Autor: misionero (Página 3 de 27)

Declaración a la hora del bautismo

¿Mi querido hermano ——-, declara usted públicamente su fe en el Señor Jesucristo, que ha renunciado al mundo y al pecado y que desea unirse a la iglesia de Dios comprometiéndose a guardar todas las cosas, que constituyen la fe una vez dada a los santos? ——- Conforme al mandato de Jesucristo, tengo el privilegio de bautizarte en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Preguntas para el bautismo

Estas preguntas deben hacerse en público, delante de la iglesia.

1. ¿Cree usted en la inspiración de la Biblia como la Palabra de Dios? ¿Acepta usted los escritos del Espíritu de Profecía, dados por Dios a su iglesia, a través de su mensajera Elena G de White, como una fuente autorizada de verdad, doctrina y normas de vida?

2. ¿Cree usted que la Deidad es un trio celestial, sin embargo, la naturaleza del Espíritu Santo es un misterio, y que Cristo se hizo hombre, tomando nuestra naturaleza caída, para convertirse en nuestro Salvador y modelo de vida?

3. ¿Cree usted en la vigencia de los diez mandamientos? ¿Entiende usted la manera correcta de guardar el sábado y lo está practicando? ¿Entiende que no puede participar en luchas armadas ni servir en cuerpos policiales ni en el ejército? ¿Entiende claramente que el recasamiento es adulterio?

4. ¿Cree usted en Jesucristo, como su salvador personal? ¿Cree que EL está realizando una obra de intercesión y de juicio, desde 1844 en el santuario celestial, que determinará la salvación de cada individuo?

5. ¿Ha renunciado usted a su anterior manera de vivir, apartándose del pecado, de la mundanalidad, de las diversiones prohibidas en la Biblia y los Testimonios, rompiendo toda relación previa con organizaciones religiosas, políticas, sindicales y sociedades secretas?

6. ¿Practica usted la reforma pro salud, absteniéndose del consumo de animales muertos y sus derivados? ¿Ha abandonado el consumo de bebidas alcohólicas, con cafeína y sustancias dañinas para su organismo, reconociendo que su cuerpo es el templo del Espíritu Santo? ¿Entiende y practica usted la reforma en el vestido en su diario vivir?

7. ¿Cree usted que la iglesia del Señor es columna y baluarte de la verdad y debe conservar la doctrina pura y que sus miembros deben creer, vivir y practicar una misma fe? ¿Cree usted que las demás organizaciones constituyen el sistema denominado Babilonia y que el papado es el antricristo de la profecía y el domingo, su marca de autoridad?

8. ¿Comprende usted el privilegio que le da el Señor de ser uno de los 144000 si es fiel? ¿Acepta usted su deber de proclamar el mensaje del tercer ángel y está dispuesto a apoyar esta obra con sus diezmos y ofrendas?

9. ¿Promete usted abstenerse de celebrar festividades paganas y mantenerse en santidad con la ayuda de Dios, hasta la venida de Cristo? ¿Entiende usted, que en caso contrario, la iglesia, puede y debe aplicar la disciplina eclesiástica?

El milenio y el Edén restaurado

Creemos que los mil años forman el período de tiempo entre la primera y la segunda resurrección generales.

“A la venida de Cristo los impíos serán borrados de la superficie de la tierra, consumidos por el espíritu de su boca y destruidos por el resplandor de su gloria.” –El Conflicto de los Siglos, pág. 715. 2 Tesalonicenses 1:6-8; 2:8; Isaías 24:12, 22.

En este tiempo no existirá vida humana sobre nuestra tierra. Debido a poderosas catástrofes naturales la tierra se encuentra en una condición de absoluta devastación. Jeremías 4:23, 24; 25:32, 33.

Durante los mil años los santos vivirán y gobernarán con Cristo en el cielo y llevarán a cabo el juicio sobre los ángeles caídos y los impíos. La tierra se encontrará en una condición desolada. Sólo Satanás y sus ángeles vivirán allí. (–El Conflicto de los Siglos, pág. 717; Apocalipsis 20:1-3).

Al final de los mil años vendrá Jesús con todos los santos a esta tierra. Entonces los impíos serán resucitados de la muerte. Luego la santa ciudad, Dios dejará caer fuego del cielo y los pecadores y el pecado serán destruidos eternamente, con lo cual la tierra será purificada. Apocalipsis 20:4, 5 primera parte, 7-10; Malaquías 4:1, 3.

