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Texto de meditación: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” – Juan 13:35

UN IMPERATIVO DIVINO

¿Qué sucede con una iglesia divida? Marcos 3:24-26

“Una casa dividida contra sí misma no puede subsistir. Cuando los cristianos contienden, Satanás acude para ejercer el dominio. ¡Con cuánta frecuencia ha tenido éxito en destruir la paz y armonía de las iglesias! ¡Qué fieras controversias, qué amarguras, qué odios han comenzado con un asunto pequeño! ¡Cuántas esperanzas han sido marchitadas, cuántas familias han sido dividas por la discordia y la contención!” –  Testimonios para la iglesia, tomo 5, pág. 225

Dado que Dios es amor ¿qué señal evidente debe manifestarse entre su pueblo? Juan 13:34-35

“Una de las mayores evidencias de la verdadera conversión es el amor a Dios y al hombre. Los que aceptan a Jesús como su Redentor tienen un profundo y sincero amor por otros de la misma preciosa fe.” – Los Hechos de los Apóstoles, pág. 213.

“Dios quiere que haya unión y amor fraternal entre su pueblo. En la oración que elevó Cristo precisamente antes de su crucifixión pidió que sus discípulos fueran uno como Él era uno con el Padre, para que el mundo creyera que Dios le había enviado. Esta oración conmovedora y admirable llegaba a través de los siglos hasta nuestros días, pues sus, palabras fueron: ‘Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mi por la palabra de ellos’ (Juan 17:20). Aunque no hemos de sacrificar un solo principio de la verdad, debemos procurar constantemente ese estado de unidad. Es la evidencia de nuestro carácter de discípulos de Jesús, pues Él dijo: ‘En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros’ (Juan 13:35).”– Patriarcas y Profetas, págs. 557, 558.

NO FINGIDO

¿Cómo debe ser nuestro trato con los hermanos? Romanos 12:9-10

“Pablo desea que distingamos entre el amor puro y altruista, motivado por el espíritu de Cristo, y aquella pretensión vacía y engañosa que el mundo llama amor y en la cual tanto abunda. Esta falsificación baja ha hecho errar a muchas almas. El estar de acuerdo con el transgresor en lugar de mostrarle fielmente sus errores, tiende a anular la distinción entre el bien y el mal. Tal curso de acción nunca se origina en una amistad real. El espíritu que lo promueve habita únicamente en el corazón carnal. Aunque el cristiano será siempre bondadoso, compasivo y perdonador, nunca sentirá ninguna clase de armonía con el pecado. Aborrecerá el mal y se aferrará a lo bueno al costo de su relación o amistad con los impíos. El espíritu de Cristo nos inducirá a odiar el pecado, en tanto que estaremos dispuestos a realizar cualquier sacrificio para salvar al pecador.”— Exaltad a Jesús, pág. 307

¿Es necesario que nos estén recordando este deber o debería ser algo constante en nuestras relaciones? 1 Tesalonicenses 4:9

“Deberíamos manifestar por los demás el mismo amor que Cristo siente por nosotros. El Señor del cielo considera al ser humano en su verdadero valor. Pero si éste no es bondadoso en su hogar terrenal, no es idóneo para el hogar celestial. Si quiere hacer siempre su propia voluntad, sin importarle a quien ofenda, no podrá sentirse feliz en el cielo, a menos que pueda gobernar allí. El amor de Cristo debe dominar nuestro corazón.”– Review and Herald, 21 de febrero de 1888.

UN SERIO PECADO

¿Cómo cumplimos la ley?  Romanos 13:8-10

“La Ley de Dios es el transunto de su carácter. Los que profesan guardarla, pero fracasan en mostrar que aman a Dios con el corazón, la mente y todas sus fuerzas, y no se consagran sin reservas a su servicio, no guardan los primeros cuatro mandamientos que requieren amor supremo a Dios, ni los últimos seis que indican amor desinteresado de los unos a los otros, no son hijos obedientes. Por sus frutos los conoceréis.

“El verdadero amor a Dios siempre se manifestará. No se lo puede ocultar. Los que guardan los mandamientos de Dios en verdad revelarán el mismo amor que Cristo reveló hacia su Padre y hacia sus prójimos. Aquel en cuyo corazón mora Cristo lo revelará en el carácter, en su obra en favor de los que constituyen la familia de la fe y en beneficio de aquellos que necesitan ser atraídos al conocimiento de la verdad. Mostrará siempre por medio de sus buenas obras el fruto de su fe, revelando a Cristo mediante obras de amor y actos de misericordia. Debe mostrar que él cree que la Ley de Dios no es solamente para ser creída en una forma teórica, sino para ser llevada a la práctica en la vida como un principio viviente y vital…” – Alza tus ojos, pág. 124

¿En qué engaño pueden caer muchos? 1 Juan 2:7-11

“El mayor peligro de la iglesia de Cristo no es la oposición del mundo. Es el mal acariciado en los corazones de los creyentes lo que produce el más grave desastre, y lo que, seguramente, más retardará el progreso de la causa de Dios. No hay forma más segura para destruir la espiritualidad que abrigar envidia, sospecha, crítica o malicia. Por otro lado, el testimonio más fuerte de que Dios ha enviado a su Hijo al mundo, es la armonía y unión entre hombres de distintos caracteres que forman su iglesia.”– Los Hechos de los Apóstoles, pág. 438.

