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Trampas satánicas III Parte

Texto de meditación: “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.” – II Corintios 11:3

Ecumenismo

¿Qué se dice de las iglesias que conforman Babilonia? Apocalipsis 14:8 ¿Qué llamado se hace a los sinceros? Apocalipsis 18:4

 “Es nuestro deber individual andar humildemente con Dios. No hemos de buscar algún mensaje extraño y nuevo. No hemos de pensar que los escogidos de Dios que están tratando de andar en la luz, componen Babilonia. Las iglesias caídas son Babilonia. Babilonia ha estado promoviendo doctrinas venenosas, el vino del error. Este vino del error se compone de falsas doctrinas, tales como la inmortalidad natural del alma, el tormento eterno de los malos, la negación de la preexistencia de Cristo antes de su nacimiento en Belén, y la defensa y exaltación del primer día de la semana por encima del día santificado por Dios. Estos errores y otros por el estilo, son presentados al mundo por las diversas iglesias…

Los ángeles caídos se confederan en la tierra con hombres malos. En esta época el anticristo aparecerá como el verdadero Cristo, y entonces la ley de Dios será totalmente anulada entre las naciones de nuestro mundo. La rebelión contra la santa ley de Dios estará completamente madura. Pero el verdadero director de esta rebelión es Satanás, vestido de ángel de luz. Los hombres serán engañados y lo exaltarán al lugar de Dios, deificándolo.” – Evangelismo, pág. 268

¿Podemos asistir a cualquier clase de culto o compartir oraciones dirigidas por miembros de las iglesias de Babilonia? Amos 3:3; 2 Corintios 6:14-18; Deuteronomio 28:13

 “Dios siente desagrado hacia nosotros cuando vamos a escuchar el error, sin estar obligados a ir; porque a menos que nos mande a aquellas reuniones donde se inculca el error a la gente por el poder de la voluntad, no nos guardará. Los ángeles dejan de ejercer su cuidado vigilante sobre nosotros; y quedamos expuestos a los golpes del enemigo, para ser entenebrecidos y debilitados por él y por el poder de sus malos ángeles, y la luz que nos rodea se contamina con las tinieblas.” –  Primeros Escritos, págs. 124,125

“Es un grave error de parte de aquellos que son los hijos de Dios buscar edificar un puente a través de la distancia que separa a los hijos de la luz de los hijos de las tinieblas, cediendo a principios y comprometiendo la verdad.” – Review and Herald, 24 julio, 1894

¿Qué sucederá con las iglesias caídas?

“El llamado mundo protestante formará una coalición con el hombre de pecado, y la iglesia y el mundo estarán en una corrupta armonía.”  —Comentario Bíblico Adventista, tomo 7, pág. 986 (Comentario de EG White)

“No podemos ver cómo la Iglesia Romana puede exonerarse de la acusación de idolatría […]. Y esta es la religión que los protestantes están comenzando a considerar tan favorablemente, y que eventualmente se unirá con el protestantismo. Sin embargo, esta unión no ocurrirá por un cambio en el catolicismo, porque Roma nunca cambia. Pretende ser infalible. Quien cambiará será el protestantismo. La adopción de su parte de ideas liberales lo pondrá en una posición en la cual pueda estrechar la mano del catolicismo.” —The Review and Herald, 1 de junio de 1886.

Música que no agrada a Dios

¿Cómo se debe adorar a Dios? Salmo 96:9; Efesios 5:19

“Tributemos alabanza y acción de gracias por medio del canto. Cuando nos veamos tentados, en vez de dar expresión a nuestros sentimientos, entonemos con fe un canto de acción de gracias a Dios.

“El canto es un arma que siempre podemos esgrimir contra el desaliento. Abriendo así nuestro corazón a los rayos de luz de la presencia del Salvador, encontraremos salud y recibiremos su bendición.” —El Ministerio de Curación, 196.

 [La música] es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual. […] [A través de ella] las tentaciones pierden su poder, la vida adquiere nuevo significado y nuevo propósito y se imparte valor y alegría a otras almas. — La Educación, pág. 168.

¿Cómo sabemos que la música es un instrumento poderoso para el cristiano? 1 Samuel 16:14-23

 “Vi que debemos elevarnos diariamente, y mantener la ascendencia sobre los poderes de las tinieblas. Nuestro Dios es poderoso. Vi que cantar a la gloria de Dios muchas veces ahuyenta al enemigo, y alabar a Dios lo derrota y nos da la victoria.”— La Voz: Su Educación y Uso Correcto, pág. 454.

“Cuando Cristo era niño, como estos niños que están aquí, fue tentado a pecar, pero no se rindió a la tentación. Cuando llegó a tener más edad, fue tentado, pero los cantos que su madre le había enseñado a entonar acudían a su mente, y él elevaba su voz en alabanza. Y, antes de que sus compañeros lo advirtieran, estaban cantando juntamente con él. Dios quiere que usemos toda facilidad que el Cielo nos ha proporcionado, para resistir al enemigo.” — El Evangelismo, pág. 363.

Sin embargo, ¿qué debemos evitar a toda costa?

”La música forma parte del culto de Dios en los atrios del cielo. En nuestros cantos de alabanza, debemos intentar acercarnos tanto como sea posible a la armonía de los coros celestiales. A menudo me he entristecido al oír voces incultas, elevadas hasta la más alta nota, chillando literalmente, al expresar las sagradas palabras de algún himno de alabanza. Cuán inapropiadas son esas voces agudas y estridentes en el culto sagrado y el gozoso servicio de Dios. Anhelo tapar mis oídos, o huir lejos del lugar, y me alegro cuando el penoso ejercicio ha terminado.

“Los que hacen del canto una parte del culto divino, deben elegir himnos con música apropiada para la ocasión, no de notas fúnebres, sino alegres y, con todo, melodías solemnes. La voz puede y debe ser modulada, enternecida y subyugada.” — El Evangelismo, pág. 370.

“El Señor me ha mostrado que volverían a ocurrir [cosas extrañas que habían sucedido en Indiana] justamente antes de la terminación del tiempo de gracia. Se manifestarán toda clase de cosas extrañas. Habrá vocerío acompañado de tambores, música y danza. El juicio de los seres racionales quedará confundido de tal manera, que no podrán confiar en él para realizar decisiones correctas. Y a esto consideran como la actuación del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nunca se manifiesta en esa forma.” — Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 41.

SOCIEDADES SECRETAS Y SINDICATOS

¿Debe un cristiano unirse con personas que no comparten su fe? Proverbios 13:20

 “Debemos emplear ahora todas las capacidades que se nos han confiado para dar al mundo el último mensaje de misericordia. En esta obra debemos conservar nuestra individualidad. No debemos unirnos a sociedades secretas ni a sindicatos. Debemos permanecer libres en Dios y mirar constantemente a Jesús” – Maranata, pág. 139

[Se citan textos: Éxodo 34:12-14; Deuteronomio 7:6-9; Isaías 8:9-13]. “Hay quienes preguntan si es propio que los cristianos pertenezcan a la francmasonería y a otras sociedades secretas. Que los tales consideren los pasajes que acabamos de citar. Si somos cristianos, debemos serlo en todo, y debemos considerar y obedecer el consejo dado para hacer de nosotros cristianos de acuerdo con las normas de la Palabra de Dios.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 140

¿Qué nos advierten los Testimonios?

“Las uniones laborales constituirán una de las agencias que traerán sobre esta tierra un tiempo de angustia como nunca ha habido desde que el mundo fue creado […].

“Unos pocos hombres se unirán para apoderarse de todos los medios que puedan obtenerse en ciertas líneas de negocio. Se formarán gremios de obreros y los que rehúsen unirse a ellos serán hombres marcados […].

“A causa de estas uniones y confederaciones, muy pronto será muy difícil para nuestras instituciones llevar a cabo su obra en las ciudades. Mi advertencia es: Salid de las ciudades. No edifiquéis sanatorios en las ciudades.” — Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 162

ORGULLO Y SUFICIENCIA PROPIA

¿Qué dice Dios sobre el orgullo vano? Proverbios 8:13. ¿Qué debe considerar una persona orgullosa?  Proverbios 16:18-19

 “Uno de los mayores peligros que corre es el espíritu de orgullo y confianza en sí mismo. La mayor infelicidad que sufren usted y su familia es el resultado inmediato del gobierno del orgullo. Un hombre con un orgullo tan exacerbado es de muy poca utilidad. Su soberbia y su amor por él mismo lo retienen en una esfera reducida. Su espíritu no es generoso. Sus esfuerzos no son amplios, sino restringidos. Si existe, ese orgullo se manifestará en su conversación y su comportamiento.” —Testimonios para la iglesia, tomo 4, pág. 255

“Ahora necesitamos sencillez infantil. Necesitamos que todo lo semejante al orgullo, la vanidad y la insensatez desaparezca. Estamos frente al juicio. Los hombres y las mujeres necesitarán apoyarse en una fortaleza superior a toda ayuda humana. Deben afirmarse del brazo poderoso de Jehová. Estamos frente al día cuando las obras de los hombres serán probadas; y deseamos que vosotros estéis listos. Os instamos en el nombre del Maestro a prepararos. Os llamamos para que os apartéis del orgullo del mundo, la soberbia, la vanidad y la insensatez de la vida. Jesús os ama. Jesús tiene compasión de vosotros. Se ha enviado a la hueste angélica para que os ayude. Y ahora, cuando todo el cielo está interesado en vosotros, ¿no os interesaréis en vosotros mismos? — The Review and Herald, 17 de agosto de 1869.

