la grosura de la oliva; no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas, dirás, fueron quebradas para que yo fuese inserido. Bien: por su incredulidad fueron quebradas, mas tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, antes teme. Que si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco no perdone. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios: la severidad ciertamente en los que cayeron; mas la bondad para contigo, si permanecieres en la bondad; pues de otra manera tú también serás cortado”. Romanos 11:16-22
Muy claramente estas palabras demuestran que no ha de haber menosprecio por las agencias que Dios ha puesto en la iglesia.

El ministerio santificado exige abnegación. La cruz debe ser elevada, y su lugar en el trabajo del evangelio mostrada. La influencia humana ha de extraer su eficacia de Aquel quien es capaz de salvar y mantener salvo a todo el que reconoce su dependencia en Él. Por la unión de los miembros de la iglesia con Cristo y de uno con otros, el poder transformador del evangelio ha de ser difundido a través del mundo.

En la obra del evangelio el Señor utiliza diferentes instrumentos, y no se debe permitir que nada separe estos instrumentos. Nunca debería ser establecido un Sanatorio como una empresa independiente de la iglesia. Nuestros médicos deben unirse con la obra del ministerio del evangelio. Por medio de las labores, las almas deben ser salvadas, para que el nombre de Dios sea magnificado.

La obra médico misionera en ningún caso ha de separase del ministerio del evangelio. El Señor ha especificado que las dos deben estar estrechamente conectadas como el brazo está conectado con el cuerpo. Sin esta unión, ninguna parte de la obra es completa. La obra médico misionera es el evangelio en ilustración.
Pero Dios no diseñó que la obra médico misionera eclipsara la obra del mensaje del tercer ángel. Los brazos no deben convertirse en el cuerpo. El mensaje del tercer ángel es el mensaje del Evangelio para estos últimos días, y en ningún caso debe ser eclipsado por otros intereses y hacerlo parecer como una consideración no esencial. Cuando en nuestras instituciones cualquier cosa es colocada por encima del mensaje del tercer ángel, el evangelio no está allí, el gran poder principal.

La cruz es el centro de todas las instituciones religiosas. Estas instituciones deben estar bajo el control del espíritu de Dios; en ninguna institución debe estar un solo hombre como el único jefe. La mente divina tiene hombres para cada lugar.

A través del poder del Espíritu Santo, cada obra designada por Dios debe ser elevada y ennoblecida, y ser testigos para el Señor. El hombre debe ponerse a sí mismo bajo el control de la mente eternal, cuyos mandatos debe él obedecer en todo sentido.

Tratemos de entender nuestro privilegio de caminar y trabajar con Dios. El evangelio, aunque contiene la voluntad expresa de Dios, no es de valor a los hombres, altos o bajos, ricos o pobres, a menos que ellos se coloquen a sí mismos en sujeción a Dios. El que lleva a sus semejantes el remedio para el pecado, tiene que ser él mismo obrado por el espíritu de Dios. Él no debe manejar los remos a menos que él esté bajo la dirección divina. Él no puede trabajar efectivamente, no puede llevar a cabo la voluntad de Dios en armonía con la mente divina; a menos que él encuentre, no por medio de fuentes humanas, sino a través de la infinita sabiduría, que Dios está contento con sus planes.

El diseño benevolente de Dios abarca cada rama de su obra. La ley de la dependencia e influencia reciproca ha de ser reconocida y obedecida. Ninguno de nosotros vive para sí mismo. El enemigo ha usado la cadena de dependencia para reunir a los hombres. Ellos se han unido para destruir la imagen de Dios en el hombre. Para obrar en contrarrestar el evangelio pervirtiendo sus principios. Ellos son representados en la palabra de Dios como estando atados en bultos para ser quemados. Satanás está uniendo sus fuerzas para perdición. La unidad del pueblo escogido de Dios ha sido terriblemente sacudida. Dios presenta un remedio. Este remedio no es una influencia entre muchas influencias, y en el mismo nivel con estas: es una influencia sobre toda influencia sobre la faz de la tierra, correctiva, que eleva y ennoblece. Aquellos que trabajan en el Evangelio deben ser elevados y santificados; ellos están tratando con los grandes principios de Dios. En yugo con Cristo, son obreros juntos con Dios. Así el Señor unirá a sus seguidores, para que ellos sean un poder para el bien, cada uno actuando su parte, sin embargo acariciando los principios sagrados de dependencia en el Gran Jefe.

22 de Enero de 1900.-

Deje que nuestros ministros se consagren a sí mismos a Dios. Necesitamos tanto, Oh muchos hombres humildes, que sienten que es un placer hacer lo mejor posible. Una gloriosa obra del evangelio se abre ante el convertido y fiel ministro. Él ha de ayudar a sus semejantes a un mejor entendimiento de la Palabra. La influencia ejercida por el ministro con el que Dios obra es importante y trascendental. El Señor es grandemente complacido con el ministro que obra humilde y voluntariamente. Aquellos que están completamente consagrados a Dios siempre buscarán sabiduría de lo alto para habilitarlos a llevar sus pesadas responsabilidades. Ellos serán pacientes, tolerantes, corteses, conociendo que ellos son representares de Cristo. Ellos demostrarán una profunda seriedad y fervor en oración y en sus apelaciones a individuos y congregaciones.

Hay en el ministerio hombres jóvenes que han estado recibiendo salarios de la conferencia, pero cuyas labores no aportan nada, quienes son sólo consumidores. He sido instruida que esto no debe ser. No sería si nuestros ministros jóvenes fueran trabajados por el Espíritu de Dios.

Algunos de nuestros ministros más bien deben detenerse a considerar. Deje que se pregunten a sí mismos cuánto han recibido de la conferencia, y cuánto más han sido bendecidas sus labores en la conversión de almas. Si ustedes no son productores así como también consumidores, ¿cuál es el valor de su obra? ¿Cómo puede la causa de Dios sostener como obreros a aquellos que no están santificados por la verdad? Comiencen al principio de este año a consagrarse a sí mismos a Dios. No esperen. Hagan una completa entrega.

¿No debieran estudiar nuestros ministros esta interrogante? Muchos de nuestros ministros jóvenes, si están verdaderamente convertidos, harían mucho bien al entrar en el campo del colportaje. Ellos obtendrían allí una experiencia en la fe. Su conocimiento de las Escrituras aumentaría grandemente, porque al impartir a otros la luz dada a ellos, recibirían más para impartir. Deje que ellos entren en los campos de colportaje, y vean lo que ellos pueden hacer en la manera de producir. Al encontrarse con la gente y presentarles nuestras publicaciones, ellos ganarían una experiencia que no alcanzarían simplemente predicando. Al ellos ir de casa en casa, pueden conversar con aquellos que conocen, llevando con ellos la fragancia de la vida de Cristo.

El fiel joven Timoteo fue ensenado por hombres experimentados nombrados por Dios a cómo leer la Palabra y cómo explicarla a otros. Pablo, su padre en el evangelio, se dirigió a él con las palabras: “Pues tú, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Y lo que has oído de mí entre muchos testigos, esto encarga a los hombres fieles que serán idóneos para enseñar también a otros. Tú pues, sufre trabajos como fiel soldado de Jesucristo”.

Es el deber del colportor cultivar los talentos que Dios le ha dado, para mantener su conexión con Dios, y ayudar siempre donde él pueda. Él tiene una constante y positiva necesidad de la administración angelical; porque él tiene una obra importante que hacer, una obra que no puede hacer en su propia fortaleza. Gracias a Dios que siempre nos hace triunfar a través del Señor Jesucristo, y manifiesta el sabor de su conocimiento por nosotros en todo lugar. Porque para Dios somos como un dulce sabor en Cristo, en aquellos que son salvos y en aquellos que perecen. Para uno somos sabor de muerte para muerte; y a otro el sabor de vida para vida. ¿Y quién es suficiente para estas cosas?

En su obra el colportor será puesto en contacto con aquellos que son débiles en salud, quienes necesitan la luz de la reforma de salud, y con aquellos que están insatisfechos con su experiencia religiosa, que están anhelando algo que no tienen. A estos él debe abrir la palabra de verdad, interpretando correctamente su significado. “Porque no somos como muchos, mercaderes falsos de la palabra de Dios: antes con sinceridad, como de Dios, delante de Dios, hablamos en Cristo”.

Siempre recuerden que hay aquellos quienes enseñan por doctrina los mandamientos de hombres. Ellos hacen nula la ley de Dios por sus tradiciones, como los Fariseos a quienes Cristo expuso diciendo, “Erráis ignorando las Escrituras, y el poder de Dios”. Las preciosas gemas de la verdad están escondidas bajo una masa de error. Por la sofistería de los maestros religiosos el significado de la palabra sencilla y clara de Dios es ocultada. La gente queda en la perplejidad.

Por su obra, el convertido y consagrado colportor está sembrando semillas de verdad. Esta obra tiene que ser hecha sin demora; porque tenemos un corto tiempo en el cual trabajar. Todo lo que puede ser hecho para alcanzar a la gente, debe ser hecho. Hábleles a ellos en una forma que ganará su confianza. Ore por el enfermo. Pida al Señor restaurar y curar la humanidad que sufre. Él ha declarado, ‘Y estas señales seguirán a los que creyeren”.

Hombres y mujeres están vagando en la niebla y bruma del error. Ellos quieren saber cuál es la verdad. Dígales; no en lenguaje exaltado sino con la simplicidad de un hijo de Dios. Satanás está en su pista. Él es un oponente astuto, y el espíritu maligno que usted enfrenta en su trabajo, es inspirado por él. Aquellos que él controla hacen eco de sus palabras. Si el velo de nuestros ojos fuera rasgado, aquellos así trabajados verían a Satanás manejando todos sus artes para ganarlos de la verdad. Hay quienes no creen en la personalidad de Satanás. Estos no se oponen a su obra en sus corazones. Están ignorantes de su ingenio.

En vez de volvernos como el mundo, debemos ser más y más distintos al mundo. Satanás ha combinado y continuará combinándose con las iglesias en la fabricación de un esfuerzo magistral contra la verdad de Dios. Todo lo que es hecho por el pueblo de Dios en incursionar en el mundo evocará la oposición determinada de los poderes de las tinieblas. El último gran conflicto del enemigo será el más decidido. Será la última batalla entre los poderes de las tinieblas y los poderes de la luz. Cada verdadero hijo de Dios peleará valientemente al lado de Cristo. Aquellos que en esta gran crisis permiten a sí mismos estar más al lado del mundo que de Dios, eventualmente se pondrán completamente al lado del mundo. Aquellos que se confunden en su comprensión de la palabra, que no logran ver el significado del anticristo, con seguridad se pondrán al lado del anticristo. No hay tiempo ahora para nosotros asemejarnos con el mundo. Daniel está levantado en su lote y en su lugar. Las profecías de Daniel y de Juan deben ser comprendidas. Ellas se interpretan una a la otra. Ellas dan al mundo verdades que cada uno debe entender. Estas profecías han de ser testigos en el mundo. Mediante su cumplimiento en estos últimos días, se explican por sí solas.

El Señor está a punto de castigar al mundo por su iniquidad. Él está a punto de castigar los cuerpos religiosos por el rechazo de la luz y verdad que han sido dadas a ellos. El gran mensaje, combinando los mensajes del primero, segundo y tercer ángel, ha de ser dado al mundo. Esto debe ser el peso de nuestra obra. Aquellos que verdaderamente creen en Cristo abiertamente se conformarán a la ley de Jehová. El Sábado es la señal entre Dios y Su pueblo, y debemos hacer visible nuestra conformidad con la ley de Dios al observar el Sábado. Debe ser la marca de distinción entre el pueblo escogido de Dios y el mundo. Significa mucho ser fiel a Dios. Esto abarca la reforma de salud. Significa que nuestra dieta debe ser simple, que debemos ser temperantes en todas las cosas. La mucha variedad de alimentos que con frecuencia se ven en las mesas, no es necesaria, sino altamente perjudicial. La mente y el cuerpo han de preservarse en la mejor condición de salud. Solo aquellos que han sido entrenados en el conocimiento y temor de Dios deben ser escogidos para tomar responsabilidades. Aquellos que han estado mucho tiempo en la verdad, y que aun no distinguen entre los principios puros de justicia y los principios del mal, cuyo entendimiento con respecto a la justicia, misericordia y el amor de Dios está empañado, deben ser relevados de su responsabilidad.

Dios tiene lecciones importantes que su pueblo debe aprender. Si estas lecciones se hubieran aprendido antes, su causa no estaría donde está hoy. Una cosa debe ser hecha. La verdad no debe ser retenida de los ministros u hombres en posiciones de responsabilidad por temor a incurrir en su disgusto. Deben estar conectados con nuestras instituciones hombres que con mansedumbre y sabiduría declararán el completo consejo de Dios. La ira de Dios está encendida contra aquellos que en seguridad carnal y precio han demostrado desprecio por su dirección. Ellos están poniendo en peligro la prosperidad de la causa.

Cada camino falso es un engaño, y si es sostenido, al final traerá destrucción. Por lo tanto el Señor permite que aquellos que mantienen planes falsos sean destruidos. En el mismo momento cuando la adulación y elogio se escucha, llega la repentina destrucción. Hay aquellos que, a pesar de que conocen de la reprensión recibida por otros, por causa de la infidelidad, se apartan de la advertencia. Estos son doblemente culpables. Ellos sabían cuál era la voluntad de Dios y no la hicieron. Su castigo será proporcional a su culpa. Ellos no prestan atención a la palabra del Señor.

“Sunnyside”, Coorabong,
18 de Abril de 1900
Ancianos Jones, Wilcox e Irwin

Queridos Hermanos:

No siempre es mejor enfrentar la cuestión del Domingo en parlamento o entre grandes multitudes de personas, donde hay hombres y mujeres talentosos que son movidos por un poder de abajo, inspirados con el espíritu venenoso de Satanás. Cuando los Adventistas del Séptimo Día en el corazón de la obra muestren principios incorruptos, cuando la palabra de Dios, recta como una flecha, va hacia la marca para matar los principios injustos e impíos que son tan desagradables al Señor, entonces Dios puede bendecir a su pueblo. Pero el favor de Dios no será restaurado hasta que una obra decidida sea hecha para limpiar nuestras instituciones de los males que existen en ellas. Cuando esta obra se realice, se mostrará por la suavizante y subyugada influencia del Espíritu de Dios, que enseñará a los hombres cómo usar la pluma y la voz con la elocuencia que Cristo tuvo cuando Él estuvo sobre esta tierra. Pero quédese la pluma y la voz de juzgar y condenar a otros hasta que la obra es cumplida la que Dios habría hecho en medio de nosotros, no sea que la lepra de Giezi venga sobre la causa debido a aquellos que mientras manejan las cosas sagradas están mezclando lo sagrado con lo común.

Dios es deshonrado, y la obra completa es empañada y retardada; porque Dios no servirá con los principios egoístas e impíos. Deje que Jesús venga y limpie el templo de todo fraude e injusticia. Entonces sabremos cómo trabajar por tales organismos como el W.C.T.U.

Por favor lean el capitulo 19 de primera de Reyes, “Jezabel envió un mensaje a Elías diciendo: Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y así me añadan, si mañana a estas horas yo no haya puesto tu persona como la de uno de ellos. Viendo pues el peligro, levantóse y fuése por salvar su vida, y vino a Beer-seba, que es en Judá”.

Por más audaz, exitoso y valiente que el pueblo de Dios pudo haber sido en hacer una obra especial, a menos que constantemente ellos miren a Dios y continúen teniendo confianza en la obra que Él les ha dado a ellos, perderán su ánimo. Después que Dios les ha dado una maravillosa revelación de su poder, preparándolos para hacer su obra, se levantarán circunstancias que probarán su fe y fallarán a menos que ellos confíen implícitamente en el Señor.

Así fue con Elías. Él con la ayuda de Dios derrotó a los profetas de Baal. Pero estaba decepcionado en cuanto al resultado de la manifestación de Dios. Bajo las amenazas de la reina malvada, él perdió su ánimo y su fe. Él perdió la vista de Él en cuyo cuidado él estaba, y sin ser enviado, huyó por su vida. Él estaba terriblemente deprimido; porque había esperado mucho del milagro obrado ante todo el pueblo.

Si Elías, sabiendo que había hecho la voluntad divina, hubiese mantenido su confianza en Dios, si hubiera hecho a Dios su refugio y fortaleza, manteniéndose firme e inmutable por la verdad, la impresión hecha sobre el rey y el pueblo habría realizado una reforma. Elías había sido preparado para la prueba bajo la inspiración de Dios, pero cuando el mensaje amenazador de Jezabel le fue llevado a él, y gritado en su oído, despertándolo de un profundo sueño, él perdió su confianza en Dios. Él había sido exaltado por encima de la medida, y la reacción fue tremenda.

Este era el momento cuando él debió haber tenido ánimo en el Señor, demostrando una fe activa y viviente. Él no debió haber huido de su puesto del deber. Dios le había dado una maravillosa manifestación de su poder para asegurarle que él no lo abandonaría, que su poder era completamente suficiente para sostenerlo; porque Él era el Señor de los poderes del cielo y la tierra.

Pero Elías olvidó a Dios y huyó. Él fue a Beerseba, y yendo camino de un día en el desierto, se sentó bajo un enebro “y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quita mi alma; que no soy yo mejor que mis padres. Y echándose debajo del enebro, quedóse dormido: y he aquí luego un ángel que le tocó, y le dijo: Levántate, come. Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y un vaso de agua: y comió y bebió y volvióse a dormir. Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, tocóle, diciendo: Levántate, come: porque gran camino te resta”.

Mi corazón se derrite dentro de mi cuando leo las palabras de la Santa Escritura, y veo el interés que la familia celestial tiene en los fieles siervos del Altísimo.

“Levantóse pues, y comió y bebió; y caminó con la fortaleza de aquella comida cuarenta días y cuarenta noches, hasta el monte de Dios, Horeb”.

Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y fue a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? Y él respondió: Sentido he un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu alianza, han derribado tus altares, y han muerto a cuchillo tus profetas: y yo solo he quedado, y me buscan para quitarme la vida”.

Y Él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová: mas Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto: mas Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego: mas Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y paróse a la puerta de la cueva”.

Su petulancia fue silenciada. El Señor deseaba que él comprendiera que los elementos ruidosos y bulliciosos no siempre producen los mejores resultados. El silbo apacible y delicado puede subyugar y suavizar y lograr grandes cosas.

Y he aquí llegó una voz a él, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? Y él respondió: Sentido he un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu alianza, han derribado tus altares, y han muerto a cuchillo tus profetas: y yo solo he quedado, y me buscan para quitarme la vida”. El Señor convenció a Elías de que los malhechores no siempre quedan impunes. Él le dijo que fuera a la tierra de Horeb y nombrara a tres personas quienes iban a cumplir el propósito de Dios en castigar al Israel idolatra. Todos trabajando de diferentes maneras, estos tres habían de vengar la controversia que Dios tenia con Israel.

Entonces Él quien conoce los corazones de todos los hombres corrigió la impresión sostenida por Elías de que él era el único que quedaba, que era fiel a la adoración de Dios. “Y yo haré que queden en Israel siete mil; todas rodillas que no se encorvaron a Baal, y bocas todas que no lo besaron”, dijo Dios.

El Señor deseaba enseñar a su siervo que no es el asunto lo que hace el espectáculo más grande, la representación más poderosa, lo que es más prospero en hacer su obra. No siempre es la mayor presentación poderosa, por pluma o voz lo que logra el mayor bien.

26 de Junio de 1900
Mayordomía Fiel
Unidad Entre los Creyentes

Le hablo a aquellos que están actuando como mayordomos en la causa de Dios. En su trabajo para el avance de la causa, actúen de tal manera que la verdad sea debidamente representada, en todas sus líneas. No debe darse al ministerio una posición inferior. Aquellos que menosprecian el ministerio del evangelio dan evidencia segura de que ellos han perdido su discernimiento espiritual. Ellos necesitan un mejor entendimiento de las demandas de Dios. A los siervos del Señor se les ha de dar un amplio espacio para hacer la obra que se les ha determinado. Como maestros de hombres, mujeres, y niños, deben ver y comprender la obra para este tiempo.

Todos nosotros somos obreros para el Maestro. La instrucción dada en el capitulo 18 de Mateo, muestra cómo esta obra ha de ser hecha. El yo debe ser mantenido bajo control del gran Maestro. Estudien sus Biblias. Se me ha encargado decirles a todos que estudien su Biblia con un intenso interés. Practiquen sus enseñanzas. Cuando esto es hecho, se verá menos sabiduría humana y más de la sabiduría de Dios. Una gran cantidad de tiempo y fuerza se salvará.

El mundo por sabiduría no conoce a Dios. Los hombres y mujeres del mundo no se dan cuenta de que ellos están diariamente decidiendo su propio destino, y que como creyentes en Su palabra, deben caminar muy suavemente ante Dios. Inmortalidad, —una vida que se mide con la vida de Dios— no se obtiene a través de seres humanos, sino por medio de Cristo, “El cual pagará a cada uno conforme a sus obras: A los que perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, la vida eterna”.

Los cristianos discernirán a Cristo en sus semejantes. No se separarán. La lucha por la supremacía es por obra de Satanás. Satanás fue el ángel más bello de las cortes celestiales, el más talentoso y el más ricamente dotado. Pero él cayó por causa de los celos y ambición egoísta. ¿Por qué, pregunto yo, no tienen los hombres miedo de sí mismos? ¿Por qué están ellos tan ansiosos de hacer algo maravilloso, algo que lleve a la gente a decir: Esta es la obra de un gran hombre? Todo esto es vanidad. Por nosotros mismos somos débiles e impotentes. Si el Señor nos ha confiado con capacidades, recordemos que nuestros dones vienen de Dios. Estos nos son prestados por Él, para que por esto Él nos pueda examinar y probar. Que aquellos que desean ganarse la aprobación de Dios caminen humildemente ante Él. Recuerde que usted es solo uno entre los agentes del Señor. Hay otros que Él reconoce y cuya obra Él aprueba.

Nuestras instituciones serán conducidas con seguridad cuando aquellos que están llevando las responsabilidades en ellos teman a su propia debilidad. Que no se sientan ellos altamente exaltados porque reciben elogio de hombres que no ven la verdad en los oráculos vivientes de Dios. Aquellos que conocen la verdad deben mostrar a estos quebrantadores de mandamientos que ellos consideran la ley de Dios como un sabor de vida para vida. Todos los que conocen la verdad han de honrar la verdad. Dios dice: Yo honraré a los que me honran.

Debemos respetar a los fieles siervos de Dios, que predican su verdad, y que buscan ganar almas para la verdad. No nos unamos con los no creyentes, dándoles a ellos honor porque suponemos que ellos tienen gran sabiduría. Que no apreciemos sus palabras de elogio en nuestros corazones, mientras al mismo tiempo mostramos falta de respeto por los instrumentos escogidos del Señor, considerando sus consejos como indignos de nuestra atención. La asociación con los que no creen en la verdad probará ser en el tiempo de tentación un sabor de muerte para muerte.
Aquellos que reclaman creer la verdad deben obedecer la palabra de Dios tal como se lee, practicando su instrucción. Recuerden que aquellos que no aman a sus hermanos niegan la fe. Muchos debido a que sus hermanos no siguen su guía, manifiestan hacia ellos un espíritu de odio. ¿Es su conducción correcta? ¿Es equivocada? Dios nunca nos ha mandado a seguir la conducción de cualquier hombre, y Él ha dicho: “El que dice que está en luz, y aborrece a su hermano, el tal aun está en tinieblas todavía. El que ama a su hermano, está en luz, y no hay tropiezo en él. Mas el que aborrece a su hermano, está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a donde va; porque las tinieblas le han cegado los ojos”. ¿No podemos ver de esto lo que significa estar en desacuerdo?

Cristo declara: “Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida”. “Un mandamiento nuevo os doy” dijo Cristo, “que os améis unos a otros: como os he amado, que también os améis los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.

La unión entre Cristo y su pueblo ha de ser viviente, verdadera y constante, parecida a la unión que existe entre el Padre y el Hijo. Esta unión es el fruto de la morada del Espíritu Santo. Todo verdadero hijo de Dios revelará al mundo su unión con Cristo, y sus hermanos. Aquellos en cuyos corazones Cristo vive llevarán el fruto del amor fraternal. Se darán cuenta de que como miembros de la familia de Cristo se han comprometido a cultivar, apreciar y perpetuar el amor y compañerismo cristiano. El amor y compañerismo cristiano, en espíritu, palabras y acción.

Ser hijos de Dios, miembros de la familia real, significa más de lo que muchos suponen. Aquellos que son considerados por Dios como sus hijos revelarán amor cristiano unos por otros. Ellos vivirán y trabajaran por un objetivo, —la apropiada representación de Cristo al mundo. Por su amor y unidad demostrarán al mundo que ellos llevan las credenciales divinas. Por la nobleza de amor y abnegación, demostrarán a aquellos a su alrededor que son verdaderos seguidores del Salvador. “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.

En el Antiguo Testamento están registradas las leyes que el Señor dio para guiar a su pueblo. Él quiere que su pueblo hoy en día estudie estas leyes. “Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios… Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no acabarás de segar el rincón de tu haza, ni espigarás tu tierra segada. Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás los granos caídos de tu viña; para el pobre y para el extranjero los dejarás: Yo Jehová vuestro Dios. No hurtaréis, y no engañaréis, ni mentiréis ninguno a su prójimo. No hurtaréis, y no engañaréis, ni mentiréis ninguno a su prójimo. No maldigas al sordo, y delante del ciego no pongas tropiezo, mas tendrás temor de tu Dios: Yo Jehová. No harás agravio en el juicio: no tendrás respeto al pobre, ni honrarás la cara del grande: con justicia juzgarás a tu prójimo. No andarás chismeando en tus pueblos. No te pondrás contra la sangre de tu prójimo: Yo Jehová. No aborrecerás a tu hermano en tu corazón: ingenuamente reprenderás a tu prójimo, y no consentirás sobre él pecado. No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo: mas amarás a tu prójimo como a ti mismo: Yo Jehová”.

Cristo es profundamente afligido cuando sus profesos seguidores, sus discípulos, descuidan cultivar el amor cristiano, cuando ellos actúan de manera que causa dolor en los corazones de sus hermanos en la fe. Ellos perjudican su experiencia religiosa, colocando piedras de tropiezo en su propio camino en el camino de otros. Ellos deshonran la verdad que afirman creer. Por sus palabras apasionadas y acciones prepotentes en el trato con sus hermanos, muestran que están controlados por el espíritu del enemigo de toda justicia. Ellos usan fuego común en lugar de lo sagrado.

La evidencia más poderosa que un hombre puede dar de que ha nacido otra vez y es un nuevo hombre en Cristo Jesús, es la manifestación de amor por sus hermanos, el hacer por ellos las obras de Cristo. Este es el testimonio más poderoso que puede llevarse en favor del cristianismo y ganara almas para la verdad.

En su oración por Sus discípulos Cristo dijo: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste”.

Cristo lleva a todos los verdaderos creyentes a una completa unidad con Él, aun la unidad que existe entre Él y su Padre. Los verdaderos hijos de Dios están unidos unos con otros y con su Salvador. Son uno con Cristo en Dios.

“Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumadamente una cosa; que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo; para que vean mi gloria que me has dado: por cuanto me has amado desde antes de la constitución del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, mas yo te he conocido; y éstos han conocido que tú me enviaste; y yo les he manifestado tu nombre, y lo manifestaré aún; para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos”.

Estas son palabras maravillosas. Debe pensarse en ellas, estudiarlas y llevarlas en la vida practica. Se deben vivir en la experiencia diaria. Solo así se producirá el resultado por el que Cristo oró.

El Espíritu de Cristo nunca lleva a aquellos de la misma fe a separarse en partes distintas e independientes. Cuando tal separación toma lugar, una impresión exactamente opuesta a la que Cristo oró será producida.

¿Por qué aquellos quienes profesan creer en Cristo, que profesan guardar los mandamientos, hacen tan débiles esfuerzos en responder a la oración del Salvador? ¿Por qué buscan seguir su propio camino, en vez de escoger el camino y voluntad del Espíritu de Dios? Aquellos que hacen esto un día verán el daño que han hecho a la causa de Dios al separarse. En vez de cooperar con Dios, en vez de laborar junto con Cristo, muchos que ocupan cargos de confianza están trabajando en oposición a Cristo. El Señor me ha presentado esto a mí de una manera más decidida para presentar a su pueblo.

Si los seguidores de Dios buscaran en su vida religiosa responder a la oración de Cristo, revelando por la transformación de sus vidas el poder de la verdad, qué maravilloso testimonio sería llevado al mundo. Qué poderosamente el carácter y obra de Cristo sería dado a conocer y la gloria de Dios revelada.

Es nuestro deber dado por Dios de amarnos unos a otros como Cristo nos ha amado. El desempeño de este deber trae consigo la bendita paz y quietud en el Señor y el ennoblecimiento y edificación de todo el ser. Aquellos que aman como Cristo son nacidos de Dios, y son guardados por el poder de Dios hasta la salvación listos para ser revelados en el último tiempo.

“Dejando pues toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual, sin engaño, para que por ella crezcáis en salud: Si empero habéis gustado que el Señor es benigno; al cual allegándoos, piedra viva, reprobada cierto de los hombres, empero elegida de Dios, preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados una casa espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo… Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable”.

Se me ha instruido decir a nuestro pueblo: “Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”. Hay muchos que no están preparados para recibir a Cristo. (Santiago 1:23-25).

Una relación sagrada existe entre Cristo nuestro Salvador y el creyente. Él dice: “Y te desposaré conmigo para siempre; desposarte he conmigo en justicia, y juicio, y misericordia, y miseraciones. Y te desposaré conmigo en fe, y conocerás a Jehová”. “Y conocerás”. ¿No es esto el deseo del alma? Hay muchos que ridiculizan la idea de que haya certeza en la experiencia religiosa. Algunos no pueden soportar oír la santificación y los mayores logros hablados. Pero la Palabra dice: “Y conocerás” al Señor, y esto significa santidad y santificación.

¿Cómo podemos conocer a Dios? Al hacer Su palabra. Tenemos la seguridad de esto. Lea el primer capitulo de Segunda de Pedro. El capitulo entero es una seguridad para el verdadero creyente. “Gracia y paz os sea multiplicada en el conocimiento de Dios, y de nuestro Señor Jesús”. (versículo 7).

Debemos trabajar sobre el plan de adición, añadiendo a nuestro carácter las gracias aquí mencionadas.

“Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no os dejarán estar ociosos, ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo”. Esta es nuestra póliza de seguro de vida.

“Para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que está en el mundo por la concupiscencia”. La concupiscencia aquí mencionada no solo significa una pasión baja y perversa. Incluye un deseo impío por las riquezas, por el elogio, por la posesión de poder. Temer a Dios y obedecer su palabra es una forma de adquirir verdadera exaltación. Pero olvidando esto, el hombre presuntuosamente anhela más y todavía más poder y honor mundano. Él idea y planea en cada forma para lograr ciertos resultados, perdiendo la vista de la justicia, equidad y amor por Dios y sus hermanos. Con una perversidad que es ciega a los resultados, él sacrifica su paz mental, su seguridad de conocer a Dios y a Cristo.

“Cuando Efraín hablaba, hubo temor; fue ensalzado en Israel; mas pecó en Baal, y murió. Y ahora añadieron a su pecado… (Oseas 13:1-4).

“Te perdiste, oh Israel, mas en mí está tu ayuda”. Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído….”. (Oseas 14:1, 24, 5, 9).

El Señor es infinitamente misericordioso y clemente. Él está esperando que nos arrepintamos y volvamos a Él en humilde confesión diciendo: “Tomaremos tu camino, Oh Señor: no seguiremos caminando en nuestros propios caminos y consejos. Ten piedad de nosotros y sálvanos, y aquellos que han errado en seguir un sendero no echado para los rescatados del Señor”.

El tiempo ha llegado para la renunciación de toda confianza en sí mismo. El tiempo ha llegado de seguir el camino del Señor. Él ha dado instrucción para todo el que será guiado por Él, que tiene fe en su palabra y valor para seguir adelante. Dios llama a aquellos que han caminado por el sendero de su propia elección a volver a Él. “Buscad al Señor mientras puede ser hallado”. Isaías 55:6-9.

“Sed Vosotros Perfectos”.-

El Señor estima como de supremo valor la santidad de su pueblo, y Él permite que lleguen reveses a los individuos, familias, iglesias, para que su pueblo pueda ver el peligro y humillen sus corazones ante Él en arrepentimiento. Él tratará a sus apóstatas con ternura. Él hablará perdón a ellos, y los vestirá con la vestidura de la justicia de Cristo. Él los honrará con su presencia.

En este, el gran día de la expiación, es nuestro deber confesar nuestros pecados y reconocer la misericordia y amor de Dios en perdonar nuestras transgresiones. Agradezcamos al Señor por las advertencias que Él ha dado para salvarnos de nuestros caminos perversos. Demos testimonios de su bondad al revelar un cambio en nuestras vidas. Si aquellos a quienes el Señor ha enviado reprensión, advirtiéndoles de que no están andando en su camino, se arrepintieran y con humildad y contrición de corazón hicieran confesión, el Señor ciertamente los recibirá nuevamente en favor. Si ellos honraran a Dios al obedecer sus mandamientos, ellos serían exaltados por Él. Él les enseñaría lo que constituye verdadero honor y fuerza y victoria. Aquellos que desprecian la palabra del Señor, quienes, a pesar de que tienen los oráculos de Dios para reprender el mal y fomentar la justicia, continúan andando en sus propios caminos, saciando su deseo de autoexaltación y llevando a aquellos que tienen confianza en ellos por senderos equivocados, a menos que sean completamente abandonados por Dios, se cansarán de sí mismos.

Dios castiga a su pueblo, con la esperanza de salvar sus almas. Las deserciones entre el pueblo de Dios son profundamente sentidas por Él quien murió para rescatarlos del poder de Satanás. La iglesia es agobiada y entristecida. Una nube se cierne sobre ella. Que cada alma busque a Dios, indagando: “Señor, ¿he sido yo quien ha traído este desánimo sobre el pueblo? ¿Es a causa de mi perversidad que Sión es agobiado? He dado ocasión para que nuestros enemigos triunfen—Si es así, Señor, ten misericordia de tu hijo pecador, y sálvame por amor a tu misericordia.

Que haya un examen minucioso de sí mismo. No trate de esconderse a sí mismo bajo su vestido de ciudadano, diciendo que está haciendo como otros hacen, y por lo tanto no puede estar lejos del camino. Sí, usted puede hacer lo que muchos apóstatas que viven hoy en día han hecho. Algunos están aun viajando sobre este terreno. ¿Pero es el panorama más agradable? Si con la experiencia de otros ante nosotros andamos contrario al camino del Señor y somos castigados, ¿a quién podemos culpar sino a nosotros mismos?

¡Oh que el profundo entendimiento de la importancia de estas cosas pueda llegar al pueblo de Dios! ¡Oh que toda desviación del camino estrecho de obediencia y santidad sea visto como es! ¡Oh que los hombres y mujeres busquen al Señor como nunca lo han hecho antes!

Una temporada de gran prueba está ante nosotros. Esto nos hace ahora usar todas nuestras capacidades y dones en el avance de la obra de Dios. Los poderes que el Señor nos ha dado han de ser usados para construir, no para desanimar y derribar.

Aquellos que están ignorantemente engañados no deben permanecer en estas condiciones. El Señor le dice a sus mensajeros: Id a ellos, y declárenles lo que Yo he dicho, ya sea que escuchen, o dejen de escuchar. “Les hablarás pues mis palabras”, dijo Dios al profeta, “escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes. Mas tú, hijo del hombre, oye lo que yo te hablo; no seas tú rebelde como la casa rebelde”.

Hay quienes afirman ser hijos de Dios cuyo curso de acción el Señor no justifica. Una obra fiel ha de ser hecha en dar reproche, así como también dar aliento. La cruz no debe ser rechazada. Ningún curso de acción anticristiano a sus hermanos ha de ser justificado. El tiempo está sobre nosotros cuando la persecución llegará a aquellos que proclaman la fe. Aquellos que enseñan la verdad, abriendo la palabra de Dios a otros, deben rendir el yo completamente a Dios. A ellos la verdad traerá su propio galardón, llenando el corazón de gozo.

¿Humillará sus corazones ahora el pueblo de Dios ante Él, confesando y olvidando sus pecados, para que puedan recibir el perdón y favor de Dios, y entrar en completa armonía con Él? No es por falta de evidencia que los pecadores perecen, sino por causa de su falta de voluntad en apropiarse del medio por el cual Dios diseñó que conocieran su voluntad. La ignorancia de muchos es voluntaria e inexcusable.

El panorama no es halagador, pero no obstante, no debemos renunciar a nuestros esfuerzos de salvar a aquellos que han tenido la experiencia pero están listos a perecer, por cuyo rescate el Príncipe del cielo ofreció su preciosa vida. Cuando un método falla, intente otro. Nuestros esfuerzos no deben estar muertos y sin vida. Mientras la vida es escatimada, trabajemos para Dios. En todas las edades de la iglesia, los mensajeros escogidos por Dios se han expuesto a sí mismos al reproche y persecución en bien de la verdad. En dondequiera que el pueblo de Dios sea forzado a ir, aun cuando, como el amado discípulo, son desterrados a islas desiertas, Cristo sabrá donde ellos están, y los fortalecerá y bendecirá con paz y gozo.

Pronto ha de haber problemas en todo el mundo. Cada uno debe buscar conocer a Dios. No tenemos tiempo que perder. Con seriedad y fervor el mensaje debe ser dado. “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche”. “Así dijo Jehová: Guardad derecho, y haced justicia”. Isaías 56:1-5.

