Milagros

VERDADEROS

En el ser humano

El mayor milagro que se puede hacer es la conversión del corazón humano… Cuando el mayor de todos los milagros se lleve a cabo dentro de nuestros corazones, veremos la operación de muchos otros milagros. Manuscrito 169 A, 14 de julio de 1902

En la obra misionera

Dios puede realizar milagros para su pueblo tan sólo si éste desempeña su parte con energía incansable. Llama a su obra a hombres de devoción y de valor moral, que sientan un amor ardiente por las almas y un celo inquebrantable. Los tales no hallan ninguna tarea demasiado ardua, ninguna perspectiva demasiado desesperada; y seguirán trabajando indómitos hasta que la derrota aparente se trueque en gloriosa victoria” Profetas y Reyes, pág. 196

Dios no hace este tipo de milagros

El Señor nos envía advertencias, consejos y reproches, para que tengamos oportunidad de corregir nuestros errores antes

de que se conviertan en una segunda naturaleza. Pero si rehusamos ser corregidos, Dios no interviene para contrarrestar las tendencias de nuestra propia conducta. El no obra un milagro para que no brote y produzca fruto la semilla sembrada. Aquel hombre que se muestra temerariamente infiel o que manifiesta una impasible indiferencia ante la verdad divina, no está más que recogiendo la cosecha que él mismo ha sembrado. Tal ha sido la experiencia de muchos. Escuchan con estoica indiferencia las verdades que una vez conmovieron sus almas. Sembraron descuido, indiferencia y resistencia a la verdad; y tal es la cosecha que ahora realizan. La frialdad del hielo, la dureza del hierro, la naturaleza impenetrable e inimpresionable de la roca, todo esto encuentra una equivalencia en el carácter de muchos cristianos profesos. Así fue como el Señor endureció el corazón de Faraón. Dios habló al rey egipcio por boca de Moisés, dándole las evidencias más notables del poder divino; pero el monarca tercamente rehusó la luz que lo hubiera conducido al arrepentimiento. Dios no envió un poder sobrenatural para endurecer el corazón del rey rebelde, pero, como Faraón resistió a la verdad, el Espíritu Santo se retiró, y quedó en las tinieblas y la incredulidad que había elegido.

Los hombres se separan de Dios al rehusar la influencia del Espíritu. El no tiene en reserva agentes más poderosos para iluminar sus mentes. Ninguna revelación de su voluntad puede alcanzarlos en su incredulidad. Mente, Carácter y Personalidad, Tomo I, págs 35-36

FALSOS

 

En Egipto

Los magos parecieron realizar con sus encantamientos varias cosas similares a las que Dios había efectuado por medio de Moisés y Aarón. En realidad no hicieron que sus varas se convirtieran en serpientes, sino que, por medio de su magia, ayudados por el gran engañador hicieron que se parecieran como serpientes para falsificar la obra de Dios. Satanás ayudó a sus siervos para que resistieran contra la obra del Altísimo, a fin de engañar a la gente y animarla en su rebelión. Faraón quería aferrarse de la mas leve evidenvia que pudiera obtener para justificarse al resistir la obra de Dios realizada por Moisés y Aarón. Dijo a esos siervos de Dios que sus magos podían hacer todas esas maravillas. La diferencia entre la obra de Dios y la de los magos consistía en que una era de Dios y la otra de Satanás. Una era verdadera y la otra falsa. Spiritual Gifts, tomo III, págs. 205-206

Faraón quería justificar su testarudez de resistir el mandato divino; procuraba alguna excusa para ignorar el milagro que Dios había obrado por medio de Moisés. Satanás le dio exactamente lo que él quería. A través de la obra que llevó a cabo con los magos dio la impresión a los egipcios de que Moisés y Aarón eran meramente magos y hechiceros y, por consiguiente, que el mensaje que ellos trajeron no sería respetado como algo proveniente de un ser superior.

Hasta el hecho de ver cómo las falsas serpientes eran devoradas, no fue tenido por Faraón como una obra especial del poder de Dios, sino más bien como algo logrado por un tipo de magia superior a la de sus siervos. De manera que esta obra de falsificación fomentó su rebelión, e hizo que se endureciera contra la convicción. Testimonios para la Iglesia, Tomo V, pág. 653

Por falsos cristianos

Muchos procuran desenvolverse en la vida estando muertos espiritualmente. Estos algún día dirán: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les diré claramente: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de iniquidad”. Mateo 7:22, 23. Un ay será pronunciado sobre ti si te demoras y vacilas hasta que se ponga el Sol de Justicia; la negrura de la noche eterna será tu heredad. ¡Oh, ojalá pudiera derretirse el corazón frío, formal y mundano! Cristo no sólo derramó lágrimas por nosotros, sino también su propia sangre. ¿No nos despertarán estas manifestaciones de su amor a una humillación profunda ante Dios? Para ser aprobados por Dios, lo que necesitamos es la humildad y la abnegación. Testimonios para al Iglesia, Tomo V, pág. 69

Por la psicólogos y psiquiatras 

Mientras se cree que una mente afecta en forma maravillosa a otra mente, Satanás, que está listo para aprovechar cualquier ventaja, se introduce y trabaja en un lado y en otro. Y cuando los que se dedican a estas ciencias se alaban exageradamente debido a las grandes y buenas obras que afirman llevar a cabo, no se dan cuenta del poder para el mal que están fomentando; pero es un poder que trabajará con toda clase de señales y de milagros mentirosos: con todo engaño de iniquidad. Notad la influencia de estas ciencias, apreciados lectores, porque todavía no ha terminado el conflicto entre Cristo y Satanás. Mente, Carácter y Personalidad, Tomo 1, pág. 20

Por Satanás

Fue por medio de este despliegue de poder sobrenatural, al convertir la serpiente en médium, que Satanás causó la caída de Adán y Eva en el Edén. Antes del fin del tiempo obrará mayores maravillas. Hasta donde se lo permita su poder, obrará verdaderos milagros. Dice la Escritura: “Y engaña a los moradores de la tierra a causa de las señales que se le ha permitido hacer” (Apocalipsis 13:14), no meramente las que aparenta hacer. Algo más que meras imposturas se traen a luz en este pasaje. Pero hay un límite más allá del cual Satanás no puede cruzar, y aquí se vale del engaño para falsificar la obra que realmente no tiene poder para hacer. En los últimos días se manifestará de tal manera que la gente creerá que él es el Cristo que ha venido por segunda vez al mundo. En verdad se transformará en un ángel de luz. Pero aunque tendrá la apariencia de Cristo en todo respecto, en lo que se refiere a la apariencia, ésta no engañará sino a los que al igual que Faraón, procuran resistir la verdad. Testimonios para la Iglesia, Tomo V, pág. 653