Los libros proféticos y el tiempo del fin

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Texto de meditación: “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.”– Daniel 12:3

PRESTANDO ATENCIÓN A LAS PROFECÍAS

  1. ¿Qué amonestación nos dan las Escrituras? I Tesalonicenses 5:20 ¿Qué ha caracterizado el trato de Dios con la humanidad? Amos 3:7

“En tiempos pasados el Señor Dios del cielo reveló sus secretos a sus profetas, y lo sigue haciendo todavía. El presente y el futuro son igualmente claros para él, y muestra a sus siervos la historia futura de lo que habrá de ser. El Omnisciente miró a través de las edades y predijo mediante sus profetas el levantamiento y la caída de reinos, centenares de años antes que ocurrieran los eventos preanunciados. El eco de la voz de Dios se deja escuchar a través de las edades, diciéndole al hombre lo que ha de ocurrir. Reyes y príncipes ocupan sus lugares en el tiempo designado. Ellos piensan que están llevando adelante sus propios propósitos, pero en realidad están cumpliendo la palabra que Dios dio por medio de sus profetas…” – El Cristo triunfante, pág. 329

  1. ¿Qué se promete a los que presten atención a los profetas? 2 Crónicas 20:20 ¿Qué se dice del verdadero pueblo de Dios en relación a los eventos finales? I Tesalonicenses 5:1, 4-6

“Advertencias, admoniciones, promesas, todo ello es para nosotros, en quienes los fines de los siglos han parado. “Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios”. 1 Tesalonicenses 5:6… Manteneos alerta frente al furtivo avance del enemigo, vigilad los viejos hábitos y las inclinaciones naturales, no sea que se hagan valer; obligadlos a retroceder y manteneos vigilantes. Vigilad los pensamientos, los planes los planes, no sea que lleguen a ser egocéntricos. Velad sobre las almas que Cristo adquirió con su propia sangre. Estad atentos a las oportunidades de hacerles bien.” –  La maravillosa gracia de Dios, pág. 332

SE ABREN LOS LIBROS PROFÉTICOS

  1. ¿Qué orden se le dio al profeta Daniel? Daniel 12:4 ¿Cuándo se abrió el libro de Daniel? Daniel 10:14; 12:9; 7:25

 “El apóstol Pablo advirtió a la iglesia que no debía esperar la venida de Cristo en tiempo de él. “Ese día—dijo—no puede venir, sin que” haya venido “primero la apostasía”, y sin que haya sido “revelado el hombre de pecado”. 2 Tesalonicenses 2:3 (VM). Únicamente después que se haya producido la gran apostasía y se haya cumplido el largo período del reino del “hombre de pecado”, podemos esperar el advenimiento de nuestro Señor. El “hombre de pecado”, que también es llamado “misterio de iniquidad”, “hijo de perdición” y “el inicuo”, representa al papado, el cual, como está predicho en las profecías, conservaría su supremacía durante 1.260 años. Este período terminó en 1798. La venida del Señor no podía verificarse antes de dicha fecha. San Pablo abarca con su aviso toda la dispensación cristiana hasta el año 1798. Solo después de esta fecha debía ser proclamado el mensaje de la segunda venida de Cristo.

“Semejante mensaje no se predicó en los siglos pasados. San Pablo, como lo hemos visto, no lo predicó; predijo a sus hermanos la venida de Cristo para un porvenir muy lejano. Los reformadores no lo proclamaron tampoco. Martín Lutero fijo la fecha del juicio para cerca de trescientos años después de su época. Pero desde 1798 el libro de Daniel ha sido desellado, la ciencia de las profecías ha aumentado y muchos han proclamado el solemne mensaje del juicio cercano.” –   El conflicto de los siglos, pág. 356

NOTA: En el segundo servicio, se debe explicar la profecía de los 1260 días

  1. ¿Qué se dice de los que estudian los libros de Daniel y Apocalipsis? Daniel 12:3; Apocalipsis 1:3

“En lo pasado algunos maestros declararon que Daniel y Apocalipsis son libros sellados, y el pueblo se ha apartado de ellos. La propia mano de Dios ha descorrido el velo de estas porciones de su Palabra, cuyo aparente misterio ha impedido que muchos lo levantaran. El mismo nombre Apocalipsis contradice la declaración de que es un libro sellado. “Revelación” significa que algo de importancia es revelado. Las verdades de este libro se dirigen a los que viven en estos últimos días. Nos encontramos en el lugar santo de las cosas sagradas, con el velo quitado. No hemos de estar afuera. Hemos de entrar, no en forma descuidada, con pensamientos irreverentes, no con pasos impetuosos, sino con reverencia y piadoso temor. Nos acercamos al tiempo en que las profecías del libro del Apocalipsis han de cumplirse…” —Testimonios para los ministros, pág. 113