El amor de Dios por su iglesia es infinito. Su cuidado sobre su herencia es incesante. Él no desea que ninguna aflicción le sobrevenga a su iglesia sino que es esencial para su purificación, su presente y eterno bien. Él purificará su iglesia aun como Él purificó su templo al inicio y fin de su ministerio en la tierra. Todo lo que Él trae sobre su iglesia, su prueba y juicio llega a su pueblo para que obtengan una más profunda piedad y más fortaleza para llevar los triunfos de la cruz a todas las partes del mundo. Él tiene una obra para que todos hagan. Debe haber constante ampliación y progreso. La obra debe extenderse de campo a campo, de país a país, y de nación a nación, moviéndose continuamente hacia delante y hacia arriba, decidida, fortalecida y establecida.

“Por sus frutos los conoceréis”. El adorno interno de un espíritu manso y silencioso es inapreciable en la vida del verdadero cristiano, el adorno exterior siempre está en armonía con la paz y santidad interna. Así en la justicia de los miembros deberá ser establecida la iglesia. El pueblo de Dios ha de mostrar una fe, firme y fija. La Biblia es su modelo. Ricas corrientes de gracia del cielo producirán luz en ellos la cual han de impartir a otros. La verdad ha de ser proclamada en todo su poder. Aquellos que hacen esta obra fielmente, guardando los mandamientos de Dios en verdad y acción serán reconocidos como obreros juntos con Dios.

“Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de justicia, reposo y seguridad para siempre”. Desde el inicio hasta el final de la historia de la iglesia, Cristo será para su pueblo todo lo que estas palabras expresan, si ellos prestan atención a la invitación: ‘Venid á mí todos los que estáis trabajados”. Mateo 11:28-30. Cristo es para su pueblo vida y fortaleza, eficiencia y poder, sabiduría y santidad. Cuando entendamos esto como debiéramos, la oración de labios sinceros ira: “Será ensalzado Jehová, el cual mora en las alturas”. Isaías 33:5-6, 14-17.

Las Regiones Lejanas.-

Nuestro mundo es un campo de esfuerzo misionero. Hemos de presentar ante la gente el amor de Dios, no solo como el motivo de esfuerzo, sino como el modelo de todos nuestros planes. Debemos obrar en la forma que Cristo obró. Su ejemplo ha de ser nuestro modelo.

El Señor ha dado a hombres y mujeres capacidades, tacto y habilidad para ser usados en nombre de Su gloria. Cuando se pone adelante sinceros y serios esfuerzos en ganar almas para Dios, veremos la salvación de Dios. Aquellos que reclaman ser cristianos deben hacer una entrega sin reservas de todo lo que tienen al Señor. Su tiempo, su sustancia y su influencia como un sabor de vida para vida es requerido de ellos por Él quien voluntariamente si dio a sí mismo para salvar hasta lo último a todo el que viene a Él. Aquellos que afirman ser hijos de Dios deben lanzar todo el peso de su influencia al lado de Cristo, por su causa practicando su abnegación y sacrificio. Hay necesidad de comunión estrecha con Dios y entera conformidad con Su voluntad. Este es el secreto de ganar el poder que convencerá y convertirá a los pecadores. La iglesia ha fallado porque no se ha acercado a la ayuda del Señor, a la ayuda del Señor contra la poderosa influencia de la fuerza satánica. Los miembros de iglesia no han hecho como debían, obligado a retroceder a los poderes de las tinieblas. Esta es la razón por la deficiencia en la iglesia hoy en día. Se necesita el poder vivificante de Dios. Se necesitan hombres y mujeres que amen a Dios supremamente y a sus semejantes como a sí mismos, hombres y mujeres que anhelen el poder de Dios, para que puedan dar testimonio del amor de Jesús.

Los muchos campos en la viña del Señor que no se han tocado exhortar a los lugares en los que ya se han establecido instituciones a comprender la situación. Que los hombres limiten su ambición a ramificarse en un campo donde el designio de Dios ya ha sido trabajado. Que no haya de parte de las iglesias, familias o individuos ninguna retención de medios necesarios para proporcionar a los siervos de Dios con facilidades para hacer el trabajo en las regiones más lejanas. Que los que están en los campos donde la obra está establecida no piensen en las grandes cosas que ellos pueden hacer, y continúen expandiendo el yo en grandes proporciones, mientras otras porciones de la viña del Señor están destituidas de las ventajas por la cuales la obra podría ser hecha correctamente. Esto es una religión de egoísmo, y es ofensivo a Dios. Es una ambición egoísta que lleva a los hombres a pedir más instalaciones en un campo que ya posee amplias instalaciones, mientras que los campos misioneros están necesitados de las ventajas que estos campos trabajados tienen en abundancia.

La obra del Señor en nuevos territorios ha de ser llevada a cabo a un cumplimiento exitoso. En esta obra el plan de Dios ha de ser seguido, no las inclinaciones de aquellos que reunirían en las secciones sobre las cuales tienen supervisión, cada ventaja posible, para dar, como ellos dicen, carácter a la obra, mientras que la indigencia total de las otras partes de la viña del Señor es olvidada. Cada obra es probada de Dios. Cada hilo egoísta establecido en ella Él cortará.

Después de nueve anos de lucha, empezamos a ver algunas señales de éxito en este país. Pero el avance ha sido hecho bajo las circunstancias más difíciles. Para poder avanzar la obra hemos sido obligados a pedir prestado miles de dólares. Les digo en el nombre del Señor que esto no debió haber sido. Si nuestras instituciones, nuestros sanatorios y casas publicadoras hubiesen sujetado su deseo por más instalaciones, y demostrado un interés desinteresado en la obra tan constantemente delante de ellos, la causa en campos en el extranjero habría sin duda hecho mucho más avance, y un éxito notable habría atendido el negocio en el cual ellos eran mayordomos. El deseo egoísta que algunos han demostrado en usar todo los medios para enriquecer una porción de la viña del Señor revela una mayordomía infiel, y se me ha encargado hacer este llamamiento al pueblo de Dios.

La gran Cabeza de la iglesia ha dado talentos a la compañía de creyentes. Él ha dado su palabra de moldear el carácter y su Espíritu para traer todas las cosas a sus memorias. Él desea que su pueblo traiga en su obra los verdaderos principios permanentes del esfuerzo misionero. Muchos de los siervos del Señor están contados entre aquellos de los que Juan escribió: “Bienaventurados los muertos que de aquí adelante mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansarán de sus trabajos; porque sus obras con ellos siguen”. Los que quedan para sembrar el estándar en los nuevos lugares han de tener un interés agudo y santificado en cada plan que está relacionado directa o indirectamente, a la gran obra de advertir al mundo. Los que han estado en posiciones de confianza, hombres fieles que han sido llevados y guiados por Dios, han de agradecerle a Él por su poder moldeador. Ellos han de llevar su obra hacia adelante y hacia arriba a un cumplimiento perfecto. Deben moverse con una cuidadosa consideración en oración devota a menos que ellos echen a perder la influencia de la obra cambiando el orden que el Señor ha dicho que debe ser seguido. Al avanzar paso a paso ellos han de poner atención a las mismas cosas, para avanzar en las mismas líneas, para que la verdad siempre sea honrada o pierda su influencia sagrada y santa a la vista del mundo.

Como aquellos que tomaron la obra al principio del mensaje han avanzado por abnegación y el sacrificio, Dios les ha dado su bendición. Ellos han tenido mucho que aprender, han cometido errores, han necesitado orientación y asesoría continua pero han tenido motivo de gratitud constante, porque la obra ha ido hacia adelante a pesar de la pobreza y falta de instalaciones. Ellos han estirado cada nervio para hacer la obra un éxito, para establecer aquellos edificios que eran necesarios para el desarrollo adecuado de la obra, y bajo toda circunstancia el Señor los guió.

Aquellos que llegan a la obra tarde y encuentran las cosas listas a sus manos deben por lo menos intentar pagar la deuda que deben al Señor y a los obreros que fueron antes que ellos, llevando la verdad a nuevos territorios, hasta que haya ido a cada nación, tribu, lengua y pueblo. En cada país deben levantarse hombres y mujeres para llevar adelante la misma obra iniciada por aquellos que han sido puestos a descansar. La memoria de estos obreros pioneros debe ser vigilada, y de su tesoro de experiencia los obreros han de aprender a pasar de una línea de trabajo a otra, siguiendo los métodos declarados por el Espíritu Santo para estar en el orden de Dios, haciendo valer los principios prescritos por la palabra, llevando la guerra agresiva en nuevos campos.

Las misiones en casa y en el extranjero han de compartir igualmente el dinero de confianza de Dios. En planear para la obra debe considerarse las dificultades que han de encontrarse en los campos extranjeros. Por el amor de Cristo un apoyo dispuesto debe ser dado a la obra del evangelio, el cual ha de ser llevado a todas las partes del mundo. Y por la obra de la imprenta la obra ha de ser establecida y confirmada.

Cristo nunca debería volver a ser deshonrado y su causa avergonzada por la falta del verdadero espíritu misionero. Se ha hecho un gran error. En su egoísmo los hombres han empuñado medios y ventajas para sus propios campos, aun conociendo la necesidad de ayuda en los nuevos campos. Ellos no han suministrado lo que era necesario para el progreso de la obra. No han ayudado a sus hermanos a pelear la batalla que una vez tuvo que ser peleada en los campos que ellos ahora ocupan.

La obra en todo el mundo ha de recibir consideración. Nuevos campos deben ser entrados. Que los que están en el corazón de la obra recuerden que muchos medios y mucha dura labor es requerida para cumplir la obra en nuevos campos. Que ellos sean fieles mayordomos de los bienes del Señor. Que no sientan que ellos son ricos e incrementados con bienes y sin necesidad de nada, sino que practiquen la verdadera religión de la Biblia, que impone el sacrificio a cada paso. Ellos han de examinar muy de cerca las necesidades de la obra, revisando las necesidades de todos los campos; porque son los agentes de Dios para hacer esto. Ellos están establecidos para la extensión de la verdad en todas partes del mundo. Ellos no son disculpados si permanecen en la ceguera y la ignorancia con respecto a las necesidades de la obra. Deben saber la ventaja y defectos de cada campo, y entonces con un verdadero espíritu de interés desinteresado han de trabajar para el cumplimiento de la obra como un todo.

En esta obra todas las iglesias que han sido establecidas han de tener una parte, de acuerdo con su propia capacidad. Si surgen dificultades en los campos misioneros, que se haga una investigación interesada sin demora, no sea que el sendero del deber sea ocultado o hecho oscuro. Al llegar estas cuestiones ante aquellos quienes son sabios en la sabiduría de Dios, el examen será unido con el ejercicio de la prudencia. Usando el conocimiento que Dios les ha dado los hombres ganarán una clara y fuerte experiencia. Al ejercitar las habilidades que Dios les ha dado en ayudar a plantar el estándar de la verdad en nuevo territorio, ellos recibirán grandes bendiciones. Después que ellos han tratado desinteresadamente en ganar un correcto entendimiento de la situación, han de acercarse al propiciatorio, pidiendo una clara intuición y un propósito desinteresado, para que puedan ver las necesidades de los campos lejanos. Al pedirle al Señor que les ayude a avanzar la obra en regiones lejanas, recibirán gracia de lo alto. Nunca buscarán a Dios en vano.

Estados Unidos fue durante mucho tiempo el campo del conflicto misionero. Dios ha prosperado la obra en ese país. Si los que estaban allí hubieran apreciado el espíritu de abnegado esfuerzo misionero, un menor número de edificios innecesarios se habrían erigido, y el reino de Cristo se habría extendido a muchas regiones. Allí se habría demostrado un celo misionero que no se había desarrollado todavía por aquellos cuyo deber es llevar las necesidades de la obra en sus almas. Mucho más se habría hecho en plantar el estándar en otros lugares aparte de Estados Unidos.

Pero el egoísmo tan aborrecible a Dios entró. La obra fue descuidada, cuando había abundancia de medios para enviar misioneros al extranjero para predicar el evangelio, levantar iglesias, y erigir casas de reunión. Si los hombres hubieran trabajado activamente en el plan de Dios, laborando seria y desinteresadamente en impartir lo que Dios les había dado, se habrían establecidos iglesias en muchos lugares. El estándar habría sido plantado en muchos campos. Habrían nacido testigos a la verdad en muchas ciudades más. El memorial de la creación de Dios, el séptimo día Sábado habría sido honrado.

La gran cabeza de la iglesia permitió que una parábola fuese representada en su medio en la última Conferencia. Ustedes fueron llevados a esperar de uno que pretendía estar convertido, una gran donación, comprometida a diferentes ramas de la obra. Aparentemente el que había prometido hacer esta donación era tan sincero como cualquier hombre en la Conferencia, pero él desapareció, y todo quedo en nada.
Justo de esta manera Dios ha sido decepcionado en su pueblo, a quien Él ha enriquecido abundantemente de toda cosa buena, pero que ha fallado en cumplir sus expectativas.

Un plan claro ha de ser seguido en el trato con los creyentes en casa y en los campos extranjeros. Se ha de mantener una igualdad desinteresada entre las fuerzas de trabajadores. Se ha de proveer dinero para sostener a los misioneros. Un agente debe ser señalado para investigar la situación en países extranjeros y reportar. Aquellos en los lugares donde se han establecido instituciones deben detener sus supuestos deseos para que la obra en los campos extranjeros vaya hacia adelante. En las instituciones que se han establecido allí, habrá un deseo de apoderarse de más y todavía más ventajas. Para hacer una mayor planta, que trabajen económicamente, hasta que ellos mismos tengan éxitos haciendo esto.
Pero el Señor declara que esto no debe ser. Los medios de su tesorería han de ser usados en construir la obra en los lugares donde no hay comodidades. Los obreros en campos extranjeros no deben ser dejados a mendigar. La condición de cada nuevo campo misionero debe ser examinada, para que haya igualdad en la distribución de medios que llegan a nuestra conferencia e instituciones de beneficencia.

Estos altos salarios no deben ser pagados a los hombres en nuestras instituciones editoriales. El pago de tan altos salarios ha sido un error. El dinero extra pagado a unos pocos debió ser pagado a misioneros en campos nuevos, que se encontraban en una pérdida en saber de dónde procedían los medios para avanzar la obra. La cantidad extra sacada de la tesorería para hombres que no la necesitaban debió haber sido apropiada para el beneficio de campos que no tienen recursos, para sostener obreros, para abrir y plantar y sembrar los campos con la verdad.

Los obreros que Dios envía a su campo si tienen el espíritu misionero estarán más ansiosos en hacer su obra que en conseguir salario. Pero por causa de esto, ellos no deben ser descuidados. La obra de aquellos en campos misioneros exige más abnegación que la obra de aquellos empleados en nuestras instituciones, que no están obligados a viajar de lugar en lugar. Muchos llamados son hechos sobre aquellos que empiezan una obra en un campo nuevo, y estos obreros han de ser sostenidos de acuerdo con su trabajo. Debe haber más igualdad entre los salarios de aquellos en nuestras instituciones y aquellos en campos misioneros donde no hay recursos de donde sacar, están luchando con dificultad, haciendo la obra más dura y laboriosa.

Dios no está satisfecho con la forma en que estas cosas han sido administradas. Él tiene una controversia con aquellos que no han demostrado interés práctico en la obra de las misiones extranjeras, aun cuando ellos sabían lo que era requerido hacer en el inicio de un nuevo campo. El discernimiento de algunos en el corazón de la obra ha estado nublado. Sus manos han estado abiertas para empuñar todo los medios que era posible para ellos conseguir, mientras en otras partes de la viña del Señor los obreros se vieron obligados a hacer con mala alimentación y vestimenta pobre, mientras que al mismo tiempo, a algunos se les dijo, ustedes deben sostenerse a sí mismos.

Dios llama severamente a un ajuste de estos asuntos; porque su nombre es reprochado. Él marca cada movimiento hecho por sus obreros misioneros en mejorar su viña. Él ve la forma injusta en que estos obreros han sido tratados. Hay una necesidad de un reconocimiento de los derechos de los misioneros enviados por Dios a llevar el mensaje del evangelio a todas las partes del mundo. Estos hombres y mujeres toman sus vidas en sus manos, y por amor a Cristo soportan pruebas y dificultades. Que los hombres entiendan que Dios es un Dios de justicia. Su presencia real sigue a sus misioneros de lugar en lugar mientras ellos tratan de hacer Su voluntad, dedicando todo el tiempo y energía a Su servicio.

Que todos los que tienen cada comodidad a la mano para la obra que ellos están haciendo se pregunten a si mismos: ¿Cómo es con aquellos que están abriendo nuevos campos? ¿No puedo ayudar a aquellos que están trabajando en nuevos campos, donde el estándar de la verdad no ha sido elevado? Dios requiere que aquellos en nuestras instituciones tengan su concepción agudizada, sus mentes ampliadas. Él estará contento en que la obra misionera extranjera se convierta en una carga que pesa tanto sobre sus mentes que reconocerán la diferencia entre la obra de aquellos lugares donde la obra ha sido establecida y la obra de aquellos que toman parte en la guerra agresiva. Que el verdadero espíritu de abnegación sea aprendido de la Palabra y llevada en la vida práctica.

Una obra se ha iniciado en algunas ciudades las cuales han absorbido muchos medios, pero que traerán pequeños beneficios; porque ha sido hecho para una clase que no son productores sino consumidores. El dinero invertido en esta obra debió en gran medida ser usado en otros canales, supliendo las regiones lejanas con instalaciones para la obra del Señor. En las líneas de trabajo que Dios no ha designado se ha mostrado mucha liberalidad, mientras su obra en campos lejanos ha sido dejada a languidecer. En un corto tiempo, si esta administración es continuada, ¿cómo la causa de Dios en el mensaje del tercer ángel estará ante el mundo?

El Señor ha enviado a campos extranjeros obreros con experiencia quienes son capaces de conducir empresas para el adelanto de la obra. Sin embargo, la suficiente consideración no ha sido dada por los que están en el corazón de la obra a los campos de misión extranjeros. A menos que un cambio decidido sea hecho, estaremos ante el mundo humillados, paralizados, y desordenados, porque los principios de Cristo no han sido llevados en la obra.

Entre el pueblo de Dios debe haber cooperación no confederación. El trabajo no ha de estar envuelto por los bonos, limitaciones o restricciones. La unidad cristiana no es masonería. El amor de Cristo es la cadena de oro que nos une unos a otros y con Dios.

Nuestras ofrendas no han de ser confiadas a cualquier persona. No debemos hacer de un solo hombre nuestro mayordomo. El mensaje del tercer ángel ha de ir a todas las partes del mundo, y no debemos ayudar en la creación de ningún interés que absorberá el dinero de Dios en una obra que tiene en esta mucho de lo que no pertenece a la obra para este tiempo.

Hay poder en la verdad. Cuando se permite operar bajo condiciones favorables, el evangelio recogerá una cosecha de almas. Cada hombre verdaderamente convertido, establecido firmemente en la verdad, es un portador de luz para el mundo; porque Cristo brilla a través de él. Él brilla en un mundo envuelto en oscuridad moral. Unas pocas almas verdaderamente convertidas son infinitamente de más valor que un gran número que no están convertidos y muertos en pecados y delitos.
Una obra ha de ser hecha en la viña del Señor que testificará de la autenticidad y valor de la verdad, y glorificará a Dios. Debemos obrar por aquellos que cuando se conviertan serán una ayuda en la obra, productores no consumidores. Pero la obra hecha por la clase más baja de marginados es un asunto muy incierto. Aquellos que gastan su tiempo y fuerza en trabajar por aquellos que nunca harán nada pero que se cuelgan a ellos por ayuda, se descalifican a sí mismos para la posición que Dios les tendría para llenar Su ejército. Es muy necesario obreros que trabajen por aquellos que manejados correctamente llegarán a un conocimiento de la verdad, y que entonces harán un valioso servicio en la causa. Pero aquellos que después de haberse orado con ellos dicen, soy salvo, no tienen un entendimiento de lo que significa recibir a Cristo. Ningún hombre puede decir, soy salvo, hasta que haya soportado la prueba y tribulación, hasta que haya demostrado que él puede vencer la tentación. Aquellos que fallan en hacer la obra que Dios dijo debe ser hecha pronto, pierden la correcta percepción de las cosas espirituales, y se vuelven ciegos en cuanto al carácter de la verdad. Son ineptos para hacer la obra que los haría completos en Cristo.

Las iglesias deben despertar. Los miembros deben despertarse de su sueño y comenzar a preguntar, ¿Cómo está siendo usado el dinero que hemos puesto en la tesorería? El Señor desea que una búsqueda estrecha sea hecha. ¿Están todos satisfechos con la historia de la obra durante los últimos quince años? ¿Dónde está la evidencia de trabajar junto con Dios? ¿Dónde se ha escuchado a través de las iglesias la oración por la ayuda del Espíritu Santo? Insatisfechos y descorazonados, nos alejamos de la escena.

Nuestras iglesias e instituciones deben regresar a donde éstas estaban antes de que la apostasía comenzara, cuando éstas empezaron a confiar en el hombre y hacer de la carne su brazo. ¿No hemos visto suficiente sabiduría humana? ¿No hemos de buscar a Dios en seriedad y sencillez, y servirle con el corazón, mente y fuerza?

Los hijos de Israel vieron la apariencia tremenda de la presencia de Dios en el monte; pero antes de que Moisés estuviera cuarenta días lejos de ellos, ellos substituyeron a Jehová por un becerro de oro. Cosas similares a esas han sido hechas entre nosotros como un pueblo. Volvamos ahora a Dios en penitencia y contrición. Confiemos en Él, y no en el hombre. (D.E.R. 24 de Agosto de 1900)

“Sunnyside” Coorabong,
18 de Junio de 1900.

Querido Hermano Daniells:

Deseo escribirle una pocas líneas, de la que tal vez no pueda obtener copia. En la última media hora me he enterado que un correo sale para África mañana en la mañana. Son ahora mismo 15 minutos pasadas las tres de la tarde. Ayer y esta mañana escribí algunas diecinueve páginas de papel de carta, y no menos de diez paginas en mi diario. Unas pocas páginas han sido copiadas, una carta para el Dr. Kellogg.

Se ha recibido una carta de John Wessels, pero no contenía nada relacionado con la condición de las cosas en Capetown, así que somos dejados en completa oscuridad e ignorancia, ya que usted no nos ha escrito una sola línea. ¿Ha escrito usted y la carta se extravío? ¿Que significa este silencio?

Cuando atendí la reunión en Parramatta, yo estuve en la temporada de la noche pasando por algunas escenas emocionantes en África. Allí fueron presentados algunos acuerdos formulados y planes que se presentaron para su aceptación; pero el Anciano Daniells no se sintió preparado para aceptar esos planes, porque tenían en ellos algunas cosas que significaban más de lo que todos podrían ver, y mientras que algunos los habían aceptado, el Anciano Daniells dijo: “No puedo suscribir mi nombre a ellos”. Esta negativa decepcionó grandemente a los autores de los artículos del acuerdo. Pero nadie que ha tenido experiencia en crecimiento y el progreso de la causa de Dios podría sin el consejo especial de la Fuente de toda sabiduría conceder a los términos del acuerdo o vincularse a sí mismos a las condiciones establecidas, que el Señor no podría favorecer.

Nuestros hermanos en África tendrán que tomar profundamente de los manantiales que fluyen del Líbano antes de que ellos puedan ver todas las cosas claramente. De la luz que se me ha dado se que debemos entrar muy cautelosamente en contratos. Debemos tener luz especial de Dios antes de hacer esto. Cada problema que tiene cualquier referencia a la causa y obra de Dios debe ser estudiado con oración ferviente. Es el privilegio de cada hombre que reclama ser cristiano, quien está caminando en el sendero del deber, tener confianza en la presencia de Dios. El Señor es capaz de hacer claro aquello que es oscuro.

Hoy estamos en gran peligro de seguir caminos falsos. Si se hacen negociaciones con la familia Wessels, Dios debe dar la dirección de cómo deben ser formuladas. Que todos recuerden que este es un tiempo cuando Satanás está trabajando para conducir al pueblo del Señor en varios países a atarse a sí mismos como su pueblo en Estados Unidos lo ha hecho. Allá hay poca libertad y pocos medios porque la conferencia, que en el temor de Dios debió haberse mantenido firme a los principios, se apartó del camino correcto. Las alianzas con los hombres necesitan un ajuste de oración. Somos mayordomos de Dios y estamos tratando con su dinero, con sus talentos. Aquello que en nuestro juicio humano parecería prometer mucho al principio podría mediante movimientos imprudentes de alguien en la alianza, crear mucha decepción y perplejidad infinita.

Considero que la familia Wessels tienen derecho de ser cautelosos. Porque los obreros que fueron enviados de Estados Unidos, ellos han tenido que tratar con algunos que no son honestos. Yo les diría a ellos, santifíquense a sí mismos por una nueva consagración a Dios. Consideren al Señor como listo y dispuesto a ayudarlo. Se hizo un mal a la familia Wessels en la utilización de sus medios por aquellos que vinieron de Estados Unidos. Su dinero fue usado extravagantemente, y se divisaron formas para retirar de ellos. Habría sido mejor si este dinero nunca hubiera sido puesto en las manos de aquellos que lo recibieron.

La familia Wessels ha hecho grandes donaciones de dinero al Dr. Kellogg, como si él fuera quién debía ser el administrador de sus medios. Los medios que la familia Wessels dio tan abundantemente en Estados Unidos no debieron ser manejados por un hombre como él quisiera, sino por fieles mayordomos, quienes habrían asignado el dinero para la apertura de la obra en África. Una gran obra habría sido hecha en ese campo. Se habrían traducido libros para el uso en campos que necesitaban un fuerte esfuerzo misionero. De haber sido hecha la obra que debió ser hecha, la experiencia religiosa del pueblo Holandés, habría cambiado materialmente.

Aquí es donde los hombres jóvenes de la familia Wessels cometieron un error. Los campos misioneros en África estaban en su destitución clamando a Dios por ayuda y alivio. Ellos estaban hambrientos por la luz que debió haber brillado en los lugares oscuros en las regiones lejanas. Esta es cruel, guerra traicionera no habría llegado en este tiempo de haber sido hecha la obra misionera que el pueblo de África necesitaba tanto. Las cosas que debieron haberse hecho, pero que no se hicieron atestiguan de una negligencia en el servicio.

Que nunca se olvide que el verdadero cristianismo viene por medio del grabado de los principios bíblicos sobre el corazón y carácter. Esto debe ser una obra individual, expresada visiblemente. Entonces la verdadera obra misionera será hecha. Los medios del Señor serán cuidadosamente invertidos.

Una clase de obreros debió ser enviado a África que habrían tratado por cada medio en su poder en educar la gente que vinieron a ayudar. Pero algunos de los que fueron enviados a África como misioneros necesitaban el poder convertidor de Dios en sus corazones. Antes de que ellos pudieran enseñar a otros la verdad, necesitaban estar en yugo con Cristo para aprender de Él, Su mansedumbre y humildad. En cada departamento de la economía de Dios Él trabaja por medio de instrumentos que serán obrados. La predicación de la palabra es un gran medio, y equipar a la gente con material de lectura es otra. El Señor ha determinado que la predicación del evangelio y la imprenta deberán actuar en armonía.

Martes, 19 de Junio. Acabo de ver mi reloj; son las dos de la tarde. Me visto, busco al Señor, y trato de escribir una pocas palabras que se vayan en el correo para África esta mañana. Tal vez el Señor me ayude a trazar cada línea.

De la luz que Dios me ha dado, se que Él no ha puesto en marcha una obra para que haga nuestro pueblo, como la que el Dr. Kellogg ha empezado en Chicago. En cada ciudad debe haber misioneros, evangelistas, señalados para trabajar por las clases bajas, quienes por medio del abuso se están arruinando a sí mismos. Pero no todos los recursos han de ser usados en esta obra, o la obra de llevar la verdad en otras ciudades y campos misioneros lejos de Estados Unidos no se cumplirá. El dinero de Dios ha sido usado abundantemente en algunos lugares, de manera que no hay medios para invertir en sostener el ministerio del evangelio en todas las partes del mundo por voz e imprenta. Ambas deben estar unidas entre sí, y el estándar de Dios debe ser levantado en nuevo territorio. Nuevos campos deben ser trabajados, la advertencia debe ser dada. Una representación de la obra que ha hacerse es dada en el capitulo 58 de Isaías.

La causa de Dios está cerca de la bancarrota mediante la imaginación de hombres, por su falta de sabiduría en traer consumidores y no productores. La cuestión a tratar es grande. Dios pide que se hagan cambios decididos. La abnegación y el sacrificio será pedido de todo el que emprenda la obra ahora.
Nuestros hermanos en Estados Unidos, antes de llevar a cabo sus planes por tan obra extensiva y maravillosa en ciertas líneas, mejor podrían haber considerado las palabras de Cristo: “¿Cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que necesita para acabarla?” Si ellos hubiesen hecho esto, actuando bajo la dirección de Dios, las ideas de los hombres no se habrían llevado hasta ahora en la construcción de la torre. Miles de dólares que se han invertido en Chicago para los más bajos y poco prometedores especimenes de la humanidad, habrían ido a abrir nuevos campos, anexando nuevo territorio, plantando el estandarte en nuevos lugares.

En muchos nuevos campos debe haber congresos campestres de dos, tres, y cuatro semanas en un lugar, si las circunstancias lo demandan. Y a través de todas estas reuniones debe haber mucho esfuerzo personal, no solo en la exposición de la palabra en las reuniones, sino por los individuos. Persiga cada ventaja en el momento culminante de la sorpresa de la gente para averiguar que hay importantes y maravillosas cosas en la palabra que ellos no sabían que estaban allí en absoluto, porque los pastores del rebaño no han escudriñado las Escrituras como estudiantes diligentes de la Palabra. Se debe hacer una obra diligente. La prueba de la verdad para este tiempo debe darse a conocer y la explicación dada. Todas las clases, la alta como también la más baja, vienen a estas reuniones, y debemos trabajar por todas. Después que el mensaje de advertencia ha sido dado, que aquellos que están especialmente interesados sean llamados a la tienda por sí mismos, y allí laborar por su conversión. Esta clase de labor es obra misionera del más alto orden.

La cuestión de la temperancia ha de tener una especial atención. La obra en esta línea puede ser llamada obra médico misionera, pero esa obra en su relación con la obra del mensaje del tercer ángel siempre debe ser reconocida como la mano del cuerpo. En Estados Unidos ha sido hecha la cabeza y no la mano. El ministerio del evangelio no debe ser tratado como ha sido tratado, como algo poco digno de ser reconocido. Es el medio señalado por Dios, el mismo medio que nos ha hecho lo que somos, y esta obra debe ser llevada adelante en las mismas líneas y de la misma manera, porque es de Dios. Nada debe ser diseñado para presentarse como un memorial de la grandeza del hombre o la grandeza de la mujer.

Vea Isaías 49. No puedo escribir todo este capitulo. Léalo cuidadosa y solemnemente. Que palabras son estas: “Y díjome: Mi siervo eres, oh Israel, que en ti me gloriaré”. Cuantos después de haber hecho lo mejor bajo las circunstancias más difíciles, sufriendo por la falta de instalaciones y falta de medios, están listos a decir, en las palabras de la Escritura: “Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mi fortaleza; mas mi juicio está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios”. Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mi fortaleza; mas mi juicio está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios”.

Todas las advertencias deben ser dadas. La verdad, verdad bíblica, ha de ser proclamada en nuestros grandes congresos campestres, y las iglesias pueden escuchar la verdad. Ellas tienen la oportunidad. Todas no tendrán deseos de oír. Muchos se oponen a cualquier cosa que pida sacrificio. No están dispuestos a aceptar el Sábado. En Éxodo 31:12-18, está claramente marcado en líneas definidas lo que Dios espera de su pueblo, y la consecuencia decidida en rechazar su muerte. A pesar de esto muchos se niegan a obedecer porque la verdad involucra sacrificio y abnegación.

Muchos de los ministros no escucharán y serán convencidos. Ellos no entrarán en el santuario de la verdad para recibir el conocimiento de la verdad de la palabra, sino que quitarán la llave del conocimiento de la gente por la perversión de las Escrituras, arrebatando la palabra de Dios de su verdadero significado. Así cada paso ganado en alcanzar a la gente para salvarlos de que se pierdan en error y desobediencia requiere una batalla dura y constante. ¿Pero se detendrá? No; levante el estandarte. Planee monumentos de la verdad de Dios en cada lugar posible, y se harán conversiones. Algunos de los que no toman su posición enseguida ayudarán a avanzar el trabajo con sus medios y con su simpatía.

“Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre por su siervo, para que convierta a él a Jacob. Bien que Israel no se juntará, con todo, estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fortaleza”. El mensaje tiene que ir de este a oeste y del oeste a este otra vez. Un gran zarandeo tiene que venir. Los profesos creyentes en la verdad para este tiempo están dormidos. Necesitan brillar de nuevo porque la luz de la verdad no solo ha brillado sobre ellos, pero justamente hecho su trabajo. Dios tendrá representantes en cada lugar en todas las partes del mundo.

El mensaje del ángel que sigue al tercero debe ahora ser dado a todas las partes del mundo. Ha de ser el mensaje de la cosecha, y el mundo entero será iluminado con la gloria de Dios. El Señor tiene un llamado más de misericordia al mundo pero la perversidad de los hombres desvía la obra de su verdadera orientación, y la luz tiene que luchar en medio de la tiniebla de los hombres que se sienten a si mismos competentes de hacer una obra que Dios no les ha designado hacer.

Lea los versículos 13-16. ¿Qué es lo que sucede con aquellos que reclaman creer la verdad del mensaje del tercer ángel? ¿Por qué ha perdido su poder en los mismos a quienes Dios ha honrado por el bien de darlo a conocer a todas las personas? El yo se ha interpuesto; Satanás ha obrado en agentes humanos, y el yo ha crecido en tan grandes proporciones que no reconocerá un Así dice el Señor, por medio de sus canales designados.

Dios ha hablado, Él ha dicho que su obra es una, que sus obreros se han de mantener en unión sólida. Aun cuando los hombres puedan venderse a sí mismos por una canción, Dios continúa llevando adelante su obra en su propia manera señalada en la luz que resplandece en la redención de su pueblo. Aquellos que se aferran al principio de su confianza, firmes hasta el fin cantarán la canción: “Hemos vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio”. La obra de la verdad irá hacia adelante en los corazones de los verdaderos buscadores de la verdad porque Dios ve en ellos su propio nombre y la palabra de verdad magnificada.

Para la gloria de su propio nombre Dios continuará soportando la perversidad de los hombres para que ellos se arrepientan, no sea que sus enemigos y los enemigos de ellos triunfen en su destrucción positiva. Él es paciente con su rebeldía y la locura. Él los disciplina, para que ellos lo busquen, y si ellos humillan sus corazones ante Él, no los llevará a la vergüenza, sino que a través de su sufrimiento y el volverse al Señor, Él los hará eternos monumentos de su misericordia. Solo su poder omnipotente puede valer en bien de cualquier agente humano por medio de su constante gracia. Dios requiere de su pueblo obediencia de todo corazón como su único medio de felicidad y prosperidad. Solo a través de humillarse a sí mismos y exaltar a Dios por su devoción a Él pueden ellos encontrar prosperidad. Sin embargo esta es la más difícil lección que deben aprender. Cristo y su cuerpo, la iglesia, han de ser una como es representada en Juan 1:17, Cristo y su pueblo unidos a Dios el gran Jefe. El ministerio, que ha sido menospreciado, será el poder y energía de Cristo en palabra y doctrina. Estos son los que el hombre desprecia, que las naciones aborrecen, porque llevan el símbolo del Sábado original. Éxodo 31:12-18. El pueblo que guarda los mandamientos de Dios está diseñado a ser siervos de gobernantes, son requeridos hacer caso omiso de la ley de Dios por leyes hechas por el hombre.

“Vendrán reyes, y levantaránse príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió”. Isaías 49:1-19.

Los ocultos han sido esparcidos a causa de la enemistad del hombre contra la ley de Jehová. Han sido oprimidos por todos los poderes de la tierra. Han sido esparcidos en cuevas y guaridas de la tierra a través de la violencia de sus adversarios, porque ellos son fieles y obedientes a las leyes de Jehová. Pero la liberación llega al pueblo de Dios. A sus enemigos Dios se mostrará a sí mismo como un Dios de retribución justa.

Apocalipsis 6:9-11. De las cuevas y guaridas de la tierra, que han sido los escondites secretos del pueblo de Dios, son llamados como sus fieles y verdaderos testigos.

La gente que se ha enfrentado a su rebelión llenará la descripción dada en Apocalipsis 6:15-17. En estas mismas cuevas y guaridas ellos encuentran la declaración de la verdad en las cartas y en las publicaciones como testigos en su contra. El pastor que guía a las ovejas en caminos falsos escuchará los cargos hechos en su contra, “Fue usted quien tomó a la ligera la verdad. Fue usted quien nos dijo que la ley de Dios fue abrogada, que era un yugo de esclavitud. Fue usted quien expresó las falsas doctrinas cuando yo estaba convencido de que estos Adventistas del Séptimo Día tenían la verdad. La sangre de nuestras almas está sobre las vestiduras sacerdotales. La persecución impuesta sobre aquellos que guardan los mandamientos de Dios no los destruyó a ellos o a su influencia. No podía leer mi Biblia con sus palabras condenatorias, y la dejé a un lado. Ahora usted pagará el rescate por mi alma. Usted dijo que se interpondría entre mi alma y Dios, pero ahora usted mismo está lleno de angustia. ¿Qué haremos nosotros que escuchamos su tergiversación de las Escrituras y la transformación de la verdad en mentira, que de ser obedecida nos habría salvado?

