adulterioPara meditar:Haga un examen cuidadoso para ver si su vida matrimonial será feliz, o carente de armonía y miserable. Pregúntese: ¡Me ayudará esta unión en mi camino al cielo? ¡Aumentará mi amor a Dios? Si tales reflexiones no le traen inconvenientes, entonces, en el temor de Dios, siga adelante.” Testimonios acerca de la conducta sexual, adulterio y divorcio, pág. 17 

“Y yo os digo que cualquiera que repudie a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra adultera, y el que se casa con la repudiada, adultera.” Mateo 19.9 La única y exclusiva causa válida, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, para una separación, que realmente era una anulación del matrimonio se encuentra en Deuteronomio 24.1-2: “Cuando alguien tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despidirá de su casa. Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.” 

Cuando un hombre se casaba con alguna supuesta virgen pero, al tener la intimidad descubrió que ella había cometido fornicación con alguien siendo aún soltera, por la dureza de corazón (o sea, no querer perdonarla) la despedía de su casa con carta de divorcio. Sin embargo, ella podía volver a casarse con otro, lo que significa que ese matrimonio era anulado por causa de fornicación. A esta causa se refirió Jesús en Mateo 19.9. 

Los discípulos asombrados ya que estaban influenciados por el concepto popular de la disolubilidad del matrimonio, continuaron a solas con el Maestro el tema: 

“Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado. Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que así mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.” Mateo 19. 10-12 

Podemos ver claramente en las palabras del Señor que este tema es difícil de digerir por algunos, pero es la voluntad de Dios que sus hijos escogidos lo acepten tal y como nos es revelado en la Palabra. 

El Señor menciona tres clases de eunucos:

  1. los que lo son por nacimiento (infértiles o que tienen el don de continencia),
  2. los que son hechos por los hombres (aquellos a quienes castraban para cuidar a las doncellas)
  3. y un tercer grupo compuesto por aquellos que se hacen eunucos por “el reino de los cielos” (aquellos que conocen el concepto bíblico del divorcio y recasamiento y prefieren con la ayuda de Dios mantenerse firmes de parte de Dios sin volver a casarse llevando una vida de castidad).

Sin embargo, no nos toca a nosotros el juzgar a una persona que ha caído del plan de Dios, ya que nuestro Padre Celestial se ha reservado para sí el derecho de tal acción (véase Hebreos 13.4); lo que la Iglesia debe hacer es no permitir como miembro a una persona en tal condición, pero debe mostrarle todo el amor y compasión que el Señor le daría si estuviera aquí en la tierra. 

“El séptimo mandamiento ha sido violado por algunos que son considerados como miembros de la iglesia. Esto ha traído el desagrado de Dios. Este es un pecado horrible en estos últimos días, pero la iglesia (los miembros) han traído el desagrado y la maldición de Dios sobre ella por considerar este pecado tan livianamente. Vi que se trata de un enorme pecado y que no se ha llevado a cabo un esfuerzo vigilante como el que debería haberse hecho para no ocasionar el desagrado de Dios y evitar su desaprobación, mediante una disciplina estricta hacia el ofensor… El que ha cometido este horrible pecado piensa que todo lo que tiene que hacer es confesar que fue un error, que lo lamenta, y luego gozar de todos los privilegios de la casa de Dios y recibir el abrazo de comunión de la iglesia… Los que quebranten el séptimo mandamiento deberían ser suspendidos de la iglesia, no gozar de su comunión, ni de los privilegios de la casa de Dios. Dijo el ángel: ´Esto no es un pecado de ignorancia. Es un pecado conocido y recibirá la pavorosa visitación de Dios, no importa si quien lo cometió es una persona de edad o un joven.” Testimonios acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, págs. 277- 278 

“El amor verdadero es demasiado puro para cubrir un pecado no confesado. Aunque debemos amar las almas por las cuales Cristo murió, no debemos transigir con el mal. No debemos unirnos con los rebeldes y llamar a eso amor.” Hechos de los Apóstoles, pág. 443