Santificando el cuerpo

Texto de meditación: “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación.” — I Tesalonicenses 4:3

UN GRAVE PELIGRO

¿Por qué la mayoría del pueblo adventista, se encuentra en estado laodicense? Oseas 4:6 ¿Qué implica eso?

“La iglesia se encuentra en el estado de Laodicea. La presencia de Dios no está en su medio.” – Notebook Leaflets, No. 1, pág. 99.

“El pueblo de Dios no perece actualmente por falta de conocimiento. No serán condenados por no conocer el camino, la verdad y la vida. La verdad que no ha llegado a su comprensión, la luz que no ha brillado en el alma, sino que ha sido descuidada y rechazada, los condenará. Los que jamás han tenido la luz que rechazar, no se hallan bajo condenación. ¿Qué más se podía hacer por la viña del Señor que no haya sido hecho? La luz, una preciosa luz, ilumina al pueblo de Dios; pero no los salvará, a menos que permitan que ésta los salve, vivan plenamente de acuerdo con ella y la transmitan a otros que se encuentran en tinieblas. Dios pide que su pueblo obre. Lo que se necesita es una obra individual de confesión y abandono del pecado, y de regreso a Dios. Nadie puede hacer esta obra por los demás. El conocimiento de la religión ha aumentado, y proporcionalmente han aumentado las obligaciones. Una gran luz ha estado resplandeciendo sobre la iglesia, y los condena porque no quieren andar de acuerdo con ella. Si fueran ciegos, no tendrían pecado. Pero han visto la luz y han oído mucho de la verdad, y sin embargo no son sabios ni santos. Muchos, por años no han progresado nada en conocimiento y verdadera santidad. Son enanos espirituales. En lugar de avanzar hacia la perfección, están retrocediendo hacia las tinieblas y la esclavitud de Egipto. Sus mentes no están entrenadas para practicar la piedad y la verdadera santidad.” —  Testimonios para la iglesia, tomo 2, págs. 112-113

¿Qué le sucedió al antiguo Israel, luego de ser liberado? Números 11:4 ¿Qué lección encierra para nosotros? 1 Corintios 10:6.

“Cuando Dios sacó a los hijos de Israel de Egipto, era su propósito establecerlos en la tierra de Canaán, para que constituyeran un pueblo puro, feliz y lleno de salud. Consideremos los medios por los cuales Él quería realizar esto. Los sometió a un sistema de disciplina que, si lo hubieran seguido alegremente, habría resultado para el bien, tanto de ellos mismos como de su posteridad. Quitó la carne de su alimentación en gran medida. Les había concedido carne en respuesta a sus clamores, precisamente antes de llegar al Sinaí, pero fue provista solamente por un día. Dios podría haber provisto carne tan fácilmente como maná, pero impuso al pueblo una restricción para su bien. Era el propósito de Dios proveerles un alimento más adecuado a sus necesidades que el régimen afiebrante al cual muchos de ellos habían estado acostumbrados en Egipto. El apetito pervertido debía ser reducido a un estado más saludable, para que pudieran disfrutar de los alimentos provistos originalmente para el hombre: las frutas de la tierra, que Dios les dio a Adán y Eva en el Edén.” — Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 451

“No era la voluntad de Dios que se demorara así la venida de Cristo. Dios no tenía el propósito de que su pueblo, Israel, vagara cuarenta años por el desierto. Prometió guiarlos directamente a la tierra de Canaán, y establecerlos allí como un pueblo santo, sano y feliz. Pero aquellos a quienes primero se les predicó, no entraron ‘a causa de incredulidad’ (Hebreos 3:19). Sus corazones estaban llenos de murmuración, rebelión y odio, y Dios no pudo cumplir su pacto con ellos.

“Durante cuarenta años, la incredulidad, la murmuración y la rebelión impidieron la entrada del antiguo Israel en la tierra de Canaán. Los mismos pecados han demorado la entrada del moderno Israel en la Canaán celestial. En ninguno de los dos casos faltaron las promesas de Dios. La incredulidad, la mundanalidad, la falta de consagración y las contiendas entre el profeso pueblo de Dios nos han mantenido en este mundo de pecado y tristeza tantos   años.” — El Evangelismo, págs. 504, 505.

REBELIÓN Y RESTAURACIÓN

En su rebelión contra el alimento dado por Dios ¿Qué deseo les concedió el Señor? Deuteronomio 12:20 ¿Por qué lo permitió? Ezequiel 20:10-11, 13, 25

“En este caso [cuando fueron enviadas las codornices al campamento israelita], el Señor dio al pueblo lo que no era para su mayor bien, porque éste lo quería tener. Ellos no quisieron resignarse a recibir del Señor las cosas que resultarían para su bien.” — Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 450.

“Debido a que [los israelitas] estaban tan determinados a obtener la carne de animales muertos, [Dios] les dio el mismo régimen que Él les había negado.” — Medical Ministry, pág. 277.

¿Cómo describe el salmista este pecado del Israel antiguo? Salmo 78: 18-32

¿Cuál es el alimento dado por Dios al hombre? Génesis 1:29 ¿Qué está haciendo el Señor con sus hijos fieles?