Cuando Cristo venga a vengarse en aquellos que han educado y entrenado a la gente a pisotear el Sábado de Dios, a derribar su monumento, y hollar con sus pies el alimento de sus pastos, serán en vano las lamentaciones. Aquellos que confiaron en estos falsos profetas tenían la palabra de Dios para buscar por sí mismos, y se encuentran con que Dios juzgará a cada hombre que ha tenido la verdad y se apartó de la luz porque involucraba abnegación y la cruz. Las rocas y las montañas no pueden protegerlos de la indignación de aquel que está sentado en el trono y de la ira del Cordero.

“Sunnyside” Coorabong,
4 de Julio de 1900

Estimado Hermano y Hermana Haskell:

Estoy sentada aquí en mi cama, en esta fría mañana de Julio tratando de escribirle a ustedes. Tengo guantes de lana en mis manos, dejando mis dedos libres para escribir. Pongo mi lámpara en un lado hacia mi izquierda en vez de detrás de mi, y entones la luz brilla en mi papel en la manera correcta. Sentarme en la cama es la mejor posición para mí, y le llamo a esto mi trono. Es un poquito pasadas las dos de la mañana. Continúo siendo madrugadora, y escribo todos los días. Ha habido un considerable tiempo de lluvia aquí en el invierno, y esto me ha mantenido dentro.

A pesar de que llevo una pesada carga por el trabajo en Australia y América, sin embargo también tengo un corazón agradecido por la misericordia y el clemente amor bondadoso de mi Dios. A pesar de que hay guerra y derramamiento de sangre, y las naciones se están preparando para la guerra, debe surgir agradecimiento en nuestros corazones, porque el sol de justicia nunca se pone. Las potestades terrenales más poderosas pueden estar participando en la batalla por la supremacía, pero los hijos de Dios, cuyas vidas están escondidas en Cristo, en Dios, no tienen nada que temer. Su refugio es seguro y salvo.

Cristo ha declarado: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Esta es la obra para los centinelas en el tiempo presente.

Mi hermano, hay peligro de aquellos en nuestras filas de cometer un error en lo que respecta al recibimiento del Espíritu Santo. Muchos suponen que la emoción, o un éxtasis de sentimientos es evidencia de la presencia del Espíritu Santo. Hay peligro que los sentimientos correctos no sean comprendidos, y que las palabras de Cristo “Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” pierdan su significado. Hay peligro de que las maquinaciones originales e imaginaciones supersticiosas tomen el lugar de las Escrituras. No estén ansiosos de traer algo no revelado en la Palabra. Manténgase cerca de Cristo. Recuerde estas palabras: “Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Él está con nosotros mientras enseñamos las palabras que Él pronunció en el Antiguo Testamento así como también las del Nuevo. Aquel quien dio mandatos en el Nuevo Testamento es Aquel que dio las instrucciones contenidas en el Antiguo Testamento. El Antiguo y el Nuevo Testamento son ambos sagrados; porque ambos contienen las palabras de Cristo. Toda comunicación desde el cielo a la tierra desde la caída de Adán vino a través de Cristo. Aquel que cree en las instrucciones contenidas en el Nuevo Testamento y en el Antiguo, haciendo esas cosas que Cristo mismo ha mandado, tiene al Salvador siempre con él.

En su registro de la comisión dada Marcos dice: “Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; quitarán serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Estas palabras deben cumplirse literalmente. Esta es la obra que el Señor Jesucristo hará por medio de sus agentes designados. “Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y sentóse a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el Señor, y confirmando la palabra con las señales que se seguían”.

Recordemos que la palabra que Cristo nos ha mandado predicar a todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos es confirmada por el Espíritu Santo. Este es el plan de Dios para la obra. Cristo es el gran poder que confirma la palabra, trayendo hombres y mujeres, por medio de la conversión a la verdad, a una comprensión de fe, haciéndolos dispuestos a hacer cualquier cosa que Él les ha mandado. El agente humano, el instrumento visto, ha de predicar la palabra, y el Señor Jesús, el agente invisible, por su Espíritu Santo ha de hacer la palabra eficaz y poderosa.

La ley del Señor ha de ser presentada en su dirección verdadera. Pablo da testimonio con respecto a esta ley. “¿Qué pues diremos? ¿La ley es pecado? En ninguna manera”. La cual es el detector del pecado. “Empero yo no conocí el pecado sino por la ley: porque tampoco conociera la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás. Mas el pecado, tomando ocasión, obró en mí por el mandamiento toda concupiscencia: porque sin la ley el pecado está muerto. Así que, yo sin la ley vivía por algún tiempo: mas venido el mandamiento, el pecado revivió, y yo morí. Y hallé que el mandamiento, ha intimado para vida, para mí era mortal: Porque el pecado, tomando ocasión, me engañó por el mandamiento, y por él me mató”. Por causa de esto Pablo dice: ¿No tengas nada que ver con la ley? Oh no, esta no es su conclusión. La ley le señaló a Cristo, el sanador del pecado que está arrepentido y confesando. “De manera que”, declaró Pablo, “la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, y justo, y bueno”. ¿Por qué entonces los hombres en su transgresión maldicen la ley de Dios? Porque esta condena el pecado.

22 de Agosto de 1900.-

Queridos Hermano y Hermana Haskell:

Hoy Sara, Maggie y yo viajamos desde Coorabong con nuestros fieles caballos, Jasper y Jessie. Vinimos para atender una reunión general para las iglesias de Newcastle, Maitland, y Coorabong. Un gran número provienen de Cooranbong y Maitland.

Me estoy alojando en los Baños con el hermano Luis Currow y su esposa. Nuestra obra médica en Newcastle ofrece toda promesa de éxito. Unas semanas atrás arrendamos un edificio en Hamilton conocido como Baños Turcos. Este edificio está provisto de instalaciones para dar baños Turcos y baños de agua caliente y fría. Está rodeado de espacios abiertos, y está a sólo unos minutos a pie de nuestra iglesia en Hamilton.

Tan pronto como vimos las ventajas de este lugar, decidimos que la mejor cosa que podíamos hacer era asegurarlo. Nos sentimos muy agradecidos al Señor por esta apertura en Newcastle. El trabajo en los Baños fue comenzado hace dos semanas y hasta el momento el éxito le ha asistido. Muchos hombres prominentes están tomando tratamiento y ayer tres sacerdotes Católicos vinieron para un baño. El Hermano Currow, quien está encargado de la obra del baño, es un enfermero excelente. Su esposa, que solía ser la señorita Lizzie Hubbard, y él están a la vez haciendo bien.

En el edificio hay cuatro cuartos arriba, y cuatro abajo. Dos no están amueblados. Cuando tengamos suficientes medios serán amueblados, listo para los pacientes.
Si se conduce apropiadamente, esta institución será el medio de hacer mucho bien, aliviando tanto el alivio del sufrimiento físico y haciendo conocer la verdad. La idolatría prevalece en nuestras ciudades. Todo lo que Satanás puede hacer está haciendo para mantener su sobra negra entre los pecadores y Dios. Él desea mantener las mentes de los hombres sobre las cosas de la tierra. Por medio de la obra médica una clase de personas pueden ser alcanzadas que de otra forma no escucha la verdad presente. Las almas listas a perecer pueden ser salvas.

Viernes, 27 de Abril. Agradecemos al Señor por el clima agradable. Un buen número ha venido de Coorabong para atender la reunión. La mayoría de ellos serán acomodados en los Baños.

28 de Abril, Sábado. El Señor me dio fuerzas para hablar a la gente esta tarde. Sentí verdaderamente que se me dio fuerza física y espiritual. Hablé de Juan 16:1-6. Las palabras de Cristo son claras y definidas. “Estas cosas os he hablado, para que no os escandalicéis”. Antes de esto, algunos de los discípulos se habían ofendido porque Cristo había dicho: “Yo soy el pan de vida: el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”. “Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo”.

“Entonces los Judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos su carne a comer? Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros… El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí”.

“Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, díjoles: ¿Esto os escandaliza? ¿Pues qué, si viereis al Hijo del hombre que sube donde estaba primero? El espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu y son vida”.

Los discípulos de Cristo han de llevar las perfecciones de su carácter en su carácter. Él nos ha dado su palabra como alimento espiritual. Al comer esta palabra, creceremos en Él manifestando desinterés, integridad, amabilidad y amor. En todo lo que hacemos, la semejanza de Cristo ha de ser revelada. Así hemos de demostrar que estamos comiendo del pan del cielo y sacando agua viva del pozo de salvación.

Así como nuestra vida física es sostenida por alimento natural, también de esta manera nuestra vida espiritual ha de ser sostenida por el alimento espiritual, las palabras de Cristo. El evangelio, creído y vivido, significa vida eterna. Da salud espiritual y vigor. Nos capacita para llevar en la vida diaria los frutos del Espíritu.

Domingo, 29 de Abril. Las reuniones cerraron esta noche. Fueron bien atendidas, y nos sentimos muy animados. Creemos que fue en el orden de Dios para ellos que se celebrara en este tiempo.

La obra en Maitland sigue hacia adelante. Algunas almas muy preciosas han tomado su posición por la verdad. Otros están convencidos, y esperamos que ellos demuestren muy pronto su fe. Estamos orando seriamente para que el Señor les de valor para hacerlo. El Señor Scott, uno de los que está convencido, trabaja para su hermano, quien es un infiel. Aunque está completamente convencido de la verdad es lento en tomar su posición ante el mundo como Adventista del Séptimo Día. Su esposa y dos hijas han sido bautizadas. El Señor Scott es el único de una gran familia de hermanos que consumían tabaco. En una ocasión su padre y hermanos le ofrecieron L50 (50 Libras Esterlinas) si dejaba el tabaco, pero él no aceptó la oferta. Cuando él escuchó en las reuniones en la carpa la verdad con respecto a los efectos malignos del tabaco en el sistema, paró de usarlo.

Un joven y su esposa han tomado recientemente su posición con nosotros. Él estaba empleado en una panadería, pero perdió su posición cuando empezó a guardar el Sábado. A él se le ha confiado la venta de Alimentos Saludables. Esperamos que será capaz de hacer un buen trabajo en esta línea. Él y su esposa son jóvenes y fuertes, y podrá, esperamos, manejar el negocio de alimentos saludables con éxito en Maitland.

Otro hombre joven y su esposa, de apellido Baker, ha comenzado a guardar el Sábado. Él está empleado como vendedor en una zapatería. Él dice que si pierde su posición, él entrará en negocio por sí mismo.

Veinte personas han sido bautizadas en Maitland y pronto muchos más serán bautizados. Los que han tomado su posición por la verdad parecen estar plena y completamente convertidos. Oramos por más guardadores del Sábado en Maitland.

La carpa ha sido retirada y el hermano Colcord está llevando a cabo reuniones en una pequeña sala conectada con la casa en donde la familia misionera vive. El hermano y hermana James de Ballaret se han encargado de la casa misionera. Ambos laboran como pueden para instruir a la gente. Las hermanas Wilson y Robertson han sido y están haciendo una buena obra en Maitland. El Señor las sostiene y ellas tienen muchas amistades. En el pasado han tenido que caminar tres y cuatro millas para dar sus estudios, pero ahora tienen un caballo y calesa.

El hermano y hermana Hickox están trabajando al Este de Maitland. El hermano y hermana Colcord están trabajando al Oeste de Maitland. La hermana Colcord, teniendo familia, no trabaja mucho entre la gente. Pero es mejor tener gente casada en la obra. Los obreros que son casados pueden trabajar en una mayor ventaja en las familias que ellos visitan que aquellos que no están casados.
El hermano y hermana James van a llevar a la casa misionera a una señora mayor de edad que aceptó la verdad en la reunión campestre. Ella, creo yo, fue la primera en guardar el Sábado. Ella es una inválida, y lo será mientras ella viva, pero siempre está alegre y no acepta caridad. Ella se sostiene a sí misma con su trabajo manual. Ella será una bendición en la casa misionera.

Una iglesia debe ser construida en Maitland tan pronto como se recaude dinero para eso. Cuando todos los que ahora están convencidos se decidan por la verdad, se hará un esfuerzo para recaudar dinero para la iglesia. Los ministros en Maitland todavía están muy amargados, y mantienen las más decidida oposición. Pero si nuestros obreros solo caminan humildemente ante Dios, los hará vasos para honra. Todos los que han aceptado la verdad en Maitland tuvieron que tomar su posición frente a la enemistad decidida. Las falsedades de Canright han sido circuladas, y han sido enfrentadas con sus propias declaraciones.

Nuestros obreros en Maitland están haciendo un buen trabajo. Todos están trabajando en conjunto, cuidando a las almas como quienes han de dar cuenta.

La unión hace la fuerza, y en la obra de Dios la unidad debe ser preservada. La fuerza no debe ser desperdiciada en los esfuerzos inconstantes y sin sentido, sino ser consagrada a un propósito elevado y santo.

Hay mucho trabajo por hacer en y alrededor de Newcastle y Maitland, y sentimos que el próximo campamento en New South Wales debe ser celebrado entre Maitland y Newcastle, o en el Este de Maitland. No veo otra forma de llevar a cabo la obra excepto por reuniones de campamentos. Es de poco uso intentar sostener reuniones de carpa sin primero despertar un interés general. En donde la oposición ha sido muy amarga, sería bueno sostener reuniones de campamento en un lugar. Que los ministros agoten su oposición, y entonces dejen que la verdad que ellos han tergiversado y mal interpretado sean presentadas nuevamente en el Espíritu y poder de Dios.

El campo alrededor de Maitland y Newcastle es tan grande que podemos usar veinte obreros, todos trabajando en conjunto bajo un supremo líder. El Señor obrará con cada soldado sincero y devoto a la cruz. Pero ningún hombre puede ser un buen soldado si piensa que debe trabajar independientemente de sus compañeros de obra y que considera su propio juicio como el mejor. Los obreros de Dios deben mezclarse juntos, uno suministrando lo que a otro le falta.

Dios ha dado a su iglesia una diversidad de dones. Pablo escribe: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo…Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz…para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor”.

Esta instrucción es dada para nuestra ayuda. Aquellos que obedecerán encontrarán que el Señor conoce qué es lo mejor para ellos. El pueblo de Dios ha de trabajar como un todo perfecto.

No tenemos dinero para pagar más obreros, pero el Señor puede trabajar con pocos así como con muchos. Él puede hacer una gran obra a través de dos o tres que laboran, “no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres”.

“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza”. No confíe en su propia fortaleza. “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”. ¿Estamos haciendo la preparación que es nuestro privilegio hacer para estar firmes contra las asechanzas del diablo? ¿Nos damos cuenta del carácter sagrado de la obra de Dios y la necesidad de velar por las almas como quienes hemos de dar cuenta?
Debemos ser vigilantes, “conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz”.

¿Estamos aprendiendo a renunciar a nuestros propios deseos? ¿O está el yo todavía siendo consultado tanto que en labor con nuestros hermanos consideramos nuestro juicio como el mejor de todos? Dios no permita que permitiéramos que la supremacía propia retenga de nosotros las bendiciones que Dios da a los mansos y humildes. Aquellos que verdaderamente glorifican a Dios esconderán el yo en Cristo, regocijándose si Dios puede ser glorificado por las labores de aquellos relacionados con ellos. Nadie puede tener éxito en la obra de Dios que tenga una apreciación muy alta de sí mismo. Conforme pasa el tiempo, sus sentimientos de supremacía crecen, y pronto llega a pensar que prefiere no unirse con sus hermanos en el trabajo, sino que preferiría trabajar solo.

Tal hombre no está preparado para hacer un servicio eficiente como soldado de la cruz. Ha desarrollado tal sensibilidad que no desea ser criticado, sintiendo que es mejor para su bien ser dejado solo. Se ofende si sus hermanos no trabajan en armonía con sus ideas y planes. ¿Qué puede hacer Dios con tal material?

Pongamos lejos de nosotros cada sentimiento de exaltación propia. Preparémonos para ser buenos soldados de la cruz al aprender la lección que Cristo nos dio cuando Él dijo: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”.

El que ha aplastado todo deseo de auto-reconocimiento con mucha seguridad será reconocido por la generosidad de sus acciones. Con el fin de ayudar y animar a los demás, está dispuesto a hacer a un lado sus propios deseos, convirtiéndose en todas las cosas a todos los hombres que pueda de alguna manera salvar algunos. Tal hombre es un líder noble en el ejército de Cristo.

Mire la paciencia del Salvador en el sufrimiento y prueba. Haga yugo con Él en servicio humilde. Somos involucrados en una guerra severa y difícil. “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”.

“Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. Y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho, como para vindicación,… Como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el pago dará a los de la costa. Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él”.

Andemos con cuidado y en oración ante el Señor, no sirviendo al yo, sino sirviendo al Príncipe del Cielo. Lea y obedezca la instrucción contenida en el segundo capitulo de Filipenses. Mientras hace esto, con seguridad verá la salvación del Señor.

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo… Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres…ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo”.

16 de Junio de 1902.-
La Cuestión de Alimentos Saludables.-

Debo dar a mis hermanos la instrucción que el Señor me ha dado con respecto a la cuestión de alimentos saludables. Para muchos los alimentos saludables son vistos como invención del hombre, pero están originados por Dios, como una bendición a Su pueblo. La obra de alimentos saludables es propiedad de Dios y no se debe hacer especulación financiera para ganancia personal. La luz que Dios ha dado y continuará dando en la cuestión de la comida debe hoy ser para Su pueblo lo que el maná era para los hijos de Israel. El maná cayó del cielo, y al pueblo se le dijo que lo recogiera y lo preparara para ser comido. Así que en diferentes países del mundo, se dará luz al pueblo del Señor, y los alimentos saludables adecuados serán preparados para estos países.

Los miembros de cada iglesia han de cultivar el tacto e ingenuidad que Dios les dará. El Señor tiene habilidad y entendimiento para todo el que use su habilidad en su esfuerzo por aprender a combinar las producciones de la tierra así como para hacer simples alimentos, sanos, fácil de preparar, que tomarán el lugar de carne de animales, para que la gente no tenga excusa en comer carne de animales.

Aquellos que están dando un conocimiento de cómo preparar tales alimentos deben usar su conocimiento desinteresadamente. Ellos han de ayudar a sus hermanos pobres. Ellos han de ser productores así como también consumidores.

Es el propósito de Dios que los alimentos saludables sean manufacturados en muchos lugares. Aquellos que aceptan la verdad han de aprender cómo preparar estos simples alimentos. No es el plan de Dios que el pobre sufra por las necesidades de la vida. El Señor llama a su pueblo en diferentes países a pedirle sabiduría, y entonces usar bien la sabiduría que Él da. No estamos establecidos en la desesperanza y el desaliento. Nosotros debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para iluminar a otros.

Soy instruida a decir que no debemos mirar a ningún humano por poder o experiencia., dependiendo de ellos para fortaleza y guía. Cristo dice, “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas”.
Hablo a aquellos que afirman ser hijos de Dios. ¿No es tiempo de que conozcamos la fuente de nuestra fortaleza y la fuente de nuestro poder? ¿No debemos de ahora en adelante, hacer un registro más agradable a Dios? Escenas me son presentadas que no puedo encontrar el lenguaje para describir. Vendrán pruebas que humillarán todos los corazones que están elevados. Que nadie sienta que está a salvo siguiendo su propio camino, o en hacer al hombre su confianza. El Señor llama a hombres de experiencia, hombres que llevarán responsabilidades en Su nombre y en Su fortaleza, hombres que recibirán Su gracia con un entendimiento de su responsabilidad para impartirla a otros.

Me ha sido distintivamente presentado que como pueblo debemos trabajar y caminar como hombres y mujeres responsables ante Dios. Debemos depender en Él, no en seres humanos, porque si dependemos en seres humanos, seremos llevados al cautiverio. La Palabra del Dios viviente ha de ser nuestro guía. Cada uno ha de entender su dependencia en Él de quien es por creación y redención. Lea y estudie las declaraciones hechas en el capitulo seis de Juan. Ore para un entendimiento de estas verdades. Estoy alarmada cuando veo la debilidad espiritual de aquellos que han tenido tan gran luz. De haber ellos caminado en esta luz, habrían sido fuertes en el Señor. Pero no la han hecho, y aquellos que vienen a la verdad por medio de sus esfuerzos buscan sabiduría en seres humanos en vez de buscar a Jesucristo. “Aquel era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo”. Cuando aquellos que reclaman creer en Cristo lo reciben a Él por fe, Él será para ellos santificación, su justicia, y su galardón será sobremanera grande.

Las agencias del Señor, los hombres de su nombramiento han de recibir individualmente sabiduría de Él. Ellos lo deshonran grandemente a Él cuando confían en diseños humanos como garantía. Ellos han de verlo a Él distintivamente como su suficiencia, su fuerza.

¿Está usted representando a Cristo? ¿Se ha apartado del espíritu e influencia de los planes de política mundanos y de diseños humanos? ¿Está usted comiendo diariamente del pan de vida?

Ore para que los que han sido confiados con la administración de la obra de Dios no permitan que los planes mundanos ganen preeminencia. Que la oración venga de labios sinceros: “Hazme entender el camino de tus mandamientos, y hablaré de tus maravillas”. “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”. “El principio de tu palabra es verdad; y eterno es todo juicio de tu justicia”.

La Fabricación de Alimentos Saludables.-
Coorabong,
10 de Marzo de 1900

Durante la noche pasada muchas cosas han sido abiertas ante mí. La producción y venta de alimentos saludables requerirá consideración cuidadosa. Este es un tema definido, y uno que necesita ser considerado en oración y reflexión.

El Señor no le da a un solo hombre el talento de preparar alimentos sanos. Hay muchas mentes en muchos lugares a quienes el Señor seguramente dará conocimiento de cómo hacer alimentos que son saludables y apetecibles, si Él ve que ellos usarán este conocimiento rectamente. Los animales están cada vez más enfermos y no pasará mucho tiempo cuando el uso de alimentos de origen animal serán abandonados por muchos además de nuestro pueblo. Los alimentos que son saludables y que sostienen la vida han de ser preparados de manera que hombres y mujeres no necesiten comer carne. El Señor enseñará a muchos en todas partes del mundo a combinar frutas, granos y vegetales en alimentos que sostendrán la vida y no traerán enfermedad.

Aquellos que no han visto las recetas de como los alimentos saludables ahora en el mercado harán experimentos con la producción de alimentos de la tierra, y le será dada luz con respecto al uso de estas producciones. El Señor les mostrará qué hacer. Es Él quien da habilidad y entendimiento a Su pueblo en una parte del mundo dará habilidad y entendimiento a Su pueblo en todas partes del mundo. Es Su plan que los tesoros de los alimentos de cada diferente país serán preparados en tal forma que puedan ser usados en los países para los que son aptos.

Como Dios dio maná del cielo para sostener a los hijos de Israel, así Él dará a Su pueblo en diferentes lugares, habilidad y sabiduría para usar la producción de estos países, en hacer alimentos que tomarán el lugar de la carne. Estos alimentos deben ser hechos en diferentes países; porque transportar alimentos de un país a otro los hacen tan caros que el pobre no puede permitirse el lujo de comprarlos. Nunca pagará para depender de Estados Unidos para el suministro de alimentos saludables para países en el extranjero. Los hombres encontrarán gran dificultad en manejar los alimentos importados sin pérdida financiera.

No se debe demostrar egoísmo en esta línea de trabajo. Cada uno ha de trabajar para el beneficio de sus semejantes. A menos que los hombres permitan al Señor guiar sus mentes, surgirán innumerables dificultades mientras Dios da a diferentes personas el conocimiento de cómo hacer alimentos saludables. Cuando el Señor da habilidad y entendimiento, que se recuerde que esta sabiduría no fue dada a él para su beneficio solamente, sino para que este ayude a otros.

Ningún hombre ha de pensar que él es el poseedor de todo conocimiento con respecto a la preparación de alimentos saludables, o que él tiene el único derecho a usar los tesoros de la tierra y el árbol del Señor en fabricar alimentos saludables. El Señor dará habilidad y entendimiento a muchas mentes. Ningún hombre debe sentirse libre de utilizar según su propio placer el conocimiento que Dios le ha dado en este tema.

Es nuestra sabiduría el preparar alimentos sanos, simples y económicos. Muchos de nuestro pueblo son pobres. Alimentos saludables deben ser proporcionados que puedan ser suplidos a precios que el pobre pueda pagar. Es el diseño de Dios que los más pobres en cada lugar sean suministrados con alimentos saludables económicos. En muchos lugares, la industria para la elaboración de estos alimentos, deben ser establecidas. Eso que es una bendición para la obra en un lugar, ayudando a su adelanto, será una bendición en otro lugar donde el dinero es más difícil de obtener.

Dios está obrando en bien de Su pueblo. Él no desea que ellos estén sin recursos. Él los está llevando a la dieta originalmente dada al hombre. Su dieta debe consistir en alimentos hechos de los materiales que Él ha proporcionado. Él les enseñará cómo hacer comidas saludables. Los materiales principalmente usados en estas comidas serán frutas, granos, nueces, pero varias raíces también serán usadas.

Las ganancias de estos alimentos deben venir principalmente del mundo, y no del pueblo de Dios. El pueblo de Dios tiene que sostener Su obra y causa por medio de diezmos y ofrendas. Ellos deben entrar en nuevos campos y establecer iglesias. En ellos descansa el peso de muchas empresas misioneras. No debe ponerse ningún yugo en sus cuellos, y ninguna opresión se les ha de manifestar. A Su pueblo el Señor es una ayuda presente en todo momento de necesidad.

Algunos de los alimentos especialmente preparados y que están siendo hechos ahora pueden ser mejorados, y nuestros planes con respecto a su uso tendrán que ser modificado. Algunos han utilizado la preparación de nueces con demasiada libertad. Un gran cuidado debe ser ejercido por aquellos que preparan las recetas para nuestras revistas de salud.

Muchos me han escrito: “¿No puedo usar los alimentos de nuez; qué debo usar en lugar de carne?” Una noche me pareció estar frente a una compañía de personas, diciéndoles que las nueces son usadas con demasiada libertad, y que si las usaban con más moderación los resultados serian más satisfactorios; porque el sistema no puede ocuparse de ellas como se combinan en algunas recetas dadas.

El Señor desea que aquellos que viven en países donde las frutas frescas se pueden obtener durante gran parte del año, que despierten a la bendición que tienen en estas frutas. Mientras más aprendemos a depender de la fruta fresca así como es arrancada del árbol, mayor será el resultado de la bendición.

Algunos, después de adoptar la dieta vegetariana, regresan al uso de la carne. En esto son verdaderamente insensatos, porque la creación animal se está volviendo más y más enferma. Pero en muchos casos la razón para esto es que ellos no conocen lo suficiente sobre la verdadera reforma de salud para sustituir alimentos apropiados en lugar de la carne.

Escuelas de cocina, conducidas por instructores sabios, deben ser llevadas a cabo en Estados Unidos y otros países. Todo lo que podamos hacer debe ser hecho para mostrarle a la gente el valor de la reforma de la dieta.

La Fabricación de Alimentos Saludables II.-
St Helena, California,
16 de Febrero de 1901

Anoche me parecía estar hablándole a nuestro pueblo, diciéndoles que como Adventistas del Séptimo Día debemos cultivar amor, paciencia y verdadera cortesía. Jesús fortalecerá a los líderes de Su pueblo si ellos aprenden de Él. El pueblo de Dios debe esforzarse por enseñar los más altos estándares de la excelencia.

Tengo el más sincero deseo que en cada lugar la obra debe ser llevada a cabo de acuerdo con Sus mandamientos. Veo problemas tan altos como montañas por delante de nuestra gente en la forma en que algunas cosas son hechas ahora, y especialmente con respecto al negocio de los alimentos saludables. Al avanzar nosotros tendremos que enfrentar muchos problemas difíciles de invención humana, que traerán mucha perplejidad.

Con gran habilidad y arduo esfuerzo, el Dr. Kellogg y sus asociados han preparado una línea especial de alimentos saludables. Su principal motivo ha sido beneficiar a la humanidad, y la bendición de Dios ha descansado sobre sus esfuerzos. Si ellos caminan en el consejo de Dios, continuarán avanzando; porque Dios les dará habilidad y entendimiento a aquellos que lo buscan sin egoísmo. En algunos respectos se pueden hacer mejoras en los alimentos saludables que salen de nuestras fábricas. El Señor enseñará a Sus siervos cómo hacer preparaciones de alimentos que son más simples y menos caros. Hay muchos a quienes Dios enseñará en esta línea si caminan en Sus consejos y en armonía con sus hermanos.

A Nuestros Hermanos en Todas las Tierras.-

El Señor me ha instruido a decir que Él no ha confinado a unas pocas personas toda la luz sobre las mejores preparaciones de alimentos para la salud. Él dará a muchas mentes en diferentes lugares tacto y habilidad que los capacitará para preparar alimentos saludables adecuados para los países en que viven.

Dios es el autor de toda sabiduría, toda inteligencia, todo talento. Él magnificará Su nombre al dar a muchas mentes sabiduría en la preparación de alimentos saludables. Y cuando Él hace esto, la elaboración de estos nuevos alimentos no debe ser considerado como una infracción de los de aquellos que ya están fabricando alimentos saludables, aunque en algunos aspectos, los alimentos elaborados por los diferentes pueden ser similares. Dios tomará hombres y mujeres comunes y les dará a ellos habilidad y entendimiento en el uso de frutas de la tierra. Él trata imparcialmente con Sus obreros. Ninguno es olvidado por Él. Él impresionará a hombres de negocios que son guardadores del Sábado a establecer industrias que proporcionarán empleo a Su pueblo. Y Él enseñara a Sus siervos a preparar alimentos saludables menos costosos, que pueden ser comprados por los pobres.

En todos nuestros planes debemos recordar que la obra de alimentos para la salud es propiedad de Dios, y que no debe ser formulada una especulación financiera para obtener beneficios personales. Este negocio es un don de Dios a su pueblo y las ganancias deben ser usadas para el bien de la humanidad que sufre en todas partes.

Una Obra Maligna.-

Algunos de nuestros hermanos han hecho una obra que ha causado gran daño a la causa. El conocimiento de cómo preparar alimentos saludables, que Dios dio a Su pueblo como un medio de ayudar a sostener la causa, estos hombres han divulgado a empresarios mundanos, que usarán este conocimiento como medio de ganancia personal, sin dar nada para la gloria de Dios. Aquellos que así han revelado los secretos en su posesión con respecto a la preparación de alimentos saludables, han abusado de la confianza que Dios les ha dado. Cuando vean el resultado de esta traición de confianza, algunos lamentarán profundamente que no mantuvieron su propio consejo, y esperaron que el Señor guiara a Sus siervos y elaborara Sus planes a Su propia manera.

El negocio de alimentos para la salud no debe ser prestado o robado por aquellos que por su administración se están esforzando por edificar y avanzar en la causa. El Dr. Kellogg, con la ayuda de otros, ha hecho un gran desembolso de medios, estudiado el proceso para la preparación de ciertos alimentos, y ha proporcionado instalaciones costosas para su fabricación. Esta obra ha tomado una gran cantidad de tiempo precioso; porque muchos experimentos tuvieron que ser hechos. ¿No está bien que aquellos que han así laborado e invertido sus medios, se les permitiera cosechar el fruto de su trabajo? ¿No debía el Dr. Kellogg, como el mayordomo del Señor, ser permitido a controlar una entrada razonable de los productos especiales que él, por la bendición de Dios, ha sido habilitado para producir?

Comprendo que el Dr. Kellogg ha entrado en acuerdo con nuestras instituciones médicas en varios lugares para que ellos manejen estos alimentos en sus localidades para el beneficio de la obra del sanatorio. Comprendo que las ganancias de algunas líneas de alimentos son usadas para el sostén de tan benevolentes instituciones como la del Hogar de Huérfanos y el Hogar de Ancianos en Battle Creek.

Bajo estas circunstancias, qué irrazonable es para algunos de nuestros hermanos seguir el curso que ellos están siguiendo. Ellos toman la preparación de estos alimentos especiales, y los venden para ganancia personal, mientras que al mismo tiempo dan la impresión de estar trabajando en armonía con aquellos que en primer lugar prepararon estos alimentos para la venta. Nadie tiene derecho de involucrarse en la fabricación de los alimentos saludables de tal manera.

Tengo una advertencia para aquellos que tienen un conocimiento de los métodos de fabricación de alimentos saludables. No han de usar su conocimiento para propósitos egoístas, o en forma que represente mal la causa. Tampoco han de hacer público el conocimiento de cómo preparar estos alimentos. Que las iglesias tengan control de esto, y muestren a estos hermanos que tal curso es una traición a su confianza, y que traerá oprobio sobre la causa.

No permitan que aquellos que son y han sido empleados en la obra de hacer alimentos saludables primeramente preparados por el Dr. Kellogg, o por cualquier otro pionero en esta obra, dar a conocer todo lo que saben; porque así defraudan la causa de aquellos que deberían ser usado para su adelanto. Os ruego, hermanos míos, que hagan sendas derechas para sus pies, no sea que el cojo se salga del camino. No pongan información en las manos de no creyentes, personas que por falta de respeto concienzudo por la reforma de salud, pueden colocar artículos impuros en el mercado, bajo el nombre de alimentos saludables.

Permanezcan en el lado de la justicia en todas sus transacciones; entonces no aparecerán en desventaja frente a Dios o al hombre. No entren en ninguna práctica deshonesta. Aquellos que toman la preparación y venta de alimentos saludables para ganancia personal están tomando una libertad a la que no tienen derecho. Así una gran confusión es llevada a la obra. Algunos fabrican alimentos que profesan ser alimentos saludables que contienen ingredientes que la reforma de salud condena. Entonces nuevamente, los alimentos son con frecuencia de tan inferior calidad que mucho daño es hecho a la causa por su venta, aquellos que los compran suponen que todos los alimentos saludables son similares.

Nadie tiene el derecho de tomar ventaja de los acuerdos comerciales que han sido hechos con respecto a los alimentos saludables. Los que manejan estos alimentos primero deben llegar a un entendimiento con el Dr. Kellogg u otros que están trabajando en armonía con él, y aprender los mejores métodos del manejo de los alimentos saludables. El que entra egoístamente en esta obra, dando al mismo tiempo a sus clientes la impresión de que las ganancias en los productos que vende son usadas para interés personal, está bajo el desagrado de Dios. Poco a poco su negocio fracasará, y harán tal enredo de las cosas que sus hermanos tendrán que comprar su negocio para salvar la causa de la desgracia.

El Señor se ofende en gran manera cuando Su servicio es deshonrado por el egoísmo de los que participan en ello. Él quiere que cada parte de su obra esté en armonía con todas las demás partes, coyuntura unida a coyuntura.

El Señor quiere que Su pueblo esté muy por encima de los intereses egoístas. Él quiere que conquisten las tentaciones que enfrentan. Él pide la comunión de los santos. Él desea que Sus obreros estén bajo Su supervisión. Él cepillará y pulirá el material para Su templo preparando para que cada pieza se ajuste estrechamente a la otra, de manera que el edificio será perfecto y completo, no faltándole nada.

El cielo ha de empezar en esta tierra. Cuando el pueblo de Dios esté lleno de humildad y mansedumbre, se dará cuenta que Su bandera sobre ellos es amor, y Su fruto será dulce al paladar. Ellos harán un cielo abajo en el cual se prepararán para el cielo arriba.

San Francisco, California
12 de Diciembre de 1900
Obra Médico Misionera en las Ciudades de California

Hay una obra por hacer en California que ha sido extrañamente descuidada. Que esta obra no se demore más. Cuando la puerta se abra para la presentación de la verdad, estemos listos para entrar. Alguna obra ha sido hecha en la ciudad de San Francisco, pero mientras estudiamos el campo, vemos claramente que solo un comienzo ha sido hecho. Tan pronto como sea posible, se deben hacer esfuerzos bien organizados en diferentes secciones de esta ciudad, y también en Oakland. La maldad de San Francisco no es comprendida. Nuestra obra en esta ciudad debe ser ampliada y profundizada. Dios ve en ella muchas almas para ser salvadas.

En San Francisco ha sido abierto un restaurante higiénico; también una tienda de alimentos y salas de tratamientos. Estos están haciendo un buen trabajo, pero su influencia debe ser ampliada mucho más. Otros restaurantes similares al de Market Street deben ser abiertos en San Francisco y en Oakland. En lo concerniente al esfuerzo que están siendo hechos ahora en estas líneas de trabajo, podemos decir, amén y amén. Y tan pronto como sea posible otras líneas de trabajo que serán una bendición a la gente serán establecidas. La obra médico misionera evangélica debe ser llevada a cabo en la manera más prudente y completa. La solemne y sagrada obra de salvar almas ha de avanzar de una forma que es modesta y sin embargo siempre elevada.

¿Adónde están las fuerzas de trabajo? Hay preciosas almas que ganar para Cristo. Hombres y mujeres completamente convertidos de discernimiento y aguda visión deben actuar como directores de esta obra. Para hacer esta obra especial, se debe ejercer buen juicio en emplear personas que aman a Dios y que caminan ante Él en toda humildad, personas que serán organismos eficaces en las manos de Dios para el cumplimiento del objetivo que Él tiene en vista, la elevación y la salvación de los seres humanos.

Los evangelistas médico misioneros serán capaces de hacer una excelente obra pionera. La obra del ministro será combinada completamente con la del médico misionero evangelista. Los médicos cristianos no deben considerar la obra misionera como inferior a la del ministerio. Un médico consagrado lleva una doble responsabilidad; porque en él están combinadas las calificaciones del médico con las del ministro del Evangelio. Su obra es grandiosa, sagrada y muy necesaria.