“Se necesita un estudio mucho más detenido de la Palabra de Dios; especialmente Daniel y el Apocalipsis deben recibir atención como nunca antes […]. La luz que Daniel recibió de Dios fue dada especialmente para estos postreros días.” —Testimonios para los Ministros, 112-113 

  1. ¿Quién es la fuente original del contenido del libro de Apocalipsis? Apocalipsis 1:1-2

“[Se cita Apocalipsis 1:1-2] Toda la Biblia es una revelación, pues toda revelación para los hombres viene a través de Cristo y toda se centra en Él. Dios nos ha hablado por su Hijo, a quien pertenecemos por creación y por redención, Cristo vino a Juan, desterrado en la Isla de Patmos, para darle la verdad para estos últimos días, para mostrarle lo que ha de suceder pronto. Jesucristo es el gran depositario de la revelación divina.” — Comentario de Elena G. de White, Comentario Bíblico Adventista, tomo 7ª, pág. 965.

LA PARÁBOLA DE LAS DIEZ VÍRGENES

  1. ¿Con qué son comparados los que esperan la venida del Señor? Mateo 25:1; Apocalipsis 14:1,4

 “El capítulo 25 empieza con las palabras: “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes.” Aquí se presenta a la iglesia que vive en los últimos días la misma enseñanza de que se habla al fin del capítulo 24. Lo que ella experimenta se ilustra con las particularidades de un casamiento oriental.” — Conflicto de los Siglos, pág. 444.

  1. ¿Qué dos clases de creyentes se presentan? Mateo 25:2 ¿Cuál es la diferencia entre unas y otras? Mateo 25:3-4

 “Las dos clases de personas que esperaban representan dos clases que profesan estar esperando a su Señor.  Se las llama vírgenes porque profesan una fe pura.” — Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 336.

 “Las lámparas representan la Palabra de Dios.  El salmista dice: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”. Ibíd.

 “El aceite es un símbolo del Espíritu Santo.” Ibíd.

“Mientras que “las insensatas, cuando tomaron sus lámparas, no tomaron aceite consigo,” “las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.” Estas últimas habían recibido la gracia de Dios, el poder regenerador e iluminador del Espíritu Santo, que convertía su Palabra en una antorcha para los pies y una luz en la senda. A fin de conocer la verdad, habían estudiado las Escrituras en el temor de Dios, y habían procurado con ardor que hubiese pureza en su corazón y su vida. Tenían experiencia personal, fe en Dios y en su Palabra, y esto no podían borrarlo el desengaño y la dilación. En cuanto a las otras vírgenes, “cuando tomaron sus lámparas, no tomaron aceite consigo.” Habían obrado por impulso. Sus temores habían sido despertados por el solemne mensaje, pero se habían apoyado en la fe de sus hermanas, satisfechas con la luz vacilante de las buenas emociones, sin comprender a fondo la verdad y sin que la gracia hubiese obrado verdaderamente en sus corazones. Habían salido a recibir al Señor, llenas de esperanza en la perspectiva de una recompensa inmediata; pero no estaban preparadas para la tardanza ni para el contratiempo. Cuando vinieron las pruebas, su fe vaciló, y sus luces se debilitaron.” — Conflicto de los Siglos, pág.  445.

  1. ¿Qué les sucedió a todas? Mateo 25:5

 “‘Tardándose, pues, el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.’ La tardanza del esposo representa la expiración del plazo en que se esperaba al Señor, el contratiempo y la demora aparente. En ese momento de incertidumbre, el interés de los superficiales y de los sinceros a medias empezó a vacilar y cejaron en sus esfuerzos; pero aquellos cuya fe descansaba en un conocimiento personal de la Biblia, tenían bajo los pies una roca que no podía ser barrida por las olas de la contrariedad. “Cabecearon todas, y se durmieron”; una clase de cristianos se sumió en la indiferencia y abandonó su fe, la otra siguió esperando pacientemente hasta que se le diese mayor luz. Sin embargo, en la noche de la prueba esta segunda categoría pareció perder, hasta cierto punto, su ardor y devoción. Los tibios y superficiales no podían seguir apoyándose en la fe de sus hermanos. Cada cual debía sostenerse por sí mismo o caer.” — Conflicto de los Siglos, págs. 445-446.