¿Cuál debe ser la meta de cada cristiano? I Corintios 15:31 ¿Qué seria advertencia se da especialmente a los líderes del pueblo de Dios?

“Quisiera que cada predicador y cada uno de nuestros obreros pudiese ver este asunto como me ha sido presentado. La estima y la suficiencia propias están matando la vida espiritual. Se ensalza el yo y se habla de él. ¡Ojalá muriese el yo! “Cada día muero” (1 Corintios 15:31), dijo el apóstol Pablo. Cuando esta suficiencia propia, orgullosa y jactanciosa, y esta justicia propia complaciente, compenetran el alma, no hay lugar para Jesús. Se le da un lugar inferior, mientras que el yo crece en importancia y llena todo el templo del alma. Tal es la razón por la cual el Señor puede hacer tan poco por nosotros. Si él obrase con nuestros esfuerzos, el instrumento atribuiría toda la gloria a su propia habilidad, sabiduría y capacidad, y se congratularía como el fariseo: “Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que poseo” Lucas 18:12. Cuando el yo se oculte en Cristo, no subirá a la superficie con tanta frecuencia. ¿Satisfaremos el deseo del Espíritu de Dios? ¿Nos espaciaremos más en la piedad práctica y mucho menos en los arreglos mecánicos?” —Testimonios para la iglesia, tomo 5, pág. 508

DEFECTOS DE CARÁCTER

¿Qué prueba inequívoca demuestra que se ha nacido de nuevo? 2 Corintios 5:17 Sin embargo, ¿en qué engaño caen algunos? Gálatas 5:19-21

“Que nadie engañe a su propia alma en este asunto. Si albergáis orgullo, estima propia, amor a la supremacía, vanagloria, ambición impía, murmuración, descontento, amargura, maledicencia, mentira, engaño, calumnia, Cristo no está morando en vuestro corazón, y es evidente que tenéis la mente y el carácter de Satanás, no el de Cristo Jesús, que es manso y humilde de corazón.”  —Testimonios para los ministros, pág. 441

“Hermana mía, no disculpe sus defectos porque otros estén equivocados. En el día de Dios usted no se atreverá a presentar como excusa por su descuido en formar un carácter para el cielo, el hecho de que los demás no manifestaron devoción y espiritualidad. Las mismas carencias que usted descubría en los demás estaban en usted misma. Y el hecho de que otros sean pecadores no disminuye en nada la gravedad de los pecados que usted comete. Tanto ellos como usted, si continúan en esta situación de ineptitud presente, serán separados de Cristo, y con Satanás y sus ángeles serán castigados con la destrucción eterna y separados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.” — Testimonios para la iglesia, tomo 2, pág. 353

¿Qué debemos recordar siempre? Gálatas 6:7 ¿Qué nos pide Dios? Proverbios 23:26

“Todo el que entre en el reino de Dios tendrá que desarrollar un carácter que sea equivalente al carácter de Dios.” — Carta 55, 1895

“Usted no podrá entrar al cielo con ninguna deformidad o imperfección de carácter. Durante el período de prueba de la vida debe recibir la preparación necesaria. Si desea tener acceso a las moradas de la justicia cuando Cristo venga, ahora debe ser objeto de la obra profunda del Espíritu Santo que se hace visible en la experiencia personal.”—Recibiréis poder, pág. 63.

“Jesús no cambia nuestro carácter al venir. La obra de transformación debe hacerse ahora…” — Hogar Cristiano, pág. 12

PECADO ACARICIADO

¿Qué les sucede a muchos cristianos descuidados? II Pedro 2:22 ¿Qué escucharán muchos? Jeremías 8:20

“Muchos reciben el Evangelio como una manera de escapar del sufrimiento, más bien que como una liberación del pecado. Se regocijan por un tiempo, porque piensan que la religión los libertará de las dificultades y las pruebas. Mientras todo marcha suavemente y viento en popa, parecen ser cristianos consecuentes. Pero desmayan en medio de la prueba fiera de la tentación. No pueden soportar el oprobio por la causa de Cristo. Cuando la Palabra de Dios señala algún pecado acariciado o pide algún sacrificio, ellos se ofenden. Les costaría demasiado esfuerzo hacer un cambio radical en su vida.” — Palabras de vida del gran Maestro, pág. 28

¿Qué se dice del cristiano que peca voluntariamente? I Juan 3:8; Hebreos 10:26-31

“En la epístola a los Hebreos se señala el propósito absorbente que debería caracterizar la carrera cristiana por la vida eterna…. La envidia, la malicia, los malos pensamientos, las malas palabras, la codicia: éstos son pesos que el cristiano debe deponer para correr con éxito la carrera de la inmortalidad. Todo hábito o práctica que conduce al pecado o acarrea deshonra a Cristo, debería abandonarse, cualquiera fuese el sacrificio. La bendición del cielo no puede descender sobre ningún hombre que viola los eternos principios de la justicia. Un sólo pecado acariciado es suficiente para degradar el carácter y extraviar a otros.” Hechos de los apóstoles, pág. 226

“Y nadie se lisonjee pensando que los pecados acariciados por un tiempo pueden ser fácilmente abandonados en alguna ocasión futura. Esto no es así. Cada pecado acariciado debilita el carácter y fortalece el hábito; y el resultado es una depravación física, mental y moral. Podéis arrepentiros del mal que habéis hecho, y encaminar vuestros pies por senderos rectos; pero el amoldamiento de vuestra mente y vuestra familiaridad con el mal, os harán difícil distinguir entre lo correcto y lo erróneo. Mediante los malos hábitos que hayáis formado, Satanás os asaltará repetidas veces.” — Palabras de Vida del Gran Maestro,  págs. 224; 195

El ecumenismo, los sindicatos y las sociedades secretas

Creemos que somos un pueblo santo, separa do del mundo (Deuteronomio 7:6-9; 1 Pedro 2:9) por lo tanto, no nos podemos unir en yugo desigual con personas que no creen igual que nosotros. 2 Corintios 6:14-18, ni tampoco se les puede llamar hermanos. (Mateo 12:50)

“La orden del Señor, “no os unáis en yugo desigual con los incrédulos” (2 Corintios 6:14), no se refiere solamente al matrimonio de los cristianos con los irreligiosos, sino a cualquier clase de asociación en la que las partes están en íntima vinculación, y que requiera armonía de espíritu y acción. El Señor dio directivas especiales a los israelitas para que se mantuvieran separados de los idólatras. No debían casarse con las mujeres de éstos ni darles las suyas en matrimonio, ni formar ninguna clase de asociación con ellos: “Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti. Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera. Porque no te has de inclinar a ningún otro Dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es”. Éxodo 34:12-14.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 139

Creemos que de ninguna manera podemos pertenecer a sociedades secretas, clubes o sindicatos, si queremos ser obedientes al Señor.

“Hay quienes preguntan si es propio que los cristianos pertenezcan a la francmasonería y a otras sociedades secretas. Que los tales consideren los pasajes que acabamos de citar. Si somos cristianos, debemos serlo en todo, y debemos considerar y obedecer el consejo dado para hacer de nosotros cristianos de acuerdo con las normas de la Palabra de Dios.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 140

“Los impíos están siendo atados en manojos, atados en consorcios comerciales, en sindicatos o uniones, en confederaciones. No tengamos nada que ver con esas organizaciones. Dios es nuestro Soberano, nuestro Gobernante, y nos llama a que salgamos del mundo y estemos separados. “Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor. Y no toquéis lo inmundo”. 2 Corintios 6:17. Si rehusamos hacer esto, si continuamos vinculándonos con el mundo y si consideramos cada asunto desde el punto de vista del mundo, llegaremos a ser como el mundo. Cuando los procedimientos del mundo y las ideas del mundo rigen nuestras transacciones, no podemos estar en la elevada y santa plataforma de la verdad eterna.—Comentario Bíblico Adventista 4:1164 (1903). (Comentario de Elena G. de White)

Tampoco, podemos asistir a reuniones de otros grupos religiosos, donde se enseña el error.

