Autor: misionero (Página 4 de 27)

La reforma pro salud

Creemos que Dios creó perfecto al ser humano. Cuerpo, alma y espíritu pertenecen al Señor, y es su voluntad que las personas gocen de salud espiritual, mental y corporal. Por lo tanto, es nuestro deber observar las reglas divinas de salud, no sólo para nuestro bienestar, sino para poder servir mejor a la humanidad. Lucas 9:2; 1 Tesalonicenses 5:23, 24.

“La reforma pro salud es uno de los ramos de la gran obra que debe preparar un pueblo para la venida del Señor. Está tan estrechamente unida con el triple mensaje angélico como la mano con el cuerpo.” –Counsels on Health, págs. 20, 21.

Cuando el Creador asignó al ser humano su alimentación en el Paraíso, indicó cuál era la mejor base para ésta, a saber, la vegetariana. Los cereales, las frutas y los frutos oleaginosos forman la alimentación elegida por nuestro Creador. Génesis 1:29. Más tarde se añadieron las verduras. Génesis 3:18. Por lo tanto, nos abstenemos de todo tipo de carne (incluyendo aves, pescado y otras), de bebidas alcohólicas y con cafeína (por ejemplo: bebidas de Cola, chocolate, té, café), condimentos fuertes, quesos rancios y fétidos, tabaco, y todo tipo de estupefacientes. Desaconsejamos el uso combinado de leche y azúcar, por lo tanto, rechazamos el consumo de postres con estos ingredientes como helados, pasteles y otros. 1 Corintios 6:19, 20.

Creemos que la reforma pro salud es progresiva y se debe abandonar el consumo de huevos y lácteos lo antes posible.

Como creyentes adventistas recibimos también, en relación al mantenimiento de nuestra salud, mucha luz a través de los Testimonios del Espíritu de Profecía. En primera línea tenemos que mantener nuestro cuerpo saludable a través de productos alimenticios sanos, que fueron establecidos para la primera pareja humana, y mediante la aplicación de remedios naturales.
Somos contrarios al uso de medicamentos frecuentemente y contra la vacunación. Solo en casos de emergencia, se debe recurrir a esos métodos.

“Cuando se me mostró este asunto y vi los tristes resultados de la medicación con drogas, se me dijo que los adventistas del séptimo día deberían establecer instituciones de salud y descartar todas estas invenciones destructoras de la salud, y que los médicos deberían tratar a los enfermos basándose en los principios de la higiene. La mayor preocupación debería consistir en tener enfermeras bien preparadas y médicos de primera clase para educar “mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá”. Isaías 28:10.

“Enseñad a la gente a corregir los hábitos y las prácticas relacionados con la salud, recordando que una onza de prevención vale más que una libra de curación. Las conferencias y los cursos de estudio con referencia a este asunto demostrarán ser del más elevado valor.—Carta 17a, 1893.” Mensajes Selectos, tomos 2. pág. 320

Por el contrario, creemos fielmente en la siguiente declaración:
“El aire puro, el sol, la abstinencia, el descanso, el ejercicio, un régimen alimenticio conveniente, el agua y la confianza en el poder divino son los verdaderos remedios. Todos debieran conocer los agentes que la naturaleza provee como remedios, y saber aplicarlos.” –Ministerio de Curación, pág. 89.
Creemos que la violación de la reforma pro salud descalifica a los siervos para el ministerio.

La obra del anticristo

Creemos que el cuerno pequeño de la profecía de Daniel 7:25, se refiere al poder papal. La predicción sobre este poder “… pensará en cambiar los tiempos y la ley; …”, se ha cumplido.

Cambió la manera de computar el tiempo, pasando el inicio del día de la puesta del sol a la media noche y estableciendo un nuevo sistema de computar los meses y los años.

Además, adulteró la santa Ley de Dios, quitando el segundo que prohíbe la veneración y adoración de las imágenes.

El sábado, establecido en el cuarto mandamiento, se cambió por la introducción injustificada del primer día de la semana, el domingo, como día de reposo del estado y de la iglesia.

Anuló la prohibición de participar en derramamientos de sangre, lo que se nota viendo a sus seguidores, participando en guerras y luchas armadas.
El décimo mandamiento fue dividido en dos para restablecer de nuevo el número “diez”.

El último mensaje de misericordia

Creemos que como pueblo, hemos sido llamados a estudiar, comprender y proclamar lo revelado en los libros de Daniel y Apocalipsis.

“El libro de Apocalipsis, junto con el de Daniel, merece estudio especial. Todo maestro temeroso de Dios debe considerar cómo comprender y presentar más claramente el evangelio que nuestro Salvador en persona dio a conocer a su siervo Juan: ‘La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto’ (Apocalipsis 1:1). Nadie debe desanimarse al estudiar el Apocalipsis a causa de sus símbolos aparentemente místicos. ‘Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche’ (Santiago 1:5)” (La Educación, pág. 171).

De manera especial, Apocalipsis 14:6-12 constituye el último llamado de misericordia de Dios a la humanidad. Dependiendo de su aceptación o rechazo, el destino de cada alma se decide para vida eterna o condenación.
El mensaje del primer ángel señala el Evangelio eterno y anuncia que la hora del juicio ha llegado. Exhorta a todas las personas a temer al Dios Creador, a darle honra y adorarle (Apocalipsis 14:6, 7).

El mensaje del segundo ángel anuncia la caída de Babilonia. A través de los siglos se formaron falsos sistemas religiosos contrarios a las Escrituras que condujeron a una gran confusión (Babilonia).

