Porque yo Jehová soy santo

Texto de meditación: “Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; temed delante de él, toda la tierra.” Salmo 96:9

SANTO ES JEHOVÁ

¿Qué proclamación se oye en el cielo? Apocalipsis 4:8

“Los serafines delante del trono están tan llenos de temor reverente al contemplar la gloria de Dios, que ni por un instante sienten complacencia propia, o se admiran a sí mismos o unos a otros. Su alabanza y gloria son para el Señor de los ejércitos, que es alto y sublime y cuyas faldas llenan el templo. Al contemplar el futuro, cuando toda la tierra se llenará con la gloria divina, el canto triunfante de alabanza resuena de uno a otro en cantos melodiosos: ‘Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos.’ Están plenamente satisfechos de glorificar a Dios; y en la presencia divina, aprobados por la sonrisa de Dios, no desean nada más. Su más excelsa ambición se realiza plenamente al llevar la imagen divina, al estar al servicio de Dios y al adorarlo.”— Comentario Bíblico ASD [Comentarios de E. G. de White], tomo 4, pág. 1140.

Describa la visión que se le presentó al profeta Isaías, relacionada con la santidad de Dios. Isaías 6:1-4 ¿Cómo reaccionó el profeta ante esta revelación? Isaías 6:5 ¿Qué hizo Dios? Isaías 6:6-7

“Mientras Isaías contemplaba esta revelación de la gloria y majestad de su Señor, se quedó abrumado por un sentido de la pureza y la santidad de Dios. ¡Cuán agudo contraste notaba entre la incomparable perfección de su Creador y la conducta pecaminosa de aquellos que, juntamente con él mismo, se habían contado durante mucho tiempo entre el pueblo escogido de Israel y Judá! “¡Ay de mí!—exclamó;—que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.” Vers. 5.” — Profetas y Reyes, págs. 228-229 

Sabemos que aparte de Santo, Dios es amor I Juan 4:8 Por eso, ¿Qué otras dos características se asocian con el carácter de Dios? Deuteronomio 4:24

“Nuestro Dios es un Dios celoso; y requiere que le adoremos en espíritu y en verdad, en la hermosura de la santidad. El salmista dice: “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me oyera”. Salmos 66:18.” — Testimonios para la Iglesia, tomo 5, pág. 558

“Dios nos ha escogido del mundo para que seamos un pueblo peculiar y santo. Quien se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. Los obreros de Dios deben ser hombres de oración, diligentes estudiantes de las Escrituras, que tengan hambre y sed de justicia, a fin de que sean una luz y fortaleza para otros. Nuestro Dios es un Dios celoso; y requiere que le adoremos en espíritu y en verdad, en la hermosura de su santidad.” — El Ministerio Pastoral, pág. 24

¿Qué dos sucesos nos sirven para comprender la santidad de Dios? Éxodo 3:4-6; Josué 5:13-15

“Mientras estaba dedicado a sus deberes, Moisés vio una zarza cuyo tronco, ramas y follaje ardían, pero no se consumían. Se acercó para ver esa maravilla y una voz se dirigió a él desde las llamas. Era la voz de Dios. Era Aquél que en tiempos pasados se había revelado a los padres como el Ángel del pacto. Moisés se estremeció de terror al escuchar al Señor mencionar su nombre. Con labios trémulos respondió: “Heme aquí”. Se le amonestó entonces a no acercarse a su Creador con una familiaridad indebida: “Quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es… Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios”. Éxodo 3:4-6.” — La verdad acerca de los ángeles, pág. 95

“Cuando Josué se apartó de los ejércitos de Israel para meditar y pedir a Dios que su presencia lo acompañara de una manera especial, vio a un hombre de elevada estatura, revestido de atuendos militares, con una espada desnuda en la mano. Josué no estaba seguro si pertenecía o no a los ejércitos de Israel, pero tampoco parecía enemigo. En su celo se aproximó a él y le dijo: “¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? El respondió: No; mas como príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? Y el príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo”. No era un ángel común. Era el Señor Jesucristo que había conducido a los hebreos por el desierto envuelto en la columna de fuego de noche y en la columna de nube de día.” — La historia de la Redención, pág. 182

