Texto de meditación: “Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad.” – Salmo 119:142

ETERNA

¿Desde cuándo existía la santa Ley de Dios? Salmo 111:7-8

“La ley de Dios existía antes que el hombre fuera creado. Los ángeles eran gobernados por ella.” – The Spirit of Prophecy, tomo 1, pág. 261.

“Los ángeles fueron creados llenos de bondad y amor. Ellos tenían un amor supremo a su Dios y desinteresado entre sí, y eran impulsados a complacerlo mediante este amor. La ley de Dios no era un yugo penoso para ellos, sino que se deleitaban cumpliendo sus mandamientos, escuchando la voz de su Palabra.”–The Signs of the Times, 28 de abril de 1890.

“La ley de Dios es inmutable; y aunque los seres humanos la han despreciado, desdeñado y rechazado, estará por siempre tan firme como el trono de Jehová.” – The Review and Herald, 24 de septiembre de 1901.

¿Cómo se define el pecado? I Juan 3:4 ¿Cuál fue el origen del pecado en el enemigo de Dios?

“El mal se originó con la rebelión de Lucifer. Se introdujo en el cielo cuando él rehusó lealtad a la ley de Dios. Satanás fue el primer transgresor de la ley.”– The Review and Herald, 4 de junio de 1901.

¿Cómo define Dios mismo su santa ley? Salmo 19:7

“Como Creador de todo, Dios gobierna, sobre todo, y sin duda, hace cumplir su ley a lo largo del universo. Exigir de sus criaturas algo menos que la obediencia a su ley sería abandonarlas a la ruina. No castigar la transgresión de su ley sería dejar el universo en confusión. La ley moral es una barrera de Dios entre el agente humano y el pecado. De ese modo, la sabiduría infinita ha puesto ante los hombres la distinción entre el bien y el mal, entre el pecado y la santidad.”– The Signs of the Times, 5 de junio de 1901.

“Por su propio curso de acción Satanás ha forjado una cadena con la cual será sujetado. Los habitantes del universo celestial serán testigos de la justicia de Dios en su destrucción. El cielo ha visto por si mismo qué cielo habría, si se le permitiera permanecer en él. Todos los seres no caídos están ahora unidos: que la ley de Dios es inmutable.”– The Signs of the Times, 27 de agosto de 1902.

DADA AL HOMBRE

¿Quiénes fueron un claro ejemplo de obediencia a los mandamientos de Dios, antes del Sinaí? Génesis 7:5; 26:5

“Cada paso que Noé y Abrahán alcanzaron en la obediencia a la palabra de Dios fue un paso de victoria. Un ‘Así dice el Señor’ fortaleció a Noé haciendo su obra de advertir al mundo. El testimonio con respecto a Noé es: ‘E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová’ (Génesis 7:5). El camino de la obediencia es el camino en que se halla nuestra seguridad; porque son los de buena voluntad y los obedientes que comerán el bien de la tierra. Si guardamos los mandamientos de Dios, podemos reclamar sus promesas en toda su plenitud.” – The Signs of the Times, 31 de marzo de 1890.

¿Quiénes proclamaron la ley en el Sinaí? Éxodo 19:20; 20:1

“Cuando fue promulgada la ley, el Señor el Creador del cielo y de la tierra, estuvo al lado de su Hijo, rodeado por el fuego y el humo del monte. No fue aquí donde la ley fue dada primero, sino que fue proclamada para que los hijos de Israel, cuyas ideas se habían vuelto confusas en su relación con los idólatras de Egipto, pudieran recordar sus términos y entender lo que constituye el verdadero culto de Jehová.”— La Fe Por la Cual Vivo, pág. 204.

¿Qué obra no permitió Dios, hacer a ningún hombre? Éxodo 24:12; 31:18; Deuteronomio 4:13.

“[El Señor] no confió… sus preceptos a la memoria de un pueblo inclinado a olvidar sus requerimientos, sino que los escribió sobre tablas de piedra. Quiso alejar de Israel toda posibilidad de mezclar las tradiciones paganas con sus santos preceptos, o de confundir sus mandamientos con costumbres o reglamentos humanos…

“Si el hombre hubiera guardado la ley de Dios, tal como le fue dada a Adán después de su caída, preservada por Noé y observada por Abrahán, no habría habido necesidad del rito de la circuncisión. Y si los descendientes de Abrahán hubieran guardado el pacto del cual la circuncisión era una señal, jamás habrían sido inducidos a la idolatría, ni habría sido necesario que sufrieran una vida de esclavitud en Egipto; habrían conservado el conocimiento de la ley de Dios y no habría sido necesario proclamarla desde el Sinaí, o grabarla sobre tablas de piedra.” – Patriarcas y Profetas, pág. 379.