El médico y el ministro deben entender que ellos están involucrados en la misma obra. Ellos deben trabajar en completa armonía. Deben aconsejarse mutuamente. Por su unidad darán un testimonio de que Dios ha enviado a Su único Hijo al mundo para salvar a todo el que cree en Él como su Salvador personal.

Los médicos cuyas habilidades profesionales están por encima de las del médico común, deben involucrarse en el servicio de Dios en las grandes ciudades. Deben buscar alcanzar a las clases altas. Algo se está haciendo en esta línea en San Francisco. Pero mucho más debe ser hecho. Que no haya ningún concepto erróneo de la naturaleza e importancia de esta obra. San Francisco es una gran y una importante porción de la viña del Señor.

Los médicos misioneros que laboran en líneas evangélicas están haciendo una obra de tan alto orden al igual que sus compañeros de trabajo ministeriales. Los esfuerzos puestos en marcha no han de ser limitados a las clases pobres. Las clases altas han sido extrañamente descuidadas. En los más altos estratos sociales se encontrarán muchos que responderán a la verdad porque es consistente, porque lleva el sello del elevado carácter del evangelio. No pocos de los hombres de capacidad así ganados para la causa entrarán con energía en la obra del Señor.

Debemos hacer una obra especial por aquellos que están en altos puestos de confianza. El Señor llama a los que Él ha confiado Sus preciosos dones a usar sus talentos de intelecto y medios en Su servicio. Algunos se sentirán impresionados por el Espíritu Santo a invertir los medios del Señor en una manera que avanzará su obra. Ellos cumplirán Su propósito al ayudar a crear centros de influencia en las grandes ciudades. Nuestros obreros deben presentar ante estos hombres una clara declaración de nuestras necesidades, haciéndoles saber lo que ellos necesitan para poder ayudar al pobre y necesitado y a establecer esta obra en bases firmes.

¿No debiéramos hacer todo en nuestro poder para avanzar la obra en San Francisco y Oakland, y en todas las otras ciudades de California? Miles de miles que viven en estas ciudades cerca de nosotros, necesitan ayuda en varias formas. Que los ministros del evangelio recuerden que el Señor Jesucristo le dijo a Sus discípulos: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada?

En nuestras ciudades obreros interesados serán llevado a ofrecerse a sí mismos para varias líneas de esfuerzo misionero. Se establecerán restaurantes higiénicos. ¡Pero con qué cuidado deberá ser hecha esta obra! Los que trabajan en estos restaurantes deben constantemente estudiar, siempre experimentar, para que puedan progresar en la preparación de alimentos saludables. Cada restaurante higiénico debe ser una escuela para los obreros conectados con estos. En las ciudades esta línea de trabajo puede ser hecha en una mayor escala que en los lugares más pequeños. Pero en cada lugar donde hay una iglesia, se debe dar instrucción con respecto a la preparación de alimentos saludables y económicos. Así el pobre será animado a adoptar los principios de la reforma de salud. Ellos se volverán industriosos.

Vi que había muchos hombres y mujeres jóvenes, y también aquellos de edad madura — hombres y mujeres de capacidad — que estaban siendo enseñados por Dios a cómo preparar alimentos sanos y sabrosos de una manera aceptable. Fui instruida a fomentar el establecimiento de escuelas de cocina en todos los lugares donde la obra médico misionera es hecha. Cada estímulo para dirigir al pueblo hacia la reforma debe realizarse ante ellos. Que la mayor luz posible brille sobre ellos. Enséñeseles a hacer cada mejora que ellos puedan en la preparación de alimentos, y para que puedan enseñar a otros.

El Señor Jesús obrará milagros por Su pueblo. En el capitulo 16 de Marcos leemos: “Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que le seguían”. Aquí somos asegurados de que el Señor estaba calificando a Sus siervos escogidos para tomar la obra médico misionera después de Su ascensión.

Del registro de los milagros del Señor en proveer vino en la fiesta de boda y en alimentar a la multitud, podemos aprender una lección de mayor importancia. El negocio de alimentos es uno de los instrumentos propios del Señor, para suplir una necesidad. El Proveedor celestial de todos los alimentos no dejará a su pueblo en ignorancia con respecto a la preparación de los mejores alimentos para todos los tiempos y ocasiones.

Nuestros obreros deben ejercer su ingenuidad en la preparación de alimentos sanos. Ninguno ha de husmear en los secretos del Dr. Kellogg. Sin embargo se me ha mostrado que el Señor está enseñando a muchas mentes en muchos lugares a hacer alimentos saludables. Hay muchos productos de los cuales, si son preparados y combinados apropiadamente, pueden ser hechos en alimentos que serán una bendición para los que no pueden darse el lujo de comprar los alimentos saludables más costosos. Aquel que en la construcción del tabernáculo dio habilidad y entendimiento en todo tipo de obra astuta ahora dará habilidad y entendimiento en la combinación de productos de alimentos naturales, demostrando así a Su pueblo cómo asegurar una dieta sana y saludable.

Nadie ha de esforzarse en convertirse en un gran fabricante de alimentos saludables, o establecer un monopolio en este negocio. Que nadie busque controlar el negocio de alimentos. Pero que cada uno haga su trabajo designado por Dios en la combinación de productos naturales para hacer alimentos saludables.

Informe del Concilio acerca de la Obra Medico Misionera.-
En “Elmshaven,” Sta. Helena, California.
13 de Abril de 1902

Capítulo 1. La Obra de Alimentos Saludables.-

Presentes: Sra. E. G. White, N. C. McClure, M. E. Cady, Hermanos Loper, Boeker, Fulton, Bowen, Haynes, Morian, y otros.

[W. C. White: Estimo como un gran privilegio que nos reunamos juntos para consejo en cuanto a la obra de la Compañía de Alimentos. Se que mi Madre está cansada, y sin embargo confío que el Señor nos bendecirá con la instrucción que le ha sido dada a ella. Aquí están los hermanos Fulton y Haynes, de San Francisco; hermanos Cady, McClure, y Lashier, de Healdsburg; hermano Loper del sanatorio; y hermanos Boeker, Bowen, y otros de la Compañía de Alimentos. En muy poco tiempo entraremos en reuniones en las cuales debemos presentar a nuestro pueblo planes e ideales respecto a la obra. Es ciertamente nuestro privilegio pedir y recibir consejo e iluminación de Dios.]

[Oración por los Hermanos McCliure y W. C. White]
W. C. White: Si comprendo el asunto correctamente, hemos llegado a creer que el Señor estará satisfecho en que hagamos del negocio de alimentos una gran agencia misionera, un medio de alcanzar a la gente con las verdades y reformas de esta generación. Para hacer esto, debemos alcanzar y establecer el negocio en tantas localidades como podamos. Como asunto de primera importancia es llevar principios correctos de transacciones en nuestro trabajo en casa, de manera que nuestros empleados serán entrenados rectamente y serán habilitados a desarrollar un carácter cristiano, para que cuando ellos salgan puedan correctamente representar la empresa cristiana.

En el desarrollo de los planes los administradores de la Compañía de Alimentos han estado estudiando cómo poner los alimentos en las manos de nuestro pueblo a precios que ellos puedan pagar, cómo liberar los alimentos consumidos por nuestro pueblo de esos precios altos que son necesarios cuando le damos un salario liberal al hombre que viaja a vender los alimentos, y una comisión al señor del supermercado que los vende al por menor. Para lograr esto, se ha propuesto que organicemos un negocio conectado con la universidad, operando bajo el nombre de Healdsburg College Food Company, o algún nombre similar, y que en vez de tratar con agentes o supermercados, vendamos a nuestro pueblo directamente a una tasa neta. Hemos discutido más o menos la cuestión de cómo la Compañía de Alimentos debería conectarse con la universidad—si hemos de pedir a la universidad conducir este negocio sobre planes que podamos aprobar, o si la compañía de alimento debiera conducir el negocio en planes que la universidad pueda aprobar, o si ambos se debieran unir mano a mano en una sociedad.

Aquí están las proposiciones preparadas para consideración:

Primero:

Que nosotros organicemos un departamento del negocio de alimentos para el suministro directo de los alimentos saludables fabricados, también frutas, verduras, electrodomésticos, sanitarios, literatura, etc., a todos los miembros del Médico Misionero de California y Asociación Benevolente, accionistas de Healdsburg College y Pacific Press, y a los miembros de la Iglesia Adventista en general.

Segundo:

Que para esta obra nosotros organicemos bajo el nombre de “Healdsburg College Food Company”, dicha empresa para ser una asociación equitativa de la Compañía de Alimentos St. Helena y Healdsburg College.

Tercero:

(a) Que nosotros fomentemos a St. Helena Sanitarium Food Company a incorporarse bajo la supervisión del Pacific Medical Missionary Association.
(b) Que nosotros estimulemos a Food Company a emprender el establecimiento de restaurantes vegetarianos en conexión con sus tiendas de alimentos y en otros lugares como pueda parecer conveniente.
(c) Que animemos a Food Compnay a establecer tiendas de alimentos en las principales ciudades de la costa.

Cuarto:

Que nosotros establezcamos en San Francisco una agencia de compra y provisiones para la asistencia y conveniencia de nuestras varias empresas misioneras, tiendas de alimentos, restaurantes, etc.

En la reunión de la tarde estos planes fueron discutidos y aprobados.

W. C. White: Otra pregunta, Madre, lo que hemos estamos considerando es, ¿cuál es nuestro deber en el asunto de establecer restaurantes? Le hemos oído decir a usted en privado y en público, y hemos leído en lo que usted ha escrito, algo con referencia a las ventajas a la causa, en establecer restaurantes vegetarianos.
Recientemente han parecido haber algunas buenas oportunidades. La dificultad que hemos estado considerando es el gasto. Para establecer un restaurante de acuerdo con el plan en los que usualmente son conducidos, significa una inversión de setecientos a mil dólares.

Cuando el Dr. Kellogg estuvo aquí la última vez, él estuvo muy interesado en nuestras tiendas de alimentos, y el doctor sugirió que consideráramos la conveniencia de establecer restaurantes de una manera económica en conexión con estas tiendas. Hemos pensado que tales comienzos podrían ser hechos con un desembolso de doscientos o trescientos dólares en un lugar. ¿Que piensa de ese plan?

Sra. E. G. White: Ese sería un muy pequeño desembolso, ¿no es así? ¿Podrías limitar el gasto a esa cantidad? Yo pienso que tendrías que gastar un poquito más que

W. C. White: Si los restaurantes tienen éxito en absoluto, crecerán y requerirán más. Este es el caso con nuestros hijos, al ellos crecer, y verlos desarrollar, estamos listos para gastar más en ellos.

Existe una pregunta en nuestras mentes en cuanto a si sería correcto hacer la Compañía de Alimentos más independiente, más autosuficiente, de lo que ha sido en el pasado, y entonces alentarla a tomar el negocio de restaurante e introducir restaurantes en conexión con sus tiendas.

Hasta ahora nuestros restaurantes han sido empresas separadas — frecuentemente establecidos por individuos — una persona aquí, una persona allá, o dos personas en algún lugar, o por un agente de una asociación enviado a hacer este tipo de trabajo. Cada restaurante tenia que resolver sus problemas por si mismo.

En el establecimiento de tiendas de alimentos, un hombre ha ido y abierto las tiendas, y todas han sido manejadas en un plan uniforme. Hemos estado pensando en dejar la misma compañía emprender el establecimiento de pequeños restaurantes. Podría tener un número de ellos. Si ellos creen demasiado para ser operados con ventaja en conexión con las tiendas de alimentos, entonces se podría encontrar otro lugar. Hemos pensado que como dijo usted debemos empezar con poco y dejar que las cosas crezcan, tal vez estaría en armonía con los principios rectos seguir este plan en el establecimiento de restaurantes.

Restaurantes Higiénicos.-

Sra. E. G. White: Tengo mucho que decir respecto a los restaurantes higiénicos, sanatorios, y alimentos saludables. Estoy perpleja en saber dónde empezar.

La luz que se me ha dado es, que en vez de presentar el tema de reforma de salud abruptamente a una congregación de no creyentes, nuestros obreros primero deberían alcanzar los corazones al presentar a Cristo y Él crucificado. Muchos de los no creyentes no conocen más de la reforma de salud que los bebes. Cierto, los obreros deben insistir en las reformas, pero que primero se esfuercen en tocar y enternecer los corazones de la gente y llevarlos a la conversión. Después de la conversión, los hombres y mujeres estarán listos para recibir instrucción con respecto a nuevas reformas, y permitirán a sus maestros guiarlos paso a paso a la completa luz de la verdad presente.

Mientras estaba en Nueva York el invierno pasado, recibí luz con respecto a los restaurantes higiénicos. Noche a noche pasó ante mi el curso que nuestros hermanos deberían perseguir en esa ciudad. Ellos tienen un restaurante vegetariano en Brooklyn. Ellos deben avanzar en el establecimiento de restaurantes higiénicos. En vez de descansar satisfechos en tener solo uno que ha sido abierto, ellos han de abrir otros restaurantes en varias secciones de la ciudad. La gente que vive en una parte de la gran Nueva York no sabe usualmente lo que está sucediendo en otras partes de la gran ciudad; y por lo tanto es necesario establecer muchos restaurantes. Cuando hombres y mujeres coman en estos lugares, tomarán consciencia de una mejor salud. Una vez ganada su confianza, estarán más dispuestos a aceptar el mensaje especial de la verdad de Dios.

Dondequiera que en nuestras grandes ciudades haya una fuerte obra educacional misionera llevándose a cabo, debería haber alguna forma de restaurante higiénico establecido, que demostrará a la gente métodos correctos en la selección y preparación de alimentos.

Cuando estaba en Los Angeles, se me mostró que no solo en varias secciones de esa ciudad, sino en San Diego y en pequeños centros turísticos del Sur de California, deberían establecerse restaurantes de salud y salas de tratamientos. Nuestros esfuerzos deberían incluir los grandes centros balnearios.

H. H. Haynes: Aquí hay una pregunta que me ha sido hecha por una gran parte de nuestro pueblo en el último año. Ellos dicen: “Podríamos abrir una casa de huéspedes de salud; pero ¿seria correcto hacer esto y servir a los huéspedes en el Sábado, y tenerlos cerca en ese día como debiéramos en una simple casa de huéspedes?”.

Sra. E. G. White: No he tenido ninguna luz especial en lo que se refiere a que es el deber de nuestro pueblo para conducir pensiones, algo según el orden de los hoteles. Hace años, los hermanos comenzaron a trabajar en esa línea en Battle Creek, pero el Señor les prohibió continuar.
Esto comenzó en el Sanatorio antes que el Dr. Kellogg llegara a la institución. Las personas que venían allí para alojamiento y alimentación trajeron juegos de ajedrez y muchas otras diversiones. Esto no era correcto, y el Señor reprendió a la administración. Nuestros sanatorios no están para atender los gustos pervertidos de la gente del mundo. Los mismos males han existido en el Sanatorio en la colina. Unos cuantos años atrás los administradores lo hicieron más un hotel que una institución para sanar al enfermo. En los cuartos de los huéspedes se podían ver las botellas de vino que ellos habían traído con ellos. Los pensionistas complacían el apetito con muchas cosas dañinas. Dios no estaba nada complacido con el curso perseguido por la administración al permitir tal indulgencia; porque Su propósito en el establecimiento de la institución no está llevándose a cabo. Él envió luz al respecto, y el resultado fue que algunos en posiciones de liderazgo se retiraron. Ellos dijeron: “Si rehusamos servir carne, no podemos mantener a los clientes”. Pero ya sea que el patrocinio aumente o disminuya, los principios correctos deben ser sostenidos en las instituciones del Señor. En todas nuestras obras debemos mostrar la ventaja de una dieta de la reforma de salud. Entre nosotros y el mundo ha de haber una línea de demarcación distinta.

No estamos construyendo sanatorios para hoteles. Reciban en las instituciones solo aquellas personas que desean conformarse a los principios correctos. Que usen los alimentos que ponemos ante ellos. Si nosotros les permitiéramos tener licores intoxicantes en sus cuartos, o si le sirviéramos carne, ¿cómo podemos darles la ayuda que ellos debieran recibir al venir a nuestros sanatorios? Debemos de hacerles saber que tenemos suficientes principios para mantener tales artículos fuera de la institución. Lo mismo es verdad en los restaurantes higiénicos. Debemos ser tan fieles al principio como la aguja al polo. No tenemos tiempo que perder. ¿No tenemos un deseo de ver a nuestros semejantes libres de enfermedad y debilidad y en el disfrute de salud y fortaleza?

Restaurantes Higiénicos en Conexión con Salas de Tratamiento.-

Para regresar a la pregunta en lo concerniente a casas de huéspedes: No he visto, y no puedo ver ahora, ninguna luz en abrir una casa de huéspedes para el propósito de tomar cada turista que meramente desea alimento y hospedaje. Sin embargo he tenido luz de que en muchas ciudades es aconsejable que un restaurante esté conectado con salas de tratamiento. Las dos pueden trabajar en armonía, y sostener principios correctos. En conexión con nuestras salas de tratamientos y restaurantes en las ciudades, a veces es aconsejable disponer de habitaciones en las que podamos ofrecer alojamiento a los enfermos. Pero no hemos de erigir en las ciudades edificios inmensos en los cuales cuidar de los enfermos, debido a que Dios no quiere que permanezcan en las ciudades.

Instrucción en la Cuestión de Alimentos Saludables.-

En los primeros días de la reforma de salud entre nuestra gente, algunas de nuestras hermanas estaban en alerta a las oportunidades de mostrar a la gente cómo preparar alimentos higiénicos. En ocasión de grandes reuniones, algunos en Battle Creek, hace treinta años, fueron al parque de atracciones— el mismo lugar donde la casa del Dr. Kellogg está ahora—y, poniendo sus estufas, hornearon y cocinaron en la presencia de la gente, y sirvieron la comida gratuitamente. Esto costó tiempo y dinero, pero el resultado bien valió el esfuerzo. Muchos probaron las comidas, las hallaron buenas, y preguntaron cómo fueron preparadas. Con mucho gusto se les enseñó cómo preparar los distintos platos.

Dondequiera que vaya la verdad, se le debe dar instrucción a la gente en la preparación de alimentos saludables. Dios desea que en cada lugar la gente sea enseñada a usar productos que pueden ser obtenidos fácilmente. Maestros hábiles deben mostrarle a la gente cómo preparar los productos que ellos puedan producir u obtener en el país. Así el pobre, como también aquellos en mejores circunstancias, pueden aprender a vivir saludablemente.

A lo largo de todo el camino desde el principio, hemos encontrado que es necesario educar, educar, educar. Dios desea que continuemos la obra de educar a la gente. No debemos descuidar esta obra debido al efecto que temamos que esto tendrá en las ventas de los alimentos preparados en fábricas de alimentos saludables. Ese no es el asunto más importante. Nuestra obra es mostrarle a la gente cómo ellos pueden obtener y preparar comida sana, cómo ellos pueden cooperar con Dios en restaurar Su imagen moral en sí mismos. En el esfuerzo de ayudarlos, se levantarán dificultades. Algunos me han escrito acerca de recetas para usar las preparaciones de nueces, diciendo que las comidas como son preparadas no les caen bien, y que le han escrito al sanatorio y a otros, pero no han conocido la causa de la dificultad. Al responder a tales preguntas, he sugerido que usen solo una quinta parte de las preparaciones de nueces de lo que pide la receta. Esta es la instrucción que se me ha dado. Sería una bendición si de nuestros libros de cocina se cortaran algunas de las recetas que aparecen en ellos.

En el uso de alimentos debemos ejercer buen juicio, y buen sentido. Cuando encontramos que algo no nos cae bien, no necesitamos escribir cartas de consulta para conocer la causa del trastorno. Debemos usar nuestra razón. Cambie la dieta; use menos de algunos de los alimentos; intente otras preparaciones. Pronto sabremos el efecto que ciertas combinaciones tienen en nosotros. No somos máquinas; somos seres humanos inteligentes; y hemos de ejercer nuestro sentido común. Podemos experimentar con diferentes combinaciones de alimentos.

Hay personas que serán mejor beneficiadas por abstinencia de alimentos por un día o dos cada semana que por cualquier cantidad de medicina o tratamiento o consejo médico. Ayunar un día a la semana seria de beneficio incalculable para ellos. Es absurdo para uno seguir comiendo día a día, y sin embargo preguntarse por qué está en aflicción. Que tal persona se alivie de la aflicción al cambiar su dieta o al comer menos. Si es su voluntad hacerlo, pronto podrá obtener alivio.

Dios nunca quiso que la fabricación de alimentos para la salud fuera encomendada a cualquier hombre o grupo de hombres. El conocimiento respecto a la preparación de alimentos saludables es de la propiedad de Dios, y no ha sido confiado a unos pocos hombres solamente, para ser mantenido entre sí mismos. Dios se comunica con los hombres para que el hombre pueda comunicarse con sus semejantes. Al decir esto, yo no me refiero a las preparaciones especiales que ha tomado al Dr. Kellogg y a otros un largo estudio y muchos gastos para perfeccionar. Me refiero especialmente a las simples preparaciones que todos pueden hacer por sí mismos, instrucciones en cuanto a qué debe darse a aquellos que desean vivir saludablemente, y especialmente al pobre.
Hay una cosa que nuestros hermanos han hecho, que ha acarreado un gran daño a la obra. Dios nos ha dado conocimiento en la fabricación de alimentos, como un medio de ayudar a sostener la causa; sin embargo hay quienes que han sido tan indiscretos en revelar a hombres del mundo secretos en cuanto a la preparación de alimentos saludables. Así ellos han abusado de la confianza que Dios les ha dado. Ellos debieron haber mantenido su propio consejo, y permitir que el Señor guiara.

Es el plan de Dios que en cada lugar hombres y mujeres tengan el privilegio de desarrollar sus talentos al preparar alimentos saludables de los productos naturales en la sección de su país. Ningún hombre ha de prohibírselos. Si ellos buscan a Dios, ejercitando sus habilidades e ingenuidad bajo la dirección de Su Espíritu, aprenderán a cómo preparar productos naturales en alimentos saludables. Así serán capaces para enseñar al pobre cómo preparar alimentos saludables que tomarán el lugar de la carne. Los que son así ayudados pueden a su vez instruir a otros. Tal obra está todavía por hacerse. Si se hubiera hecho antes, habría hoy muchas más personas en la verdad de las que hay, y habríamos tenido muchos más que darían instrucciones, de los que tenemos. Aprendamos cuál es nuestro deber, y luego hacerlo. No debemos ser dependientes e inútiles, confiando en seres humanos.

En los movimientos de reforma, con demasiada frecuencia nuestros líderes no toman a la gente con ellos. Mi esposo era muy particular respecto a este punto. Él trató de no moverse más rápido de lo que podía guiar al pueblo. Él lo consideraba beneficioso a la causa de la verdad aconsejar a sus hermanos y hermanas, así como nos hemos reunidos hoy en busca de consejo. Después de trazar sus planes ante el concilio, él diría: “Si todos ustedes están de acuerdo con estos planes, los pondremos ante nuestro pueblo. Ellos apoyan la obra en el campo, y nosotros debemos traer estas cosas a su atención, para que todos nos movamos en entendimiento, trabajando para un punto.

En conexión con la cuestión de alimentos, el campo del Sur fue abierto ante mí de una manera especial. En algunas secciones del Sur la gente encontrará necesario obtener algunos de los alimentos saludables de lugares fuera del campo. Pero muchos de los productos producidos en el Sur podrían ser utilizados para hacer alimentos sanos. En algunas partes de ese campo hay un buen suministro de frutas.

No puedo entrar en la minuta en lo que respecta al negocio de alimentos saludables. Los detalles deberán ser trabajados por otros, y estos deben ser hombres y mujeres de consagración y sentido común. Muchos preguntan: “¿Qué haría usted en tal y tal caso?” Mis hermanos y hermanas, encuentren qué hacer cuando llegan a la perplejidad. No pueden aprender todo de una vez. Ustedes deben aprender a medida que avanzan. Avancen constantemente.

“En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos”. “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido”. En todos los departamentos de la obra de Dios hay que llevar la esperanza, el valor y la alegría, el gozo de Cristo. Entonces las cosas espirituales serán espiritualmente discernidas. El gozo del Señor está por encima de cada otro gozo como la santidad está por encima de la falta de santidad. Da fortaleza a los poderes físicos, mental y espiritual.

10 de Julio de 1900

Mi Hermano:

Le escribo en este momento para poner ante usted nuestra gran necesidad. El Señor le ha confiado a usted el talento y medios para usar y mejorar la gloria de su nombre. Hay una gran obra por hacer. El último mensaje de misericordia está siendo dado al mundo. Todo en el mundo político está siendo agitado. Hay guerras y rumores de guerra. Las naciones están enojadas, y el tiempo de los muertos ha venido para que sean juzgados.

Una obra muy solemne e importante ha de ser hecha en nuestro mundo por el pueblo de Dios. Esta obra es representada por el tercer ángel volando en medio del cielo. El mensaje del tercer ángel es precedido por los mensajes del primer y segundo ángel. El mensaje del primer ángel proclama la hora del juicio de Dios. El Segundo declara la caída de Babilonia.

Juan escribe: “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.

Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero”.

Estos mensajes deben ir a todos los habitantes del mundo. El Señor pronto ha de venir, y Él llama a todos a los que Él ha confiado su capital de medios a invertir en su obra como exige ayuda. Su dinero no debe estar encerrado en bancos y edificios y terrenos cuando hay tan gran obra por hacer. El Señor no enviará Sus juicios por desobediencia y transgresión sobre el mundo hasta que Él haya enviado sus centinelas a dar el mensaje de advertencia.

El Señor se ha complacido en dar a su pueblo el mensaje del tercer ángel, como un mensaje de prueba para llevar al mundo. Juan contempla a un pueblo distinto y separado del mundo, que rehúsa adorar la bestia y su imagen, que lleva la señal de Dios guardando santo su Sábado, el día séptimo, a ser guardado santo como un monumento del Dios viviente, el Creador del cielo y la tierra. De ellos escribe el apóstol: “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”.

“Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria. Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible. Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites. Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas”.

¿Qué es pecado? “Transgresión de la ley”. Dios denuncia Babilonia, “porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación”. Esto significa que ella ha ignorado el único mandamiento que señala al verdadero Dios, y ha derribado el Sábado, el memorial de la creación de Dios.

Dios hizo el mundo en seis días y descansó el séptimo, santificando este día, y apartándolo de todos los otros como santo para si mismo, para ser observado por su pueblo a lo largo de sus generaciones.

Pero el hombre de pecado, exaltándose por encima de Dios, sentado en el templo de Dios, y mostrándose a sí mismo como Dios, pensó en cambiar los tiempos y la ley. Este poder, pensando probar que no solamente era igual a Dios, sino que por encima de Dios, cambió el día de descanso, poniendo el primer día de la semana donde el séptimo debía estar. Y el mundo protestante ha tomado este hijo del Papado a ser considerado como sagrado. Esto es llamado su fornicación en la palabra de Dios.

Dios estableció el séptimo día como el día de su descanso. Pero el hombre de pecado ha establecido un sábado falso, que los reyes y mercaderes de la tierra han aceptado y exaltado por encima del Sábado de la Biblia. Al hacer esto ellos han escogido una religión como la de Caín, quien mató a su hermano Abel. Ambos Caín y Abel ofrecieron sacrifico a Dios. La ofrenda de Abel fue aceptada porque él cumplió con los requerimientos de Dios. La de Caín fue rechazada porque él siguió sus propias invenciones humanas. A causa de esto él se enfadó tanto que no escuchaba los ruegos de Abel o las advertencias y reprensiones de Dios, sino que mató a su hermano.

Al aceptar un día de descanso espurio, las iglesias han deshonrado a Dios. La gente del mundo acepta la falsedad, y están enojados porque el pueblo de Dios que guarda los mandamientos no respeta o reverencia el Domingo. El Señor santificó y bendijo el séptimo día. Dios dice: “Porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades. Dadle a ella como ella os ha dado, y pagadle doble según sus obras; en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble. Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto; por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga”.

Dios declara: “Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios”. Dios castigará aquellos que tratan de obligar a sus semejantes a guardar el primer día de la semana. Ellos los tientan a negar su alianza a Dios. Ellos aceptan la fruta del árbol prohibido, y tratan de forzar a otros a comerla. Tratarán de obligar a sus semejantes a trabajar en el séptimo día de la semana y descansar en el primero. Dios dice de ellos: “Beberán del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira”.

“En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo” dice el Señor, “porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico”. Algunos tratarán de poner obstáculos en el camino de la observancia del sábado, diciendo: Tú no sabes qué día es el sábado. Pero ellos parecen entender cuando llega el domingo, y han manifestado gran celo en la elaboración de leyes para obligar a su cumplimiento, como si pudieran controlar la conciencia del hombre.

Dios les ha dado a los hombres el Sábado como una señal entre Él y ellos, como una prueba de su lealtad. Aquellos que, después de que la luz sobre la ley de Dios viene a ellos, continúen desobedeciendo y exaltando las leyes humanas por encima de la ley de Dios en la gran crisis ante nosotros, recibirán la marca de la bestia.

La prosperidad del pueblo de Dios depende de su obediencia. El Señor declara: “Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite. Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás. Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos; y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová”.

La maldición de Dios por la desobediencia está sobre el hombre y la bestia y el fruto de la tierra. ¿Por qué aquellos que afirman obedecer a Dios no estudian Su palabra, y aprenden allí por qué la tierra no produce como una vez lo hizo? ¿Por qué está el ganado tan lleno de enfermedades?

“He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido”.

“Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto. Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago. Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas”.

Estas palabras deberían estar claramente estampadas sobre cada alma como si estuvieran escritas con una pluma de acero. La obediencia trae su galardón; la desobediencia su retribución.

“Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca (no del hombre, sino) de Jehová vivirá el hombre. Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años. Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole”.

Dios le ha dado a su pueblo instrucción positiva y ha puesto sobre ellos restricciones positivas, para que obteniendo una perfecta experiencia en su servicio, ellos puedan ser calificados para comparecer ante el universo celestial y ante el mundo caído como vencedores.

El Señor trae a su pueblo por caminos que ellos no conocen, para examinarlos y probarlos. Este mundo es nuestro lugar de prueba. Aquí decidimos cuál será nuestro destino eterno. Dios nunca exalta a su pueblo. Él los humilla, para que Su voluntad sea forjada en ellos. Así Dios trató a los hijos de Israel al conducirlos por el desierto. Él les dijo lo que habría sido su destino si su mano no hubiese restringido aquello que les habría hecho daño a ellos. Él les habla. Escuche lo que Él dice. Es una revelación de la ministración de ángeles. “Que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios.

En aquel tiempo Jehová me dijo: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras, y sube a mí al monte, y hazte un arca de madera; e hice un arca de madera de acacia, y labré dos tablas de piedra como las primeras, y subí al monte con las dos tablas en mi mano. Y escribió en las tablas conforme a la primera escritura, los diez mandamientos que Jehová os había hablado en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea; y me las dio Jehová. Y volví y descendí del monte, y puse las tablas en el arca que había hecho; y allí están, como Jehová me mandó”.
Si: allí estaban para ser escondidas y preservadas, para justificar el obediente y condenar al desobediente. Aquellos que escogen desobedecer con seguridad recibirán la sentencia de acuerdo a sus obras.

Presento estas cosas ante ustedes para que podáis conocer y entender. Nuestro presente curso de acción está decidiendo nuestro destino para la eternidad. Esto es de hecho un pensamiento solemne. Aquellos que conocen la verdad han de practicar la verdad, entendiendo que el temor al Señor es de más valor que el oro o la plata. El mundo es la viña del Señor. Él dice: Id a trabajar hoy en mi viña. Como he cuidado de ti y te he bendecido, así has de cuidar mi honor y la gloria de mi nombre.

En su trato con el antiguo Israel, Dios nos ha dado una ilustración del resultado que seguirá a un curso desobediente e injusto. Él castigará a todo el que haga que su gloria sea reprochada, incluso como castigó a los hijos de Israel. Aquellos que se exaltan a sí mismos serán humillados, así como Jerusalén, por su propio curso de acción, fue humillada y abatida. Su pueblo escogió a Barrabás, y Dios los abandonó a su elección. Ellos no se sometían al camino de Dios, y Él les permitió tener su propio camino y llevar a cabo los propósitos de sus corazones no santificados.

Cristo advirtió a los Judíos de su peligro, y les rogó que regresaran a Dios, pero eran demasiado orgullosos para aceptar sus propuestas de misericordia. Ellos persistieron en un curso de rebelión, y como resultado la protección de las inteligencias celestiales de Dios se apartó de ellos.

Cuando Cristo predijo la destrucción de Jerusalén, Él predijo también la destrucción del mundo; porque Él vio que hasta el final de la historia de este mundo los hombres continuarían rechazando la misericordia de Dios.

Por amor al dinero, deseo de supremacía, deshonestidad, no sólo robamos a Dios del fruto de su viña, sino que practicamos el egoísmo hacia nuestros hermanos y hacia aquellos que están pesando y midiendo la influencia ejercida por quienes afirman amar a Dios y obedecer su verdad. Dios ha colocado hombres y mujeres en cargos de confianza para que ellos lo representen. Él les ha dado talentos para que ellos puedan trabajar en su servicio. Pero en su egoísmo los hombres usan indebidamente estos talentos. El talento de medios es el más peligroso y el más engañoso cuando se usan incorrectamente. La palabra de Dios declara que el amor al dinero es la raíz de todo mal.

El que es injusto en lo poco será injusto en cuestiones relacionadas con su interés eterno. Aquellos que roban a sus semejantes robarán a Dios. El Señor les da talentos a los hombres para que ellos beneficien y bendigan a sus semejantes. Él ha hecho a los hombres sus mayordomos de confianza, para que ellos alivien las necesidades temporales y espirituales de aquellos por quien Cristo murió. Los que fielmente hacen esto trabajan en nombre de Cristo.

Dios bendice la obra de manos de hombres. Ellos han de hacer su parte como fieles mayordomos al regresar al Señor su porción. Ellos han de dedicar sus medios a su servicio, para que su viña no permanezca un residuo estéril. Ellos han de estudiar qué curso perseguiría el Señor si Él estuviera en su lugar. Ellos han de llevar al Señor en oración todos los asuntos difíciles. Ellos no han de utilizar todos los medios a su alcance para suministrar con una sobreabundancia de instalaciones la porción de la viña en la que se encuentran. Ellos desinteresadamente han de impartir lo que ellos tienen a los obreros del Señor en lugares difíciles. Ellos han de estudiar los métodos y formas por los cuales sus compañeros de trabajo tendrán la oportunidad de mejorar su porción de la viña del Señor. Todos los obreros de Dios han de revelar un desinteresado interés en construir la obra en todas las partes de la viña. Los principios del Señor han de ser llevados a cabo con discernimiento claro y nítido.

Los verdaderos obreros contarán el costo de cada método y plan. Él dirá, estoy recibiendo una mayor porción de los bienes del Señor que muchos otros de los obreros del Señor. No voy a hacer planes para obtener una mayor responsabilidad de la que puedo llevar. Los bienes confiados a mí son del Señor, y estos pueden ser usados para una mayor ventaja en las porciones más destituidas de su viña que en este lugar. Impartiré a mis compañeros de la obra lo que el Señor me ha dado. También voy a impartir la previsión y el juicio para ayudar a la obra en lugares donde la necesidad es grande.

Alegre y voluntariamente el verdadero cristiano ligará sus propias inclinaciones para invertir sus medios, el propio fondo de ayuda de Dios, en una mayor obra de la que posiblemente puede manejar. Si él ve que sus compañeros de labores en otras porciones del campo están afligidos y perplejos por la falta de instalaciones adecuadas, él voluntariamente le impartirá una porción de lo que el Señor le ha confiado. Al mostrar por su desinterés que ama a su prójimo como a sí mismo, el Señor dice de él en los concilios del cielo: “Él es un fiel mayordomo. Puedo confiar en él para manejar mis bienes. Sus obras de justicia serán un flujo continuo que fluye a las porciones del desierto de mi viña. Él no reclamará lo que él tiene como suyo, para usar como al agente humano le complace. Él prestará atención a mi consejo, y hará con mis bienes como yo elija”.

El generalato imprudente es una ofensa a Dios, porque éste involucra muchas otras en dificultades. El Señor prueba y examina a cada hombre para ver si tratará sabiamente los bienes del Maestro. Si él aferra en sus brazos todo lo que posiblemente puede obtener, para manejarlo de acuerdo a su propia sabiduría, si él se eleva como muy sabio, y descuida afianzarse en los lugares donde la obra de Dios se encuentra en la mayor necesidad de ayuda, falla en hacer la voluntad de Dios. El universo celestial observa su curso con tristeza; porque roba al Señor de la gloria que se le debe, en establecer iglesias en nuevos territorios, y priva a sus compañeros de obra de los medios que el Señor Dios diseñó que deberían ser dados a ellos.