Creemos que Babilonia representa de manera especial a la iglesia católica romana. De igual, manera, las Escrituras nos enseñan que esta organización religiosa, tiene hijas, que son iglesias que comparten sus enseñanzas y tradiciones: protestantismo apóstata.

El mensaje del tercer ángel señala las consecuencias de adorar al sistema religioso denominado la bestia (papado). Contiene la más terrible amenaza que Dios jamás haya dirigido a los seres humanos. La marca de la bestia (domingo), según Apocalipsis 14:9-12, se encuentra en contraposición al cuarto mandamiento (sábado) de la Biblia. Éxodo 20:8-11. La atención de la humanidad es dirigida a la Ley de Dios y especialmente al mandamiento del sábado (el sello de Dios).

El propósito de este último mensaje de gracia es señalar a la humanidad la validez de todos los Diez Mandamientos de Dios y preparar a un pueblo para la segunda venida de Jesucristo. También señala que la hora del juicio ha comenzado, y la liberación de la culpa del pecado es posible únicamente a través de Jesucristo. Estos tres mensajes que son simbolizados por los tres ángeles, ocasionan una reforma que lleva al arrepentimiento y a la conversión. Las características son claras: “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús” (Apocalipsis 14:12).

Todos los que menosprecien este llamado de gracia sufrirán los anunciados castigos divinos, que serán derramados sobre ellos en las siete últimas plagas. Apocalipsis 16. La proclamación del triple mensaje angélico ha comenzado con el nacimiento del Movimiento Adventista y tendrá su conclusión con el fuerte pregón del tercer ángel.

El fuerte pregón
Creemos que el fuerte pregón del tercer ángel tuvo su inicio en el año 1888 en el congreso de Minneapolis con el mensaje “Cristo nuestra justicia”. Esto fue el comienzo de la “luz” del ángel de Apocalipsis 18:1-4.

“El tiempo de prueba está precisamente delante de nosotros, pues el fuerte pregón del tercer ángel ya ha comenzado en la revelación de la justicia de Cristo, el Redentor que perdona los pecados. Este es el comienzo de la luz del ángel cuya gloria llenará toda la tierra.” –Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 425.

“Cristo nuestra justicia” “… es el mensaje que Dios ordenó que fuera dado al mundo. Es el mensaje del tercer ángel, que ha de ser proclamado en alta voz y acompañado por el abundante derramamiento de su Espíritu.” –Testimonios para los Ministros, pág. 92.

Mientras la proclamación del tercer mensaje angélico crece hasta convertirse en un fuerte pregón, viene otro ángel para unirse a esta obra. El ángel que une su voz a la proclamación del tercer mensaje, alumbrará toda la tierra con su gloria. Así se predice una obra de extensión universal y de poder extraordinario… Esta obra será semejante a la que se realizó en el día de Pentecostés. Como la ‘lluvia temprana’ fue dada en tiempo de la efusión del Espíritu Santo al principio del ministerio evangélico, para hacer crecer la preciosa semilla, así la ‘lluvia tardía’ será dada al final de dicho ministerio para hacer madurar la cosecha.” –El Conflicto de los Siglos, pág. 669.

“El capítulo 18 de Apocalipsis indica el tiempo en que, por haber rechazado la triple amonestación de Apocalipsis 14:6-12, la iglesia alcanzará el estado predicho por el segundo ángel, y el pueblo de Dios que se encontrare aún en Babilonia, será llamado a separarse de la comunión de ésta. Este mensaje será el último que se dé al mundo y cumplirá su obra. … Pero Dios tiene aún un pueblo en Babilonia; y antes de que los juicios del cielo la visiten, estos fieles deben ser llamados para que salgan de la ciudad y que no tengan parte en sus pecados ni en sus plagas. De ahí que este movimiento esté simbolizado por el ángel que baja del cielo, alumbrando la tierra y denunciando con voz potente los pecados de Babilonia. Al mismo tiempo que este mensaje, se oye el llamamiento: ‘Salid de ella, pueblo mío’. Estas declaraciones, unidas al mensaje del tercer ángel, constituyen la amonestación final que debe ser dada a los habitantes de la tierra.” –El Conflicto de los Siglos, págs. 441, 662.

Creemos que este otro ángel, tiene una obra interna que hacer dentro del adventismo.

“Satanás ha ideado un estado de cosas por el cual la proclamación del mensaje del tercer ángel será detenida. Debemos precavernos de sus planes y métodos. No debe suavizarse el tono de la verdad, no debe disimularse el mensaje para este tiempo. El mensaje del tercer ángel debe ser fortalecido y confirmado. El capítulo dieciocho de Apocalipsis revela la importancia de presentar la verdad no en términos mesurados, sino con valentía y poder. Ha habido demasiados rodeos en la proclamación del mensaje del tercer ángel. El mensaje no ha sido dado tan clara y distintamente como debiera haber sido proclamado.” Evangelismo, pág. 171.

“El Señor actuará en esta obra final mucho más fuera del orden común de las cosas, y de una manera que será contraria a todos los planes humanos. Habrá entre nosotros personas que siempre querrán controlar la obra de Dios, y dictar hasta qué movimientos deben hacerse cuando la obra progresa bajo la dirección del ángel que se une al tercer ángel en el mensaje que ha ser dado al mundo. Dios utilizará formas y medios por los cuales se verá que él está tomando las riendas en sus propias manos. Los obreros se sorprenderán por los medios sencillos que él utilizará para realizar y perfeccionar su obra de justicia.” Testimonios para los Ministros, pág. 300.

