Este ministerio es una hermandad de cristianos adventistas del séptimo día ortodoxos, históricos y conservadores, que creen en la inspiración de la Biblia y en los Testimonios del Espíritu de Profecía dados a la Iglesia por medio de Elena G. de White, como Palabra de Dios.

Nuestra iglesia, surge como una medida de protesta a la mundanalidad reinante y la confusión doctrinal que existe entre las organizaciones reformistas. Siguiendo el ejemplo de los fieles de la antigüedad: “Tras largo y tenaz conflicto, los pocos que permanecían fieles resolvieron romper toda unión con la iglesia apóstata si ésta rehusaba aún desechar la falsedad y la idolatría. Y es que vieron que dicho rompimiento era de todo punto necesario si querían obedecer la Palabra de Dios. No se atrevían a tolerar errores fatales para sus propias almas y dar así un ejemplo que ponía en peligro la fe de sus hijos y la de los hijos de sus hijos. Para asegurar la paz y la unidad estaban dispuestos a cualquier concesión que no contrariase su fidelidad a Dios, pero les parecía que sacrificar un principio por amor a la paz era pagar un precio demasiado alto.” Conflicto de los Siglos, pág. 49.

Afirmamos que “es preciso no debilitar ningún aspecto de la verdad que ha hecho al pueblo adventista del séptimo día lo que es. Tenemos los antiguos hitos de la verdad, la experiencia y el deber, y debemos permanecer firmes en la defensa de nuestros principios ante el mundo” (Testimonios para la Iglesia, tomo 6, pág. 26).

Creemos firmemente  que “no debemos introducir el mundo en la iglesia ni casarlo con ella, estableciendo así un vínculo de unidad. De esa manera la iglesia ciertamente se corromperá; llegará a ser, como se declara en el Apocalipsis, “albergue de toda ave inmunda y aborrecible”.  Testimonios para los ministros, pág. 265

Sostenemos que “deben realizarse un reavivamiento y una reforma bajo la ministración del Espíritu Santo. Reavivamiento y reforma son dos cosas diferentes. Reavivamiento significa una renovación de la vida espiritual, una vivificación de las facultades de la mente y del corazón, una resurrección de la muerte espiritual. Reforma significa una reorganización, un cambio en las ideas y teorías, hábitos yprácticas. La reforma no producirá los buenos frutos de justicia a menos que esté relacionada con el reavivamiento del Espíritu. El reavivamiento y la reforma han de efectuar su obra asignada y deben entremezclarse al hacer esta obra.” Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 149

Las condiciones en el mundo y en la iglesia, nos señalan que estamos a la puerta del fin de la gracia. Estamos viviendo en el periodo del Zarandeo. Los Testimonios, nos advierten: “Pregunté cuál era el significado del zarandeo que yo había visto, y se me mostró que lo motivaría el testimonio directo que exige el consejo que el Testigo fiel dio a la iglesia de Laodicea. Moverá este consejo el corazón de quien lo reciba y le inducirá a exaltar el estandarte y a difundir la recta verdad. Algunos no soportarán este testimonio directo, sino que se levantarán contra él, y esto es lo que causará un zarandeo en el pueblo de Dios. Vi que el testimonio del Testigo fiel había sido escuchado tan sólo a medias. El solemne testimonio del cual depende el destino de la iglesia se tuvo en poca estima, cuando no se lo menospreció por completo. Ese testimonio ha de mover a profundo arrepentimiento. Todos los que lo reciban sinceramente lo obedecerán y quedarán purificados. (PE, 270)

Y como resultado, “moverá este consejo el corazón de quien lo reciba y le inducirá a exaltar el estandarte y a difundir la recta verdad” (Primeros Escritos, pág. 270).

El solemne testimonio, del cual depende el destino de la iglesia, se tiene en poca estima, cuando no se lo descarta por completo. Este testimonio ha de mover a profundo arrepentimiento, y todos los que lo reciban sinceramente, lo obedecerán y serán purificados. (Testimonios, 1, 168)