Texto de meditación: “Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan”.” – Hebreos 9:28

UNA VEZ AL AÑO

¿Cada cuánto debía entrar el sumo sacerdote al Lugar Santísimo? Levítico 16:2; 23:26-27; Hebreos 9:7

“Una vez al año, en el gran día de la expiación, el sacerdote entraba en el lugar santísimo para limpiar el santuario. La obra que se llevaba a cabo allí completaba el ciclo anual de ceremonias.”— Patriarcas y Profetas, pág. 368.

“Bajo el régimen mosaico, la purificación del santuario, o sea el gran día de la expiación, caía en el décimo día del séptimo mes judío (Levítico 16:29–34), cuando el sumo sacerdote, habiendo hecho expiación por todo Israel y habiendo quitado así sus pecados del santuario, salía a bendecir al pueblo.”— El Conflicto de los Siglos, pág. 451.

¿Quién es nuestro sumo sacerdote en el santuario celestial? Hebreos 8:1-2; 9:11

“El pueblo de Dios debería comprender claramente el tema del santuario y el Juicio Investigador. Todos necesitan entender por sí mismos el ministerio de su gran sumo sacerdote que está en el cielo. De otro modo, les será imposible ejercer la fe que es esencial en nuestros tiempos u ocupar el puesto al que Dios los ha llamado.” — Cristo en su santuario, pág. 139

 “El santuario en el cielo es el centro mismo de la obra de Cristo en favor de los hombres. Concierne a toda alma que vive en la tierra. Nos revela el plan de la redención, nos conduce hasta el fin mismo del tiempo y anuncia el triunfo final de la lucha entre la justicia y el pecado. Es de la mayor importancia que todos investiguen a fondo estos asuntos, y que estén siempre prontos a dar respuesta a todo aquel que les pidiere razón de la esperanza que hay en ellos.” — El Conflicto de los Siglos, pág. 543.

DEBE SER PURIFICADO

¿Debe ser purificado el santuario celestial? Hebreos 9: 23-24

“Así como en la antigüedad los pecados del pueblo eran puestos por fe sobre la ofrenda por el pecado, y por su sangre se transferían figurativamente al Santuario terrenal, así también, en el nuevo pacto, los pecados de los que se arrepienten son puestos por fe sobre Cristo y transferidos, de hecho, al Santuario celestial. Y así como la purificación típica de lo terrenal se efectuaba por medio de la remoción de los pecados con los cuales había sido contaminado, así también la purificación real de lo celestial debe efectuarse quitando o borrando los pecados registrados en el cielo. Pero antes que esto pueda realizarse deben examinarse los libros de registros para determinar quiénes son los que, por su arrepentimiento del pecado y su fe en Cristo, tienen derecho a los beneficios de la expiación hecha por él. Por tanto, la purificación del Santuario implica una obra de investigación, una obra de juicio.” — Cristo en su santuario, pág. 97

Mientras el sumo sacerdote ministraba en el lugar santísimo en el Día de la Expiación, ¿qué debía hacer el pueblo? Levítico 23:27–32. ¿Qué debemos hacer nosotros?

“Cuando la obra de expiación era realizada por el sumo sacerdote en el lugar santísimo del santuario terrenal, se demandaba que el pueblo afligiera su alma delante de Dios y confesara sus pecados para que pudieran ser expiados y borrados. ¿Se requerirá algo menos de nosotros en este día real de expiación, cuando Cristo, en el santuario de lo alto, está intercediendo a favor de su pueblo, y se ha de pronunciar en cada caso una decisión final e irrevocable?” — Mensajes Selectos, tomo 1, págs. 145, 146.

LAS 2300 TARDES Y MAÑANAS 

¿Cuándo debía ser purificado el santuario celestial? Daniel 8:14

“Acompañado por ángeles celestiales, nuestro gran Sumo Sacerdote entra en el lugar santísimo, y allí, en la presencia de Dios, da principio a los últimos actos de su ministerio en beneficio del hombre, a saber, cumplir la obra del juicio y hacer expiación por todos aquellos que resulten tener derecho a ella.” – Conflicto de los siglos, pág. 534

¿A qué equivale un día en profecía? Números 14:34; Ezequiel 4:6

“Siguiendo la regla que se había impuesto, de dejar que las Sagradas Escrituras se interpretasen a sí mismas, Miller llegó a saber que un día en la profecía simbólica representa un año (Números 14:34; Ezequiel 4:6); vio que el período de los 2.300 días proféticos, o años literales, se extendía mucho más allá del fin de la era judaica, y que por consiguiente no podía referirse al santuario de aquella economía” – El Conflicto de los Siglos, pág. 324.

¿Qué sub-periodo fue cortado de las 2300 tardes y mañanas? Daniel 9:24.

“El ángel delineó entonces detalladamente el período de las setenta semanas”. —The Review and Herald, 21 de marzo de 1907.