“El régimen señalado al hombre al principio no incluía ningún alimento de origen animal.” — El Ministerio de Curación, pág. 240.

 “Dios dio a nuestros primeros padres el alimento que Él había establecido que la raza humana debía consumir. Era contrario a su plan que se quitara la vida a ningún ser viviente. No había de haber muerte en el Edén. El fruto de los árboles del huerto constituía el alimento exigido por las necesidades del hombre.”— Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 445.

“Una y otra vez se me mostró que Dios está tratando de guiarnos de vuelta, paso a paso, a su plan original: que el hombre subsista a base de productos naturales de la tierra.” — Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, págs. 453, 454.

 “Las hortalizas, las legumbres, las frutas y los cereales deben constituir nuestro régimen alimenticio. Ni un gramo de carne debiera entrar en nuestro estómago. El consumo de carne es antinatural. Hemos de regresar al propósito original que Dios tenía en la creación del hombre.” — Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, pág.  454.

¿Cuál es el deseo de Dios para su pueblo? 3 Juan 2 ¿Qué regalo nos ha dado para que sea una realidad?

“La luz que Dios ha dado y que continuará dando sobre el asunto de los alimentos ha de ser para el pueblo hoy lo que el maná era para los hijos de Israel.”  — Consejo Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 318.

“En la preparación de un pueblo para la segunda venida del Señor, se ha de realizar una gran obra por medio de la promulgación de los principios favorables a la salud. Debe instruirse a la gente acerca de las necesidades del organismo físico y el valor de la vida sana según se enseña en las Escrituras, a fin de que los cuerpos que Dios creó puedan serle presentados como sacrificios vivos, idóneos para rendirle un servicio aceptable. Hay una gran obra que hacer en favor de la humanidad doliente en cuanto a aliviar sus sufrimientos por el empleo de los agentes naturales que Dios ha provisto, y en cuanto a enseñarle a evitar las enfermedades por el control de los apetitos y pasiones. Debe enseñarse a la gente que la transgresión de las leyes de la naturaleza es transgresión de las leyes de Dios.” — Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 482.

Lamentablemente ¿en qué grave pecado han caído muchos adventistas nominales? Filipenses 3:18,19; Romanos 16:18

“Los deseos intemperantes produjeron a nuestros primeros padres la pérdida del Edén. Encontramos en general, incluso entre los adventistas del séptimo día, que la inclinación, el hábito, la preparación complicada y no saludable de los alimentos y los hábitos malsanos en el vestir están debilitando la eficiencia física, mental y moral, y haciendo imposible la victoria sobre la tentación. Ahora, ¿qué haremos? Este tema ha sido lamentablemente descuidado…” –  El otro poder, pág. 125

A la hora de elegir los alimentos que consumimos ¿Qué seria advertencia no podemos pasar por alto? 1 Corintios 3:16, 17

“Los que han recibido instrucciones acerca de los peligros del consumo de carne, té, café y alimentos demasiado condimentados o malsanos, y quieran hacer un pacto con Dios por sacrificio, no continuarán satisfaciendo sus apetitos con alimentos que saben son malsanos. Dios pide que los apetitos sean purificados y que se renuncie a las cosas que no son buenas. Esta obra debe ser hecha antes que su pueblo pueda estar delante de él como un pueblo perfecto.” — Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 42

Entonces, ¿qué revelan nuestros hábitos de comer y vestir? Mateo 7:20

“Nuestros hábitos de comer y beber muestran si somos del mundo o si pertenecemos al número de personas a quienes el Señor ha cortado del mundo por medio de su poderosa hacha de la verdad. Estos constituyen su pueblo peculiar, celoso de buenas obras…” — Consejos Sobre el Régimen Alimenticio, pág. 453.

¿Puede ser un ministro u obrero alguien que no siga la Reforma pro salud? 1 Pedro 5:2–4.

“¿Por qué es que algunos de nuestros hermanos que ministran manifiestan tan poco interés en la reforma pro salud? Es porque la instrucción sobre la temperancia en todas las cosas se opone a su práctica de complacerse a sí mismos. En algunos lugares ésta ha sido la gran piedra de tropiezo en la tarea de hacer que el pueblo investigue, practique y enseñe la reforma pro salud. Ningún hombre debe ser consagrado como maestro del pueblo mientras su propia enseñanza o ejemplo contradiga el testimonio que Dios ha dado a sus siervos para que presenten con respecto al régimen [alimenticio], porque esto traerá confusión. Su falta de consideración por la reforma pro salud los descalifica para presentarse como mensajeros del Señor.” — Consejos sobre el Régimen Alimenticio, pág. 545

“¿No daremos un testimonio decidido contra la complacencia del apetito pervertido? ¿Quiere cualquiera de los que son ministros del Evangelio y que proclaman la verdad más solemne que haya sido dada a los mortales, dar el ejemplo de volver a las ollas de Egipto? ¿Quieren los que son sostenidos por el diezmo de la tesorería de Dios permitir que la gula envenene la corriente vital que fluye por sus venas? ¿Harán caso omiso de la luz y las amonestaciones que Dios les ha dado? La salud del cuerpo debe considerarse como esencial para el crecimiento en la gracia y la adquisición de un carácter templado.” —Consejos para la Iglesia, pág. 425

¿Qué sucederá con los adventistas que sigan consumiendo carne?