El que es injusto en lo poco será injusto en lo mucho. Aquellos que agarran todas las ventajas que pueden para la obra en la porción de su campo, rehusando egoístamente, ayudar a sus compañeros de obra, son mayordomos imprudentes. Ellos ayudan esa porción de la viña en la que están interesados, permitiendo a las otras porciones arreglárselas como puedan. Ellos dicen: Yo tendré cuidado de las cosas bajo mi supervisión. Pero el Señor es en gran medida ofendido por este curso de acción. Él les ha dado sus medios para la consideración sabia de todos haciendo su servicio y distribución sabiamente. Sus obreros oran a él por instalaciones con las cuales trabajar, mientras que aquellos a quien él les ha dado sus medios, los mismos medios para contestar estas oraciones, descuidan su obra, permitiendo a sus obreros perder su tiempo y gastar sus fuerzas en trabajar contra desventajas que no tienen que ser. Estos mayordomos egoístas no tienen la mente de Cristo. Ellos no dicen: Todos somos hermanos. Compartiremos nuestras bendiciones, para que nuestros compañeros de obra, que Dios ha enviado a un nuevo campo, tengan la oportunidad de invertir la abundante provisión del Señor en otras porciones de la viña. Ayudaremos a nuestros compañeros de obra a salir de sus dificultades, para que la obra del Señor pueda ser un elogio en todas partes de la tierra.
Hay quienes son imprevisores en su manejo de la propiedad del Señor, que hacen muchas cosas que en realidad son necesarias hacer, que desvían la obra fuera de las humildes y abnegadas líneas en las que se deben mantener. Por este mal uso del dinero, los obreros juntos con Dios son llevados a una paralización. En algunos lugares los medios han sido gastados profusamente, mientras que en otros los obreros solo pueden pararse y esperar, en profunda angustia porque no tienen los medios que el Señor diseñó que tuvieran para la obra. El Señor es ofendido y su nombre es deshonrado porque los hombres trabajan de acuerdo con sus impulsos finitos. Ellos reclaman como suyo lo que el Señor les ha confiado a ellos para ser usado con equidad y juicio, para que el santo Sábado pueda ser conocido en todas las partes del mundo.

Estas cosas significan mucho a aquellos que han tenido un conocimiento del liderazgo de Dios desde el principio de sus responsabilidades. “Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?” Usted hará una parte independiente en el cielo así como ha actuado en la tierra, Si usted no puede ser fiel en lo que es de otro hombre ¿quién le dará lo que es suyo?

El dinero y los bienes, casas y tierras, son del Señor, confiadas a los agentes humanos para ser usados para el avance de la obra de Dios. Los que gastan este dinero en lujo y apariencia no están siguiendo los pasos de Cristo. La apariencia externa y el alarde es el fruto de auto-exaltación. Esta influencia dificulta la obra que el Señor desea que vaya adelante en triunfo.

Algunas de las supuestas ventajas por las que el dinero de Dios es gastado son inventadas por Satanás, para confundir al pueblo de Dios y llevarlos por caminos falsos. Al tener éxito en inducir a los trabajadores a abandonar el camino correcto, él se acerca cada vez más enmarcando mentiras para su aceptación. Él insinúa el pensamiento de que el ministerio del evangelio está interponiéndose en el camino de la grandiosa obra que podría ser hecha. La disensión, los conflictos y la desunión son el resultado. La obra puede ser buena en sí misma, pero los hombres se han vuelto exaltados en lo que respecta a su propia sabiduría. Así una gran prueba es traída a los obreros de Dios. El desgaste y cuestiones molestas son causados, pero que nunca deberían ser.

El carácter elevado de la obra de Dios debe ser mantenido. El Señor desea que su pueblo escogido esté por encima en esta Teocracia, brillando en medio de la oscuridad moral de un formalismo hueco e insincero. Los hijos de Dios no deben tirar unos de otros en pedazos. La obra debe ser llevada adelante en las líneas de Cristo. Él nos ha dejado un ejemplo de humildad y desinterés. Él es nuestro Modelo, y Él dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”. Que todos recuerden las palabras: “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios”. Ustedes no son lo suficientemente sabios para trabajar por sí mismos. Él lo ha hecho su mayordomo en confianza, para probarlo y examinarlo, así como Él hizo con el antiguo Israel. Él no tendrá su ejército compuesto de soldados indisciplinados, erráticos y no santificados, que distorsionarán su orden y pureza.

Sirviendo a Mamón. ¡Cuán pocos entienden lo que esto en realidad significa! Es la obra de Satanás llevar a los hombres por caminos falsos. Si le fuera posible él traería asuntos falsos, que llevan a una negación de la verdad para este tiempo. Aquellos que en pensamiento, palabra o hechos minimizan o menosprecian el ministerio del evangelio porque no los sostiene en movimientos erráticos están en terreno peligroso. Necesitan estudiar la lección que Dios enseña en la parábola de los dos hijos. Los no creyentes no pretenden obedecer a Dios. Más peligrosos son aquellos que consideran su desobediencia como obediencia. Dios tendrá orden en su obra. Hay hombres infieles en el ministerio, pero esto no hace al ministerio menos un medio del Señor para hacer una gran obra. Aquellos que acusan y denigran el ministerio porque la obra no parece ser la obra que debería ser hecha, no son hombres sabios.

Aquellos que piensan que están agradando a Dios al obedecer otra ley que esta, y al realizar obras distintas a las que el Evangelio ha ordenado, se están burlando de Dios. Están insultando el Santo de Israel. Advertencia tras advertencia ha sido dada. Apelación tras apelación es hecha en el último mensaje de misericordia dado al mundo. Reacio a renunciar, con esperanza, dolorosa esperanza, Cristo toca la puerta del corazón por última vez. A hombres y mujeres es dada la prueba final. El peor de los pecadores ha de escuchar el mensaje de misericordia. Dios probara quién recibirá su sello o marca.

Cuando Cristo vio en el pueblo Judío una nación divorciada de Dios, también vio una profesa iglesia Cristiana unida al mundo y al Papado. Y al Él pararse en el Monte Olivo, llorando por Jerusalén hasta que el sol se hundió detrás de las colinas del oeste, así Él está vigilando y rogando por los pecadores en estos últimos instantes de tiempo. Pronto Él dirá a los ángeles que están sosteniendo los cuatro vientos: “Dejen las plagas sueltas; que la oscuridad, la destrucción y la muerte vengan sobre los transgresores de mi ley”. Estará Él obligado a decir a aquellos que habían tenido gran luz y gran conocimiento, como le dijo a los Judíos: “¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! ¡Mas ahora está encubierto de tus ojos!”. (D.E.R. 22 de Agosto de 1900).

Para Cada Hombre Su Obra.-

Somos colaboradores junto con Dios. Debemos tener obreros espirituales, no solo obreros que laboran en el púlpito para las iglesias, sino aquellos que harán una obra personal entre la gente. Se dedica demasiado tiempo a las iglesias en predicar. Esto no es atendido con los mejores resultados. La obra de los embajadores del Señor es organizar una compañía de obreros para buscar almas que necesitan ayuda, pero las horas son usadas en predicar, y que mejor debían dedicarse a la labor personal de casa en casa. En el Espíritu de Cristo, con todo el corazón radiante de su amor, trate de ganar los corazones de aquellos en la familia. De fieles amonestaciones e instrucciones de la palabra de Dios. Hay Escrituras apropiadas y aplicables que necesitan ser presentadas, y ser presentadas con amor a las almas por quienes Cristo ha muerto. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. Pero muchas almas no han tenido labor personal. Palabras de amable instrucción en la aplicación de las Escrituras no han sido habladas a ellos.

Cuando una iglesia es visitada por trabajadores sabios y experimentados, que estos hombres encuentren si no hay algo que ellos puedan hacer que será una bendición para las familias. Converse con ellos con respecto a su avance espiritual. Demuéstreles que están bajo la obligación de obrar como aquellos que han recibido la gracia de Dios. El espíritu misionero debe ser mantenido despierto, y para que este espíritu viva, los miembros de la iglesia deben ser obreros junto con Dios. Es tiempo de que trabajadores desinteresados y consagrados entren en familias que ya han aceptado la verdad, y que todavía no han trabajado para su avance. Es tiempo de que nuestros hermanos predicadores no solo ministren a la congregación, sino en las familias. Acérquense a sus hermanos; búsquenlos; acérquense a sus corazones, como uno tocado por los sentimientos de sus flaquezas. De este modo podemos lograr victorias que nuestra pequeña fe no ha comprendido. A los miembros de estas familias se les debe dar alguna labor que hacer por el bien de las almas. El amor mutuo y la confianza les darán fuerza moral para ser trabajadores junto con Dios.

Los pastores de las iglesias son negligentes en ministrar, en educar fielmente a los miembros de la iglesia. Si ellos no están familiarizados con su deber en este respecto, necesitan un maestro que los instruya. “Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel”. “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes”.

Un mayordomo se identifica a sí mismo con su maestro. Los intereses del maestro se convierten en el suyo. Él ha aceptado las responsabilidades de un mayordomo y él tiene que actuar en lugar del maestro haciendo como el maestro haría si él estuviera presidiendo sobre sus propios bienes. La posición es una de dignidad en la cual su maestro confía en él. Si un mayordomo de modo alguno, actúa egoístamente, y convierte las ventajas obtenidas en el comercio con los bienes de su señor en su propio beneficio, ha pervertido la confianza depositada en él. El maestro no puede seguir mirándolo como a un siervo en el que se puede confiar, uno en quien puede depender.

Cada cristiano es un mayordomo de Dios, y encargado de sus bienes. Los ministros y laicos tienen una obra encomendada a ellos como individuos. Todos los que están conectados por fe a nuestro Señor Jesucristo tienen un ministerio que realizar. Aquellos que no toman sus posiciones en el lado del Señor, deben hacerlo sin demora; porque ellos tendrán que dar cuenta de sí mismos a Dios. Cristo pagó el rescate por ellos tan ciertamente como por cada cristiano profeso. Si ellos desprecian el don, se hará la pregunta: ¿Quien te hechizó, para que no obedezcas la verdad, ante cuyos ojos Jesucristo ha sido claramente establecido, crucificado entre vosotros?

Ya sea que ustedes sean creyentes o no creyentes, ustedes son propiedad del Señor, comprados con un precio. Ustedes pueden ignorar su relación con Dios como Sus hijos. ¿Entonces hijos de quién son? Hijos del diablo, y sus obras, se contentan en hacer. Pero toda la influencia que hayan podido ejercer al usar sus talentos en bien de la verdad, y al cooperar con Dios, toda las mejoras que sus talentos podrían haber hecho si fueran puestas en actual servicio por medio de provisiones hechas para que cooperasen con Dios, serán cargadas a su cuenta. Obstinadamente se mantuvieron del lado de Satanás dando su influencia al gran apóstata; y todo el bien que podrían haber hecho por medio del sacrificio expiatorio, pero que no hicieron, serán cargados contra ustedes cuando sean pesados en las balanzas y encontrados faltos. Tienen una obra que hacer. Una especial mayordomía fue confiada a ustedes, pero no aceptan la confianza. Cristo crucificado fue presentado a vosotros. El Espíritu de Dios abogó por ustedes. Al ser levantado en la cruz Cristo buscó acercarlos a Él. Pero su rebeldía no cedió a sus invitaciones. Sus apelaciones fueron resistidas. Ustedes son mayordomos a pesar de todo; pero mayordomos infieles, deshonrosos, enterrando sus talentos en el mundo, sirviendo a Satanás en lugar de servir al Señor. Pecador impenitente, ¿qué excusa darás a Dios por las oportunidades desaprovechadas?

Ministros de Jesucristo, ¿son ustedes fieles en establecer ante las familias por esfuerzo personal, de su responsabilidad en buscar y salvar lo que esta perdido? ¿Entran en la obra, educando a los hombres jóvenes al llevarlos consigo, y enseñándoles cómo trabajar? “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel”. Él no será un elocuente orador, pero puede presentar la verdad en la más clara simplicidad. Puede obrar inteligentemente, haciendo lo mejor de acuerdo con su habilidad; y si es fiel, Dios le dará la sabiduría y aumentará sus talentos.

Algunos son encargados con responsabilidades más grandes que a los demás. Pero si usted solo tiene un talento, lo puede aumentar con su uso, a dos. Entonces al trabajar humilde, confiadamente, puede añadir a los dos, dos más. Así la obra a su cargo puede continuamente crecer. Pero existe un gran número de obreros ociosos. Estos se encuentran entre los que llevan las credenciales de ministros. Pero ellos no ministran, llevando las cargas de las almas. Pastores deshonestos, ociosos, no tienen afán por las almas que están pereciendo a todo su alrededor.

Que cada miembro de iglesia considere cuidadosamente sus responsabilidades, y se miren a sí mismos en la cara. Familiarícense con ustedes mismos. Inste a casa sus propios corazones de que no han de buscar hacer de sí mismos una especialidad, para efecto, para elogio, sino una especialidad en buscar primero el reino de Dios y su justicia, pregunte en serio: “¿Soy fiel?” Sea primero el más fiel mayordomo sobre sí mismo. Escudriñe su propio corazón, y con frecuencia compárelo con el gran espejo de la palabra de Dios, hasta que sea probado y buscado por Dios, será aprobado por Él, no teniendo su propia justicia, sino la justicia de Jesucristo. Fortalecido por su poder en el hombre interno, usted será aceptado como un vaso para honor.

Podrán decir, no tengo grandes medios y puedo hacer muy poco con lo poco que tengo. Todo lo que el Señor pide de ustedes es que sean fieles mayordomos, rendirle a Dios una décima parte de todo su incremento sin pararse a medir el asunto para ver cómo están saliendo. Tienen pocos medios, devuélvale a Él la parte que le pertenece; porque no es suya. Es un asunto serio robarle a Dios. Así se privan a sí mismos de las bendiciones que Él ha prometido derramar si ejercen una mayordomía fiel. Si ha sido infiel a Dios, si muestra que no hará de acuerdo con el acuerdo que Él ha hecho con usted, ¿lo bendecirá Él con facilidades para obtener más medios? Ustedes se mantienen bajo condenación como mayordomos infieles al obrar contrario a un “Así dice el Señor”. Privan de la tesorería de Dios de su parte de su acuerdo con usted, porque escogen caminar en la luz de las chispas de su propio fuego. En sus sabidurías finitas, piensan que están haciendo mejores términos con sí mismos del que Dios ha hecho con ustedes. ¿Cómo entonces, si son mayordomos infieles en lo más pequeño, puede el Señor confiarles mayores responsabilidades?

Dios desea que todos sus mayordomos sean exactos en seguir los acuerdos divinos. No deben compensar los planes del Señor con algún acto de caridad, algún regalo, o alguna ofrenda. hecha o dada cuando y como, los agentes humanos, lo estimen oportuno. Dios ha dado a conocer su plan y todo el que coopere con el llevara a cabo su plan, en lugar de atreverse a tratar de mejorarlo, por sus propios acuerdos. Aquellos que honran un “Así dice el Señor,” quienes aceptan exactamente lo que el Señor ha ideado, será de acuerdo al plan de Dios. Dios los honrara a ellos, y obrará en su bien: Porque tenemos su palabra empeñada que él abrirá las ventanas de los cielos y derramará sobre nosotros una bendición, que no habrá suficiente espacio para recibirla.

Es una política muy mala que los hombres intenten mejorar el plan de Dios, e inventen uno improvisado, promediando sus buenos impulsos en esta y aquella instancia, y compensándolos contra todo lo que es requerido de Dios. Dios les llama a dar cada jota de influencia a su propio acuerdo y ordenanzas. Debemos lograr cifras verdaderas y fieles en diezmar y luego decir al Señor, He hecho como me has mandado. Si me honras al confiar en mi con los bienes para comerciar, Yo seré tu fiel mayordomo, haciendo todo en mi poder para traer carne al hogar, y buscare instruir a otros como trabajar en las mismas líneas.

Tengan en cuenta, “Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.” Los hombres que tienen grandes responsabilidades deben estar seguros de que no están robando a Dios en ninguna jota o tildes, cuando hay tanto implicado, como se expone claramente en Malaquías. Aquí se nos dice que una bendición es dada por una disposición fiel en los diezmos, y una maldición por retención codiciosa del dinero que debe fluir en la tesorería. ¿Entonces no debemos estar seguros de obrar en el lado seguro, para tratar con Dios en el manejo de la propiedad prestada a nosotros en confianza, para que ninguna sombra de reproche caiga sobre nosotros?

¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos”. No necesito preguntar: ¿No bendecirá Dos a aquellos que son fieles? Tenemos su palabra empeñada. Pero la bendición de Dios es retirada de los miembros de iglesia deshonestos y codiciosos en esta vida. Dios lo dice, y lo que Dios dice es verdad. ¿Quiénes de ustedes que afirman ser hijos de Dios se atreverá enfrentar sus incumplimientos cuando los libros sean abiertos, y cada hombre juzgado de acuerdo a las obras hechas en el cuerpo? El primer punto que necesitamos establecer es que no debemos ver la propiedad que estamos manejando como propia con la que podemos hacer lo que queramos. Es del Señor, para ser administrada de acuerdo con sus planes prescritos. Sean fieles en dar al Señor la cantidad especificada que le ha indicado dar. Entonces presente el gran misterio de la piedad, elevando a Cristo, y diciendo: He aquí el Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo.

Cada miembro de iglesia que ha sido convertido verdaderamente se le ha de dar algún trabajo. “Y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia” declaró Job. Se debe dar consideración a lo que el servicio para Dios significa. Significa que debemos hacer el mismo tipo de ministerio que Cristo hizo cuando Él estuvo en nuestro mundo. En esta obra, ya sea que seamos ricos o pobres, somos llamados a llevar la cruz de Cristo, y aprender de Él a ser mansos y humildes de corazón. Algunos más pueden especialmente darse el trabajo de exponer a Cristo desde el púlpito, abriendo los oráculos de Dios a las iglesias. Sin embargo no deben excluirse a sí mismos de visitar a las familias, hablar con ellas, orar con ellas, exhortarlos, alentando a los que necesitan ánimo y presentar un “Así dice el Señor” para atender cada caso de deficiencia. En conjunto, muy poco de esta obra es hecha. La labor personal es muy necesaria. Muchas, muchas almas podrían ser salvadas si aquellos que afirman ser seguidores de Cristo trabajaran como Cristo trabajó, no viviendo para satisfacer el yo, sino para glorificar a Dios, actuando como misioneros, demostrando amor genuino por el Maestro haciendo todo el uso posible de sus talentos confiados. De la propia naturaleza de la obra en las líneas de Cristo, aquellos que la hacen perderán la vista del yo. Somos llamados a amar a las almas como Cristo las amó, sentir dolor en el alma de que los pecadores se conviertan. Presenten el amor incomparable de Cristo. Escondan el yo de la vista. ¡Oh, qué cuidado han de tener todos los que dicen ser cristianos de no llamar a sus pasiones y propia importancia, religión. Al mostrar vanidad, al ansiar distinción, muchos esconden a la persona de Cristo, y se exponen a la vista. Hay tal importancia propia en sus propias ideas y formas, y aprecian un tal sentido placentero de su astucia, que el Señor no puede derramar su Espíritu Santo sobre ellos. Si lo hiciera, ellos lo interpretarían mal, y se enaltecerían aún más a causa de ello. Sus ideas de satisfacción propia, son un gran impedimento al avance de la obra. Cualquier parte que ellos hagan, el yo es la principal imagen presentada. Su propio celo y devoción se considera el gran poder de la verdad. Desconocido para ellos mismos, los tales todos son mayordomos infieles. Ellos desvían la obra en líneas erróneas. La auto importancia los lleva donde serán dejados a hacer movimientos falsos.

No hemos de exaltar la obra de ningún hombre, magnificándolo a él y alabar su juicio. El primer levantamiento del yo es el comienzo de su caída, su separación de Cristo. No podemos en ningún grado exaltar el yo sin ser humillados. Como cristianos, hemos de hacer brillar la luz de la verdad de Cristo. El yo se debe mantener fuera de vista. Cristo es la Verdad y la Luz. Él es el espejo de donde reflejamos verdaderamente cada obra hecha en la gloria de su nombre. El mundo necesita luz. “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

¿Qué es lo que hace tan difícil que un hombre rico entre al reino de los cielos? ¿Por qué las riquezas, en vez de convertirse en un tesoro precioso para ser usado en el avance de la obra y causa de Dios, es hecha una maldición, separando el alma de Dios? ¿Por qué permitirle llevarlo a la idolatría del yo? Dios quiere hombre ricos, que usen sus medios como un deber sagrado, no como propio. Él los ha hecho mayordomos sobre sus bienes. Deben calcular sabiamente, empleando sus poderes para utilizar de la mejor manera los medios confiados.

Pero, Oh, ¿cuántos de los dones de Dios han sido mal utilizados, porque aquellos a quienes se les da no tienen el fervor del amor de Cristo en el alma? Hay una gran necesidad de que cada uno haga su mejor esfuerzo. Hay quienes habrían usado sabiamente los talentos dados a ellos, si los hubiesen dejado luchar y depender en sus capacidades. Pero ellos se convierten en poseedores de medios, y pierden el incentivo de cultivar sus talentos, y hacen todo lo posible por sí mismos en comunicar lo que tienen. Una abundancia de dinero los ha echado a perder en cumplir fielmente su mayordomía.

Todo el que clama ser cristiano debe tratar sabiamente los bienes del Señor. Dios está haciendo un inventario del dinero prestado a usted y la ventaja espiritual que se le ha dado. ¿Harán ustedes como mayordomos un cuidadoso inventario? ¿Examinarán ustedes si están usando económicamente todo lo que Dios ha puesto a su cargo, o si están gastando los bienes del Señor en desembolso egoísta con el fin de hacer exhibición? Si todo lo que es gastado innecesariamente, fuese puesto como tesoro en el cielo.

Dios da más que dinero a sus mayordomos. Su talento de impartir es un don. ¿Qué están ustedes comunicando de los dones de Dios, en sus palabras, en su tierna compasión? ¿Están permitiendo que su dinero vaya a las filas del enemigo para arruinar a los que ustedes buscan agradar? Nuevamente, el conocimiento de la verdad es un talento. Hay muchas almas en la oscuridad que podrían ser iluminados por las palabras verdaderas y fieles de su parte. Hay corazones que están hambrientos de compasión, pereciendo lejos de Dios, Su compasión puede ayudarlos.

El Señor tiene necesidad de sus palabras, dictadas por el Espíritu Santo. Él tiene necesidad de la inversión de sus medios. Él necesita su obra por la salvación de las almas. Usted puede permitir que sus medios sean tomados de sus manos para complacer a sus hijos. Usted puede permitir al enemigo que le robe los medios que Dios ha llamado a ser usados en levantar la norma de la verdad en lugares donde la gente todavía no ha escuchado el mensaje. Sus medios pueden hundirse en inversiones mundanas y convertirse en canales mundanos. Estos pueden ser usados para no hacerle bien a nadie. Pero el Señor, el dueño de todo, lo llamará para rendirle cuentas a Él.

El primer trabajo que todo cristiano ha de hacer es escudriñar las Escrituras con la oración más sincera, para que puedan tener la fe que obra por amor, y purificar el alma de cada hilo de egoísmo. Si la verdad es recibida en el corazón, obra como buena levadura, hasta que cada poder es llevado a sujeción de la voluntad de Dios. Entonces usted podrá brillar como el sol puede brillar. Usted se ha esforzado por separarse de cada tipo de basura, y dejado que la paz de Cristo gobierne su corazón. Pero si usted no tiene los rayos brillantes del Sol de Justicia, usted revelará esto por su insinceridad exterior. Usted mostrará esto al revelar un corazón que está complacido con la vanidad y adorno exterior, al usar los medios que llegan a sus manos, para gratificar el alma no santificada con ídolos de algún orden. Qué pequeño es el tesoro puesto en el cielo por los tales. Qué poco comunican a otros en el sagrado ministerio.

Todos los dones naturales han de ser santificados como preciosos talentos. Estos se han de consagrar a Dios, para que ministren por el Maestro. Todas las ventajas sociales son talentos. No se han de dedicar en agradarse a sí mismo, en diversiones o gratificación propia. El dinero y los bienes son del Señor, para ser usados completamente para honrarlo a Él; porque Él ha empeñado su palabra de que si nosotros usamos los bienes confiados como fieles mayordomos, seremos ricos en bendiciones, de las cuales tendremos provisión para bendecir a otros. Pero si consideramos las ventajas que se nos han dado como propias, para ser usadas de acuerdo a nuestro placer, para exhibición, para crear sensación, el Señor Jesús nuestro Redentor, es puesto en vergüenza por el carácter de sus profesos seguidores.

¿Le ha dado Dios intelecto? ¿Es para manejarlo de acuerdo a sus inclinaciones? ¿Puede glorificar a Dios al ser educado para presentar caracteres en obras, y para divertir las audiencias con fábulas? ¿No le ha dado el Señor a usted intelecto para ser usado en la gloria de Su nombre en proclamar el evangelio de Cristo? Si desea una carrera pública, hay trabajo que puede hacer. Ayude a la clase que usted representa en la obra. Venga a la realidad. Dé su compasión donde es necesitada para levantar al caído. La pasión gobernante de Satanás es pervertir el intelecto y hacer con que los hombres anhelen espectáculos y representaciones teatrales. La experiencia y el carácter de todos los que participan en esta obra será de acuerdo con el alimento dado a la mente.

El Señor ha dado evidencias de su amor por el mundo. No había falsedad, ni actuación, en lo que Él hizo. Él dio un regalo elevado, capaz de sufrir la humillación, el abandono, la vergüenza, el reproche. Mientras que los seres humanos están instituyendo esquemas y métodos para destruirlo a Él. El Hijo del Dios infinito vino a nuestro mundo a dar un ejemplo de la gran obra para ser hecha en redimir y salvar a los hombres. Pero hoy en día los soberbios y rebeldes están tratando de adquirir un gran nombre y honor de sus semejantes mediante el uso de sus dones dados por Dios para divertir. Esto hacen en lugar de instar a contemplar al Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo.

La gran y maravillosa obra de Dios es redimir y salvar, y así reparar la ruina que el pecado ha hecho. Algunos ven muchas cosas en la Biblia que para ellos sanciona un curso de acción que Dios nunca aprobará. Pero cuando Dios convierte a los seres humanos, ellos huirán a Cristo, para ser escondidos con Él en Dios. Ellos levantaran sus ojos al perpetuo.

La Misión de Cristo.-

Cristo es el mayor misionero que el mundo ha conocido. ¿Cómo vino Él? ¿Cuál fue su mensaje? Juan, su antecesor, vino con un mensaje. Su voz se alzó en el desierto de Judea, diciendo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado; pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas. Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado. Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo. La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo. Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre. Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sión; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro! He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con Él, y su paga delante de su rostro. Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará. “Desde ese tiempo Jesús comenzó a predicar y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Esta fue la obra y misión de Cristo. El mismo mensaje que Juan llevó, Cristo llevó. Pero mientras Juan predicaba en el desierto, la obra de Cristo estaba entre la gente, para poder alcanzar a la gente donde estaban; Él rodeó la raza con su largo brazo humano, mientras que con su brazo divino, Él asió el trono del infinito, uniendo el hombre finito con el infinito Dios, y conectando la tierra con el Cielo.

“Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”. Estos fueron los primeros discípulos que Cristo llamó. No fueron escogidos de entre los Fariseos, sino de entre los humildes. Con estos humildes hombres Él podía cooperar. Él podía educar y entrenarlos para hacer la obra más alta que jamás se ha dado a los mortales.

“He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre Él mi Espíritu; Él traerá justicia a las naciones. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pabilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley. Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan: Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas. Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas. He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias. Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé. Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla”. “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino”. Conectado con esta obra estaba su ministerio de curación. “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó. Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán”. “Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a Él sus discípulos”. En esta montaña las bienaventuranzas fueron dadas a la gente.

Aquí deseo de impresionar a todos los interesados en el trabajo misionero que primero debe ser presentada la verdad, y la advertencia dada a la gente. “El Reino de Dios se ha acercado”. Nada impresionará así a la gente como elevar al Salvador ante ellos como Cristo y éste crucificado. “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado”. En el desierto la palabra fue dada, sonado por la trompeta, atrapado por los hombres designados, y a la trompeta se le dio un sonido cierto. Todos los que hoy son mordidos por la mordida de la serpiente han de ver y vivir. Esta es la obra especial que debe cumplirse. Dijo Juan cuando vio a Jesús: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Todo el que lo mire vivirá. Entonces la pregunta: “¿Qué debo hacer para ser salvo? es respondida.

El mensaje que Dios da a su anhelante y hambriento pueblo, es el mismo que Jesús dio al paralítico, que fue traído a Él, y bajado por el techo, como la única forma de alcanzar al Gran Médico, es dado a nosotros. “Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama”. Había una multitud en la casa, los amigos del enfermo procuraron traerlo directamente a Cristo, para poder ponerlo ante Él. “Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús”. Cristo vio al hombre sufriendo con enfermedad del cuerpo. También lo vio sufriendo con un alma enferma de pecado. Para poder curar los males del cuerpo, Él debía traer alivio a la mente, y limpiar al alma de pecado. El Salvador no desconsideró los esfuerzos que fueron hechos para traer al hombre a Él. Su corazón de amor y piedad fue de una vez conmovido. “Al ver Él la fe de ellos”, “fue suficiente”. Le dijo al hombre enfermo: “Tus pecados te son perdonados”. Muchos estaban observando conteniendo el aliento, cada movimiento en esta extraña transacción. Muchos sintieron que las palabras de Cristo eran una invitación para ellos. ¿No tenían ellos el alma enferma de pecado? ¿No estaban ellos ansiosos de deshacerse de esa carga?

Pero la ira y rostro ceñidos de los Fariseos no se podía esconder. Aparentemente sus miradas expresaban santo horror. Empezaron a razonar, diciendo: “¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?” Pero quién fue el que pronunció las palabras: “Tus pecados te son perdonados?” El Hijo del Dios viviente. Si los Fariseos no hubiesen estado ciegos, habrían visto que Dios solamente podía perdonar el pecado, y que era Cristo el que estaba ante ellos. Cristo estaba en el Padre y el Padre en Cristo. “Yo y el Padre somos uno”, declaró Él.

Cristo tomó el mismo curso que Él diseñó tomar hacia los afligidos. Él necesitaba salud del alma antes de que pudiera apreciar la salud del cuerpo. “Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios”. Él fue sanado de la lepra del pecado, sanado de los males que afligían su cuerpo, sanó toda partícula. “Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas”. Qué evidencia fue esta para los sacerdotes, gobernantes y fariseos.

Cristo les dijo a los fariseos: “Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados”. Él tenía el poder en el cielo.

“Después de estas cosas salió, y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y dejándolo todo, se levantó y le siguió”. Sólo este tipo de invitaciones será dada por los embajadores de Cristo. Invitaciones generales son dadas; pero no invitaciones definidas y personales, como en este caso. Si se dieran más llamados personales, se harían más movimientos decididos para seguir a Cristo.

“Y Leví le hizo gran banquete en su casa; y había mucha compañía de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos”. Él se sintió muy honrado por el llamado de Cristo y dio expresión a sus sentimientos haciendo el esfuerzo de llamar a sus amigos; porque él no iba a seguir involucrado en el negocio que había seguido. Jesús y sus discípulos fueron invitados, y “muchos publicanos y pecadores vinieron y se sentaron con sus discípulos”. Jesús nunca rechazó este tipo de invitaciones porque aquí Él podía preguntar y responder preguntas que difundirían luz. Él vino a sembrar las semillas de la verdad en los corazones humanos, conociendo que vendría el tiempo cuando los corazones responderían a la verdad que salían de sus labios.

Y los escribas y los fariseos murmuraban contra los discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores? Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos (o afirman estar sanos) no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

Esta es una lección para todas las iglesias. El Señor fue a las calles ocupadas de viaje para poder encontrar almas, para poder hablarles palabras que podían alcanzar a los pecadores. Ellos necesitaban un Salvador. Estaban enfermos, y necesitaban un médico que podía representar ante ellos en parábolas su verdadera condición. Así alcanzó Cristo las mismas profundidades de la miseria y aflicción.

El Señor no ha enviado a su pueblo a un gran costo a diferentes partes del globo, entre naciones idolatras y paganas, para que ellos usen grandes cantidades de dinero en construir hospitales médico misioneros. Su primera obra es llevar el mensaje, Cristo el crucificado es nuestro Salvador resucitado. Deben de despertar un decidido interés en el poder de Cristo de perdonar pecados. “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. La obra de Cristo fue una obra marcada. La gente acudía en masa y atestaban a su alrededor dondequiera Él iba. Su primera obra fue enseñar la verdad, entonces mezclaba con su enseñanza, por demostración del Espíritu, la obra de sanidad.

“Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia”. “Y yendo”, dijo Él: “Predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos”. “Y saliendo, pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio y sanando por todas partes”.

Esta es la obra que está haciéndose hoy. Se deben establecer misiones, no meramente en una o dos ciudades en Estados Unidos, sino en varias localidades. Estos edificios deben ser de tan bajo costo como sea posible. No son los edificios costosos los que dan carácter a nuestra obra; es el espíritu de los obreros quienes demuestran que ellos tienen la cooperación del Espíritu Santo que da el poder a su influencia. Es el espíritu revelado en aquellos que llevan el mensaje de la verdad, por medio de los cuales Dios obra, lo que da carácter a la obra.

Jesús dio a sus discípulos un ejemplo de la obra que debían hacer. En el Nuevo Testamento está registrada la vida de Cristo y su forma de trabajar. “Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón; y entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero no pudo esconderse. Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de Él, vino y se postró a sus pies. La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio.
Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija. Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama”.

“Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al mar de Galilea, pasando por la región de Decápolis. Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima. Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua; y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto. Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien”. El sordo fue hecho oír y al ciego ver.

“Y les mandó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban. Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar”.

Esta era la obra de Cristo. Nuestras iglesias no han llenado su lugar en cooperar con Dios en esta gran obra. Cada posición en la vida es permitida en la providencia de Dios. Cada esfera de acción requiere la más completa consagración a Dios. Aquellos que están escondidos con Cristo en Dios se convertirán en instrumentos en las manos de Dios para el desarrollo de las virtudes Cristianas. El pueblo de Dios no ha de sentarse, Sábado tras Sábado escuchando la palabra, y entonces no hacer nada para comunicar a otros lo que ellos han oído. Ellos han de ser trabajadores junto con Dios. El Señor ha dado a cada uno una obra que hacer. Él no excusará a ninguno que abrigue la menor inclinación de doblar sus manos y hacerse a sí mismo un centro. La verdad ha de ser proclamada. Ha de ir hacia adelante como una lámpara que arde. Ningún hilo de egoísmo ha de ser tejido en la obra. Debemos ver la luz en la luz de Dios.

Sanatorio (Condado de Napa) California
18 de Noviembre de 1909
Dr. D. H. Kress

Estimado Hermano:

Ayer recibí y leí una carta suya, y le agradezco por explicarme sus convicciones y sentimientos tan completamente como usted lo ha hecho. Me alegra que usted y su esposa pueden estar unidos en sus labores. Con sus variados dones, pueden juntamente hacer un excelente trabajo.
El trabajo que usted ha estado haciendo en conexión con el hermano y hermana Starr ha tenido una buena influencia. Se me ha asegurado de que es correcto para usted y la hermana Kress unirse con ellos en el trabajo. Usted puede ser una gran ayuda para ellos y ellos para usted.

La obra que usted ha estado haciendo en las ciudades está encontrando la aprobación del cielo. Esta experiencia ha de ser una lección para otros además del Anciano Starr y el Dr. Kress. Lo que usted ha hecho demuestra que si nuestros médicos y nuestros ministros pueden trabajar unidos en la presentación de la verdad a la gente, más pueden ser alcanzados de los que pueden ser influenciados por el ministro trabajando solo. Confío que su ejemplo en este respecto será seguido por otros médicos.

El hermano Starr tiene capacidades que lo adaptan para el trabajo en las grandes ciudades. No veo ninguna luz en que él sea sacado se esa obra.

Lo siento por sus perplejidades respecto a salir de Washington. Usted dice que su esposa y otros sienten que usted no debe salir del Sanatorio, y que usted no se siente claro en dejarlo. Yo no lo insto a usted y su esposa a separarse completamente del Sanatorio. Su conexión con la institución aumentará su influencia en el campo. Durante su ausencia, otros médicos deben llevar gran parte de las responsabilidades en el sanatorio.

Usted no necesita sentir que el Señor lo ha separado del Sanatorio porque usted hace un esfuerzo más directo en alcanzar las almas en nuestras ciudades, que necesitan convertirse. Usted tiene un celo por esta obra de presentar el mensaje a la gente. Presente a Cristo como un sanador de las almas enfermas de pecado. En su trabajo en el campo, usted ganará una amplia y más extendida influencia que si estuviera confinado a una institución.

Quienquiera que sea el superintendente de la institución, deberán estar asociados con él consejeros sabios. Un solo hombre no ha de tratar de llevar la responsabilidad del Sanatorio en Takoma Park. La mente de un solo hombre no es infalible. Hombres capaces han de cooperar. Es más seguro en la mayoría de los asuntos, seguir el juicio unido de varios hombres que el de un solo hombre.

No es el plan del Señor que usted se desconecte completamente del Sanatorio; pero es Su plan que en conexión con su esposa, vayan a las ciudades y busquen alcanzar a la gente con el mensaje de la verdad presente. Esta obra ayudará dar a conocer la obra en el Sanatorio, y también establecerá confianza en las mentes de la gente en la institución. Los conocidos que usted haga al asistir a las reuniones y presentar la verdad desde el punto de vista de un médico, lo ayudará a darle influencia; y esta línea de trabajo será el medio de traer a nuestros sanatorios una clase de personas que pueden beneficiarse grandemente. Arregle sus planes par que usted pueda participar en esta línea de trabajo con libertad, y de manera que su ausencia no perjudique la obra en la institución.

Presente ante la gente la necesidad de resistir la tentación de complacer el apetito. En esto muchos están fallando. Explique cuán cerca el cuerpo y la mente están relacionados, y muestre la necesidad de mantener ambos en la mejor condición. Las charlas de salud que usted da en las reuniones serán una de las mejores formas de publicidad para nuestros sanatorios. Esta es una obra que se me ha mostrado que debe hacer. (Esto ha de alcanzar a las clases altas).