“Dios siente desagrado hacia nosotros cuando vamos a escuchar el error, sin estar obligados a ir; porque a menos que nos mande a aquellas reuniones donde se inculca el error a la gente por el poder de la voluntad, no nos guardará. Los ángeles dejan de ejercer su cuidado vigilante sobre nosotros; y quedamos expuestos a los golpes del enemigo, para ser entenebrecidos y debilitados por él y por el poder de sus malos ángeles, y la luz que nos rodea se contamina con las tinieblas.” Primeros Escritos, págs. 124-125

La iglesia del Señor

Creemos que la cabeza de la iglesia es Cristo. La iglesia es una reunión de creyentes que han aceptado a Cristo como Salvador y Señor, y viven según su doctrina y sus mandamientos. Efesios 5:23; 4:15; Colosenses 1:18.

Los miembros de iglesia son preparados para la eternidad en la escuela de Cristo, mediante la doctrina que tienen en común, las experiencias, el consejo y las amonestaciones. 1 Timoteo 3:15.

La norma inalterable en la vida y obra de la iglesia son las Sagradas Escrituras. Ellas contienen el gran divino documento de justicia y amor: los Diez Mandamientos que fueron vividos en forma práctica por Jesús. Precisamente por medio de éstos, fue posible reconocer en todos los tiempos a la iglesia remanente así como la apostasía. Apocalipsis 12:17; 14:12.

“La iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres. Fue organizada para servir, y su misión es la de anunciar el Evangelio al mundo.” –Los Hechos de los Apóstoles, pág. 9.

Para que puedan ser la luz del mundo Jesús rogó en su oración sumo sacerdotal por la unidad de sus seguidores. Juan 17:21; Efesios 4:16.
Creemos que por amor a Dios y a su pueblo, todos los miembros de la iglesia observarán el orden establecido por ésta. Hebreos 13:7, 17; 1 Tesalonicenses 5:12, 13.

Afirmamos con valentía: “Desde el principio, las almas fieles han constituido la iglesia en la tierra. En todo tiempo el Señor ha tenido sus atalayas, que han dado un testimonio fiel a la generación en la cual vivieron. Estos centinelas daban el mensaje de amonestación; y cuando eran llamados a deponer su armadura, otros continuaban la labor. Dios ligó consigo a estos testigos mediante un pacto, uniendo a la iglesia de la tierra con la iglesia del cielo. El ha enviado a sus ángeles para ministrar a su iglesia, y las puertas del infierno no han podido prevalecer contra su pueblo.” Hechos de los apóstoles, pág. 10
Reconocemos como hermanos, a todos aquellos que hacen la voluntad de Dios y comparten fielmente con nosotros la fe una vez dada a los santos. (Judas 3) Somos contrarios al ecumenismo y no aceptamos en nuestro medio como miembros a aquellos que crean diferente. Tampoco participamos en actividades con otras iglesias.

“Dios siente desagrado hacia nosotros cuando vamos a escuchar el error, sin estar obligados a ir; porque a menos que nos mande a aquellas reuniones donde se inculca el error a la gente por el poder de la voluntad, no nos guardará. Los ángeles dejan de ejercer su cuidado vigilante sobre nosotros; y quedamos expuestos a los golpes del enemigo, para ser entenebrecidos y debilitados por él y por el poder de sus malos ángeles, y la luz que nos rodea se contamina con las tinieblas.” (Primeros Escritos, pág. 124,125)

Creemos que si vamos a orar con personas que no sean de nuestra fe, únicamente los miembros de nuestra iglesia, deben dirigir la oración. (Deuteronomio 28:13)

Un diálogo con Elena G de White sobre el papado

  1. ellenwhiteSeñora White, ¿Cuál es su opinión general acerca del papado? R. 1 El papado es precisamente lo que la profecía declaró que sería: la apostasía de los postreros días. (2 Tes. 2:3-4). (El Conflicto de los Siglos, p. 628).
  1. Pero tengo entendido que la Iglesia Católica es también una iglesia cristiana. ¿Qué quiere decir Ud. con eso de “apostasía”? • R. 2. ¿Será posible que este poder cuya historia se escribió durante mil años con la sangre de los santos, sea ahora reconocido como parte de la iglesia de Cristo? (El Conflicto de los Siglos, p. 628).
  2. Pero hoy día la Iglesia Católica Romana ha cambiado, porque yo no veo al papado persiguiendo y matando a los cristianos como solía hacerlo antes (me refiero al tiempo, registrado en la historia, cuando la Iglesia Católica mató a más de 68 millones de cristianos) • R. 3. Se ha verificado un cambio; pero no es el papado el que ha cambiado. El catolicismo se parece mucho en verdad al protestantismo de hoy día debido a lo mucho que éste ha degenerado desde los días de los reformadores. (El Conflicto de los Siglos:628). •“El tono pacífico que Roma emplea en los Estados Unidos no implica un cambio de sentimientos. Es tolerante cuando es impotente. El obispo O’Connor dice: ‘La libertad religiosa se soporta tan solo hasta que se pueda practicar lo opuesto sin peligro para el mundo católico’. […] El arzobispo de Saint Louis dijo un día: ‘La herejía y la incredulidad son crímenes; y en los países cristianos como Italia y España, por ejemplo, donde todo el pueblo es católico y donde la religión católica es parte esencial de la ley del país, se las castiga como a los demás crímenes’. […]. { El Conflicto de los Siglos: 553.1; GC.565.1 } •
  1. ¿Quiere decir Ud. que los protestantes de antaño difieren de los de hoy en su concepto del papado? • R. 4. Tiempo hubo en que los protestantes estimaban altamente la libertad de conciencia adquirida a costa de tantos sacrificios. Enseñaban a sus hijos a tener en aborrecimiento al papado y sostenían que tratar de congeniar con Roma equivaldría a traicionar la causa de Dios. Pero ¡cuán diferentes son los sentimientos expresados hoy! (El Conflicto de los Siglos:619)
  2. Pero yo no entiendo, ¿Cómo podrían los protestantes aborrecer al papado mientras aseveran creer en la Biblia, la cual nos habla del amor entre hermanos? • R. 5. Un estudio de la Biblia hecho con oración mostraría a los protestantes el verdadero carácter del papado y se lo haría aborrecer y rehuir. (El Conflicto de los Siglos:629)
  3. Comienzo a comprender por qué la Biblia dice claramente en Apocalipsis: 19:20 que son los protestantes apóstatas (falso profeta) quienes engañarán a la gente para que reciban la marca de la Bestia. A propósito: ¿Qué es la Marca de la Bestia? • R. 6. ¿Qué es, pues, el cambio del día de descanso, sino el signo o marca de la autoridad de la iglesia romana, ‘la marca de la bestia’? (El Conflicto de los Siglos:501)
  4. Yo entiendo que son los evangélicos y los católicos los que guardan el Domingo como día de reposo. Cuando Ud. habla de apostasía, ¿quiere decir que la mayoría de los que hoy guardan el sábado como lo enseña la Biblia, terminarán guardando el Domingo, como lo ordena el papado? • R. 7. Entonces se me mostró una hueste que aullaba de agonía. …Estos son los que una vez guardaron el sábado y lo abandonaron. (Primeros Escritos:37) • El permanecer de pie en defensa de la verdad y la justicia cuando la mayoría nos abandone, el pelear las batallas del Señor cuando los campeones sean pocos, ésta será nuestra prueba. (2JT:31)
  5. Pero, ¿Cómo es posible que tal cosa ocurra, cuando hay tanta diferencia entre católicos y protestantes? • R. 8. Los defensores del papado declaran que la iglesia ha sido calumniada, y el mundo protestante se inclina a creerlo. (El Conflicto de los Siglos:619).
  1. Estos defensores del Papado que Ud. alude, ¿son los mismos que se oponen a la afirmación de que el Papa es la Bestia de Apocalipsis 13, y el cuerno pequeño de Daniel 7? • R. 9. Muchos sostienen que es injusto juzgar a la iglesia de nuestros días por las abominaciones y los absurdos que la caracterizaron cuando dominaba en los siglos de ignorancia y de tinieblas. Tratan de excusar sus horribles crueldades como si fueran resultado de la barbarie de la época. (El Conflicto de los Siglos:619)
  2. ¿Qué razones llevaban a Lutero a romper sus relaciones con la Iglesia Católica Romana, a la cual servía como sacerdote? ¿Cuál fue su convicción? ¿Podría Ud. citar sus palabras textuales? • R. 10. Lutero … dijo … “Me siento ya más libre en mi corazón; pues sé finalmente que el papa es el Anticristo, y que su silla es la de Satanás.” (El Conflicto de los Siglos:152) • “¡Oh! ¡cuánto no me ha costado, a pesar de que me sostiene la Santa Escritura, convencerme de que es mi obligación encararme yo solo con el papa y presentarlo como el Anticristo!” (El Conflicto de los Siglos:153)
  3. Señora White, Ud. ya nos dio su opinión acerca del Papado, ¿Podría Ud. darnos ahora su opinión particular del Papa? • R. 11. …al representante de Satanás, el obispo de Roma. (El Conflicto de los Siglos:54)
  4. Pero yo he leído en sus libros: Obreros Evangélicos y El Evangelismo, que no debemos decir o publicar una frase en contra de personalidades, y que esto incite a nuestros enemigos en contra nuestra. • R. 12. a menos que sea positivamente esencial para vindicar la verdad. (El Evangelismo:419)
  5. Entonces, señora White, ¿cuál es el mensaje que debemos predicar a fin de vindicar la Verdad? • R. 13. En el tiempo mismo en que vivimos, el Señor ha llamado a su pueblo y le ha dado un mensaje para presentar. Lo ha llamado a exponer la maldad del hombre de pecado, que ha hecho de la ley del domingo un poder distintivo. (El Evangelismo:173)
  6. Veo entonces, que no hay forma posible de evitar la persecución. A propósito, ¿es cierto que la Iglesia Católica planea utilizar otra vez la tortura, el terror y el crimen en contra del pueblo de Dios? • R. 14. La Palabra de Dios ha dado advertencias respecto a tan inminente peligro; descuide estos avisos y el mundo protestante sabrá cuáles son los verdaderos propósitos de Roma, pero ya será tarde para salir de la trampa. Roma está aumentando sigilosamente su poder. Sus doctrinas están ejerciendo su influencia en las cámaras legislativas, en las iglesias y en los corazones de los hombres. Ya está levantando sus soberbios e imponentes edificios en cuyos secretos recintos reanudará sus antiguas persecuciones. Está acumulando ocultamente sus fuerzas y sin despertar sospechas para alcanzar sus propios fines y para dar el golpe en su debido tiempo. Todo lo que Roma desea es asegurarse alguna ventaja, y ésta ya le ha sido concedida. Pronto veremos y palparemos los propósitos del romanismo. Cualquiera que crea u obedezca a la Palabra de Dios incurrirá en oprobio y persecución. (El Conflicto de los Siglos:638)
  7. Finalmente señora White, ¿por qué la gran mayoría de los religiosos de hoy se oponen a las denuncias que Ud. hace del papado, y alegan que esto es no tener amor? • R. 15. Los ministros que procuran agradar a los hombres, y claman: Paz, paz, cuando Dios no ha hablado de paz, debieran humillar su corazón delante del Señor, y pedirle perdón por su falta de sinceridad y de valor moral. No es el amor a su prójimo lo que los induce a suavizar el mensaje que se les ha confiado, sino el hecho de que procuran complacerse a sí mismos y aman su comodidad. El verdadero amor se esfuerza en primer lugar por honrar a Dios y salvar las almas. Los que tengan este amor no eludirán la verdad para ahorrarse los resultados desagradables que pueda tener el hablar claro. (Profetas y Reyes:104) •
  8. Señora White, si se hace necesario, ¿hablaremos otra vez en el futuro sobre este mismo tema, y de este mismo modo? • R. 16. Los protestantes se han entremetido con el papado y lo han patrocinado; … Los hombres cierran los ojos ante el verdadero carácter del romanismo, ante los peligros que hay que temer de su supremacía. Hay necesidad de despertar al pueblo para hacerle rechazar los avances de este enemigo peligrosísimo de la libertad civil y religiosa. (El Conflicto de los Siglos:622)

