Categoría: Citas de los testimonios

Pecado, cómo tratar con el

“Ya basta con la actitud servil de los ministros nominales, y con suavizar las verdades definidas que reprochan el pecado.” (Testimonios para la iglesia, tomo 1, pág. 227)

“Si la gente está mal, y los dirigentes no levantan su voz contra esos males, los condenan; y en ese caso el pecado se carga tanto en la cuenta de ellos como en la de los ofensores.” (Testimonios para la iglesia, tomo 2, pág. 35)

“Algunos ministros e iglesias están tan ansiosos de tener un aumento en números que no dan su testimonio fielmente en contra de hábitos y prácticas no cristianas. No se enseña a los que aceptan la verdad que no pueden hallar seguridad en ser mundanos en su comportamiento y cristianos de nombre.” (Testimonios para la iglesia, tomo 5, pág. 161)

“Los ministros de Cristo debieran levantarse y dedicarse con todas sus energías a llevar a cabo la obra de Dios. (…) Debieran censurar y desaprobar el mal y no permitir que un hermano viva en pecado.” (Testimonios para la iglesia, tomo 1, pág. 196)

Satanás engaña a muchos con la plausible teoría de que el amor de Dios hacia sus hijos es tan grande que excusará el pecado de ellos; (…) Nunca existió el perdón incondicional del pecado, ni existirá jamás.
(PATRIARCAS Y PROFETAS, PÁG. 560)

La desconfianza en la bondad de Dios, la falta de fe en su palabra, el rechazo de su autoridad, fue lo que convirtió a nuestros primeros padres en transgresores, e introdujo en el mundo el conocimiento del mal.
(Educación, 25)

El pecado no sólo nos aparta de Dios, sino que destruye en el alma humana el deseo y la aptitud para conocerlo. La misión de Cristo consiste en deshacer toda esta obra del mal. El tiene poder para vigorizar y restaurar las facultades del alma paralizadas por el pecado, la mente oscurecida, y la voluntad pervertida.
(Educación, 29)

Toda vida tiene que sobrellevar sufrimientos, penas y preocupaciones como resultado del pecado.
(Educación, 295)

En Cristo llegamos a estar más íntimamente unidos a Dios que si nunca hubiéramos pecado.
(EL DESEADO DE TODAS LAS GENTES, PÁG.17)

Cristo separa siempre del pecado al alma contrita. Vino para destruir las obras del diablo, y ha hecho provisión para que el Espíritu Santo sea impartido a toda alma arrepentida, para guardarla de pecar.
(EL DESEADO DE TODAS LAS GENTES, PÁG.277)

Y únicamente aquellos que vivan la vida de Cristo son sus colaboradores. Si se conserva un pecado en el alma, o se retiene una mala práctica en la vida, todo el ser queda contaminado. El hombre viene a ser un instrumento de iniquidad.
(EL DESEADO DE TODAS LAS GENTES, PÁG.279-280)

Si uno descuida el deber que Cristo ordenó en cuanto a restaurar a quienes están en error y pecado, se hace partícipe del pecado.
(EL DESEADO DE TODAS LAS GENTES, PÁG.408)

El que lavó los pies de Judas anhela lavar de cada corazón la mancha de pecado.
(EL DESEADO DE TODAS LAS GENTES, PÁG.613)

Se me ha mostrado que mucho pecado es resultado de la ociosidad. Las manos y las mentes activas no encuentran tiempo para ceder a toda tentación que el enemigo sugiere; pero las manos y los cerebros ociosos están totalmente preparados para ser dominados por Satanás. (Testimonios T1, 145)

No hay mayor engaño que pueda seducir a la mente humana que aquel de hacer creer a los hombres que están perfectamente bien y que Dios acepta sus obras cuando están pecando contra Él.
(Testimonios T1, 158)

Resulta imposible seguir una conducta errónea sin hacer sufrir a otros. (Testimonios T1, 183)

Como la enfermedad es el resultado de la violación de las leyes naturales, la decadencia espiritual es el resultado de una continua transgresión de la ley de Dios. Sin embargo, los mismos transgresores pueden profesar que guardan todos los mandamientos del Señor.
(Testimonios T1, 464)

Para cada trasgresión hay una sanción establecida.
(T2, 62)

No todos los pecados son delante de Dios de igual magnitud; hay diferencia de pecados a su juicio, como la hay a juicio de los hombres; sin embargo, aunque éste o aquel acto malo pueda parecer frívolo a los ojos de los hombres, ningún pecado es pequeño a la vista de Dios.
(Camino a Cristo, 28)

Si hay pecados evidentes entre su pueblo y los siervos de Dios permanecen indiferentes a ellos, están virtualmente apoyando y justificando al pecador; son igualmente culpables y recibirán seguramente el desagrado de Dios pues serán hechos responsables por los pecados del culpable.
(Testimonios para la iglesia, tomo TOMO 3, PÁG. p.265-266)

La idolatría del yo, es la fuente de todo pecado.
(Testimonios TOMO 3, PÁG. 296)

Nunca consideréis ni aun al pecador más empedernido fuera del alcance de Dios.
(Testimonios para la Iglesia tomo 4, pág. 528)

Los que estén dispuestos a morir antes que cometer un mal acto, son los únicos que serán hallados fieles.
(T5, 50)