“Después de mandar a Daniel que “entienda” “la palabra” y que alcance inteligencia de “la visión,” las primeras palabras del ángel son: “Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad.” La palabra traducida aquí por “determinadas,” significa literalmente “descontadas.” El ángel declara que setenta semanas, que representaban 490 años, debían ser descontadas por pertenecer especialmente a los judíos. ¿Pero de dónde fueron descontadas? Como los 2.300 días son el único período de tiempo mencionado en el capítulo octavo, deben constituir el período del que fueron descontadas las setenta semanas; las setenta semanas deben por consiguiente formar parte de los 2.300 días, y ambos períodos deben comenzar juntos.” – Conflicto de los Siglos, págs. 372-

INICIO

¿Cuándo iniciaron las 70 semanas y por ende, las 2300 tardes y mañanas? Daniel 9:25 primera parte

“Ese decreto se encuentra en el capítulo séptimo de Esdras. Vers. 12-26. Fue expedido en su forma más completa por Artajerjes, rey de Persia, en el año 457 ant. de J. C. Pero en (Esdras 6:14) se dice que la casa del Señor fue edificada en Jerusalén “por mandamiento de Ciro, y de Darío y de Artajerjes rey de Persia.” Estos tres reyes, al expedir el decreto y al confirmarlo y completarlo, lo pusieron en la condición requerida por la profecía para que marcase el principio de los 2.300 años.” – El Conflicto de los Siglos, pág. 373

¿Cómo se cumplieron las setenta semanas? Daniel 9:25-27

“Se había comprobado que los 2.300 días principiaron cuando entró en vigor el decreto de Artajerjes ordenando la restauración y edificación de Jerusalén, en el otoño del año 457 ant. de C. Tomando esto como punto de partida, había perfecta armonía en la aplicación de todos los acontecimientos predichos en la explicación de ese período hallada en Daniel 9:25–27. Sesenta y nueve semanas, o los 483 primeros años de los 2.300 años debían alcanzar hasta el Mesías, el Ungido; y el bautismo de Cristo y su unción por el Espíritu Santo, en el año 27 de nuestra era, cumplían exactamente la predicción. En medio de la septuagésima semana, el Mesías había de ser muerto. Tres años y medio después de su bautismo, Cristo fue crucificado, en la primavera del año 31. Las setenta semanas, o 490 años, les tocaban especialmente a los judíos. Al fin del período, la nación selló su rechazamiento de Cristo con la persecución de sus discípulos, y los apóstoles se volvieron hacia los gentiles en el año 34 de nuestra era. Habiendo terminado entonces los 490 primeros años de los 2.300, quedaban aún 1.810 años. Contando desde el año 34, 1.810 años llegan a 1844. ‘Entonces—había dicho el ángel—será purificado el Santuario.’ Era indudable que todas las anteriores predicciones de la profecía se habían cumplido en el tiempo señalado.”—El Conflicto de los Siglos, pág. 462.

FIN

 ¿Cuándo terminaron las 2300 tardes y mañanas?

Este ministerio siguió efectuándose durante dieciocho siglos en el primer departamento del santuario. La sangre de Cristo, ofrecida en beneficio de los creyentes arrepentidos, les aseguraba perdón y aceptación cerca del Padre, pero no obstante sus pecados permanecían inscritos en los libros de registro. Como en el servicio típico había una obra de expiación al fin del año, así también, antes de que la obra de Cristo para la redención de los hombres se complete, queda por hacer una obra de expiación para quitar el pecado del santuario. Este es el servicio que empezó cuando terminaron los 2.300 días. Entonces… nuestro Sumo Sacerdote entró en el lugar santísimo, para cumplir la última parte de su solemne obra: la purificación del santuario” – El Conflicto de los Siglos, pág. 473.

“La sangre de Cristo fue derramada entonces e iba a ser ofrecida por él mismo en el santuario celestial. Así como el sacerdote entraba una vez al año en el lugar santísimo para purificar el santuario terrenal, también Jesús entró en el lugar santísimo del celestial al fin de los 2.300 días de Daniel 8, en 1844, para hacer la expiación final por todos los que pudiesen recibir el beneficio de su mediación, y purificar de este modo el santuario” – Primeros Escritos, pág. 252.

¿Cómo sabemos que esa profecía llega hasta el tiempo del fin? Daniel 8:16-17

“Hasta aquí cada uno de los detalles de las profecías se ha cumplido de una manera sorprendente, y el principio de las setenta semanas queda establecido irrefutablemente en el año 457 a.C. y su fin en el año 34 d.C. Partiendo de esta fecha no es difícil encontrar el término de los 2.300 días. Las setenta semanas–490 días–descontadas de los 2.300 días, quedaban 1.810 días. Concluidos los 490 días, quedaban aún por cumplirse los 1.810 días. Contando desde 34 d.C., los 1.810 años alcanzan al año 1844. Por consiguiente, los 2.300 días de Daniel 8:14 terminaron en 1844. Al fin de este gran período profético, según el testimonio del ángel de Dios, ‘el santuario’ debía ser ‘purificado.’ De este modo la fecha de la purificación del santuario–la cual se creía casi universalmente que se verificaría en el segundo advenimiento de Cristo–quedó definitivamente establecida” –  El Conflicto de los Siglos, pág. 328.

