sello-del-sabado_pdfCada uno de nosotros debe estar preparado para todo evento en la vida. Ya sea para eventos comunes de la vida como para eventos espirituales, pues cada uno ha de comparecer un día delante la presencia de Dios para para recibir un galardón, bueno o malo de acuerdo a nuestras obras realizadas en la vida diaria.

La palabra “Preparación” significa, disposición para un fin determinado.

Dios nos ha presentado su santa ley como el código de justicia para regir todos nuestros actos, y en el cuarto mandamiento nos dice: “Acuérdate del día sábado para santificarlo. “Seis días trabajarás y harás toda tu obra. “Pero el sábado es el día de reposo del Señor tu Dios. No hagas ningún trabajo en él; ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. “Porque en seis días el Eterno hizo el cielo, la tierra y el mar, y todo lo que contienen, y reposó en el séptimo día. Por eso, el Señor bendijo el sábado y lo declaró santo. (Ex. 20: 8-12)

El Creador también compartió con el hombre la santidad del día sábado, cuando dijo… Y Dios bendijo al séptimo día, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. (Gen. 2:3)

El hombre debe estar preparado para toda buena obra y para agradar a su creador. Pero esta preparación se ha olvidado, hoy el hombre en su mayoría, está preparado pero para hacer las obras de la carne y se ha olvidado del mandato de su creador, cuando dice, “Acuérdate para Santificar el sábado”

Así dice El Eterno, “Dichoso el hombre que hace esto, el hombre que se aferra a ello, que guarda el sábado sin profanarlo, y se guarda de hacer todo mal. (Isa.56:3)

Este es el día que hizo el Señor, regocijémonos y alegrémonos en él. (Sal. 118: 24)

Debe haber mucha alegría en el Santo día de Dios, que debe perdurar durante la semana hasta llegar nuevamente el día santo de Jehová.

El Eterno Dios, al crear la primera pareja, les indico por precepto y por ejemplo que ese día debería ser muy especial, pues Él lo reposo, lo bendijo y lo santificó.

Que bendición al crear Dios, un oasis semanal y espiritual en el trajín del trabajo. Dios nos ordeno con mucha bondad, “Acordarte haz del día sábado para santificarlo” Si retrajeras del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no haciendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras.  Isaías 58: 13.

“El amor de Dios ha puesto, un límite a las exigencias del trabajo.  En su día reserva a la familia la oportunidad de tener comunión con él, con la naturaleza y con sus prójimos.”-Ed. 245.

“El sábado y la familia fueron instituidos en el Edén y en el propósito de Dios están indisolublemente unidos.  En ese día, más que en cualquier otro nos es posible vivir la vida del Edén.”-Id. 244.

“Puesto que el sábado es una institución recordativa del poder creador, es, entre todos los días, aquel en que deberíamos familiarizarnos especialmente con Dios por medio de sus obras.”-Id. 245.

“El santo día de reposo de Dios fue hecho para el hombre y las obras de misericordia están en perfecta armonía con su propósito.”-DTG 172.

“Durante una parte del día, todos debieran tener la oportunidad de estar al aire libre. ¿Cómo podrán los niños recibir un conocimiento más acertado de Dios que: pasando una parte de su tiempo al aire libre, no entregados a los juegos sino en compañía de sus padres?  Permitid que sus mentes infantiles se relacionen con Dios en las hermosas escenas de la naturaleza… Al contemplar las bellezas que él ha creado para la felicidad del hombre, serán inducidos a considerarlo un Padre tierno y amante.-T 2, 583, 584. 39

HACED DEL VIERNES EL DÍA DE PREPARACIÓN

Era la tarde del día de la Preparación, y estaba por empezar el sábado. (Luc. 23:54)

Y al atardecer, como era el día de la Preparación, es decir, la víspera del sábado… (Marc 15: 42)

Acuérdate del día de reposo para santificarlo.  (Exo. 20: 8.)