Prefiramos la pobreza, el oprobio, la separación de nuestros amigos o cualquier sufrimiento, antes que contaminar el alma con el pecado. La muerte antes que el deshonor o la trasgresión de la ley de Dios, debiera ser el lema de todo cristiano. Como pueblo que profesa ser constituido por reformadores que atesoran las más solemnes y purificadoras verdades de la palabra de Dios, debemos elevar la norma mucho más alto de lo que está actualmente. El pecado y los pecadores que hay en la iglesia deben ser eliminados prestamente, a fin de que no contaminen a otros. La verdad y la pureza requieren que hagamos una obra más cabal para limpiar de de Acanes el campamento. No toleren en un hermano los que tienen cargos de responsabilidad. Muéstrenle que debe dejar sus pecados o ser separado de la iglesia.
(T5, 137)

El pecado de la calumnia comienza cuando se acarician malos pensamientos. (…)
Para no cometer pecado, tenemos que resistir sus mismos comienzos. Todo afecto y pasión han de sujetarse a la razón y a la conciencia. Todo pensamiento no santificado debe ser repelido inmediatamente.
(T5, 165)

Mis hermanos, os digo que un gran número de los que profesan creer, y aún enseñar la verdad, son esclavos del pecado.
(T5, 204)

Debéis siempre sentir que es pecado actuar en base a impulsos.
(T5, 395)

Cuando el error es evidente entre los hijos de Dios y sus servidores los consideran con indiferencia, implícitamente están apoyando y justificando al pecador, y son igualmente culpables, y lo mismo que ellos serán objeto del desagrado divino; además serán considerados responsables de los pecados de los culpables.
(T5, 633)

En la iglesia existen pecados que Dios odia, pero rara vez se mencionan por temor de crear enemigos.
(Spiritual Gifts, T2, p. 283-284)

Hay muchas cosas que nunca sabremos; pero lo que ha sido revelado responsabiliza y culpa a la iglesia a menos que haga un decidido esfuerzo para erradicar el mal. Limpiad el campamento, porque hay anatema en él…
(TESTIMONIOS PARA LOS MINISTROS, PÁG.428)

Jesús murió para hacernos un camino de salida, a fin de que pudiésemos vencer todo mal genio, todo pecado, toda tentación y sentarnos al fin con él.
(1JT, 43)

Aquellos que no sienten pesar por su propia decadencia espiritual ni lloran por los pecados ajenos quedarán sin el sello de Dios.
(2JT, 65)

No puede existir amor profundo por Jesús en el corazón que no comprende su propia perversidad. El alma que se haya transformado por la gracia de Cristo, admirará su divino carácter. Pero el no ver nuestra propia deformidad moral, es una prueba inequívoca de que no hemos llegado a ver la belleza y excelencia de Cristo.
(CC, 65)

La muerte antes que la deshonra o la trasgresión de la ley de Dios: Este debería ser el lema de todo cristiano.
(C.P. Jóvenes, 78)

Es mejor morir que pecar; es mejor padecer necesidad que defraudar; es mejor pasar hambre que mentir.
(EUD, 146 y 495)

Se han acariciado pecados que sin embargo no se han llevado a cabo por falta de oportunidad. La ley de Dios los registra todos ellos. Esos pecados ocultos, secretos forman el carácter.
(The Ellen G. White Materials, p. 374)

Los libros del cielo registran los pecados que se hubieran cometido si hubiese habido oportunidad.
(Signs of Times 31-7-1901; 5 CBA, 1061)

Cristo imputa su perfección y justicia al pecador creyente que no continúa en el pecado, sino que se aparta de la trasgresión para obedecer los mandamientos.
(Review & Herald 23-05-1899)

El único remedio contra el vicio es la gracia y el poder de Cristo.
(Temperancia, 94)

La ociosidad es pecado.
(Notas Biográficas, 96)

Nuestro Salvador enseñó que no se debe recibir en la iglesia a los que pecan voluntariamente; no obstante, unió consigo mismo a hombres de carácter defectuoso y les concedió el beneficio de sus enseñanzas y de su ejemplo, para que tuviesen oportunidad de ver sus faltas y enmendarlas.
(Cristo Triunfante, 323)

El pecado y los pecadores que hay en la iglesia deben ser eliminados prestamente, a fin de que no contaminen a otros.
(C. Salud, 628)

Si abrigáramos habitualmente la idea de que Dios ve y oye todo lo que hacemos y decimos, y que conserva un fiel registro de nuestras palabras y acciones, a las que deberemos hacer frente en el día final, temeríamos pecar.
(PATRIARCAS Y PROFETAS, PÁG. 217)

En el tiempo de la angustia que vendrá inmediatamente antes de la venida de Cristo, los justos serán resguardados por el ministerio de los santos ángeles; pero no habrá seguridad para el trasgresor de la ley de Dios. Los ángeles no podrán entonces proteger a los que estén menospreciando uno de los preceptos divinos.
(PATRIARCAS Y PROFETAS, PÁG. 261)