Cuidado con el ecumenismo

ecumenismo1Los protestantes consideran hoy al romanismo con más favor que años atrás. En los países donde no predomina y donde los partidarios del papa siguen una política de conciliación para ganar influjo, se nota una indiferencia creciente respecto a las doctrinas que separan a las iglesias reformadas de la jerarquía papal; entre los protestantes está ganando terreno la opinión de que, al fin y al cabo, en los puntos vitales las divergencias no son tan grandes como se suponía, y que unas pequeñas concesiones de su parte los pondrían en mejor inteligencia con Roma. Tiempo hubo en que los protestantes estimaban altamente la libertad de conciencia adquirida a costa de tantos sacrificios. Enseñaban a sus hijos a tener en aborrecimiento al papado y sostenían que tratar de congeniar con Roma equivaldría a traicionar la causa de Dios. Pero ¡cuán diferentes son los sentimientos expresados hoy!
Los defensores del papado declaran que la iglesia ha sido calumniada, y el mundo protestante se inclina a creerlo. Muchos sostienen que es injusto juzgar a la iglesia de nuestros días por las abominaciones y los absurdos que la caracterizaron cuando dominaba en los siglos de ignorancia y de tinieblas. Tratan de excusar sus horribles crueldades como si fueran resultado de la barbarie de la época, y arguyen que las influencias de la civilización moderna han modificado los sentimientos de ella.
¿Habrán olvidado estas personas las pretensiones de infalibilidad sostenidas durante ochocientos años por tan altanero poder? Lejos de abandonar este aserto lo ha afirmado en el siglo XIX de un modo más positivo que nunca antes. Como Roma asegura que la iglesia “nunca erró; ni errará jamás, según las Escrituras” [(Juan L. von Mosheim, Institutes of Ecclesiastical History, libro 3, siglo XI, parte 2, cap. 2, nota 17)], ¿cómo podrá renunciar a los principios que amoldaron su conducta en las edades pasadas?
La iglesia papal no abandonará nunca su pretensión a la infalibilidad. Todo lo que ha hecho al perseguir a los que rechazaban sus dogmas lo da por santo y bueno; ¿y quién asegura que no volvería a las andadas siempre que se le presentase la oportunidad? Deróguense las medidas restrictivas impuestas en la actualidad por los gobiernos civiles y déjesele a Roma que recupere su antiguo poder y se verán resucitar en el acto su tiranía y sus persecuciones. {CS54 620.1}
Un conocido autor[Josiah Strong, D.D., In “Our Country,” pp. 46-48.] dice, acerca de la actitud de la jerarquía papal hacia la libertad de conciencia y acerca de los peligros especiales que corren los Estados Unidos si tiene éxito la política de dicha jerarquía:{CS54 620.2}
“Son muchos los que atribuyen al fanatismo o a la puerilidad todo temor expresado acerca del catolicismo romano en los Estados Unidos. Los tales no ven en el carácter y actitud del romanismo nada que sea hostil a nuestras libres instituciones, y no ven tampoco nada inquietante en el incremento de aquél. Comparemos, pues, primero, algunos de los principios fundamentales de nuestro gobierno con los de la iglesia católica. {CS54 620.3}
“La Constitución de los Estados Unidos garantiza la libertad de conciencia. Nada hay más precioso ni de importancia tan fundamental. El papa Pío IX, en su encíclica del 15 de agosto de 1854, dice: ‘Las doctrinas o extravagancias absurdas y erróneas en favor de la libertad de conciencia, son unos de los errores más pestilentes: una de las pestes que más se debe temer en un estado.’ El mismo papa, en su encíclica del 8 de diciembre de 1864, anatematizó ‘a los que sostienen la libertad de conciencia y de cultos’ como también ‘a cuantos aseveran que la iglesia no puede emplear la fuerza.’ {CS54 620.4}
“El tono pacifico que Roma emplea en los Estados Unidos no implica un cambio de sentimientos. Es tolerante cuando es impotente. El obispo O’Connor dice: ‘La libertad religiosa se soporta tan sólo hasta que se pueda practicar lo opuesto sin peligro para el mundo católico.’ … El arzobispo de Saint Louis dijo un día: ‘La herejía y la incredulidad son crímenes; y en los países cristianos como Italia y España, por ejemplo, donde todo el pueblo es católico y donde la religión católica es parte esencial de la ley del país, se las castiga como a los demás crímenes.’ … {CS54 621.1}
“Todo cardenal, arzobispo y obispo de la iglesia católica, presta un juramento de obediencia al papa, en el cual se encuentran las siguientes palabras: “Me opondré a los herejes, cismáticos y rebeldes contra nuestro señor (el papa), o sus sucesores y los perseguiré con todo mi poder.’ ”—[Josías Strong, Our Country, cap. 5, párrs. 2-4.] {CS54 621.2}
Es verdad que hay verdaderos cristianos en la iglesia católica romana. En ella, millares de personas sirven a Dios según las mejores luces que tienen. Les es prohibido leer su Palabra, * debido a lo cual no pueden discernir la verdad. Nunca han visto el contraste que existe entre el culto o servicio vivo rendido con el corazón y una serie de meras formas y ceremonias. Dios mira con tierna misericordia a esas almas educadas en una fe engañosa e insuficiente. Hará penetrar rayos de luz a través de las tinieblas que las rodean. Les revelará la verdad tal cual es en Jesús y muchos se unirán aún a su pueblo. {CS54 621.3}
Pero el romanismo, como sistema, no está actualmente más en armonía con el Evangelio de Cristo que en cualquier otro período de su historia. Las iglesias protestantes se hallan sumidas en grandes tinieblas, pues de lo contrario discernirían las señales de los tiempos. La iglesia romana abarca mucho en sus planes y modos de operación. Emplea toda clase de estratagemas para extender su influencia y aumentar su poder, mientras se prepara para una lucha violenta y resuelta a fin de recuperar el gobierno del mundo, restablecer las persecuciones y deshacer todo lo que el protestantismo ha hecho. El catolícismo está ganando terreno en todas direcciones.[(véase el Apéndice)] Véase el número creciente de sus iglesias y capillas en los países protestantes. Nótese en Norteamérica la popularidad de sus colegios y seminarios, tan patrocinados por los protestantes. Piénsese en la extensión del ritualismo en Inglaterra y en las frecuentes deserciones a las filas católicas. Estos hechos deberían inspirar ansiedad a todos los que aprecian los puros principios del Evangelio. {CS54 621.4}
Los protestantes se han entremetido con el papado y lo han patrocinado; han hecho transigencias y concesiones que sorprenden a los mismos papistas y les resultan incomprensibles. Los hombres cierran los ojos ante el verdadero carácter del romanismo, ante los peligros que hay que temer de su supremacía. Hay necesidad de despertar al pueblo para hacerle rechazar los avances de este enemigo peligrosísimo de la libertad civil y religiosa. {CS54 622.1}
Muchos protestantes suponen que la religión católica no es atractiva y que su culto es una serie de ceremonias áridas y sin significado. Pero están equivocados. Si bien el romanismo se basa en el engaño, no es una impostura grosera ni desprovista de arte. El culto de la iglesia romana es un ceremonial que impresiona profundamente. Lo brillante de sus ostentaciones y la solemnidad de sus tiros fascinan los sentidos del pueblo y acallan la voz de la razón y de la conciencia. Todo encanta a la vista. Sus soberbias iglesias, sus procesiones imponentes, sus altares de oro, sus relicarios de joyas, sus pinturas escogidas y sus exquisitas esculturas, todo apela al amor de la belleza. Al oído también se le cautiva. Su música no tiene igual. Los graves acordes del órgano poderoso, unidos a la melodía de numerosas voces que resuenan y repercuten por entre las elevadas naves y columnas de sus grandes catedrales, no pueden dejar de producir en los espíritus impresiones de respeto y reverencia. {CS54 622.2}
Este esplendor, esta pompa y estas ceremonias exteriores, que no sirven más que para dejar burlados los anhelos de las almas enfermas de pecado, son clara evidencia de la corrupción interior. La religión de Cristo no necesita de tales atractivos para hacerse recomendable. Bajo los rayos de luz que emite la cruz, el verdadero cristianismo se muestra tan puro y tan hermoso, que ninguna decoración exterior puede realzar su verdadero valor. Es la hermosura de la santidad, o sea un espíritu manso y apacible, lo que tiene valor delante de Dios. {CS54 622.3}
