Creemos que como pueblo, hemos sido llamados a estudiar, comprender y proclamar lo revelado en los libros de Daniel y Apocalipsis.

“El libro de Apocalipsis, junto con el de Daniel, merece estudio especial. Todo maestro temeroso de Dios debe considerar cómo comprender y presentar más claramente el evangelio que nuestro Salvador en persona dio a conocer a su siervo Juan: ‘La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto’ (Apocalipsis 1:1). Nadie debe desanimarse al estudiar el Apocalipsis a causa de sus símbolos aparentemente místicos. ‘Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche’ (Santiago 1:5)” (La Educación, pág. 171).

De manera especial, Apocalipsis 14:6-12 constituye el último llamado de misericordia de Dios a la humanidad. Dependiendo de su aceptación o rechazo, el destino de cada alma se decide para vida eterna o condenación.
El mensaje del primer ángel señala el Evangelio eterno y anuncia que la hora del juicio ha llegado. Exhorta a todas las personas a temer al Dios Creador, a darle honra y adorarle (Apocalipsis 14:6, 7).

El mensaje del segundo ángel anuncia la caída de Babilonia. A través de los siglos se formaron falsos sistemas religiosos contrarios a las Escrituras que condujeron a una gran confusión (Babilonia).

Creemos que Babilonia representa de manera especial a la iglesia católica romana. De igual, manera, las Escrituras nos enseñan que esta organización religiosa, tiene hijas, que son iglesias que comparten sus enseñanzas y tradiciones: protestantismo apóstata.

El mensaje del tercer ángel señala las consecuencias de adorar al sistema religioso denominado la bestia (papado). Contiene la más terrible amenaza que Dios jamás haya dirigido a los seres humanos. La marca de la bestia (domingo), según Apocalipsis 14:9-12, se encuentra en contraposición al cuarto mandamiento (sábado) de la Biblia. Éxodo 20:8-11. La atención de la humanidad es dirigida a la Ley de Dios y especialmente al mandamiento del sábado (el sello de Dios).

El propósito de este último mensaje de gracia es señalar a la humanidad la validez de todos los Diez Mandamientos de Dios y preparar a un pueblo para la segunda venida de Jesucristo. También señala que la hora del juicio ha comenzado, y la liberación de la culpa del pecado es posible únicamente a través de Jesucristo. Estos tres mensajes que son simbolizados por los tres ángeles, ocasionan una reforma que lleva al arrepentimiento y a la conversión. Las características son claras: “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús” (Apocalipsis 14:12).

Todos los que menosprecien este llamado de gracia sufrirán los anunciados castigos divinos, que serán derramados sobre ellos en las siete últimas plagas. Apocalipsis 16. La proclamación del triple mensaje angélico ha comenzado con el nacimiento del Movimiento Adventista y tendrá su conclusión con el fuerte pregón del tercer ángel.

El fuerte pregón
Creemos que el fuerte pregón del tercer ángel tuvo su inicio en el año 1888 en el congreso de Minneapolis con el mensaje “Cristo nuestra justicia”. Esto fue el comienzo de la “luz” del ángel de Apocalipsis 18:1-4.

“El tiempo de prueba está precisamente delante de nosotros, pues el fuerte pregón del tercer ángel ya ha comenzado en la revelación de la justicia de Cristo, el Redentor que perdona los pecados. Este es el comienzo de la luz del ángel cuya gloria llenará toda la tierra.” –Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 425.

“Cristo nuestra justicia” “… es el mensaje que Dios ordenó que fuera dado al mundo. Es el mensaje del tercer ángel, que ha de ser proclamado en alta voz y acompañado por el abundante derramamiento de su Espíritu.” –Testimonios para los Ministros, pág. 92.

Mientras la proclamación del tercer mensaje angélico crece hasta convertirse en un fuerte pregón, viene otro ángel para unirse a esta obra. El ángel que une su voz a la proclamación del tercer mensaje, alumbrará toda la tierra con su gloria. Así se predice una obra de extensión universal y de poder extraordinario… Esta obra será semejante a la que se realizó en el día de Pentecostés. Como la ‘lluvia temprana’ fue dada en tiempo de la efusión del Espíritu Santo al principio del ministerio evangélico, para hacer crecer la preciosa semilla, así la ‘lluvia tardía’ será dada al final de dicho ministerio para hacer madurar la cosecha.” –El Conflicto de los Siglos, pág. 669.

“El capítulo 18 de Apocalipsis indica el tiempo en que, por haber rechazado la triple amonestación de Apocalipsis 14:6-12, la iglesia alcanzará el estado predicho por el segundo ángel, y el pueblo de Dios que se encontrare aún en Babilonia, será llamado a separarse de la comunión de ésta. Este mensaje será el último que se dé al mundo y cumplirá su obra. … Pero Dios tiene aún un pueblo en Babilonia; y antes de que los juicios del cielo la visiten, estos fieles deben ser llamados para que salgan de la ciudad y que no tengan parte en sus pecados ni en sus plagas. De ahí que este movimiento esté simbolizado por el ángel que baja del cielo, alumbrando la tierra y denunciando con voz potente los pecados de Babilonia. Al mismo tiempo que este mensaje, se oye el llamamiento: ‘Salid de ella, pueblo mío’. Estas declaraciones, unidas al mensaje del tercer ángel, constituyen la amonestación final que debe ser dada a los habitantes de la tierra.” –El Conflicto de los Siglos, págs. 441, 662.

Creemos que este otro ángel, tiene una obra interna que hacer dentro del adventismo.

“Satanás ha ideado un estado de cosas por el cual la proclamación del mensaje del tercer ángel será detenida. Debemos precavernos de sus planes y métodos. No debe suavizarse el tono de la verdad, no debe disimularse el mensaje para este tiempo. El mensaje del tercer ángel debe ser fortalecido y confirmado. El capítulo dieciocho de Apocalipsis revela la importancia de presentar la verdad no en términos mesurados, sino con valentía y poder. Ha habido demasiados rodeos en la proclamación del mensaje del tercer ángel. El mensaje no ha sido dado tan clara y distintamente como debiera haber sido proclamado.” Evangelismo, pág. 171.

“El Señor actuará en esta obra final mucho más fuera del orden común de las cosas, y de una manera que será contraria a todos los planes humanos. Habrá entre nosotros personas que siempre querrán controlar la obra de Dios, y dictar hasta qué movimientos deben hacerse cuando la obra progresa bajo la dirección del ángel que se une al tercer ángel en el mensaje que ha ser dado al mundo. Dios utilizará formas y medios por los cuales se verá que él está tomando las riendas en sus propias manos. Los obreros se sorprenderán por los medios sencillos que él utilizará para realizar y perfeccionar su obra de justicia.” Testimonios para los Ministros, pág. 300.

“Después vi otro ángel poderoso, al que se ordenó que bajase a la tierra y uniese su voz a la del tercer ángel para dar fuerza y vigor a su mensaje. Ese ángel recibió gran poder y gloria, y al descender dejó toda la tierra iluminada con su gloria.” Primeros Escritos, pág. 277.