Creemos en el relato literal del Génesis; que Dios en el sexto día de la creación creó al hombre a su imagen, perfecto y con la facultad de libre albedrío. Génesis 1:26-28; Salmo 33:6,9.

“Su naturaleza estaba en armonía con la voluntad de Dios. Su mente era capaz de comprender las cosas divinas. Sus afectos eran puros, sus apetitos y pasiones estaban bajo el dominio de la razón. Era santo y se sentía feliz…” –Patriarcas y Profetas, págs. 25-26.

El origen de la humanidad es comprensible. El plan divino de la creación fue tan claramente formulado, que no da ningún motivo para conclusiones erróneas.

“No existe fundamento alguno para la suposición de que el hombre llegó a existir mediante un lento proceso evolutivo de las formas bajas de la vida animal o vegetal. Tales enseñanzas rebajan la obra sublime del Creador al nivel de las mezquinas y terrenales concepciones humanas.” –Patriarcas y Profetas, pág. 25

Por lo tanto, no creemos en la teoría de la evolución ni ninguna otra, que desvirtúe a Dios como nuestro Creador.