La muerte
  • Job 4:17. El hombre es mortal (debe morir).
  • 1 Timoteo 1:17; 6:15, 16. Sólo Dios es inmortal (vive eternamente).
  • Romanos 2:7. El hombre busca la inmortalidad.
  • Génesis 2:7. El polvo más el aliento de Dios (Espíritu de Dios) es igual a un alma viviente.
  • Génesis 3:19; Eclesiastés 12:7. El hombre regresa al polvo. Un alma viviente menos el aliento de Dios (el Espíritu de Dios) es igual a la muerte.

EL HOMBRE MUERTO NO ES CONSCIENTE

  • Salmo 146:4. Sus pensamientos perecen.
  • Eclesiastés 9:5. Los muertos no saben nada.
  • Eclesiastés 9:6. El amor, el odio y la envidia perecen.
  • Salmo 115:17. Los muertos no alaban a Dios.

LA MUERTE – UN SUEÑO

  • Salmo 13:3. El sueño de la muerte.
  • 1 Reyes 11:43. Salomón durmió con sus padres.
  • Mateo 27:52. Muchos santos que dormían resucitaron.
  • Juan 11:11-14. Lázaro duerme. Lázaro está muerto.

UNA ADVERTENCIA CONTRA EL ESPIRITISMO

  • Deuteronomio 18:9-12. Dios condena la comunicación con el espíritu de los «muertos.»
  • 1 Timoteo 4:1; Apocalipsis 16:14. Los muertos duermen, así es que esa comunicación es con los demonios. Esto es espiritismo.

LA RESURRECCIÓN –  LA ÚNICA ESPERANZA DEL HOMBRE

  • 1 Tesalonicenses 4:15, 16. Los muertos en Cristo resucitarán primero.
  • 2 Timoteo 1:10. Jesús abolió la muerte.
  • 1 Corintios 15:51-53. Los muertos resucitan incorruptibles y vestidos de inmortalidad.
  • Juan 5:28, 29. Los que están en la tumba oirán su voz y los justos se alzarán en la primera resurrección, a la segunda venida de Cristo.
  • Apocalipsis 22:12. Se dará la recompensa.
  • 1 Corintios 15:35-38. La muerte y la resurrección se comparan con la siembra de una semilla.

«La voz que clamó desde la cruz: “Consumado es”, fue oída entre los muertos. Atravesó las paredes de los sepulcros y ordenó a los que dormían que se levantasen… En ocasión de la resurrección de Cristo, unas pocas tumbas fueron abiertas; pero en su segunda venida, todos los preciosos muertos oirán su voz y surgirán a una vida gloriosa e inmortal.» El Deseado de Todas las Gentes, pág. 733