Creemos que después de los mil años, la tierra será el hogar eterno de los redimidos. El Señor renovará el cielo y la tierra, y esta nueva tierra será la patria de los salvados. La nueva Jerusalén será la capital de este reino eterno y el Rey de Reyes tendrá su trono en ella. Isaías 45:18; 65:17; Apocalipsis 21:1-3.
Por el sabiamente establecido plan de salvación, fundado sobre el amor eterno de Dios, todos los redimidos, libres de la amenaza de la enfermedad, el sufrimiento y la muerte, podrán gozar ante la eterna presencia de Dios. Isaías 65:25; 2 Pedro 3:13.

“Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas” (Apocalipsis 21:3-5).

La resurrección

Creemos que existen en el final de los tiempos tres resurrecciones:

La resurrección especial
El profeta Daniel nos habla de una resurrección especial, en la que se levantan tanto justos como impíos al mismo tiempo Daniel 12:1, 2.

Creemos que los que han muerto fieles bajo el tercer ángel, desde 1844, como uno de los 144000, serán levantados en esta resurrección. (Apocalipsis 14:13) A estos, Pablo les llama las primicias. (1 Corintios 15:23)

Asimismo, en cumplimiento de las palabras de Cristo, los que le traspasaron Apocalipsis 1:7, le verán venir en gloria y majestad.

“‘Los que le traspasaron’ (Apocalipsis 1: 7), los que se mofaron y se rieron de la agonía de Cristo y los enemigos más acérrimos de su verdad y de su pueblo, son resucitados para mirarle en su gloria y para ver el honor con que serán recompensados los fieles y obedientes” (El Conflicto de los Siglos, pág. 694).
Creemos que esta resurrección especial, sucede entre la sexta y la séptima plaga y es realizada por el Padre Apocalipsis 16:17

“Nubes negras y pesadas se levantan y chocan unas con otras. En medio de los cielos conmovidos hay un claro de gloria indescriptible, de donde baja la voz de Dios semejante al ruido de muchas aguas, diciendo: ‘Hecho es.’ (Apocalipsis 16: 17.)…

“Los sepulcros se abren y ‘muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.’ (Daniel 12: 2.) Todos los que murieron en la fe del mensaje del tercer ángel, salen glorificados de la tumba, para oír el pacto de paz que Dios hace con los que guardaron su ley” (El Conflicto de los Siglos, pág. 694).

Posterior a esto, el Padre, le anuncia a los 144000 el día y la hora de la venida de Cristo.

“Desde el cielo se oye la voz de Dios que proclama el día y la hora de la venida de Jesús…” (El Conflicto de los Siglos, pág. 698).

La Biblia nos dice que hay resurrección de vida y resurrección de condenación: Juan 5:28-29

La resurrección de vida
Creemos que en la segunda venida de Cristo los muertos justos resucitarán en un estado inmortal, y juntamente con los santos vivos serán arrebatados al encuentro del Señor Jesús. 1 Tesalonicenses 4:13-18; Romanos 6:5; 1 Corintios 15:51-53; Apocalipsis 20:6.

Esta resurrección es hecha por Jesús.
“Entre las oscilaciones de la tierra, las llamaradas de los relámpagos y el fragor de los truenos, el Hijo de Dios llama a la vida a los santos dormidos…” (El Conflicto de los Siglos, pág. 698)

“Cuando Cristo venga para reunir consigo a los que han sido fieles, resonará la última trompeta y toda la tierra la oirá, desde las cumbres de las más altas montañas hasta las más bajas depresiones de las minas más profundas. Los muertos justos oirán el sonido de la última trompeta, y saldrán de sus tumbas para ser revestidos de inmortalidad y para encontrarse con su Señor.

“Me explayo con placer en la resurrección de los justos, quienes saldrán de todas partes de la tierra, de las cavernas rocosas, de los calabozos, de las cuevas de la tierra, de la profundidad de las aguas. Nadie es pasado por alto. Todos oirán su voz. Se levantarán con triunfo y victoria.” Eventos de los Últimos Días, pág. 282

La resurrección de condenación
Los impíos resucitarán mil años después para recibir su sentencia final. Apocalipsis 20:5 primera parte.

“Al fin de los mil años vendrá la segunda resurrección. Entonces los impíos serán resucitados, y comparecerán ante Dios para la ejecución del ‘juicio decretado.’ Así el escritor del Apocalipsis, después de haber descrito la resurrección de los justos, dice: ‘Los otros muertos no tornaron a vivir hasta que sean cumplidos mil años.’ (Apocalipsis 20: 5.)” (El Conflicto de los Siglos, pág. 719).

Creemos que el acto de destrucción de los malvados, es un acto de amor.