Se me ha instruido decir a nuestros obreros del sanatorio que su luz ha de ir hacia adelante como una lámpara que arde. Hay deberes ministeriales que recaen sobre la cabeza de los médicos en nuestros sanatorios fuera de la obra puramente médica. Ellos deben prestar atención a los llamados urgentes que vienen de los esfuerzos de ganar almas. Cada jota de influencia que el Señor les ha dado ha de ser usada para Él. Nuestros superintendentes médicos deben vivir de tal manera y trabajar para ser reconocidos como hombres que ponen su confianza en Dios, hombres que temen al Señor, y dependen en Su divino poder.

El cirujano que teme a Dios, cuando se requiere que opere en casos críticos, pedirá a Dios sabiduría y ayuda. Y el Señor honrará a Su siervo en esos momentos, guiando el instrumento que él maneja en el temor de Dios. En tales momentos es de gran importancia que el médico esté calmado y sea capaz de hablar palabras de fe y confianza en Uno que es nuestro Creador y nuestro Rey. Muchas veces esta manifestación de calma y confianza en Dios decidirá el caso favorablemente, porque la confianza del médico en agentes invisibles, su fe de que sus oraciones en bien del afligido serán escuchadas, dará confianza y balance en la mente de uno que está pasando por una crisis. Y la fe que se aferra al Señor en la hora del peligro será respetada.

Las mentes de los sufrientes deben ser guiadas a comprender la esperanza de liberación de un peligro especial. Hábleles palabras de esperanza, palabras de ánimo. Hay quienes son clientes de nuestros sanatorios a los cuales el Señor sanará si ellos se abstienen de usar licor y drogas, y usarán simples y seguros remedios para contrarrestar la enfermedad obtenida por medio del apetito pervertido. Si ellos hacen su parte en romper el hechizo del enemigo al resistir firmemente la tentación y se rinden a sí mismos a Uno que dio Su vida por las almas pecadoras, se convertirán en hijos e hijas de Dios.

Todo el que complace el apetito, desperdicia sus energías físicas y debilita el poder moral, tarde o temprano sentirá la retribución que sigue a la transgresión de la ley física.

Cristo dio su vida para comprar la redención del pecador. El Redentor del mundo sabía que la complacencia del apetito estaba trayendo debilidad física y amortiguando las facultades perceptivas de manera que las cosas sagradas y eternas no pudieran ser discernidas. Él sabía que la auto-indulgencia estaba pervirtiendo los poderes morales, y que la gran necesidad del hombre era la conversión—de corazón, mente y alma, de la vida de auto-indulgencia a una de abnegación y sacrificio. Que el Señor lo ayude como Su siervo para apelar a los ministros y para despertar a las iglesias durmientes. Que su trabajo como un médico y ministro esté en armonía. Es para esto que nuestros sanatorios son establecidos, para predicar la verdad de la verdadera temperancia.

En su carta usted habla de la obra de rescate en las partes más pobres de la ciudad. Me alegra que usted sienta la carga de ayudar a los mismos que necesitan ayuda. Cristo desea que Su obra se convierta en la luz del mundo. Él mismo vino para dar a conocer a todas las clases, el evangelio de salvación. Pero no es su deber especial hacer grandes esfuerzos entre las peores clases de la sociedad. Pueden estar asociados con usted algunos de los que deben trabajar entre los desafortunados y degradados, pero usted está especialmente equipado para laborar con las clases altas. Su influencia con ellos sería disminuida si usted se asocia mayormente con la obra de rescate de aquellos que son considerados generalmente como marginados.

Cristo entró a la prueba en el punto de apetito, y por casi seis semanas resistió la tentación en bien del hombre. Ese largo ayuno en el desierto había de ser una lección al hombre caído para siempre. Cristo no fue vencido al luchar contra la tentación. Cristo hizo posible resistir la tentación para cada miembro de la familia humana. Todo el que viva vidas piadosas podrá vencer como Cristo venció, por la sangre del Cordero, y la palabra del testimonio de ellos. Ese largo ayuno del Salvador lo fortaleció para soportar. Él dio evidencia al hombre de que Él empezó la obra de vencer justo donde la ruina empezó—en el punto del apetito.

Como pueblo, necesitamos reformarnos, y especialmente los ministros y maestros de la Palabra necesitan reforma. Se me ha instruido a decir a nuestros ministros y a los presidentes de nuestras conferencias: Su utilidad como trabajadores de Dios en la obra de recobrar almas que perecen, depende tanto en su éxito de vencer el apetito. Venza el deseo de gratificar el apetito, y si usted hace eso, sus pasiones serán fácilmente controladas. Entonces sus poderes mentales y morales serán más fuertes. “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos”.

Necesitamos la influencia de un buen ejemplo de nuestros médicos y nuestros ministros. Que ellos ejerzan sus poderes para el control del apetito, de manera que los poderes mentales y morales sean fortalecidos. Tanto como sea posible, que adopten tales hábitos de vida para que los poderes físicos y mentales estén igualmente bajo control. El ejercicio de la voz al hablar es un ejercicio saludable. Enseñe y viva cuidadosamente. Mantenga firme la posición que todos, aun nuestros hombres líderes, necesitan ejercer un buen sentido común en el cuidado de su salud, asegurando un esfuerzo igual del cuerpo y el cerebro.
Ellen G. White

Después de venir al Sanatorio de Takoma Park, recibí comunicaciones de la hermana White, dirigiéndose a mí en cuanto a cómo llevar adelante la obra del Sanatorio, y en el campo según la líneas educacionales. Será de interés aprender cómo el Señor abrió el camino para que yo saliera de Australia, un campo en el que sentí había sido llamado.

La hermana White al dirigirse en una carta al Anciano O. A. Olsen, quien era entonces el Presidente de la Unión de la Conferencia de Australia, el 2 de Febrero de 1907, decía: “Nuestro Sanatorio en Takoma Park está a punto de concluir. Debemos tener una facultad de medicina fuerte en la Institución de Washington, ¿pero dónde se podrán encontrar? El Anciano Irwin me ha hablado varias veces acerca de su convicción de que los Doctores H. H. y Lauretta Kress se necesitaban en Washington para dar molde a la obra médica y espiritual que ha de ser hecha allí y para influenciar nuestra obra médica en todo el campo. Le di mi sentencia que el tiempo no ha llegado todavía. La obra en Australia no debe ser paralizada.

“En mi ultima entrevista con el Anciano Irwin yo dije, si se pudiera prescindir del Dr. Kress de Wahroonga sin paralizar el trabajo en Australia, sería bueno que lo llamara para Washington. La obra allí es muy importante. Ha sido retrazada demasiado. Médicos fuertes pueden hacer mucho allí para fortalecer nuestra obra por todo el campo. Por lo tanto, se pueden asegurar buenos y fieles obreros para tomar su lugar en Wahroonga, y si sus mentes están atraídas hacia Washington para trabajar, asegure sus transferencias si es posible. Creo que el Señor ha estado trabajando para llevar a cabo cambios que abrirían el camino para que el Dr. Kress venga a Washington. Lo necesitamos mucho a él allí, y lo necesitamos ahora en la inauguración de la obra. Le he escrito tan pronto como era posible, y le he escrito a toda prisa. Deseo que el Dr. Kress llegue allí antes de la inauguración del Sanatorio”.

En una carta dirigida a mi por el Anciano Daniells, él dijo: “Puedo decir que unos meses atrás se hizo muy aparente a los miembros de la Junta de que debíamos asegurar un hombre de experiencia y lealtad a la cabeza de nuestro Sanatorio en Washington. Al estudiar y orar nosotros sobre el asunto, estuvimos continuamente impresionados de que si se pudiera prescindir de usted en Australia, usted sería el hombre para ocupar el lugar. Por último la junta aprobó una resolución pidiéndome poner el asunto completamente ante la hermana White. Así lo hice, con el resultado de que ella nos aconsejo llamarlo a usted para esta posición”. Acababa de recibir la carta de ellos cuando llegó su comunicación. Tan pronto como estas fueron recibidas, el Anciano Evans, el vice-presidente de la Junta del Sanatorio de Washington, reunió a los miembros, y fue votado unánimemente de que usted fuera escogido como superintendente del Sanatorio de Washington, que deberíamos enviarle un cable pidiéndole que viniera inmediatamente.

Después de que la obra empezó bien aquí en Takoma Park, recibí una comunicación de la hermana White, instándome a prestar atención a las grandes ciudades del Este, especialmente Nueva York, Boston y Portland, Maine fueron mencionadas. Ella dijo: “Se me ha mostrado que el Dr. Kress está muy confinado en su obra en el Sanatorio de Washington. Se le debe dar a él una oportunidad para que su influencia sea sentida más ampliamente.

En la fuerza de esto, me propuse arreglar mi trabajo para poder hacer algún trabajo en este campo, especialmente en conexión con las grandes reuniones de nuestro pueblo y en conducir esfuerzos especiales en las ciudades. Mientras estaba en la reunión campestre en la ciudad de Nueva York, la hermana White me llamó a su cuarto. Ella estaba acostada sobre un catre. Me miró a la cara y dijo: “Doctor, esta es la obra que se me ha mostrado que usted haga”. Yo le dije: Hermana White, ¿cree que sea mejor cortar la conexión con el sanatorio con el fin de poder hacer esta obra?” Ella respondió: “No, no es eso. Su conexión con el Sanatorio le dará una influencia en el campo, y su obra en el campo traerá pacientes al Sanatorio. Pero arregle el trabajo de tal manera que usted pueda dejarla sin perjuicio durante su ausencia”.

El 22 de Febrero de 1909 ella dijo: “El Señor bendecirá al hermano y hermana Kress si ellos en el nombre del Señor van hacia adelante en conexión con el ministerio del evangelio para laborar en las ciudades. Las ciudades en el Este ahora deben recibir atención especial”. “Es el plan del Señor que los médicos bien versados en las verdades de la Biblia se unan con los ministros que trabajan en las ciudades y ayuden a dar en conjunto el mensaje armonioso de la advertencia que se debe dar a todo el mundo. Algunos de los mejores hombres calificados en nuestras instituciones deben ser escogidos para esta obra. Para algunos parecerá imprudente tomar hombres calificados para la posición de médico jefe y ponerlos a laborar en las ciudades y escoger hombres para tomar sus lugares en la institución; pero necesitamos tener una amplia vista de la obra, y considerar que el Señor está llamando a una línea especial de trabajo para hacerse en las ciudades, una obra que requiere los esfuerzos de hombres de percepción clara y que en el poder del Espíritu Santo pueden presentar ante grandes congregaciones los principios de la reforma de salud. La presentación de los principios bíblicos por médicos inteligentes tendrá un gran peso en muchas personas. La eficiencia y poder de aquel que puede combinar en su influencia la obra de un médico y de un ministro del evangelio, ¿quién la puede estimar? Esta obra se recomienda a sí misma al buen juicio del pueblo. Si el Dr. Kress trabaja como médico evangelista bajo la dirección del Señor y va hacia adelante en humildad, una buena obra será realizada”.

En respuesta yo arreglé mi trabajo para llevar a cabo esta instrucción, el Anciano G. B. Starr se unió a mí en el esfuerzo médico misionero, en la ciudad de Nueva York. Mi esposa e hija, y Miss Cornor, del Sanatorio, asistieron en este esfuerzo en conducir una verdadera escuela de salud, dando atención especial a la dieta. Los diarios dieron espacio liberal dedicando en algunos casos, casi una página completa por escrito a “las reuniones Kress”. Más tarde llegó una carta de la hermana White en la cual decía: “La obra que usted ha estado haciendo en la ciudad está encontrando la aprobación del Cielo. Esta experiencia ha de ser una lección para otros además del Anciano Starr y el Dr. Kress. Usted ha demostrado que si nuestros médicos y nuestros ministros trabajaran juntos en la presentación de la verdad a la gente, más pueden ser alcanzados de los que podrían ser influenciados por los ministros trabajando solos. Confío que su ejemplo en este respecto pueda ser seguido por otros médicos. No lo insto a que usted y su esposa se separen por completo del Sanatorio. Su conexión con la institución aumentará su influencia en el campo. Durante su ausencia, otros médicos deben llevar en gran parte las responsabilidades en el sanatorio. En su trabajo en el campo usted ganará una más amplia y más extensa influencia que si se limita a una institución. No es el plan del Señor que usted se desconecte completamente del Sanatorio, pero es Su plan que en conexión con su esposa ustedes vayan a las ciudades y busquen alcanzar a la gente con el mensaje de la verdad presente. Esta obra ayudará a dar a conocer la obra del Sanatorio y también establecerá confianza en la institución en las mentes de la gente. Las amistades que hagan a medida que asistan a las reuniones y presenten la verdad desde el punto de vista de un médico ayudará a darle a usted una influencia, y esta línea de trabajo entonces será el medio de traer a nuestros sanatorios una clase de gente que puede ser beneficiada grandemente. Arregle sus planes de manera que pueda involucrarse en esta línea de trabajo con libertad y para que su ausencia no perjudique la obra de la institución. Las charlas de salud que usted da en las reuniones serán una de las mejores formas de publicidad para nuestro Sanatorio. Esta es la obra que se me ha mostrado usted debe hacer”.

En una carta de fecha 15 de Enero de 1910, ella dijo: “Mi mente ha estado cargada por el bien de las grandes ciudades del Este, como la ciudad de Nueva York, donde usted laboró el pasado verano. Está la ciudad importante de Boston, cerca de la cual está situado el Sanatorio Melrose. No conozco ningún lugar donde haya mayor necesidad de la reconstrucción de las primeras obras que en Boston, y en Portland, Maine, donde los primeros mensajes fueron dados con poder, pero donde ahora existe un puñado de los nuestros… No tengo una palabra que decir que le impida seguir la mano guiadora de Dios, pero le ruego tener en cuenta las ciudades olvidadas. El Señor Dios de Israel está llamando a que estas ciudades sean ahora trabajadas. Se verán resultados cuando el interés sea creado”.

Debo admitir que me sentí algo perplejo en saber cómo arreglar mi trabajo en el Sanatorio de manera que pudiera involucrarme en la obra de esta ciudad con libertad.

Antes de graduarme de la Universidad de Michigan, durante el último año pasé tres meses en la ciudad de Chicago, donde abrimos una misión médica y nos dirigimos a ayudar a los marginados y abandonados, conocidos como los vagabundos en la peor parte de la ciudad de Chicago. Disfruté esta obra, y en mi perplejidad pensé que sería posible tomar ese trabajo nuevamente. Le escribí a la hermana White diciéndole de lo que había estado pensando, y en respuesta ella dijo, (18 de Noviembre de 1909): “En su carta usted habla de la obra de rescate en las partes más pobres de la ciudad. Me alegro que usted sienta una carga por ayudar a los que necesitan ayuda. Cristo desea que Su obra se convierta en la luz del mundo. Él Mismo vino a dar a conocer a todas las clases el evangelio de salvación. Pueden estar asociados con usted algunos que podrán trabajar entre los desafortunados y degradados, pero usted está especialmente equipado para laborar para las clases altas. Su influencia con ellos sería disminuida si usted se asocia mayormente con la obra de rescate por aquellos que son considerados generalmente como marginados.

Nuevamente el 9 de Febrero de 1910, en una comunicación, ella dijo: “El Señor de seguro lo guiará si usted busca hacer Su voluntad, aun cuando interfiera con algunos de sus deseos y planes. Si usted trabaja y camina en el consejo de Dios, las puertas se abrirán ante usted para unir la obra del ministerio y la del médico”. “Si en la ciudad de Boston y otras ciudades del Este usted y su esposa se unen en la obra evangélica médica, su utilidad aumentará; se abrirá ante usted una visión más clara del deber”.

Estoy completamente convencido que hoy la obra médica avanzará más rápidamente entre nuestro propio pueblo así como también afuera al colocarlo en su propia posición en el mensaje.

Nunca mi confianza en el Espíritu de Profecía ha sido más decidida de lo que es en la actualidad. He presenciado hasta cierto punto las posibilidades de nuestro mensaje de salud, cuando está combinado con el mensaje del tercer ángel del cual es una parte vital.

D. H. Kress, M.D.

 

Un diálogo con Elena G de White sobre el papado

  1. ellenwhiteSeñora White, ¿Cuál es su opinión general acerca del papado? R. 1 El papado es precisamente lo que la profecía declaró que sería: la apostasía de los postreros días. (2 Tes. 2:3-4). (El Conflicto de los Siglos, p. 628).
  1. Pero tengo entendido que la Iglesia Católica es también una iglesia cristiana. ¿Qué quiere decir Ud. con eso de “apostasía”? • R. 2. ¿Será posible que este poder cuya historia se escribió durante mil años con la sangre de los santos, sea ahora reconocido como parte de la iglesia de Cristo? (El Conflicto de los Siglos, p. 628).
  2. Pero hoy día la Iglesia Católica Romana ha cambiado, porque yo no veo al papado persiguiendo y matando a los cristianos como solía hacerlo antes (me refiero al tiempo, registrado en la historia, cuando la Iglesia Católica mató a más de 68 millones de cristianos) • R. 3. Se ha verificado un cambio; pero no es el papado el que ha cambiado. El catolicismo se parece mucho en verdad al protestantismo de hoy día debido a lo mucho que éste ha degenerado desde los días de los reformadores. (El Conflicto de los Siglos:628). •“El tono pacífico que Roma emplea en los Estados Unidos no implica un cambio de sentimientos. Es tolerante cuando es impotente. El obispo O’Connor dice: ‘La libertad religiosa se soporta tan solo hasta que se pueda practicar lo opuesto sin peligro para el mundo católico’. […] El arzobispo de Saint Louis dijo un día: ‘La herejía y la incredulidad son crímenes; y en los países cristianos como Italia y España, por ejemplo, donde todo el pueblo es católico y donde la religión católica es parte esencial de la ley del país, se las castiga como a los demás crímenes’. […]. { El Conflicto de los Siglos: 553.1; GC.565.1 } •
  1. ¿Quiere decir Ud. que los protestantes de antaño difieren de los de hoy en su concepto del papado? • R. 4. Tiempo hubo en que los protestantes estimaban altamente la libertad de conciencia adquirida a costa de tantos sacrificios. Enseñaban a sus hijos a tener en aborrecimiento al papado y sostenían que tratar de congeniar con Roma equivaldría a traicionar la causa de Dios. Pero ¡cuán diferentes son los sentimientos expresados hoy! (El Conflicto de los Siglos:619)
  2. Pero yo no entiendo, ¿Cómo podrían los protestantes aborrecer al papado mientras aseveran creer en la Biblia, la cual nos habla del amor entre hermanos? • R. 5. Un estudio de la Biblia hecho con oración mostraría a los protestantes el verdadero carácter del papado y se lo haría aborrecer y rehuir. (El Conflicto de los Siglos:629)
  3. Comienzo a comprender por qué la Biblia dice claramente en Apocalipsis: 19:20 que son los protestantes apóstatas (falso profeta) quienes engañarán a la gente para que reciban la marca de la Bestia. A propósito: ¿Qué es la Marca de la Bestia? • R. 6. ¿Qué es, pues, el cambio del día de descanso, sino el signo o marca de la autoridad de la iglesia romana, ‘la marca de la bestia’? (El Conflicto de los Siglos:501)
  4. Yo entiendo que son los evangélicos y los católicos los que guardan el Domingo como día de reposo. Cuando Ud. habla de apostasía, ¿quiere decir que la mayoría de los que hoy guardan el sábado como lo enseña la Biblia, terminarán guardando el Domingo, como lo ordena el papado? • R. 7. Entonces se me mostró una hueste que aullaba de agonía. …Estos son los que una vez guardaron el sábado y lo abandonaron. (Primeros Escritos:37) • El permanecer de pie en defensa de la verdad y la justicia cuando la mayoría nos abandone, el pelear las batallas del Señor cuando los campeones sean pocos, ésta será nuestra prueba. (2JT:31)
  5. Pero, ¿Cómo es posible que tal cosa ocurra, cuando hay tanta diferencia entre católicos y protestantes? • R. 8. Los defensores del papado declaran que la iglesia ha sido calumniada, y el mundo protestante se inclina a creerlo. (El Conflicto de los Siglos:619).
  1. Estos defensores del Papado que Ud. alude, ¿son los mismos que se oponen a la afirmación de que el Papa es la Bestia de Apocalipsis 13, y el cuerno pequeño de Daniel 7? • R. 9. Muchos sostienen que es injusto juzgar a la iglesia de nuestros días por las abominaciones y los absurdos que la caracterizaron cuando dominaba en los siglos de ignorancia y de tinieblas. Tratan de excusar sus horribles crueldades como si fueran resultado de la barbarie de la época. (El Conflicto de los Siglos:619)
  2. ¿Qué razones llevaban a Lutero a romper sus relaciones con la Iglesia Católica Romana, a la cual servía como sacerdote? ¿Cuál fue su convicción? ¿Podría Ud. citar sus palabras textuales? • R. 10. Lutero … dijo … “Me siento ya más libre en mi corazón; pues sé finalmente que el papa es el Anticristo, y que su silla es la de Satanás.” (El Conflicto de los Siglos:152) • “¡Oh! ¡cuánto no me ha costado, a pesar de que me sostiene la Santa Escritura, convencerme de que es mi obligación encararme yo solo con el papa y presentarlo como el Anticristo!” (El Conflicto de los Siglos:153)
  3. Señora White, Ud. ya nos dio su opinión acerca del Papado, ¿Podría Ud. darnos ahora su opinión particular del Papa? • R. 11. …al representante de Satanás, el obispo de Roma. (El Conflicto de los Siglos:54)
  4. Pero yo he leído en sus libros: Obreros Evangélicos y El Evangelismo, que no debemos decir o publicar una frase en contra de personalidades, y que esto incite a nuestros enemigos en contra nuestra. • R. 12. a menos que sea positivamente esencial para vindicar la verdad. (El Evangelismo:419)
  5. Entonces, señora White, ¿cuál es el mensaje que debemos predicar a fin de vindicar la Verdad? • R. 13. En el tiempo mismo en que vivimos, el Señor ha llamado a su pueblo y le ha dado un mensaje para presentar. Lo ha llamado a exponer la maldad del hombre de pecado, que ha hecho de la ley del domingo un poder distintivo. (El Evangelismo:173)
  6. Veo entonces, que no hay forma posible de evitar la persecución. A propósito, ¿es cierto que la Iglesia Católica planea utilizar otra vez la tortura, el terror y el crimen en contra del pueblo de Dios? • R. 14. La Palabra de Dios ha dado advertencias respecto a tan inminente peligro; descuide estos avisos y el mundo protestante sabrá cuáles son los verdaderos propósitos de Roma, pero ya será tarde para salir de la trampa. Roma está aumentando sigilosamente su poder. Sus doctrinas están ejerciendo su influencia en las cámaras legislativas, en las iglesias y en los corazones de los hombres. Ya está levantando sus soberbios e imponentes edificios en cuyos secretos recintos reanudará sus antiguas persecuciones. Está acumulando ocultamente sus fuerzas y sin despertar sospechas para alcanzar sus propios fines y para dar el golpe en su debido tiempo. Todo lo que Roma desea es asegurarse alguna ventaja, y ésta ya le ha sido concedida. Pronto veremos y palparemos los propósitos del romanismo. Cualquiera que crea u obedezca a la Palabra de Dios incurrirá en oprobio y persecución. (El Conflicto de los Siglos:638)
  7. Finalmente señora White, ¿por qué la gran mayoría de los religiosos de hoy se oponen a las denuncias que Ud. hace del papado, y alegan que esto es no tener amor? • R. 15. Los ministros que procuran agradar a los hombres, y claman: Paz, paz, cuando Dios no ha hablado de paz, debieran humillar su corazón delante del Señor, y pedirle perdón por su falta de sinceridad y de valor moral. No es el amor a su prójimo lo que los induce a suavizar el mensaje que se les ha confiado, sino el hecho de que procuran complacerse a sí mismos y aman su comodidad. El verdadero amor se esfuerza en primer lugar por honrar a Dios y salvar las almas. Los que tengan este amor no eludirán la verdad para ahorrarse los resultados desagradables que pueda tener el hablar claro. (Profetas y Reyes:104) •
  8. Señora White, si se hace necesario, ¿hablaremos otra vez en el futuro sobre este mismo tema, y de este mismo modo? • R. 16. Los protestantes se han entremetido con el papado y lo han patrocinado; … Los hombres cierran los ojos ante el verdadero carácter del romanismo, ante los peligros que hay que temer de su supremacía. Hay necesidad de despertar al pueblo para hacerle rechazar los avances de este enemigo peligrosísimo de la libertad civil y religiosa. (El Conflicto de los Siglos:622)

Trigo y cizaña: el corazón

Imagen N°31- ¿Qué otra aplicación tienen los símbolos de la parábola?

  • El sembrador de la buena semilla: El Hijo del Hombre y sus seguidores (Pro.8:6-8; Mar.16:15).

“Cristo, el Sembrador celestial, salió a sembrar. Dejó su hogar de seguridad y paz, dejó la gloria que él tenía con el Padre antes que el mundo fuese, dejó su puesto en el trono del universo. Salió como uno que sufre, como hombre tentado; salió solo, para sembrar con lágrimas, para verter su sangre, la simiente de vida para el mundo perdido. Sus servidores deben salir a sembrar de la misma manera.” P.V.G.M., 19:1.

  • La buena semilla: La verdad (1Ped.1:23).

“El sembrador siembra la palabra”…  Un sembrador proveniente de un mundo más alto, Cristo, vino a sembrar las semillas de verdad. Aquel que había estado en los concilios de Dios, Aquel que había morado en el lugar santísimo del Eterno, podía traer a los hombres los puros principios de la verdad. Desde la caída del hombre, Cristo había sido el Revelador de la verdad al mundo. Por medio de él, la incorruptible simiente, “la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre”, es comunicada a los hombres. En aquella primera promesa pronunciada a nuestra raza caída, en el Edén, Cristo estaba sembrando la simiente del Evangelio.” P.V.G.M., 19-20.

  • El sembrador de la cizaña: El diablo y sus agentes (Gén.3:1-4; Jn.8:44).

“Si se hubiese ejercido fidelidad y vigilancia, si nadie se hubiese dormido y manifestado negligencia, el enemigo no habría tenido una oportunidad tan favorable para sembrar la cizaña entre el trigo. Satanás no duerme nunca. Siempre vela y aprovecha toda oportunidad de mandar sus agentes a diseminar el error, pues halla suelo propicio en muchos corazones no santificados.” 1 J.T., 310:1.

  • La cizaña: El error (Efe.4:14; 1Jn.4:6).

“Desde la caída del hombre, Satanás a estado sembrando las semillas del error.  Fue por medio de un engaño como obtuvo el dominio sobre el hombre al principio, y así trabaja todavía para derrocar el reino de Dios en la tierra y colocar a los hombres bajo su poder.” P.V.G.M., 19-20.

  • El campo: El corazón (Mat.13:19; Sal.119:11).

“Si no los educáis, hay uno que lo hará, porque Satanás espera su oportunidad para sembrar semilla de cizaña en el corazón.” C.N., 29:1.

“El enemigo sembrará cizaña en los corazones de los hijos a menos que los padres siembren en ellos las semillas de la verdad.” C.M., 116:2.

Trigo y cizaña: la iglesia

images1- ¿Qué representa también el campo de la parábola? Sal.92:12-14.

“”El campo -dijo Jesús- es el mundo”.  Pero debemos entender que esto significa la iglesia de Cristo en el mundo. La parábola es una descripción de lo que pertenece al reino de Dios, su obra por la salvación de los hombres; y esta obra se realiza por medio de la iglesia.  En verdad, el Espíritu Santo ha salido a todo el mundo; por todas partes obra en los corazones de los hombres; pero es en la iglesia donde hemos de crecer y madurar para el alfolí de Dios.” P.V.G.M., 49:2.

2- ¿Qué lo que ha asombrado a los siervos de la parábola? Mat.13:27.

“Algunas personas parecen pensar que al entrar en la iglesia serán cumplidas sus expectativas, y hallarán solamente personas puras y perfectas.  Son celosas en su fe, y cuando ven faltas en los miembros de la iglesia, dicen: “Nosotros abandonamos el mundo para no tener ninguna asociación con individuos malos, pero el mal se halla aquí también”; y preguntan, como los siervos de la parábola: “¿De dónde, pues, tiene cizaña?” Pero no necesitamos chasquearnos así, pues el Señor no nos autoriza a sacar la conclusión de que la iglesia es perfecta; y todo nuestro celo no nos permitirá tener éxito en lograr que la iglesia militante sea tan pura como la iglesia triunfante.” T.M., 47 (1893).

3- ¿Cómo son formados el trigo y la cizaña, los verdaderos y los falsos cristianos? Mat.13:19,23.

“La buena simiente representa a aquellos que son nacidos de la palabra de Dios, de la verdad.  La cizaña representa a una clase que constituye los frutos o la personificación del error o los falsos principios.” P.V.G.M., 49:3.

4- ¿En qué ocasión el enemigo ha podido sembrar la cizaña entre el trigo, llenar la iglesia de falsos hermanos? Mat.13:25.

“Satanás no se posesiona de la mente humana por la fuerza. Mientras los hombres duermen, el enemigo siembra la cizaña en la iglesia. Mientras los hombres duermen espiritualmente, el espíritu lleva a cabo su obra de iniquidad. Cuando una persona “no… entiende” (Mat.13: 19), él arrebata la buena semilla que fue sembrada en el corazón. Cuando los seres humanos están en esta condición, cuando su vida espiritual no está siendo alimentada constantemente por el Espíritu de Dios, Satanás puede infundirle su espíritu, y hacerle llevar a cabo sus obras.” 2 M.S., 405:1.

“Si se hubiese ejercido fidelidad y vigilancia, si nadie se hubiese dormido y manifestado negligencia, el enemigo no habría tenido una oportunidad tan favorable para sembrar la cizaña entre el trigo. Satanás no duerme nunca. Siempre vela y aprovecha toda oportunidad de mandar sus agentes a diseminar el error, pues halla suelo propicio en muchos corazones no santificados.” 1 J.T., 310:1.

5- ¿Qué peligro hay en querer arrancar la cizaña antes del tiempo, usando un celo y un espíritu equivocado? Mat.13:28-30.

“Los que creen sinceramente en la verdad son entristecidos y ven sus pruebas y pesares muy acrecentadas por causa de los elementos que están entre ellos y los molestan, desalientan y descorazonan en sus esfuerzos. Pero el Señor quiere enseñarles a sus siervos una lección de gran cuidado en todos sus movimientos. “Dejad crecer juntamente  lo uno y lo otro.” No arranquéis por fuerza la cizaña, no sea que al desarraigarla, se desarraiguen también las preciosas plantas. Tanto los ministros como los miembros de la iglesia deben ser cautelosos, no sea que manifiesten un celo que no esté de acuerdo con el conocimiento.  Hay Peligro de hacer demasiado para curar en la iglesia dificultades que, si se las dejara en paz, con frecuencia se solucionarían solas.  Es una conducta equivocada intervenir prematuramente en cualquier iglesia.  Debemos ejercer el mayor cuidado, paciencia y dominio propio para soportar estas cosas, y no dedicarnos a ponerlas en orden, trabajando con nuestro propio espíritu.” 1 J.T., 310-311.

“La iglesia de Cristo en la tierra será imperfecta, pero Dios no la destruye a causa de su imperfección. Ha habido -y habrá­ personas llenas de celo no conforme a ciencia, que quieren purificar la iglesia y desarraigar la cizaña de en medio del trigo. Pero Cristo nos ha dado luz especial sobre como tratar con los que yerran y con los que están en la iglesia, pero no son convertidos. Ninguna resolución espasmódica, celosa y apresurada ha de ser tomada por los miembros de la iglesia, para separar de ella a los que consideran que tienen defectos de carácter. La cizaña aparecerá en medio del trigo; pero haría más daño arrancarla (a menos que sea de la manera señalada por Dios), que dejarla.” Iglesia Remanente, 64:1.

“Así como la cizaña tiene sus raíces estrechamente entrelazadas con las del buen grano, los falsos cristianos en la iglesia pueden estar estrechamente unidos con los verdaderos discípulos.  El verdadero carácter de estos fingidos creyentes no es plenamente manifiesto.  Si se los separase de la iglesia, se haría tropezar a otros que, de no mediar esto, habrían permanecido firme.

“La enseñanza de esta parábola queda ilustrada en el propio trato de Dios con los hombres y los ángeles.  Satanás es un engañador.  Cuando él pecó en el cielo, aun los ángeles leales no discernieron plenamente su carácter.  Esta es la razón por la cual Dios no destruyó en el acto a Satanás.  Si lo hubiese hecho, los santos ángeles no hubieran percibido la justicia y el amor de Dios.  Una duda acerca de la bondad de Dios habría sido una mala semilla productora de amargos frutos de pecado y dolor.  Por lo tanto, el autor del mal fue dejado con vida hasta que desarrollase plenamente su carácter.  A través de las largas edades, Dios ha soportado la angustia de contemplar la obra del mal, y otorgó el infinito Don del Calvario antes de permitir que alguien fuese engañado por las falsas interpretaciones del maligno; pues la cizaña no podía ser extirpada sin peligro de desarraigar también el grano precioso. ¿Y no seremos nosotros tan tolerantes para con nuestros semejantes como el Señor del cielo y de la tierra lo es con Satanás?” P.V.G.M., 51:1.

6- ¿Podemos determinar con toda seguridad quién es trigo y quién es cizaña?

“Si tratásemos de extirpar de la iglesia a aquellos que suponemos cristianos falsos, cometeríamos seguramente errores.  A menudo consideramos sin esperanza a los mismos a quienes Cristo está atrayendo hacia sí.  Si tuviéramos nosotros que tratar con estas almas de acuerdo con nuestro juicio imperfecto tal vez ello extinguiría su última esperanza.  Muchos que se creen cristianos serán hallados faltos al fin.  En el cielo habrá muchos de quienes sus prójimos suponían que nunca entrarían allí.  El hombre juzga por la apariencia, pero Dios juzga el corazón.” P.V.G.M., 50:2.

“El hombre finito está propenso a juzgar mal el carácter, pero Dios no confía la obra de juzgar y hacer un pronunciamiento sobre el carácter a aquellos que no están capacitados para ello.  Nosotros no hemos de decir qué constituye el trigo, y qué constituye la cizaña.  El tiempo de la siega determinará plenamente el carácter de las dos clases especificadas bajo el símbolo de la cizaña y el trigo.  La obra de separación es dada a los ángeles de Dios; no se la encomienda a las manos de algún hombre.” T.M., 44 (ed. 1961).

“Dios tiene hijos preciosos en su iglesia; hay también hombres y mujeres que son como cizaña entre el trigo.  Pero el Señor no le da a Ud. ni a ninguna otra persona el cargo de decir quiénes son cizaña y quiénes son trigo.  Tal vez veamos y condenemos las faltas ajenas, mientras que nosotros mismos tenemos defectos mayores aún, de los que nunca nos hemos percatado, pero que los demás ven distintamente.” 2 J.T., 256:1.

 7- ¿En qué consiste entonces la base de la dificultad de diferenciar entre el trigo y la cizaña en la iglesia? ¿Cuándo se verá claramente la diferencia entre ellos?

“Es verdad que el pecado abierto excluye a los culpables.  Esto lo enseña claramente el Espíritu Santo. Pero, fuera de esto, nadie ha de pronunciar juicio.  Dios no ha dejado a los hombres el decir quiénes se han de presentar en estas ocasiones.  Porque ¿quién puede leer el corazón? ¿Quién puede distinguir la cizaña del trigo?” D.T.G., 612:3.

“No todos los que dicen trabajar por Cristo son discípulos verdaderos.  Entre los que llevan su nombre y se llaman sus obreros, hay quienes no le representan por su carácter. . . Hasta la consumación de los siglos habrá cizaña entre el trigo.” Conflicto y Valor, 318:1.

Nota: La dificultad para diferenciar el trigo de la cizaña no está en la práctica abierta del pecado, sino en la apariencia de piedad y el carácter. Los verdaderos y los falsos cristianos tienen todos defectos de carácter que remediar. El problema es que no se sabe quiénes están luchando con sinceridad para vencer. Por tanto nadie debe pronunciar juicio.

Mal.3:18.

“La cizaña era muy parecida al trigo mientras estaba verde; pero cuando el campo se ponía blanco para la siega, las hierbas sin valor no tenían ninguna semejanza con el trigo que se doblaba bajo el peso de sus llenas y maduras espigas.  Los pecadores que hacen alarde de piedad se mezclan por un tiempo con los verdaderos seguidores de Cristo, y su apariencia de cristianismo tiene por fin engañar a muchos; pero en la cosecha del mundo no habrá ninguna semejanza entre lo bueno y lo malo.  Entonces aquellos que se han unido a la iglesia, pero que no se han unido a Cristo, serán manifestados.” P.V.G.M., 52:3.

8- ¿Es lo mismo con el pecado manifiesto? ¿Cuál debe ser la actitud de la iglesia con los que pecan abiertamente? Mat.18:15-17.

“A la iglesia ha sido conferido el poder de actuar en lugar de Cristo.  Es instrumento de Dios para la conservación del orden y la disciplina entre su pueblo.  En ella ha delegado el Señor el poder para arreglar todas las cuestiones relativas a su prosperidad, pureza y orden.  A ella le incumbe la responsabilidad de excluir de su comunión a los que no son dignos de ella, a los que por su conducta anticristiana deshonrarían la verdad.  Cuanto haga la iglesia que esté de acuerdo con las indicaciones dadas en la Palabra de Dios será ratificado en el cielo.” 3 J.T., 203:2.

“El pecado y los pecadores que hay en la iglesia deben ser eliminados prestamente, a fin de que no contaminen a otros.  La verdad y la pureza requieren que hagamos una obra más cabal para limpiar de Acanes el campamento.  No toleren el pecado en un hermano los que tienen cargos de responsabilidad.  Muéstrenle que debe dejar sus pecados o ser separado de la iglesia.” 2 J.T., 38:0.

