En los años 1919-1926-1927 se trasladó la oficina central de los Adventistas del “Movimiento de Reforma” en Alemania a Isernhagen, cerca de Hannover. La obra se abrió camino dentro y fuera del país. Cuando el poder del estado totalitario del nacionalismo entró en vigencia en el año 1933 comenzó para nuestra vida de fe un tiempo muy difícil. La igualdad exigida en el servicio de los intereses internacionales y nacionales nos colocó ante decisivos problemas de conciencia. Los dirigentes de los Adventistas del Séptimo Día, “Movimiento de la Reforma”, del país y también del exterior alegaron en base a experiencias personales y luchas en la fe, durante y después de la primera guerra mundial a la convicción de que no podemos participar en las luchas políticas de los partidos ni en ningún asunto nacional o internacional y esto a base de la Biblia y de los Testimonios.

Por lo tanto no pasó mucho tiempo hasta que hermanos dirigentes de la Reforma, tuvieron que dar testimonio delante de partidos y organismos del estado. En especial manera por la desconsiderada propaganda para las elecciones, por la obligación a participar e incorporarse en gremios, etc., todo bajo el estandarte del arco del sol, casi nadie quedó perdonado en declararse partidario. Para muchos Adventistas había llegado el tiempo que nos diera un gusto anticipado en las luchas futuras de las cuales dice un testimonio: “En este tiempo de lucha la verdadera bandera flameará en el viento y entonces los portaestandartes tendrán que estar firmes y hacer ver su verdadera posición- Entonces será
probada la capacidad de cada luchador que pelea en pro del bien. Los indecisos no llevarán nunca los laureles del triunfo- Los que son fieles y honrados no lo ocultarán, sino que su corazón y toda su fuerza será puesta a disposición de la obra y arriesgarán todo en la lucha, salga  como salga”. (Test. Vol. 3, pág. 271-272).

Nuestro anciano hermano Otto Welp (ya fallecido) que durante la primera guerra mundial ya había sufrido persecución, fue uno de los primeros que dio un claro testimonio de que no tomamos parte en la política ni en cualquier asunto relacionado con la guerra sea directa o
indirectamente porque las doctrinas de Cristo lo prohíben, también que  los miembros y creyentes son instruidos en este particular”. “En todas partes dan este mismo testimonio oral o escrito los dirigentes del “Movimiento de Reforma”.

Ya el 29 de Abril de 1936 fue prohibido el “Movimiento de Reforma” de los adventistas del Séptimo Día. A continuación publicamos el siguiente escrito.

El comandante político de la policía del país.
Berlín SW 11, 29 de Abril de 1936
Policía secreta de Prusia
B. — Nr. II 1 B 1—S. 213/36

Al señor Otto Welp
Bad Godesberga
Rheinalle 5611.

En base del Párr. 1 de la VO del presidente del Reich para protección del pueblo y del estado, del 28.2.1933 (boletín de la ley del Imperio del Reich) queda abolida y prohibida en todo el reino la secta de los Adventistas del Séptimo Día, “Movimiento de Reforma”. Los bienes serán confiscados. Acciones contrarias a esta resolución serán castigadas a base del párr. Nº 4 de la Vo del 28.2.1933. Motivos: Los “Adventistas del Séptimo Día, Movimiento de Reforma” persiguen fines contrarios a la ideología del nacionalismo, bajo un manto de actuación religiosa. Los partidarios de esta secta se niegan al militarismo y al saludo alemán de Hitler. Declaran públicamente que no reconocen ninguna patria sino que su posición es internacional y que consideran a todas las personas como hermanos. Como esta secta está capacitada para provocar confusión entre el pueblo fue necesaria su disolución para la protección del pueblo y del estado. En representación: Gez. Heydrich

El jefe de la asociación del este de Alemania, nuestro hermano Johann Hanselmann que vivía entonces en Sajonia cerca de Dresden, fue arrestado. Bajo resolución del 29 de Septiembre de 1939 dispuso el fiscal superior que el proceder forzado contra él sea puesto a cargo de la
caja del estado. A pesar de todo fue encerrado nuevamente en la cárcel de la policía de Dresden.

La policía secreta dispuso con fecha 27 de enero de 1937, lo siguiente:

En la sucesión de las acciones en contra de los dirigentes y pastores como también colportores de la iglesia Reformista de los Adventistas del Séptimo Día fue arrestado también el dirigente de Alemania del Este, hasta ahora el pastor Johannes Hanselmann, nacido el 1.5.1892 en Franquenberg (Wüttemberg) que vivía últimamente en Langebrück, distrito de Dresden y en la calle Adolf Hitler, 9, estando actualmente en investigación en 16 Js 2796/36.

