¿Es cierto que en la eternidad podremos visitar otros mundos?

Por la luz que tenemos en la Biblia y en los Testimonios, sabemos que existen otros mundos habitados por seres no caídos. La Palabra de Dios nos dice que antes de la caída del hombre, Adán era llamado “hijo de Dios.” Lucas 3:38 A Adán le fue dado el dominio de la tierra y era su representante. (Ver Gén 2-3)

Posteriormente, dicho dominio le fue quitado por sus transgresión y Satanás, se apoderó del mismo, llegando a ser considerado como “el dios de este mundo” II Corintios 4:4.

La Biblia, registra que existen concilios celestiales, donde asisten representantes de los planetas habitados. “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.  Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.” Job 1: 6-7

“El Señor me mostró en visión otros mundos. Me fueron dadas alas y un ángel me acompañó desde la ciudad a un lugar brillante y glorioso. La hierba era de un verde vivo y las aves gorjeaban un dulce canto. Los moradores de aquel lugar eran de todas estaturas, eran nobles, majestuosos y hermosos. Llevaban la manifiesta imagen de Jesús, y su semblante refulgía de santo júbilo, como expresión de la libertad y dicha que en aquel lugar disfrutaban. Pregunté a uno de ellos por qué eran mucho más bellos que los habitantes de la tierra, y me respondió: ‘Hemos vivido en estricta obediencia a los mandamientos de Dios, y no incurrimos en desobediencia como los habitantes de la tierra’. –Primeros Escritos, págs. 39, 40.

enocEl Registro sagrado nos informa de que Enoc fue trasladado de la tierra. “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.” Génesis 5:24

Sabemos por los testimonios, que Enoc fue llevado a otro planeta. “Después me transportaron a un mundo que tenía siete lunas; donde vi al anciano Enoc, que había sido trasladado. Llevaba en su brazo derecho una esplendente palma, en cada una de cuyas hojas se leía escrita la palabra: ‘Victoria’. Ceñía sus sienes una brillante guirnalda blanca con hojas, en el centro de cada una de las cuales se leía: ‘Pureza’. Alrededor de la guirnalda había piedras preciosas de diversos colores que resplandecían más vivamente que las estrellas y, reflejando su fulgor en las letras, las magnificaban. En la parte posterior de la cabeza llevaba un moño que sujetaba la guirnalda, y en él estaba escrita la palabra: ‘Santidad’. Sobre la guirnalda ceñía Enoc una corona más brillante que el sol. Le pregunté si aquel era el lugar adonde lo habían transportado desde la tierra. Él me respondió: ‘No es éste. Mi morada es la ciudad, y he venido a visitar este sitio’. Andaba por allí como si estuviese en casa.” –Primeros Escritos, pág. 40.

Existen una serie de promesas para los hijos de Dios redimidos. Entre ellas: “antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.” I Corintios 2:9 También nos dice que “el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos” Colosenses 1:26

El apóstol Pablos nos habla de su propia experiencia y comenta: ” Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.” II Corintios 12:2-4

 “Todos los tesoros del universo se ofrecerán al estudio de los redimidos de Dios. Libres de las cadenas de la mortalidad, se lanzan en incansable vuelo hacia los lejanos mundos –mundos a los cuales el espectáculo de las miserias humanas causaba estremecimiento de dolor, y que entonaban cantos de alegría al tener noticia de un alma redimida. Con indescriptible dicha los hijos de la tierra participan del gozo y de la sabiduría de los seres que no cayeron. Comparten los tesoros de conocimientos e inteligencia adquiridos durante siglos y siglos en la contemplación de las obras de Dios. Con visión clara consideran la magnificencia de la creación –soles y estrellas y sistemas planetarios que en el orden a ellos asignado circuyen el trono de la Divinidad.” –El Conflicto de los Siglos, pág. 736.

Se nos invita, en vista de tan hermosas promesas a  que “alcemos los ojos y dejemos que nuestra fe aumente de continuo. Dejemos que esta fe nos guíe a lo largo de la senda estrecha que ha de llevarnos por las puertas de la ciudad al gran más allá, al amplio e ilimitado futuro de gloria que espera a los redimidos. ‘Pues, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía. Tened también vosotros paciencia: confirmad vuestros corazones: porque la venida del Señor se acerca’ (Santiago 5:7, 8).” –Profetas y Reyes, pág. 541