Jóvenes

Jóvenes descuidados

A Satanás le complace cuando la atención de los jóvenes es atraída por cualquier cosa que distraiga su mente de Dios, lo que el enemigo aprovecha para atacarlos solapadamente sin que ellos estén preparados para defenderse, de modo que caen en la trampa. No están conscientes de que el gran Artista celestial capta y registra todo acto y palabra, y que su comportamiento y hasta sus pensamientos y las intenciones del corazón, quedan cuidadosamente registrados. Cada defecto de su carácter moral resalta ante la vista de los ángeles, y esos jóvenes podrán contemplar el cuadro completo de su persona en toda su deformidad cuando se ejecute el juicio. Todas esas palabras vanas y frívolas están escritas en el libro. También lo están las palabras falsas. Están registradas asimismo con caracteres indelebles, aquellas acciones engañosas cuyos motivos estuvieron ocultos para los ojos humanos, pero que fueron discernidos por el ojo de Jehová que todo lo ve. Todo acto egoísta queda expuesto.

Los jóvenes generalmente se comportan como si las preciosas horas del tiempo de prueba, mientras dura la misericordia, fueran una sola grandiosa fiesta, y como si ellos hubieran sido puestos en el mundo con el único fin de conseguir diversión personal, para ser satisfechos por una ininterrumpida sucesión de actividades que entusiasman y estimulan. Satanás ha estado realizando esfuerzos especiales para inducirlos a encontrar felicidad en las diversiones mundanas, y para que se justifiquen procurando demostrar que esas diversiones son inofensivas, inocentes y hasta valiosas para la salud. Esto complace al adversario de las almas. Testimonios para la Iglesia, Tomo I, pág. 439