UNA PRUEBA DE AMOR

¿Cómo demostramos nuestro amor por Dios? Juan 14:15

“El camino de la obediencia es el camino en que se halla nuestra seguridad; porque son los de buena voluntad y los obedientes que comerán el bien de la tierra. Si guardamos los mandamientos de Dios, podemos reclamar sus promesas en toda su plenitud. Muchos se sienten tan indignos que no se atreven siquiera a elevar sus ojos al cielo, como el pobre publicano. Deben reanimar la fe. Debemos tener una fe inteligente; no sólo debemos decir que creemos, sino que con mansedumbre y confianza debemos ser capaces de definir qué creemos, y por qué lo hacemos. Debemos ejercer una fe viva, no una ciega credulidad. Todo el cielo está a disposición de los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús.

“Necesitamos ascender a una norma más elevada, ir hacia adelante y reclamar nuestros elevados privilegios. Debemos caminar humildemente con Dios, sin jactarnos orgullosamente de la perfección de carácter, reclamando con fe sencilla cada promesa de la palabra de Dios; porque ellas no son para los transgresores de la ley de Dios, sino para los obedientes. Debemos creer sencillamente el testimonio de Dios y tener completa dependencia de Él, y cualquier posibilidad de ensalzamiento u orgullo será quitada. Indudablemente somos salvos por la fe, no por una fe pasiva, sino por la fe que obra por el amor, y purifica el alma. La mano de Cristo puede alcanzar al mayor pecador y devolverlo de la transgresión a la obediencia; pero ningún cristianismo es tan elevado que pueda superar los requisitos de la santa ley de Dios. Esto estaría más allá del poder de Cristo para ayudar, estaría fuera de sus enseñanzas y de su ejemplo; porque Él dice: ‘yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor’ (Juan 15:10), y todos los que siguen a Cristo rendirán obediencia a la santa ley de Dios.”– The Signs of the Times, 31 de marzo de 1890.

¿Qué se puede ver fácilmente? Malaquías 3:18; I Juan 2:3-6

“La ley de Dios es la gran norma de justicia, y medirá la profesión y el progreso de cada hombre. Es un espejo que descubre los defectos de nuestros caracteres y nos muestra los requerimientos de Dios. Es santa, justa y buena.” – The Signs of the Times, 30 de marzo de 1888.

¿Cómo se reconoce al verdadero cristiano? I Juan 5:2-3

“Los que deshonran a Dios transgrediendo su ley pueden hablar de santificación; pero es del mismo valor, y tan aceptable, como lo fue la ofrenda de Caín. La obediencia a los mandamientos de Dios es la única verdadera señal de santificación… Nuestro Salvador habla tan sencillamente que nadie puede dejar de entender que el verdadero amor siempre producirá obediencia. La obediencia es la señal del verdadero amor. Cristo y el Padre son uno y los que en verdad reciben a Cristo amarán a Dios como el gran centro de su adoración y también se amarán unos a otros; y haciendo así guardarán la ley.” – The Review and Herald, 26 de octubre de 1897.

“La religión que proviene de Dios es la única que conducirá a Dios. A fin de servirle debidamente, debemos nacer del Espíritu divino. Esto purificará el corazón y renovará la mente, dándonos una nueva capacidad para conocer y amar a Dios. Nos inspirará una obediencia voluntaria a todos sus requerimientos. Tal es el verdadero culto.”– El Deseado de Todas las Gentes, pág. 159.

SIERVOS DE SATANÁS

 ¿Cómo llaman las Escrituras a la iglesia desobediente? Apocalipsis 3:9; Efesios 2:2; 2 Timoteo 3:13.

 “Satanás tiene una gran confederación, su iglesia. Cristo la llama la sinagoga de Satanás, porque sus miembros son los hijos del pecado. Los miembros de la iglesia de Satanás han estado constantemente trabajando para desechar la ley divina, y confundir la distinción entre el bien y el mal. Satanás está trabajando con gran poder en los hijos de desobediencia y por medio de ellos para exaltar la traición y la apostasía como verdad y lealtad.” – Testimonios para los Ministros, pág. 16.

 “La obra de Satanás en nuestro mundo actual es destruir la imagen moral de Dios en el hombre, invalidando la ley divina; y nuestros enemigos son inspirados por su espíritu. Al desechar la gran norma del carácter de Dios, puede pervertir la naturaleza humana y conquistar a hombres y mujeres bajo su estandarte; porque ‘donde no hay ley, tampoco hay transgresión’ (Romanos 4:15). Con qué triunfo, mira entonces, al profeso mundo cristiano, cuando hacen con empeño la misma obra que él está haciendo.” – The Review and Herald, 26 de enero de 1897.

¿Qué grave equivocación comenten muchos líderes religiosos? Isaías 4:1; Mateo 5:19

“Hay muchos que dicen: ‘Denme a Cristo, pero no quiero saber nada de la ley.’ Hablan de la gracia de Cristo, pero no conocen el significado de gracia; porque Dios no usa su gracia para invalidar la ley. Satanás ha confundido sus mentes, llevándolos a mirar a la ley como un yugo de esclavitud, un obstáculo a la espiritualidad. Hablan de fe, pero no distinguen el significado de la palabra; porque la fe nunca es hallada prescindiendo de la verdad. La paz de la cual se jacta su fe es impartida por la confianza de su justicia propia. Nadie puede afirmar que ha sido acepto por Cristo y vive sin pecado, mientras al mismo tiempo está, como Lucifer, emprendiendo la guerra contra la ley de Dios, ayudando al enemigo en la misma obra que él comenzó en el cielo y lleva adelante en esta tierra.