“Limpiad el campo de esta corrupción moral, si ella aqueja a los hombres más encumbrados en las más altas posiciones.  Dios no jugará con ellos.  La fornicación está en nuestras filas.  Lo sé, porque me fue mostrado que está fortaleciendo y extendiendo su contaminación.  Hay mucho que jamás sabremos; pero aquello que es revelado hace a la iglesia responsable y culpable a menos que se muestre esfuerzo determinado para erradicar el mal.  Limpiad el campamento, porque hay algo maldito en él.” T.M., 427-428 (435 ed. 1961).

Nota: No se puede calificar de cizañas a los que están pecando abiertamente. Éstos son “espinos y malezas” en el jardín (2Sam.23:6; Miq.7:2-4), deben ser arrancados.

9- ¿A quiénes culpa Dios y hace responsable cuando se tolera al pecador? Núm.16:22; Jos.7:11; 22:20.

“La instrucción de Cristo en cuanto al trato con los que yerran repite en forma más específica la enseñanza dada a Israel por Moisés: “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón: ingenuamente reprenderás a tu prójimo, y no consentirás sobre él pecado.”  Es decir, que si uno descuida el deber que Cristo ordenó en cuanto a restaurar a quienes están en error y pecado, se hace partícipe del pecado. Somos tan responsables de los males que podríamos haber detenido como si los hubiésemos cometido nosotros mismos.” D.T.G., 409:1.

“Si los que ocupan puestos de responsabilidad pasan por alto los pecados del pueblo, su desagrado pesará sobre ellos, y el pueblo de Dios será tenido en conjunto por responsable de esos pecados.  En su trato con su pueblo en lo pasado, el Señor reveló la necesidad de purificar la iglesia del mal.  Un pecador puede difundir tinieblas que privarán de la luz de Dios a toda la congregación.” 1 J.T., 334:2.

10- ¿Qué declaración en la parábola indica que la separación entre el trigo y la cizaña en la iglesia se hace antes de la venida de Cristo? Mat.13:41.

Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad”

11- ¿Desde cuándo se está efectuando esta obra de separación?

“Quien observa puede no discernir ninguna diferencia; pero hay Uno que dijo que la cizaña no había de ser arrancada por manos humanas para que no fuera desarraigado también el trigo.  Permitid que crezcan juntas hasta la cosecha.  Entonces el Señor envía a sus segadores a juntar la cizaña y atarla en manojos para quemar, mientras el trigo es juntado en el alfolí celestial.  El tiempo del juicio es un periodo muy solemne, cuando el Señor reúne a los suyos de entre la cizaña.  Los que han sido miembros de la misma familia  están separados… Los que han sido obedientes a los mandamientos de Dios se unirán con el grupo de los santos en luz; ellos entrarán por las puertas en la ciudad, y tendrán derecho al árbol de la vida.  El uno será tomado.  Su nombre estará en el libro de la vida, mientras otros con los cuales él se asoció tendrán la señal de la eterna separación de Dios.” T.M., 234 (237 ed. 1961).

12- ¿Qué ángel hace la separación entre el trigo y la cizaña en la iglesia? Amos 9:9.

“Vi luego el tercer ángel.  Dijo mi ángel acompañante: “Su obra es terrible.  Su misión es tremenda.  Es el ángel que ha de separar el trigo de la cizaña, y sellar o atar el trigo para el granero celestial.  Estas cosas debieran absorber completamente la mente y la atención.”” P.E., 118:1.

Trigo y cizaña: el mundo

descarga1- ¿Qué explicación dio Jesús de los símbolos usados en la parábola? Mat.13:36-39.

  1. El sembrador de la buena semilla: El Hijo del Hombre.
  2. El campo: El mundo.
  3. La buena semilla: Los hijos del reino.
  4. La cizaña: Los hijos del malo.
  5. El sembrador de la cizaña: El diablo.
  6. La siega: El fin del mundo.
  7. Los segadores: Los ángeles.
  8. ¿Pueden los cristianos, los hijos del reino, dejar de estar en contacto con los impíos del mundo? Jn.17:15; 1Cor.5:9-10.

 3- Siendo el campo el mundo, ¿cuándo será entonces la siega según esta primera aplicación? Mat.13:39-40.

“Está por sobrecogernos el día en que los justos serán atados como trigo precioso en gavillas para el alfolí celestial, mientras que los perversos serán, como cizaña, recogidos para los fuegos del postrer gran día.  Pero, crecen “juntamente lo uno y lo otro hasta la siega.” (Mat.13:30.)

“Al cumplir con los deberes de la vida, los justos se verán hasta el último día en contacto con los impíos.  Los hijos de la luz están diseminados entre los hijos de las tinieblas, para que todos puedan ver el contraste.  Así han de demostrar los hijos de Dios “las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.” (1Ped.2:9.) El amor divino, al resplandecer en el corazón, y la armonía cristiana manifestada en la vida, serán como una vislumbre del cielo concedida a los hombres del mundo para que vean y aprecien su excelencia.” 2 J.T., 12-13.

¿Pueden hablarnos nuestros muertos?

espiritismo-satanismo.jpg-w620La obra ministradora de los santos ángeles, tal cual está presentada en las Santas Escrituras, es una verdad de las más alentadoras y de las más preciosas para todo discípulo de Cristo. Pero la enseñanza de la Biblia acerca de este punto ha sido obscurecida y pervertida por los errores de la teología popular. La doctrina de la inmortalidad natural, tomada en un principio de la filosofía pagana e incorporada a la fe cristiana en los tiempos tenebrosos de la gran apostasía, ha suplantado la verdad tan claramente enseñada por la Santa Escritura, de que “los muertos nada saben.” Multitudes han llegado a creer que los espíritus de los muertos son los “espíritus ministradores, enviados para hacer servicio a favor de los que han de heredar la salvación.” Y esto a pesar del testimonio de las Santas Escrituras respecto a la existencia de los ángeles celestiales y a la relación que ellos tienen con la historia humana desde antes que hubiese muerto hombre alguno.
La doctrina de que el hombre queda consciente en la muerte, y más aún la creencia de que los espíritus de los muertos vuelven para servir a los vivos, preparó el camino para el espiritismo moderno. Si los muertos son admitidos a la presencia de Dios y de los santos ángeles y si son favorecidos con conocimientos que superan en mucho a los que poseían anteriormente, ¿por qué no habrían de volver a la tierra para iluminar e ilustrar a los vivos? Si, como lo enseñan los teólogos populares, los espíritus de los muertos se ciernen en torno de sus amigos en la tierra, ¿por qué no les sería permitido comunicarse con ellos para prevenirlos del mal o para consolarlos en sus penas? ¿Cómo podrán los que creen en el estado consciente de los muertos rechazar lo que les viene cual luz divina comunicada por espíritus glorificados? Representan un medio de comunicación considerado sagrado, del que Satanás se vale para cumplir sus propósitos. Los ángeles caídos que ejecutan sus órdenes se presentan como mensajeros del mundo de los espíritus. Al mismo tiempo que el príncipe del mal asevera poner a los vivos en comunicación con los muertos, ejerce también su influencia fascinadora sobre las mentes de aquéllos.
Satanás puede evocar ante los hombres la apariencia de sus amigos fallecidos. La imitación es perfecta; los rasgos familiares, las palabras y el tono son reproducidos con una exactitud maravillosa. Muchas personas se consuelan con la seguridad de que sus seres queridos están gozando de las delicias del cielo; y sin sospechar ningún peligro, dan oídos a “espíritus seductores, y a enseñanzas de demonios.”
Después que Satanás ha hecho creer a esas personas que los muertos vuelven en realidad a comunicarse con ellas, hace aparecer a seres humanos que murieron sin preparación. Estos aseguran que son felices en el cielo y hasta que ocupan allí elevados puestos, por lo que se difunde el error de que no se hace diferencia entre los justos y los injustos. Esos supuestos visitantes del mundo de los espíritus dan a veces avisos y advertencias que resultan exactos. Luego que se han ganado la confianza, presentan doctrinas que de hecho destruyen la fe en las Santas Escrituras. Aparentando profundo interés por el bienestar de sus amigos en la tierra, insinúan los errores más peligrosos. El hecho de que dicen algunas verdades y pueden a veces anunciar acontecimientos da a sus testimonios una apariencia de verosimilitud; y sus falsas enseñanzas son aceptadas por las multitudes con tanta diligencia y creídas tan a ciegas, como si se tratara de las verdades más sagradas de la Biblia. Se rechaza la ley de Dios, se desprecia al Espíritu de gracia y se considera la sangre de la alianza como cosa profana. Los espíritus niegan la divinidad de Cristo y hasta ponen al Creador en el mismo nivel que ellos mismos. Bajo este nuevo disfraz el gran rebelde continúa llevando adelante la guerra que empezó en el cielo y que se prosigue en la tierra desde hace unos seis mil años.
Muchos tratan de explicar las manifestaciones espiritistas atribuyéndolas por completo al fraude y a juego de manos de los médiums. Pero, si bien es cierto que muchas veces se han hecho pasar supercherías por verdaderas manifestaciones, no deja de haber habido también manifestaciones de poder sobrenatural. Los llamamientos misteriosos con que empezó el espiritismo moderno no fueron resultado de la superchería o de la astucia humana, sino obra directa de ángeles malos, que introdujeron así uno de los engaños más eficaces para la destrucción de las almas. Muchos hombres serán entrampados por la creencia de que el espiritismo es tan sólo una impostura humana; pero cuando sean puestos en presencia de manifestaciones cuyo carácter sobrenatural no pueda negarse, serán seducidos y obligados a aceptarlas como revelación del poder divino.
Estas personas no toman en cuenta el testimonio de las Santas Escrituras respecto a los milagros de Satanás y de sus agentes. No fué sino mediante la ayuda de Satanás que los nigromantes de Faraón pudieron imitar la acción de Dios. San Pablo declara que antes de la segunda venida de Cristo habrá manifestaciones análogas del poder satánico. La venida del Señor debe ser precedida de la “operación de Satanás, con todo poder, y con señales, y con maravillas mentirosas, y con todo el artificio de la injusticia.” 2 Tesalonicenses 2:9, 10 (VM). Y el apóstol San Juan, describiendo el poder milagroso que se ha de dar a conocer en los últimos días, declara: “Obra grandes prodigios, de tal modo que hace descender fuego del cielo a la tierra, a la vista de los hombres. Y engaña a los que habitan sobre la tierra, por medio de las señales que se le ha dado poder de hacer.” Apocalipsis 13:13, 14 (VM). Lo que se predice aquí no es una simple impostura. Los hombres serán engañados por los milagros que los agentes de Satanás no sólo pretenderán hacer, sino que de hecho tendrán poder para realizar.
El príncipe de las tinieblas, que por tanto tiempo ha estado empleando los poderes de su inteligencia superior en la obra de engaño, adapta hábilmente sus tentaciones a los hombres de todas las clases y condiciones. A las personas cultas y refinadas les presenta el espiritismo bajo sus aspectos más sutiles e intelectuales, y así consigue atraer a muchos a sus redes. La sabiduría que comunica el espiritismo es la que describe el apóstol Santiago, la cual “no es la que desciende de lo alto, sino terrena, animal, diabólica.” Santiago 3:15. Y esto es, precisamente, lo que encubre el gran seductor cuando el sigilo es lo que más conviene a sus fines. El que, vestido con el brillo de celestiales serafines, pudo aparecer ante Cristo para tentarle en el desierto, suele presentarse también a los hombres del modo más atractivo, cual si fuere ángel de luz. Apela a la razón por la presentación de temas elevados; deleita los sentidos con escenas que cautivan y conquistan los afectos por medio de imágenes elocuentes de amor y caridad. Excita la imaginación en sublimes arrebatos e induce a los hombres a enorgullecerse tanto de su propia sabiduría, que en el fondo de su corazón desprecian al Dios eterno. Ese ser poderoso que pudo transportar al Redentor del mundo a un altísimo monte y poner ante su vista todos los reinos y la gloria de la tierra, presentará sus tentaciones a los hombres y pervertirá los sentidos de todos los que no estén protegidos por el poder divino.
Satanás seduce hoy día a los hombres como sedujo a Eva en el Edén, lisonjeándolos, alentando en ellos el deseo de conocimientos prohibidos y despertando en ellos la ambición de exaltarse a sí mismos. Fué alimentando esos males cómo cayó él mismo, y por ellos trata de acarrear la ruina de los hombres. “Y seréis como Dios—dijo él,—conocedores del bien y del mal.” Génesis 3:5 (VM). El espiritismo enseña “que el hombre es un ser susceptible de adelanto; que su destino consiste en progresar desde su nacimiento, aun hasta la eternidad, hacia la divinidad.” Y además que “cada inteligencia se juzgará a sí misma y no será juzgada por otra.” “El juicio será justo, porque será el juicio que uno haga de sí mismo… El tribunal está interiormente en vosotros.” Un maestro espiritista dijo cuando “la conciencia espiritual” se despertó en él: “Todos mis semejantes eran semídioses no caídos.” Y otro dice: “Todo ser justo y perfecto es Cristo.”
Así, en lugar de la justicia y perfección del Dios infinito que es el verdadero objeto de la adoración; en lugar de la justicia perfecta de la ley, que es el verdadero modelo de la perfección humana, Satanás ha colocado la naturaleza pecadora del hombre sujeto al error, como único objeto de adoración, única regla del juicio o modelo del carácter. Eso no es progreso, sino retroceso.
Hay una ley de la naturaleza intelectual y espiritual según la cual modificamos nuestro ser mediante la contemplación. La inteligencia se adapta gradualmente a los asuntos en que se ocupa. Se asimila lo que se acostumbra a amar y a reverenciar. Jamás se elevará el hombre a mayor altura que a la de su ideal de pureza, de bondad o de verdad. Si se considera a sí mismo como el ideal más sublime, jamás llegará a cosa más exaltada. Caerá más bien en bajezas siempre mayores. Sólo la gracia de Dios puede elevar al hombre. Si depende de sus propios recursos, su conducta empeorará inevitablemente.
A los indulgentes consigo mismos, a los amigos del placer, a los sensuales, el espiritismo se presenta bajo un disfraz menos sutil que cuando se presenta a gente más refinada e intelectual. En sus formas groseras, aquéllos encuentran lo que está en armonía con sus inclinaciones. Satanás estudia todos los indicios de la fragilidad humana, nota los pecados que cada hombre está inclinado a cometer, y cuida luego de que no falten ocasiones para que las tendencias hacia el mal sean satisfechas. Tienta a los hombres para que se excedan en cosas que son legítimas en sí mismas, a fin de que la intemperancia debilite sus fuerzas físicas y sus energías mentales y morales. Ha hecho morir y está haciendo morir miles de personas por la satisfacción de las pasiones, embruteciendo así la naturaleza humana. Y para completar su obra, declara por intermedio de los espíritus, que “el verdadero conocimiento coloca a los hombres por encima de toda ley;” que “cualquier cosa que sea, es buena;” que “Dios no condena;” y que “todos los pecados que se cometen se cometen sin envolver culpabilidad alguna.” Cuando la gente es inducida así a creer que el deseo es ley suprema, que la libertad es licencia y que el hombre no es responsable más que ante sí mismo, ¿quién puede admirarse de que la corrupción y la depravación abunden por todas partes? Las multitudes aceptan con avidez las enseñanzas que les dan libertad para obedecer los impulsos carnales. Se da rienda suelta a la lujuria y el hombre pierde el imperio sobre sí mismo; las facultades del espíritu y del alma son sometidas a los más bestiales apetitos, y Satanás prende alegremente en sus redes a millares de personas que profesan ser discípulos de Cristo.
Pero nadie tiene por qué dejarse alucinar por los asertos engañosos del espiritismo. Dios ha dado a los hombres luz suficiente para que puedan descubrir la trampa. Como ya lo hemos visto, la teoría que constituye el fundamento mismo del espiritismo está en plena contradicción con las declaraciones más terminantes de las Santas Escrituras. La Biblia declara que los muertos no saben nada, que sus pensamientos han perecido; no tienen parte en nada de lo que se hace bajo el sol; no saben nada de las dichas ni de las penas de los que les eran más caros en la tierra.
Además, Dios ha prohibido expresamente toda supuesta comunicación con los espíritus de los muertos. En tiempo de los hebreos había una clase de personas que pretendía, como los espiritistas de nuestros días, sostener comunicaciones con los muertos. Pero la Biblia declara que los “espíritus,” como se solía llamar a los visitantes de otros mundos, son “espíritus de demonios.” [Compárese Números 25:1-3; Salmos 106:28; 1 Corintios 10:20; Apocalipsis 16:14.] La costumbre de tratar con espíritus o adivinos fué declarada abominación para el Señor y era solemnemente prohibida so pena de muerte. Levítico 19:31; 20:27. Aun el nombre de la hechicería es objeto de desprecio en la actualidad. El aserto de que los hombres pueden tener comunicación con malos espíritus es considerado como una fábula de la Edad Media. Pero el espiritismo, que cuenta con centenares de miles y hasta con millones de adherentes, que se ha abierto camino entre las sociedades científicas, que ha invadido iglesias y que ha sido acogido con favor entre los cuerpos legislativos y hasta en las cortes de los reyes—este engaño colosal no es más que la reaparición, bajo un nuevo disfraz, de la hechicería condenada y prohibida en la antigüedad.
Si no existiera otra evidencia tocante a la naturaleza real del espiritismo, debería bastar a todo cristiano el hecho de que los espíritus no hacen ninguna diferencia entre lo que es justo y lo que es pecado, entre el más noble y puro de los apóstoles de Cristo y los más degradados servidores de Satanás. Al representar al hombre más vil como si estuviera altamente exaltado en el cielo, es como si Satanás declarara al mundo: “No importa cuán malos seáis; no importa que creáis o no en Dios y en la Biblia. Vivid como gustéis, que el cielo es vuestro hogar.” Los maestros espiritistas declaran virtualmente: “Todo aquel que obra mal es bueno a los ojos de Jehová, y él se complace en los tales; o si no, ¿dónde está el Dios de juicio?” Malaquías 2:17 (VM). La Palabra de Dios dice: “¡Ay de los que llaman a lo malo bueno, y a lo bueno malo; que ponen tinieblas por luz, y luz por tinieblas!” Isaías 5:20 (VM).
Esos espíritus mentirosos representan a los apóstoles como contradiciendo lo que escribieron bajo la inspiración del Espíritu Santo durante su permanencia en la tierra. Niegan el origen divino de la Biblia, anulan así el fundamento de la esperanza cristiana y apagan la luz que revela el camino hacia el cielo. Satanás hace creer al mundo que la Biblia no es más que una ficción, o cuando mucho un libro apropiado para la infancia de la raza, del que se debe hacer poco caso ahora, o ponerlo a un lado por anticuado. Y para reemplazar la Palabra de Dios ese mismo Satanás ofrece sus manifestaciones espiritistas. Estas están enteramente bajo su dirección y mediante ellas puede hacer creer al mundo lo que quiere. Pone en la obscuridad, precisamente donde le conviene que esté, el Libro que le debe juzgar a él y a sus siervos y hace aparecer al Salvador del mundo como un simple hombre. Así como la guardia romana que vigilaba la tumba de Jesús difundió la mentira que los sacerdotes y los ancianos insinuaron para negar su resurrección, así también los que creen en las manifestaciones espiritistas tratan de hacer creer que no hay nada milagroso en las circunstancias que rodearon la vida de Jesús. Después de procurar así que la gente no vea a Jesús, le llaman la atención hacia sus propios milagros y los declaran muy superiores a las obras de Cristo.
Es cierto que el espiritismo está mudando actualmente sus formas, y echando un velo sobre algunos de sus rasgos más repulsivos, reviste un disfraz cristiano. Pero sus declaraciones hechas desde la tribuna y en la prensa han sido conocidas por el público desde hace muchos años, y revelan su carácter verdadero. Esas enseñanzas no pueden ser negadas ni encubiertas.
Hasta en su forma actual, lejos de ser más tolerable, el espiritismo es en realidad más peligroso que anteriormente, debido a la mayor sutileza de su engaño. Mientras años atrás atacaba a Cristo y la Biblia, declara ahora que acepta a ambos. Pero su interpretación de la Biblia está calculada para agradar al corazón irregenerado, al paso que anula el efecto de sus verdades solemnes y vitales. Los espiritistas hacen hincapié en el amor como si fuese atributo principal de Dios, pero lo rebajan hasta hacer de él un sentimentalismo enfermizo y hacen poca distinción entre el bien y el mal. La justicia de Dios, su reprobación del pecado, las exigencias de su santa ley, todo eso lo pierden de vista. Enseñan al pueblo a que mire el Decálogo como si fuera letra muerta. Fábulas agradables y encantadoras cautivan los sentidos e inducen a los hombres a que rechacen la Biblia como fundamento de su fe. Se niega a Cristo tan descaradamente como antes; pero Satanás ha cegado tanto al pueblo que no discierne el engaño.
Pocas son las personas que tienen justo concepto del poder engañoso del espiritismo y del peligro que hay en caer bajo su influencia. Muchas personas juegan con él sin otro objeto que el de satisfacer su curiosidad. No tienen fe verdadera en él y se llenarían de horror al pensar en abandonarse al dominio de los espíritus. Pero se aventuran en terreno vedado y el poderoso destructor ejerce su ascendiente sobre ellos contra su voluntad. Pero una vez que los induce a abandonar sus inteligencias a su dirección, los mantiene cautivos. Es imposible que con su propia fuerza rompan el encanto hechicero y seductor. Sólo el poder de Dios otorgado en contestación a la fervorosa oración de fe, puede libertar a esas almas prisioneras.
Todos aquellos que conservan y cultivan rasgos pecaminosos de carácter, o que fomentan un pecado conocido, atraen las tentaciones de Satanás. Se separan de Dios y de la protección de sus ángeles, y cuando el maligno les tiende sus redes quedan indefensos y se convierten en fácil presa. Los que de tal suerte se abandonan al poder satánico no comprenden adónde los llevará su conducta. Pero, después de haberlos subyugado por completo, el tentador los empleará como agentes para empujar a otros a la ruina.
El profeta Isaías dice: “Y cuando os dijeren: Acudid a los espíritus y a los adivinos, que chirrían y mascullan; responded: ¿No debe un pueblo acudir más bien a su Dios? ¿por los vivos acaso se ha de acudir a los muertos? ¡A la ley y al testimonio! si no hablaren conforme a esta palabra, son aquellos para quienes no ha amanecido.” Isaías 8:19, 20 (VM). Si los hombres hubiesen querido recibir la verdad tan claramente expresada en las Santas Escrituras, referente a la naturaleza del hombre y al estado de los muertos, reconocerían en las declaraciones y manifestaciones del espiritismo la operación de Satanás con poder y con prodigios mentirosos. Pero en vez de renunciar a la libertad tan cara al corazón pecaminoso y a sus pecados favoritos, la mayoría de los hombres cierra los ojos a la luz y sigue adelante sin cuidarse de las advertencias, mientras Satanás tiende sus lazos en torno de ellos y los hace presa suya. “Por cuanto no admitieron el amor de la verdad, para que fuesen salvos, … Dios les envía la eficaz operación de error, a fin de que crean a la mentira.” 2 Tesalonicenses 2:10, 11 (VM).
Los que se oponen a las enseñanzas del espiritismo atacan no sólo a los hombres, sino también a Satanás y a sus ángeles. Han emprendido la lucha contra principados, potestades y malicias espirituales en los aires. Satanás no cederá una pulgada de terreno mientras no sea rechazado por el poder de mensajeros celestiales. El pueblo de Dios debe hacerle frente como lo hizo nuestro Salvador, con las palabras: “Escrito está.” Satanás puede hoy citar las Santas Escrituras como en tiempo de Cristo, y volverá a pervertir las enseñanzas de ellas para sostener sus engaños. Los que quieran permanecer firmes en estos tiempos de peligro deben comprender por sí mismos el testimonio de las Escrituras.
Muchos tendrán que vérselas con espíritus de demonios que personificarán a parientes o amigos queridos y que proclamarán las herejías más peligrosas. Estos espíritus apelarán a nuestros más tiernos sentimientos de simpatía y harán milagros con el fin de sostener sus asertos. Debemos estar listos para resistirles con la verdad bíblica de que los muertos no saben nada y de que los que aparecen como tales son espíritus de demonios.
Es inminente “la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar a los que moran en la tierra.” Apocalipsis 3:10. Todos aquellos cuya fe no esté firmemente cimentada en la Palabra de Dios serán engañados y vencidos. La operación de Satanás es “con todo el artificio de la injusticia” a fin de alcanzar dominio sobre los hijos de los hombres; y sus engaños seguirán aumentando. Pero sólo puede lograr sus fines cuando los hombres ceden voluntariamente a sus tentaciones. Los que busquen sinceramente el conocimiento de la verdad, y se esfuercen en purificar sus almas mediante la obediencia, haciendo así lo que pueden en preparación para el conflicto, encontrarán seguro refugio en el Dios de verdad. “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré” (Vers. 10), es la promesa del Salvador. El enviaría a todos los ángeles del cielo para proteger a su pueblo antes que permitir que una sola alma que confíe en él sea vencida por Satanás.
El profeta Isaías describe el terrible engaño que seducirá a los impíos y les hará creerse al amparo de los juicios de Dios: “Hemos hecho pacto con la muerte, y con el infierno tenemos hecho convenio; cuando pasare el azote, cual torrente, no nos alcanzará; porque hemos puesto las mentiras por nuestro refugio, y entre los embustes nos hemos escondido.” Isaías 28:15 (VM). En la categoría de personas así descritas se encuentran los que en su impenitencia y obstinación se consuelan con la seguridad de que no habrá castigo para el pecador, de que todos los miembros de la humanidad, por grande que sea su corrupción, serán elevados hasta el cielo para volverse como ángeles de Dios. Pero hay otros quienes de modo mucho más aparente están haciendo un pacto con la muerte y un convenio con el infierno. Son los que renuncian a las verdades que Dios dió como defensa para los justos en el día de congoja, y aceptan el falso refugio ofrecido en su lugar por Satanás, o sea los asertos mentirosos del espiritismo.
La obcecación de los hombres de esta generación es indeciblemente sorprendente. Miles de personas rechazan la Palabra de Dios como si no mereciese fe, mientras aceptan con absoluta confianza los engaños de Satanás. Los incrédulos y escarnecedores denuncian el fanatismo, como lo llaman, de los que luchan por la fe de los profetas y de los apóstoles, y se divierten ridiculizando las solemnes declaraciones de las Santas Escrituras referentes a Cristo, al plan de salvación y a la retribución que espera a los que rechazan la verdad. Fingen tener gran lástima por espíritus tan estrechos, débiles y supersticiosos, que acatan los mandatos de Dios y satisfacen las exigencias de su ley. Hacen alarde de tanto descaro como si en realidad hubiesen hecho un pacto con la muerte y un convenio con el infierno—como si hubiesen elevado una barrera insalvable e indestructible entre ellos y la venganza de Dios. Nada puede despertar sus temores. Se han sometido tan completamente al tentador, están tan ligados a él y tan dominados por su espíritu, que no tienen ni fuerza ni deseos para escapar de su lazo.
Satanás ha estado preparándose desde hace tiempo para su último esfuerzo para engañar al mundo. El cimiento de su obra lo puso en la afirmación que hiciera a Eva en el Edén: “De seguro que no moriréis.” “En el día que comiereis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal.” Génesis 3:4, 5 (VM). Poco a poco Satanás ha preparado el camino para su obra maestra de seducción: el desarrollo del espiritismo. Hasta ahora no ha logrado realizar completamente sus designios; pero lo conseguirá en el poco tiempo que nos separa del fin. El profeta dice: “Y vi … tres espíritus inmundos, como ranas: … son espíritus de demonios, que obran prodigios; los cuales salen a los reyes de todo el mundo habitado, a juntarlos para la guerra del gran día del Dios Todopoderoso.” Apocalipsis 16:13, 14 (VM). Todos menos los que estén protegidos por el poder de Dios y la fe en su Palabra, se verán envueltos en ese engaño. Los hombres se están dejando adormecer en una seguridad fatal y sólo despertarán cuando la ira de Dios se derrame sobre la tierra.
Dios, el Señor, dice: “También pondré el juicio por cordel, y la justicia por plomada; y la granizada barrerá el refugio de mentiras, y las aguas arrebatarán vuestro escondrijo. Asimismo vuestro pacto con la muerte será anulado, y vuestro convenio con el infierno no quedará en pie: cuando pasare el azote, cual torrente, vosotros seréis hollados de este invasor.” Isaías 28:17, 18 (VM).

El texto anterior corresponde al capítulo 36 del libro El Conflicto de los Siglos, escrito por Elena G. de White.