“¿Podrían acaso aquellos cuyos corazones están llenos de odio hacia Dios y a la verdad y a la santidad alternar con los ejércitos celestiales y unirse a sus cantos de alabanza? ¿Podrían soportar la gloria de Dios y del Cordero? No, no; años de prueba les fueron concedidos para que pudiesen formar caracteres para el cielo; pero nunca se acostumbraron a amar lo que es puro; nunca aprendieron el lenguaje del cielo, y ya es demasiado tarde. Una vida de rebelión contra Dios los ha inhabilitado para el cielo. La pureza, la santidad y la paz que reinan allí serían para ellos un tormento; la gloria de Dios, un fuego consumidor. Ansiarían huir de aquel santo lugar. Desearían que la destrucción los cubriese de la faz de Aquel que murió para redimirlos. La suerte de los malos queda determinada por la propia elección de ellos. Su exclusión del cielo es un acto de su propia voluntad y un acto de justicia y misericordia por parte de Dios.— ” Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 598

 

Estado de los muertos y el infierno

Creemos que Dios creó un árbol en el huerto del Edén que mantenía la vida del ser humano (Gén.2:8-9). Como consecuencia del pecado, el hombre perdió acceso a ese árbol y a la vida eterna (Gén.3:22-24)

“Si al hombre, después de su caída, se le hubiese permitido tener libre acceso al árbol de la vida, habría vivido para siempre, y así el pecado habría inmortalizado. Pero un querubín y una espada que arroja llamas guardaban “el camino del árbol de la vida” (Génesis 3: 24), y a ningún miembro de la familia de Adán le ha sido permitido salvar esta raya y participar de esa fruta de la vida. Por consiguiente no hay ni un solo pecador inmortal.”- Conflicto de los Siglos, págs.. 588-589.

Únicamente a través de Jesucristo, cuando El regrese, tendremos nuevamente acceso al fruto de ese árbol, según la promesa de Dios. (Apocalipsis 22:2; 2:7; 22:14)

“El vencedor recibirá el fruto del árbol de la vida que se encuentra en medio del paraíso de Dios. Es la recompensa que se dará al vencedor, al cristiano trabajador y abnegado, que pelea la buena batalla de la fe. Deberíamos estar luchando noblemente para alcanzar la victoria. A todos los que combaten legalmente se les concederá la gracia de Cristo.”- Cada Día con Dios, pág. 178.

El estado de los muertos
Creemos que la enseñanza de la inmortalidad natural del alma, es una doctrina satánica y fue la misma con la que engañó la serpiente a Eva y contradice lo dicho por Dios. (Génesis 2:17; 3:3-4)

“Me asombraba que Satanás pudiese tener tanto éxito como para hacer creer a los hombres que las palabras de Dios, “el alma que pecare, esa morirá”, significan que el alma que peca no muere sino que vive eternamente en tormentos. Dijo el ángel: “La vida es vida, sea en el dolor o la felicidad. La muerte es un estado sin dolor, sin gozo, sin odio”- Primeros Escritos, pág. 218

La muerte es la paga del pecado. (Romanos 6:23) La muerte es el proceso contrario a la vida (Génesis 2:7; Eclesiastés 12:7) y en el momento que sale el espíritu o aliento de vida, perecen los pensamientos (Salmo 146:4) y no hay conciencia de nada, ni tampoco sentimientos. (Eclesiastés 9:5, 6; Job 14:12)

Creemos que somos almas, no que tengamos una (I Corintios 15:45) y que como consecuencia del pecado, el alma es mortal. (Ezequiel 18:4,20) y puede ser destruida por Dios (Mateo 10:28)

Jesús compara la muerte con un sueño. Juan 11:11-14. Sólo Dios, el único ser inmortal, regalará la vida eterna a los redimidos en la resurrección. 1 Timoteo 6:15, 16; 1 Tesalonicenses 4:13-17; 1 Corintios 15:51-55.
Todos los muertos, están en el sepulcro (Juan 5:28) En términos generales, nadie ha subido aún al cielo (Juan 3:13.)

El infierno
Creemos que cuando el Señor Jesucristo regrese en gloria, pagará a cada uno según sea su obra. (Apocalipsis 22:12) A los justos les dará el Reino preparado antes de la fundación del mundo y a los malos el castigo destinado al diablo y a sus ángeles (Mateo 25:31-34,41)
No podemos aceptar que un Dios de amor, torture a su creación por la eternidad.

