Creemos que las autoridades son ordenadas por Dios, y como instrumentos de Dios, tienen el deber de proteger el bien y castigar el mal. (Romanos 13:3, 4.)

Por lo tanto, nos sentimos obligados a cumplir nuestros deberes hacia ellas, mientras no seamos obligados a transgredir los mandamientos de Dios. (Hechos 4:19; 5:29.) Jesús dijo: “Dad a César lo que es de César” (Mateo 22:21), y de acuerdo con esto, pagamos nuestros impuestos y contribuciones.

Creemos, además, que es necesario orar por las autoridades para que reine la paz y el orden entre los seres humanos; de modo que cada uno tenga libertad de vivir conforme a su fe, y la proclamación del Evangelio de Cristo no sea obstaculizada. (1 Timoteo 2:1, 2.)

Sobre la participación en el ejército, guerras y luchas armadas
De acuerdo al sexto mandamiento, “No matarás” (Éxodo 20:13), y la doctrina de Jesús, no podemos, como seguidores suyos, tomar parte en ningún tipo rebelión, derramamiento de sangre o guerra. Somos objetores de conciencia.

Sobre el voto y la política
Creemos que como pueblo, nuestra ciudadanía está en el cielo (Juan 17:16; Filipenses 3:20; Hebreos 11:10, 13-16; Juan 18:36)

Siguiendo el ejemplo de Jesús (Juan 13:15) nos negamos a participar en política, elecciones y votaciones de carácter político terrenal.

“Una y otra vez se había pedido a Cristo que decidiese cuestiones legales y políticas; pero él se negaba a intervenir en asuntos temporales…. Cristo estaba en nuestro mundo como la Cabeza del gran reino espiritual que había venido a establecer,—el reino de justicia. Su enseñanza presentaba claramente los principios ennoblecedores y santificadores que rigen este reino. El mostraba que la justicia, la misericordia y el amor son las potencias predominantes en el reino de Jehová.” Obreros Evangélicos, pág. 422

“El gobierno bajo el cual Jesús vivía era corrompido y opresivo; por todos lados había abusos clamorosos: extorsión, intolerancia y crueldad insultante. Sin embargo, el Salvador no intentó hacer reformas civiles, no atacó los abusos nacionales ni condenó a los enemigos nacionales. No intervino en la autoridad ni en la administración de los que estaban en el poder. El que era nuestro ejemplo se mantuvo alejado de los gobiernos terrenales. No porque fuese indiferente a los males de los hombres, sino porque el remedio no consistía en medidas simplemente humanas y externas. Para ser eficiente, la cura debía alcanzar a los hombres individualmente, y debía regenerar el corazón.

“No por las decisiones de los tribunales o los consejos o asambleas legislativas, ni por el patrocinio de los grandes del mundo, ha de establecerse el reino de Cristo, sino por la implantación de la naturaleza de Cristo en la humanidad por medio de la obra del Espíritu Santo.” El Deseado de Todas las Gentes, págs. 470-471

En los países donde el voto es obligatorio, en obediencia a las leyes de los hombres, pero conforme a los mandatos de nuestra conciencia, anulamos el voto o lo dejamos en blanco.

“¿Qué hemos de hacer, pues? Dejar a un lado las cuestiones políticas. Hay una gran viña que cultivar; pero mientras los creyentes trabajen entre los incrédulos, no han de parecer mundanos. No han de pasar su tiempo hablando de política ni desempeñando parte en ella; porque al hacerlo darían al enemigo oportunidad de penetrar y causar divergencia y discordancia. Los hijos de Dios han de separarse de la política, de cualquier alianza con los incrédulos. No toméis parte en las luchas políticas. Separaos del mundo, y evitad de introducir en la iglesia o la escuela ideas que conducirán a contención y desorden. La disensión es el veneno moral introducido en el sistema por seres humanos egoístas.” Consejos para la Iglesia, pág. 575-576

Juicios entre hermanos
Creemos que la Biblia y los Testimonios, prohíben a los hermanos, resolver sus asuntos ante las autoridades judiciales. Los problemas entre miembros, deben ser resueltos en la iglesia local. (I Corintios 6:1-7)

“Cuando surgen problemas en la iglesia no debemos buscar la ayuda de abogados que no pertenecen a nuestra fe. Dios no desea que presentemos las dificultades de la iglesia a los que no le temen. El no quiere que dependamos de la ayuda de los que no obedecen sus mandamientos. Los que confían en tales consejeros muestran que no tienen fe en Dios. Por su falta de fe, el Señor resulta grandemente deshonrado, y la conducta de esas personas le produce un gran perjuicio a ellos mismos. Al recurrir a los no creyentes para que arreglen dificultades que surgen en la iglesia se están mordiendo y devorando unos a otros, para que “os consumáis unos a otros”. Gálatas 5:15.” Mensajes Selectos, tomo 3, pág. 342

“Estos hombres ponen a un lado el consejo que Dios ha dado, y hacen precisamente las cosas que Dios les ha dicho que no hagan. Muestran que han escogido al mundo como su juez, y en el cielo sus nombres están registrados como uno con los incrédulos. Cristo es crucificado de nuevo, y expuesto a la vergüenza pública. Sepan estos-“ Mensajes Selectos, tomo 3, pág. 342