“Después vi otro ángel poderoso, al que se ordenó que bajase a la tierra y uniese su voz a la del tercer ángel para dar fuerza y vigor a su mensaje. Ese ángel recibió gran poder y gloria, y al descender dejó toda la tierra iluminada con su gloria.” Primeros Escritos, pág. 277.

El santuario celestial y el juicio investigador

Creemos que siempre ha sido el propósito de Dios, habitar en medio de su pueblo. Como parte de ese plan, en la antigüedad, ordenó que se le construyera un santuario. (Éxodo 25:8)

El santuario terrenal se dividía en el atrio, el lugar santo y el lugar santísimo. En el atrio se presentaban los sacrificios. Hebreos 9:1-7. A través de la sangre de los sacrificios el pecado era transferido al santuario, el cual era, por lo tanto, contaminado. Los sacrificios que se hacían a causa del pecado, señalaban a Jesús, “… El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Los sacerdotes eran instrumentos escogidos como mediadores entre Dios y los seres humanos.

Una vez al año, en el gran día de la expiación, el santuario era purificado. El sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo y asperjaba la sangre de la ofrenda por el pecado delante y sobre el arca del pacto. De esta manera se cumplían los requerimientos de la ley. Romanos 6:23. Después, como mediador, tomaba los pecados sobre sí y los llevaba afuera del santuario, donde eran colocados sobre un macho cabrío vivo el cual era llevado luego al desierto. Mediante este ceremonial se reconciliaba al pueblo, y el santuario era purificado. (Levítico 16:15, 16, 20-22.)

Este santuario en la tierra tenía su original en el cielo, en el cual Jesús es hoy el Sumo Sacerdote. Únicamente a través de su servicio mediador el creyente puede obtener el perdón, la justificación y la santificación. (1 Timoteo 2:5, 6; Hebreos 8:1-5; 9:11, 12, 15; Apocalipsis 11:19.)

“El santuario en el cielo es el centro mismo de la obra de Cristo en favor de los hombres. Concierne a toda alma que vive en la tierra. Nos revela el plan de la redención, nos conduce hasta el fin mismo del tiempo y anuncia el triunfo final de la lucha entre la justicia y el pecado. La intercesión de Cristo por el hombre en el santuario celestial es tan esencial para el plan de la salvación como lo fue su muerte en la cruz. Con su muerte dio principio a aquella obra para cuya conclusión ascendió al cielo después de su resurrección. Por la fe debemos entrar velo adentro, ‘donde entró por nosotros como precursor Jesús’ (Hebreos 6:20).” –El Conflicto de los Siglos, pág. 543.

El juicio investigador

Creemos que las 2.300 tardes y mañanas de Daniel 8:14 representan un período de tiempo específico que llega hasta el tiempo del fin. Según el principio de un día por año, conforme al cual en las interpretaciones proféticas un día equivale a un año (Números 14:34; Ezequiel 4:6), los 2.300 días son años reales.

De acuerdo con Daniel 9:24-27, este tiempo se inició con el tercer decreto para la reconstrucción de Jerusalén, emitido por el rey Artajerjes en el año 457 A.C. De esta cadena profética, la más larga de la Biblia, están separadas 70 semanas (es decir, 490 años). Este tiempo estaba destinado al pueblo judío y finalizó en el año 34 D.C., mientras que los restantes 1.810 años nos llevan al año 1844, “el tiempo del fin” (Daniel 8:17). En este año Jesús concluyó su servicio en el Lugar Santo y lo inició como Sumo Sacerdote en el lugar Santísimo.

“Como en el servicio típico había una obra de expiación al fin del año, así también, antes de que la obra de Cristo para la redención de los hombres se complete, queda por hacer una obra de expiación para quitar el pecado del santuario. Este es el servicio que empezó cuando terminaron los 2.300 días. Entonces, así como lo había anunciado Daniel el profeta, nuestro Sumo Sacerdote entró en el lugar santísimo, para cumplir la última parte de su solemne obra: la purificación del santuario. … En el rito típico, sólo aquellos que se habían presentado ante Dios arrepintiéndose y confesando sus pecados, y cuyas iniquidades eran llevadas al santuario por medio de la sangre del holocausto, tenían participación en el servicio del día de las expiaciones. Así en el gran día de la expiación final y del juicio, los únicos casos que se consideran son los de quienes hayan profesado ser hijos de Dios. … Acompañado por ángeles celestiales, nuestro gran Sumo Sacerdote entra en el lugar santísimo, y allí, en la presencia de Dios, da principio a los últimos actos de su ministerio en beneficio del hombre, a saber, cumplir la obra del juicio y hacer expiación por todos aquellos que resulten tener derecho a ella.” –El Conflicto de los Siglos, págs. 474, 534.

Conforme al servicio en el santuario terrenal, Jesús inició en ese tiempo en el Lugar Santísimo del santuario celestial la obra final. Al mismo tiempo se efectúa el juicio investigador (Daniel 7:9, 10, 13), se decide quién de los muchos que descansan en la tierra es digno de tomar parte en la resurrección para vida y quién de entre los vivos para la transformación y entrada en la gloria eterna; la clausura de este servicio de expiación es al mismo tiempo el fin del tiempo de gracia.

La predicación del evangelio

Creemos en el mandato bíblico: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:18-20).

