Creemos que el matrimonio ha sido instituido por Dios y que es bendecido y santificado desde el paraíso hasta el fin del mundo (Génesis 2:24; Hebreos 13:4; Efesios 5:22-23)

“De manera que la institución del matrimonio tiene como su autor al Creador del Universo. … Fue una de las primeras dádivas de Dios al hombre, y es una de las dos instituciones que, después de la caída, llevó Adán consigo al salir del paraíso.” –Patriarcas y Profetas, pág. 27.

Dios lo creó: a) para que el hombre y la mujer se ayuden y complementen uno a otro en amor (Génesis 2:18); b) para que se reproduzca la raza humana (Génesis 1:27, 28). c) para evitar el adulterio y la fornicación (1 Corintios 7:1-9)

El matrimonio es un pacto que debe ser basado en el amor y la fidelidad de por vida entre un hombre y una mujer. Mateo 19:4; Malaquías 2:14 última parte.

Dios estableció el matrimonio en los principios de la abnegación, el amor, el aprecio, el respeto, la disposición al sacrificio y la responsabilidad. El hombre fue creado primero; él es el guía natural y soporte de la familia. La esposa debe respetar el liderazgo del esposo, pero éste debe amar a su esposa como Cristo amó a su iglesia, por la cual dio su vida. Efesios 5:23, 25.

El matrimonio verdadero constituye, por lo tanto, una unidad espiritual, mental y corporal: armonía de fe, corazón y cuerpo. La mujer y el hombre forman una carne. Génesis 2:24; Mateo 19:5, 6.

Creemos que es la voluntad de Dios que el hombre tenga una sola mujer y que la mujer tenga un solo marido (Mateo 19:4-6; 1 Corintios 6:16)

Creemos que los cristianos deben observar el principio de la temperancia, de modo que sus fuerzas físicas y mentales no sean sacrificadas en el altar de la pasión y las bajas concupiscencias carnales. Los consejos dados en este sentido, en la Palabra de Dios, nos indican el camino de la pureza y de una vida agradable al Señor. 1 Tesalonicenses 4:3-5.

Creemos que los miembros de iglesia no deben contraer matrimonio con miembros de otras denominaciones o incrédulos, ya que las Sagradas Escrituras consideran tal matrimonio como pecado. Deuteronomio 7:3, 4, 6; 2 Corintios 6:14, 15. Y es un motivo, de expulsión. (Josué 23:12; Nehemías 13:23-28)

La relación entre esposos
“En la Biblia, el carácter sagrado y permanente de la relación que existe entre Cristo y su iglesia está representado por la unión del matrimonio.
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El Señor se ha unido con su pueblo en alianza solemne, prometiendo él ser su Dios, y el pueblo a su vez comprometiéndose a ser suyo y sólo suyo.” Conflicto de los Siglos, 431.

“Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne, ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.” Génesis 2.21-23

El registro inspirado nos informa que: “después de la creación de Adán, toda criatura viviente fue traída ante su presencia para recibir un nombre, vio que a cada uno se le había dado una compañera, pero entre todos ellos no había ayuda idónea para él. Entre todas las criaturas que Dios había creado en la tierra, no había ninguna igual al hombre. Y dijo Dios: no es bueno que el hombre esté solo, harele ayuda idónea para él (Génesis 2.18) No existía nadie de la misma naturaleza y forma a quién amar y de quién ser amado. Dios mismo dio a Adán una compañera.” Patriarcas y Profetas, pág. 26

Creados para ser iguales y complementarse
“Eva fue creada de una costilla tomada del costado de Adán; este hecho significa que ella no debía dominarle como cabeza, ni tampoco debía ser humillada y hollada bajo sus plantas como un ser inferior, sino que más bien debía estar a su lado como su igual, para ser amada y protegida por él.” Patriarcas y Profetas, pág. 27

Un lamentable cambio
“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” Génesis 3.6
Desastrosas fueron los resultados de esa separación, el plan de Dios para la santa pareja fue trastornado por su desobediencia. Un cambio se habría de producir.

“A la mujer dijo: multiplicaré en gran manera los dolores en tu preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.” Génesis 3.16

“En la creación Dios la había hecho igual a Adán. Si hubiesen permanecido obedientes a Dios, en concordancia con su gran ley de amor, siempre hubieran estado en mutua armonía; pero el pecado había traído discordia, y ahora la unión y la armonía podían mantenerse sólo mediante la sumisión del uno al otro.” Patriarcas y Profetas, pág. 42

De allí en adelante, el varón sería la cabeza de la mujer:
“Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.” Efesios 5.23
“Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.” 1 Corintios 11.3