Antes que el cristiano peque abiertamente, se verifica en su corazón un largo proceso de preparación que el mundo ignora. La mente no desciende inmediatamente de la pureza y la santidad a la depravación, la corrupción y el delito. Se necesita tiempo para que los que fueron formados en semejanza de Dios se degraden hasta llegar a lo brutal o satánico.
(PP ,490)

Al ceder al pecado, los hombres dan a Satanás acceso a sus mentes, y avanzan de una etapa de maldad a otro. (PP, 428)

La iniquidad del pueblo que profesa creer en Dios no quedará impune.
(PATRIARCAS Y PROFETAS, PÁG. ,632)

El pecado de David representaba mal el carácter de Dios, y echaba oprobio sobre su nombre.
(PATRIARCAS Y PROFETAS, PÁG. p. 779)

El alimento que Dios dio a Adán en su estado sin pecado es el mejor para el consumo del hombre que procura recuperar ese estado sin pecado. (JT, t1. 139)

Por el deseo de exaltación propia entró el pecado en el mundo.
(DMENSAJES PARA LOS JÓVENES, PÁG. 20)

A medida que una persona se siente persuadida a mirar a Cristo levantado en la cruz, percibe la pecaminosidad del ser humano. Comprende que es el pecado lo que azotó y Crucificó al Señor de la gloria. Reconoce que aunque se lo amó con cariño indecible, su vida ha sido un espectáculo continuo de ingratitud y rebelión Abandonó a su mejor Amigo y abusó del don más precioso del cielo. El mismo crucificó nuevamente al Hijo de Dios y traspasó otra vez su corazón sangrante y agobiado. Lo separa de Dios un abismo ancho, negro y hondo, y llora con corazón quebrantado.
(DMENSAJES PARA LOS JÓVENES, PÁG. 17)

No es la magnitud del acto de desobediencia lo que constituye el pecado, sino el desacuerdo con la voluntad expresa de Dios en el detalle más mínimo, porque demuestra que todavía hay comunión entre el alma y el pecado.
(DMENSAJES PARA LOS JÓVENES, PÁG. 48)

Dios no utiliza medidas coercitivas; el agente que emplea para expulsar el pecado del corazón es el amor. Mediante él, convierte el orgullo en humildad, y la enemistad y la incredulidad, en amor y fe.
(DMENSAJES PARA LOS JÓVENES, PÁG. 67)

Cuando sentimos que hemos pecado y no podemos orar; ese es el momento de orar.
(DMENSAJES PARA LOS JÓVENES, PÁG. 98)

La religión de Cristo significa más que el perdón del pecado; significa la extirpación de nuestros pecados y que ese vacío sea llenado por la gracia del Espíritu Santo.
(DMENSAJES PARA LOS JÓVENES, PÁG. 345)

Cualesquiera que sean las tendencias al mal, que hayamos heredado o cultivado, podemos vencerlas mediante la fuerza que Dios está pronto a darnos.
(Temperancia, 100)

Hay muchos que pretenden servir a Dios, pero que no lo conocen por experiencia. Su deseo de hacer la voluntad divina se basa en su propia inclinación, y no en la profunda convicción impartida por el Espíritu Santo. Su conducta no armoniza con la ley de Dios. Profesan aceptar a Cristo como su Salvador, pero no creen que él quiere darles poder para vencer sus pecados. No tienen una relación personal con un Salvador viviente, y su carácter revela defectos así heredados como cultivados.
Una cosa es manifestar un asentimiento general a la intervención del Espíritu Santo, y otra cosa aceptar su obra como reprendedor que nos llama al arrepentimiento. Muchos sienten su lejanía de Dios, comprenden que están esclavizados por el yo y el pecado; hacen esfuerzos por reformarse; pero no crucifican el yo. No se entregan enteramente en las manos de Cristo, buscando el poder divino que los habilite para hacer su voluntad. No están dispuestos a ser modelados a la semejanza divina. En forma general reconocen sus imperfecciones, pero no abandonan sus pecados particulares. Con cada acto erróneo se fortalece la vieja naturaleza egoísta.
(PALABRAS DE VIDA DEL GRAN MAESTRO, PÁG.. 29)

Cuando estemos revestidos por la justicia de Cristo, no tendremos ningún gusto por el pecado, pues Cristo obrará dentro de nosotros. Quizá cometamos errores, pero aborreceremos el pecado que causó los sufrimientos del Hijo de Dios.
(Mensajes Selectos, t1, 422)

No se debe hacer ninguna concesión a los malos hábitos o prácticas pecaminosas ni se debe transigir con ellos.
(Mensajes Selectos, t1, 445)

La religión liviana que hace del pecado algo de poca gravedad y que constantemente se detiene en el amor de Dios hacia el pecador, anima a éste a creer que Dios lo salvará mientras continúa en el pecado, sabiendo que es pecado.
(Mensajes Selectos, tomo 3, pág. 175)

Tan pronto como cometéis un pecado debéis correr al trono de gracia y contarle todo a Jesús. Debéis llenaros de dolor por el pecado, porque con el pecado habéis debilitado vuestra propia espiritualidad, agraviado a los ángeles del cielo y herido el amante corazón de vuestro Redentor.
(Mensajes Selectos, tomo 3, pág. 223)

La belleza de la naturaleza por si misma, aparta al alma del pecado y de las atracciones mundanas.
(Consejos Maestros, 178)