“Deben verse mayores reformas entre nuestros hermanos que pretenden estar esperando la pronta venida de Cristo. La reforma pro salud ha de hacer entre nuestros hermanos una obra que todavía no se ha hecho. Hay personas que debieran estar despiertas ante el peligro de comer carne, pero que continúan consumiendo carne de animales, poniendo así en peligro la salud física, mental y espiritual. Muchos que están hoy solamente medio convertidos con respecto al consumo de carne abandonarán el pueblo de Dios para no andar más con él.” –  Consejos sobre el régimen alimenticio, pág. 456

“El pueblo que se está preparando para ser santo, puro y refinado, y ser introducido en la compañía de los ángeles celestiales, ¿habrá de continuar quitando la vida de los seres creados por Dios para sustentarse con su carne y considerarla como un lujo? Por lo que el Señor me ha mostrado, habrá que cambiar este orden de cosas, y el pueblo de Dios ejercerá templanza en todas las cosas.” – Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 233

¿Qué efectos negativos tiene el consumo de carne?

“Existe un letargo alarmante sobre el tema del sensualismo inconsciente. Es costumbre comer carne de animales muertos. Esto estimula las bajas pasiones del organismo humano.” — Consejos sobre el Régimen Alimenticio, pág. 465

¿Qué otra labor es parte de la reforma pro salud? Proverbios 23:2-4 ¿Cuáles métodos de sanar debemos usar? Lucas 10:34; Juan 9:6-7; Isaías 38:21

“Deben darse cursos sobre arte culinario. Se ha de enseñar a la gente cómo preparar alimentos sanos. Se le debe mostrar la necesidad de descartar los alimentos perjudiciales. Pero nunca debemos propiciar un régimen de hambre. Es posible tener una alimentación sana y nutritiva sin el uso de té, café y carne. La tarea de enseñar a la gente cómo preparar un régimen que sea a la vez sano y apetitoso, es de la mayor importancia.” — Servicio Cristiano, pág. 174.

“Hay muchas maneras de practicar el arte de sanar; pero hay una sola que el cielo aprueba. Los remedios de Dios son los simples agentes de la naturaleza, que no recargarán ni debilitarán el organismo por la fuerza de sus propiedades.”  – Testimonios para la iglesia, tomo 5, pág. 418

“Los remedios de Dios son los simples agentes de la naturaleza, que no recargarán ni debilitarán el organismo por la fuerza de sus propiedades. El aire puro y el agua, el aseo y la debida alimentación, la pureza en la vida y una firme confianza en Dios, son remedios por cuya falta millares están muriendo; sin embargo, estos remedios están pasando de moda porque su uso hábil requiere trabajo que la gente no aprecia. El aire puro, el ejercicio, el agua pura y un ambiente limpio y amable, están al alcance de todos con poco costo; mientras que las drogas son costosas, tanto en recursos como en el efecto que producen sobre el organismo.”– Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 142, 143.

¿Qué se dirá de los que practican fielmente la reforma pro salud? Ante eso, ¿qué debemos hacer?

“Hay muchos, entre los profesos cristianos modernos, que podrían concluir que Daniel fue demasiado escrupuloso, y que podrían considerarlo estrecho y fanático. Creen que el asunto de comer y beber tiene demasiado poca consecuencia para exigir una posición tan decidida: una posición que comparta el probable sacrificio de toda ventaja terrena. Pero los que razonan de esta suerte hallarán, en el día del juicio, que ellos se han desviado de los expresos requerimientos de Dios, y han establecido su propia opinión como norma de lo que es correcto o incorrecto. Encontrarán que lo que les parecía sin importancia no es considerado así por Dios. Sus requerimientos deben ser obedecidos en forma inflexible. Los que aceptan y obedecen uno de sus preceptos porque resulta conveniente hacerlo, en tanto que rechazan otro porque su observancia requeriría un sacrificio, rebajan la norma de la justicia, y por su ejemplo inducen a otros a considerar livianamente la santa ley de Dios. “Así dice el Señor” ha de ser nuestra regla en todas las cosas…” — Consejos sobre el Régimen Alimenticio, pág.34

 “315…Existe una clase numerosa que rechazará cualquier movimiento de reforma, por razonable que sea, si es que impone restricciones al apetito. Consultan el gusto, en vez de la razón y las leyes de la salud. Esta clase se opondrá a todos los que dejan la senda trillada del hábito y prefieren defender la reforma, y los tildará de radicales si ellos insisten en llevar tal conducta consecuente. Pero nadie debe permitir que la oposición ni el ridículo lo desvíen de la obra de reforma, ni que se la hagan considerar con ligereza…” — Consejos sobre el Régimen Alimenticio, pág. 229

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