Este es día de preparación.  Debemos llegar al sábado habiendo terminado nuestra obra de la debida manera, y sin llevar algo de ella hasta el sábado.  Por la mañana, debemos comenzar cuidando (guardando) de cualquier prenda de vestir que pudiéramos haber descuidado durante la semana, a fin de que nuestra vestimenta pueda ser limpia, ordenada y de la debida apariencia en el lugar donde el pueblo de Dios se reúne para el culto.  Debe evitarse el entrar en nuevas ocupaciones, si es posible, y debe hacerse un esfuerzo para terminar las cosas ya comenzadas que están hechas a medias.  Prepárese todo lo que tenga que ver con los asuntos del hogar, de modo que no haya preocupaciones y la mente esté dispuesta para descansar y meditar en las cosas celestiales. Debe examinarse mucho más íntimamente la semana pasada.  Repásesela y véase si, como una rama de la Vid viviente, nos hemos alimentado de la Viña materna para dar mucho fruto para la gloria de Dios.  Si ha habido excitación febril, si se han pronunciado palabras apresuradas, si se ha revelado pasión, seguramente esto ha sido obra de Satanás.  Límpiese el corazón por medio de la confesión.  Arréglese todo sinceramente antes del sábado.  Examínese uno mismo para ver si está en fe.  Necesitamos velar continuamente por nuestra alma, no sea que hagamos una gran profesión y, como la higuera que extendía sus ramas llenas de follaje, no revelemos fruto precioso.  Cristo anhela ver tales frutos y recibirlos… (Matutina Afín de conocerle, viernes 21 de mayo 1896)

Terminad el viernes los preparativos para el sábado.  Cuidad de que toda la ropa esté lista y que se haya cocinado todo lo que debe cocinarse, que se hayan lustrado los zapatos y tomado los baños.  Es posible lograr esto.  Si lo establecéis como regla, podéis hacerlo.  El sábado no debe destinarse a reparar ropas, a cocinar alimentos, a los placeres, o a otra ocupación mundanal.  Antes de que se ponga el sol, debe ponerse a un lado todo trabajo secular y guardarse fuera de la vista todos los periódicos de ese carácter.  Padres, explicad a vuestros hijos lo que hacéis y os proponéis y dejadlos participar en vuestra preparación para guardar el sábado según el mandamiento (J T tomo 3, pág. 22)

Este asunto de la preparación para el sábado, merece un verdadero sentido, pues todos de una u otra manera hemos estado fallando en esto. Al hacer de la preparación un asunto de poca importancia; y muchos y muchas han buscado una excusa para realizar obras en el día sábado, que debieron haberse hecho en el día de preparación (el viernes); incluso basándose en párrafos testimoniales, mal aplicados, con el pretexto de dar cabida a sus descuidos en la preparación para guardar y santificar el Sábado de Jehová.  Conviene hacer una verdadera reforma en esto.

Hemos descuidado dar un buen testimonio en pro de la obra de la obra de la iglesia y para los del mundo. Puesto que se ha observado a nuestros hnos que confunden el término “tomar los baños” con “lavarse” (las manos, el rostro, lo pies, o el cuerpo en casos especiales) durante el sábado. Pues se ha transgredido el día del Señor en este asunto, al hacer un baño completo como se acostumbra durante la semana. Debemos obedecer como dice el testimonio inspirado, que durante la preparación del sábado debe incluirse el tomar los baños el viernes por la tarde, para recibir el día Señor con un espíritu alegre y con un cuerpo limpio. (Isa.58.12-14)   (El énfasis es nuestro)

 RECONCILIACIÓN Y PAZ ANTES DE RECIBIR EL SÁBADO

Hay otra obra que debe recibir atención en el día de preparación. En ese día deben ponerse a un lado todas las divergencias entre hermanos, ora sea en la familia o en la iglesia.  Expúlsese del alma toda amargura, ira y malicia.  Con espíritu humilde, “confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos.” (Sant. 5: 16.) Antes que empiece el sábado, tanto la mente como el cuerpo deben retraerse de los negocios mundanales.  Dios puso el sábado al fin de los seis días de trabajo para que los hombres se detengan y consideren lo que han ganado en la semana en su preparación para el reino puro que no admitirá transgresor.  Debemos hacer cada sábado un examen de nuestras almas para ver si la semana fenecida trajo ganancia o pérdida espiritual. (Iden. 23)  Santificar el sábado para el Señor significa salvación eterna.  Dios dice: “Yo honraré a los que me honran.” (1 Sam. 2: 30.)

EL SÁBADO EN EL HOGAR

Antes de la puesta del sol, congréguense los miembros de la familia para leer la Palabra de Dios y para cantar y orar.  Se necesita una reforma en esto, porque muchos han sido remisos.  Necesitamos confesarnos a Dios y unos a otros.  Debemos empezar de nuevo a hacer arreglos especiales para que cada miembro de la familia sea preparado para honrar el día que Dios ha bendecido y santificado.