Todos los miembros de iglesia y las visitas regulares de buen testimonio, están en la obligación de llevar la Verdad Presente a sus familiares, amigos, vecinos y hasta lo último de la tierra. Para esto, el Ministerio, les capacitará mediante un Departamento Misionero. (Mateo 11:29, 30; 24:14; Marcos 16:15, 16; Hechos 1:8; Apocalipsis 14:6-12.)

Diezmo y ofrendas

Creemos que Dios es el dueño de todas las cosas. “De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan” (Salmo 24:1). En su grande amor, nuestro Padre Celestial, nos bendice de manera abundante y nos ha dado el privilegio de contribuir al avance la obra, mediante la devolución del diezmo y las ofrendas.

El diezmo sirve para el sostenimiento de los mensajeros que se encuentran al servicio de la obra de Dios y para la difusión del Evangelio. Ya que el diezmo es propiedad de Dios, el Señor considera la retención del mismo como robo. (Génesis 28:22; Nehemías 13:10-12; Malaquías 3:6-12; Mateo 23:23; Hebreos 7:4-9; 1 Corintios 9:13, 14.)

“El plan de Dios en el sistema del diezmo es bello en su sencillez y equidad. Todos pueden aceptarlo con fe y valor, porque su origen es divino. En él se combinan la sencillez y la utilidad, y no requiere profundo saber para comprenderlo y ejecutarlo. Todos pueden sentir que les es posible hacer una parte en promover la preciosa obra de salvación. Cada hombre, mujer y joven puede hacerse tesorero del Señor, y puede ser un agente para suplir las demandas hechas a la tesorería.” –Obreros Evangélicos, pág. 235.

“Además del diezmo, el Señor exige las primicias de todas nuestras ganancias.” –Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 35.
Creemos que debemos contribuir con ofrendas, tales como: literatura, pobres, jóvenes y otras que determine la iglesia local. La fidelidad y exactitud en la entrega de los diezmos y ofrendas nos da la posibilidad de crecer en el amor, nos ayuda a vencer el egoísmo y la codicia, y serán recompensadas con la bendición del cielo. 2 Corintios 9:6, 7; Hechos 20:35.

El juramento

Creemos de acuerdo a la Palabra de Dios que un juramento falso o innecesario es abominable a Dios. Mateo 5:34-37; Santiago 5:12.

Generalmente la palabra del verdadero creyente es, “Si, si; no, no”. Sin embargo, en concordancia con el Evangelio, el juramento necesario, es decir, llamar a Dios como testigo que lo que se ha dicho es la verdad, es permitido por Dios. Romanos 1:9; Deuteronomio 6:13; El Discurso Maestro de Jesucristo, págs. 58-61.

Las autoridades

Creemos que las autoridades son ordenadas por Dios, y como instrumentos de Dios, tienen el deber de proteger el bien y castigar el mal. (Romanos 13:3, 4.)

Por lo tanto, nos sentimos obligados a cumplir nuestros deberes hacia ellas, mientras no seamos obligados a transgredir los mandamientos de Dios. (Hechos 4:19; 5:29.) Jesús dijo: “Dad a César lo que es de César” (Mateo 22:21), y de acuerdo con esto, pagamos nuestros impuestos y contribuciones.

Creemos, además, que es necesario orar por las autoridades para que reine la paz y el orden entre los seres humanos; de modo que cada uno tenga libertad de vivir conforme a su fe, y la proclamación del Evangelio de Cristo no sea obstaculizada. (1 Timoteo 2:1, 2.)

Sobre la participación en el ejército, guerras y luchas armadas
De acuerdo al sexto mandamiento, “No matarás” (Éxodo 20:13), y la doctrina de Jesús, no podemos, como seguidores suyos, tomar parte en ningún tipo rebelión, derramamiento de sangre o guerra. Somos objetores de conciencia.

Sobre el voto y la política
Creemos que como pueblo, nuestra ciudadanía está en el cielo (Juan 17:16; Filipenses 3:20; Hebreos 11:10, 13-16; Juan 18:36)

Siguiendo el ejemplo de Jesús (Juan 13:15) nos negamos a participar en política, elecciones y votaciones de carácter político terrenal.

“Una y otra vez se había pedido a Cristo que decidiese cuestiones legales y políticas; pero él se negaba a intervenir en asuntos temporales…. Cristo estaba en nuestro mundo como la Cabeza del gran reino espiritual que había venido a establecer,—el reino de justicia. Su enseñanza presentaba claramente los principios ennoblecedores y santificadores que rigen este reino. El mostraba que la justicia, la misericordia y el amor son las potencias predominantes en el reino de Jehová.” Obreros Evangélicos, pág. 422

“El gobierno bajo el cual Jesús vivía era corrompido y opresivo; por todos lados había abusos clamorosos: extorsión, intolerancia y crueldad insultante. Sin embargo, el Salvador no intentó hacer reformas civiles, no atacó los abusos nacionales ni condenó a los enemigos nacionales. No intervino en la autoridad ni en la administración de los que estaban en el poder. El que era nuestro ejemplo se mantuvo alejado de los gobiernos terrenales. No porque fuese indiferente a los males de los hombres, sino porque el remedio no consistía en medidas simplemente humanas y externas. Para ser eficiente, la cura debía alcanzar a los hombres individualmente, y debía regenerar el corazón.

“No por las decisiones de los tribunales o los consejos o asambleas legislativas, ni por el patrocinio de los grandes del mundo, ha de establecerse el reino de Cristo, sino por la implantación de la naturaleza de Cristo en la humanidad por medio de la obra del Espíritu Santo.” El Deseado de Todas las Gentes, págs. 470-471

En los países donde el voto es obligatorio, en obediencia a las leyes de los hombres, pero conforme a los mandatos de nuestra conciencia, anulamos el voto o lo dejamos en blanco.