La palabra infierno, en la Biblia

En la Biblia hay tres significados de “infierno” :
a) Significa tumba : El A.T. menciona esta palabra 31 veces, y en cada caso usa la palabra hebrea sheol, que significa tumba. El N.T., de las 24 veces que menciona el infierno, 11 veces procede de la palabra griega hades, que significa tumba. La palabra griega hades equivale a la hebrea sheol. Compare el Salmo 16:10 y Hechos 2:27, donde significa tumba en ambos lugares.
b) Significa tinieblas : Una sola vez en el N.T., infierno procede de la palabra griega tartarus y se refiere a las tinieblas del universo material. Vea 2 Ped.2:4 y Judas 6.
c) Significa valle de Hinnom : En el N.T. 12 veces infierno viene de la palabra griega Gehenna, una transliteración del hebreo de valle de Hinnom, que queda en las afueras de Jerusalén. Cristo usó este valle para ilustrar el modo en que los rebeldes serán destruidos al fin de los mil años mencionados en Apocalipsis 20. Lea Marcos 9:43-48 y Apocalipsis 20:7-9,14,15; 21:8

Creemos que el castigo lo recibirán los impíos al final del milenio, sobre la tierra. 2 Ped.2:9; 3:7; Apo.20:4-10

“Vi tronos en los cuales estaban sentados Jesús y los redimidos. Los santos reinaban como reyes y sacerdotes de Dios. En unión con los suyos juzgaba Cristo a los impíos muertos, comparando sus acciones con el libro del estatuto, la Palabra de Dios, y fallando cada caso según lo hecho con el cuerpo. Después sentenciaban a los impíos a la pena que debían sufrir de acuerdo con sus obras, y quedaba escrita frente a sus nombres en el libro de la muerte. También Satanás y sus ángeles fueron juzgados por Jesús y los santos. El castigo de Satanás había de ser mucho más terrible que el de aquellos a quienes engañó. Su sufrimiento había de ser incomparablemente mayor. Después de perecer todos los que fueron engañados por él, Satanás iba a continuar viviendo para sufrir mucho más tiempo.” Primeros Escritos, págs. 290-291.

Creemos que el castigo, tiene los siguientes efectos sobre los impíos:
a) No dejará ninguna partícula de ellos : Isa.47:14; Mal.4:1.
b) Les tornará en ceniza : Mal.4:3; Eze.28:18.
c) Les exterminará para siempre : Sal.37:9-10,38; 92:7; Eze.28:19.
d) Les volverá como si no hubieran sido : Abdías 15-16.
e) Lo mismo le sucederá a Satanás (Ezequiel 28: 17-19)

El castigo de Sodoma y Gomorra es un ejemplo del castigo final
– Tienen el mismo nombre : Fuego eterno Mat. 18:8; 25:41-Jud. 7
– Contienen los mismos elementos : Fuego y Azufre Apoc. 14:10- Luc. 17:29.
– Se manifiestan de la misma manera: En forma de lluvia. Sal. 11:6 – Gen. 19:24
– Hacen la misma obra : Volver en ceniza. Mal. 4:3 – 2Ped. 2:6
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– Proceden de la misma persona y del mismo lugar: De Dios y del cielo. Apoc. 20:9 – Gen. 19:24
– Entonces es el mismo fuego. Fue una señal de lo que va a pasar a los impíos (Cf. 2Ped.2:6; Jud.7).

El lago de fuego y azufre
La Biblia identifica claramente al lago de fuego y azufre como la muerte segunda. (20:14-15; 21:8)

La segunda venida de Cristo

Creemos que la segunda venida de Jesucristo será visible y audible para todos los seres humanos. Apocalipsis 1:7; Mateo 24:30; Marcos 13:26, 27; Hechos 1:9-11; 1 Tesalonicenses 4:16, 17.

Los hijos de Dios de todos los tiempos han esperado con ansia este glorioso acontecimiento. Enoc “el séptimo desde Adán” predicó ya sobre este evento; Abrahán “esperaba una ciudad, de la cual Dios era el arquitecto y creador”; los profetas la profetizaron, y Jesús dio la seguridad inamovible de su segunda venida para buscar para sí a su esposa, la iglesia. Mateo 5:8; Judas 14, 15; Hebreos 11:8-10; Juan 14:1-3.

Los que hayan esperado la segunda venida de Jesús, exclamarán llenos de alegría ante su aparición: “… He aquí éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación” (Isaías 25:9).

La segunda venida de Jesucristo forma el punto culminante del plan de salvación. Los creyentes vivos y resucitados serán arrebatados para recibir al Señor Jesús en las nubes y estar siempre con Él. Las señales de los tiempos que Jesús mencionó en Mateo 24, Lucas 21 y Marcos 13, nos muestran que el regreso de Cristo está muy cerca. 2 Pedro 3:9-12; 1 Tesalonicenses 5:2-7; 2 Timoteo 3:1-5; Apocalipsis 19:7, 8. El día y la hora de su venida están encubiertos para nosotros (Mateo 24:36), por lo tanto debemos estar siempre preparados. Mateo 24:42-44.

