Texto de meditación: “Seis días se trabajará, más el día séptimo es sábado consagrado a Jehová; cualquiera que trabaje en el sábado, ciertamente morirá.” – Éxodo 31:15

SEÑAL DE SANTIDAD

¿Para qué nos dio Dios sus Diez Mandamientos? Levítico 20: 7-8 ¿Cuál mandamiento en especial, nos ayuda en la tarea de la santidad? Éxodo 31:13

“¿Qué es santificación genuina? Lee Éxodo 31. En ese capítulo podemos comprender el término, porque Dios mismo lo ha definido. El Señor Jesús había dado directivas especiales acerca de cómo construir el tabernáculo. Como los hijos de Israel habían sido obligados a trabajar en sábado, el carácter sagrado de ese día no se preservó. Siendo esclavos en Egipto, habían perdido en gran medida el conocimiento del sábado. Esta es la razón por la que los mandamientos de Dios fueron dados en medio de una temible grandeza sobre el monte Sinaí. El Señor quería preservar el sábado en particular, y sabía que el pueblo olvidaría el mandamiento del sábado y que en su celo el trabajador diría: “Esta obra es del Señor, y está bajo su supervisión; por lo tanto, podemos realizar su obra sin observar el sábado… Por eso el séptimo día fue distinguido como memorial de Dios y debía ser santificado para el Señor a fin de que el pueblo supiera “que yo soy Jehová que os santifico”. Esto es santificación genuina…”  Alza tus ojos, pág. 122

“El sábado tiene un carácter mucho más sagrado que el que le atribuyen muchos de los que profesan observarlo. El Señor ha sido grandemente deshonrado por aquellos que no han guardado el sábado de acuerdo con el mandamiento, en la letra y en el espíritu. Él pide una reforma en la observancia del sábado.” – Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 19.

¿A quién honramos guardando el sábado? Apocalipsis 14:7; Éxodo 20:11

“Santificado por el reposo y la bendición del Creador, el sábado fue guardado por Adán en su inocencia en el santo Edén; por Adán, caído pero arrepentido, después que fuera arrojado de su feliz morada. Fue guardado por todos los patriarcas, desde Abel hasta el justo Noé, hasta Abrahán y Jacob.” – El Conflicto de los Siglos, pág. 506.

“Cuando Dios creó la tierra e instaló al hombre en ella, dividió el tiempo en siete períodos. Seis dio al hombre para su propio uso, para emplearlo en los negocios seculares, y se reservó uno para él. Habiendo descansado el séptimo día, lo bendijo y lo santificó. De allí en adelante, el séptimo día debía ser considerado como el día de reposo del Señor y ser guardado religiosamente como el recordativo de su obra creadora. No fue el primero, el segundo, el tercero, el cuarto, el quinto o el sexto día el que fue santificado, o apartado para uso santo, ni fue la séptima parte del tiempo y ningún día en particular; sino fue el séptimo día, el día en que Dios descansó. Cada día debemos pensar en Dios, y vivir como ante su vista; pero cuando el trabajo de seis días está hecho, debemos ‘recordar el día sábado para santificarlo’–cesar de nuestras labores y dedicar el día exclusivamente a la meditación y al culto”. – The Signs of the Times, 28 de febrero de 1884.

¿Qué asunto importante debemos recordar? Marcos 2:26-27

“El sábado no es judío en su origen. Fue instituido en el Edén antes de que existiera un pueblo conocido como los judíos. El sábado fue creado para toda la humanidad y fue instituido en el Edén antes de la caída del hombre. El Creador lo llamó ‘mi día santo.’ Cristo se proclamó a sí mismo como ‘el Señor del sábado.’ Comenzó con la creación, es tan antiguo como la raza humana, y habiendo sido creado para el hombre existirá mientras el hombre existiere.” – The Signs of the Times, 12 de noviembre de 1894.

“La institución del sábado fue hecha cuando el fundamento de la tierra fue colocado, cuando las estrellas de la mañana alababan juntas, y todos los hijos de Dios daban voces de alegría. Al igual que los otros nueve mandamientos de la ley, es de obligación imperecedera. Es el monumento conmemorativo del poder creador de Dios, la conmemoración de su exaltada obra. El cuarto mandamiento ocupa una sagrada posición en la ley y lleva la misma naturaleza santa como los demás grandes preceptos morales de Dios.” – The Signs of the Times, 8 de enero de 1894.

