Los ciento cuarenta y cuatro mil

Urías Smith

Synopsis of the Present Truth, páginas 314-319

“Este libro Synopsis of the Present Truth es el resultado de unas series de lecturas dadas en el Instituto Bíblico en varias partes del país”. Prefacio del libro Synopsis of the Present Truth.

Léase qué dice E. G. de White en Testimonios para la iglesia, tomo 4, pág. 400, acerca del Instituto Bíblico dirigido por el pastor Uriah Smith.

Los ciento cuarenta y cuatro mil

Así como investigamos el mensaje del tercer ángel, nosotros naturalmente sentimos un interés por conocer las profecías doquiera que se indique cual será el efecto de este mensaje; o qué medida de éxito alcanzará. Creemos que nosotros encontramos esto indicado claramente en el séptimo capítulo de Apocalipsis. Hemos demostrado que el ángel que asciende con el sello del Dios vivo, aquí presentado, es el mismo que el tercer ángel de Apocalipsis 14. Y como resultado de esta obra, se declara en Apocalipsis 7 que fueron sellados 144.000 como los siervos de Dios.

 Pero, alguien dirá, los 144.000 no pueden pertenecer a la generación presente, o ser reunidos en la dispensación evangélica; pues fueron sellados de las doce tribus de los hijos de Israel. Una respuesta suficiente a esto es hallada en el testimonio de Santiago. El escribió en el año 60 d. C. a los cristianos, y para el beneficio de los cristianos, dirigiendo su epístola a las doce tribus dispersas. Es evidente, por lo tanto, que los cristianos son contados como perteneciendo a las doce tribus.

 ¿En qué sentido son considerados así? Porque no hay genealogías de tribus preservadas entre los hombres en esta dispensación. Pablo ilustra esto por medio de una hermosa figura en el capítulo once de Romanos. El ilustra el pueblo de Dios en la dispensación antigua, el Israel literal, bajo la figura de un olivo con doce ramas. Estas ramas representan las doce tribus de los hijos de Israel. Estas ramas fueron cortadas, lo cual significó que los judíos, al rechazar a Cristo dejaron de ser el pueblo de Dios.  Los gentiles que aceptaron a Cristo fueron tomados por el Señor como su pueblo; y Pablo representa este movimiento por ramas de un olivo silvestre injertado en el olivo bueno. Donde las ramas naturales, los judíos, fueron cortadas, allí las ramas del olivo silvestre, los gentiles, fueron injertadas. Ahora, ¿Cómo afecta esto al árbol? Hubieron, en principio, doce ramas, representando las doce tribus de los hijos de Israel, y después que ellas fueron cortadas, y el injerto de los gentiles, o cristianos, fue injertado, hay todavía doce ramas, o tribus, en la familia de la fe.

 Estos no son una simiente literal, sino espiritual; porque ellos son introducidos por la fe. Así escuchamos a Pablo decir, en Rom. 2:28, 29, “Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios”. Pablo dice, otra vez, en Rom. 9:6-8, “No es que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abrahán, son todos hijos; sino que: en Isaac te será llamada descendencia. Esto es: no son hijos de Dios los que son hijos según la carne, sino que son los hijos según la promesa los que son contados como descendientes”. Y él añade, en Gál. 4:28, “Así que, hermanos, nosotros, conforme a Isaac, somos hijos de la promesa”. Y él añade en el próximo versículo que él nació del Espíritu.

 Nada podría ser más claro que estos testimonios, que hay una simiente espiritual, reconocida como el Israel verdadero, perpetuado, no en un sentido literal, sino en un sentido espiritual.

 Por lo tanto, porque las doce tribus son mencionadas en Apocalipsis, de las cuales los 144.000 son sellados, eso no es una evidencia de que ellos no sean tomados de la dispensación evangélica; o aún de la última parte de ella. Pero todavía tenemos evidencias más claras para presentarlas sobre este punto.

