¿Se debe aplaudir en la iglesia?

55539+_manos_aplaudiendoLas siguientes citas son claras, concisas y muestran las enseñanzas de los Testimonios dados por Dios a Su Iglesia en los últimos días.

1. JESÚS NO DESEO LOS APLAUSOS:

Jesús conocía la vanidad de la pompa humana y no prestó atención a su despliegue. En su dignidad de alma, su elevación de carácter, su nobleza de principio, estuvo muy por encima de las vanas modas del mundo… Los mejores círculos de la sociedad humana lo hubieran cortejado, si hubiera consentido en aceptar sus favores, pero no deseó el “APLAUSO” de los hombres… La riqueza, la posición, el rango mundanal en todas sus variedades y distinciones de la grandeza humana, no significaban sino otros tantos grados de pequeñez para Aquel que había dejado el honor la gloria del cielo, y que no poseía esplendor terrenal, no se complacía en el lujo, y no exhibía adornos, sino humildad.
(Review and Herald, 22-12-1891). (A Fin de Conocerle, 3 de Abril).

Jesús era un trabajador silencioso y abnegado. No procuraba fama, riquezas, ni “APLAUSOS”; ni tampoco tenía en cuenta su comodidad y placer. (Review and Herald, 6-1-1885).

2. EL PUEBLO DE DIOS NO DEBE DE DESEAR APLAUSOS:

El honor, la gloria y los “APLAUSOS” del mundo no valen nada para nosotros. (Manuscrito 20, del 18 de marzo de 1894) (Cada día con Dios, 18 de Marzo).

Incluso los hombres buenos necesitan protección, no sea que se envanezcan de tal manera con las bendiciones que Dios les ha dado, que el “APLAUSO” y la alabanza de los mundanos sea para ellos un estímulo para ostentar su gran sabiduría y sus adquisiciones.
(Carta 93, del 3 de julio de 1900, dirigida al pastor G. A. Irwin, presidente en ese entonces de la Asociación General) (Cada día con Dios, 3 de Julio).

Muchos que profesan estar esperando la pronta venida de Cristo, se están conformando a este mundo, y buscan más ansiosamente el “APLAUSO” de los que los rodean, que la aprobación de Dios. (Review and Herald, 10-6-1852).

Mientras os halléis en contacto con el mundo, debéis cuidaros de no buscar ansiosamente el “APLAUSO” de los hombres ni de vivir conformándoos a su opinión. (Testimonies, tomo: 4, Pág.567). (Maranata el Señor Viene, 6 de Agosto).

¿De qué nos serviría cultivar la altivez de espíritu y orar al mismo tiempo por humildad? ¿Cuál sería el beneficio de buscar ansiosamente la amistad y el “APLAUSO” del mundo, y orar al mismo tiempo por los afectos celestiales?…Esto no es velar en oración. (Manuscrito 35, del 8 de enero de 1893).

Os ruego que estudiéis de nuevo la cruz de Cristo. Si todos los orgullosos y vanagloriosos, cuyo corazón anhela recibir el “APLAUSO” de los hombres y alcanzar distinción por encima de sus semejantes, pudiesen estimar correctamente el valor de la más alta gloria terrenal en contraste con el valor del Hijo de Dios, rechazado, despreciado y escupido por aquellos mismos a quienes había venido a redimir, ¡cuán insignificantes parecerían todos los honores que puede conceder el hombre finito! (Joyas de los testimonios, Tomo: 1, pág. 518-519).

3. LOS MINISTROS NO DEBEN DE BUSCAR LOS APLAUSOS:

Dios pide que los ministros del Evangelio no traten de engrandecerse introduciendo adornos artificiales en discursos, que no busquen la alabanza y los “APLAUSOS” humanos, y que no ambicionen un vana manifestación de intelectualidad y elocuencia. Sea la ambición de los ministros investigar cuidadosamente para aprender tanto como sea posible acerca de Dios y de Cristo, a quien él ha enviado. Cuanto más claramente comprenden a Cristo los ministros y aprehendan su espíritu, con tanto mayor poder predicarán la verdad sencilla de la que Cristo es el centro.  (Review and Herald, 24 de marzo, 1896).

Algunos ministros capaces que están ahora predicando la verdad presente, aman la aprobación. El “APLAUSO” los estimula como el vaso de vino al bebedor. Colocad a estos ministros frente a una congregación pequeña que no prometa excitación especial ni provoque oposición definida, y perderán su interés y celo y parecerán tan lánguidos en la obra como el bebedor cuando se ve privado de su dosis de bebida. Estos hombres no llegarán a ser obreros verdaderos y prácticos hasta que hayan aprendido a trabajar sin la excitación del “APLAUSO”  (Joyas de los testimonios, Tomo: 1, pág.321). (Testimonios Selectos, Tomo: 3, Pág. 137). (El Evangelismo, Pág. 136).

4. NUESTROS TRABAJO Y PREDICACIÓN NO DEBE BUSCAR GANAR APLAUSOS:

Nuestra obra para este tiempo no debe ser hecha mediante palabras halagüeñas de sabiduría humana, tal como hacían los oradores paganos para ganar “APLAUSOS”. Hablad con la evidencia del Espíritu y con el poder que sólo Dios puede impartir. Las verdades cruciales para este tiempo deben ser proclamadas por hombres cuyos labios han sido tocados con un carbón encendido tomado del altar de Dios. Una predicación tal contrastará muchísimo con la predicación que generalmente se escucha. Los fieles mensajeros enviados por Dios son un espectáculo para el mundo, para los ángeles y para los hombres, no porque ellos se encumbren sino porque muestran que están fortalecidos y ayudados por el Espíritu. (Manuscrito 165, 1899).

Los que trabajan para obtener “APLAUSOS” no reciben la aprobación de Dios. El Señor espera que sus siervos obren por motivos diferentes.  (Carta 109, del 6 de agosto de 1901, dirigida a un presidente de asociación) (Cada día con Dios, 6 de agosto). (Review and Herald, 4 de julio, 1907).

Si Jesús no recibió Aplausos ni los busco mientras estuvo en este mundo, si no debemos de buscar los Aplausos como sus siervos tampoco, si los ministros (Pastores) no deben de anhelar los ni recibirlos y si nuestra predicación, mensaje y trabajo no deben de recibir Aplausos