¿Quién es el Juez?

Hno. José Solano

Cuando se analiza el tema del Juicio Investigador, algunas personas tienen dudas, con respecto a la personalidad del Juez. ¿Es el Padre o es Jesucristo? Para tener certeza de la personalidad del encargado de dictar la sentencia, debemos analizar algunos aspectos.

El Padre preside el Juicio

Algunos, han llegado a confundirse con la escena que se le presenta al profeta Daniel: “Estuve mirando hasta que fueron puestas sillas: y un Anciano de grande edad se sentó, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su silla llama de fuego, sus ruedas fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él: millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él: el Juez se sentó, y los libros se abrieron.” Daniel 7:9-10 y han llegado a la conclusión que el Juez es el Padre.

Comentando estos pasajes, los Testimonios, señalan: “Así se presentó a la visión del profeta el día grande y solemne en que los caracteres y vidas de los hombres habrán de ser revistados ante el Juez de toda la tierra, y en que a todos los hombres se les dará “conforme a sus obras.” El Anciano de días es Dios, el Padre. El salmista dice: “Antes que naciesen los montes, y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.” Salmos 90:2. Es él, Autor de todo ser y de toda ley, quien debe presidir en el juicio. Y “millares de millares … y millones de millones” de santos ángeles, como ministros y testigos, están presentes en este gran tribunal.” El Conflicto de los Siglos, pág.  533

Es claro, por la cita anterior, que el Anciano de días es el Padre y se le llama el Juez de toda la tierra. Sin embargo, el asunto, no debe quedar allí y se debe analizar, la forma en que actúa Dios, para llegar a comprender, lo que en realidad sucede.

El primer versículo de la Biblia dice: “En el principio crió Dios los cielos y la tierra.” Génesis 1:1 Si nos quedamos con solo este texto, llegaríamos a la conclusión de que fue el Padre el Creador. Pero, cuando profundizamos, tanto en la Biblia como en los Testimonios, encontramos, algo distinto.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fué hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.” Juan 1:-4

El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura. Porque por él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles é invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fué criado por él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas subsisten: Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia; él que es el principio, el primogénito de los muertos, para que en todo tenga el primado. Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, Y por él reconciliar todas las cosas á sí, pacificando por la sangre de su cruz, así lo que está en la tierra como lo que está en los cielos.” Colosenses 1:15-20

En un sentido general el Padre es el Creador, pero, la obra como tal de la creación, fue realizada por el Hijo. “El Padre y el Hijo emprendieron la grandiosa y admirable obra que habían proyectado: la creación del mundo. La tierra que salió de las manos del Creador era sumamente hermosa.” La Historia de la Redención, pág. 20 Nótese que ambos realizan la obra, pero, la misma le es asignada al Creador. Es interesante, notar, algunos aspectos, de la cita del Conflicto de los Siglos al Padre se le llama “Autor de todo ser y de toda ley”

La mensajera del Señor, identifica a Cristo con las siguientes cualidades:

Dador de la vida, Creador

Él es el Creador, el Redentor y el Sustentador de la raza humana. Jesús hace a todos la invitación: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”. El Ministerio Médico, pág. 24

“Tratando todavía de dar la verdadera dirección a su fe, Jesús declaró: “Yo soy la resurrección y la vida.” En Cristo hay vida original, que no proviene ni deriva de otra.El que tiene al Hijo, tiene la vida.”1 Juan 5:12. La divinidad de Cristo es la garantía que el creyente tiene de la vida eterna. “El que cree en mí—dijo Jesús,—aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees eso?” Cristo miraba hacia adelante, a su segunda venida. Entonces los justos muertos serán resucitados incorruptibles, y los justos vivos serán trasladados al cielo sin ver la muerte. El milagro que Cristo estaba por realizar, al resucitar a Lázaro de los muertos, representaría la resurrección de todos los justos muertos. Por sus palabras y por sus obras, se declaró el Autor de la resurrección. El que iba a morir pronto en la cruz, estaba allí con las llaves de la muerte, vencedor del sepulcro, y aseveraba su derecho y poder para dar vida eterna.” El Deseado de Todas las Gentes, pág. 489

Dador de la ley

Fue Cristo quien, en medio del trueno y el fuego, proclamó la ley en el monte Sinaí. Como llama devoradora, la gloria de Dios descendió sobre la cumbre y la montaña tembló por la presencia del Señor. Las huestes de Israel, prosternadas sobre la tierra, habían escuchado, presas de pavor, los preceptos sagrados de la ley. ¡Qué contraste con la escena en el monte de las bienaventuranzas! Bajo el cielo estival, cuyo silencio se veía turbado solamente por el gorjear de los pajarillos, presentó Jesús los principios de su reino. Empero Aquel que habló al pueblo ese día en palabras de amor les explicó los principios de la ley proclamada en el Sinaí.” El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 43