La brillantez del estilo no es necesariamente indicio de pensamientos puros y elevados. Encuéntranse a menudo conceptos del arte y refinamientos del gusto en espíritus carnales y sensuales. Satanás suele valerse a menudo de ellos para hacer olvidar a los hombres las necesidades del alma, para hacerles perder de vista la vida futura e inmortal, para alejarlos de su Salvador infinito e inducirlos a vivir para este mundo solamente. {CS54 623.1}
Una religión de ceremonias exteriores es propia para atraer al corazón irregenerado. La pompa y el ceremonial del culto católico ejercen un poder seductor, fascinador, que engaña a muchas personas, las cuales llegan a considerar a la iglesia romana como la verdadera puerta del cielo. Sólo pueden resistir su influencia los que pisan con pie firme en el fundamento de la verdad y cuyos corazones han sido regenerados por el Espíritu de Dios. Millares de personas que no conocen por experiencia a Cristo, serán llevadas a aceptar las formas de una piedad sin poder. Semejante religión es, precisamente, lo que las multitudes desean. {CS54 623.2}
El hecho de que la iglesia asevere tener el derecho de perdonar pecados induce a los romanistas a sentirse libres para pecar; y el mandamiento de la confesión sin la cual ella no otorga su perdón, tiende además a dar bríos al mal. El que se arrodilla ante un hombre caído y le expone en la confesión los pensamientos y deseos secretos de su corazón, rebaja su dignidad y degrada todos los nobles instintos de su alma. Al descubrir los pecados de su alma a un sacerdote—mortal desviado y pecador, y demasiado a menudo corrompido por el vino y la impureza—el hombre rebaja el nivel de su carácter y consecuentemente se corrompe. La idea que tenía de Dios resulta envilecida a semejanza de la humanidad caída, pues el sacerdote hace el papel de representante de Dios. Esta confesión degradante de hombre a hombre es la fuente secreta de la cual ha brotado gran parte del mal que está corrompiendo al mundo y lo está preparando para la destrucción final. Sin embargo, para todo aquel a quien le agrada satisfacer sus malas tendencias, es más fácil confesarse con un pobre mortal que abrir su alma a Dios. Es más grato a la naturaleza humana hacer penitencia que renunciar al pecado; es más fácil mortificar la carne usando cilicios, ortigas y cadenas desgarradoras que renunciar a los deseos carnales. Harto pesado es el yugo que el corazón carnal está dispuesto a cargar antes de doblegarse al yugo de Cristo. {CS54 623.3}
Hay una semejanza sorprendente entre la iglesia de Roma y la iglesia judaica del tiempo del primer advenimiento de Cristo. Mientras los judíos pisoteaban secretamente todos los principios de la ley de Dios, en lo exterior eran estrictamente rigurosos en la observancia de los preceptos de ella, recargándola con exacciones y tradiciones que hacían difícil y pesado el cumplir con ella. Así como los judíos profesaban reverenciar la ley, así también los romanistas dicen reverenciar la cruz. Exaltan el símbolo de los sufrimientos de Cristo, al par que niegan con sus vidas a Aquel a quien ese símbolo representa. {CS54 624.1}
Los papistas colocan la cruz sobre sus iglesias, sobre sus altares y sobre sus vestiduras. Por todas partes se ve la insignia de la cruz. Por todas partes se la honra y exalta exteriormente. Pero las enseñanzas de Cristo están sepultadas bajo un montón de tradiciones absurdas, interpretaciones falsas y exacciones rigurosas. Las palabras del Salvador respecto a los judíos hipócritas se aplican con mayor razón aún a los jefes de la iglesia católica romana: “Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos mismos no quieren moverlas con un dedo suyo.” Mateo 23:4 (VM). Almas concienzudas quedan presa constante del terror, temiendo la ira de un Dios ofendido, mientras muchos de los dignatarios de la iglesia viven en el lujo y los placeres sensuales. {CS54 624.2}
El culto de las imágenes y reliquias, la invocación de los santos y la exaltación del papa son artificios de Satanás para alejar de Dios y de su Hijo el espíritu del pueblo. Para asegurar su ruina, se esfuerza en distraer su atención del Unico que puede asegurarles la salvación. Dirigirá las almas hacia cualquier objeto que pueda substituir a Aquel que dijo: “¡Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os daré descanso!” Mateo 11:28 (VM). {CS54 625.1}
Satanás se esfuerza siempre en presentar de un modo falso el carácter de Dios, la naturaleza del pecado y las verdaderas consecuencias que tendrá la gran controversia. Sus sofismas debilitan el sentimiento de obligación para con la ley divina y dan a los hombres libertad para pecar. Al mismo tiempo les hace aceptar falsas ideas acerca de Dios, de suerte que le miran con temor y odio más bien que con amor. Atribuye al Creador la crueldad inherente a su propio carácter, la incorpora en sistemas religiosos y le da expresión en diversas formas de culto. Sucede así que las inteligencias de los hombres son cegadas y Satanás se vale de ellos como de sus agentes para hacer la guerra a Dios. Debido a conceptos erróneos de los atributos de Dios, las naciones paganas fueron inducidas a creer que los sacrificios humanos eran necesarios para asegurarse el favor divino; y perpetráronse horrendas crueldades bajo las diversas formas de la idolatría. {CS54 625.2}
La iglesia católica romana, al unir las formas del paganismo con las del cristianismo, y al presentar el carácter de Dios bajo falsos colores, como lo presentaba el paganismo, recurrió a prácticas no menos crueles, horrorosas y repugnantes. En tiempo de la supremacía romana, había instrumentos de tortura para obligar a los hombres a aceptar sus doctrinas. Existía la hoguera para los que no querían hacer concesiones a sus exigencias. Hubo horribles matanzas de tal magnitud que nunca será conocida hasta que sea manifestada en el día del juicio. Dignatarios de la iglesia, dirigidos por su maestro Satanás, se afanaban por idear nuevos refinamientos de tortura que hicieran padecer lo indecible sin poner término a la vida de la víctima. En muchos casos el proceso infernal se repetía hasta los límites extremos de la resistencia humana, de manera que la naturaleza quedaba rendida y la víctima suspiraba por la muerte como por dulce alivio. {CS54 625.3}
Tal era la suerte de los adversarios de Roma. Para sus adherentes disponía de la disciplina del azote, del tormento del hambre y de la sed, y de las mortificaciones corporales más lastimeras que se puedan imaginar. Para asegurarse el favor del cielo, los penitentes violaban las leyes de Dios al violar las leyes de la naturaleza. Se les enseñaba a disolver los lazos que Dios instituyó para bendecir y amenizar la estada del hombre en la tierra. Los cementerios encierran millones de víctimas que se pasaron la vida luchando en vano para dominar los afectos naturales, para refrenar como ofensivos a Dios todo pensamiento y sentimiento de simpatía hacia sus semejantes. {CS54 626.1}
Si deseamos comprender la resuelta crueldad de Satanás, manifestada en el curso de los siglos, no entre los que jamás oyeron hablar de Dios, sino en el corazón mismo de la cristiandad y por toda su extensión, no tenemos más que echar una mirada en la historia del romanismo. Por medio de ese gigantesco sistema de engaño, el príncipe del mal consigue su objeto de deshonrar a Dios y de hacer al hombre miserable. Y si consideramos lo bien que logra enmascararse y hacer su obra por medio de los jefes de la iglesia, nos daremos mejor cuenta del motivo de su antipatía por la Biblia. Siempre que sea leído este libro, la misericordia y el amor de Dios saltarán a la vista, y se echará de ver que Dios no impone a los hombres ninguna de aquellas pesadas cargas. Todo lo que él pide es un corazón contrito y un espíritu humilde y obediente. {CS54 626.2}
