Creemos como consecuencia del pecado, nuestra comunicación con Dios se ve interrumpida. (Isaías 59:2) Pero que por medio de Jesucristo, tenemos acceso al Padre por la oración. (Hebreos 4:16, 1 Juan 5:14)

“Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirlo. La oración no baja a Dios hasta nosotros, antes bien nos eleva a él.” La oración, pág. 6

Para que la oración sea aceptada por Dios, necesitamos: a. Pedir con fe Santiago 1:6 b. Todas las oraciones deben dirigirse al Padre (Mateo 6:9) c. Debemos pedir en el Nombre de Jesús (Juan 14:13) d. No necesitamos hacer vanas repeticiones (Mateo 6:7) e. Debemos pedir que se haga Su Voluntad. (Mateo 6:10) f. Debemos estar dispuestos a obedecer sus mandamientos (Proverbios 28:9 )

Debemos orar en todo tiempo, de manera especial en la mañana y en la tarde (1 Tesalonicenses 5:16-18; Salmos 5:3; Mateo 26:41)

“El Señor nos da el privilegio de buscarlo en forma individual en oración ferviente, o de descargar el alma ante él, sin ocultar nada a Aquel que nos ha invitado: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. ¡Oh, cuán agradecidos debemos sentirnos de que Jesús esté dispuesto a llevar todas nuestras dolencias, y lo puede hacer, fortaleciéndonos y sanando todas nuestras enfermedades si ha de ser para nuestro bien y para su gloria!” El Ministerio Médico, pág. 20.

Creemos que la posición más adecuada para orar es de rodillas, ya que así lo señalan la Biblia y los Testimonios. Sal. 95: 6.

“He recibido cartas en las que se me preguntaba acerca de la actitud que debía adoptar una persona que ofrecía una oración al Soberano del universo. ¿De dónde han sacado nuestros hermanos la idea de que deben permanecer de pie mientras oran a Dios? A uno que se había educado por cinco años en Battle Creek se le pidió que guiara en oración antes de que la Hna. White hablara al pueblo. Pero al verlo permanecer de pie cuando sus labios estaban por abrirse para orar a Dios, experimenté la viva necesidad de reprocharlo directamente. Lo llamé por su nombre y le dije: “Arrodíllese”. Esta es siempre la posición correcta.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 359.

Ejemplos bíblicos
a) Salomón: 2Crón.6:13.
b) Esdras: Esd.9:5, 6.
c) Daniel: Dan.6:10.
d) Jesús: Luc.22:40-42.
e) Esteban: Hech.7:59, 60.
f) Pedro: Hech.9: 40.
g) Pablo: Hech.20:36-37; 21:5; Efe.3:14.

“Tanto en el culto público como en el privado, nos incumbe inclinarnos de rodillas delante de Dios cuando le dirigimos nuestras peticiones. Jesús, nuestro ejemplo, “puesto de rodillas, oró.” (Luc.22:41.) Acerca de sus discípulos quedó registrado que también “Pedro puesto de rodillas, oró.” (Hech.9:40.) Pablo declaró: “Doblo mis rodillas al Padre de nuestro Señor Jesucristo.” (Efe.3:14.) Cuando Esdras confesó delante de Dios los pecados de Israel, se arrodilló. (Esd.9:5.) Daniel “hincábase de rodillas tres veces al día, y oraba, y confesaba delante de su Dios.” (Dan.6:10.)” Profetas y Reyes, págs. 33-34.

Reconocemos que en nuestras labores diarias y en todo momento, podemos aprovechar para hablar con el Señor, y en esos casos, por cuestiones prácticas, no siempre es necesario estar de rodillas.

“Tenéis que ser hombres y mujeres de oración. Vuestras peticiones no deben ser lánguidas, ocasionales, ni caprichosas, sino ardientes, perseverantes y constantes. No siempre es necesario arrodillarse para orar. Cultivad la costumbre de conversar con el Salvador cuando estéis solos, cuando andéis o estéis ocupados en vuestro trabajo cotidiano. Elévese el corazón de continuo en silenciosa petición de ayuda, de luz, de fuerza, de conocimiento. Sea cada respiración una oración.” Ministerio de Curación, pág. 408.