Los Testimonios, nos advierten, en contra del uso excesivo de fotografías y cuadros:

“Cada verdadero hijo de Dios será aventado como trigo, y en el proceso del aventamiento debe sacrificarse cada placer acariciado que aparte la mente de Dios. Muchas familias tienen sus estantes, anaqueles y mesas llenos de ornamentos y retratos. Álbumes llenos de fotografías de la familia y de sus amigos se colocan en lugares donde puedan atraer la atención de los visitantes. De este modo los pensamientos que deberían dirigirse hacia Dios y los intereses celestiales, son atraídos hacia cosas comunes. ¿No es esto una especie de idolatría? El dinero que se ha gastado en esta forma, ¿no debería haberse empleado para bendecir a la humanidad, para aliviar a los que sufren, para vestir a los desnudos y alimentar a los hambrientos? ¿No debería haberse puesto en la tesorería del Señor para promover su causa y edificar su reino en la tierra?

“Este asunto reviste una gran importancia, y os es presentado a fin de salvaros del pecado de la idolatría. Vuestras almas recibirán bendiciones si obedecéis la Palabra pronunciada por el Santo de Israel: “No tendrás dioses ajenos delante de mí”. Éxodo 20:3. Muchas personas están creando para sí preocupaciones y ansiedades innecesarias al dedicar tiempo y consideración a los adornos superfluos que llenan sus casas.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 366

Creemos que se debe ser muy cuidadosos a la hora de emplear imágenes ilustrativas, en nuestros libros, volantes y cualquier tipo de material religioso. Aunque reconocemos, que algunas ilustraciones, son herramientas a la hora de enseñar doctrinas. Desaconsejamos seriamente el uso de imágenes que representan al Padre, a Jesucristo o al Espíritu Santo y cualquier imagen que venga del catolicismo romano o de las iglesias idólatras.

“El segundo mandamiento prohíbe el culto de las imágenes; pero Dios mismo utilizó imágenes y símbolos para ilustrar las lecciones dadas a los profetas con el fin de que éstos las transmitieran al pueblo, y así fuesen comprendidas mejor que si se las hubiese dado de cualquier otro modo. Estimuló la comprensión a través del sentido de la vista. La historia profética fue presentada a Daniel y a Juan mediante símbolos, y éstos debían representarse nítidamente en cuadros para que el que leyera pudiese comprender.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 369