La recreación y las diversiones

Creemos en el mandato del Señor: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8

Conforme a los Testimonios, somos contrarios al uso de la televisión, la asistencia al cine, al teatro (lo mismo aplica las películas por internet u otros medios) la idolatría y participación en el deporte de competición, el juego de cartas, el billar, la lectura de libros que no edifiquen y el baile son pecaminosos y motivos de disciplina.

“Entre los más peligrosos lugares de placer se cuenta el teatro. En vez de ser una escuela de moralidad y virtud, como se pretende a menudo, es el semillero de la inmoralidad. Estas diversiones fortalecen y confirman los hábitos viciosos y las propensiones pecaminosas. Los cantos viles, los ademanes, las expresiones y actitudes lascivas depravan la imaginación y degradan la moral. Todo joven que asista habitualmente a estos espectáculos, se corromperá en sus principios. No hay en nuestra tierra influencia más poderosa para envenenar la imaginación, destruir las impresiones religiosas, y embotar el gusto por los placeres tranquilos y las sobrias realidades de la vida, que las diversiones teatrales. El amor por estas escenas aumenta con cada asistencia, como el deseo de bebidas embriagantes se fortalece con su consumo. La única conducta segura consiste en huir del teatro, del circo y otros lugares dudosos de diversión.” Hogar Cristiano, pág. 469

“El hecho de que, en su alegría reverente, David bailó delante de Dios ha sido citado por los amantes de los placeres mundanos para justificar los bailes modernos; pero este argumento no tiene fundamento. En nuestros días, el baile va asociado con insensateces y festines de medianoche. La salud y la moral se sacrifican en aras del placer. Los que frecuentan los salones de bailes no hacen de Dios el objeto de su contemplación y reverencia.” Hogar Cristiano, pág. 470

“La tendencia de la mayor parte de los deportes atléticos es causa de preocupación para los que se interesan por el bienestar de la juventud. Los maestros se sienten turbados al considerar la influencia que tienen estos deportes, tanto sobre el progreso del estudiante en la escuela, como sobre su éxito en la vida ulterior. Los juegos que ocupan una parte tan grande de su tiempo, apartan su mente del estudio. No contribuyen a preparar a la juventud para la obra práctica y seria de la vida. Su influencia no tiende hacia el refinamiento, la generosidad, o la verdadera virilidad.

“Algunas de las diversiones más populares, como el fútbol y el boxeo, se han transformado en escuelas de brutalidad. Desarrollan las mismas características que desarrollaban los juegos de la antigua Roma. El amor al dominio, al orgullo de la fuerza bruta, la temeraria indiferencia hacia la vida, ejercen sobre los jóvenes un poder desmoralizador que espanta.

“Otros juegos atléticos, aunque no son tan brutales, son apenas menos objetables, a causa del exceso al cual son llevados. Estimulan el amor al placer y a la excitación, fomentando la antipatía hacia el trabajo útil, la tendencia a esquivar las responsabilidades y deberes prácticos. Tienden a destruir el gusto por las serias realidades de la vida y sus gozos tranquilos. Así se abre la puerta a la disipación y a la ilegalidad, con sus terribles resultados.” Hogar Cristiano, pág. 454-455

En cuanto a la música, creemos que la misma debe ser santa y debe ser de tal naturaleza, que no estimule la carne, si no, que al contrario, nos una con la iglesia del cielo en alabanza al Señor.

“La música, cuando no se abusa de ella, es una gran bendición; pero cuando se la emplea equivocadamente se convierte en una terrible maldición.”—Testimonios para la Iglesia, tomo 1, pág. 436

“El Señor me ha mostrado que volverían a ocurrir [cosas extrañas que habían sucedido en Indiana] justamente antes de la terminación del tiempo de gracia. Se manifestarán toda clase de cosas extrañas. Habrá vocerío acompañado de tambores, música y danza. El juicio de los seres racionales quedará confundido de tal manera, que no podrán confiar en él para realizar decisiones correctas. Y a esto consideran como la actuación del Espíritu Santo. El Espíritu Santo nunca se manifiesta en esa forma.” —Mensajes Selectos tomo2, pág. 41

Las celebraciones paganas

Creemos que la severa advertencia que Dios hizo a Israel cuando conquistó las naciones paganas de la tierra prometida: “Guárdate que no tropieces yendo en pos de ellas, después que sean destruidas delante de ti; no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas naciones a sus dioses, yo también les serviré. No harás así al Eterno tu Dios; porque toda cosa abominable que el Eterno aborrece, hicieron ellos a sus dioses” (Deuteronomio 12.30-31). Se aplican a nosotros también.