Con fecha 23 de Marzo de 1937 dispuso el procurador general y jefe del fiscal del juicio especial de Sajonia, distrito de Freiberg, la orden de arresto de Hanselmann, Johan Georg, pastor a.D. y fue acusado de la siguiente manera:

“El viajaba por los lugares nombrados, Sajonia, Brandenburg, Pommern, Silesia, Prusia Oriental con su coche visitando a los adeptos de esta secta, dando estudios bíblicos, dando la santa cena según el rito de la secta prohibida y llevaba los dineros recolectados”.

“También confiesa el acusado que evita de todos modos las conversaciones mundanas de acuerdo a su fe religiosa y que aprovecha toda oportunidad para dar testimonio de la Palabra de Dios tal cual está en la Biblia”.

Esto era pues la ‘falta” de que se acusaba al hermano Hanselmann. Por tal motivo estuvo hasta el 2 de octubre de 1937 en la  cárcel de Dresden. El pastoreó como fiel pastor el  rebaño que le fue confiado bajo grandes peligros y obstáculos, también les impartía “el pan de vida” y los fortalecía en la fe, asegurando que “por muchas tribulaciones se entra en el reino de los cielos”. Poco después fue arrestado nuevamente. En Halle Saale fue hecho el segundo proceso en su contra. El escrito acusador dice:

“El acusado fue anteriormente pastor de la secta de los Adventistas del Séptimo Día, “Movimiento de Reforma” que por disposición del jefe suplente de la policía secreta fue abolida y prohibida en todo el territorio del Reich, el 29 de abril de 1936. Esta secta que tenía su sede en Isernhagen se separó en el año 1914 de la grande iglesia Adventista porque ellos dieron libertad a sus miembros a prestar servicio en la guerra, en pugna con sus principios religiosos. Los Reformistas opinaron que los Adventistas no deberían haber dado este permiso a sus adeptos. Este contraste entre Adventistas y Reformistas se agudizó aún más después del levantamiento nacional. Mientras que los miembros de la iglesia de los Adventistas del Séptimo Día se pusieron a favor del gobierno nacionalista, saludaban con el saludo alemán, de Hitler, incorporaron a sus hijos en sus sindicatos nacionalistas y prestaron servicio militar sin reserva, los adeptos del “Movimiento de Reforma” permanecieron firmes a sus principios antiguos de los Adventistas de 1844. Fueron acusados y las autoridades dijeron: “Bajo el mandato del movimiento religioso persiguen fines que están en pugna con la opinión mundial del nacional-socialismo. Se niegan en todo
tiempo a prestar servicio con armas, no saludan con el saludo alemán de Hitler y no apoyan a las instituciones nacional-socialistas como ser NSV, RLB y WHW y son internacionales, no reconocen patria alguna sino que consideran a todos como hermanos. Los Reformistas defienden el punto de vista de respetar una ley solamente si no está en pugna con la Biblia, porque tienen que obedecer a Dios más que a los hombres”.

Los motivos citados en esta carta acusadora demuestran claramente que los dirigentes de los Adventistas del Séptimo Día, “Movimiento de Reforma”, no estaban dispuestos a negar la doctrina de paz del evangelio de Cristo, dada a todos los hombres, ni tampoco en tiempo de persecución cuando se los arrestaba y hasta mataba. El buen pastor va delante de sus ovejas con buen ejemplo, pues qué sería del rebaño si quedara solo en medio de lobos rapaces. Justamente en esto fracasó la dirección espiritual de los profesos cristianos y de las
personas responsables entre la gran iglesia Adventista como lo muestra claramente el escrito acusador recientemente citado.

En el juicio principal que tuvo lugar más tarde ante el tribunal especial en Halle Saale fueron presentados más hermanos y hermanas de los Adventistas del Séptimo día, “Movimiento de Reforma”, también como acusados o hasta como testigos en contra del hermano Hanselmann. El hermano Hanselmann fue condenado a dos años de prisión. También fueron recargando a él los gastos de este proceder. Cuando se había cumplido la condena de dos años enviaron a su esposa su reloj de bolsillo y otros objetos personales. Hermano Hanselmann escribió muy breve: “Ahora viene lo peor; me llevan al campo de concentración a Sachsenhausen”

Más o menos a mediados de mayo de 1942 recibió su esposa la participación de que su esposo se había enfermado de diarrea y que murió en el campo de concentración. Esta fue la última noticia oficial. Un prisionero que se encontraba en aquel tiempo también en el campo de concentración de Sachsenhausen informó más tarde que el hermano Hanselmann se negó a trabajar un sábado por la mañana y seguidamente le ataron las manos atrás a la espalda lo tiraron hacia arriba y que murió por asfixia.

Así terminó su vida este fiel siervo del evangelio en la lucha por “la verdad presente”. No abandonó las almas que le habían sido confiadas sino que las pastoreó rodeado de peligro y sufrimientos y fue fiel hasta la muerte. Nosotros debemos estar agradecidos al Señor que como ejemplo nos ha dado hombres tan cumplidores de su deber como pastores de su rebaño.

A continuación siguen otros informes de mártires del siglo veinte qué sellaron su fe con la muerte.