“¿Qué hemos de hacer, pues? Dejar a un lado las cuestiones políticas. Hay una gran viña que cultivar; pero mientras los creyentes trabajen entre los incrédulos, no han de parecer mundanos. No han de pasar su tiempo hablando de política ni desempeñando parte en ella; porque al hacerlo darían al enemigo oportunidad de penetrar y causar divergencia y discordancia. Los hijos de Dios han de separarse de la política, de cualquier alianza con los incrédulos. No toméis parte en las luchas políticas. Separaos del mundo, y evitad de introducir en la iglesia o la escuela ideas que conducirán a contención y desorden. La disensión es el veneno moral introducido en el sistema por seres humanos egoístas.” Consejos para la Iglesia, pág. 575-576

Juicios entre hermanos
Creemos que la Biblia y los Testimonios, prohíben a los hermanos, resolver sus asuntos ante las autoridades judiciales. Los problemas entre miembros, deben ser resueltos en la iglesia local. (I Corintios 6:1-7)

“Cuando surgen problemas en la iglesia no debemos buscar la ayuda de abogados que no pertenecen a nuestra fe. Dios no desea que presentemos las dificultades de la iglesia a los que no le temen. El no quiere que dependamos de la ayuda de los que no obedecen sus mandamientos. Los que confían en tales consejeros muestran que no tienen fe en Dios. Por su falta de fe, el Señor resulta grandemente deshonrado, y la conducta de esas personas le produce un gran perjuicio a ellos mismos. Al recurrir a los no creyentes para que arreglen dificultades que surgen en la iglesia se están mordiendo y devorando unos a otros, para que “os consumáis unos a otros”. Gálatas 5:15.” Mensajes Selectos, tomo 3, pág. 342

“Estos hombres ponen a un lado el consejo que Dios ha dado, y hacen precisamente las cosas que Dios les ha dicho que no hagan. Muestran que han escogido al mundo como su juez, y en el cielo sus nombres están registrados como uno con los incrédulos. Cristo es crucificado de nuevo, y expuesto a la vergüenza pública. Sepan estos-“ Mensajes Selectos, tomo 3, pág. 342

El Espíritu de Profecía

Creemos que en el Antiguo y en el Nuevo Testamento Cristo habló a su iglesia por medio de sus profetas. 2 Crónicas 20:20; 2 Pedro 1:19-21; Hebreos 1:1-3; Amos 3:7.

Las enseñanzas impartidas por el don de profecía tienen su origen en el cielo, y son la voz de Dios a su pueblo. El Señor ha dado este don a su iglesia para que sea respetado y obedecido, y llega a nosotros bajo la dirección del Espíritu Santo.

Creemos que en la obra de perfeccionar la unidad de los santos y en cumplimiento de las profecías bíblicas sobre la verdadera iglesia del tiempo del fin, Dios restauró el don de profecía mediante el ministerio de Elena G. de White, llamándola como su mensajera para los últimos días. (Efesios 4:8-11; 1 Tesalonicenses 5:20, 21; Apocalipsis 12:17 y 19:10)

Todas las características que identifican a un profeta llamado por el Señor, como fidelidad a la Palabra de Dios, fe en Jesús como Salvador, reconocimiento de los Diez Mandamientos y el fruto del Espíritu Santo, las encontramos en la vida y obras de esta mensajera de Dios; y su posición en relación a la Biblia la explica ella misma con las siguientes palabras:

“En su Palabra, Dios comunicó a los hombres el conocimiento necesario para la salvación. Las Santas Escrituras deben ser aceptadas como dotadas de autoridad absoluta y como revelación infalible de su voluntad. Constituyen la regla del carácter; nos revelan doctrinas, y son la piedra de toque de la experiencia religiosa. ‘Toda la Escritura es inspirada por Dios; y es útil para enseñanza, para reprensión, para corrección, para instrucción en justicia; a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, estando cumplidamente instruido para toda obra buena’ (2 Timoteo 3:16, 17, V.M.).” –El Conflicto de los Siglos, pág. 9.

En la iglesia de Dios han habido épocas en las que no sólo los hombres fueron llamados, sino también mujeres fieles para transmitir al pueblo de Dios mensajes y amonestaciones de importancia para la vida y la salvación.
41

Por ejemplo: María (Éxodo 15:20), Débora (Jueces 4:4), Hulda (2 Reyes 22:14-16), Ana (Lucas 2:36), las hijas de Felipe (Hechos 21:9).

Por lo tanto, la verdadera iglesia estimará altamente este don, y recibirá y obedecerá con gratitud las enseñanzas que el Señor ha dado. Cuando una iglesia desestima o menosprecia este don, menosprecia el camino por el cual Dios desea conducirla con seguridad y bendecirla. Proverbios 29:18; 2 Crónicas 20:20.