UNA SEÑAL DISTINTIVA

¿Qué seria advertencia dio Jesús? Mateo 7:21-23

“No todos los que pronuncian el nombre de Cristo son uno con Cristo. Sin importar cuál sea su profesión, los que no tienen el Espíritu y la gracia de Cristo no son de él. Por sus frutos los conoceréis. Las costumbres y prácticas que son según el orden del mundo no cumplen los principios de la ley de Dios, y por lo tanto no hablan de su Espíritu ni expresan su carácter. La semejanza de Cristo será revelada solamente por aquellos que están asimilados a la imagen divina. Solamente los que son moldeados mediante la dirección del Espíritu Santo son hacedores de la palabra de Dios, y manifiestan el espíritu y la voluntad de Dios. En el mundo existe un cristianismo falso como también un cristianismo genuino. El verdadero espíritu de un hombre se manifiesta en el trato con sus semejantes. Podemos hacer la pregunta, ¿se representa el carácter de Cristo en espíritu y en acción, o se manifiesta simplemente los rasgos de carácter naturales y egoístas que son propios de la gente del mundo? La profesión no tiene ninguna importancia para Dios. Pregúntese cada uno a sí mismo: ‘¿Qué soy yo?’, antes de que sea demasiado tarde para corregir los errores. De nosotros depende si formaremos caracteres que nos constituirán como miembros de la familia real de Dios en el cielo”.     –The Review and Herald, 9 de abril de 1895.

¿Dónde está el sello de Dios? Isaías 8:16; Ezequiel 20:12,20

“El Señor manda por el mismo profeta: “Ata el rollo del testimonio, y sella la ley entre mis discípulos”. Isaías 8:16 (VM). El sello de la ley de Dios se encuentra en el cuarto mandamiento. Este es el único de los Diez Mandamientos que contiene tanto el nombre como el título del Legislador. Declara que es el Creador del cielo y de la tierra, y revela así el derecho que tiene para ser reverenciado y adorado sobre todos los demás. Aparte de este precepto, no hay nada en el Decálogo que muestre qué autoridad fue la que promulgó la ley. Cuando el día de reposo fue cambiado por el poder del papa, se le quitó el sello a la ley. Los discípulos de Jesús están llamados a restablecerlo elevando el sábado del cuarto mandamiento a su lugar legítimo como institución conmemorativa del Creador y signo de su autoridad.” — El Conflicto de los Siglos, pág. 446

UN MANDATO VIGENTE

¿Qué referencia hizo el Señor con respecto a los días finales? Mateo 24:20

¿Existirá el sábado en el cielo? Isaías 66:22-23

“Los hijos de Dios debían observar el sábado a través de todas sus generaciones ‘por pacto perpetuo’ (Éxodo 31:16). El sábado no ha perdido nada de su significado. Todavía es la señal entre Dios y su pueblo, y lo será para siempre. Ahora y siempre debemos ser un pueblo distinto y peculiar, libre de toda política mundana, no estorbados por la asociación con aquellos que carecen de sabiduría para discernir los derechos de Dios, tan plenamente establecidos en su ley.

“Debemos demostrar que procuramos trabajar en armonía con el cielo en la preparación de un camino para el Señor. Debemos dar testimonio ante todas las naciones, tribus y lenguas, de que somos un pueblo que ama y teme a Dios, un pueblo que santifica el séptimo día de reposo, y debemos demostrar plenamente que tenemos completa fe en que el Señor ha de regresar pronto en las nubes de los cielos”. – Nuestra elevada vocación, pág. 347.

“A nosotros, como a Israel, nos es dado el sábado ‘por pacto perpetuo’. Para los que reverencian el santo día, el sábado es una señal de que Dios los reconoce como su pueblo escogido. Es una garantía de que cumplirá su pacto en su favor. Cada alma que acepta la señal del gobierno de Dios, se coloca bajo el pacto divino y eterno. Se vincula con la cadena áurea de la obediencia, de la cual cada eslabón es una promesa”. – Joyas de los testimonios, tomo 3, pág. 17.

“El sábado no era para Israel solamente, sino para el mundo entero. Había sido dado a conocer al hombre en el Edén, y como los demás preceptos del Decálogo, es de obligación imperecedera. Acerca de aquella ley de la cual el cuarto mandamiento forma parte, Cristo declara: ‘Hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde perecerá de la ley’. Así que mientras duren los cielos y la tierra, el sábado continuará siendo una señal del poder del Creador. Cuando el Edén vuelva a florecer en la tierra, el santo día de reposo de Dios será honrado por todos los que moren debajo del sol. ‘De sábado en sábado’, los habitantes de la tierra renovada y glorificada, subirán ‘a adorar delante de mí, dijo Jehová’(Mateo 5:18; Isaías 66:23)”. – El Deseado de todas las gentes, págs. 249, 250.

¿Qué se promete a los guardadores de los mandamientos de Dios? Apocalipsis 22:14

“Grandes bendiciones se prometen a los que santifican el sábado divino. ‘Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no haciendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras: entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre: porque la boca de Jehová lo ha hablado’”. – The Review and Herald, 13 de julio de 1897.