Por lo tanto, nos abstenemos de celebrar, fiestas de origen pagano o nacionalista, tales como: la navidad, año nuevo, semana santa, día de la madre, día de padre, día de los enamorados, el día de la independencia, o cualquier fiesta patria. Tampoco cantamos los himnos nacionales ni saludamos la bandera, porque reconocemos que somos peregrinos y extranjeros sobre esta tierra y que nuestra ciudadanía está en el cielo. (Deuteronomio 14:2; Filipenses 3:20; 1 Pedro 2:10-11; Colosenses 1:12-14)

“Se dice que el 25 de diciembre es el día en que nació Jesucristo, y la observancia de ese día se ha hecho costumbre popular. Sin embargo, no hay seguridad de que estemos guardando el día preciso en que nació nuestro Salvador. La historia no nos da pruebas ciertas de ello. La Biblia no señala la fecha exacta. Si el Señor hubiese considerado tal conocimiento como esencial para nuestra salvación, habría hablado de ello por sus profetas y apóstoles, a fin de dejarnos enterados de todo el asunto. Por lo tanto, el silencio de las Escrituras al respecto nos parece evidencia de que nos fue ocultado con el más sabio de los propósitos.” El Hogar cristiano, pág. 434

No usamos árboles de navidad, portales, ni adornos alusivos a ninguna de esas fechas.

La iglesia y la disciplina

Creemos que la Iglesia del Señor debe mantenerse pura. Algunas razones para aplicar la disciplina a miembros indignos son:
– El Señor mismo disciplina sus hijos (Hebreos 12:6) y ha dado autoridad a la iglesia para hacerlo (1 Corintios 5:12-13; 2 Corintios 2:6)
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– El carácter santo de Dios (1 Pedro 1:16; Hebreos. 12:11) requiere sacar la levadura de sus filas (1 Corintios 5:6-8)
– Es un mandamiento de la Escritura (1 Corintios 4:6) El no hacerlo es desobediencia (1 Corintios 5:1-13; Mateo 18:17-18; Tito 3:10; 2 Tesalonicenses 3:6-15; 1 Timoteo 5:20; Gálatas 6:1).
– El testimonio de la iglesia en el mundo (1 Pedro 4:13-19) si la iglesia vive como el mundo pierde su credibilidad y autenticidad (1 Pedro 2:11-18; 3:8-16; 4:1-4).

El Propósito de la Disciplina Eclesiástica
– Restaurar, sanar, y edificar creyentes pecadores (Mateo 18:15; 2 Tesalonicenses 3:14-15; Hebreos 12:10-13; Gálatas 6:1-2; Santiago 5:20).
– Producir una fe saludable, una sana doctrina (Tito 1:13; 1 Timoteo 1:19-20).
– Ganar un alma para Cristo (2 Timoteo 2:24-26).
– Silenciar los falsos profetas y su influencia en la iglesia (Tito 1:10-11).
– Proteger la iglesia de las destructivas consecuencias que ocurren cuando se fracasa en llevar a cabo la disciplina eclesiástica.

Una iglesia que falla en ejercer la disciplina sufre perdidas en cuatro áreas:
a. Perdida de Pureza (1 Corintios 5:6-7)
b. Perdida de Poder (Josué 7)
c. Perdida de Progreso (Apocalipsis 2:5 y 3:16)
d. Perdida de Propósito (1 Pedro 1:14-16; 2:9-15).

Prestamos atención seriamente a las siguientes citas:
“A la iglesia ha sido conferido el poder de actuar en lugar de Cristo. Es instrumento de Dios para la conservación del orden y la disciplina entre su pueblo. En ella ha delegado el Señor el poder para arreglar todas las cuestiones relativas a su prosperidad, pureza y orden. A ella le incumbe la responsabilidad de excluir de su comunión a los que no son dignos de ella, a los que por su conducta anticristiana deshonrarían la verdad. Cuanto haga la iglesia que esté de acuerdo con las indicaciones dadas en la Palabra de Dios será ratificado en el cielo.” Joyas de los Testimonios, tomo 3, pág. 203.