Comentando este cambio, dice la Mensajera del Señor:
“El esposo es la cabeza de la familia, como Cristo es la cabeza de la Iglesia y cualquier actitud asumida por la esposa que pueda disminuir su influencia y degradar su posición digna y responsable, desagrada a Dios. Es deber de la esposa renunciar a sus deseos y voluntad, a favor de su esposo. Ambos deben saber renunciar a sus gustos, pero la Palabra de Dios da la preferencia al criterio del esposo. Y la esposa no perderá dignidad al ceder a aquel a quien eligió por consejero y protector.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 106

“Como mujeres, debemos recordar que el Señor nos ha creado sujetas a nuestro marido. Él es la cabeza. Nuestro juicio, nuestra manera de ver las cosas y nuestras razones deben concordar con la de él hasta donde sea posible. En caso que no fuera posible, la Palabra de Dios da preferencia al marido, siempre que no se trate de un asunto de conciencia. Debemos someternos a la cabeza.” Testimonios acerca de Conducta Sexual, Adulterio, y Divorcio, pág. 32.

Dios desaprueba el feminismo
“Los que se sienten llamados a unirse al movimiento en favor de los derechos de las mujeres y la así llamada reforma del vestido, sería mejor que cortaran su conexión con el mensaje del tercer ángel. El espíritu que acompaña al uno no puede estar en armonía con el otro. Las Escrituras hablan con claridad acerca de las relaciones y los derechos de los hombres y mujeres.” Testimonios para la Iglesia, tomo 1, pág. 373

Sin embargo, aún en esta condición, Dios estableció principios que deben gobernar la relación entre cónyuges, para mantener estable la relación y en armonía. Así, juntos ir por el camino de la felicidad y la vida eterna.

Ni machismo ni feminismo
Hoy día, se habla de machismo y feminismo, ambos bandos luchan para demostrar la supremacía de un sexo por encima del otro, pero esto va claramente en contra de las indicaciones que Dios nos ha dado a través de su Palabra.

Dice el Apóstol Pablo: “Someteos unos a otros en el temor de Dios Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su esposa como así mismo; y la mujer respete a su marido.” Efesios 5.21, 32

“Ninguno de los dos debe tratar de dominar. El Señor ha presentado los principios que deben guiarnos. El esposo debe amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia. La mujer debe respetar y amar a su marido. Ambos deben cultivar un espíritu de bondad, y estar bien resueltos a nunca perjudicarse ni causarse penas el uno al otro.” Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 96

“Ame cada uno de ellos al otro antes de exigir que el otro le ame. Cultive lo más noble que haya en sí y esté pronto a reconocer las buenas cualidades del otro. El saberse apreciado es un admirable estímulo y motivo de satisfacción…Ni el marido ni la mujer deben pensar en ejercer gobierno arbitrario uno sobre otro. No intentéis imponer vuestros deseos uno a otro. No podéis hacer esto y conservar el amor mutuo. Sed bondadosos, pacientes, indulgentes, considerados y corteses. Mediante la gracia de Dios podéis haceros felices el uno al otro, tal como lo prometisteis al casaros.” El Ministerio de Curación, págs. 279, 280.

Consejos a las mujeres
“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es la cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así, como la iglesia está sujeta a Cristo; así también las casadas lo estén a su marido en todo.” Efesios 5.21-24 11
“Asimismo vosotras mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabras por la conducta de sus esposas considerando vuestra conducta casta y respetuosa.” I Pedro 3.1-2

“Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de sus casas, buenas, sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.” Tito 2:4-5

“Dios le ha asignado a la mujer su misión; y si ella, humildemente, pero del mejor modo que pueda, hace de su hogar un cielo, cumpliendo con sus obligaciones para con su esposo e hijos fiel y amorosamente, tratando de hacer que su vida útil, pura y virtuosa emane continuamente una luz santa para iluminar a los que la rodean, está haciendo la obra que su Maestro le encomendó, y escuchará de sus divinos labios las palabras: Bien, buen siervo fiel, entra en el gozo de tu Señor.” Testimonios para la Iglesia, tomo II, pág. 414

Estos consejos nos hablan de la sumisión que debe existir por parte de la mujer hacia el varón, sin embargo, la Palabra nos habla claramente de como el varón debe corresponder a dicha sumisión, y como debe ganarse el cariño y respeto hacia su mujer mediante un trato amable y cortés como es digno de un cristiano sincero que ama a Dios y consecuentemente a su esposa.