  1. ¿Qué sucedió a media noche? Mateo 25:6-7 ¿Cómo se cumplió esto en 1844?

 “‘Tardándose, pues, el esposo, cabecearon todas, y se durmieron. Mas a la media noche fue oído el grito: ¡He aquí que viene el esposo! ¡salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y aderezaron sus lámparas.’ (S. Mateo 25: 5-7, V.M.) En el verano de 1844, a mediados de la época comprendida entre el tiempo en que se había supuesto primero que terminarían los 2.300 días y el otoño del mismo año, hasta donde descubrieron después que se extendían, el mensaje fue proclamado en los términos mismos de la Escritura: “¡He aquí que viene el Esposo!””  El Conflicto de los Siglos, págs. 449-450.

“Al clamar: “¡He aquí que viene el Esposo! ¡salid a recibirle!” los que esperaban “se levantaron y aderezaron sus lámparas”; estudiaron la Palabra de Dios con una intensidad e interés antes desconocidos. Fueron enviados ángeles del cielo para despertar a los que se habían desanimado, y para prepararlos a recibir el mensaje. La obra no descansaba en la sabiduría y los conocimientos humanos, sino en el poder de Dios. No fueron los de mayor talento, sino los más humildes y piadosos, los que oyeron y obedecieron primero al llamamiento. Los campesinos abandonaban sus cosechas en los campos, los artesanos dejaban sus herramientas y con lágrimas y gozo iban a pregonar el aviso. Los que anteriormente habían encabezado la causa fueron los últimos en unirse a este movimiento. Las iglesias en general cerraron sus puertas a este mensaje, y muchos de los que lo aceptaron se separaron de sus congregaciones. En la providencia de Dios, esta proclamación se unió con el segundo mensaje angelical y dio poder a la obra— Conflicto de los Siglos, pág.  453.

  1. ¿Qué lección se puede obtener de las vírgenes insensatas? Mateo 25:8-9

“Esta es la clase de personas que en tiempo de peligro clama: Paz y seguridad.  Arrullan sus corazones en la seguridad, y no sueñan con peligros.  Cuando se despiertan alarmados de su letargo, disciernen su destitución, y tratan de que otros suplan su necesidad; pero en las cosas espirituales ningún hombre puede suplir la deficiencia del otro.  La gracia de Dios ha sido libremente ofrecida a toda alma.  Se ha proclamado el mensaje evangélico: “El que tiene sed, venga: y el que quiere, tome del agua de la vida de balde”. Pero el carácter es intransferible.  Ningún hombre puede creer por otro.  Ningún hombre puede recibir el Espíritu por otro.  Nadie puede impartir a otro el carácter que es el fruto de la obra del Espíritu.  Si “estuvieren en medio de ella [la tierra] Noé, Daniel, y Job, vivo yo, dice el Señor Jehová, no librarán hijo ni hija; ellos por su justicia librarán su vida”. — Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 339.

  1. ¿Qué representa la llegada del esposo? Mateo 25:10 primera parte

“La venida de Cristo como nuestro Sumo Sacerdote al lugar santísimo para la purificación del santuario, de la que se habla en Daniel 8:14; la venida del Hijo del hombre al lugar donde está el Anciano de días, tal como está presentada en Daniel 7: 13; y la venida del Señor a su templo, predicha por Malaquías, son descripciones del mismo acontecimiento representado también por la venida del Esposo a las bodas, descrita por Cristo en la parábola de las diez vírgenes, según S. Mateo 25.” — Conflicto de los Siglos, pág. 478.

“Cristo había venido, no a la tierra, como ellos lo esperaban, sino, como estaba simbolizado en el símbolo, al lugar santísimo del templo de Dios en el cielo. El profeta Daniel le representa como viniendo en ese tiempo al Anciano de días: “Estaba mirando en visiones de la noche, y he aquí que sobre las nubes del cielo venía Uno parecido a un hijo de hombre; y vino” -no a la tierra, sino- “al Anciano de días, y le trajeron delante de él.” (Daniel 7: 13, V.M.)

“Esta venida está predicha también por el profeta Malaquías: “Repentinamente vendrá a su Templo el Señor a quien buscáis: es decir, el Ángel del Pacto, en quien os deleitéis; he aquí que vendrá, dice Jehová de los Ejércitos.” (Malaquías 3: 1, V.M.) La venida del Señor a su templo fue repentina, de modo inesperado, para su pueblo. Este no le esperaba allí. Esperaba que vendría a la tierra, “en llama de fuego, para dar el pago a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio.” (2 Tesalonicenses 1: 8.)