“El pecado y los pecadores que hay en la iglesia deben ser eliminados prestamente, a fin de que no contaminen a otros. La verdad y la pureza requieren que hagamos una obra más cabal para limpiar de Acanes el campamento. No toleren el pecado en un hermano los que tienen cargos de responsabilidad. Muéstrenle que debe dejar sus pecados o ser separado de la iglesia.” Joyas de los Testimonios, tomo 2, pág. 38

“Limpiad el campo de esta corrupción moral, si ella aqueja a los hombres más encumbrados en las más altas posiciones. Dios no jugará con ellos. La fornicación está en nuestras filas. Lo sé, porque me fue mostrado que está fortaleciendo y extendiendo su contaminación. Hay mucho que jamás sabremos; pero aquello que es revelado hace a la iglesia responsable y culpable a menos que se muestre esfuerzo determinado para erradicar el mal. Limpiad el campamento, porque hay algo maldito en él.” Testimonios para los ministros, págs. 427-428 (435 ed. 1961).

“El verdadero pueblo de Dios, que toma a pecho el espíritu de la obra del Señor y la salvación de las almas, verá siempre al pecado en su verdadero carácter pecaminoso. Estará siempre de parte de los que denuncian claramente los pecados que tan fácilmente asedian a los hijos de Dios. Especialmente en la obra final que se hace en favor de la iglesia, en el tiempo del sellamiento de los ciento cuarenta y cuatro mil que han de subsistir sin defecto delante del trono de Dios, sentirán muy profundamente los yerros de los que profesan ser hijos de Dios. Esto lo expone con mucho vigor la ilustración que presenta el profeta acerca de la última obra, bajo la figura de los hombres que tenían sendas armas destructoras en las manos. Entre ellos había uno vestido de lino que tenía a su lado un tintero. “Y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella”. Ezequiel 9:4.

“¿Quiénes siguen el consejo de Dios en este tiempo? ¿Son los que excusan virtualmente los yerros de entre el profeso pueblo de Dios, y quienes murmuran en su corazón, si no abiertamente, contra los que quisieran reprender el pecado? ¿Son aquellos que se les oponen y simpatizan con los que contemporizan con el mal? No, en verdad. A menos que se arrepientan, y dejen la obra satánica de oprimir a los que tienen la preocupación de la obra, y de dar la mano a los pecadores de Sion, nunca recibirán el sello de la aprobación de Dios. Caerán en la destrucción general de los impíos, representada por la obra de los hombres que llevaban armas.” Testimonios para la Iglesia, tomo 3, página 295

Dios nos toma como responsables cuando no reprendemos el pecado. (Números 16:22; Josué 7:11; 22:20.)

“La instrucción de Cristo en cuanto al trato con los que yerran repite en forma más específica la enseñanza dada a Israel por Moisés: “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón: ingenuamente reprenderás a tu prójimo, y no consentirás sobre él pecado.” Es decir, que si uno descuida el deber que Cristo ordenó en cuanto a restaurar a quienes están en error y pecado, se hace partícipe del pecado. Somos tan responsables de los males que podríamos haber detenido como si los hubiésemos cometido nosotros mismos.” DESEADO DE TODAS LAS GENTES, PÁG. 409:1.

“Si los que ocupan puestos de responsabilidad pasan por alto los pecados del pueblo, su desagrado pesará sobre ellos, y el pueblo de Dios será tenido en conjunto por responsable de esos pecados. En su trato con su pueblo en lo pasado, el Señor reveló la necesidad de purificar la iglesia del mal. Un pecador puede difundir tinieblas que privarán de la luz de Dios a toda la congregación.” Joyas de los Testimonios, tomo 1 334:2.

La forma de aplicarla
– Debe ser ejercida por aquellos que son espirituales, quienes caminan verdaderamente por el el Espíritu Santo y quienes crecen en el Señor (Gálatas 6:1) – estos son por lo general los líderes de la iglesia, aunque debe consultarse con la iglesia.
– Debe ser hecha con humildad, gentileza y paciencia, considerándonos a nosotros mismos (Gálatas 6:1-2; 2 Timoteo 2:24-25).
– Debe ser hecha sin acepción de personas, sin parcialidad (1 Timoteo 5:21).
– Aquellos que andan desordenadamente deben ser amonestados, advertidos y ganados en amor. (1 Tesalonicenses 5:14-15; 1 Timoteo 5:1-2; Efesios 4:15; 2 Timoteo 4:2). Esta amonestación no está limitada a los líderes de la iglesia.

Cualquier miembro puede hacerlo siempre y cuando sus intenciones sean motivadas y controladas por el Espíritu Santo (ver 1 Tesalonicenses 5:14 – Gálatas 6:1).