Cuando se estaba juzgando al Hijo de Dios, los judíos clamaron: “Quítale, crucifícale”; porque su vida pura y su enseñanza santa los convencían de pecado y los condenaban; y por la misma razón muchos claman en su corazón contra la Palabra de Dios. Muchos, aun entre los niños y jóvenes, han aprendido a amar el pecado.
(Consejos Maestros, 410)

La iniquidad que prevalece extensamente hoy puede atribuirse en cierta medida al hecho de que no se estudian ni se obedecen las Escrituras; porque cuando la Palabra de Dios es desechada, se rechaza su poder para refrenar las malas pasiones del corazón natural.
(PR. 460)

Muchos deciden servirse a si mismos y a Satanás al no hacer un esfuerzo decidido para superara sus defectos de carácter. Mientras muchos se lamentan de sus propensiones pecaminosas, esperando dominarlas en un tiempo futuro, están decidiéndose para la perdición.
(4 Testimonies for the Church, 343:02-344:0.)

Las iglesias nominales están llenas de fornicación y adulterio, crimen y asesinato, como resultado de la pasión licenciosa: pero estas cosas se mantienen cubiertas. Los ministros en altas posiciones son culpables; a pesar de que un manto de santidad cubre sus oscuras hazañas, y dejan pasar año tras año en su actitud hipócrita. Los pecados de las iglesias nominales han alcanzado el cielo, y el honesto de corazón será llevado a la luz y saldrá de ellos.
(2 Testimonies for the Church, 449)

Por medio del poder de Cristo, los hombres y mujeres han roto las cadenas de los hábitos pecaminosos.
(HA, 379)

Ningún hombre puede cubrir su alma con el manto de justicia de Cristo mientras practique pecados conocidos o descuide deberes conocidos.
(Fe por la Cual Vivo, 117)

Cuanto más fervientes sean nuestros esfuerzos para alcanzar la santidad del corazón y la vida, tanto más aguda será nuestra percepción del pecado, y más decididamente lo desaprobaremos. Debemos ponernos en guardia contra la indebida severidad hacia el que hace mal; pero también debemos cuidar de no perder de vista el carácter excesivamente pecaminoso del pecado.
(OE, 30-31)

Si Cristo está en nosotros crucificaremos la carne con sus pasiones y concupiscencias.
(OE, 48)

La fe se aferra a las promesas de Dios, y produce obediencia. La presunción se apoya también en las promesas, pero las emplea como las empleó Satanás, para disculpar la trasgresión. (…)
La presunción indujo a nuestros primeros padres a violar su ley, creyendo que su gran amor los salvaría de las consecuencias de su pecado.
(OE, 274)

Cristo prometió que el Espíritu Santo habitaría en aquellos que luchasen para obtener la victoria sobre el pecado.
(OE, 303)

La ley de Dios condena no solamente lo que hemos hecho, sino lo que dejamos de hacer.
(Manuscrito 30, 1889)

Los que estén dispuestos a morir antes que cometer un acto malo, serán los únicos a quienes se considerará fieles.
(MAR, 80)

La experiencia incierta de muchos profesos cristianos-que pecan y se arrepienten y continúan en esa condición espiritual empequeñecida- es el resultado de la mundanalidad y la impiedad en la vida. Se provee gracia salvadora de Cristo para la vida diaria. Cristo no vino a salvar a los hombres en sus pecados sino de sus pecados.
(ATO, 20)

La religión que hace del pecado un asunto liviano, espaciándose en el amor de Dios hacia el pecador sin tener en cuenta sus acciones, estimula al pecador a creer que Dios lo salvará mientras continúa en lo que sabe que es pecado.
(Cristo Triunfante, 83)

Satanás engaña a muchos con la sugestiva teoría de un amor divino tan grande que excusará todos sus pecados.
(Cristo Triunfante, 141)

Cristo puede salvar hasta lo sumo a todos los que se acercan a él con fe. Si se lo permiten, los limpiará de toda contaminación; pero si se aferran a sus pecados no hay posibilidad de ser salvos, pues la justicia de Cristo no cubre los pecados por los cuales no ha habido arrepentimiento. Dios ha declarado que aquellos que reciben a Cristo como a su Redentor, aceptándolo como Aquel que quita todo pecado, recibirán el perdón de sus transgresiones.
(MS 142, 1899; CBA7, 942)

Por causa del pecado, Satanás fue expulsado del cielo; y ningún hombre que consienta o fomente el pecado puede ir al cielo, porque entonces Satanás tendría nuevamente entrada allí.
(4T, 346; La Segunda Venida y el Cielo, 179)

La iglesia es en gran medida responsable por los pecados cometidos por sus miembros. Presta apoyo al mal si no alza su voz contra él.
(Southern Watchman, 10 de mayo 1904)

El acto de tentar es de Satanás, pero el de ceder es vuestro. Toda la hueste de Satanás no tiene poder para forzar al tentado a ceder. No hay excusa para el pecado.
(MENSAJES PARA LOS JÓVENES, PÁG. 428)

Sólo Dios pone enemistad contra el pecado en el corazón humano.
(Manuscrito 5, 5 enero 1904)

