Creemos que existen en el final de los tiempos tres resurrecciones:

La resurrección especial
El profeta Daniel nos habla de una resurrección especial, en la que se levantan tanto justos como impíos al mismo tiempo Daniel 12:1, 2.

Creemos que los que han muerto fieles bajo el tercer ángel, desde 1844, como uno de los 144000, serán levantados en esta resurrección. (Apocalipsis 14:13) A estos, Pablo les llama las primicias. (1 Corintios 15:23)

Asimismo, en cumplimiento de las palabras de Cristo, los que le traspasaron Apocalipsis 1:7, le verán venir en gloria y majestad.

“‘Los que le traspasaron’ (Apocalipsis 1: 7), los que se mofaron y se rieron de la agonía de Cristo y los enemigos más acérrimos de su verdad y de su pueblo, son resucitados para mirarle en su gloria y para ver el honor con que serán recompensados los fieles y obedientes” (El Conflicto de los Siglos, pág. 694).
Creemos que esta resurrección especial, sucede entre la sexta y la séptima plaga y es realizada por el Padre Apocalipsis 16:17

“Nubes negras y pesadas se levantan y chocan unas con otras. En medio de los cielos conmovidos hay un claro de gloria indescriptible, de donde baja la voz de Dios semejante al ruido de muchas aguas, diciendo: ‘Hecho es.’ (Apocalipsis 16: 17.)…

“Los sepulcros se abren y ‘muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.’ (Daniel 12: 2.) Todos los que murieron en la fe del mensaje del tercer ángel, salen glorificados de la tumba, para oír el pacto de paz que Dios hace con los que guardaron su ley” (El Conflicto de los Siglos, pág. 694).

Posterior a esto, el Padre, le anuncia a los 144000 el día y la hora de la venida de Cristo.

“Desde el cielo se oye la voz de Dios que proclama el día y la hora de la venida de Jesús…” (El Conflicto de los Siglos, pág. 698).

La Biblia nos dice que hay resurrección de vida y resurrección de condenación: Juan 5:28-29

La resurrección de vida
Creemos que en la segunda venida de Cristo los muertos justos resucitarán en un estado inmortal, y juntamente con los santos vivos serán arrebatados al encuentro del Señor Jesús. 1 Tesalonicenses 4:13-18; Romanos 6:5; 1 Corintios 15:51-53; Apocalipsis 20:6.

Esta resurrección es hecha por Jesús.
“Entre las oscilaciones de la tierra, las llamaradas de los relámpagos y el fragor de los truenos, el Hijo de Dios llama a la vida a los santos dormidos…” (El Conflicto de los Siglos, pág. 698)

“Cuando Cristo venga para reunir consigo a los que han sido fieles, resonará la última trompeta y toda la tierra la oirá, desde las cumbres de las más altas montañas hasta las más bajas depresiones de las minas más profundas. Los muertos justos oirán el sonido de la última trompeta, y saldrán de sus tumbas para ser revestidos de inmortalidad y para encontrarse con su Señor.

“Me explayo con placer en la resurrección de los justos, quienes saldrán de todas partes de la tierra, de las cavernas rocosas, de los calabozos, de las cuevas de la tierra, de la profundidad de las aguas. Nadie es pasado por alto. Todos oirán su voz. Se levantarán con triunfo y victoria.” Eventos de los Últimos Días, pág. 282

La resurrección de condenación
Los impíos resucitarán mil años después para recibir su sentencia final. Apocalipsis 20:5 primera parte.

“Al fin de los mil años vendrá la segunda resurrección. Entonces los impíos serán resucitados, y comparecerán ante Dios para la ejecución del ‘juicio decretado.’ Así el escritor del Apocalipsis, después de haber descrito la resurrección de los justos, dice: ‘Los otros muertos no tornaron a vivir hasta que sean cumplidos mil años.’ (Apocalipsis 20: 5.)” (El Conflicto de los Siglos, pág. 719).

Creemos que el acto de destrucción de los malvados, es un acto de amor.

“¿Podrían acaso aquellos cuyos corazones están llenos de odio hacia Dios y a la verdad y a la santidad alternar con los ejércitos celestiales y unirse a sus cantos de alabanza? ¿Podrían soportar la gloria de Dios y del Cordero? No, no; años de prueba les fueron concedidos para que pudiesen formar caracteres para el cielo; pero nunca se acostumbraron a amar lo que es puro; nunca aprendieron el lenguaje del cielo, y ya es demasiado tarde. Una vida de rebelión contra Dios los ha inhabilitado para el cielo. La pureza, la santidad y la paz que reinan allí serían para ellos un tormento; la gloria de Dios, un fuego consumidor. Ansiarían huir de aquel santo lugar. Desearían que la destrucción los cubriese de la faz de Aquel que murió para redimirlos. La suerte de los malos queda determinada por la propia elección de ellos. Su exclusión del cielo es un acto de su propia voluntad y un acto de justicia y misericordia por parte de Dios.— ” Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 598