Naturaleza humana de Cristo

“Habría sido una humillación casi infinita para el Hijo de Dios revestirse de la naturaleza humana, aun cuando Adán poseía la inocencia del Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad cuando la especie se hallaba debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cualquier hijo de Adán, aceptó los efectos de la gran ley de la herencia. Y la historia de sus antepasados terrenales demuestra cuáles eran aquellos efectos. Mas él vino con una herencia tal para compartir nuestras penas y tentaciones, y darnos el ejemplo de una vida sin pecado” Deseado de Todas las Gentes, pág. 32

“Tomó la naturaleza humana y llevó las debilidades y la degeneración de la raza.  El que no conoció pecado se convirtió en pecado por nosotros.  Se humilló hasta las mayores profundidades de la miseria humana a fin de poder estar calificado para llegar hasta el hombre y elevarlo de la degradación en que lo había sumido el pecado” Review and Herald 28 de julio de 1874.

“Cristo no tomó la naturaleza humana en forma aparente. La tomó de verdad. En realidad, poseyó la naturaleza humana. “Por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo” (Heb. 2: 14). Era el hijo de María; era de la simiente de David de acuerdo con la ascendencia humana. Se declara de él que era hombre, el hombre Cristo Jesús.” Mensajes Selectos, tomo 1, pág 290.

“¡Qué amor! ¡Qué admirable condescendencia! ¡El Rey de gloria dispuesto a humillarse descendiendo hasta el nivel de la humanidad caída! Colocaría sus pies en las pisadas de Adán. Tomaría la naturaleza caída del hombre y entraría en combate para contender con el poderoso enemigo que triunfó sobre Adán. Vencería a Satanás, y al hacerlo abriría el camino para la redención de todos los que creyeran en él, salvándoles de la ignominia del fracaso y la caída de Adán.” Review and Herald 24 de febrero de 1874

“Satanás se alegró de nuevo con sus ángeles de que por haber causado la caída del hombre lograba hacer descender al Hijo de Dios de su excelsa posición. Dijo a sus ángeles que cuando Jesús tomara la naturaleza del hombre caído, podría vencerlo e impedir el cumplimiento del plan de salvación.”  Primeros Escritos, pág. 152

“Cristo poseyó la misma naturaleza del hombre.  Fue tentado en todo tal como los hombres.  El mismo poder que le ayudó a obedecer está a las órdenes del hombre (Manuscrito 48, 1893).”  A Fin de Conocerle, pág. 294

Al tomar sobre sí la naturaleza humana en su condición caída, Cristo no participó en lo más mínimo en su pecado. Estuvo sometido a las debilidades y flaquezas por las cueles está rodeado el hombre “para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades  y llevó nuestras dolencias.” El se compadeció de nuestras debilidades y en todo fue tentado como lo somos nosotros, “pero sin pecado.” Signs of the times, 9 de junio de 1898

“Ni siquiera tomó la naturaleza de los ángeles, sino la naturaleza humana, perfectamente idéntica a la nuestra, excepto sin mancha de pecado. Un cuerpo humano, una mente humana, con todas sus propiedades peculiares, era hueso, cerebro y músculo. Un hombre de nuestra carne, estaba rodeado de la debilidad de la humanidad.” Manuscript release, tomo 16, págs. 181-182.

“Su naturaleza [de Cristo] humana era creada; ni aun poseía las facultades de los ángeles. Era humana, idéntica a la nuestra.” Mensajes Selectos, tomo 3, pág. 146

“Pensad en la humillación de Cristo.  Tomó sobre sí la naturaleza caída y doliente del hombre, degradada y contaminada por el pecado.  Tomó nuestros dolores, llevó nuestro pesar y nuestra vergüenza.  Soportó todas las tentaciones con las que es acosado el hombre.  Unió la humanidad con la divinidad; un espíritu divino moraba en un templo de carne. Se unió a sí mismo con el templo.  “Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”, porque al hacer eso podía relacionarse con los pecaminosos y dolientes hijos e hijas de Adán.” Youth Instructor, 20 de diciembre de 1900

Aunque no tenía ninguna mancha de pecado en su carácter, condescendió en relacionar nuestra naturaleza humana caída con su divinidad. Al tomar sobre sí mismo la humanidad, honró a la humanidad. Al tomar nuestra naturaleza caída, mostró lo que ésta podría llegar a ser si aceptaba la amplia provisión que él había hecho para ello y llegaba a ser participante de la naturaleza divina (Carta 83, 1896)” Mensajes Selectos, tomo 3, pág. 151

Él asumió la naturaleza humana con sus debilidades, con todos sus riesgos, con sus tentaciones” Mensajes Selectos, tomo 3, pág. 149

“…el divino Hijo de Dios, con una abnegación sin precedentes y un amor por las criaturas formadas a su imagen había venido del cielo y había tomado su naturaleza caída.” Signs of the times,  23 de  septiembre de 1889.

Cristo, que no conocía en lo más mínimo la mancha o contaminación del pecado, tomó nuestra naturaleza en su condición deteriorada.” Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 296