¿CÓMO SE TRANSGREDE EL SÁBADO?

En muchas familias [durante el sábado] se embetunan y lustran los zapatos y se dan puntadas, todo porque estas cositas no fueron hechas durante el viernes.  No se acordaron del “sábado para santificarlo”…

Debe prestarse atención a la vestimenta de los hijos durante el viernes.  Durante la semana, todo esto debiera haber sido arreglado por las propias manos de ellos bajo la dirección de la madre, de modo que pudieran vestirse quedamente, sin ninguna confusión ni apresuramiento, ni órdenes precipitadas (Manuscrito 57, 1897).

CUANDO COMIENZA EL SÁBADO, LA FAMILIA CELEBRA CULTO.

Antes de la puesta del sol, congréguense los miembros de la familia para leer la Palabra de Dios y para cantar y orar.  Se necesita una reforma en esto, porque muchos han sido remisos.  Necesitamos confesarnos a Dios y unos a otros.  Debemos empezar de nuevo a hacer arreglos especiales para que cada miembro de la familia esté preparado para honrar el día que Dios ha bendecido y santificado (JTt3., pág. 23).

LAS HORAS DEL SÁBADO NO SON NUESTRAS SINO DE DIOS.

Dios nos ha dado el conjunto de los seis días para hacer nuestro trabajo y se ha reservado únicamente uno. Este debiera ser un día de bendición para nosotros: un día cuando debiéramos poner de lado todos nuestros asuntos seculares y centralizar nuestros pensamientos en Dios y el cielo (Manuscrito 3, 1879).

Cuando el sábado comienza debemos ponernos en guardia, velar sobre nuestros actos y palabras, no sea que robemos a Dios, dedicando a nuestro uso el tiempo que pertenece estrictamente al Señor.  No debemos hacer ni permitir que nuestros hijos hagan trabajo alguno para ganarse la vida, ni cosa alguna que podría haberse hecho durante los seis días hábiles.  El viernes es el día de preparación.  Entonces puede dedicarse tiempo a los preparativos necesarios para el sábado, y a pensar y conversar acerca de ello.  Nada de lo que a los ojos del cielo será considerado como violación del santo sábado debe dejarse para ser dicho o hecho en sábado.  Dios requiere no sólo que evitemos el trabajo físico en sábado, sino que disciplinemos nuestra mente para que se espacie en temas sagrados.  Se infringe virtualmente el cuarto mandamiento al conversar de cosas mundanales o al dedicarse a una conversación liviana y trivialEl hablar de cualquier cosa o de todo lo que acude a la mente, es pronunciar nuestras propias palabras.  Toda desviación de lo recto nos pone en servidumbre y condenación (Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 287).

Debemos cuidar celosamente las extremidades del sábado.  Recordemos que cada momento es tiempo santo y consagrado. Siempre que se pueda los patrones deben dejar en libertad a sus obreros desde el viernes al mediodía hasta el principio del sábado. Dadles tiempo para la preparación, a fin de que puedan dar la bienvenida al día del Señor con espíritu tranquilo. Una conducta tal no os infligirá pérdidas, ni aun en las cosas temporales. (JTt3 23)

EL TIEMPO DEL SÁBADO ES DEMASIADO PRECIOSO PARA PASARLO DURMIENDO.

Durante la semana, nadie debiera permitirse quedar tan absorbido por sus intereses temporales y tan extenuados por sus esfuerzos en procura de ganancias materiales, (riquezas) como para que durante el sábado no tenga fuerza ni energía para darlas al servicio de Dios.  Estamos robando al Señor cuando nos incapacitamos para rendirle culto en su día santo.  Y también nos estamos robando a nosotros mismos, pues necesitamos el calor y la luz del compañerismo, tanto como la fortaleza que se pueden ganar de la sabiduría y la experiencia de otros cristianos (Review and Herald, 13-6-1882).