Cristo no dió en su vida ningún ejemplo que autorice a los hombres y mujeres a encerrarse en monasterios so pretexto de prepararse para el cielo. Jamás enseñó que debían mutilarse los sentimientos de amor y simpatía. El corazón del Salvador rebosaba de amor. Cuanto más se acerca el hombre a la perfección moral, tanto más delicada es su sensibilidad, tanto más vivo su sentimiento del pecado y tanto más profunda su simpatía por los afligidos. El papa dice ser el vicario de Cristo; ¿pero puede compararse su carácter con el de nuestro Salvador? ¿Vióse jamás a Cristo condenar hombres a la cárcel o al tormento porque se negaran a rendirle homenaje como Rey del cielo? ¿Acaso se le oyó condenar a muerte a los que no le aceptaban? Cuando fué menospreciado por los habitantes de un pueblo samaritano, el apóstol Juan se llenó de indignación y dijo: “Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consuma, como hizo Elías?” Jesús miró a su discipulo con compasión y le reprendió por su aspereza, diciendo: “El Hijo del hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas.”Lucas 9:54, 56. ¡Cuán diferente del de su pretendido vicario es el espíritu manifestado por Cristo! {CS54 626.3}
La iglesia católica le pone actualmente al mundo una cara apacible, y presenta disculpas por sus horribles crueldades. Se ha puesto vestiduras como las de Cristo; pero en realidad no ha cambiado. Todos los principios formulados por el papismo en edades pasadas subsisten en nuestros días. Las doctrinas inventadas en los siglos más tenebrosos siguen profesándose aún. Nadie se engañe. El papado que los protestantes están ahora tan dispuestos a honrar, es el mismo que gobernaba al mundo en tiempos de la Reforma, cuando se levantaron hombres de Dios con peligro de sus vidas para denunciar la iniquidad de él. El romanismo sostiene las mismas orgullosas pretensiones con que supo dominar sobre reyes y principes y arrogarse las prerrogativas de Dios. Su espíritu no es hoy menos cruel ni despótico que cuando destruía la libertad humana y mataba a los santos del Altísimo. {CS54 627.1}
El papado es precisamente lo que la profecía declaró que sería: la apostasía de los postreros días. 2 Tesalonicenses 2:3, 4. Forma parte de su política asumir el carácter que le permita realizar mejor sus fines; pero bajo la apariencia variable del camaleón oculta el mismo veneno de la serpiente. Declara: “No hay que guardar la palabra empeñada con herejes, ni con personas sospechosas de herejía.”—[Lenfant, Histoire du Concile de Constance, tomo 1, pág. 493.,] ¿Será posible que este poder cuya historia se escribió durante mil años con la sangre de los santos, sea ahora reconocido como parte de la iglesia de Cristo? {CS54 628.1}
No sin razón se ha asegurado que en los países protestantes el catolicismo no difiere ya tanto del protestantismo como antes. Se ha verificado un cambio; pero no es el papado el que ha cambiado. El catolicismo se parece mucho en verdad al protestantismo de hoy día debido a lo mucho que éste ha degenerado desde los días de los reformadores. {CS54 628.2}
Mientras las iglesias protestantes han estado buscando el favor del mundo, una falsa caridad las ha cegado. Se figuran que es justo pensar bien de todo mal; y el resultado inevitable será que al fin pensarán mal de todo bien. En lugar de salir en defensa de la fe que fué dada antiguamente a los santos, no parecen sino disculparse ante Roma por haberla juzgado con tan poca caridad y pedirle perdón por la estrechez de miras que manifestaron. {CS54 628.3}
Muchos, aun entre los que no favorecen al romanismo, se dan poca cuenta del peligro con que les amenaza el poder y la influencia de Roma. Insisten en que las tinieblas intelectuales y morales que prevalecían en la Edad Media favorecían la propagación de sus dogmas y supersticiones junto con la opresión, y que el mayor caudal de inteligencia de los tiempos modernos, la difusión general de conocimientos y la libertad siempre mayor en materia de religión, impiden el reavivamiento de la intolerancia y de la tiranía. Se ridiculiza la misma idea de que pudiera volver un estado de cosas semejante en nuestros tiempos de luces. Es verdad que sobre esta generación brilla mucha luz intelectual, moral y religiosa. De las páginas abiertas de la santa Palabra de Dios, ha brotado luz del cielo sobre la tierra. Pero no hay que olvidar que cuanto mayor sea la luz concedida, tanto más densas también son las tinieblas de aquellos que la pervierten o la rechazan. {CS54 628.4}
Un estudio de la Biblia hecho con oración mostraría a los protestantes el verdadero carácter del papado y se lo haría aborrecer y rehuir; pero muchos son tan sabios en su propia opinión que no sienten ninguna necesidad de buscar humildemente a Dios para ser conducidos a la verdad. Aunque se enorgullecen de su ilustración, desconocen tanto las Sagradas Escrituras como el poder de Dios. Necesitan algo para calmar sus conciencias, y buscan lo que es menos espiritual y humillante. Lo que desean es un modo de olvidar a Dios, pero que parezca recordarlo. El papado responde perfectamente a las necesidades de todas esas personas. Es adecuado a dos clases de seres humanos que abarcan casi a todo el mundo: los que quisieran salvarse por sus méritos, y los que quisieran salvarse en sus pecados. Tal es el secreto de su poder. {CS54 629.1}
Ha quedado probado cuánto favorecieron el éxito del papado los períodos de tinieblas intelectuales. También quedará demostrado que una época de grandes luces intelectuales es igualmente favorable a su triunfo. En otro tiempo, cuando los hombres no poseían la Palabra de Dios ni conocían la verdad, sus ojos estaban vendados y miles cayeron en la red que no veían tendida ante sus pies. En esta generación, son muchos aquellos cuyos ojos están ofuscados por el brillo de las especulaciones humanas, o sea por la “falsamente llamada ciencia;” no alcanzan a ver la red y caen en ella tan fácilmente como si tuviesen los ojos vendados. Dios dispuso que las facultades intelectuales del hombre fuesen consideradas como don de su Creador y que fuesen empleadas en provecho de la verdad y de la justicia; pero cuando se fomenta el orgullo y la ambición y los hombres exaltan sus propias teorías por encima de la Palabra de Dios, entonces la inteligencia puede causar mayor perjuicio que la ignorancia. Por esto, la falsa ciencia de nuestros días, que mina la fe en la Biblia, preparará tan seguramente el camino para el triunfo del papado con su formalismo agradable, como el obscurantismo lo preparó para su engrandecimiento en la Edad Media. {CS54 629.2}
En los movimientos que se realizan actualmente en los Estados Unidos de Norteamérica para asegurar el apoyo del estado a las instituciones y prácticas de la iglesia, los protestantes están siguiendo las huellas de los papistas.[(véase el Apéndice)] Más aún, están abriendo la puerta para que el papado recobre en la América protestante la supremacía que perdió en el Viejo Mundo. Y lo que da más significado a esta tendencia es la circunstancia de que el objeto principal que se tiene en vista es imponer la observancia del domingo, institución que vió la luz en Roma y que el papado proclama como signo de su autoridad. Es el espíritu del papado, es decir, el espíritu de conformidad con las costumbres mundanas, la mayor veneración por las tradiciones humanas que por los mandamientos de Dios, el que está penetrando en las iglesias protestantes e induciéndolas a hacer la misma obra de exaltación del domingo que el papado hizo antes que ellas. {CS54 630.1}
Si el lector quiere saber cuáles son los medios que se emplearán en la contienda por venir, no tiene más que leer la descripción de los que Roma empleó con el mismo fin en siglos pasados. Si desea saber cómo los papistas unidos a los protestantes procederán con los que rechacen sus dogmas, considere el espíritu que Roma manifestó contra el sábado y sus defensores. {CS54 630.2}
Edictos reales, concilios generales y ordenanzas de la iglesia sostenidos por el poder civil fueron los peldaños por medio de los cuales el día de fiesta pagano alcanzó su puesto de honor en el mundo cristiano. La primera medida pública que impuso la observancia del domingo fué la ley promulgada por Constantino. [(Año 321 de J C.; véase el Apéndice.)] Dicho edicto requería que los habitantes de las ciudades descansaran en “el venerable día del sol,” pero permitía a los del campo que prosiguiesen sus faenas agrícolas. A pesar de ser en realidad ley pagana, fué impuesta por el emperador después que hubo aceptado nominalmente el cristianismo. {CS54 630.3}