 La nueva Jerusalén, que Juan vio descendiendo del cielo de junto a Dios, en la cual estaba el trono del Cordero, así como el trono de Dios, ciertamente no será considerada una ciudad judía; puesto que en los doce fundamentos estaban los nombres de los doce apóstoles. Pero en las doce puertas de aquella ciudad, como está descrito en Apoc. 21:12, hay nombres escritos, los cuales son las doce tribus de los hijos de Israel.  Ahora todo el pueblo de Dios, desde Adán hasta el fin de la dispensación evangélica, entrará en esa ciudad por alguna de esas doce puertas; por lo tanto, todos serán contados, ambos, judíos y cristianos, como pertenecientes a alguna de las doce tribus.

 No se guarda ninguna genealogía de aquellas tribus en la tierra, así que no es necesario que los hombres deban entender ahora estas distinciones. Pero Pablo habla de la iglesia de los primogénitos inscritos en el cielo, dándonos a comprender que el registro es guardado allí. El único objeto de preservar las distinciones de las tribus en la dispensación antigua, era para que los hombres puedan entender el cumplimiento de las profecías concernientes a Cristo, quien era proveniente de una tribu particular; y los judíos pudieran estar preparados para identificar al Mesías. Pero desde que Cristo ha venido, esa necesidad no ha existido más; y por lo tanto la genealogía de las tribus se ha perdido irrecobrablemente.

 Esta compañía, los 144.000, de nuevo son presentados en Apoc. 14:1-5. Y aquí tenemos una evidencia indisputable de que ellos son reunidos de la última generación de los vivos. Juan dice: “Después miré, y vi que el Cordero estaba de pie sobre el monte de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente”. Este nombre es lo mismo que el sello de Dios presentado en

Apocalipsis 7; por consiguiente, esta compañía es la misma que los 144.000 del capítulo 7.

 Y de estos se dice, que fueron “rescatados de entre los de la tierra”, y “rescatados de entre los hombres”. Esto puede significar nada más que trasladación de entre los vivos. Estos primeros cinco versículos de Apocalipsis 14 pertenecen al capítulo 13, y son la porción final de la línea profética que empieza con el capítulo 12. Estos 144.000 son los que pasan a través del terrible conflicto con los poderes simbolizados por la bestia de dos cuernos descrita en Apoc. 13:11-17. Pero hemos demostrado que este poder es un símbolo de nuestro propio gobierno, que está ahora sobre el escenario de acción, y es el último poder que persigue a la iglesia de Dios. Por lo tanto, los 144.000 son los que se desenvuelven en el mensaje del tercer ángel, y que serán trasladados de entre los hombres en la segunda venida de Cristo.

 La obra del sellamiento de Apocalipsis 7 resulta en el sellamiento del número especificado aquí; pero como esto es idéntico al mensaje del tercer ángel, esta obra de sellamiento ha estado avanzando ya desde muchos años; y algunos cuya experiencia completa ha estado relacionada con, y perteneciendo a, esta obra, han caído en el sueño desde que el mensaje comenzó. ¿Serán ellos reconocidos con estos 144.000? Si fuere de otro modo, ¿cómo puede ser dicho que serán redimidos, o trasladados, de entre los hombres?

 Respondemos: antes que Cristo venga, hay una resurrección parcial que ocurre, de acuerdo con Dan. 12:2 y Apoc. 1:7. Daniel dice, “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”. Esta no es la resurrección general de una u otra clase, pues en la resurrección general de los justos ningún impío se levantará, y en la resurrección general de los impíos no habrá ningún justo incluido. Pero aquí hay una resurrección mixta, incluyendo algunos, unos pocos, de ambas clases; y esto ocurre en relación con el levantarse de Miguel, y el fin del tiempo de angustia. Nosotros, por lo tanto, concluimos que en este tiempo, cuando probablemente se escuche la voz de Dios (Joel 3:16; Heb. 12:27, y Apoc. 16:17), algunos de los malvados más prominentes, y algunos de los buenos prominentes, incluyendo a todos aquellos que han muerto en el mensaje del tercer ángel, se levantarán de los muertos, y ocuparán su lugar con aquellos que no han muerto bajo este mensaje, serán trasladados cuando el Señor aparezca, y así, con los otros, puede decirse también que son redimidos de entre los hombres.