No se malgasten en cama las preciosas horas del sábado.  El sábado de mañana, la familia debe levantarse temprano.  Si se levantan tarde, hay confusión y apresuramiento en los preparativos para el desayuno y la escuela sabática.  Hay apresuramiento, roces e impaciencia.  Así entran en el hogar sentimientos profanos. El sábado, así profanado, produce cansancio, y en vez de amarse su venida se la teme. (JTt3 23) Pero mientras damos culto a Dios, no hemos de considerar esto como una tarea penosa.  El sábado del Señor ha de ser hecho una bendición para nosotros y para nuestros hijos.  Ellos han de considerar el sábado como un día de delicia, un día que ha santificado Dios, y así lo considerarán si son debidamente instruidos (Manuscrito 3, 1879).

LA TECNOLOGÍA VERSUS EL SÁBADO

La tecnología e una bendición para la obra de Dios, cuando esta se encauza en el rumbo correcto y para el propósito donde sea una herramienta de alabanza al Eterno. Esta no debiera servir para transgresión del sábado. Pero debe haber un equilibrio en esto, pues muchos de nuestros jóvenes (en algunos casos a adultos) no han tenido control en este particular y malgastan horas y horas en las redes sociales e internet en el Santo Sábado. Esto no es santificación del día del Señor. Debemos hacer una reforma concienzuda en esto. Recordemos el texto de Isaías que dice, no hablando tus propias palabras ni haciendo tu voluntad… Ese tiempo mal empleado, debería servir para disfrutar de la comunión familiar, leer un libro del don profético o cantar himnos espirituales para presentar una ofrenda al Creador por la tarde o hacer oración, o hacer una visita misionera.

Las transmisiones de nuestros servicios religiosos por el internet son un medio de difusión del evangelio para los que no conocen la verdad o para hnos que no pueden ir al templo por razones justificadas. Es allí donde la tecnología se convierte en una bendición para el mundo. Hágase una reforma en el uso de la tecnología afín de que sea una bendición y no una violación del sábado. (El énfasis en nuestro)

“Quita el calzado de tus pies –ordenó Dios a Moisés, junto a la zarza ardiendo–; porque el lugar en que estás, tierra santa es” (Exo. 3: 5).

Jacob, después de contemplar la visión de los ángeles, exclamó: “Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía…  No es otra cosa que casa de Dios y puerta del cielo” (Gén. 28: 16, 17).

“Jehová empero está en su santo templo: guarde silencio delante de él toda la tierra” (Hab. 2: 20)

Muchos… no tienen verdadero aprecio por el carácter sagrado de las cosas eternas.  Casi todos necesitan que se les enseñe a conducirse en la casa de Dios.  Los padres no deben sólo enseñar, sino ordenar a sus hijos que entren en el santuario con seriedad y reverencia (Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 199).

Cuando entremos al templo, apaga tu teléfono móvil y/o cualquier otro aparato de comunicación. Para que no interrumpa nuestra comunión con Dios en el lugar santo.

La casa es el santuario para la familia, y la cámara o el huerto el lugar más retraído para el culto individual; pero la iglesia es el santuario para la congregación.  Debiera haber reglas respecto al tiempo, el lugar y la manera de adorar (Conduc, del Niño, pág. 193).

ASISTID AL CULTO DE LA IGLESIA CON LA FAMILIA (HIJOS)

Los padres y las madres debieran convertir en una regla que sus hijos asistan al culto de la iglesia durante el sábado, y debieran reforzar esa regla con su propio ejemplo.  Nuestro deber es guiar a nuestros hijos y a nuestra casa tras de nosotros, como lo hizo Abrahán. Tanto por ejemplo como por precepto, debiéramos impresionar en ellos la importancia de las enseñanzas religiosas. Todos los que han formulado los votos bautismales se han consagrado solemnemente al servicio de Dios. Están bajo la obligación de un pacto donde puedan obtener todos los incentivos posibles y el ánimo para la vida cristiana (Review and Herald, 13-6-882)

USAD ROPAS ADECUADAS PARA LA CASA DE CULTO. 

Muchos necesitan instrucción en cuanto a cómo deben presentarse en la asamblea para adorar en sábado.  No han de entrar en la presencia de Dios con las ropas que llevan comúnmente durante la semana.  Todos deben tener un traje especial para el sábado, para llevarlo cuando asistan al culto en la casa de Dios.  Aunque no debernos conformarnos a las modas mundanales, no debemos ser indiferentes acerca de nuestra apariencia exterior.  Debemos ser aseados y estar bien arreglados, aunque sin adornos.  Los hijos de Dios deben ser limpios en su interior y exterior (Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 21, 22).