Como pueblo, prestamos seria atención a las siguientes advertencias:

“Satanás está… constantemente haciendo fuerza por introducir lo espurio a fin de apartar de la verdad. Precisamente, el último engaño de Satanás se hará para que no tenga efecto el testimonio del Espíritu de Dios. “Sin profecía el pueblo será disipado” (Proverbios 29:18, versión Valera antigua). Satanás trabajará hábilmente en diferentes formas y mediante diferentes instrumentos para perturbar la confianza del pueblo remanente de Dios en el testimonio verdadero.—Carta 12, 1890. Mensajes Selectos, tomo 1, págs. 54-55

“Se encenderá un odio satánico contra los testimonios. La obra de Satanás será perturbar la fe de las iglesias en ellos por esta razón: Satanás no puede disponer de una senda tan clara para introducir sus engaños y atar a las almas con sus errores si se obedecen las amonestaciones y reproches del Espíritu de Dios.—Carta 40, 1890.” Mensajes Selectos, tomo 1, págs. 55

“Vi el estado de algunos que se adherían a la verdad presente pero que no hacían caso de las visiones—la forma que el Señor había escogido para enseñar, en algunos casos, a los que erraban en la verdad bíblica. Vi que los que atacaban las visiones no atacaban al gusano—al débil instrumento mediante el cual hablaba Dios—sino al Espíritu Santo. Vi que era una cosa pequeña hablar contra el instrumento, pero que era peligroso menospreciar las palabras de Dios. Vi que si ellos estaban en error y Dios quería mostrarles sus errores por medio de visiones, y ellos desdeñaban las enseñanzas de os por medio de visiones, quedarían abandonados para que siguieran sus propios caminos y corrieran en la senda del error y pensaran que estaban en lo correcto hasta que se dieran cuenta demasiado tarde. Entonces, en el tiempo de angustia, los oí clamar a Dios en agonía: “¿Por qué no nos mostraste nuestro error para que pudiéramos haber hecho lo correcto y hubiéramos estado listos para este tiempo?” Entonces un ángel los señaló y dijo: “Mi Padre enseñó, pero no quisisteis ser enseñados. Habló mediante visiones, pero desdeñasteis su voz y él os abandonó a vuestros propios caminos para que estuvierais satisfechos con vuestras propias obras” Mensajes Selectos, tomo 1, pág. 45

La santidad del matrimonio

Creemos que el matrimonio ha sido instituido por Dios y que es bendecido y santificado desde el paraíso hasta el fin del mundo (Génesis 2:24; Hebreos 13:4; Efesios 5:22-23)

“De manera que la institución del matrimonio tiene como su autor al Creador del Universo. … Fue una de las primeras dádivas de Dios al hombre, y es una de las dos instituciones que, después de la caída, llevó Adán consigo al salir del paraíso.” –Patriarcas y Profetas, pág. 27.

Dios lo creó: a) para que el hombre y la mujer se ayuden y complementen uno a otro en amor (Génesis 2:18); b) para que se reproduzca la raza humana (Génesis 1:27, 28). c) para evitar el adulterio y la fornicación (1 Corintios 7:1-9)

El matrimonio es un pacto que debe ser basado en el amor y la fidelidad de por vida entre un hombre y una mujer. Mateo 19:4; Malaquías 2:14 última parte.

Dios estableció el matrimonio en los principios de la abnegación, el amor, el aprecio, el respeto, la disposición al sacrificio y la responsabilidad. El hombre fue creado primero; él es el guía natural y soporte de la familia. La esposa debe respetar el liderazgo del esposo, pero éste debe amar a su esposa como Cristo amó a su iglesia, por la cual dio su vida. Efesios 5:23, 25.

El matrimonio verdadero constituye, por lo tanto, una unidad espiritual, mental y corporal: armonía de fe, corazón y cuerpo. La mujer y el hombre forman una carne. Génesis 2:24; Mateo 19:5, 6.

Creemos que es la voluntad de Dios que el hombre tenga una sola mujer y que la mujer tenga un solo marido (Mateo 19:4-6; 1 Corintios 6:16)

Creemos que los cristianos deben observar el principio de la temperancia, de modo que sus fuerzas físicas y mentales no sean sacrificadas en el altar de la pasión y las bajas concupiscencias carnales. Los consejos dados en este sentido, en la Palabra de Dios, nos indican el camino de la pureza y de una vida agradable al Señor. 1 Tesalonicenses 4:3-5.

Creemos que los miembros de iglesia no deben contraer matrimonio con miembros de otras denominaciones o incrédulos, ya que las Sagradas Escrituras consideran tal matrimonio como pecado. Deuteronomio 7:3, 4, 6; 2 Corintios 6:14, 15. Y es un motivo, de expulsión. (Josué 23:12; Nehemías 13:23-28)

La relación entre esposos
“En la Biblia, el carácter sagrado y permanente de la relación que existe entre Cristo y su iglesia está representado por la unión del matrimonio.
33

El Señor se ha unido con su pueblo en alianza solemne, prometiendo él ser su Dios, y el pueblo a su vez comprometiéndose a ser suyo y sólo suyo.” Conflicto de los Siglos, 431.

“Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne, ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada.” Génesis 2.21-23

El registro inspirado nos informa que: “después de la creación de Adán, toda criatura viviente fue traída ante su presencia para recibir un nombre, vio que a cada uno se le había dado una compañera, pero entre todos ellos no había ayuda idónea para él. Entre todas las criaturas que Dios había creado en la tierra, no había ninguna igual al hombre. Y dijo Dios: no es bueno que el hombre esté solo, harele ayuda idónea para él (Génesis 2.18) No existía nadie de la misma naturaleza y forma a quién amar y de quién ser amado. Dios mismo dio a Adán una compañera.” Patriarcas y Profetas, pág. 26

Creados para ser iguales y complementarse
“Eva fue creada de una costilla tomada del costado de Adán; este hecho significa que ella no debía dominarle como cabeza, ni tampoco debía ser humillada y hollada bajo sus plantas como un ser inferior, sino que más bien debía estar a su lado como su igual, para ser amada y protegida por él.” Patriarcas y Profetas, pág. 27

Un lamentable cambio
“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” Génesis 3.6
Desastrosas fueron los resultados de esa separación, el plan de Dios para la santa pareja fue trastornado por su desobediencia. Un cambio se habría de producir.

