separacionLamentablemente, la desobediencia entré en el mundo. “Los ángeles habían prevenido a Eva que tuviese cuidado de no separarse de su esposo mientras éste estaba ocupado en su trabajo cotidiano en el huerto; estando con él correría menor peligro de caer en tentación que estando sola. Pero distraída en sus agradables labores, inconscientemente se alejó del lado de su esposo. Al verse sola, tuvo un presentimiento de peligro, pero desecho sus temores, diciéndose a sí misma que tenía suficiente sabiduría y poder para comprender el mal y resistirlo.” Patriarcas y Profetas, pág. 36 

De esta manera vemos como por desobedecer la voluntad de Dios, Eva se apartó de su esposo acarreando terribles consecuencias sobre sí y sobre su esposo, dando cabida a la tentación y cayendo presa en las garras del enemigo: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” Génesis 3.6 

Desastrosas fueron los resultados de esa separación, el plan de Dios para la santa pareja fue trastornado por su desobediencia. Un cambio se habría de producir: “A la mujer dijo: multiplicaré en gran manera los dolores en tu preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de tí.” Génesis 3.16 

“En la creación Dios la había hecho igual a Adán. Si hubiesen permanecido obedientes a Dios, en concordancia con su gran ley de amor, siempre hubieran estado en mutua armonía; pero el pecado había traído discordia, y ahora la unión y la armonía podían mantenerse sólo mediante la sumisión del uno al otro.” Patriarcas y Profetas, pág. 42  De allí en adelante, el varón sería la cabeza de la mujer (vease Efesios 5.23 y 1 Corintios 11.3) 

Comentando este cambio, dice la Mensajera: 

“Como mujeres, debemos recordar que el Señor nos ha creado sujetas a nuestro marido. El es la cabeza. Nuestro juicio, nuestra manera de ver las cosas y nuestras razones deben concordar con la de él hasta donde sea posible, la Palabra de Dios da preferencia al marido, siempre que no se trate de un asunto de conciencia. Debemos someternos a la cabeza.” Carta 5, 1861. Testimonios sobre Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, pág. 32 

“El esposo es la cabeza de la familia, como Cristo es la cabeza de la Iglesia y cualquier actitud asumida por la esposa que pueda disminuir su influencia y degradar su posición digna y responsable, desagrada a Dios. Es deber de la esposa renunciar a sus deseos y voluntad, a favor de su esposo. Ambos deben saber renunciar a sus gustos, pero la Palabra de Dios da la preferencia al criterio del esposo. Y la esposa no perderá dignidad al ceder a aquel a quien eligió por consejero y protector.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 106 

“Nosotras mujeres, debemos recordar que Dios nos ha puesto sujetas a los maridos. El (marido) es la cabeza y nuestros juicios, puntos de vista y razonamientos deben de estar de acuerdo con el suyo si es posible. En caso contrario la preferencia en la Palabra de Dios es dada al marido cuando no es un asunto de conciencia. Debemos ceder a la cabeza.” Manuscript Releases, tomo 5, pág. 173 

Sin embargo, aún en esta condición, Dios estableció principios que deben gobernar la relación entre cónyuges, para mantener estable la relación y en armonía. Así, juntos ir por el camino de la felicidad y la vida eterna. 

Hoy día, se habla de machismo y feminismo, ambos bandos luchan para demostrar la supremacía de un sexo por encima del otro, pero esto va claramente en contra de las indicaciones que Dios nos ha dado a través de su Palabra. 

Dice el Apóstol Pablo: “Someteos unos a otros en el temor de Dios Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su esposa como así mismo; y la mujer respete a su marido.” Efesios 5.21,32 

“Ninguno de los dos debe tratar de dominar. El Señor ha presentado los principios que deben guiarnos. El esposo debe amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia. La mujer debe respetar y amar a su marido. Ambos deben cultivar un espíritu de bondad, y estar bien resueltos a nunca perjudicarse ni causarse penas el uno al otro.” Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 96 

Consejos a las mujeres 

  • “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es la cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así, como la iglesia está sujeta a Cristo; así también las casadas lo estén a su marido en todo.” Efesios 5.21-24
  • “Asimismo vosotras mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabras por la conducta de sus esposas considerando vuestra conducta casta y respetuosa.” I Pedro 3.1-2
  • “Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de sus casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.” Tito 2.4,5
  • “Dios le ha asignado su misión a la mujer; y si ella , de manera humilde brinda lo mejor de su habilidad, hace un cielo de su casa y realiza sus deberes fiel y amorosamente para su marido e hijos, buscando continuamente que una santa luz brille en su vida útil, pura y virtuosa para alegrar a todos alrededor de ella, está haciendo el trabajo que le dejó el Señor, y escuchará de sus divinos labios las palabras: Bien buen siervo y fiel, entra en el gozo de tu Señor´” Testimonies for the Church, tomo 2, págs. 465-466

Estos consejos nos hablan de la sumisión que debe existir por parte de la mujer hacia el varón, sin embargo la Palabra nos habla claramente de como el varón debe corresponder a dicha sumisión, y como debe ganarse el cariño y respeto hacia su mujer mediante un trato amable y cortés como es digno de un cristiano sincero que ama a Dios y consecuentemente a su esposa. 

Consejos a los varones: 

  • “Vosotros maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” I Pedro 3.7 
  • “Maridos amad a vuestras mujeres, así como Cristo amo a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella Así también los maridos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a si mismo. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y los dos serán un sola carne.” Efesios 5.25,28-31
  • “Si quiere que lo ame (la esposa), debe primeramente ganar ese amor manifestándolo por medio de la ternura expresada en palabras y hechos. Tiene a su cargo la felicidad de su esposa.” Testimonios sobre Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, pág. 34
  • “No debe volver (el esposo) a la casa con la frente ceñuda, sino que su presencia debiera brindar alegría a la familia y estimular a la esposa a mirar hacia arriba y creer en Dios.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 105- 106
  • “No es amor puro el que impulsa a un hombre a hacer de su esposa un instrumento que satisfaga su concupiscencia. Es expresión de las pasiones animales que claman por ser satisfechas.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 265
  • “Hay hombres en esta iglesia que sienten que deben enseñar la verdad a otros, mientras que son irritables, impacientes y criticones en sus propias familias. Los tales necesitan que alguien les enseñe, hasta que se vuelvan hombres pacientes y temerosos de Dios en el hogar… estos hombres no merecen el nombre de maridos, jefes del hogar; porque ellos no unen a la familia juntamente en el amor cristiano, la simpatía y la verdadera dignidad. “Testimonies for the Church, tomo 4, pág. 612


¿Cuantos hogares se hubieran podido salvar, cuantas familias felices habrían hoy en día, cuantos niños sin padres podrían estar con sus progenitores; si todos los que profesan creer en Dios pusieran por práctica estos nobles y hermosos principios divinos?