El misterio de la inmortalidad

estado de los muertosDesde los tiempos más remotos de la historia del hombre, Satanás se esforzó por engañar a nuestra raza. El que había promovido la rebelión en el cielo deseaba inducir a los habitantes de la tierra a que se uniesen con él en su lucha contra el gobierno de Dios. Adán y Eva habían sido perfectamente felices mientras obedecieron a la ley de Dios, y esto constituía un testimonio permanente contra el aserto que Satanás había hecho en el cielo, de que la ley de Dios era un instrumento de opresión y contraria al bien de sus criaturas. Además, la envidia de Satanás se despertó al ver la hermosísima morada preparada para la inocente pareja. Resolvió hacer caer a ésta para que, una vez separada de Dios y arrastrada bajo su propio poder, pudiese él apoderarse de la tierra y establecer allí su reino en oposición al Altísimo.
Si Satanás se hubiese presentado en su verdadero carácter, habría sido rechazado en el acto, pues Adán y Eva habían sido prevenidos contra este enemigo peligroso; pero Satanás trabajó en la obscuridad, encubriendo su propósito a fin de poder realizar mejor sus fines. Valiéndose de la serpiente, que era entonces un ser de fascinadora apariencia, se dirigió a Eva, diciéndole: “¿Conque Dios os ha dicho: no comáis de todo árbol del huerto?” Génesis 3:1. Si Eva hubiese rehusado entrar en discusión con el tentador, se habría salvado; pero ella se aventuró a alegar con él y entonces fué víctima de sus artificios. Así es como muchas personas son aún vencidas. Dudan y discuten respecto a la voluntad de Dios, y en lugar de obedecer sus mandamientos, aceptan teorías humanas que no sirven más que para encubrir los engaños de Satanás.
“Y respondió la mujer a la serpiente: Del fruto de los árboles del jardín bien podemos comer: mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comeréis de él, ni lo tocaréis, no sea que muráis. Entonces dijo la serpiente a la mujer: De seguro que no moriréis; antes bien, sabe Dios que en el día que comiereis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal.” Vers. 2-5 (VM). La serpiente declaró que se volverían como Dios, que tendrían más sabiduría que antes y que serían capaces de entrar en un estado superior de existencia. Eva cedió a la tentación, y por influjo suyo Adán fué inducido a pecar. Ambos aceptaron la declaración de la serpiente de que Dios no había querido decir lo que había dicho; desconfiaron de su Creador y se imaginaron que les estaba coartando la libertad y que podían ganar gran caudal de sabiduría y mayor elevación quebrantando su ley.
Pero ¿cómo comprendió Adán, después de su pecado, el sentido de las siguientes palabras: “En el día que comieres de él de seguro morirás”? ¿Comprendió que significaban lo que Satanás le había inducido a creer, que iba a ascender a un grado más alto de existencia? De haber sido así, habría salido ganando con la transgresión, y Satanás habría resultado en bienhechor de la raza. Pero Adán comprobó que no era tal el sentido de la declaración divina. Dios sentenció al hombre, en castigo por su pecado, a volver a la tierra de donde había sido tomado: “Polvo eres, y al polvo serás tornado.” Vers. 19. Las palabras de Satanás: “Vuestros ojos serán abiertos” resultaron ser verdad pero sólo del modo siguiente: después de que Adán y Eva hubieron desobedecido a Dios, sus ojos fueron abiertos y pudieron discernir su locura; conocieron entonces lo que era el mal y probaron el amargo fruto de la transgresión.
En medio del Edén crecía el árbol de la vida, cuyo fruto tenía el poder de perpetuar la vida. Si Adán hubiese permanecido obediente a Dios, habría seguido gozando de libre acceso a aquel árbol y habría vivido eternamente. Pero en cuanto hubo pecado, quedó privado de comer del árbol de la vida y sujeto a la muerte. La sentencia divina: “Polvo eres, y al polvo serás tornado,” entraña la extinción completa de la vida.
La inmortalidad prometida al hombre a condición de que obedeciera, se había perdido por la transgresión. Adán no podía transmitir a su posteridad lo que ya no poseía; y no habría quedado esperanza para la raza caída, si Dios, por el sacrificio de su Hijo, no hubiese puesto la inmortalidad a su alcance. Como “la muerte así pasó a todos los hombres, pues que todos pecaron,” Cristo “sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.” Romanos 5:12; 2 Timoteo 1:10. Y sólo por Cristo puede obtenerse la inmortalidad. Jesús dijo: “El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida.” Juan 3:36. Todo hombre puede adquirir un bien tan inestimable si consiente en someterse a las condiciones necesarias. Todos “los que perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,” recibirán “la vida eterna.” Romanos 2:7.
El único que prometió a Adán la vida en la desobediencia fué el gran seductor. Y la declaración de la serpiente a Eva en Edén—“De seguro que no moriréis”—fué el primer sermón que haya sido jamás predicado sobre la inmortalidad del alma. Y sin embargo, esta misma declaración, fundada únicamente en la autoridad de Satanás, repercute desde los púlpitos de la cristiandad, y es recibida por la mayoría de los hombres con tanta prontitud como lo fué por nuestros primeros padres. A la divina sentencia: “El alma que pecare, ésa morirá” (Ezequiel 18:20), se le da el sentido siguiente: El alma que pecare, ésa no morirá, sino que vivirá eternamente. No puede uno menos que extrañar la rara infatuación con que los hombres creen sin más ni más las palabras de Satanás y se muestran tan incrédulos a las palabras de Dios.
Si al hombre, después de su caída, se le hubiese permitido tener libre acceso al árbol de la vida, habría vivido para siempre, y así el pecado se habría inmortalizado. Pero un querubín y una espada que arrojaba llamas guardaban “el camino del árbol de la vida” (Génesis 3:24), y a ningún miembro de la familia de Adán le ha sido permitido salvar esta raya y participar de esa fruta de la vida. Por consiguiente no hay ni un solo pecador inmortal.
Pero después de la caída, Satanás ordenó a sus ángeles que hicieran un esfuerzo especial para inculcar la creencia de la inmortalidad natural del hombre; y después de haber inducido a la gente a aceptar este error, debían llevarla a la conclusión de que el pecador viviría en penas eternas. Ahora el príncipe de las tinieblas, obrando por conducto de sus agentes, representa a Dios como un tirano vengativo, y declara que arroja al infierno a todos aquellos que no le agradan, que les hace sentir eternamente los efectos de su ira, y que mientras ellos sufren tormentos indecibles y se retuercen en las llamas eternas, su Creador los mira satisfecho.
Así es como el gran enemigo reviste con sus propios atributos al Creador y Bienhechor de la humanidad. La crueldad es satánica. Dios es amor, y todo lo que él creó era puro, santo, y amable, hasta que el pecado fué introducido por el primer gran rebelde. Satanás mismo es el enemigo que tienta al hombre y lo destruye luego si puede; y cuando se ha adueñado de su víctima se alaba de la ruina que ha causado. Si ello le fuese permitido prendería a toda la raza humana en sus redes. Si no fuese por la intervención del poder divino, ni hijo ni hija de Adán escaparían.
Hoy día Satanás está tratando de vencer a los hombres, como venció a nuestros primeros padres, debilitando su confianza en el Creador e induciéndoles a dudar de la sabiduría de su gobierno y de la justicia de sus leyes. Satanás y sus emisarios representan a Dios como peor que ellos, para justificar su propia perversidad y su rebeldía. El gran seductor se esfuerza en atribuir su propia crueldad a nuestro Padre celestial, a fin de darse por muy perjudicado con su expulsión del cielo por no haber querido someterse a un soberano tan injusto. Presenta al mundo la libertad de que gozaría bajo su dulce cetro, en contraposición con la esclavitud impuesta por los severos decretos de Jehová. Es así como logra sustraer a las almas de la sumisión a Dios.
¡Cuán repugnante a todo sentimiento de amor y de misericordia y hasta a nuestro sentido de justicia es la doctrina según la cual después de muertos los impíos son atormentados con fuego y azufre en un infierno que arde eternamente, y por los pecados de una corta vida terrenal deben sufrir tormentos por tanto tiempo como Dios viva! Sin embargo, esta doctrina ha sido enseñada muy generalmente y se encuentra aún incorporada en muchos de los credos de la cristiandad. Un sabio teólogo sostuvo: “El espectáculo de los tormentos del infierno aumentará para siempre la dicha de los santos. Cuando vean a otros seres de la misma naturaleza que ellos y que nacieron en las mismas circunstancias, cuando los vean sumidos en semejante desdicha, mientras que ellos estén en tan diferente situación, sentirán en mayor grado el goce de su felicidad.” Otro dijo lo siguiente: “Mientras que la sentencia de reprobación se esté llevando a efecto por toda la eternidad sobre los desgraciados que sean objeto de la ira, el humo de sus tormentos subirá eternamente también a la vista de los que sean objeto de misericordia, y que, en lugar de compadecerse de aquéllos, exclamarán: ¡Amén! ¡Aleluya! ¡Alabad al Señor!”
¿En qué página de la Palabra de Dios se puede encontrar semejante enseñanza? ¿Los rescatados no sentirán acaso en el cielo ninguna compasión y ni siquiera un leve asomo de humanidad? ¿Habrán quedado esos sentimientos por ventura substituídos por la indiferencia del estoico o la crueldad del salvaje?—No, mil veces no. No es ésa la enseñanza del Libro de Dios. Los que presentan opiniones como las expresadas en las citas anteriores pueden ser sabios y aun hombres honrados; pero han sido engañados por los sofismas de Satanás. El es quien los induce a desnaturalizar las enérgicas expresiones de las Sagradas Escrituras, dando al lenguaje bíblico un tinte de amargura y malignidad que es propio de él, Satanás, pero no de nuestro Creador. “¡Vivo yo! dice Jehová el Señor, que no me complazco en la muerte del inicuo, sino antes en que vuelva el inicuo de su camino y viva. Volveos, volveos de vuestros caminos malos, pues ¿por qué moriréis?” Ezequiel 33:11 (VM).
¿Qué ganaría Dios con que creyéramos que él se goza en contemplar los tormentos eternos, que se deleita en oír los gemidos, los gritos de dolor y las imprecaciones de las criaturas a quienes mantiene sufriendo en las llamas del infierno? ¿Pueden acaso esas horrendas disonancias ser música para los oídos de Aquel que es amor infinito? Se alega que esas penas sin fin que sufren los malos demuestran el odio de Dios hacia el pecado, ese mal tan funesto a la paz y al orden del universo. ¡Oh, qué horrible blasfemia! ¡Como si el odio que Dios tiene al pecado fuese motivo para eternizar el pecado! Pues según las enseñanzas de esos mismos teólogos, los tormentos continúos y sin esperanza de misericordia enfurecen sus miserables víctimas, que al manifestar su ira con juramentos y blasfemias, aumentan continuamente el peso de su culpabilidad. La gloria de Dios no obtiene realce con que se perpetúe el pecado al través de los siglos sin fin.
Es incalculable para el espíritu humano el daño que ha producido la herejía de los tormentos eternos. La religión de la Biblia, llena de amor y de bondad, y que abunda en compasión, resulta empañada por la superstición y revestida de terror. Cuando consideramos con cuán falsos colores Satanás pintó el carácter de Dios, ¿podemos admirarnos de que se tema, y hasta se aborrezca a nuestro Creador misericordioso? Las ideas espantosas que respecto de Dios han sido propagadas por el mundo desde el púlpito, han hecho miles y hasta millones de escépticos e incrédulos.
La teoría de las penas eternas es una de las falsas doctrinas que constituyen el vino de las abominaciones de Babilonia, del cual ella da de beber a todas las naciones. Apocalipsis 14:8; 17:2. Es verdaderamente inexplicable que los ministros de Cristo hayan aceptado esta herejía y la hayan proclamado desde el púlpito. La recibieron de Roma, como de Roma también recibieron el falso día de reposo. Es cierto que dicha herejía ha sido enseñada por hombres piadosos y eminentes, pero la luz sobre este asunto no les había sido dada como a nosotros. Eran responsables tan sólo por la luz que brillaba en su tiempo; nosotros tenemos que responder por la que brilla en nuestros días. Si nos alejamos del testimonio de la Palabra de Dios y aceptamos falsas doctrinas porque nuestros padres las enseñaron, caemos bajo la condenación pronunciada contra Babilonia; estamos bebiendo del vino de sus abominaciones.
Muchos a quienes subleva la doctrina de los tormentos eternos se lanzan al error opuesto. Ven que las Santas Escrituras representan a Dios como un ser lleno de amor y compasión, y no pueden creer que haya de entregar sus criaturas a las llamas de un infierno eterno. Pero, como creen que el alma es de por sí inmortal, no ven otra alternativa que sacar la conclusión de que toda la humanidad será finalmente salvada. Muchos son los que consideran las amenazas de la Biblia como destinadas tan sólo a amedrentar a los hombres para que obedezcan y no como debiendo cumplirse literalmente. Así el pecador puede vivir en placeres egoístas, sin prestar atención alguna a lo que Dios exige de él, y esperar sin embargo que será recibido finalmente en su gracia. Semejante doctrina que así especula con la misericordia divina, pero ignora su justicia, agrada al corazón carnal y alienta a los malos en su iniquidad.
Para muestra de cómo los que creen en la salvación universal tuercen el sentido de las Escrituras para sostener sus dogmas deletéreos para las almas, basta citar sus propias declaraciones. En los funerales de un joven irreligioso, muerto instantáneamente en una desgracia, un ministro universalista escogió por texto de su discurso las siguientes palabras que se refieren a David: “Ya estaba consolado acerca de Amnón que era muerto.” 2 Samuel 13:39.
“A menudo me preguntan—dijo el orador—cuál será la suerte de los que mueren en el pecado, tal vez en estado de embriaguez, o que mueren sin haber lavado sus vestiduras de las manchas ensangrentadas del crimen, o como este joven, sin haber hecho profesión religiosa ni tenido experiencia alguna en asuntos de religión. Nos contentamos con citar las Sagradas Escrituras; la contestación que nos dan al respecto ha de resolver tan tremendo problema. Amnón era pecador en extremo; era impenitente, se embriagó y fué muerto en ese estado. David era profeta de Dios; debía saber si Amnón se encontraba bien o mal en el otro mundo. ¿Cuáles fueron las expresiones de su corazón?—‘El rey David deseó ver a Absalom: porque estaba consolado acerca de Amnón que era muerto.’
¿Y qué debemos deducir de estas palabras? ¿No es acaso que los sufrimientos sin fin no formaban parte de su creencia religiosa?—Así lo entendemos nosotros; y aquí encontramos un argumento triunfante en apoyo de la hipótesis más agradable, más luminosa y más benévola de la pureza y de la paz finales y universales. Se había consolado de la muerte de su hijo. ¿Y por qué?—Porque podía con su ojo de profeta echar una mirada hacia el glorioso estado, ver a su hijo muy alejado de todas las tentaciones, libertado y purificado de la esclavitud y corrupciones del pecado, y, después de haber sido suficientemente santificado e ilumínado, admitido a la asamblea de espíritus superiores y dichosos. Su solo consuelo consistía en que su hijo amado al ser recogido del presente estado de pecado y padecimiento, había ido adonde el soplo sublime del Espíritu Santo sería derramado sobre su alma obscurecida; adonde su espíritu se desarrollaría con la sabiduría del cielo y con los dulces transportes del amor eterno, a fin de ser así preparado para gozar con una naturaleza santificada del descanso y de las glorias de la herencia eterna.
“Con esto queremos dar a entender que creemos que la salvación del cielo no depende en nada de lo que podamos hacer en esta vida, ni de un cambio actual de corazón, ni de una creencia actual ni de una profesión de fe religiosa.”
Así es como este profeso ministro de Cristo reitera la mentira ya dicha por la serpiente en Edén: “De seguro que no moriréis.” “En el día que comiereis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios.” Afirma que los más viles pecadores—el homicida, el ladrón y el adúltero—serán preparados después de la muerte para gozar de la eterna bienaventuranza. {CS54 594.1}
¿Y de dónde saca sus conclusiones este falseador de las Sagradas Escrituras?—De una simple frase que expresa la sumisión de David a la dispensación de la Providencia. Su alma “deseó ver a Absalom: porque estaba consolado acerca de Amnón que era muerto.” Al mitigarse con el andar del tiempo la acrimonia de su aflicción, sus pensamientos se volvieron del hijo muerto al hijo vivo que se había desterrado voluntariamente por temor al justo castigo de su crimen. ¡Y esto es una evidencia de que el incestuoso y ebrio Amnón fué al morir llevado inmediatamente a la morada de los bienaventurados, para ser purificado y preparado allí para la sociedad de los ángeles inmaculados! ¡Fábula amena, por cierto, muy apropiada para satisfacer el corazón carnal! Es la doctrina del mismo Satanás y produce el efecto que él desea. ¿Es entonces de extrañar que con tales enseñanzas la iniquidad abunde?
La conducta de este falso maestro ilustra la de otros muchos. Desprenden de sus contextos unas cuantas palabras de las Sagradas Escrituras, por más que en muchos casos aquéllos encierren un significado contrario al que se les presta; y esos pasajes así aislados se tuercen y se emplean para probar doctrinas que no tienen ningún fundamento en la Palabra de Dios. El pasaje citado para probar que el borracho Amnón está en el cielo, no pasa de ser una mera conjetura, a la que contradice terminantemente la declaración llana y positiva de las Santas Escrituras de que los dados a la embriaguez no poseerán el reino de Dios. 1 Corintios 6:10. Y así es como los que dudan, los incrédulos y los escépticos convierten la verdad en mentira. Y con tales sofismas se engaña a muchos y se los arrulla en la cuna de una seguridad carnal.
Si fuese cierto que las almas de todos los hombres van directamente al cielo en la hora de la disolución, entonces bien podríamos anhelar la muerte antes que la vida. Esta creencia ha inducido a muchas personas a poner fin a su existencia. Cuando está uno anonadado por los cuidados, por las perplejidades y los desengaños, parece cosa fácil romper el delgado hilo de la vida y lanzarse hacia la bienaventuranza del mundo eterno.
Dios declara positivamente en su Palabra que castigará a los transgresores de su ley. Los que se lisonjean con la idea de que es demasiado misericordioso para ejecutar su justicia contra los pecadores, no tienen más que mirar a la cruz del Calvario. La muerte del inmaculado Hijo de Dios testifica que “la paga del pecado es muerte,” que toda violación de la ley de Dios debe recibir su justa retribución. Cristo, que era sin pecado, se hizo pecado a causa del hombre. Cargó con la culpabilidad de la transgresión y sufrió tanto, cuando su Padre apartó su faz de él, que su corazón fué destrozado y su vida aniquilada. Hizo todos esos sacrificios a fin de redimir al pecador. De ningún otro modo habría podido el hombre libertarse de la penalidad del pecado. Y toda alma que se niegue a participar de la expiación conseguida a tal precio, debe cargar en su propia persona con la culpabilidad y con el castigo por la transgresión.
Consideremos lo que la Biblia enseña además respecto a los impíos y a los que no se han arrepentido, y a quienes los universalistas colocan en el cíelo como santos y bienaventurados ángeles.
“Al que tuviere sed, le daré a beber de la fuente del agua de la vida de balde.” Apocalipsis 21:6 (VM). Esta promesa es sólo para aquellos que tuvieren sed. Sólo aquellos que sienten la necesidad del agua de la vida y que la buscan a cualquier precio, la recibirán. “El que venciere heredará todas las cosas; y yo seré su Dios, y él será mi hijo.” Vers. 7 (VM). Aquí también, las condiciones están especificadas. Para heredar todas las cosas, debemos resistir al pecado y vencerlo.
El Señor declara por el profeta Isaías: “Decid al justo que le irá bien.” “¡Ay del impío! mal le irá porque según las obras de sus manos le será pagado.” Isaías 3:10, 11. “Pero aunque el pecador haga mal cien veces—dice el sabio,—y con todo se le prolonguen los días, sin embargo yo ciertamente sé que les irá bien a los que temen a Dios, por lo mismo que temen delante de él. Al hombre malo empero no le irá bien.” Eclesiastés 8:12, 13 (VM). Y San Pablo declara que el pecador se atesora “ira para el día de la ira de la manifestación del justo juicio de Dios; el cual pagará a cada uno conforme a sus obras;” “tribulación y angustia sobre toda persona humana que obra lo malo.” Romanos 2:5, 6, 9.
“Ningún fornicario, ni persona impúdica, u hombre avaro, el cual es idólatra, tiene herencia alguna en el reino de Cristo y de Dios.” Efesios 5:5 (VM). “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” Hebreos 12:14. “Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad. Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, y los disolutos, y los homicidas, y los idólatras, y cualquiera que ama y hace mentira.” Apocalipsis 22:14, 15.
Dios ha hecho a los hombres una declaración respecto de su carácter y de su modo de proceder con el pecador: “¡Jehová, Jehová, Dios compasivo y clemente, lento en iras y grande en misericordia y en fidelidad; que usa de misericordia hasta la milésima generación; que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, pero que de ningún modo tendrá por inocente al rebelde!” Éxodo 34:6, 7 (VM). “Destruirá a todos los inicuos.” “Los transgresores ¡todos a una serán destruidos; el porvenir de los malos será cortado!” Salmos 145:20; 37:38 (VM). El poder y la autoridad del gobierno de Dios serán empleados para vencer la rebelión; sin embargo, todas las manifestaciones de su justicia retributiva estarán perfectamente en armonía con el carácter de Dios, de un Dios misericordioso, paciente y benévolo.
Dios no fuerza la voluntad ni el juicio de nadie. No se complace en la obediencia servil. Quiere que las criaturas salidas de sus manos le amen porque es digno de amor. Quiere que le obedezcan porque aprecian debidamente su sabiduría, su justicia y su bondad. Y todos los que tienen justo concepto de estos atributos le amarán porque serán atraídos a él por la admiración de sus atributos.
Los principios de bondad, misericordia y amor enseñados y puestos en práctica por nuestro Salvador son fiel trasunto de la voluntad y del carácter de Dios. Cristo declaró que no enseñaba nada que no hubiese recibido de su Padre. Los principios del gobierno divino se armonizan perfectamente con el precepto del Salvador: “Amad a vuestros enemigos.” Dios ejecuta su justicia sobre los malos para el bien del universo, y hasta para el bien de aquellos sobre quienes recaen sus juicios. El quisiera hacerlos felices, si pudiera hacerlo de acuerdo con las leyes de su gobierno y la justicia de su carácter. Extiende hasta ellos las manifestaciones de su amor, les concede el conocimiento de su ley y los persigue con las ofertas de su misericordia; pero ellos desprecian su amor, invalidan su ley y rechazan su misericordia. Por más que reciben continuamente sus dones, deshonran al Dador; aborrecen a Dios porque saben que aborrece sus pecados. El Señor soporta mucho tiempo sus perversidades; pero la hora decisiva llegará al fin y entonces su suerte quedará resuelta. ¿Encadenará él entonces estos rebeldes a su lado? ¿Los obligará a hacer su voluntad?
Los que han escogido a Satanás por jefe, y que se han puesto bajo su poder, no están preparados para entrar en la presencia de Dios. El orgullo, el engaño, la impureza, la crueldad se han arraigado en sus caracteres. ¿Pueden entonces entrar en el cielo para morar eternamente con aquellos a quienes despreciaron y odiaron en la tierra? La verdad no agradará nunca al mentiroso; la mansedumbre no satisfará jamás a la vanidad y al orgullo; la pureza no puede ser aceptada por el disoluto; el amor desinteresado no tiene atractivo para el egoísta. ¿Qué goces podría ofrecer el cielo a los que están completamente absorbidos en los intereses egoístas de la tierra?
¿Acaso podrían aquellos que han pasado su vida en rebelión contra Dios ser transportados de pronto al cielo y contemplar el alto y santo estado de perfección que allí se ve, donde toda alma rebosa de amor, todo semblante irradia alegría, la música arrobadora se eleva en acordes melodiosos en honor a Dios y al Cordero, y brotan raudales de luz del rostro de Aquel que está sentado en el trono e inundan a los redimidos? ¿Podrían acaso aquellos cuyos corazones están llenos de odio hacia Dios y a la verdad y a la santidad alternar con los ejércitos celestiales y unirse a sus cantos de alabanza? ¿Podrían soportar la gloria de Dios y del Cordero?—No, no; años de prueba les fueron concedidos para que pudiesen formar caracteres para el cielo; pero nunca se acostumbraron a amar lo que es puro; nunca aprendieron el lenguaje del cielo, y ya es demasiado tarde. Una vida de rebelión contra Dios los ha inhabilitado para el cielo. La pureza, la santidad y la paz que reinan allí serían para ellos un tormento; la gloria de Dios, un fuego consumidor. Ansiarían huir de aquel santo lugar. Desearían que la destrucción los cubriese de la faz de Aquel que murió para redimirlos. La suerte de los malos queda determinada por la propia elección de ellos. Su exclusión del cielo es un acto de su propia voluntad y un acto de justicia y misericordia por parte de Dios.
Del mismo modo que las aguas del diluvio, las llamas del gran día proclamarán el veredicto de Dios de que los malos son incurables. Ellos no tienen ninguna disposición para someterse a la autoridad divina. Han ejercitado su voluntad en la rebeldía; y cuando termine la vida será demasiado tarde para desviar la corriente de sus pensamientos en sentido opuesto, demasiado tarde para volverse de la transgresión hacia la obediencia, del odio hacia el amor.
Al perdonarle la vida a Caín el homicida, Dios dió al mundo un ejemplo de lo que sucedería si le fuese permitido al pecador seguir llevando una vida de iniquidad sin freno. La influencia de las enseñanzas y de la conducta de Caín arrastraron al pecado a multitudes de sus descendientes, hasta “que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.” “Y corrompióse la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.” Génesis 6:5, 11.
Fué por misericordia para con el mundo por lo que Dios barrió los habitantes de él en tiempo de Noé. Fué también por misericordia por lo que destruyó a los habitantes corrompidos de Sodoma. Debido al poder engañador de Satanás, los obreros de iniquidad se granjean simpatía y admiración y arrastran a otros a la rebelión. Así sucedió en días de Caín y de Noé, como también en tiempo de Abraham y de Lot; y así sucede en nuestros días. Por misericordia para con el universo destruirá Dios finalmente a los que rechazan su gracia.
“Porque la paga del pecado es muerte: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 6:23. Mientras la vida es la heredad de los justos, la muerte es la porción de los impíos. Moisés declaró a Israel: “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal.” Deuteronomio 30:15. La muerte de la cual se habla en este pasaje no es aquella a la que fué condenado Adán, pues toda la humanidad sufre la penalidad de su transgresión. Es “la muerte segunda,” puesta en contraste con la vida eterna.
A consecuencia del pecado de Adán, la muerte pasó a toda la raza humana. Todos descienden igualmente a la tumba. Y debido a las disposiciones del plan de salvación, todos saldrán de los sepulcros. “Ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.” Hechos 24:15. “Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados.” 1 Corintios 15:22. Pero queda sentada una distinción entre las dos clases que serán resucitadas. “Todos los que están en los sepulcros oirán su voz [del Hijo del hombre]; y los que hicieron bien, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron mal a resurrección de condenación.” Juan 5:28, 29. Los que hayan sido “tenidos por dignos” de resucitar para la vida son llamados “dichosos y santos.” “Sobre los tales la segunda muerte no tiene poder.” Apocalipsis 20:6 (VM). Pero los que no hayan asegurado para sí el perdón, por medio del arrepentimiento y de la fe, recibirán el castigo señalado a la transgresión: “la paga del pecado.” Sufrirán un castigo de duración e intensidad diversas “según sus obras,” pero que terminará finalmente en la segunda muerte. Como, en conformidad con su justicia y con su misericordia, Dios no puede salvar al pecador en sus pecados, le priva de la existencia misma que sus transgresiones tenían ya comprometida y de la que se ha mostrado indigno. Un escritor inspirado dice: “Pues de aquí a poco no será el malo: y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá.” Y otro dice: “Serán como si no hubieran sido.” Salmos 37:10; Abdías 16. Cubiertos de infamia, caerán en irreparable y eterno olvido.
Así se pondrá fin al pecado y a toda la desolación y las ruinas que de él procedieron. El salmista dice: “Reprendiste gentes, destruiste al malo, raíste el nombre de ellos para siempre jamás. Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos.” Salmos 9:5, 6. San Juan, al echar una mirada hacia la eternidad, oyó una antífona universal de alabanzas que no era interrumpida por ninguna disonancia. Oyó a todas las criaturas del cielo y de la tierra rindiendo gloria a Dios. Apocalipsis 5:13. No habrá entonces almas perdidas que blasfemen a Dios retorciéndose en tormentos sin fin, ni seres infortunados que desde el infierno unan sus gritos de espanto a los himnos de los elegidos.
En el error fundamental de la inmortalidad natural, descansa la doctrina del estado consciente de los muertos, doctrina que, como la de los tormentos eternos, está en pugna con las enseñanzas de las Sagradas Escrituras, con los dictados de la razón y con nuestros sentimientos de humanidad. Según la creencia popular, los redimidos en el cielo están al cabo de todo lo que pasa en la tierra, y especialmente de lo que les pasa a los amigos que dejaron atrás. ¿Pero cómo podría ser fuente de dicha para los muertos el tener conocimiento de las aflicciones y congojas de los vivos, el ver los pecados cometidos por aquellos a quienes aman y verlos sufrir todas las penas, desilusiones y angustias de la vida? ¿Cuánto podrían gozar de la bienaventuranza del cielo los que revolotean alrededor de sus amigos en la tierra? ¡Y cuán repulsiva es la creencia de que, apenas exhalado el último suspiro, el alma del impenitente es arrojada a las llamas del infierno! ¡En qué abismos de dolor no deben sumirse los que ven a sus amigos bajar a la tumba sin preparación para entrar en una eternidad de pecado y de dolor! Muchos han sido arrastrados a la locura por este horrible pensamiento que los atormentara. ¿Qué dicen las Sagradas Escrituras a este respecto? David declara que el hombre no es consciente en la muerte: “Saldrá su espíritu, tornaráse en su tierra: en aquel día perecerán sus pensamientos.” Salmos 146:4. Salomón da el mismo testimonio: “Porque los que viven saben que han de morir: mas los muertos nada saben.” “También su amor, y su odio y su envidia, feneció ya: ni tiene ya más parte en el siglo, en todo lo que se hace debajo del sol.” “Adonde tú vas no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría.” Eclesiastés 9:5, 6, 10.
Cuando, en respuesta a sus oraciones, la vida de Ezequías fué prolongada por quince años, el rey agradecido, tributó a Dios loores por su gran misericordia. En su canto de alabanza, dice por qué se alegraba: “No te ha de alabar el sepulcro; la muerte no te celebrará; ni esperarán en tu verdad los que bajan al hoyo. El viviente, el viviente sí, él te alabará, como yo, el día de hoy.” Isaías 38:18, 19 (VM). La teología de moda presenta a los justos que fallecen como si estuvieran en el cielo gozando de la bienaventuranza y loando a Dios con lenguas inmortales, pero Ezequías no veía tan gloriosa perspectiva en la muerte. Sus palabras concuerdan con el testimonio del salmista: “Porque en la muerte no hay memoria de ti: ¿Quién te loará en el sepulcro?” Salmos 6:5. “No son los muertos los que alaban a Jehová, ni todos los que bajan al silencio.” Salmos 115:17 (VM).
En el día de Pentecostés, San Pedro declaró que el patriarca David “murió, y fué sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy.” “Porque David no subió a los cielos.” Hechos 2:29, 34. El hecho de que David permanecerá en el sepulcro hasta el día de la resurrección, prueba que los justos no van al cielo cuando mueren. Es sólo mediante la resurrección, y en virtud y como consecuencia de la resurrección de Cristo por lo cual David podrá finalmente sentarse a la diestra de Dios.
Y San Pablo dice: “Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aun estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo son perdidos.” 1 Corintios 15:16-18. Si desde hace cuatro mil años los justos al morir hubiesen ido directamente al cielo, ¿cómo habría podido decir San Pablo que si no hay resurrección, “también los que durmieron en Cristo, son perdidos”? No habría necesidad de resurrección.
El mártir Tyndale, refiriéndose al estado de los muertos, declaró: “Confieso francamente que no estoy convencido de que ellos gocen ya de la plenitud de gloria en que se encuentran Dios y los ángeles elegidos. Ni es tampoco artículo de mi fe; pues si así fuera, entonces no puedo menos que ver que sería vana la predicación de la resurrección de la carne.”—Guillermo Tyndale, en el prólogo de su traducción del Nuevo Testamento, reimpreso en British Reformers—Tindal, Frith, Barnes, 349.
Es un hecho incontestable que la esperanza de pasar al morir a la felicidad eterna ha llevado a un descuido general de la doctrina bíblica de la resurrección. Esta tendencia ha sido notada por el Dr. Adán Clarke, quien escribió: “¡La doctrina de la resurrección parece haber sido mirada por los cristianos como si tuviera una importancia mucho mayor que la que se le concede hoy! ¿Cómo es eso? Los apóstoles insistían siempre en ella y por medio de ella incitaban a los discípulos de Cristo a que fuesen diligentes, obedientes y de buen ánimo. Pero sus sucesores actuales casi nunca la mencionan. Tal la predicación de los apóstoles, y tal la fe de los primitivos cristianos; tal nuestra predicación y tal la fe de los que nos escuchan. No hay doctrina en la que el Evangelio insista más; y no hay doctrina que la predicación de nuestros días trate con mayor descuido.”—[Commentary on the New Testament, tomo II, comentario general de (1 Corintios 15), pág. 3.]
Y así siguieron las cosas hasta resultar en que la gloriosa verdad de la resurrección quedó casi completamente obscurecida y perdida de vista por el mundo cristiano. Es así que un escritor religioso autorizado, comentando las palabras de San Pablo en 1 Tesalonicenses 4:13-18, dice: “Para todos los fines prácticos de consuelo, la doctrina de la inmortalidad bienaventurada de los justos reemplaza para nosotros cualquier doctrina dudosa de la segunda venida del Señor. Cuando morimos es cuando el Señor viene a buscarnos. Eso es lo que tenemos que esperar y para lo que debemos estar precavidos. Los muertos ya han entrado en la gloria. Ellos no esperan el sonido de la trompeta para comparecer en juicio y entrar en la bienaventuranza.”
Pero cuando Jesús estaba a punto de dejar a sus discípulos, no les dijo que irían pronto a reunírsele. “Voy a prepararos el lugar—les dijo.—Y si yo fuere y os preparare el lugar, vendré otra vez, y os recibiré conmigo.” Juan 14:2, 3 (VM). Y San Pablo nos dice además que “el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” Y agrega: “Por tanto, consolaos los unos a los otros en estas palabras.” 1 Tesalonicenses 4:16-18. ¡Cuán grande es el contraste entre estas palabras de consuelo y las del ministro universalista citadas anteriormente! Este último consolaba a los amigos en duelo con la seguridad de que por pecaminoso que hubiese sido el fallecido, apenas hubo exhalado su último suspiro, debió ser recibido entre los ángeles. San Pablo recuerda a sus hermanos la futura venida del Señor, cuando las losas de las tumbas serán rotas y “los muertos en Cristo” resucitarán para la vida eterna.
Antes de entrar en la mansión de los bienaventurados, todos deben ser examinados respecto a su vida; su carácter y sus actos deben ser revisados por Dios. Todos deben ser juzgados con arreglo a lo escrito en los libros y recompensados según hayan sido sus obras. Este juicio no se verifica en el momento de la muerte. Notad las palabras de San Pablo: “Por cuanto ha establecido un día, en el cual ha de juzgar al mundo con justicia, por aquel varón al cual determinó; dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.” Hechos 17:31. El apóstol enseña aquí lisa y llanamente que cierto momento, entonces por venir, había sido fijado para el juicio del mundo.
San Judas se refiere a aquel mismo momento cuando dice: “A los ángeles que no guardaron su original estado, sino que dejaron su propia habitación, los ha guardado en prisiones eternas, bajo tinieblas, hasta el juicio del gran día.” Y luego cita las palabras de Enoc: “¡He aquí que viene el Señor, con las huestes innumerables de sus santos ángeles, para ejecutar juicio sobretodos!” Judas 6, 14, 15 (VM). San Juan declara que vió “a los muertos, pequeños y grandes, estar en pie delante del trono; y abriéronse los libros; … y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los libros.” Apocalipsis 20:12 (VM).
Pero si los muertos están ya gozando de la bienaventuranza del cielo o están retorciéndose en las llamas del infierno, ¿qué necesidad hay de un juicio venidero? Las enseñanzas de la Palabra de Dios respecto a estos importantes puntos no son obscuras ni contradictorias; una inteligencia mediana puede entenderlas. ¿Pero qué espíritu imparcial puede encontrar sabiduría o justicia en la teoría corriente? ¿Recibirán acaso los justos después del examen de sus vidas en el día del juicio, esta alabanza: “¡muy bien, siervo bueno y fiel, … entra en el gozo de tu Señor!” cuando ya habrán estado habitando con él tal vez durante siglos? ¿Se sacará a los malos del lugar de tormento para hacerles oír la siguiente sentencia del juez de toda la tierra: “¡Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno!”? Mateo 25:21, 41 (VM). ¡Burla solemne! ¡Vergonzosa ofensa inferida a la sabiduría y justicia de Dios!
La teoría de la inmortalidad del alma fué una de aquellas falsas doctrinas que Roma recibió del paganismo para incorporarla en el cristianismo. Martín Lutero la clasificó entre “las fábulas monstruosas que forman parte del estercolero romano” de las decretales. (E. Petavel, Le Problème de l’lmmortalité, tomo 2, pág. 77.) Comentando las palabras de Salomón, en el Eclesiastés, de que los muertos no saben nada, el reformador dice: “Otra prueba de que los muertos son … insensibles… Salomón piensa que los muertos están dormidos y no sienten absolutamente nada. Pues los muertos descansan, sin contar ni los días ni los años; pero cuando se despierten les parecerá como si apenas hubiesen dormido un momento.”—[Lutero, Exposition of Solomon’s Booke Called Ecclesiastes, pág. 152.
En ningún pasaje de las Santas Escrituras se encuentra declaración alguna de que los justos reciban su recompensa y los malos su castigo en el momento de la muerte. Los patriarcas y los profetas no dieron tal seguridad. Cristo y sus apóstoles no la mencionaron siquiera. La Biblia enseña a las claras que los muertos no van inmediatamente al cielo. Se les representa como si estuvieran durmiendo hasta el día de la resurrección. 1 Tesalonicenses 4:14; Job 14:10-12. El día mismo en que se corta el cordón de plata y se quiebra el tazón de oro (Eclesiastés 12:6), perecen los pensamientos de los hombres. Los que bajan a la tumba permanecen en el silencio. Nada saben de lo que se hace bajo el sol. Job 14:21. ¡Descanso bendito para los exhaustos justos! Largo o corto, el tiempo no les parecerá más que un momento. Duermen hasta que la trompeta de Dios los despierte para entrar en una gloriosa inmortalidad. “Porque sonará la trompeta, y los muertos resucitarán incorruptibles… Porque es necesario que este cuerpo corruptible se revista de incorrupción, y que este cuerpo mortal se revista de inmortalidad. Y cuando este cuerpo corruptible se haya revestido de incorrupción, y este cuerpo mortal se haya revestido de inmortalidad, entonces será verificado el dicho que está escrito: ¡Tragada ha sido la muerte victoriosamente!” 1 Corintios 15:52-54 (VM). En el momento en que sean despertados de su profundo sueño, reanudarán el curso de sus pensamientos interrumpidos por la muerte. La última sensación fué la angustia de la muerte. El último pensamiento era el de que caían bajo el poder del sepulcro. Cuando se levanten de la tumba, su primer alegre pensamiento se expresará en el hermoso grito de triunfo: “¿Dónde está, oh Muerte, tu aguijón? ¿dónde está, oh Sepulcro, tu victoria?” Vers. 55 (VM).

El texto anterior corresponde al capítulo 34 del libro El Conflicto de los Siglos, escrito por Elena G. de White.

El Espíritu de Profecía

CANALES DE LOS MENSAJES DE DIOS

  • Amós 3:7. Dios no hace nada sin revelarlo a los profetas.
  • Hebreos 1:1. Habló a los padres por medio de los profetas.
  • 1 Samuel 9:9. Los mensajeros de Dios eran llamados videntes.
  • Apocalipsis 1:1, 2. El mensaje viene de Dios a Jesucristo; de Cristo al ángel; del ángel al hombre de Dios; y del hombre de Dios al pueblo.
  • Daniel 8:16; 10:21. Gabriel es el ángel de Cristo.
  • Apocalipsis 22:8, 9. Gabriel es consiervo junto con nosotros.
  • Lucas 1:18, 19. Gabriel está en la presencia de Dios.
  • 2 Pedro 1:21. Los hombres de Dios hablaron movidos por el Espíritu Santo.
  • 2 Samuel 23:1, 2. El Espíritu del Señor habló a David.
  • Números 12:6. Dios habla en visiones y en sueños.

GRANDES PROFETAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO:

  • Éxodo 3:1. Moisés, un pastor.
  • Hechos 2:25, 30. David, un rey.
  • Daniel 2:48; 6:2, 3. Daniel, primer ministro de Babilonia y Persia.

GRANDES PROFETISAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO:

  • Éxodo 15:20. María, la hermana de Moisés.
  • Jueces 4:4. Débora.
  • 2 Reyes 22:14. Hulda.

PROFETAS EN LA IGLESIA CRISTIANA

  • 1 Corintios 12:28. Dios ha asignado profetas en la iglesia.
  • Efesios 4:11-13. Dios dio profetas como un don para unir y perfeccionar a los creyentes en el conocimiento de Cristo.
  • Hechos 13:1. En la iglesia de Antioquía había algunos profetas.
  • Hechos 15:32. Los profetas exhortaban y confirmaban a los hermanos.
  • Hechos 11:27, 28. Los profetas profetizaron una gran una gran hambre en el mundo de la época.

GRANDES PROFETAS EL NUEVO TESTAMENTO:

  • Hechos 7:37. Jesucristo el Señor.
  • Mateo 11:9-11. Juan el Bautista.
  • Apocalipsis 1:1, 9. Juan el Revelador.

PROFETISAS DEL NUEVO TESTAMENTO:

  • Lucas 2:36. Ana.
  • Hechos 21:9. Las 4 hijas de Felipe el evangelista.
  • 1 Corintios 14:22. El Espíritu de profecía es para los que creen en Cristo.
  • Lamentaciones 2:9. Cuando el pueblo se encuentra en mala condición, no hay más ley y los profetas no tienen visiones.
  • Proverbios 29:18. Donde no hay visión, la gente perece.
  • Apocalipsis 12:17. A iglesia de Cristo en los últimos días se distinguía por la observancia de la ley y el testimonio de Jesús.
  • Apocalipsis 19:10. El testimonio de Jesús y el Espíritu de profecía.

CARACTERÍSTICAS DE UN VERDADERO PROFETA

  • Isaías 8:20. Debe hablar de acuerdo a la ley y los testimonios.
  • Jeremías 1:4-9. La palabra de Dios está en su boca.
  • 2 Corintios 10:17, 18. Se gloriará en el Señor, no en sí mismo.
  • Mateo 7:15-17. La obra del profeta será fructífera y revelará bondad.
  • Deuteronomio 18:21, 22. Si las predicciones proféticas no se cumplen 100% podemos ignorarlas.
  • Jeremías 28:9. Si la profecía se cumple, sus palabras son verdaderas.
  • Números 16:28-32. La profecía específica de Moisés se cumplió.
  • Mateo 24:24, Se nos advierte que habrá muchos falsos profetas en los últimos días.
  • 1 Tesalonicenses 5:20, 21. Prueba todas las cosas, retiene lo que es bueno.
  • 2 Crónicas 20:20. Cree en los profetas de Dios y prospera.
  • Daniel 10:8-10, 18. Mientras el profeta de Dios está en trance no tiene fuerzas ni respira; recibe fuerzas sobrenaturales.
  • Daniel 10:15-17. Está mudo hasta que sus labios son tocados por el ángel; luego habla sin respirar.
  • Números 24:16. Sus ojos permanecen abiertos mientras está en visión.
  • 2 Corintios 12:2-4. Es inconsciente de lo que lo rodea.

ELLEN G. WHITE COMO PROFETA DE NUESTROS DÍAS

Presentaba las características de un verdadero profeta:

  1. Todos sus escritos (50 libros impresos hoy; alrededor de 45.000 páginas escritas para libros y periódicos) están en armonía con la Biblia y los profetas que la precedieron.
  2. Dio los mensajes de Dios y no los suyos propios. En efecto, escribió: «No conozco las razones de esto, pero os doy las instrucciones que me son dadas.» Counsels on Diet and Food, pág. 344.
  3. Vivió una vida santa.
  4. Dio muchos testimonios condenando la vida de la gente con la que trabajaba.
  5. Muchas de las cosas que predijo ya se han cumplido (Las dos guerras mundiales, la unión de las iglesias, sucesos en la iglesia de los Adventistas del Séptimo Día). Y la mayoría de sus consejos referentes a la salud han sido corroborados por los científicos (el peligro de comer carne, las causas del cáncer, corrientes eléctricas en el cuerpo, la importancia de la higiene y el peligro de la hipnosis).
  6. Elevó a Cristo.
  7. Dio gloria a Dios, nunca a sí misma.
  8. Todas las características físicas descritas en las Escrituras que ocurren cuando un profeta está en éxtasis estuvieron presentes en las visiones de la hermana White.
  9. Como prácticamente carecía de educación formal (había cursado el tercer grado de primaria solamente debido a su accidente), el gran conocimiento que transmitió con respecto a las profecías, la religión, la ciencia médica, la ecología, la higiene, el régimen alimenticio y la psicología, mucho de lo que la ciencia confirma hoy, no podía venir de ella misma, sino que eran mensajes de Dios.

Ellen G. White predijo:

  1. La unificación de los católicos, protestantes y espiritistas para pisotear los derechos de conciencia.
  2. La destrucción de grandes ciudades.
  3. El cumplimiento de todas las profecías bíblicas dando detalles adicionales.

«Dios se ha dignado a comunicar la verdad al mundo por medio de instrumentos humanos, y él mismo, por su Santo Espíritu, habilitó a hombres y los hizo capaces de realizar esta obra. Guió la inteligencia de ellos en la elección de lo que debían decir y escribir. El tesoro fue confiado a vasos de barro, pero no por eso deja de ser del cielo. Aunque llevado a todo viento en el vehículo imperfecto del idioma humano, no por eso deja de ser el testimonio de Dios; y el hijo de Dios, obediente y creyente, contempla en ello la gloria de un poder divino, lleno de gracia y de verdad.» El Conflicto de los Siglos, pág. 10.

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