“A la mujer dijo: multiplicaré en gran manera los dolores en tu preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.” Génesis 3.16

“En la creación Dios la había hecho igual a Adán. Si hubiesen permanecido obedientes a Dios, en concordancia con su gran ley de amor, siempre hubieran estado en mutua armonía; pero el pecado había traído discordia, y ahora la unión y la armonía podían mantenerse sólo mediante la sumisión del uno al otro.” Patriarcas y Profetas, pág. 42

De allí en adelante, el varón sería la cabeza de la mujer:
“Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.” Efesios 5.23
“Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.” 1 Corintios 11.3

Comentando este cambio, dice la Mensajera del Señor:
“El esposo es la cabeza de la familia, como Cristo es la cabeza de la Iglesia y cualquier actitud asumida por la esposa que pueda disminuir su influencia y degradar su posición digna y responsable, desagrada a Dios. Es deber de la esposa renunciar a sus deseos y voluntad, a favor de su esposo. Ambos deben saber renunciar a sus gustos, pero la Palabra de Dios da la preferencia al criterio del esposo. Y la esposa no perderá dignidad al ceder a aquel a quien eligió por consejero y protector.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 106

“Como mujeres, debemos recordar que el Señor nos ha creado sujetas a nuestro marido. Él es la cabeza. Nuestro juicio, nuestra manera de ver las cosas y nuestras razones deben concordar con la de él hasta donde sea posible. En caso que no fuera posible, la Palabra de Dios da preferencia al marido, siempre que no se trate de un asunto de conciencia. Debemos someternos a la cabeza.” Testimonios acerca de Conducta Sexual, Adulterio, y Divorcio, pág. 32.

Dios desaprueba el feminismo
“Los que se sienten llamados a unirse al movimiento en favor de los derechos de las mujeres y la así llamada reforma del vestido, sería mejor que cortaran su conexión con el mensaje del tercer ángel. El espíritu que acompaña al uno no puede estar en armonía con el otro. Las Escrituras hablan con claridad acerca de las relaciones y los derechos de los hombres y mujeres.” Testimonios para la Iglesia, tomo 1, pág. 373

Sin embargo, aún en esta condición, Dios estableció principios que deben gobernar la relación entre cónyuges, para mantener estable la relación y en armonía. Así, juntos ir por el camino de la felicidad y la vida eterna.

Ni machismo ni feminismo
Hoy día, se habla de machismo y feminismo, ambos bandos luchan para demostrar la supremacía de un sexo por encima del otro, pero esto va claramente en contra de las indicaciones que Dios nos ha dado a través de su Palabra.

Dice el Apóstol Pablo: “Someteos unos a otros en el temor de Dios Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su esposa como así mismo; y la mujer respete a su marido.” Efesios 5.21, 32

“Ninguno de los dos debe tratar de dominar. El Señor ha presentado los principios que deben guiarnos. El esposo debe amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia. La mujer debe respetar y amar a su marido. Ambos deben cultivar un espíritu de bondad, y estar bien resueltos a nunca perjudicarse ni causarse penas el uno al otro.” Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 96

“Ame cada uno de ellos al otro antes de exigir que el otro le ame. Cultive lo más noble que haya en sí y esté pronto a reconocer las buenas cualidades del otro. El saberse apreciado es un admirable estímulo y motivo de satisfacción…Ni el marido ni la mujer deben pensar en ejercer gobierno arbitrario uno sobre otro. No intentéis imponer vuestros deseos uno a otro. No podéis hacer esto y conservar el amor mutuo. Sed bondadosos, pacientes, indulgentes, considerados y corteses. Mediante la gracia de Dios podéis haceros felices el uno al otro, tal como lo prometisteis al casaros.” El Ministerio de Curación, págs. 279, 280.

Consejos a las mujeres
“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es la cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así, como la iglesia está sujeta a Cristo; así también las casadas lo estén a su marido en todo.” Efesios 5.21-24 11
“Asimismo vosotras mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabras por la conducta de sus esposas considerando vuestra conducta casta y respetuosa.” I Pedro 3.1-2

“Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de sus casas, buenas, sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.” Tito 2:4-5

“Dios le ha asignado a la mujer su misión; y si ella, humildemente, pero del mejor modo que pueda, hace de su hogar un cielo, cumpliendo con sus obligaciones para con su esposo e hijos fiel y amorosamente, tratando de hacer que su vida útil, pura y virtuosa emane continuamente una luz santa para iluminar a los que la rodean, está haciendo la obra que su Maestro le encomendó, y escuchará de sus divinos labios las palabras: Bien, buen siervo fiel, entra en el gozo de tu Señor.” Testimonios para la Iglesia, tomo II, pág. 414

Estos consejos nos hablan de la sumisión que debe existir por parte de la mujer hacia el varón, sin embargo, la Palabra nos habla claramente de como el varón debe corresponder a dicha sumisión, y como debe ganarse el cariño y respeto hacia su mujer mediante un trato amable y cortés como es digno de un cristiano sincero que ama a Dios y consecuentemente a su esposa.