Fue el Creador de los hombres, el Dador de la ley, quien declaró que no albergaba el propósito de anular sus preceptos. Todo en la naturaleza, desde la diminuta partícula que baila en un rayo de sol hasta los astros en los cielos, está sometido a leyes. De la obediencia a estas leyes dependen el orden y la armonía del mundo natural. Es decir que grandes principios de justicia gobiernan la vida de todos los seres inteligentes, y de la conformidad a estos principios depende el bienestar del universo. Antes que se creara la tierra existía la ley de Dios. Los ángeles se rigen por sus principios y, para que este mundo esté en armonía con el cielo, el hombre también debe obedecer los estatutos divinos. Cristo dio a conocer al hombre en el Edén los preceptos de la ley, “cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios”. Job 38:7La misión de Cristo en la tierra no fue abrogar la ley, sino hacer volver a los hombres por su gracia a la obediencia de sus preceptos.” Reflejemos a Jesús, pág. 60

Lo mismo sucede con la Obra del Juicio, el Padre, actúa por medio del Hijo

“Contemplamos a Dios en Jesús. Mirando a Jesús, vemos que la gloria de nuestro Dios consiste en dar. “Nada hago por mí mismo”, dijo Cristo; “me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre”. “No busco mi gloria”, sino la gloria del que me envió Juan 8:286:578:507:18. En estas palabras se presenta el gran principio que es la ley de la vida para el universo. Cristo recibió todas las cosas de Dios, pero las recibió para darlas. Así también en los atrios celestiales, en su ministerio en favor de todos los seres creados, por medio del Hijo amado fluye a todos la vida del Padre; por medio del Hijo vuelve, en alabanza y gozoso servicio, como una marea de amor, a la gran Fuente de todo. Y así, por medio de Cristo, se completa el circuito de beneficencia, que representa el carácter del gran Dador, la ley de la vida.” El Deseado de Todas las Gentes, págs. 11-13.

La Obra de juzgar y dar sentencia, se la ha encomendado al Hijo

“El Salvador continuó: “Todo lo que él [el Padre] hace, esto también hace el Hijo juntamente…. Como el Padre levanta los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.” Deseado de todas las Gentes, pág. 180

“Por este mundo minúsculo el universo manifiesta su mayor interés, porque Jesús pagó un precio infinito por las almas de sus habitantes… Dios encomendó todo el juicio al Hijo porque sin duda él es Dios manifestado en carne.

Dios decidió que el Príncipe de los sufrientes entre los humanos fuera el Juez de todo el mundo. El que vino desde las cortes celestiales a salvar al hombre de la muerte eterna;… el que se sometió a comparecer ante un tribunal terrenal y sufrió la ignominiosa muerte de cruz, sólo él ha de pronunciar la sentencia que determine la recompensa o el castigo. El que se sometió aquí al sufrimiento y la humillación de la cruz, tendrá en el consejo de Dios la más amplia compensación, y ascenderá al trono reconocido por todo el universo celestial como Rey de los santos. El emprendió la obra de la salvación y demostró ante los mundos no caídos y la familia celestial que era capaz de terminar la obra que comenzó…” Maranatha, El Señor Viene, pág. 339

El Padre encomendó todo el juicio a su Hijo. Cristo declarará cuál será la recompensa de la lealtad. “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo… y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre”. Juan 5:22, 27. Cristo aceptó la humanidad y vivió en esta tierra una vida pura y santificada. Por esta razón recibió elnombramiento de juez. La persona que ocupa la posición de juez es Dios manifestado en carne. Qué gozo será reconocer a aquel que es nuestro Maestro y Redentor, el que todavía exhibe las marcas de la crucifixión de las cuales proceden rayos de gloria que dan un valor adicional a las coronas que los redimidos reciben de sus manos: esas mismas manos que se extendieron en señal de bendición sobre los discípulos en el momento de la ascensión. La mismísima voz que dijo: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20), les da la bienvenida a los salvados ante su presencia. El mismo que dio su preciosa vida por ellos, que por su gracia impulsó sus corazones al arrepentimiento, que los despertó a su necesidad de arrepentirse, ahora los recibe en su gozo. ¡Oh, cómo lo aman! La realidad de su esperanza es infinitamente mayor de lo que esperaban. Su gozo está completo, y tomando sus brillantes coronas las depositan a los pies del Redentor…

“El juicio se llevará a cabo de acuerdo con las normas que Dios ha establecido. Todos serán juzgados por la ley que muchos han rehusado aceptar. Puesto que el carácter ha de ser probado por ella, cada persona encontrará el lugar que le corresponde en una de dos clases. O demostrará ser santo al Señor mediante la obediencia de su ley, o exhibirá las manchas del pecado debidas a la transgresión… El Señor colocará a las ovejas a su mano derecha, y los cabritos a la izquierda. Hombres y mujeres reconocerán que su destino ha sido decidido por sus propias acciones.—The Review and Herald, 18 de junio de 1901.” Exaltad a Jesús, pág. 342

A Cristo le ha sido entregado todo el juicio, porque es el Hijo del Hombre. Nada escapa a su conocimiento. No importa cuán elevada sea la jerarquía y cuán grande sea el poder de los apóstatas espirituales, Uno más alto y mayor ha llevado el pecado de todo el mundo. Es infinito en justicia, en bondad y en verdad. Tiene poder para resistir a los principados, a las potestades y a las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Armado y equipado como el Capitán de las huestes del Señor, viene al frente en defensa de su pueblo. Su justicia cubre a todos los que lo aman y confían en él. Como General de los ejércitos preside a la hueste celestial para que esté como un muro de fuego alrededor de su pueblo. Únicamente él es juez de la justicia de ellos, porque los creó y los redimió a un precio infinito para él. El velará para que la obediencia a los mandamientos de Dios sea recompensada y los transgresores reciban [el pago] de acuerdo con sus obras.” — Comentario Bíblico Adventista (Comentario de Elena G. de White) Tomo V, págs. 1108-1109.”