“Millares están transgrediendo hoy la ley de Dios, defendiendo ideas que por generaciones Satanás ha estado elaborando. A semejanza de los orgullosos fariseos, son ignorantes tanto de las Escrituras como del poder de Dios.”– The Signs of the Times, 31 de julio de 1901.

UNA NORMA VIGENTE

¿Qué rol a determinado Dios para su santa ley? Eclesiastés 12:13-14; Santiago 2:12

“Dios tiene una ley, y ésta es la gran norma de justicia. Todo el que ha abusado de la misericordia de Dios, y ha practicado la iniquidad, será juzgado de acuerdo con sus obras. Dios nos ha amonestado a apartarnos de toda iniquidad. Él os ha ordenado individualmente que resistáis al diablo, no que lo alojéis como un huésped honrado.” –Testimonios para los Ministros, pág. 448.

“Los hombres pueden cerrar sus ojos a las claras verdades de la Palabra de Dios, pueden pisotear su ley bajo sus pies; pero la ley, instituida al principio, proclamada desde el Sinaí y grabada en las tablas de piedra, los juzgará en el día final.” –The Signs of the Times, 5 de agosto de 1886.

“La ley de Dios es la regla por la cual los caracteres y las vidas de los hombres serán probados en el juicio.” –El Conflicto de los Siglos, pág. 536.

¿Cómo sabemos que la ley no fue abolida? Romanos 3:31; Lucas 16:17

“Satanás declaró que la misericordia destruía la justicia, que la muerte de Cristo abrogaba la ley del Padre. Si hubiese sido posible que la ley fuera cambiada o abrogada, Cristo no habría necesitado morir. Pero abrogar la ley sería inmortalizar la transgresión y colocar al mundo bajo el dominio de Satanás. Porque la ley era inmutable, porque el hombre podía ser salvo únicamente por la obediencia a sus preceptos, fue levantado Jesús en la cruz.” – El Deseado de Todas las Gentes, pág. 711.

“Si Dios pudiera cambiar una jota de su ley, no hubiera sido necesario que Jesús viniera a nuestro mundo para morir. Pero nuestro Salvador, que era igual que el mismo Dios, vino a nuestro mundo y sufrió la muerte en la cruz, para dar al hombre otra oportunidad.” – The Review and Herald, 10 de junio de 1890.

“Cristo depuso su vida para expiar la transgresión que el hombre hiciera de la ley. Si la ley pudiera haber sido cambiada o puesta a un lado, entonces Cristo no habría necesitado ser muerto. Por su vida sobre la tierra, Él honró la ley de Dios. Por su muerte, la estableció. Él dio su vida como sacrificio, no para destruir la ley de Dios, no para crear una norma inferior, sino para que la justicia pudiera ser mantenida, para demostrar la inmutabilidad de la ley, para que permaneciera para siempre.” –Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 255.

UN ASUNTO DE VIDA ETERNA

¿Podemos salvarnos siendo desobedientes? Mateo 19:16-17; Lucas 18:18-20
“La condición para alcanzar la vida eterna es ahora exactamente la misma de siempre, tal cual era en el paraíso antes de la caída de nuestros primeros padres: la perfecta obediencia a la ley de Dios, la perfecta justicia. Si la vida eterna se concediera con alguna condición inferior a ésta, peligraría la felicidad de todo el universo.” – El Camino a Cristo, pág. 62.

“Hemos de buscar la perla de gran precio, pero no en los emporios del mundo y por medio de los métodos mundanos. El precio que se nos exige no es oro ni plata, porque estas cosas pertenecen a Dios. Abandonad la idea de que las ventajas temporales o espirituales ganarán vuestra salvación. Dios pide vuestra obediencia voluntaria. Él os pide que abandonéis vuestros pecados.” – Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 89.

¿Qué siente el enemigo por los hijos de Dios obedientes? Apocalipsis 12:17

“Satanás, con todo su poder magistral, se ha interpuesto entre el hombre y la ley de Dios, a fin de poder inspirar en los hombres mediante la falsedad y los sofismas la misma rebelión contra Dios y su ley que le motivó a él. Odia a quienes no puede engañar.” – The Signs of the Times, 14 de noviembre de 1895.

“Hay enemistad contra los mandamientos de Dios en los corazones de los que pretenden la santificación y se niegan a reconocer la fuerza obligatoria de la ley. Se levanta el odio en sus corazones en cuanto se menciona la ley. Profesan creer que la ley fue abolida. Pero si la ley fue abolida, ¿cuál es la norma por la cual seremos juzgados ante el trono de juicio de Cristo? Esta obra de empequeñecer la ley es la obra del gran engañador. Si Satanás puede persuadir a los hombres que el Dios del universo no tiene ley alguna por la cual gobernarlos, entonces puede establecer una norma propia y convertir a los hombres al camino de la transgresión y destrucción.” – The Signs of the Times, 10 de febrero de 1888.