Creemos que por la influencia de la Palabra de Dios y la obra del Espíritu Santo, el ser humano llega al reconocimiento de su condición perdida. Salmos 32:1-5; 51:3, 4; Juan 16:7, 8.

“El arrepentimiento comprende tristeza por el pecado, y abandono del mismo. … Pero cuando el corazón cede a la influencia del Espíritu de Dios, la conciencia se vivifica y el pecador discierne algo de la profundidad y santidad de la sagrada ley de Dios, fundamento de su gobierno en los cielos y la tierra. … No renunciamos al pecado a menos que veamos su pecaminosidad. Mientras no lo repudiemos de corazón, no habrá cambio real en nuestra vida.” –El Camino a Cristo, págs. 23, 24. Ver 2 Corintios 7:10.

No podemos ni siquiera arrepentirnos sin que el Espíritu Santo despierte nuestra conciencia, así como tampoco podemos recibir perdón de nuestros pecados sin Cristo.

Confesión de los pecados
Creemos que todos los que confiesan su iniquidad, reciben perdón y justificación, pues Jesús por medio de su sangre ruega en favor de cada alma arrepentida. 1 Juan 1:9; 2:1.

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13).

“El Señor no nos exige que hagamos alguna cosa penosa para obtener el perdón de nuestros pecados. No necesitamos hacer largas y cansadoras peregrinaciones, ni ejecutar duras penitencias, para encomendar nuestras almas al Dios de los cielos o para expiar nuestras transgresiones, sino que todo aquel que confiese su pecado y se aparte de él alcanzará misericordia. … La verdadera confesión es siempre de un carácter específico y reconoce pecados particulares. Pueden ser de tal naturaleza que sólo puedan presentarse delante de Dios. Pueden ser males que deban confesarse individualmente a los que hayan sufrido daño por ellos; pueden ser de un carácter público, y en ese caso deberán confesarse públicamente. Pero toda confesión debe hacerse definida y directa, para reconocer en forma definida los pecados de los que uno sea culpable.” –El Camino a Cristo, págs. 37, 38.

Nuevo nacimiento
Creemos que un ser humano que entrega su vida a Jesucristo y le acepta como su Salvador personal experimentará el nuevo nacimiento. Juan 1:12-13.

“Cuando el Espíritu de Dios se posesiona del corazón, transforma la vida. Los pensamientos pecaminosos son puestos a un lado, las malas acciones son abandonadas; el amor, la humildad y la paz, reemplazan a la ira, la y las contenciones. La alegría reemplaza a la tristeza, y el rostro refleja la luz del cielo. … La bendición viene cuando por la fe el alma se entrega a Dios. Entonces ese poder que ningún ojo humano puede ver, crea un nuevo ser a la imagen de Dios.” -El Deseado de Todas las Gentes, pág. 144.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

“El contraste entre lo que eran antes y lo que son ahora será muy claro e inequívoco. … “En el corazón regenerado por la gracia divina, el amor es el móvil de las acciones.” –El Camino a Cristo, págs. 58, 59.

“En el nuevo nacimiento el corazón viene a quedar en armonía con Dios, al estarlo con su ley. Cuando se ha efectuado este gran cambio en el pecador, entonces ha pasado de la muerte a la vida, del pecado a la santidad, de la transgresión y rebelión a la obediencia y a la lealtad. Terminó su antigua vida de separación con Dios; y comenzó la nueva vida de reconciliación, fe y amor.” –El Conflicto de los Siglos, pág. 521.

“La regeneración es el único sendero que da acceso a la ciudad de Dios.” –Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 292. (Juan 3:3-8; 1:12, 13; 1 Pedro 1:23; Santiago 1:18; 2 Pedro 1:3, 4.)

“Cuando estemos revestidos por la justicia de Cristo, no tendremos ningún gusto por el pecado, pues Cristo obrará dentro de nosotros. Quizá cometamos errores, pero aborreceremos el pecado que causó los sufrimientos del Hijo de Dios.” Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 422

El cristiano nacido de nuevo, no sigue pecando voluntariamente, porque Cristo lo ha libertado (Romanos 8:2) y le ayuda a ser vencedor (Filipenses 4:13)