Para el pecado, dondequiera que se encuentre, “nuestro Dios es fuego consumidor.” En todos los que se someten a su poder, el Espíritu de Dios consumirá el pecado. Pero si los hombres se aferran al pecado, llegan a identificarse con él. Entonces la gloria de Dios que destruye el pecado, debe destruirlos a ellos también.
(EL DESEADO DE TODAS LAS GENTES, PÁG.82,83)

Si cerramos nuestros ojos a la luz por temor a ver nuestros errores, que no estamos dispuestos a abandonar, nuestros pecados no resultan disminuidos, sino aumentados.
(CONSEJOS SOBRE EL RÉGIMEN ALIMENTICIO, PÁG. 51)

Un solo descuido de las elevadas exigencias del deber, puede ser el comienzo de un proceder engañoso que os puede llevar a las filas de Satanás, aunque profeséis todo el tiempo amar a Dios y su causa.
(Evangelismo, 494)

Así como en la antigüedad los pecados del pueblo eran puestos por fe sobre la víctima ofrecida, y por la sangre de ésta se transferían figurativamente al santuario terrenal, así también, en el nuevo pacto, los pecados de los que se arrepienten son puestos por fe sobre Cristo, y transferidos, de hecho, al santuario celestial.
(EL CONFLICTO DE LOS SIGLOS, PÁG.474)

El poder que tenemos para vencer a Satanás es el resultado de que Cristo more en nosotros para así hacer su voluntad y las cosas que le agradan.
(Testimonios para la iglesia, tomo 6, pág.  399)

Si albergáis o excusáis el pecado, estáis sellando el destino de vuestra alma.
(Testimonios para la iglesia, tomo 6, pág.  405)

La historia de Acán enseña la solemne lección de que por el pecado de un hombre, el desagrado de Dios recaerá sobre un pueblo o una nación hasta que la transgresión sea descubierta y castigada. El pecado es corruptor por naturaleza. Un hombre infectado de esa lepra mortal puede transmitir la mancha miles. Los que ocupan posiciones de responsabilidad como guardianes del pueblo, traicionan la confianza depositada en ellos si no son fieles en buscar, descubrir y reprender el pecado. . .
(Conflicto y Valor, 120)

La religión de Cristo significa más que el perdón del pecado; significa la extirpación de nuestros pecados y el llenado del vacío con los dones del Espíritu Santo.
(PALABRAS DE VIDA DEL GRAN MAESTRO, PÁG., 345)

Es el Espíritu Santo el que convence de pecado, y con el consentimiento del ser humano, lo expele del corazón.
(Our High Calling, 152)

El olvido es pecado. (ver párrafo)
(Testimonios para la iglesia, tomo 3, pág.18)

Dios considera a su pueblo como un cuerpo, responsable por los pecados que existen en los individuos que están entre ellos. Si los dirigentes de la iglesia descuidan la investigación diligente de los pecados que traen el desagrado de Dios sobre el cuerpo, llegan a ser responsables por estos pecados.
(Testimonios para la Iglesia TOMO 3, PÁG. 298)

La compasión ciega transige con el pecado y permite que el mal obrar acarree oprobio a la causa de Dios.
(Testimonios para la Iglesia TOMO 4, PÁG. 222)

La eliminación de las manchas del pecado requiere la obra de toda una vida. Cada día se necesita hacer esfuerzos renovados para refrenar el yo y negarlo. Cada día hay nuevas batallas que pelear y victorias que ganar. Cada día el alma debe ejercitarse en fervientes súplicas ante Dios por las grandes victorias de la cruz.
(Testimonios para la Iglesia, TOMO 4, PÁG. 421,422)

Cada indulgencia en el pecado debilita el alma; y abre la puerta para que Satanás entre y tome el control de la mente, haciendo del individuo su siervo efectivo.
(Signs of Times, 27 marzo, 1884)

El ojo del Señor está sobre toda la obra, todos los planes, todas las imaginaciones de toda mente; él ve debajo de la superficie de las cosas, discierne los pensamientos y las Intenciones del corazón. No hay un hecho de tinieblas, no hay un plan, no hay una imaginación del corazón, no hay un pensamiento de la mente, que él no lea como un libro abierto. Todo hecho, toda palabra, todo motivo, es fielmente registrado en los libros por el gran Escudriñador del corazón que dijo: “Yo conozco tus obras”.
(TESTIMONIOS PARA LOS MINISTROS, PÁG.471,472)

Todo hábito que destruye las energías físicas, mentales o espirituales, es pecado.
(MINISTERIO DE CURACIÓN, PÁG.76-77)

Satanás está trabajando con todo su poder engañador para entrampar al mundo. Los hace creer que el gran sacrificio hecho por el Hijo fue hecho para abolir la Ley de Dios. Él representa a Cristo como opuesto a la Ley del gobierno de Dios en el cielo y en la tierra. (…) La muerte del amado Hijo de Dios muestra la inmutabilidad de La ley. Su muerte magnifica la Ley y la hace más honorable, y da evidencia a los hombres de su carácter inmutable. De sus propios labios se escuchan las palabras, “No penséis que he venido a abrogar la ley o los profetas; No he venido a destruir sino a cumplir.” La muerte de Cristo justifica las demandas de la ley.
Pero la doctrina de los Nicolaitas se ha extendido diciendo que el Evangelio de Cristo ha dejado sin efecto la Ley de Dios; que “creyendo” somos librados de la necesidad de ser hacedores de la palabra. Pero esta es la doctrina de los Nicolaitas, la cual Cristo condenó tan severamente. Aquellos que enseñan esta doctrina tienen mucho que decir sobre la fe y la justificación de Cristo; pero ellos pervierten la verdad, y la hacen servir para la causa del error.
Declaran que nosotros sólo tenemos que creer en Jesucristo, y que la fe es suficiente; que la justicia de Cristo es la credencial del pecador; que esta justicia imputada cumple la ley por nosotros, y que no estamos en la obligación de obedecer la ley de Dios.
(Signs of Times, 25 febrero, 1897)