– Si no hay arrepentimiento y obediencia, el pecador creyente debe ser reprendió en público y los miembros del cuerpo deben apartarse de ellos y no mantener relaciones con ellos. La separación social tal como será prescrita en la siguiente sección tiene dos propósitos principales:
a. Indicar al ofensor que su acción ha deshonrado al Señor y ha causado rotura en la armonía del cuerpo. La meta es siempre la restauración y la persona debe ser contada como un hermano (2 Tesalonicenses 3:14-15)
b. Para crear respeto en el resto del rebaño como advertencia contra el pecado (1 Timoteo 5:20)

– Si no hay respuesta en arrepentimiento y obediencia, la iglesia debe aplicar el procedimiento de ex comunicación como se dirige en Mateo 18:17.
a. Ejemplos de la disciplina eclesiástica se hallan descritos en la Biblia. Los Corintios debían “reunirse” para tomar acción contra el hermano ofensor. (1 Corintios 5:4-5; Romanos 16:17; 2 Tesalonicenses 3:6-15; Filipenses 3:17-19).
b. Esto era, como Pablo indica “castigo por la mayoría” (2 Corintios 2:6) Como medida protectora, también vemos el caso de la iglesia de Roma y en Tesalónica donde se debía tomar acción con respecto a la conducta divisora y desobediente de no pocos (2 Tesalonicenses 3:6-15; Romanos 16:17).

Finalmente, la disciplina en el nombre del Señor siempre incluye la disponibilidad para perdonar. La mayoría quienes disciplinan deben también estar dispuestos a perdonar, confortar, y reafirmar su amor a la persona que ha pecado (2 Corintios 2:6-8)

Debe seguirse el procedimiento del folleto: Disciplina y exclusión en la iglesia del Señor, preparado por nuestro ministerio.

El ecumenismo, los sindicatos y las sociedades secretas

Creemos que somos un pueblo santo, separa do del mundo (Deuteronomio 7:6-9; 1 Pedro 2:9) por lo tanto, no nos podemos unir en yugo desigual con personas que no creen igual que nosotros. 2 Corintios 6:14-18, ni tampoco se les puede llamar hermanos. (Mateo 12:50)

“La orden del Señor, “no os unáis en yugo desigual con los incrédulos” (2 Corintios 6:14), no se refiere solamente al matrimonio de los cristianos con los irreligiosos, sino a cualquier clase de asociación en la que las partes están en íntima vinculación, y que requiera armonía de espíritu y acción. El Señor dio directivas especiales a los israelitas para que se mantuvieran separados de los idólatras. No debían casarse con las mujeres de éstos ni darles las suyas en matrimonio, ni formar ninguna clase de asociación con ellos: “Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti. Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera. Porque no te has de inclinar a ningún otro Dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es”. Éxodo 34:12-14.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 139

Creemos que de ninguna manera podemos pertenecer a sociedades secretas, clubes o sindicatos, si queremos ser obedientes al Señor.

“Hay quienes preguntan si es propio que los cristianos pertenezcan a la francmasonería y a otras sociedades secretas. Que los tales consideren los pasajes que acabamos de citar. Si somos cristianos, debemos serlo en todo, y debemos considerar y obedecer el consejo dado para hacer de nosotros cristianos de acuerdo con las normas de la Palabra de Dios.” Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 140

“Los impíos están siendo atados en manojos, atados en consorcios comerciales, en sindicatos o uniones, en confederaciones. No tengamos nada que ver con esas organizaciones. Dios es nuestro Soberano, nuestro Gobernante, y nos llama a que salgamos del mundo y estemos separados. “Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor. Y no toquéis lo inmundo”. 2 Corintios 6:17. Si rehusamos hacer esto, si continuamos vinculándonos con el mundo y si consideramos cada asunto desde el punto de vista del mundo, llegaremos a ser como el mundo. Cuando los procedimientos del mundo y las ideas del mundo rigen nuestras transacciones, no podemos estar en la elevada y santa plataforma de la verdad eterna.—Comentario Bíblico Adventista 4:1164 (1903). (Comentario de Elena G. de White)

Tampoco, podemos asistir a reuniones de otros grupos religiosos, donde se enseña el error.

“Dios siente desagrado hacia nosotros cuando vamos a escuchar el error, sin estar obligados a ir; porque a menos que nos mande a aquellas reuniones donde se inculca el error a la gente por el poder de la voluntad, no nos guardará. Los ángeles dejan de ejercer su cuidado vigilante sobre nosotros; y quedamos expuestos a los golpes del enemigo, para ser entenebrecidos y debilitados por él y por el poder de sus malos ángeles, y la luz que nos rodea se contamina con las tinieblas.” Primeros Escritos, págs. 124-125

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