Por lo tanto, sin lugar a dudas, podemos afirmar, basados en la siguiente cita, que Jesús es tanto el Abogado, como el Juez. Por medio de su obra, se reconoce la justicia de Dios, como Juez justo del universo.

El humilde Nazareno asevera su verdadera nobleza. Se eleva por encima de la humanidad, depone el manto de pecado y de vergüenza, y se revela como el Honrado de los ángeles, el Hijo de Dios, Uno con el Creador del universo. Sus oyentes quedan hechizados. Nadie habló jamás palabras como las suyas, ni tuvo un porte de tan real majestad. Sus declaraciones son claras y sencillas; presentan distintamente su misión y el deber del mundo. “Porque el Padre a nadie juzga, mas todo el juicio dió al Hijo; para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió…. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dió también al Hijo que tuviese vida en sí mismo: y también le dió poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre.”

“Los sacerdotes y gobernantes se habían constituido jueces, para condenar la obra de Cristo, pero él se declaró Juez de ellos y de toda la tierra. El mundo ha sido confiado a Cristo, y por él ha fluído toda bendición de Dios a la especie caída. Era Redentor antes de su encarnación tanto como después. Tan pronto como hubo pecado, hubo un Salvador. Ha dado luz y vida a todos, y según la medida de la luz dada, cada uno será juzgado. Y el que dió la luz, el que siguió al alma con las más tiernas súplicas, tratando de ganarla del pecado a la santidad, es a la vez su Abogado y Juez. Desde el principio de la gran controversia en el cielo, Satanás ha sostenido su causa por medio del engaño; y Cristo ha estado obrando para desenmascarar sus planes y quebrantar su poder. El que hizo frente al engañador, y a través de todos los siglos procuró arrebatar cautivos de su dominio, es quien pronunciará el juicio sobre cada alma.” El Deseado de todas las Gentes, págs. 180-181

La Obra de Jesús en el Juicio, comprende varias fases

En este momento, Jesús, es nuestro Abogado, nuestro intercesor. “Hijitos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, á Jesucristo el justo” 1 Juan 2:1 Pero, cuando termine su obra de intercesión, se producirá un cambio. ” Y En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está por los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fué después que hubo gente hasta entonces: mas en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallaren escritos ” Daniel 12:1

Entonces vi que Jesús no dejaría el lugar santísimo antes que estuviesen decididos todos los casos, ya para salvación, ya para destrucción, y que la ira de Dios no podía manifestarse mientras Jesús no hubiese concluído su obra en el lugar santísimo y dejado sus vestiduras sacerdotales, para revestirse de ropaje de venganza. Entonces Jesús saldrá de entre el Padre y los hombres, y Dios ya no callará, sino que derramará su ira sobre los que rechazaron su verdad. Vi que la cólera de las naciones, la ira de Dios y el tiempo de juzgar a los muertos, eran cosas separadas y distintas, que se seguían una a otra. También vi que Miguel no se había levantado aún, y que el tiempo de angustia, cual no lo hubo nunca, no había comenzado todavía. Las naciones se están airando ahora, pero cuando nuestro Sumo Sacerdote termine su obra en el santuario, se levantará, se pondrá las vestiduras de venganza, y entonces se derramarán las siete postreras plagas. ” Primeros Escritos, pág. 36

Cristo, cambiará sus ropas de Sumo Sacerdote y pondrá las de Juez, para ejecutar la sentencia, que ha dictado. “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, é hiciéronle llegar delante de él. Y fuéle dado señorío, y gloria, y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron; su señorío, señorío eterno, que no será transitorio, y su reino que no se corromperá.” Daniel 7:9-10.13-14

“Y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, e hiciéronle llegar delante de él. Y fuéle dado señorío, y gloria, y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron; su señorío, señorío eterno, que no será transitorio, y su reino no se corromperá.” Daniel 7:13, 14. La venida de Cristo descrita aquí no es su segunda venida a la tierra. El viene hacia el Anciano de días en el cielo para recibir el dominio y la gloria, y un reino, que le será dado a la conclusión de su obra de mediador. Es esta venida, y no su segundo advenimiento a la tierra, la que la profecía predijo que había de realizarse al fin de los 2.300″ El Conflicto de los Siglos, pág. 533

Espero, que la gracia de Dios, les ayude a comprender este maravilloso e importante tema, relacionado con la Obra del Juicio Investigador que se realiza en el cielo y del cuál depende nuestra salvación. Que privilegio, saber que nuestro Abogado, será quien dicte sentencia en nuestro caso.