Cometer actos que desagradan a Dios, a no ser que haya un arrepentimiento y un abandono en vez de tartar de justificarlos, lleva al transgresor paso a paso al engaño hasta que se cometan muchos pecados con impunidad.
(Manuscrito Liberado, 1305)

La mente se educa en la familiaridad con el pecado.
(PATRIARCAS Y PROFETAS, PÁG. 490,491)

Yo

El hombre solamente puede caminar seguro cuando pierde toda confianza en sí mismo y la deposita en el Salvador. (HA, 411)

Cuanto mas nos acerquemos a Jesús y cuanto mas claramente discernamos la pureza de su carácter, tanto mas claramente veremos la extraordinaria gravedad del pecado y tanto menos nos sentiremos tentados a exaltarnos a nosotros mismos. (HA, 448)

Cuando uno se rige por los principios religiosos,…, el sincero deseo de hacer el bien a otros, predomina de tal manera que se olvida el yo. (Testimonios T1, 201)

El pecado mas difundido que nos separa de dios y provoca tantos trastornos espirituales contagiosos, es el egoísmo. (…) Debemos olvidar el yo por el deseo de hacer el bien a otros. (Testimonios T1, 204)

Es la muerte diaria al yo en las pequeñas transacciones de la vida lo que nos hace vencedores. Debemos olvidar el yo por el deseo de hacer bien a otros. (T2, 120)

Los que ensalzan el yo, se colocan bajo el poder de Satanás y se preparan para recibir sus engaños. (T2, 547)

Muchos están física, mental, y moralmente enfermos, porque su atención está casi exclusivamente concentrada en ellos mismos. (T2, 572)

Si no hay cruz, no hay corona. (T3, 77)

Someter al yo y colocar las pasiones bajo el control de la voluntad, es la conquista más grande que los hombres y las mujeres pueden lograr. (T3, 203)

Los que profesan amar a Dios y guardar sus mandamientos, deben renunciar a la exaltación propia, o no pueden esperar ser bendecidos por su favor divino. (…)
Cuando manifestamos la disposición a disminuir el respeto e influencia de otros para elevarnos a nosotros mismos, agradamos al enemigo y agraviamos a Aquel a quien profesamos seguir. (Testimonios para la Iglesia t4, 219)

Negarnos a nosotros mismos es hacer bien a otros cuando nuestra inclinación nos induciría a servirnos y agradarnos a nosotros mismos. Aun cuando nuestros semejantes no hayan de apreciar nunca nuestros esfuerzos, ni reconocerlos, debemos seguir trabajando. (Testimonios para la Iglesia t4, 513)

Será únicamente obteniendo la ayuda de Dios como podremos obtener la victoria sobre nosotros mismos. (Testimonios, t7, 46)

Los colaboradores de Dios…no se ensalzan a si mismos. (TM, 215-216)

No tiene límite la utilidad de aquel que, poniendo el yo a un lado, da lugar a que obre el espíritu santo en su corazón, y vive una vida completamente consagrada a Dios. (Consejos Maestros, 394; Testimonios T3, 209; )

Hay una guerra permanente que debe mantenerse contra los males y las inclinaciones de nuestros propios corazones naturales. (The Youth´s Instructor, 22 diciembre 1886)

Un corazón que no ha sido subyugado, que sensibiliza tanto al yo, se irrita con frecuencia. (PE, 113)

Cuando uno comienza a considerarse exaltado y piensa que puede hacer algo, el Espíritu de Dios se retira. (PE, 120)

El que vive para sí no es cristiano. (DMJ, 29)

Cuando hayamos hecho del servicio de Dios nuestro primer interés, podremos pedir que nuestras propias necesidades sean suplidas y tener la confianza de que lo serán. Si hemos renunciado al yo y nos hemos entregado a Cristo, somos miembros de la familia de Dios, y todo cuanto hay en la casa del Padre es nuestro. Se nos ofrecen todos los tesoros de Dios, tanto en el mundo actual como en el venidero. (DMJ, 94)

No puede haber crecimiento o fructificación en la vida que se centraliza en el yo. Si habéis aceptado a Cristo como a vuestro Salvador personal, habéis de olvidar vuestro yo, y tratar de ayudar a otros. (PVGM, 47)

Es espíritu de ensalzamiento propio es el espíritu de Satanás. (PP. 126)

No hemos de vivir para nosotros mismos, sino para los demás. (PP. 155)

El que se encierra en sí mismo no desempeña bien la misión que Dios le ha encargado. (…) dependemos unos de otros para ser felices.
(PP., 583)

Cuando el hombre dedica muchos pensamientos a sí mismo, se aleja de Cristo.
(Camino a Cristo, p.71)

Vi que muchos se alaban a si mismos porque eran buenos cristianos, y sin embargo no tenían ni un solo rayo de luz de Jesús. No sabían lo que era ser renovado por la gracia de Dios. (Testimonies, t1, 190)

El objeto de todo ministerio es mantener oculto el yo y hacer que aparezca Cristo. (Mensajes Selectos, t1, 182)

Muchos sostienen la verdad sólo con la punta de los dedos. Han tenido gran luz y muchos privilegios. En este respecto han sido exaltados hasta los cielos como Capernaúm. En el tiempo de prueba que se acerca, se convertirán en apóstatas a menos que desechen su orgullo y confianza propia, a menos que pasen por una total transformación de carácter. (Mensajes Selectos, t3, 474-475)

Cuando uno comienza a considerarse exaltado y piensa que puede hacer algo, el Espíritu de Dios se retira, y esa persona sigue avanzando en su propia fuerza, hasta que es derribada. (PE, 120)

En el cielo, Lucifer deseó ser el primero. (Consejos Maestros, 32)

Nuestro gran conflicto lo tenemos con nuestro yo no consagrado. (…) Nuestro tiempo de prueba no está en el futuro, sino en el momento presente. (CMC, 24)

El ministro de Dios debe poseer humildad en un grado eminente. Aquellos que tienen la experiencia más profunda de las cosas de Dios son los que más se alejan del orgullo y ensalzamiento propio.  (OE, 150)

Un cristiano no puede exaltarse a si mismo, porque no es propio de la semejanza con Cristo. (…) Cuando se vea expuesto a las diversas circunstancias de la vida, y se hablen palabras que están calculadas para zaherir y lastimar el alma, dígase a si mismo: “Soy un hijo de Dios, un heredero de Cristo, un colaborador de Dios. No debo tener, por lo tanto, una mente vulgar que se ofende fácilmente, no debo pensar siempre en mi, porque esto producirá un carácter falto de armonía. (ATO, 34)

Si ustedes son fieles a Dios, el yo será crucificado, morirá, y Cristo Jesús vivirá en nosotros, y El será la esperanza de nuestra vocación; (…) No necesitan estar pensando que llegará un momento especial cuando serán crucificados. El tiempo de serlo es justamente ahora. Cada día, cada hora el yo ha de morir; ha de ser crucificado; y entonces, cuando llegue el momento y sobrevenga la prueba en serio al pueblo de Dios, los brazos eternos los rodearán. Los ángeles del Señor formarán un muro de fuego en torno de ustedes y los liberarán. (ATO, 281)

El problema más difícil es crucificar el yo… (MCP, t1, 13)

Cuando el yo muera, la paz de Cristo tomará posesión del alma. (La Voz, 335)

El remedio para el mal se encuentra en Cristo como el Salvador que habita en nosotros. Pero para que él more en el creyente, primero debe ser expulsado el yo. Entonces habrá un lugar completamente limpio que el Espíritu Santo llenará totalmente. (Recibiréis Poder, 295)

El corazón en el cual mora Cristo, estará tan lleno, tan satisfecho de su amor, que no se consumirá anhelando atraer simpatía y atención a sí mismo. (RH 10-12-1908)

No deis gusto al enemigo refiriéndoos al lado sombrío de vuestra experiencia (MGD, 184)

Es una gran calamidad ser un incrédulo crónico, manteniendo la vista y los pensamientos sobre el yo. Mientras se contempla a sí mismo, no puede esperar ser conformado a la imagen de Cristo. (Manuscript Releases, t21, p24; Ser Semejantes a Jesús, 343)

Dios sabe muy bien que si el yo no muere, será un poder controlador en el alma.(Manuscrito 92 a, 1898)

En el día del juicio, algunos invocarán esta buena acción y aquella otra como una razón por la cual deberían recibir consideración. Dirán: “Ayudé a jóvenes a establecerse en los negocios; Di dinero para fundar hospitales, alivié las necesidades de las viudas y llevé a los pobres a mi hogar.” Si, pero sus motivos estaban tan contaminados de egoísmo que la acción no era aceptable a la vista del Señor. En todo lo que hicieron, el yo figuró en forma prominente.
(Manuscrito 53, 1906)

No hay límite para la utilidad del que, poniendo a un lado el yo, permita que se realice la obra del Espíritu Santo en su corazón y viva totalmente consagrado a Dios. (Promesas, 74)

El yo se irrita cada vez que se lo toca. (2 MCP, 756; 4T, 22)

Cuando el Espíritu de Cristo conmueve el corazón con su maravilloso poder despertador, hay un sentido de deficiencia en el alma que lleva a la contrición de la mente y a la humillación del yo, antes que a la orgullosa jactancia de lo que se ha logrado. (…) El alma que es así tocada nunca se envolverá en justicia propia o en una pretenciosa apariencia de santidad; antes odiará su egoísmo, aborrecerá su amor a sí misma y buscará, por medio de la justicia de Cristo, esa pureza de corazón que está en armonía con la ley de Dios y el carácter de Cristo… (RH 16-10-1888; Dios nos cuida, 318)