¿Qué recordativo debía llevar el Sumo Sacerdote y por qué? Éxodo 28:36-37

“La mitra del sumo sacerdote consistía en un turbante de lino blanco que tenía una plaquita de oro, sostenida por una cinta azul, con la inscripción: “Santidad a Jehová”. Todo lo relacionado con la indumentaria y la conducta de los sacerdotes debía de ser tal naturaleza que impresionara al espectador con un sentido de la santidad de Dios, de lo sagrado de su culto y de la pureza que se exigía de quienes se allegaran a su presencia.” —  Cristo en su santuario, pág. 33

¿Cómo podemos expresar reverencia ante Su Santidad? I Pedro 3:15

“[Se cita 1 Pedro 3:15.] La reverencia que aquí se menciona no es veneración o postración, sino comedimiento y cuidado extremo en exponer cada punto, para que no lleguemos a pronunciar una palabra necia o seamos víctimas de sentimientos enconados y, por ello, las mentes de nuestros oyentes perciban una mala impresión y se inclinen hacia la dirección equivocada. Todos tenemos gran necesidad de piadosa reverencia, humildad y mansedumbre para presentar correctamente la verdad de Dios.”— Testimonios para la Iglesia, tomo 4, pág. 255.

“No hay otra manera de manifestar reverencia que tanto le agrade [a Dios] como la obediencia a lo que él ha dicho.”— La Educación, pág. 244.

Pensando que Dios es santo ¿cómo debemos actuar en nuestra vida cotidiana? Salmo 139: 1-7

“Educad el alma en la alegría, la gratitud y la expresión de gracias a Dios por el gran amor con que nos ha amado… La alegría cristiana es la belleza misma de la santidad.” — The Youth’s Instructor, 11 de julio de 1895.

“Dios quiere que, como hijos de la luz, cultivemos un espíritu animoso y feliz, a fin de que proclamemos las alabanzas de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.”— El hogar adventista, pág. 392

“El hogar donde mora el amor, donde encuentra expresión en las miradas, en las palabras y en los actos, es un lugar donde los ángeles se deleitan en estar…

“Que el rayo del sol del amor, de la alegría y del feliz contentamiento entre en vuestro corazón, y que su dulce influencia invada el hogar… La atmósfera así creada será para los niños como el aire y el sol para el mundo vegetal, y promoverá la salud de la mente y el cuerpo.”— The Review and Herald, 13 de abril de 1897.

¿Cómo se nos llama cuando comprendemos que nuestro Dios es santo y actuamos en consonancia con ello? Salmo 144:15 Según los Testimonios, ¿qué les sucederá a muchos adventistas laodicenses?

“Vi que muchos descuidaban la preparación tan necesaria, esperando que el tiempo del “refrigerio” y la “lluvia tardía” los preparase para sostenerse en el día del Señor y vivir en su presencia. ¡Oh! ¡Y a cuántos vi sin amparo en el tiempo de angustia! Habían descuidado la necesaria preparación, y por lo tanto no podían recibir el refrigerio que todos deben tener para poder vivir en la presencia de un Dios Santo. Quienes… no purifiquen sus almas mediante la obediencia a toda la verdad… llegarán al tiempo de las plagas, y entonces echarán de ver que les hubiera sido necesario ser tallados y escuadrados para la edificación. Pero entonces no habrá ya tiempo para ello ni tampoco Mediador que abogue por ellos ante el Padre. Antes de ese tiempo se habrá promulgado la solemne declaración que dice: “El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía”. Apocalipsis 22:11.

“Vi que nadie podía participar del “refrigerio” a menos que venciera todas las tentaciones y triunfara contra el orgullo, el egoísmo, el amor al mundo y toda palabra y obra mala. Por lo tanto, debemos nosotros acercarnos más y más al Señor y buscar anhelosamente la preparación necesaria que nos habilite para permanecer firmes en la batalla, el día del Señor. Recuerden todos que Dios es santo y que únicamente seres santos podrán morar alguna vez en su presencia.”— Dios nos cuida, pág. 348

SU NOMBRE ES SANTO

¿Cómo es el Nombre de Dios? Salmo 111:9 ¿Qué debemos hacer, entonces con su nombre? Salmo 34:3; 103:1

“Los ángeles se velan el rostro cuando pronuncian ese nombre. ¡Con qué reverencia debieran pronunciarlo nuestros labios, puesto que somos seres caídos y pecaminosos!”—Profetas y Reyes, pág. 34.

“Nunca debemos mencionar con liviandad los títulos ni los apelativos de la Deidad.”—El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 91.

“Mantengan una conciencia limpia delante de Dios. Glorifiquen su nombre en todo. Despójense del egoísmo.”— Testimonios para la Iglesia, tomo 2, pág. 66.