“Pero el pueblo no estaba aún preparado para ir al encuentro de su Señor. Todavía le quedaba una obra de preparación que cumplir. Debía serle comunicada una luz que dirigiría su espíritu hacia el templo de Dios en el cielo; y mientras siguiera allí por fe a su Sumo Sacerdote en el desempeño de su ministerio se le revelarían nuevos deberes. Había de darse a la iglesia otro mensaje de aviso e instrucción.” — Conflicto de los Siglos, pág. 477.

  1. ¿De qué manera, las vírgenes prudentes entraron con el Esposo a las bodas? Mateo 25:10 segunda parte

“‘Las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y fue cerrada la puerta.’ No iban a asistir en persona a las bodas, ya que éstas se verifican en el cielo mientras que ellas están en la tierra. Los discípulos de Cristo han de esperar “a su Señor, cuando haya de volver de las bodas.” (S. Lucas 12: 36, V.M.) Pero deben comprender su obra, y seguirle por fe mientras entra en la presencia de Dios. En este sentido es en el que se dice que ellos van con él a las bodas.

“Según la parábola, fueron las que tenían aceite en sus vasos con sus lámparas quienes entraron a las bodas. Los que, junto con el conocimiento de la verdad de las Escrituras, tenían el Espíritu y la gracia de Dios, y que en la noche de su amarga prueba habían esperado con paciencia, escudriñando la Biblia en busca de más luz -fueron los que reconocieron la verdad referente al santuario en el cielo y al cambio de ministerio del Salvador, y por fe le siguieron en su obra en el santuario celestial. Y todos los que por el testimonio de las Escrituras aceptan las mismas verdades, siguiendo por fe a Cristo mientras se presenta ante Dios para efectuar la última obra de mediación y para recibir su reino a la conclusión de ésta – todos ésos están representados como si entraran en las bodas.”  — Conflicto de los Siglos, págs. 480-481.

  1. ¿Qué significan las palabras: “y se cerró la puerta”? Isaías 22:20-22; Apocalipsis 3:8.

“En la parábola del capítulo 22 de San Mateo, se emplea la misma figura de las bodas y se ve a las claras que el juicio investigador se realiza antes de las bodas. Antes de verificarse estas entra el Rey para ver a los huéspedes, y cerciorarse de que todos llevan las vestiduras de boda, el manto inmaculado del carácter, lavado y emblanquecido en la sangre del Cordero. (S. Mateo 22:11; Apocalipsis 7:14.) Al que se le encuentra sin traje conveniente, se le expulsa, pero todos los que al ser examinados resultan tener las vestiduras de bodas, son aceptados por Dios y juzgados dignos de participar en su reino y de sentarse en su trono. Esta tarea de examinar los caracteres y de determinar los que están preparados para el reino de Dios es la del juicio investigador, la obra final que se lleva a cabo en el santuario celestial.

“Cuando haya terminado este examen, cuando se haya fallado respecto de los que en todos los siglos han profesado ser discípulos de Cristo, entonces y no antes habrá terminado el tiempo de gracia, y será cerrada la puerta de misericordia. Así que las palabras: “Las que estaban preparadas entraron con él a las bodas, y fue cerrada la puerta”, nos conducen a través del ministerio final del Salvador, hasta el momento en que quedará terminada la gran obra de la salvación del hombre.” — Conflicto de los Siglos, pág.  481.

  1. ¿Qué dijeron las vírgenes insensatas a su regreso, cuando vieron que la puerta estaba cerrada? Mateo 25:11; 7:22. ¿Y qué respuesta recibieron? Mateo 25:12; 7:23; Lucas 13:25-27.

“En el día final, muchos pretenderán ser admitidos en el reino de Cristo, diciendo: ‘Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste.’  Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’ Pero la respuesta es: ‘Dígoos que no os conozco; apartaos de mí’. En esta vida no han practicado el compañerismo con Cristo; por lo tanto, no conocen el lenguaje del cielo, son extraños a sus gozos…

 “Las más tristes de todas las palabras jamás escuchadas por oídos mortales son las que constituyen la sentencia: ‘No os conozco’.  El compañerismo del Espíritu, que vosotros habéis despreciado, es lo único que podría identificaros con la gozosa multitud en la fiesta nupcial.  No podéis participar en esa escena.  Su luz caería sobre ojos cegados, su melodía en oídos sordos.  Su amor y su gozo no haría vibrar ninguna cuerda de alegría en el corazón entumecido por el mundo.  Sois excluidos del cielo por vuestra propia falta de idoneidad para habitar en él.” — Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 340.

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