Como el mandato real no parecía substituir de un modo suficiente la autoridad divina, Eusebio, obispo que buscó el favor de los príncipes y amigo íntimo y adulador especial de Constantino, aseveró que Cristo había transferido el día de reposo del sábado al domingo. No se pudo aducir una sola prueba de las Santas Escrituras en favor de la nueva doctrina. Eusebio mismo reconoce involuntariamente la falsedad de ella y señala a los verdaderos autores del cambio. “Nosotros hemos transferido al domingo, día del Señor—dice—todas las cosas que debían hacerse en el sábado.”—[Roberto Cox, Sabbath Laws and Sabbath Duties, pág. 538. Pero por infundado que fuese el argumento en favor del domingo, sirvió para envalentonar a los hombres y animarlos a pisotear el sábado del Señor. Todos los que deseaban ser honrados por el mundo aceptaron el día festivo popular. {CS54 631.1}
Con el afianzamiento del papado fué enalteciéndose más y más la institución del domingo. Por algún tiempo el pueblo siguió ocupándose en los trabajos agrícolas fuera de las horas de culto, y el séptimo día, o sábado, siguió siendo considerado como el día de reposo. Pero lenta y seguramente fué efectuáno dose el cambio. Se prohibió a los magistrados que fallaran en lo civil los domingos. Poco después se dispuso que todos sin distinción de clase social se abstuviesen del trabajo ordinario, so pena de multa para los señores y de azotes para los siervos. Más tarde se decretó que los ricos serían castigados con la pérdida de la mitad de sus bienes y que finalmente, si se obstinaban en desobedecer, se les hiciese esclavos. Los de las clases inferiores debían sufrir destierro perpetuo. {CS54 631.2}
Se recurrió también a los milagros. Entre otros casos maravillosos, se refería que un campesino que iba a labrar su campo en día domingo limpió su arado con un hierro que le penetró en la mano, y por dos años enteros no lo pudo sacar, “sufriendo con ello mucho dolor y vergüenza.”—Francisco West, Historical and Practical Discourse on the Lord’s Day, pág. 174. {CS54 631.3}
Más tarde, el papa ordenó que los sacerdotes del campo amonestasen a los que violasen el domingo y los indujeran a venir a la iglesia para rezar, no fuese que atrajesen alguna gran calamidad sobre si mismos y sobre sus vecinos. Un concilio eclesiástico adujo el argumento tan frecuentemente empleado desde entonces, y hasta por los protestantes, de que en vista de que algunas personas habían sido muertas por el rayo mientras trabajaban en día domingo, ése debía ser el día de reposo. “Es evidente—decían los prelados—cuán grande era el desagrado de Dios al verlos despreciar ese día.” Luego se dirigió un llamamiento para que los sacerdotes y ministros, reyes y príncipes y todos los fieles “hicieran cuanto les fuera posible para que ese día fuese repuesto en su honor y para que fuese más devotamente observado en lo por venir, para honra de la cristiandad.”—Tomás Morer,Discourse in Six Dialogues on the Name, Notion, and Observation of the Lord’s Day, pág. 271. {CS54 632.1}
Como los decretos de los concilios resultaran insuficientes, se instó a las autoridades civiles a promulgar un edicto que inspirase terror al pueblo y le obligase a abstenerse de trabajar el domingo. En un sínodo reunido en Roma, todos los decretos anteriores fueron confirmados con mayor fuerza y solemnidad, incorporados en la ley eclesiástica y puestos en vigencia por las autoridades civiles en casi toda la cristiandad . (Véase Heylyn, History of the Sabbath, parte 2, cap. 5, sec. 7.) {CS54 632.2}
A pesar de esto la falta de autoridad bíblica en favor de la observancia del domingo no originaba pocas dificultades. El pueblo ponía en tela de juicio el derecho de sus maestros para echar a un lado la declaración positiva de Jehová: “El séptimo día Sábado es del Señor tu Dios” a fin de honrar el día del sol. Se necesitaban otros expedientes para suplir la falta de testimonios bíblicos. Un celoso defensor del domingo que visitó a fines del siglo XII las iglesias de Inglaterra, encontró resistencia por parte de testigos fieles de la verdad; sus esfuerzos resultaron tan inútiles que abandonó el país por algún tiempo en busca de medios que le permitiesen apoyar sus enseñanzas. Cuando regresó, la falta había sido suplida y entonces tuvo mayor éxito. Había traído consigo un rollo que presentaba como del mismo Dios, y que contenía el mandamiento que se necesitaba para la observancia del domingo, con terribles amenazas para aterrar a los desobedientes. Se afirmaba que ese precioso documento, fraude tan vil como la institución misma que pretendía afianzar, había caído del cielo y había sido encontrado en Jerusalén sobre el altar de San Simeón, en el Gólgota. Pero en realidad, de donde procedía era del palacio pontifical de Roma. La jerarquía papal consideró siempre como legítimos los fraudes y las adulteraciones que favoreciesen el poder y la prosperidad de la iglesia. {CS54 632.3}
El rollo prohibía trabajar desde la hora novena (3 de la tarde) del sábado hasta la salida del sol el lunes; y su autoridad se declaraba confirmada por muchos milagros. Se decía que personas que habían trabajado más allá de la hora señalada habían sufrido ataques de parálisis. Un molinero que intentó moler su trigo vió salir en vez de harina un chorro de sangre y la rueda del molino se paró a pesar del buen caudal de agua. Una mujer que había puesto masa en el horno la encontró cruda al sacarla, no obstante haber estado el horno muy caliente. Otra que había preparado su masa para cocer el pan a la hora novena, pero resolvió ponerla a un lado hasta el lunes, la encontró convertida en panes y cocida por el poder divino. Un hombre que coció pan después de la novena hora del sábado, encontró, al partirlo por la mañana siguiente, que salía sangre de él. Mediante tales invenciones absurdas y supersticiosas fué cómo los abogados del domingo trataron de hacerlo sagrado . [(Véase Rogelio de Hoveden, Annals,tomo 2, 528-530.) {CS54 633.1}
Tanto en Escocia como en Inglaterra se logró hacer respetar mejor d domingo mezclándolo en parte con el sábado antiguo. Pero variaba d tiempo que se debía guardar como sagrado. Un edicto del rey de Escocia declaraba que “se debía considerar como santo el sábado a partir del medio día” y que desde ese momento hasta el lunes nadie debía ocuparse en trabajos mundanos.—Morer, págs. 290, 291.
Pero a pesar de todos los esfuerzos hechos para establecer la santidad del domingo, los mismos papistas confesaban públicamente la autoridad divina del sábado y el origen humano de la institución que lo había suplantado. En el siglo XVI un concilio papal ordenó explícitamente: “Recuerden todos los cristianos que el séptimo día fué consagrado por Dios y aceptado y observado no sólo por los judíos, sino también por todos los que querían adorar a Dios; no obstante nosotros los cristianos hemos cambiado el sábado de ellos en el día del Señor, domingo.”Id., págs. 281, 282. Los que estaban pisoteando la ley divina no ignoraban el carácter de la obra que estaban realizando. Se estaban colocando deliberadamente por encima de Dios.
Un ejemplo sorprendente de la política de Roma contra los que no concuerdan con ella se encuentra en la larga y sangrienta persecución de los valdenses, algunos de los cuales observaban el sábado. Otros sufrieron de modo parecido por su fidelidad al cuarto mandamiento. La historia de las iglesias de Etiopía, o Abisinia, es especialmente significativa. En medio de las tinieblas de la Edad Media, se perdió de vista a los cristianos del Africa central, quienes, olvidados del mundo, gozaron de plena libertad en el ejercicio de su fe. Pero al fin Roma descubrió su existencia y el emperador de Abisinia fué pronto inducido a reconocer al papa como vicario de Cristo. Esto fué principio de otras concesiones. Se proclamó un edicto que prohibía la observancia del sábado, bajo las penas más severas. (Véase Miguel Geddes, Church History of Ethiopia, págs. 311, 312.) Pero la tiranía papal se convirtió luego en yugo tan amargo que los abisinios resolvieron sacudirlo. Después de una lucha terrible, los romanistas fueron expulsados de Abisinia y la antigua fe fué restablecida. Las iglesias se regocijaron en su libertad y no olvidaron jamás la lección que habían aprendido respecto al engaño, al fanatismo y al poder despótico de Roma. En medio de su reino aislado se sintieron felices de permanecer desconocidos para el resto de la cristiandad.