Consejos a los varones:
“Vosotros maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” I Pedro 3.7
37

“Maridos amad a vuestras mujeres, así como Cristo amo a la iglesia, y se entregó a si mismo por ella Así también los maridos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne.” Efesios 5.25, 28-31

“Si quiere que lo ame (la esposa), debe primeramente ganar ese amor manifestándolo por medio de la ternura expresada en palabras y hechos. Tiene a su cargo la felicidad de su esposa.” Testimonios sobre Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio, pág. 34

“No debe volver (el esposo) a la casa con la frente ceñuda, sino que su presencia debiera brindar alegría a la familia y estimular a la esposa a mirar hacia arriba y creer en Dios.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, págs. 105-106

“No es amor puro el que impulsa a un hombre a hacer de su esposa un instrumento que satisfaga su concupiscencia. Es expresión de las pasiones animales que claman por ser satisfechas.” Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 265

Los matrimonios raciales mixtos
Conforme a los testimonios, desaconsejamos los matrimonios raciales mixtos.
“Constituimos una sola hermandad. Debemos actuar con nobleza y valor ante la vista de Dios y nuestro Salvador, no importa qué sea lo que perdamos o lo que ganemos. Como cristianos que aceptamos el principio de que todos los hombres, blancos y negros, son libres e iguales, adhirámonos a este principio, y no demostremos cobardía frente al mundo y los seres celestiales. Deberíamos tratar a los hombres de color con el mismo respeto con que tratamos a los blancos. Y mediante nuestras palabras y nuestro ejemplo podemos convertir a otros a esta manera de pensar. Pero hay una objeción contra el casamiento de los miembros de la raza blanca con los de la negra. Todos deberían considerar que no tienen derecho a imponer sobre sus descendientes aquello que los pondría en desventaja; no tienen derecho a darles como herencia una condición que los sometería a una vida de humillación. Los hijos de estos matrimonios mixtos sienten rencor hacia los padres que les dieron esa herencia para toda la vida. Por esta razón, si no hubiera otras, no debería haber casamientos entre los miembros de la raza blanca y la de color (Manuscrito 7, 1896).” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 394

“En respuesta a preguntas formuladas acerca de la conveniencia de los casamientos mixtos entre los jóvenes cristianos pertenecientes a las razas blanca y negra, quiero decir que este asunto me fue presentado en mi experiencia pasada, y según la instrucción que el Señor me dio, no debería darse este paso, porque con toda seguridad producirá controversias y confusión. Siempre he dado este mismo consejo. Entre nuestro pueblo no debería estimularse esta clase de casamientos. Que el hermano de color se case con una hermana de color que sea digna, que ame a Dios y guarde sus mandamientos. Que la hermana blanca que piensa unirse en matrimonio con el hermano de color, rehúse dar ese paso, porque la dirección del Señor no se manifiesta en ese sentido.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 395

El divorcio y recasamiento
Como reformadores adventistas, creemos que: “En el tiempo del fin, ha de ser restaurada toda institución divina. Debe repararse la brecha, o portillo, que se hizo en la ley cuando los hombres cambiaron el día de reposo. El pueblo remanente de Dios, los que se destacan delante del mundo como reformadores, deben demostrar que la ley de Dios es el fundamento de toda reforma permanente, y que el sábado del cuarto mandamiento debe subsistir como monumento de la creación y recuerdo constante del poder de Dios.” Profetas y Reyes, 501.

El divorcio no está en conformidad con la voluntad de Dios (Malaquías 2: 16; Mateo 19:6-8; Marcos 10:9-12; 1 Corintios 7:10-11)

Solamente en el caso de divorcio y persecución por una parte del matrimonio, o sea por la parte incrédula contra el creyente, habla la Biblia de la posibilidad de separarse y de no volverse a casar, hasta la muerte de la otra parte (1 Corintios 7:12,13,15)

El voto matrimonial une “… los destinos de dos personas con vínculos que sólo la muerte puede cortar”. –Joyas de los Testimonios, tomo 1, pág. 577.

Por el hecho de no recasarse, se prueba que el motivo del divorcio era un cargo de conciencia y no pecaminoso adulterio, con el deseo de casarse con otro. (1 Corintios 7:10; 39; Romanos 7:1-3)

Además, creemos que el matrimonio tiene que hacer tanto en lo civil (Romanos 13:1) como ante la iglesia. Los que viene casados del mundo, ya sea por lo civil o de otra iglesia, son considerados a todo efecto como matrimonio válido.

También todos los que quieran contraer matrimonio, después de profunda meditación, tendrán que consultar con Dios, sus padres o sustitutos y con los dirigentes de la iglesia, siguiendo, a las exigencias del quinto mandamiento y el ejemplo de los hombres de fe de la antigüedad. Esto, para el matrimonio y para la iglesia del fin, una gran bendición.

La soltería
La Biblia no condena el quedarse soltero, por el contrario, el apóstol Pablo lo pone como algo deseable (1 Corintios 7:7), ya que permite servir sin impedimento al Señor (1 Corintios 7:32-35) Sin embargo, si Dios no les ha dado el don de continencia, es mejor que se casen. (1 Corintios 7:1-2)

Hay que tener cuidado, de no presionar a los solteros. Los testimonios nos señalan: “Los libros del cielo están cargados con las desgracias, la perversidad y los abusos que se esconden bajo el manto del matrimonio. Por esto quisiera aconsejar a los jóvenes en edad de casarse que no se apresuren en la elección de su cónyuge.” Hogar cristiano, pág. 35

Página 4 de 27

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén