Autor: misionero (Página 4 de 28)

La recreación y las diversiones

Creemos en el mandato del Señor: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8

Conforme a los Testimonios, somos contrarios al uso de la televisión, la asistencia al cine, al teatro (lo mismo aplica las películas por internet u otros medios) la idolatría y participación en el deporte de competición, el juego de cartas, el billar, la lectura de libros que no edifiquen y el baile son pecaminosos y motivos de disciplina.

“Entre los más peligrosos lugares de placer se cuenta el teatro. En vez de ser una escuela de moralidad y virtud, como se pretende a menudo, es el semillero de la inmoralidad. Estas diversiones fortalecen y confirman los hábitos viciosos y las propensiones pecaminosas. Los cantos viles, los ademanes, las expresiones y actitudes lascivas depravan la imaginación y degradan la moral. Todo joven que asista habitualmente a estos espectáculos, se corromperá en sus principios. No hay en nuestra tierra influencia más poderosa para envenenar la imaginación, destruir las impresiones religiosas, y embotar el gusto por los placeres tranquilos y las sobrias realidades de la vida, que las diversiones teatrales. El amor por estas escenas aumenta con cada asistencia, como el deseo de bebidas embriagantes se fortalece con su consumo. La única conducta segura consiste en huir del teatro, del circo y otros lugares dudosos de diversión.” Hogar Cristiano, pág. 469

“El hecho de que, en su alegría reverente, David bailó delante de Dios ha sido citado por los amantes de los placeres mundanos para justificar los bailes modernos; pero este argumento no tiene fundamento. En nuestros días, el baile va asociado con insensateces y festines de medianoche. La salud y la moral se sacrifican en aras del placer. Los que frecuentan los salones de bailes no hacen de Dios el objeto de su contemplación y reverencia.” Hogar Cristiano, pág. 470

“La tendencia de la mayor parte de los deportes atléticos es causa de preocupación para los que se interesan por el bienestar de la juventud. Los maestros se sienten turbados al considerar la influencia que tienen estos deportes, tanto sobre el progreso del estudiante en la escuela, como sobre su éxito en la vida ulterior. Los juegos que ocupan una parte tan grande de su tiempo, apartan su mente del estudio. No contribuyen a preparar a la juventud para la obra práctica y seria de la vida. Su influencia no tiende hacia el refinamiento, la generosidad, o la verdadera virilidad.

“Algunas de las diversiones más populares, como el fútbol y el boxeo, se han transformado en escuelas de brutalidad. Desarrollan las mismas características que desarrollaban los juegos de la antigua Roma. El amor al dominio, al orgullo de la fuerza bruta, la temeraria indiferencia hacia la vida, ejercen sobre los jóvenes un poder desmoralizador que espanta.

“Otros juegos atléticos, aunque no son tan brutales, son apenas menos objetables, a causa del exceso al cual son llevados. Estimulan el amor al placer y a la excitación, fomentando la antipatía hacia el trabajo útil, la tendencia a esquivar las responsabilidades y deberes prácticos. Tienden a destruir el gusto por las serias realidades de la vida y sus gozos tranquilos. Así se abre la puerta a la disipación y a la ilegalidad, con sus terribles resultados.” Hogar Cristiano, pág. 454-455

En cuanto a la música, creemos que la misma debe ser santa y debe ser de tal naturaleza, que no estimule la carne, si no, que al contrario, nos una con la iglesia del cielo en alabanza al Señor.

“La música, cuando no se abusa de ella, es una gran bendición; pero cuando se la emplea equivocadamente se convierte en una terrible maldición.”—Testimonios para la Iglesia, tomo 1, pág. 436

“El Señor me ha mostrado que volverían a ocurrir [cosas extrañas que habían sucedido en Indiana] justamente antes de la terminación del tiempo de gracia. Se manifestarán toda clase de cosas extrañas. Habrá vocerío acompañado de tambores, música y danza. El juicio de los seres racionales quedará confundido de tal manera, que no podrán confiar en él para realizar decisiones correctas. Y a esto consideran como la actuación del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nunca se manifiesta en esa forma.” —Mensajes Selectos tomo2, pág. 41

Las celebraciones paganas

Creemos que la severa advertencia que Dios hizo a Israel cuando conquistó las naciones paganas de la tierra prometida: “Guárdate que no tropieces yendo en pos de ellas, después que sean destruidas delante de ti; no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas naciones a sus dioses, yo también les serviré. No harás así al Eterno tu Dios; porque toda cosa abominable que el Eterno aborrece, hicieron ellos a sus dioses” (Deuteronomio 12.30-31). Se aplican a nosotros también.

Por lo tanto, nos abstenemos de celebrar, fiestas de origen pagano o nacionalista, tales como: la navidad, año nuevo, semana santa, día de la madre, día de padre, día de los enamorados, el día de la independencia, o cualquier fiesta patria. Tampoco cantamos los himnos nacionales ni saludamos la bandera, porque reconocemos que somos peregrinos y extranjeros sobre esta tierra y que nuestra ciudadanía está en el cielo. (Deuteronomio 14:2; Filipenses 3:20; 1 Pedro 2:10-11; Colosenses 1:12-14)

“Se dice que el 25 de diciembre es el día en que nació Jesucristo, y la observancia de ese día se ha hecho costumbre popular. Sin embargo, no hay seguridad de que estemos guardando el día preciso en que nació nuestro Salvador. La historia no nos da pruebas ciertas de ello. La Biblia no señala la fecha exacta. Si el Señor hubiese considerado tal conocimiento como esencial para nuestra salvación, habría hablado de ello por sus profetas y apóstoles, a fin de dejarnos enterados de todo el asunto. Por lo tanto, el silencio de las Escrituras al respecto nos parece evidencia de que nos fue ocultado con el más sabio de los propósitos.” El Hogar cristiano, pág. 434

No usamos árboles de navidad, portales, ni adornos alusivos a ninguna de esas fechas.

La iglesia y la disciplina

Creemos que la Iglesia del Señor debe mantenerse pura. Algunas razones para aplicar la disciplina a miembros indignos son:
– El Señor mismo disciplina sus hijos (Hebreos 12:6) y ha dado autoridad a la iglesia para hacerlo (1 Corintios 5:12-13; 2 Corintios 2:6)
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– El carácter santo de Dios (1 Pedro 1:16; Hebreos. 12:11) requiere sacar la levadura de sus filas (1 Corintios 5:6-8)
– Es un mandamiento de la Escritura (1 Corintios 4:6) El no hacerlo es desobediencia (1 Corintios 5:1-13; Mateo 18:17-18; Tito 3:10; 2 Tesalonicenses 3:6-15; 1 Timoteo 5:20; Gálatas 6:1).
– El testimonio de la iglesia en el mundo (1 Pedro 4:13-19) si la iglesia vive como el mundo pierde su credibilidad y autenticidad (1 Pedro 2:11-18; 3:8-16; 4:1-4).

El Propósito de la Disciplina Eclesiástica
– Restaurar, sanar, y edificar creyentes pecadores (Mateo 18:15; 2 Tesalonicenses 3:14-15; Hebreos 12:10-13; Gálatas 6:1-2; Santiago 5:20).
– Producir una fe saludable, una sana doctrina (Tito 1:13; 1 Timoteo 1:19-20).
– Ganar un alma para Cristo (2 Timoteo 2:24-26).
– Silenciar los falsos profetas y su influencia en la iglesia (Tito 1:10-11).
– Proteger la iglesia de las destructivas consecuencias que ocurren cuando se fracasa en llevar a cabo la disciplina eclesiástica.

Una iglesia que falla en ejercer la disciplina sufre perdidas en cuatro áreas:
a. Perdida de Pureza (1 Corintios 5:6-7)
b. Perdida de Poder (Josué 7)
c. Perdida de Progreso (Apocalipsis 2:5 y 3:16)
d. Perdida de Propósito (1 Pedro 1:14-16; 2:9-15).

Prestamos atención seriamente a las siguientes citas:
“A la iglesia ha sido conferido el poder de actuar en lugar de Cristo. Es instrumento de Dios para la conservación del orden y la disciplina entre su pueblo. En ella ha delegado el Señor el poder para arreglar todas las cuestiones relativas a su prosperidad, pureza y orden. A ella le incumbe la responsabilidad de excluir de su comunión a los que no son dignos de ella, a los que por su conducta anticristiana deshonrarían la verdad. Cuanto haga la iglesia que esté de acuerdo con las indicaciones dadas en la Palabra de Dios será ratificado en el cielo.” Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 203.

“El pecado y los pecadores que hay en la iglesia deben ser eliminados prestamente, a fin de que no contaminen a otros. La verdad y la pureza requieren que hagamos una obra más cabal para limpiar de Acanes el campamento. No toleren el pecado en un hermano los que tienen cargos de responsabilidad. Muéstrenle que debe dejar sus pecados o ser separado de la iglesia.” Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 38

“Limpiad el campo de esta corrupción moral, si ella aqueja a los hombres más encumbrados en las más altas posiciones. Dios no jugará con ellos. La fornicación está en nuestras filas. Lo sé, porque me fue mostrado que está fortaleciendo y extendiendo su contaminación. Hay mucho que jamás sabremos; pero aquello que es revelado hace a la iglesia responsable y culpable a menos que se muestre esfuerzo determinado para erradicar el mal. Limpiad el campamento, porque hay algo maldito en él.” Testimonios para los ministros, págs. 427-428 (435 ed. 1961).

“El verdadero pueblo de Dios, que toma a pecho el espíritu de la obra del Señor y la salvación de las almas, verá siempre al pecado en su verdadero carácter pecaminoso. Estará siempre de parte de los que denuncian claramente los pecados que tan fácilmente asedian a los hijos de Dios. Especialmente en la obra final que se hace en favor de la iglesia, en el tiempo del sellamiento de los ciento cuarenta y cuatro mil que han de subsistir sin defecto delante del trono de Dios, sentirán muy profundamente los yerros de los que profesan ser hijos de Dios. Esto lo expone con mucho vigor la ilustración que presenta el profeta acerca de la última obra, bajo la figura de los hombres que tenían sendas armas destructoras en las manos. Entre ellos había uno vestido de lino que tenía a su lado un tintero. “Y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella”. Ezequiel 9:4.

“¿Quiénes siguen el consejo de Dios en este tiempo? ¿Son los que excusan virtualmente los yerros de entre el profeso pueblo de Dios, y quienes murmuran en su corazón, si no abiertamente, contra los que quisieran reprender el pecado? ¿Son aquellos que se les oponen y simpatizan con los que contemporizan con el mal? No, en verdad. A menos que se arrepientan, y dejen la obra satánica de oprimir a los que tienen la preocupación de la obra, y de dar la mano a los pecadores de Sion, nunca recibirán el sello de la aprobación de Dios. Caerán en la destrucción general de los impíos, representada por la obra de los hombres que llevaban armas.” Testimonios para la Iglesia, tomo 3, página 295

Dios nos toma como responsables cuando no reprendemos el pecado. (Números 16:22; Josué 7:11; 22:20.)

“La instrucción de Cristo en cuanto al trato con los que yerran repite en forma más específica la enseñanza dada a Israel por Moisés: “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón: ingenuamente reprenderás a tu prójimo, y no consentirás sobre él pecado.” Es decir, que si uno descuida el deber que Cristo ordenó en cuanto a restaurar a quienes están en error y pecado, se hace partícipe del pecado. Somos tan responsables de los males que podríamos haber detenido como si los hubiésemos cometido nosotros mismos.” DESEADO DE TODAS LAS GENTES, PÁG. 409:1.

“Si los que ocupan puestos de responsabilidad pasan por alto los pecados del pueblo, su desagrado pesará sobre ellos, y el pueblo de Dios será tenido en conjunto por responsable de esos pecados. En su trato con su pueblo en lo pasado, el Señor reveló la necesidad de purificar la iglesia del mal. Un pecador puede difundir tinieblas que privarán de la luz de Dios a toda la congregación.” Joyas de los Testimonios, tomo 1 334:2.

La forma de aplicarla
– Debe ser ejercida por aquellos que son espirituales, quienes caminan verdaderamente por el el Espíritu Santo y quienes crecen en el Señor (Gálatas 6:1) – estos son por lo general los líderes de la iglesia, aunque debe consultarse con la iglesia.
– Debe ser hecha con humildad, gentileza y paciencia, considerándonos a nosotros mismos (Gálatas 6:1-2; 2 Timoteo 2:24-25).
– Debe ser hecha sin acepción de personas, sin parcialidad (1 Timoteo 5:21).
– Aquellos que andan desordenadamente deben ser amonestados, advertidos y ganados en amor. (1 Tesalonicenses 5:14-15; 1 Timoteo 5:1-2; Efesios 4:15; 2 Timoteo 4:2). Esta amonestación no está limitada a los líderes de la iglesia.

Cualquier miembro puede hacerlo siempre y cuando sus intenciones sean motivadas y controladas por el Espíritu Santo (ver 1 Tesalonicenses 5:14 – Gálatas 6:1).

– Si no hay arrepentimiento y obediencia, el pecador creyente debe ser reprendió en público y los miembros del cuerpo deben apartarse de ellos y no mantener relaciones con ellos. La separación social tal como será prescrita en la siguiente sección tiene dos propósitos principales:
a. Indicar al ofensor que su acción ha deshonrado al Señor y ha causado rotura en la armonía del cuerpo. La meta es siempre la restauración y la persona debe ser contada como un hermano (2 Tesalonicenses 3:14-15)
b. Para crear respeto en el resto del rebaño como advertencia contra el pecado (1 Timoteo 5:20)

– Si no hay respuesta en arrepentimiento y obediencia, la iglesia debe aplicar el procedimiento de ex comunicación como se dirige en Mateo 18:17.
a. Ejemplos de la disciplina eclesiástica se hallan descritos en la Biblia. Los Corintios debían “reunirse” para tomar acción contra el hermano ofensor. (1 Corintios 5:4-5; Romanos 16:17; 2 Tesalonicenses 3:6-15; Filipenses 3:17-19).
b. Esto era, como Pablo indica “castigo por la mayoría” (2 Corintios 2:6) Como medida protectora, también vemos el caso de la iglesia de Roma y en Tesalónica donde se debía tomar acción con respecto a la conducta divisora y desobediente de no pocos (2 Tesalonicenses 3:6-15; Romanos 16:17).

Finalmente, la disciplina en el nombre del Señor siempre incluye la disponibilidad para perdonar. La mayoría quienes disciplinan deben también estar dispuestos a perdonar, confortar, y reafirmar su amor a la persona que ha pecado (2 Corintios 2:6-8)

Debe seguirse el procedimiento del folleto: Disciplina y exclusión en la iglesia del Señor, preparado por nuestro ministerio.

El ecumenismo, los sindicatos y las sociedades secretas

Creemos que somos un pueblo santo, separa do del mundo (Deuteronomio 7:6-9; 1 Pedro 2:9) por lo tanto, no nos podemos unir en yugo desigual con personas que no creen igual que nosotros. 2 Corintios 6:14-18, ni tampoco se les puede llamar hermanos. (Mateo 12:50)

“La orden del Señor, “no os unáis en yugo desigual con los incrédulos” (2 Corintios 6:14), no se refiere solamente al matrimonio de los cristianos con los irreligiosos, sino a cualquier clase de asociación en la que las partes están en íntima vinculación, y que requiera armonía de espíritu y acción. El Señor dio directivas especiales a los israelitas para que se mantuvieran separados de los idólatras. No debían casarse con las mujeres de éstos ni darles las suyas en matrimonio, ni formar ninguna clase de asociación con ellos: “Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti. Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera. Porque no te has de inclinar a ningún otro Dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es”. Éxodo 34:12-14.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 139

Creemos que de ninguna manera podemos pertenecer a sociedades secretas, clubes o sindicatos, si queremos ser obedientes al Señor.

“Hay quienes preguntan si es propio que los cristianos pertenezcan a la francmasonería y a otras sociedades secretas. Que los tales consideren los pasajes que acabamos de citar. Si somos cristianos, debemos serlo en todo, y debemos considerar y obedecer el consejo dado para hacer de nosotros cristianos de acuerdo con las normas de la Palabra de Dios.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 140

“Los impíos están siendo atados en manojos, atados en consorcios comerciales, en sindicatos o uniones, en confederaciones. No tengamos nada que ver con esas organizaciones. Dios es nuestro Soberano, nuestro Gobernante, y nos llama a que salgamos del mundo y estemos separados. “Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor. Y no toquéis lo inmundo”. 2 Corintios 6:17. Si rehusamos hacer esto, si continuamos vinculándonos con el mundo y si consideramos cada asunto desde el punto de vista del mundo, llegaremos a ser como el mundo. Cuando los procedimientos del mundo y las ideas del mundo rigen nuestras transacciones, no podemos estar en la elevada y santa plataforma de la verdad eterna.—Comentario Bíblico Adventista 4:1164 (1903). (Comentario de Elena G. de White)

Tampoco, podemos asistir a reuniones de otros grupos religiosos, donde se enseña el error.

“Dios siente desagrado hacia nosotros cuando vamos a escuchar el error, sin estar obligados a ir; porque a menos que nos mande a aquellas reuniones donde se inculca el error a la gente por el poder de la voluntad, no nos guardará. Los ángeles dejan de ejercer su cuidado vigilante sobre nosotros; y quedamos expuestos a los golpes del enemigo, para ser entenebrecidos y debilitados por él y por el poder de sus malos ángeles, y la luz que nos rodea se contamina con las tinieblas.” Primeros Escritos, págs. 124-125

El sellamiento de los 144000

Creemos que la Biblia describe dos clases de redimidos, es decir, la gran multitud que comienza con Adán y llega hasta el fin del fuerte pregón y un grupo de 144.000 literal en número desde 1844 hasta el fin de la gracia. Esta es una verdad de suma importancia para las almas.

“El Señor me ha mostrado que preciosas almas están hambrientas, y muriendo por falta de la presente verdad del sellamiento, el alimento a su tiempo, y que los veloces mensajeros deben ir rápido por sus caminos, y alimentar el rebaño con la verdad presente. Yo escuché un ángel decir, ‘rápido veloces mensajeros, rápido veloces mensajeros; porque el caso de toda alma pronto será decidido, sea para vida, o para muerte’ ”. The Present Truth, Vol. 1, Nº 4.

La obra del sellamiento de los 144.000 comenzó con el anuncio del tercer mensaje angélico en 1844. Los sellados prueban su fidelidad por su obediencia a los Diez Mandamientos. Se distinguen por la observancia del sábado, el cual constituye el sello de Dios. Creemos que el sellamiento durará hasta la conclusión del tiempo de gracia y el Israel espiritual será reunido de todos los pueblos, tribus y lenguas. Apocalipsis 7:2-8; 14:1-5.

“Vi una compañía pequeña que viajaba por una senda angosta. Todos parecían estar firmemente unidos, vinculados por la verdad, en agrupaciones o compañías. Dijo el ángel: ‘El tercer ángel está atándolos o sellándolos en gavillas para el granero celestial’ ”. Primeros Escritos, págs. 88-89.

Es nuestro privilegio, ser parte de los 144000 si queremos ser salvos.

“Esforcémonos con todo el poder que Dios nos ha dado para hallarnos entre los ciento cuarenta y cuatro mil. Únicamente los que reciban el sello de Dios vivo obtendrán el salvoconducto para entrar por las puertas de la Santa Ciudad”. Maranatha el Seños Viene, pág. 239.

El sello de Dios es una señal de la redención. Todos aquellos que eligen a Jesucristo como su Salvador y se someten a su dirección experimentarán un cambio en su carácter. Recibirán su justicia y bajo la influencia del
Espíritu Santo serán cada vez más semejantes a Cristo y llevarán los frutos de la obediencia. Uno de los frutos es la observancia del santo sábado, el cual es denominado sello o señal de vinculación entre Dios y los creyentes. Ezequiel 20:12, 20.

“Tan pronto como el pueblo de Dios sea sellado en la frente (no se trata de un sello o marca visible, sino de una afirmación intelectual y espiritual en la verdad, de la cual será imposible desviarlos), tan pronto como el pueblo de Dios sea sellado y preparado para el zarandeo, éste se producirá”. Maranatha el Seños Viene, pág. 198

Los sellados que han muerto serán resucitados mediante una resurrección especial poco antes del regreso de Cristo, y se unirán con los sellados vivos. Juntos oirán la voz de Dios proclamar el pacto de paz con su pueblo.
Como “primicias” de la redención atestiguarán la segunda venida de Cristo y verán resucitar la gran multitud junto con quienes ascenderán para ser recibidos por Cristo. Daniel 12:1, 2; Apocalipsis 1:7.

“La señal o sello de Dios se revela en la observancia del séptimo día, monumento recordativo de la creación por el Señor. … La marca de la bestia es lo opuesto a esto: la observancia del primer día de la semana. … De los diez mandamientos, sólo el cuarto contiene el sello del gran Legislador, Creador del cielo y de la tierra.” –Joyas de los Testimonios, tomo 3, págs. 232, 17.

Creemos que únicamente los vencedores, recibirán el sello.

“Ninguno de nosotros recibirá jamás el sello de Dios mientras nuestros caracteres tengan una mancha. Nos toca a nosotros remediar los defectos de nuestro carácter, limpiar el templo del alma de toda contaminación”. Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 69.

“El sello de Dios no será nunca puesto en la frente de un hombre o una mujer que sean impuros. Nunca será puesto sobre la frente de seres humanos ambiciosos y amadores del mundo. Nunca será puesto sobre la frente de hombres y mujeres de corazón falso o engañoso”. Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 71.

“La clase que no siente pesar por su propia decadencia espiritual ni llora por los pecados ajenos quedarán sin el sello de Dios”. Testimonios para la iglesia, tomo 5, pág. 211

La oración

Creemos como consecuencia del pecado, nuestra comunicación con Dios se ve interrumpida. (Isaías 59:2) Pero que por medio de Jesucristo, tenemos acceso al Padre por la oración. (Hebreos 4:16, 1 Juan 5:14)

“Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirlo. La oración no baja a Dios hasta nosotros, antes bien nos eleva a él.” La oración, pág. 6

Para que la oración sea aceptada por Dios, necesitamos: a. Pedir con fe Santiago 1:6 b. Todas las oraciones deben dirigirse al Padre (Mateo 6:9) c. Debemos pedir en el Nombre de Jesús (Juan 14:13) d. No necesitamos hacer vanas repeticiones (Mateo 6:7) e. Debemos pedir que se haga Su Voluntad. (Mateo 6:10) f. Debemos estar dispuestos a obedecer sus mandamientos (Proverbios 28:9 )

Debemos orar en todo tiempo, de manera especial en la mañana y en la tarde (1 Tesalonicenses 5:16-18; Salmos 5:3; Mateo 26:41)

“El Señor nos da el privilegio de buscarlo en forma individual en oración ferviente, o de descargar el alma ante él, sin ocultar nada a Aquel que nos ha invitado: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. ¡Oh, cuán agradecidos debemos sentirnos de que Jesús esté dispuesto a llevar todas nuestras dolencias, y lo puede hacer, fortaleciéndonos y sanando todas nuestras enfermedades si ha de ser para nuestro bien y para su gloria!” El Ministerio Médico, pág. 20.

Creemos que la posición más adecuada para orar es de rodillas, ya que así lo señalan la Biblia y los Testimonios. Sal. 95: 6.

“He recibido cartas en las que se me preguntaba acerca de la actitud que debía adoptar una persona que ofrecía una oración al Soberano del universo. ¿De dónde han sacado nuestros hermanos la idea de que deben permanecer de pie mientras oran a Dios? A uno que se había educado por cinco años en Battle Creek se le pidió que guiara en oración antes de que la Hna. White hablara al pueblo. Pero al verlo permanecer de pie cuando sus labios estaban por abrirse para orar a Dios, experimenté la viva necesidad de reprocharlo directamente. Lo llamé por su nombre y le dije: “Arrodíllese”. Esta es siempre la posición correcta.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 359.

Ejemplos bíblicos
a) Salomón: 2Crón.6:13.
b) Esdras: Esd.9:5, 6.
c) Daniel: Dan.6:10.
d) Jesús: Luc.22:40-42.
e) Esteban: Hech.7:59, 60.
f) Pedro: Hech.9: 40.
g) Pablo: Hech.20:36-37; 21:5; Efe.3:14.

“Tanto en el culto público como en el privado, nos incumbe inclinarnos de rodillas delante de Dios cuando le dirigimos nuestras peticiones. Jesús, nuestro ejemplo, “puesto de rodillas, oró.” (Luc.22:41.) Acerca de sus discípulos quedó registrado que también “Pedro puesto de rodillas, oró.” (Hech.9:40.) Pablo declaró: “Doblo mis rodillas al Padre de nuestro Señor Jesucristo.” (Efe.3:14.) Cuando Esdras confesó delante de Dios los pecados de Israel, se arrodilló. (Esd.9:5.) Daniel “hincábase de rodillas tres veces al día, y oraba, y confesaba delante de su Dios.” (Dan.6:10.)” Profetas y Reyes, págs. 33-34.

Reconocemos que en nuestras labores diarias y en todo momento, podemos aprovechar para hablar con el Señor, y en esos casos, por cuestiones prácticas, no siempre es necesario estar de rodillas.

“Tenéis que ser hombres y mujeres de oración. Vuestras peticiones no deben ser lánguidas, ocasionales, ni caprichosas, sino ardientes, perseverantes y constantes. No siempre es necesario arrodillarse para orar. Cultivad la costumbre de conversar con el Salvador cuando estéis solos, cuando andéis o estéis ocupados en vuestro trabajo cotidiano. Elévese el corazón de continuo en silenciosa petición de ayuda, de luz, de fuerza, de conocimiento. Sea cada respiración una oración.” Ministerio de Curación, pág. 408.

La reforma en el vestido

Creemos que Dios desea nuestra santificación completa, interna y externa. (1 Tesalonicenses 5:23)

Como parte de ese proceso de santidad, el asunto de la vestimenta cristiana, es un tema de tal importancia, que Dios ha dado instrucciones definidas sobre lo que debe o no debe vestir su pueblo. Al antiguo Israel, se le pidió cargar un listón azul en su vestimenta, para distinguirlos de los paganos. (Núm.15:37-40.)

“Los hijos de Israel, después que fueron sacados de Egipto, recibieron la orden de colocar una sencilla cinta azul en el borde de sus vestiduras, para distinguirlos de las naciones circundantes y para dar a entender que eran el pueblo peculiar de Dios.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 538.
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Lo mismo sucedió con los miembros del sacerdocio Aarónico

“Fueron muy específicas las instrucciones dadas acerca de las vestiduras de Aarón, porque eran simbólicas. Así la indumentaria de los que siguen a Cristo, debe ser simbólica. En todas las cosas, hemos de ser representantes de él.” Joyas de los Testimonios, tomo 2, págs. 393-394.

Hoy día, de igual manera, Dios ha dado la reforma en el vestido, para conservar nuestra salud y mantenernos como un pueblo distinto, una nación santa.

“La reforma en la manera de vestir se introdujo entre nosotros con el fin de proteger al pueblo de Dios de la influencia corruptora del mundo, como también para promover la salud física y moral. No tenía el propósito de ser un yugo esclavizador sino una bendición, ni de aumentar el trabajo sino de disminuirlo, tampoco de añadir al costo de la vestimenta sino de ahorrar en el gasto. Distinguiría del mundo al pueblo de Dios y así serviría como barrera contra sus modas y locuras.” Consejos sobre la Salud, págs. 600-601.

“En la actualidad no se requiere que el pueblo de Dios coloque un distintivo especial sobre sus vestiduras. Pero en el Nuevo Testamento con frecuencia se nos señala el Israel de la antigüedad como ejemplo. Si Dios dio instrucciones tan definidas a su pueblo de la antigüedad concernientes a su manera de vestir, ¿no tomará en cuenta el vestido de su pueblo en esta época? ¿No debería distinguirse del mundo por su manera de vestir? ¿No debería el pueblo de Dios, que es su especial tesoro, procurar glorificar a Dios aun en su vestimenta? ¿Y no deberían sus hijos ser ejemplos en lo que concierne a su manera de vestir, y con su estilo sencillo reprochar el orgullo, la vanidad y la extravagancia de los profesos cristianos que son mundanos y amantes del placer? Dios requiere esto de su pueblo. El orgullo es censurado en su Palabra.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 538-539

Por lo tanto, nos abstenemos del uso de: joyas (incluido el anillo de matrimonio), maquillajes, tintes de cabello, sacada de cejas, zapatos de tacón, ropa ajustada o transparente. Las hermanas no usarán pantalones ni los hermanos ropa de mujer. (1 Timoteo 2:9, 10; 1 Pedro 3:3-5; Isaías 3:16-24; Deuteronomio 22:5)

La Biblia nos enseña que mujeres de poca reputación, son las que usaban esas cosas. (2 Reyes 9:30; Jeremías 2:33; 4:30; Apocalipsis 17:4.) Y tenemos ejemplos, del cambio de vestimenta, de aquellos que quisieron hacer la voluntad de Dios. (Gén.35:1-4; Exo.33:1-6.)

Es un privilegio para las hermanas dejar crecer el cabello, por el contrario, para los hombres es una vergüenza. En los servicios religiosos (cultos, estudios bíblicos o donde se ore y enseñe temas espirituales), las hermanas deben usar un velo. (1 Corintios 11:1-16)

El largo de las faldas de las hermanas debe ser a unos cinco centímetros del piso, más o menos a la altura del tobillo.

“Si las mujeres usan vestidos cuyo extremo quede de tres a cinco centímetros del suelo, para no tocar la suciedad, estos serán modestos y podrán mantenerse limpios con más facilidad que si fueran excesivamente largos. Esa clase de vestidos estarían de acuerdo con nuestra fe.” 1 Test., 424 (1864).

Estamos totalmente en contra del uso de trajes de baño, camisetas sin mangas o la exhibición pública sin camisa. Los hermanos, no usarán pantalonetas cortas.

Quienes no vivan conforme a estos principios, no pueden ser miembros de nuestra iglesia.

“Nuestra única seguridad es mantenernos como un pueblo peculiar de Dios. No debemos ceder una pulgada a las costumbres y usos de esta era degenerada, sino mantenernos en independencia moral, sin comprometernos con sus prácticas corruptas e idólatras.” Testimonios para la iglesia, tomo 5, pág. 708.

“No juguéis más, hermanas mías, con vuestras propias almas y con Dios. Se me ha mostrado que la causa principal de vuestra apostasía es vuestro amor por el vestido. Os induce a descuidar graves responsabilidades, y tenéis apenas una chispa del amor de Dios en vuestro corazón. Sin demora, renunciad a la causa de vuestra apostasía, porque es un pecado contra vuestra propia alma y contra Dios.” 1 J.T., 600.

La reforma pro salud

Creemos que Dios creó perfecto al ser humano. Cuerpo, alma y espíritu pertenecen al Señor, y es su voluntad que las personas gocen de salud espiritual, mental y corporal. Por lo tanto, es nuestro deber observar las reglas divinas de salud, no sólo para nuestro bienestar, sino para poder servir mejor a la humanidad. Lucas 9:2; 1 Tesalonicenses 5:23, 24.

“La reforma pro salud es uno de los ramos de la gran obra que debe preparar un pueblo para la venida del Señor. Está tan estrechamente unida con el triple mensaje angélico como la mano con el cuerpo.” –Counsels on Health, págs. 20, 21.

