José

Un símbolo de Cristo

José ejemplificaba a Cristo. Jesús vino a los suyos, pero, los suyos no lo recibieron. Fue rechazado y despreciado porque sus obras eran justas y su vida consecuente y abnegada era un reproche continuo para los que profesaban piedad, pero cuyas vidas eran corruptas. La integridad y la virtud de José fueron terriblemente atacadas y no prevaleció la mujer que quiso descarriarlo; por lo tanto, se robusteció su odio contra la virtud y la integridad que ella no pudo corromper y testificó falsamente contra él. El inocente sufrió debido a su rectitud. Fue arrojado en prisión a causa de su virtud. José fue vendido a sus enemigos por sus propios hermanos por una pequeña suma de dinero. El Hijo de Dios fue vendido a sus propios discípulos. Jesús fue manso y santo. La suya fue una vida sin par, de abnegación, bondad y santidad. No fue culpable de ninguna falta. Sin embargo, fueron sobornados falsos testigos para que testificaran contra Él. Fue aborrecido, porque había reprochado fielmente el pecado y la corrupción. Los hermanos de José lo desnudaron de su túnica multicolor. Los verdugos de Cristo echaron suerte sobre su túnica inconsutil. Spiritual Gifts, Tomo III, pág. 174

Su fidelidad

José llevaba su religión por doquiera y este fue el secreto de su fidelidad inmutable. Manuscrito 59 de 1897

Aquel que es recibe a Cristo mediante una fe viviente, tiene una relación viviente con Dios y es un vaso de honra. Lleva consigo la átmosfera del cielo, que es la gracia de Dios, un tesoro que el mundo no puede comprar, El que está en una relación viviente con Dios puede estar en un puesto humilde y sin embargo, su valor moral es tan precioso como lo fue el de José y Daniel, que fueron reconocidos por reyes paganos como hombres con quienes estaba el Espíritu de Dios. Manuscrito 54 de 1894

Sus pruebas

Si como en el caso de José, sufren calumnia y falsas acusaciones, la Providencia encauzará para el bien todos los artificios del enemigo, y a su debido tiempo Dios los exaltará tanto más cuanto que por un tiempo estuvieron rebajados por una impía venganza. Spiritual Gifts, tomo III, págs. 145-146

El papel que desempeñó José en las escenas de la oscura prisión fue lo que lo elevó finalmente a la prosperidad y el honor. Dios tiene el propósito de que fogueara por medio de las tentaciones, la adversidad y las penalidades, a fin de prepararlo para ocupar un puesto encumbrado. Spiritual Gifts, tomo III, pág. 146

La fiel integridad de José lo llevó a la pérdida de su reputación y libertad. Esta es la prueba más severa a la que están sometidos los virtuosos y temerosos de Dios: que el vicio parece prosperar mientras la virtud es hollada en el polvo. La seductora estaba viviendo en la prosperidad como un modelo de virtuosa corrección, mientras que José, fiel a los principios, estaba bajo la envilecedora acusación del más repulsivo crimen. La religión de José mantuvo la dulzura del carácter y su simpatía con la humanidad firme y cálida, a pesar de todas sus pruebas. Si sienten que no se los trata debidamente, hay quienes se vuelven agrios, poco generosos, ásperos, descorteces en sus palabras y comportamiento. Se hunden desanimados, llenos de odio y odiando a otros. Pero, José era cristiano. Apenas entró en la vida de la prisión, puso en acción todo el brillo de la práctica de sus principios cristianos; comenzó a hacerse útil para otros. Se ocupó de las dificultades de sus compañeros de prisión. Fue alegre porque era un caballero cristiano. Dios lo estaba preparando mediante esta disciplina para una posición de gran responsabilodad, honor y utilidad, y estuvo dispuesto a aprender, aceptó de buen grado las lecciones que el Señor quería enseñarle. Aprendió a llevar el yugo en su juventud. Aprendió a gobernar aprendiendo la obediencia primero el mismo. Se humilló y el Señor lo exaltó a un honor especial. Carta 3 de 1879.

Sus hermanos y su padre

Ellos (los hermanos de José) humildemente confesaron las faltas que habían cometido contra José, y le suplicaron su perdón, y se regocijaron grandemente al encontrarlo vivo, pues habían sufrido remordimiento y gran angustia mental desde el momento cuando lo habían tratado con crueldad. Y ahora, al saber que no eran cukpables de su sangre, se aliviaron sus mentes turbadas. Spiritual Gifts, tomo III, pág. 167