Creemos de acuerdo a la Palabra de Dios que un juramento falso o innecesario es abominable a Dios. Mateo 5:34-37; Santiago 5:12.

Generalmente la palabra del verdadero creyente es, “Si, si; no, no”. Sin embargo, en concordancia con el Evangelio, el juramento necesario, es decir, llamar a Dios como testigo que lo que se ha dicho es la verdad, es permitido por Dios. Romanos 1:9; Deuteronomio 6:13; El Discurso Maestro de Jesucristo, págs. 58-61.