Iglesia de Dios, Pueblo de Dios

Es una iglesia santa, sin mancha ni arruga ni cosa semejante

“La iglesia que Cristo presenta ante el trono de su gloria es sin “mancha, ni arruga, ni cosa semejante”. ¿Desea usted estar entre aquellos que hayan lavado las ropas del carácter en la sangre del Cordero? Entonces, deje de hacer lo malo; aprenda a hacer el bien Isaías 1:16, 17; camine en los mandamientos y las ordenanzas de Dios sin culpa. No ha de preguntar si guardar la verdad del Cielo se ajusta a su conveniencia. Ha de tomar su cruz y seguir a Cristo, cueste lo que costare. Encontrará que su yugo es fácil y su carga es ligera.” — Reflejemos a Jesús, pág. 46

“La iglesia de Dios es el palacio de la vida santa, lleno de variados dones, y dotado del Espíritu Santo. Los miembros han de hallar su felicidad en la felicidad de aquellos a quienes ayudan y benefician.” —  Hechos de los Apóstoles, págs. 11

Es un pueblo fiel

“Desde el principio, las almas fieles han constituido la iglesia en la tierra. En todo tiempo el Señor ha tenido sus atalayas, que han dado un testimonio fiel a la generación en la cual vivieron. Estos centinelas daban el mensaje de amonestación; y cuando eran llamados a deponer su armadura, otros continuaban la labor. Dios ligó consigo a estos testigos mediante un pacto, uniendo a la iglesia de la tierra con la iglesia del cielo… —  Hechos de los Apóstoles, págs. 10

“El Señor tiene un pueblo en la tierra que sigue al Cordero por doquiera que vaya. Tiene sus millares que no han doblado la rodilla ante Baal. Los tales estarán de pie junto a él en el monte de Sion. Pero deben permanecer en esta tierra resguardados con toda la armadura, listos para ocuparse en el trabajo de salvar a aquellos que están a punto de perecer…

No necesitamos esperar hasta que seamos trasladados para seguir a Cristo. El pueblo de Dios puede hacer eso aquí abajo. Seguirán al Cordero en las cortes celestiales sólo si lo siguen aquí… No debemos seguir a Cristo a intervalos o caprichosamente, solamente cuando ello sea para nuestra conveniencia. Debemos optar por seguirlo. En la vida diaria, debemos seguir su ejemplo, como el rebaño sigue confiadamente a su pastor. Debemos seguirlo con sufrimiento por su causa, diciendo a cada paso: “Aunque él me matare, en él esperaré”. Job 13:15. La regla de su vida debe ser nuestra experiencia. Y cuando tratemos de ser como él y mantengamos nuestros deseos en conformidad con su voluntad, lo daremos a conocer.” — En los lugares celestiales, pág. 300

Guarda los mandamientos y toda la palabra de Dios

Los que guardan los mandamientos de DIos, los que viven no solo de pan sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, componen la iglesia del Dios viviente. Manuscrito 24 de 1891

Debe pasar pruebas

“El pueblo de Dios que guarda los mandamientos, en lo sucesivo será puesto en la situación más angustiosa, pero todos los que han andado en la luz y la han difundido comprenderán que Dios interviene en su favor. Cuando todas las cosas parezcan más apremiantes, el Señor revelará su poder a sus fieles.” — Testimonios para los Ministros, pág. 207

“Los que dan un franco testimonio contra el pecado, tan ciertamente serán aborrecidos como lo fue el Maestro que les dio esa obra para hacerla en su nombre. Al igual que Cristo, serán llamados enemigos de la iglesia y de la religión, y mientras más fervientes y leales sean sus esfuerzos para honrar a Dios, más amarga será la enemistad de los impíos e hipócritas. Pero no nos debemos desanimar cuando seamos tratados así.

“Quizá seamos llamados “faltos de juicio y necios”, fanáticos y aun locos. Quizá se diga de nosotros como se dijo de Cristo: “Demonio tiene”. Juan 10:20. Pero la obra que el Maestro nos ha dado para realizar, es todavía nuestra obra. Debemos dirigir la mente a Jesús sin buscar alabanza u honor de los hombres sino entregándonos a Aquel que juzga rectamente. Él sabe cómo ayudar a los que, mientras siguen en las pisadas de Jesús, sufren en cierto grado el reproche que él soportó. Fue tentado en todo como nosotros lo somos, para que supiera socorrer a los que son tentados.” — Mensajes Selectos, tomo 1, pág.83

Debe permanecer distinto

El pueblo de Dios no debe ocultar sus banderas, no debe ignorar los mandamientos de Dios ni practicar el mal con la multitud para disfrutar tranquilidad. Manuscrito 9 de 1900

Debe progresar en conocimiento y santidad

“Me fue mostrado que el verdadero pueblo de Dios es la sal de la tierra y la luz del mundo. Dios requiere de él que progrese continuamente en el conocimiento de la verdad, y en el camino de santidad.” — Testimonios Selectos, tomo 3, pág. 50

Denuncia el pecado

El verdadero pueblo de Dios, que toma a pecho el espíritu de la obra del Señor y la salvación de las almas, verá siempre al pecado en su verdadero carácter pecaminoso. Estará siempre de parte de los que denuncian claramente los pecados que tan fácilmente asedian a los hijos de Dios. Especialmente en la obra final que se hace en favor de la iglesia, en el tiempo del sellamiento de los ciento cuarenta y cuatro mil que han de subsistir sin defecto delante del trono de Dios, sentirán muy profundamente los yerros de los que profesan ser hijos de Dios.” – Testimonios para la iglesia, tomo 3, pág. 295