“No debéis pensar que no tenéis nada que hacer, porque Cristo murió por vosotros. Debéis arrepentiros de todos vuestros pecados, dar vuestros corazones a Dios, y luego creer que la sangre de Cristo os limpiará de todo pecado. Entonces, si guardáis todos los mandamientos de Dios, el sábado y los restantes, podéis, por medio de los méritos de Cristo, volver a tener acceso al árbol de la vida. Esto ocurrirá cuando Jesús venga a resucitar a los justos muertos y transformar a los santos vivos. Tendréis derecho al árbol de la vida, comeréis de las hojas, y la fruta inmortal del árbol de la vida y viviréis para siempre en perfecta felicidad. Leer Apocalipsis xxii:14”. –The Youth’s Instructor, 1º de agosto de 1856.

“Consideremos que todas estas ricas bendiciones son para los que guardan los mandamientos de Dios. ¿Qué más podemos desear? ¿Qué recompensa más rica podemos pedir?” – The Review and Herald, 22 de enero de 1895.

ATAQUE

¿Qué se le mostró al profeta Ezequiel? Ezequiel 8:16–18. ¿Qué debía hacerse con los adoradores de los astros? Deuteronomio 17:2–5

¿Cuál día ha sido dedicado por los paganos a la adoración del sol desde tiempo remotos?

 “El día del sol, el domingo, era un día dedicado a lo más vil del culto pagano, porque era celebrado en relación con la adoración al sol. Este sábado dominical ha sido aceptado por muchos que lo conocen como la creación del paganismo, protegido y alimentado por la iglesia de Roma, que lo ha revestido de santidad. Pero mientras que muchos están ahora conscientes de su origen, hay en cada iglesia cristianos sinceros que no conocen el origen del sábado dominical, y creen que están guardando el día que Dios ha bendecido y santificado. Esto es cierto respecto a los adoradores aún en la iglesia católica, y mientras esta ignorancia e integridad permanezcan, Dios acepta su sinceridad; pero cuando la luz ilumine su sendero, Dios requerirá que se pongan en armonía con su ley, y que observen el sábado de su designio”. – The Signs of the Times, 19 de noviembre de 1894.

¿Qué haría el poder del anticristo, con la ley de Dios? Daniel 7:25.

“Las leyes de Dios son las únicas leyes que los hombres tienen prohibido cambiar, porque los poderes seculares pueden cambiar sus propias leyes cuando lo consideran apropiado. En la profecía es mostrado claramente que el poder papal intentaría deliberadamente cambiar la ley de Dios.”    – The Signs of the Times, 19 de noviembre de 1894.

“El poder papal pensó en cambiar la ley de Dios instituyendo un sábado para el mundo y la iglesia cristiana; y este sábado espurio es exaltado y reverenciado, mientras el sábado de Jehová es pisoteado bajo pies impíos. Pero, ¿rebajará el Señor su ley para satisfacer a las normas de los hombres? ¿Aceptará una institución hecha por el hombre en lugar del sábado que ha santificado y bendecido? No; la conveniencia o beneficio de los hombres no reemplaza las demandas de Dios; porque Él es un Dios celoso.” – The Review and Herald, 18 de marzo de 1884.

“El Creador de los cielos y de la tierra ordenó: ‘El séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna’ (Éxodo 20:10). Esta orden fue reforzada por el ejemplo de su Autor, proclamada con su propia voz, y puesta en el seno mismo del decálogo. Pero el poder papal quitó esta ordenanza divina y la sustituyó por un día que Dios no santificó y en el que no descansó, el festival tan extensamente adorado por los paganos como el ‘venerable día del sol.’” – The Signs of the Times, 14 de septiembre de 1882.

RESTAURACIÓN

¿Qué obra ha dado Dios a su Iglesia final? Isaías 58:12–14

“Todos los que amen a Dios demostrarán que llevan su sello observando sus mandamientos. Son los restauradores de la senda en que se ha de andar.” – Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 503.

“El monumento recordativo de Dios, el sábado o séptimo día, recordativo de la obra que hizo al crear el mundo, ha sido desplazado por el hombre de pecado. El pueblo de Dios tiene una obra especial que hacer para reparar la brecha abierta en su ley; y cuanto más nos acercamos al fin, tanto más urgente se vuelve esta obra. Todos los que amen a Dios demostrarán que llevan su sello observando sus mandamientos. Son los restauradores de la senda en que se ha de andar. ” – Testimonios para la iglesia, tomo 6, pág. 268

¿Qué se promete a los obedientes? Isaías 56: 2–7

“El cumplimiento estricto de los requerimientos del Cielo imparte bendiciones tanto temporales como espirituales.” – Profetas y reyes, pág. 401