Cuando el Creador asignó al ser humano su alimentación en el Paraíso, indicó cuál era la mejor base para ésta, a saber, la vegetariana. Los cereales, las frutas y los frutos oleaginosos forman la alimentación elegida por nuestro Creador. Génesis 1:29. Más tarde se añadieron las verduras. Génesis 3:18. Por lo tanto, nos abstenemos de todo tipo de carne (incluyendo aves, pescado y otras), de bebidas alcohólicas y con cafeína (por ejemplo: bebidas de Cola, chocolate, té, café), condimentos fuertes, quesos rancios y fétidos, tabaco, y todo tipo de estupefacientes. Desaconsejamos el uso combinado de leche y azúcar, por lo tanto, rechazamos el consumo de postres con estos ingredientes como helados, pasteles y otros. 1 Corintios 6:19, 20.

Creemos que la reforma pro salud es progresiva y se debe abandonar el consumo de huevos y lácteos lo antes posible.

Como creyentes adventistas recibimos también, en relación al mantenimiento de nuestra salud, mucha luz a través de los Testimonios del Espíritu de Profecía. En primera línea tenemos que mantener nuestro cuerpo saludable a través de productos alimenticios sanos, que fueron establecidos para la primera pareja humana, y mediante la aplicación de remedios naturales.
Somos contrarios al uso de medicamentos frecuentemente y contra la vacunación. Solo en casos de emergencia, se debe recurrir a esos métodos.

“Cuando se me mostró este asunto y vi los tristes resultados de la medicación con drogas, se me dijo que los adventistas del séptimo día deberían establecer instituciones de salud y descartar todas estas invenciones destructoras de la salud, y que los médicos deberían tratar a los enfermos basándose en los principios de la higiene. La mayor preocupación debería consistir en tener enfermeras bien preparadas y médicos de primera clase para educar “mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá”. Isaías 28:10.

“Enseñad a la gente a corregir los hábitos y las prácticas relacionados con la salud, recordando que una onza de prevención vale más que una libra de curación. Las conferencias y los cursos de estudio con referencia a este asunto demostrarán ser del más elevado valor.—Carta 17a, 1893.” Mensajes Selectos, tomos 2. pág. 320

Por el contrario, creemos fielmente en la siguiente declaración:
“El aire puro, el sol, la abstinencia, el descanso, el ejercicio, un régimen alimenticio conveniente, el agua y la confianza en el poder divino son los verdaderos remedios. Todos debieran conocer los agentes que la naturaleza provee como remedios, y saber aplicarlos.” –Ministerio de Curación, pág. 89.
Creemos que la violación de la reforma pro salud descalifica a los siervos para el ministerio.

La obra del anticristo

Creemos que el cuerno pequeño de la profecía de Daniel 7:25, se refiere al poder papal. La predicción sobre este poder “… pensará en cambiar los tiempos y la ley; …”, se ha cumplido.

Cambió la manera de computar el tiempo, pasando el inicio del día de la puesta del sol a la media noche y estableciendo un nuevo sistema de computar los meses y los años.

Además, adulteró la santa Ley de Dios, quitando el segundo que prohíbe la veneración y adoración de las imágenes.

El sábado, establecido en el cuarto mandamiento, se cambió por la introducción injustificada del primer día de la semana, el domingo, como día de reposo del estado y de la iglesia.

Anuló la prohibición de participar en derramamientos de sangre, lo que se nota viendo a sus seguidores, participando en guerras y luchas armadas.
El décimo mandamiento fue dividido en dos para restablecer de nuevo el número “diez”.

El último mensaje de misericordia

Creemos que como pueblo, hemos sido llamados a estudiar, comprender y proclamar lo revelado en los libros de Daniel y Apocalipsis.

“El libro de Apocalipsis, junto con el de Daniel, merece estudio especial. Todo maestro temeroso de Dios debe considerar cómo comprender y presentar más claramente el evangelio que nuestro Salvador en persona dio a conocer a su siervo Juan: ‘La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto’ (Apocalipsis 1:1). Nadie debe desanimarse al estudiar el Apocalipsis a causa de sus símbolos aparentemente místicos. ‘Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche’ (Santiago 1:5)” (La Educación, pág. 171).

De manera especial, Apocalipsis 14:6-12 constituye el último llamado de misericordia de Dios a la humanidad. Dependiendo de su aceptación o rechazo, el destino de cada alma se decide para vida eterna o condenación.
El mensaje del primer ángel señala el Evangelio eterno y anuncia que la hora del juicio ha llegado. Exhorta a todas las personas a temer al Dios Creador, a darle honra y adorarle (Apocalipsis 14:6, 7).

El mensaje del segundo ángel anuncia la caída de Babilonia. A través de los siglos se formaron falsos sistemas religiosos contrarios a las Escrituras que condujeron a una gran confusión (Babilonia).

Creemos que Babilonia representa de manera especial a la iglesia católica romana. De igual, manera, las Escrituras nos enseñan que esta organización religiosa, tiene hijas, que son iglesias que comparten sus enseñanzas y tradiciones: protestantismo apóstata.