Las iglesias de Africa observaban el sábado como lo había observado la iglesia papal antes de su completa apostasía. Al mismo tiempo que guardaban el séptimo día en obediencia al mandamiento de Dios, se abstenían de trabajar el domingo conforme a la costumbre de la iglesia. Al lograr el poder supremo, Roma había pisoteado el día de reposo de Dios para enaltecer el suyo propio; pero las iglesias de Africa, desconocidas por cerca de mil años, no participaron de esta apostasía. Cuando cayeron bajo el cetro de Roma, fueron forzadas a dejar a un lado el verdadero día de reposo y a exaltar el falso; pero apenas recobraron su independencia volvieron a obedecer el cuarto mandamiento.
Estos recuerdos de lo pasado ponen claramente de manifiesto la enemistad de Roma contra el verdadero día de reposo y sus defensores, y los medios que emplea para honrar la institución creada por ella. La Palabra de Dios nos enseña que estas escenas han de repetirse cuando los católicos romanos y los protestantes se unan para exaltar el domingo.
La profecía del capítulo 13 del Apocalipsis declara que el poder representado por la bestia de cuernos semejantes a los de un cordero haría “que la tierra y los que en ella habitan” adorasen al papado—que está simbolizado en ese capítulo por una bestia “parecida a un leopardo.” La bestia de dos cuernos dirá también “a los que habitan sobre la tierra, que hagan una imagen de la bestia;” y además mandará que “todos, pequeños y grandes, así ricos como pobres, así libres como esclavos,” tengan la marca de la bestia. Apocalipsis 13:11-16 (VM). Se ha demostrado que los Estados Unidos de Norteamérica son el poder representado por la bestia de dos cuernos semejantes a los de un cordero, y que esta profecía se cumplirá cuando los Estados Unidos hagan obligatoria la observancia del domingo, que Roma declara ser el signo característico de su supremacía. Pero los Estados Unidos no serán los únicos que rindan homenaje al papado. La influencia de Roma en los países que en otro tiempo reconocían su dominio, dista mucho de haber sido destruída. Y la profecía predice la restauración de su poder. “Y vi una de sus cabezas como si hubiese sido herida de muerte; y su herida mortal fué sanada; y toda la tierra maravillóse, yendo en pos de la bestia.” Vers. 3 (VM). La herida mortal que le fué ocasionada se refiere a la caída del papado en 1798. Después de eso, dice el profeta, “su herida mortal fué sanada; y toda la tierra maravillóse, yendo en pos de la bestia.” San Pablo dice claramente que el hombre de pecado subsistirá hasta el segundo advenimiento. 2 Tesalonicenses 2:8. Proseguirá su obra de engaño hasta el mismo fin del tiempo, y el revelador declara refiriéndose también al papado: “Todos los que moran en la tierra le adoraron, cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida.” Apocalipsis 13:8. Tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo se le tributará homenaje al papado por medio del honor que se conferirá a la institución del domingo, la cual descansa únicamente sobre la autoridad de la iglesia romana.
Desde mediados del siglo XIX, los que estudian la profecía en los Estados Unidos han presentado este testimonio ante el mundo. En los acontecimientos que están desarrollándose actualmente, especialmente en dicho país, se ve un rápido avance hacia el cumplimiento de dichas predicciones. Los maestros protestantes presentan los mismos asertos de autoridad divina en favor de la observancia del domingo y adolecen de la misma falta de evidencias bíblicas que los dirigentes papales cuando fabricaban milagros para suplir la falta de un mandamiento de Dios. Se repetirá el aserto de que los juicios de Dios caerán sobre los hombres en castigo por no haber observado el domingo como día de reposo. Ya se oyen voces en este sentido. Y un movimiento en favor de la observancia obligatoria del domingo está ganando cada vez más terreno.
La sagacidad y astucia de la iglesia romana asombran. Puede leer el porvenir. Se da tiempo viendo que las iglesias protestantes le están rindiendo homenaje con la aceptación del falso día de reposo y que se preparan a imponerlo con los mismos medios que ella empleó en tiempos pasados. Los que rechazan la luz de la verdad buscarán aún la ayuda de este poder que se titula infalible, a fin de exaltar una institución que debe su origen a Roma. No es difícil prever cuán apresuradamente ella acudirá en ayuda de los protestantes en este movimiento. ¿Quién mejor que los jefes papistas para saber cómo entendérselas con los que desobedecen a la iglesia?
La iglesia católica romana, con todas sus ramificaciones en el mundo entero, forma una vasta organización dirigida por la sede papal, y destinada a servir los intereses de ésta. Instruye a sus millones de adeptos en todos los países del globo, para que se consideren obligados a obedecer al papa. Sea cual fuere la nacionalidad o el gobierno de éstos, deben considerar la autoridad de la iglesia como por encima de todas las demás. Aunque juren fidelidad al estado, siempre quedará en el fondo el voto de obediencia a Roma que los absuelve de toda promesa contraria a los intereses de ella.
La historia prueba lo astuta y persistente que es en sus esfuerzos por inmiscuirse en los asuntos de las naciones, y para favorecer sus propios fines, aun a costa de la ruina de príncipes y pueblos, una vez que logró entrar. En el año 1204, el papa Inocencio III arrancó de Pedro II, rey de Aragón, este juramento extraordinario: “Yo, Pedro, rey de los aragoneses, declaro y prometo ser siempre fiel y obediente a mi señor, el papa Inocencio, a sus sucesores católicos y a la iglesia romana, y conservar mi reino en su obediencia, defendiendo la religión católica y persiguiendo la perversidad herética.”—[Juan Dowling, The History of Romanism, lib. 5, cap. 6, sec. 55.] Esto está en armonía con las pretensiones del pontífice romano con referencia al poder, de que “él tiene derecho de deponer emperadores” y de que “puede desligar a los súbditos de la lealtad debida a gobernantes perversos.”—[Mosheim, lib. 3, siglo 11, parte 2, cap. 2, sec. 2, nota 17.)
Y téngase presente que Roma se jacta de no variar jamás. Los principios de Gregorio VII y de Inocencio III son aún los principios de la iglesia católica romana; y si sólo tuviese el poder, los pondría en vigor con tanta fuerza hoy como en siglos pasados. Poco saben los protestantes lo que están haciendo al proponerse aceptar la ayuda de Roma en la tarea de exaltar el domingo. Mientras ellos tratan de realizar su propósito, Roma tiene su mira puesta en el restablecimiento de su poder, y tiende a recuperar su supremacía perdida. Establézcase en los Estados Unidos el principio de que la iglesia puede emplear o dirigir el poder del estado; que las leyes civiles pueden hacer obligatorias las observancias religiosas; en una palabra, que la autoridad de la iglesia con la del estado debe dominar las conciencias, y el triunfo de Roma quedará asegurado en la gran República de la América del Norte.
La Palabra de Dios ha dado advertencias respecto a tan inminente peligro; descuide estos avisos y el mundo protestante sabrá cuáles son los verdaderos propósitos de Roma, pero ya será tarde para salir de la trampa. Roma está aumentando sigilosamente su poder. Sus doctrinas están ejerciendo su influencia en las cámaras legislativas, en las iglesias y en los corazones de los hombres. Ya está levantando sus soberbios e imponentes edificios en cuyos secretos recintos reanudará sus antiguas persecuciones. Está acumulando ocultamente sus fuerzas y sin despertar sospechas para alcanzar sus propios fines y para dar el golpe en su debido tiempo. Todo lo que Roma desea es asegurarse alguna ventaja, y ésta ya le ha sido concedida. Pronto veremos y palparemos los propósitos del romanismo. Cualquiera que crea u obedezca a la Palabra de Dios incurrirá en oprobio y persecución.
Este texto corresponde al capítulo 36 del libro El Conflicto de los Siglos, escrito por Elena G. de White.

Ecumenismo adventista en Ghana

Según reporta con orgullo la revista oficial de la iglesia adventista: Adventist World en su versión en español para el mes de febrero de 2014, en su celebración de los 125 años de esa denominación en el país africano de Ghana: “Otro entes religiosos, entre ellos, la Iglesia Católica y líderes musulmanes que asistieron al culto, alabaron la obra de la Iglesia Adventista en Ghana”

catolicos ghana

Fuente: http://issuu.com/adventistworldmagazine/docs/aw_february_2014_spanish páginas 6 y 7.

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