¿Qué dice Dios del que no ama a sus hermanos? I Juan 4:20

“Y cualquiera que deja de manifestar este amor viola la ley que profesa reverenciar. Por el sentimiento que manifestamos hacia nuestros hermanos, declaramos cuál es nuestro sentimiento hacia Dios. El amor de Dios en el corazón es la única fuente de amor al prójimo. “Si alguno dice, Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano al cual ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” Amados, “si nos amamos unos a otros, Dios está en nosotros, y su amor es perfecto en nosotros.” 1 Juan 4:20, 12” – Deseado de todas las gentes, pág. 466

A LOS ENEMIGOS

¿Cuál debe ser nuestra actitud con quienes nos ven como enemigos? Romanos 12:14, 17-21

“Pueda ser que nunca conozcamos, hasta el día del juicio, la influencia de una línea de conducta afable y considerada hacia el inconsecuente, el irrazonable y el indigno. Si luego de manifestaciones de provocación e injusticia de parte de ellos, usted los trata como trataría a una persona inocente, y aun se esfuerza por mostrar actos especiales de amabilidad, entonces ha desempeñado la parte que le corresponde a un cristiano; y ellos se sorprenden y se avergüenzan, y ven su propia conducta y vileza en forma más clara que si usted les hubiera echado en cara con claridad sus reprochables acciones para reprenderlas….

“Unas pocas palabras, proferidas precipitadamente bajo provocación, que parecían poca cosa –sólo lo que se merecían–, a menudo cortan los lazos de influencia que pudieron haber atado su alma a la suya. La sola idea de que ellos están en tinieblas, bajo la tentación de Satanás y cegados por su poder encantador, debiera inducirlo a usted a sentir una profunda simpatía por ellos; la misma que mostraría por un paciente enfermo que sufre, pero que por razón de su enfermedad es incapaz de ver su peligro.”– El Ministerio Médico, págs. 275, 276.

¿Qué debemos hacer cuando somos tratados injustamente? I Pedro 5:6-9; Judas 9

“[El] ejemplo [de Cristo] es para nosotros. Cuando nos vemos en conflicto con los enemigos de Cristo, no debemos hablar con espíritu de desquite, ni deben nuestras palabras asemejarse a una acusación burlona. El que vive como vocero de Dios no debe decir palabras que aun la Majestad de los cielos se negó a usar cuando contendía con Satanás. Debemos dejar a Dios la obra de juzgar y condenar.”– El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 52.

“El mismo Cristo, cuando contendía con Satanás sobre el cuerpo de Moisés, ‘no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él’ (Judas 9). Si lo hubiera hecho, le habría dado una ventaja a Satanás, porque las acusaciones son armas del diablo. En las Sagradas Escrituras se lo llama ‘el acusador de nuestros hermanos’ (Apocalipsis 12:10). Jesús no empleó ninguno de los métodos de Satanás. Le respondió con las palabras: ‘El Señor te reprenda’ (Judas 9).”– El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 52.

AMOR POR LOS QUE NECESITAN

¿Cómo se manifiesta la religión verdadera? Santiago 1:27

“La religión pura y sin mancha delante del Padre es ésta: “Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo”. Santiago 1:27. Las buenas obras son los frutos que Cristo quiere que produzcamos; palabras amables, hechos generosos, de tierna consideración por los pobres, los necesitados, los afligidos. Cuando los corazones simpatizan con otros corazones abrumados por el desánimo y el pesar, cuando la mano se abre en favor de los necesitados, cuando se viste al desnudo, cuando se da la bienvenida al extranjero para que ocupe su lugar en la casa y en el corazón, los ángeles se acercan, y un acorde parecido resuena en los Cielos. Todo acto de justicia, misericordia y benevolencia produce melodías en el Cielo. El Padre desde su trono observa a los que llevan a cabo estos actos de misericordia, y los cuenta entre sus más preciosos tesoros.” – Testimonios para la iglesia, tomo 2, pág. 24

¿Qué deber nos ha sido dado como pueblo? Deuteronomio 15.7; Gálatas 6:10; 1 Juan 3:17

“Nuestro amor hacia Dios debe expresarse haciendo bien a los menesterosos y dolientes de la familia de la fe, cuyas necesidades conocemos y debemos atender. Cada alma está bajo la obligación especial para con Dios de fijarse con compasión particular en sus pobres dignos. Por ningún pretexto debe pasárselos por alto.”— Joyas de los Testimonios, tomo  2, pág. 509.

¿Qué nos promete Dios, cuando si cuidamos de los pobres? Proverbios 19:17; 28:27 Pero, ¿qué dice de aquellos que les quitan? Proverbios 22:22-23

¿Qué considerará Jesús en el juicio investigador? Mateo 25:35-40

“De acuerdo con lo que se me ha mostrado, los observadores del sábado se vuelven más egoístas a medida que aumentan sus riquezas. Su amor por Cristo y su pueblo está disminuyendo. No ven las necesidades de los pobres, ni sienten sus sufrimientos ni sus pesares. No se dan cuenta de que al descuidar a los pobres y a los que sufren están descuidando a Cristo, y que al aliviar las necesidades y los sufrimientos de los pobres en la mayor medida de sus posibilidades, están sirviendo a Jesús.” – Testimonios para la iglesia, tomo 2, pág. 23