Zarandeo

Dijo el ángel: “Dios irá probando cada vez más de cerca a cada uno de sus hijos. Algunos están dispuestos a aceptar un punto; pero cuando Dios los prueba en otro, lo rehuyen y retroceden, porque hiere directamente algún ídolo suyo. Así tienen oportunidad de ver lo que hay en su corazón que los aísla de Jesús. Hay algo que aprecian más que la verdad y su corazón no está preparado para recibir a Jesús. Los individuos son probados durante cierto tiempo para ver si quieren sacrificar sus ídolos y escuchar el consejo del Testigo fiel. Si alguno no quiere ser purificado por la obediencia de la verdad, y vencer su egoísmo, su orgullo y malas pasiones, los ángeles de Dios reciben este encargo: “Se han unido a sus ídolos, dejadlos,” y prosiguen con su obra, dejando en manos de los malos ángeles a aquellos que no han subyugado sus rasgos pecaminosos. Los que resisten en cada punto, que soportan cada prueba y vencen, a cualquier precio que sea, han escuchado el consejo del Testigo fiel y recibirán la lluvia tardía, y estarán preparados para la traslación…. (1JT, 65-66)

Pregunte cual era el significado del zarandeo que yo había visto, y se me mostró que lo motivaría el directo testimonio que exige el consejo del testigo fiel a la iglesia de Laodicea. Tendrá este consejo efecto en el corazón de quien lo reciba y lo inducirá a exaltar la norma y expresar claramente la verdad. Algunos no soportaran este testimonio directo, sino que se levantaran en contra de el. Esto causara un zarandeo en el pueblo de Dios. (JT. tomo 3, 61; (Testimonios, 1, 167)

El solemne testimonio, del cual depende el destino de la iglesia, se tiene en poca estima, cuando no se lo descarta por completo. Este testimonio ha de mover a profundo arrepentimiento, y todos los que lo reciban sinceramente, lo obedecerán y serán purificados. (Testimonios, 1, 168)

Pregunté cuál era el significado del zarandeo que yo había visto, y se me mostró que lo motivaría el testimonio directo que exige el consejo que el Testigo fiel dio a la iglesia de Laodicea. Moverá este consejo el corazón de quien lo reciba y le inducirá a exaltar el estandarte y a difundir la recta verdad. Algunos no soportarán este testimonio directo, sino que se levantarán contra él, y esto es lo que causará un zarandeo en el pueblo de Dios. Vi que el testimonio del Testigo fiel había sido escuchado tan sólo a medias. El solemne testimonio del cual depende el destino de la iglesia se tuvo en poca estima, cuando no se lo menospreció por completo. Ese testimonio ha de mover a profundo arrepentimiento. Todos los que lo reciban sinceramente lo obedecerán y quedarán purificados. (PE, 270)

Cuando se anule la vigencia de la ley de Dios, la iglesia será zarandeada por terribles pruebas, y será zarandeada por terribles pruebas, y una parte más grande de los miembros que ahora podríamos anticipar irá en pos de espíritus seductores y de doctrinas de demonios. (Evangelismo, 265)

Tiene que ocurrir un zarandeo (…) como resultado del rechazo de la verdad presentada. (Mensajes Selectos, tomo 2, 13)

Puede parecer que la iglesia está por caer, pero no caerá. Ella permanece en pie, mientras que los pecadores que hay en Sión son tamizados, mientras la paja es separada del trigo precioso. Es una prueba terrible, y sin embargo tiene que ocurrir. Nadie fuera de aquellos que han estado venciendo mediante la sangre del Cordero y la Palabra de su testimonio serán contados con los leales y los fieles, con los que no tienen mancha ni arruga de pecado, con los que no tienen engaño en sus bocas. (Mensajes Selectos, tomo 2, 436, 437)

El Señor obrará de tal manera que los disgustados y descontentos se separarán de los fieles y leales… (Mensajes Selectos, tomo 3, 482)

Dios desea que su pueblo se prepare para la crisis venidera. Esté preparado o no, tendrá que afrontarla; y solamente aquellos que vivan en conformidad con la norma divina, permanecerán firmes en el tiempo de la prueba. (HA, 344-345)

El zarandeo de Dios se lleva multitudes como hojas secas. (Testimonies 4, 89)

Tan pronto como el pueblo de Dios sea sellado y preparado para el zarandeo, este vendrá. (Manuscrito 176, 15 septiembre de 1902)

Muy pronto el mundo entero estará atribulado.. (…) Dios ama a su iglesia con un amor infinito. Nunca deja de velar sobre su heredad. Sólo permite las aflicciones que su iglesia necesita para su purificación, para su bien presente y eterno. Purificará su iglesia así como purificó el templo al el principio y al fin de su ministerio terrenal. (Testimonios, 9, 184)

El Señor viene pronto. En cada iglesia debe haber un proceso de purificación y de zarandeo, porque entre nosotros hay hombres impíos que no aman la verdad ni honran a Dios. Estamos en el tiempo del zarandeo, en el tiempo en que todo lo que puede ser sacudido será sacudido. El Señor no disculpará a los que conocen la verdad y no obedecen a sus órdenes en palabras y acciones. (Eventos de los últimos Días, 177)

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