También en este asunto debemos hacer un cambio, para santificar el día del Señor. Usando ropa adecuada para honrar al Dios del cielo. Recordemos que, “Se juzga el carácter de una persona por el estilo de su vestido.  El gusto refinado y la mente cultivada se revelarán en la elección de atavíos sencillos y apropiados.  La casta sencillez en el vestir, unida a la modestia de la conducta, ejercerá una decisiva influencia para rodear a una joven de una atmósfera de reserva sagrada, que a su vez será para ella un escudo contra miles de peligros”. (La Educación pág. 249)

LA AMA CON MANO DE HIERRO

La moda es una ama que gobierna con mano de hierro.  En muchísimos hogares sus exigencias absorben la fuerza, el tiempo y la atención de padres e hijos.  Los ricos tienen la ambición de superarse unos a otros al seguir sus estilos siempre cambiantes; la clase media y los pobres se esfuerzan por aproximarse a la norma establecida por los que suponen superiores.  Donde los medios o la fuerza son limitados, y es grande la ambición de pertenecer a la clase social superior, la carga resulta casi insoportable.

A muchas personas no les importa que un vestido sea sentador o hermoso; si la moda cambia, lo reforman o lo desechan… (Ed.247)

Ni siquiera el día de descanso y los cultos se libran del dominio de la moda.  Por el contrario, proporcionan la oportunidad para el mayor despliegue de su poder.  La iglesia se transforma en una especie de desfile de modas, y se estudian éstas más que el sermón.  Los pobres, incapaces de responder a las demandas de la moda, permanecen fuera de la iglesia.  El día de descanso transcurre en la ociosidad y, para la juventud, con frecuencia en compañías desmoralizadoras. (Id.247)

“Andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignos”. (Apoc. 3:4)

“Vuestro atavío no sea el externo, de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestido lujoso, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estimas delante de Dios”.  (1 Ped. 3: 3, 4)

Muchos se visten como la gente del mundo, para tener influencia.  Pasan horas estudiando ésta o aquella moda para adornar al pobre cuerpo mortal, y el empleo de ese tiempo es peor que si fuera perdido. Pero con esto cometen un triste y fatal error.  Si quieren tener una influencia salvadora, si desean que sus vidas hablen en favor de la verdad, que imiten al humilde Modelo: que muestren su fe haciendo obras justas, y establezcan una distinción bien marcada entre ellos y el mundo.  Las palabras, los vestidos y las acciones deberían hablar de Dios, Entonces se ejercerá una santa influencia sobre todos, y todos aprenderán de ellos que han estado con Jesús.  Los incrédulos verán que la fe en la venida de Cristo afecta el carácter…

La apariencia exterior es un índice del corazón.  Cuando los corazones son afectados por la verdad, mueren para el mundo: y los que están muertos para el mundo no se conmoverán por la risa, las bromas o las burlas de los incrédulos.  Experimentarán un ansioso deseo de ser como su Maestro, separados del mundo.  No imitarán sus modas ni costumbres.  Procurarán constantemente glorificar a Dios y obtener la herencia inmortal (Review and Herald, 9-9- 1884).  315

Santifiquemos el sábado aún con nuestra indumentaria.

CONCLUSIÓN

Es una orden divina, no una petición.

Dios requiere que hoy su santo día se observe tan sagradamente como en el tiempo de Israel.  El mandamiento que se dio a los hebreos debe ser considerado por todos los cristianos como una orden de amor de parte de Dios para ellos.  El día anterior al sábado debe ser un día de preparación a fin de que todo esté listo para sus horas sagradas.  En ningún caso debemos permitir que nuestros propios negocios ocupen el tiempo sagrado.  Dios ha mandado que se atienda a los que sufren y a los enfermos; el trabajo necesario para darles bienestar es una obra de misericordia, y no es una violación del sábado; pero todo trabajo innecesario debe evitarse.  Muchos, por descuido, postergan hasta el principio del sábado cosas pequeñas que pudieron haberse hecho en el día de preparación.  Tal cosa no debe ocurrir.  El trabajo que no se hizo antes del principio del sábado debe quedar sin hacerse hasta que pase ese día.  Este procedimiento fortalecería la memoria de los olvidadizos, y les ayudaría a realizar sus tareas en los seis días de trabajo. (PP 302)