“En todo acto de la vida, debemos manifestar el nombre de Dios. Esta petición exige que poseamos su carácter. No podemos santificar su nombre ni representarlo ante el mundo, a menos que en nuestra vida y carácter representemos la vida y el carácter de Dios.”— El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 92.

¿Qué nos enseñó Jesús, debemos hacer al orar? Mateo 6:9 ¿De qué manera, nos dicen los Testimonios, podemos deshonrar el Nombre de Dios? Salmo 115:1

“La oración es el ejercicio más santo del alma. Debe ser sincera, humilde y ferviente: los deseos de un corazón renovado, exhalados en la presencia de un Dios santo. Cuando el suplicante sienta que está en la presencia divina, se olvidará de sí mismo. No tendrá deseo de ostentar talento humano, no tratará de agradar al oído de los hombres, sino de obtener la bendición que el alma anhela.” —  Testimonios para la Iglesia, tomo 5, pág. 188

“Se debería manifestar reverencia hacia el nombre de Dios. Nunca se lo debiera pronunciar a la ligera o con indiferencia. Hasta en la oración habría que evitar su repetición frecuente o innecesaria.”— La Educación, pág. 243.

 “Los que se arrodillan alrededor del altar familiar, cuando oren a Dios no deben poner la cara entre las manos, o cerca de las sillas. Deben alzar las cabezas y con santo recogimiento hablar con su Padre celestial, pronunciando sus palabras en tonos que puedan ser escuchados.”—Testimonios para la Iglesia, tomo 6, pág. 381.

¿Qué han hecho muchos, incluidos algunos profesos seguidores de Jesús, con el santo Nombre? Ezequiel 36:22-23

“Vi una luz que irradiaba del resplandor que circuía al Padre, y al acercarse a mí la luz, se estremeció mi cuerpo y temblé como las hojas. Creí que si se me acercaba perdería la existencia; pero la luz pasó de largo. Entonces tuve algún concepto del grande y terrible Dios con quien hemos de tratar. Entonces comprendí cuán débil idea tienen algunos de la santidad de Dios, y cuán mucho toman su santo y venerado nombre en vano, sin advertir que hablan de Dios, del grande y terrible Dios. Mientras oran, emplean algunas expresiones irreverentes y descuidadas que agravian al tierno Espíritu del Señor y motivan que sus peticiones no lleguen al cielo.” — Testimonios Selectos, tomo 1, pág. 110

UN REFLEJO DE SU SANTIDAD

Cuando comprendemos, la santidad del carácter de Dios, ¿qué discernimos acerca de su ley? Romanos 7:12

“La ley de Dios, que es perfecta santidad, es la única verdadera norma de carácter. El amor se expresa en la obediencia, y el amor perfecto echa fuera el temor. Los que aman a Dios, tienen el sello de Dios en la frente, y obran las obras de Dios. Ojalá que todos los que profesan el cristianismo conocieran lo que significa amar a Dios prácticamente… Tendrían cierta comprensión de la santidad de Dios; sabrían que ocupa un lugar exaltado, y que la estela de su gloria llena el templo. Tendrían una influencia poderosa sobre la vida y el carácter de los que los rodean, obrarían como la levadura en la masa de la humanidad, transformando a otros por medio del poder de Jesucristo. Relacionados con la fuente del poder, nunca perderían su influencia vital, sino que crecerían siempre en eficiencia, abundando continuamente en la obra del Señor.” — Hijos e hijas de Dios, pág. 53

Por su parte, ¿Qué sucede con quienes la rechazan?

“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma”. Salmos 19:7. Sin la ley, los hombres no pueden formarse un justo concepto de la pureza y santidad de Dios ni de su propia culpabilidad e impureza. No tienen verdadera convicción de pecado, y no sienten necesidad de arrepentirse. Como no ven su condición perdida como violadores de la ley de Dios, no se dan cuenta tampoco de la necesidad que tienen de la sangre expiatoria de Cristo. Aceptan la esperanza de salvación sin que se realice un cambio radical en su corazón ni una reforma en su vida. Así abundan las conversiones superficiales, y multitudes se unen a la iglesia sin haberse unido jamás con Cristo… Por la Palabra y el Espíritu de Dios quedan de manifiesto ante los hombres los grandes principios de justicia encerrados en la ley divina.” — Reflejemos a Jesús, pág. 39

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