Matrimonio

INSTITUIDO POR DIOS

  • Génesis 2:18. Dios creo a la mujer para el hombre.
  • Génesis 2:24. El hombre se unirá a su mujer (le será fiel).
  • Génesis 1:27, 28. La pareja debía ser fructífera, multiplicarse y llenar la tierra.
  • Hebreos 13:4. El matrimonio es honroso.
  • Efesios 5:25. El esposo debe amar a su esposa como Cristo ama a la iglesia.
  • Efesios 5:22, 24. La mujer debe someterse a su marido en el Señor y estar sujeta a él.

CONSEJOS CONCERNIENTES AL MATRIMONIO

  • Amós 3:3. El cristiano se debe unir en matrimonio solamente con alguien de su fe.
  • 2 Corintios 6:14. No debemos estar unidos en yugo desigual con los no creyentes.
  • Romanos 13:1. El matrimonio se debe contraer según la ley – ante el registro civil y en la iglesia.
  • Romanos 7:2, 3. Si una de las partes muere la otra queda libre para volverse a casar.
  • Mateo 5:27, 28. El adulterio está prohibido.
  • 1 Corintios 7:1, 2. Debemos evitar la fornicación.
  • Mateo 19:5, 6. Es la voluntad de Dios que el hombre tenga solamente una mujer y la mujer un marido.
  • Mateo 19:6-8. El divorcio no está de acuerdo con la voluntad de Dios.
  • Mateo 5:32. El divorcio es permitido sólo en caso de fornicación. (No da derecho a recasarse)
  • 1 Corintios 7:12-15. La parte creyente no debe abandonar a su cónyuge no creyente, pero si la otra parte quiere irse, déjesela irse.
  • Romanos 1:24, 26, 27. El apóstol Pablo escribió claramente contra los excesos en las relaciones matrimoniales, el lesbianismo, la homosexualidad y todo tipo de abusos.
  • 1 Corintios 7:1-5. El matrimonio fue instituido para evitar la inmoralidad.

«“Honroso es en todos el matrimonio.” (Heb. 13: 4.) Fue una de las primeras dádivas de Dios al hombre, y es una de las dos instituciones que, después de la caída, llevó Adán consigo al salir del paraíso. Cuando se reconocen y obedecen los principios divinos en esta materia, el matrimonio es una bendición: salvaguarda la felicidad y la pureza de la raza, satisface las necesidades sociales del hombre y eleva su naturaleza física, intelectual y moral.» Patriarcas y Profetas, pág. 28.