El mensaje del tercer ángel señala las consecuencias de adorar al sistema religioso denominado la bestia (papado). Contiene la más terrible amenaza que Dios jamás haya dirigido a los seres humanos. La marca de la bestia (domingo), según Apocalipsis 14:9-12, se encuentra en contraposición al cuarto mandamiento (sábado) de la Biblia. Éxodo 20:8-11. La atención de la humanidad es dirigida a la Ley de Dios y especialmente al mandamiento del sábado (el sello de Dios).

El propósito de este último mensaje de gracia es señalar a la humanidad la validez de todos los Diez Mandamientos de Dios y preparar a un pueblo para la segunda venida de Jesucristo. También señala que la hora del juicio ha comenzado, y la liberación de la culpa del pecado es posible únicamente a través de Jesucristo. Estos tres mensajes que son simbolizados por los tres ángeles, ocasionan una reforma que lleva al arrepentimiento y a la conversión. Las características son claras: “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús” (Apocalipsis 14:12).

Todos los que menosprecien este llamado de gracia sufrirán los anunciados castigos divinos, que serán derramados sobre ellos en las siete últimas plagas. Apocalipsis 16. La proclamación del triple mensaje angélico ha comenzado con el nacimiento del Movimiento Adventista y tendrá su conclusión con el fuerte pregón del tercer ángel.

El fuerte pregón
Creemos que el fuerte pregón del tercer ángel tuvo su inicio en el año 1888 en el congreso de Minneapolis con el mensaje “Cristo nuestra justicia”. Esto fue el comienzo de la “luz” del ángel de Apocalipsis 18:1-4.

“El tiempo de prueba está precisamente delante de nosotros, pues el fuerte pregón del tercer ángel ya ha comenzado en la revelación de la justicia de Cristo, el Redentor que perdona los pecados. Este es el comienzo de la luz del ángel cuya gloria llenará toda la tierra.” –Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 425.

“Cristo nuestra justicia” “… es el mensaje que Dios ordenó que fuera dado al mundo. Es el mensaje del tercer ángel, que ha de ser proclamado en alta voz y acompañado por el abundante derramamiento de su Espíritu.” –Testimonios para los Ministros, pág. 92.

Mientras la proclamación del tercer mensaje angélico crece hasta convertirse en un fuerte pregón, viene otro ángel para unirse a esta obra. El ángel que une su voz a la proclamación del tercer mensaje, alumbrará toda la tierra con su gloria. Así se predice una obra de extensión universal y de poder extraordinario… Esta obra será semejante a la que se realizó en el día de Pentecostés. Como la ‘lluvia temprana’ fue dada en tiempo de la efusión del Espíritu Santo al principio del ministerio evangélico, para hacer crecer la preciosa semilla, así la ‘lluvia tardía’ será dada al final de dicho ministerio para hacer madurar la cosecha.” –El Conflicto de los Siglos, pág. 669.

“El capítulo 18 de Apocalipsis indica el tiempo en que, por haber rechazado la triple amonestación de Apocalipsis 14:6-12, la iglesia alcanzará el estado predicho por el segundo ángel, y el pueblo de Dios que se encontrare aún en Babilonia, será llamado a separarse de la comunión de ésta. Este mensaje será el último que se dé al mundo y cumplirá su obra. … Pero Dios tiene aún un pueblo en Babilonia; y antes de que los juicios del cielo la visiten, estos fieles deben ser llamados para que salgan de la ciudad y que no tengan parte en sus pecados ni en sus plagas. De ahí que este movimiento esté simbolizado por el ángel que baja del cielo, alumbrando la tierra y denunciando con voz potente los pecados de Babilonia. Al mismo tiempo que este mensaje, se oye el llamamiento: ‘Salid de ella, pueblo mío’. Estas declaraciones, unidas al mensaje del tercer ángel, constituyen la amonestación final que debe ser dada a los habitantes de la tierra.” –El Conflicto de los Siglos, págs. 441, 662.

Creemos que este otro ángel, tiene una obra interna que hacer dentro del adventismo.

“Satanás ha ideado un estado de cosas por el cual la proclamación del mensaje del tercer ángel será detenida. Debemos precavernos de sus planes y métodos. No debe suavizarse el tono de la verdad, no debe disimularse el mensaje para este tiempo. El mensaje del tercer ángel debe ser fortalecido y confirmado. El capítulo dieciocho de Apocalipsis revela la importancia de presentar la verdad no en términos mesurados, sino con valentía y poder. Ha habido demasiados rodeos en la proclamación del mensaje del tercer ángel. El mensaje no ha sido dado tan clara y distintamente como debiera haber sido proclamado.” Evangelismo, pág. 171.

“El Señor actuará en esta obra final mucho más fuera del orden común de las cosas, y de una manera que será contraria a todos los planes humanos. Habrá entre nosotros personas que siempre querrán controlar la obra de Dios, y dictar hasta qué movimientos deben hacerse cuando la obra progresa bajo la dirección del ángel que se une al tercer ángel en el mensaje que ha ser dado al mundo. Dios utilizará formas y medios por los cuales se verá que él está tomando las riendas en sus propias manos. Los obreros se sorprenderán por los medios sencillos que él utilizará para realizar y perfeccionar su obra de justicia.” Testimonios para los Ministros, pág. 300.

“Después vi otro ángel poderoso, al que se ordenó que bajase a la tierra y uniese su voz a la del tercer ángel para dar fuerza y vigor a su mensaje. Ese ángel recibió gran poder y gloria, y al descender dejó toda la tierra iluminada con su gloria.” Primeros Escritos, pág. 277.

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