Consejos a los varones:
“Vosotros maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” I Pedro 3.7
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“Maridos amad a vuestras mujeres, así como Cristo amo a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella Así también los maridos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne.” Efesios 5.25, 28-31

“Si quiere que lo ame (la esposa), debe primeramente ganar ese amor manifestándolo por medio de la ternura expresada en palabras y hechos. Tiene a su cargo la felicidad de su esposa.” Testimonios sobre Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, pág. 34

“No debe volver (el esposo) a la casa con la frente ceñuda, sino que su presencia debiera brindar alegría a la familia y estimular a la esposa a mirar hacia arriba y creer en Dios.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 105-106

“No es amor puro el que impulsa a un hombre a hacer de su esposa un instrumento que satisfaga su concupiscencia. Es expresión de las pasiones animales que claman por ser satisfechas.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 265

Los matrimonios raciales mixtos
Conforme a los testimonios, desaconsejamos los matrimonios raciales mixtos.
“Constituimos una sola hermandad. Debemos actuar con nobleza y valor ante la vista de Dios y nuestro Salvador, no importa qué sea lo que perdamos o lo que ganemos. Como cristianos que aceptamos el principio de que todos los hombres, blancos y negros, son libres e iguales, adhirámonos a este principio, y no demostremos cobardía frente al mundo y los seres celestiales. Deberíamos tratar a los hombres de color con el mismo respeto con que tratamos a los blancos. Y mediante nuestras palabras y nuestro ejemplo podemos convertir a otros a esta manera de pensar. Pero hay una objeción contra el casamiento de los miembros de la raza blanca con los de la negra. Todos deberían considerar que no tienen derecho a imponer sobre sus descendientes aquello que los pondría en desventaja; no tienen derecho a darles como herencia una condición que los sometería a una vida de humillación. Los hijos de estos matrimonios mixtos sienten rencor hacia los padres que les dieron esa herencia para toda la vida. Por esta razón, si no hubiera otras, no debería haber casamientos entre los miembros de la raza blanca y la de color (Manuscrito 7, 1896).” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 394

“En respuesta a preguntas formuladas acerca de la conveniencia de los casamientos mixtos entre los jóvenes cristianos pertenecientes a las razas blanca y negra, quiero decir que este asunto me fue presentado en mi experiencia pasada, y según la instrucción que el Señor me dio, no debería darse este paso, porque con toda seguridad producirá controversias y confusión. Siempre he dado este mismo consejo. Entre nuestro pueblo no debería estimularse esta clase de casamientos. Que el hermano de color se case con una hermana de color que sea digna, que ame a Dios y guarde sus mandamientos. Que la hermana blanca que piensa unirse en matrimonio con el hermano de color, rehúse dar ese paso, porque la dirección del Señor no se manifiesta en ese sentido.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 395

El divorcio y recasamiento
Como reformadores adventistas, creemos que: “En el tiempo del fin, ha de ser restaurada toda institución divina. Debe repararse la brecha, o portillo, que se hizo en la ley cuando los hombres cambiaron el día de reposo. El pueblo remanente de Dios, los que se destacan delante del mundo como reformadores, deben demostrar que la ley de Dios es el fundamento de toda reforma permanente, y que el sábado del cuarto mandamiento debe subsistir como monumento de la creación y recuerdo constante del poder de Dios.” Profetas y Reyes, 501.

El divorcio no está en conformidad con la voluntad de Dios (Malaquías 2: 16; Mateo 19:6-8; Marcos 10:9-12; 1 Corintios 7:10-11)

Solamente en el caso de divorcio y persecución por una parte del matrimonio, o sea por la parte incrédula contra el creyente, habla la Biblia de la posibilidad de separarse y de no volverse a casar, hasta la muerte de la otra parte (1 Corintios 7:12,13,15)

El voto matrimonial une “… los destinos de dos personas con vínculos que sólo la muerte puede cortar”. –Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 577.

Por el hecho de no recasarse, se prueba que el motivo del divorcio era un cargo de conciencia y no pecaminoso adulterio, con el deseo de casarse con otro. (1 Corintios 7:10; 39; Romanos 7:1-3)

Además, creemos que el matrimonio tiene que hacer tanto en lo civil (Romanos 13:1) como ante la iglesia. Los que viene casados del mundo, ya sea por lo civil o de otra iglesia, son considerados a todo efecto como matrimonio válido.

También todos los que quieran contraer matrimonio, después de profunda meditación, tendrán que consultar con Dios, sus padres o sustitutos y con los dirigentes de la iglesia, siguiendo, a las exigencias del quinto mandamiento y el ejemplo de los hombres de fe de la antigüedad. Esto, para el matrimonio y para la iglesia del fin, una gran bendición.

La soltería
La Biblia no condena el quedarse soltero, por el contrario, el apóstol Pablo lo pone como algo deseable (1 Corintios 7:7), ya que permite servir sin impedimento al Señor (1 Corintios 7:32-35) Sin embargo, si Dios no les ha dado el don de continencia, es mejor que se casen. (1 Corintios 7:1-2)

Hay que tener cuidado, de no presionar a los solteros. Los testimonios nos señalan: “Los libros del cielo están cargados con las desgracias, la perversidad y los abusos que se esconden bajo el manto del matrimonio. Por esto quisiera aconsejar a los jóvenes en edad de casarse que no se apresuren en la elección de su cónyuge.” Hogar cristiano, pág. 35