RESULTADOS

¿Qué obra está haciendo Cristo desde 1844? Hebreos 4:14-16; 9:23

“En lugar de venir a la tierra al fin de los 2.300 días, en 1844, Cristo entró entonces en el lugar santísimo del santuario celestial para cumplir la obra final de la expiación preparatoria para su venida”. —El Conflicto de los Siglos, págs. 474-475

“El fin de los 2.300 días, en 1844, había marcado una crisis importante. Pero si bien era cierto que se había cerrado la puerta de esperanza y de gracia por la cual los hombres habían encontrado durante mil ochocientos años acceso a Dios, otra puerta se les abría, y el perdón de los pecados era ofrecido a los hombres por la intercesión de Cristo en el lugar santísimo. Una parte de su obra había terminado tan sólo para dar lugar a otra. Había aún una ‘puerta abierta’ para entrar en el santuario celestial donde Cristo oficiaba en favor del pecador.” —El Conflicto de los Siglos, págs. 482-483

 ¿Qué se oirá al final del ministerio de Cristo en el Lugar Santísimo? Apocalipsis 22: 11 ¿Qué periodo iniciará entonces? Daniel 12:1

“Cuando termine el mensaje del tercer ángel la misericordia divina no intercederá más por los habitantes culpables de la tierra. El pueblo de Dios habrá cumplido su obra; habrá recibido “la lluvia tardía”, el “refrigerio de la presencia del Señor”, y estará preparado para la hora de prueba que le espera. Los ángeles se apuran, van y vienen de acá para allá en el cielo. Un ángel que regresa de la tierra anuncia que su obra está terminada; el mundo ha sido sometido a la prueba final, y todos los que han resultado fieles a los preceptos divinos han recibido “el sello del Dios vivo”. Entonces Jesús dejará de interceder en el santuario celestial. Levantará sus manos y con gran voz dirá “Hecho es”, y todas las huestes de los ángeles depositarán sus coronas mientras él anuncia en tono solemne: “¡El que es injusto, sea injusto aún; y el que es sucio, sea sucio aún; y el que es justo, sea justo aún; y el que es santo, sea aún santo!” Apocalipsis 22:11 (VM). Cada caso ha sido fallado para vida o para muerte. Cristo ha hecho propiciación por su pueblo y borrado sus pecados. El número de sus súbditos está completo; “el reino, y el señorío y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo” van a ser dados a los herederos de la salvación y Jesús va a reinar como Rey de reyes y Señor de señores.

Cuando él abandone el santuario, las tinieblas envolverán a los habitantes de la tierra. Durante ese tiempo terrible, los justos deben vivir sin intercesor, a la vista del santo Dios… La paciencia de Dios ha concluido.” —El Conflicto de los Siglos, págs. 599-600

¿Qué se hacía en el día de la expiación antiguo, con dos machos cabríos? Levítico 16:7-8,16,20-22 ¿Qué representan esos animales para nosotros?

“En el día de las expiaciones se llevaban dos machos cabríos a la entrada del tabernáculo y se echaban suertes sobre ellos, ‘la una suerte para Jehová y la otra para Azazel’ (Levítico 16:8). El macho cabrío sobre el cual caía la suerte para Jehová debía ser inmolado como ofrenda por el pecado del pueblo.”—El Conflicto de los Siglos, pág. 471.

“La obra de Cristo en favor de la redención del hombre y la purificación del pecado del universo, será concluida quitando el pecado del santuario celestial y colocándolo sobre Satanás, quien sufrirá el castigo final”.  —Patriarcas y Profetas, pág. 372.

“Una vez terminado el servicio que se cumplía en el lugar santísimo, y cuando los pecados de Israel habían sido quitados del santuario por virtud de la sangre del sacrificio por el pecado, entonces el macho cabrío emisario era ofrecido vivo ante el Señor. . . Asimismo, cuando el servicio de propiciación haya terminado en el santuario celestial, entonces, en presencia de Dios y de los santos ángeles y de la hueste de los redimidos, los pecados* del pueblo de Dios serán puestos sobre Satanás; se le declarará culpable de todo el mal que les ha hecho cometer. Y así como el macho cabrío emisario era despachado a un lugar desierto, así también Satanás será desterrado en la tierra desolada, sin habitantes y convertida en un desierto horroroso.”—El Conflicto de los Siglos, pág. 716.