“Se me mostró que todo el cielo contemplaba y observaba durante el sábado a los que reconocen los requerimientos del cuarto mandamiento y guardan el sábado. Los ángeles tomaban nota de su interés en la institución divina y su alta consideración por ella. Los que santificaban al Señor en su corazón por una actitud estrictamente devocional, y procuraban aprovechar las horas sagradas observando el sábado lo mejor posible y honrar a Dios llamando delicias al sábado, eran especialmente bendecidos de los ángeles con luz y salud y recibían fuerza especial.”           – Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 289

LA PIEDRA DE TOQUE FINAL

¿Qué llamado nos hace Dios hoy? Josué 24:14, 15 ¿Qué advertencia acompaña a esa decisión? Deuteronomio 30:19, 20

“Después de presentar la bondad de Dios al pueblo de Israel, Josué hizo un llamado al pueblo, en el nombre de Jehová, para que eligieran a quién servirían. La adoración de los ídolos era todavía, en cierto grado, practicada secretamente, y Josué procuró ahora llevar al pueblo a tomar una decisión para que desterrasen ese pecado de Israel. ‘Y si mal os parece servir a Jehová’, dijo, ‘escogeos hoy a quién sirváis’. Josué deseaba conducirlos a servir a Dios, no por obligación, sino voluntariamente. El amor a Dios es el verdadero fundamento de la religión. Comprometerse en su servicio, simplemente por la esperanza de la recompensa, o por temor al castigo, no tendrá valor alguno. La apostasía abierta no será más ofensiva a Dios que la hipocresía y un mero culto formal”. –The Youth’s Instructor, 20 de junio de 1901.

“Dios ha dado a los hombres el poder de elegir; depende de ellos el ejercerlo. No podéis cambiar vuestro corazón, ni dar por vosotros mismos sus afectos a Dios; pero podéis elegir servirle. Podéis darle vuestra voluntad, para que él obre en vosotros, tanto el querer como el hacer, según su voluntad. De ese modo vuestra naturaleza entera estará bajo el dominio del Espíritu de Cristo, vuestros afectos se concentrarán en él y vuestros pensamientos se pondrán en armonía con él”. –El camino a Cristo, págs. 47, 48

 ¿Qué terrible ejemplo tenemos de hombres que no tomaron en serio los mandamientos de Dios? Levítico 10:1, 2; Números 3:4.

Los que ignoran el día de reposo del Señor para santificar el primer día de la semana, ofrecen fuego extraño a Dios. Es un día extraño, que él no les ha ordenado. ¿Lo aceptará él de sus manos? Los hombres se han buscado muchas invenciones. Han tomado un día común al cual Dios no le ha concedido santidad, y lo han revestido con prerrogativas sagradas. Lo han declarado un día santo, pero esto no le concede ni el menor vestigio de santidad. Deshonran a Dios aceptando instituciones humanas y presentando al mundo como el sábado cristiano, un día que no posee un ‘Así dice el señor’ para su autoridad. Como hicieron Nadab y Abihú, ofrecen lo común por lo sagrado”. –The Signs of the Times, 31 de marzo de 1898.

“El castigo que cayó sobre los hijos de Aarón por su pecado al apartarse del mandamiento de Dios, debería ser una advertencia para quienes violan el cuarto mandamiento de Jehová, que es muy claro”. –The Signs of the Times, 8 de julio de 1880.

¿Qué decisión deberá tomar cada individuo en esta tierra? Apocalipsis 14:1, 9

“La guerra contra la ley de Dios, que empezó en el cielo, continuará hasta el fin del tiempo. Cada hombre será probado. El mundo entero ha de decidir si quiere obedecer o desobedecer. Todos serán llamados a elegir entre la ley de Dios y las leyes de los hombres. En esto se trazará la línea divisoria. Habrá solamente dos clases. Todo carácter quedará plenamente definido; y todos demostrarán si han elegido el lado de la lealtad o el de la rebelión”. –El Deseado de todas las gentes, pág. 712.

“En el asunto del gran conflicto, dos clases, distintas y opuestas, se desarrollan. Una clase ‘adora a la bestia y a su imagen y recibe su marca’ y de este modo atrae sobre sí los terribles juicios amenazadores del tercer ángel. La otra clase en marcado contraste con el mundo ‘guarda los mandamientos de Dios y la fe de Jesús’ (Apocalipsis 14:9, 12). Aunque los poderes de la tierra unen sus fuerzas para obligar a ‘todos, grandes o pequeños, ricos y pobres, libres y esclavos’ a recibir la marca de la bestia, el pueblo de Dios no la recibe. El profeta de Patmos contempló a ‘los que habían obtenido la victoria sobre la bestia, y sobre su imagen, y su marca, y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios’ (Apocalipsis 15:2), y cantando el himno de Moisés y del Cordero”. –The Spirit of Prophecy, tomo 4, págs. 282, 283.