Mes: septiembre 2015

¿Se debe aplaudir en la iglesia?

55539+_manos_aplaudiendoLas siguientes citas son claras, concisas y muestran las enseñanzas de los Testimonios dados por Dios a Su Iglesia en los últimos días.

1. JESÚS NO DESEO LOS APLAUSOS:

Jesús conocía la vanidad de la pompa humana y no prestó atención a su despliegue. En su dignidad de alma, su elevación de carácter, su nobleza de principio, estuvo muy por encima de las vanas modas del mundo… Los mejores círculos de la sociedad humana lo hubieran cortejado, si hubiera consentido en aceptar sus favores, pero no deseó el “APLAUSO” de los hombres… La riqueza, la posición, el rango mundanal en todas sus variedades y distinciones de la grandeza humana, no significaban sino otros tantos grados de pequeñez para Aquel que había dejado el honor la gloria del cielo, y que no poseía esplendor terrenal, no se complacía en el lujo, y no exhibía adornos, sino humildad.
(Review and Herald, 22-12-1891). (A Fin de Conocerle, 3 de Abril).

Jesús era un trabajador silencioso y abnegado. No procuraba fama, riquezas, ni “APLAUSOS”; ni tampoco tenía en cuenta su comodidad y placer. (Review and Herald, 6-1-1885).

2. EL PUEBLO DE DIOS NO DEBE DE DESEAR APLAUSOS:

El honor, la gloria y los “APLAUSOS” del mundo no valen nada para nosotros. (Manuscrito 20, del 18 de marzo de 1894) (Cada día con Dios, 18 de Marzo).

Incluso los hombres buenos necesitan protección, no sea que se envanezcan de tal manera con las bendiciones que Dios les ha dado, que el “APLAUSO” y la alabanza de los mundanos sea para ellos un estímulo para ostentar su gran sabiduría y sus adquisiciones.
(Carta 93, del 3 de julio de 1900, dirigida al pastor G. A. Irwin, presidente en ese entonces de la Asociación General) (Cada día con Dios, 3 de Julio).

Muchos que profesan estar esperando la pronta venida de Cristo, se están conformando a este mundo, y buscan más ansiosamente el “APLAUSO” de los que los rodean, que la aprobación de Dios. (Review and Herald, 10-6-1852).

Mientras os halléis en contacto con el mundo, debéis cuidaros de no buscar ansiosamente el “APLAUSO” de los hombres ni de vivir conformándoos a su opinión. (Testimonies, tomo: 4, Pág.567). (Maranata el Señor Viene, 6 de Agosto).

¿De qué nos serviría cultivar la altivez de espíritu y orar al mismo tiempo por humildad? ¿Cuál sería el beneficio de buscar ansiosamente la amistad y el “APLAUSO” del mundo, y orar al mismo tiempo por los afectos celestiales?…Esto no es velar en oración. (Manuscrito 35, del 8 de enero de 1893).

Os ruego que estudiéis de nuevo la cruz de Cristo. Si todos los orgullosos y vanagloriosos, cuyo corazón anhela recibir el “APLAUSO” de los hombres y alcanzar distinción por encima de sus semejantes, pudiesen estimar correctamente el valor de la más alta gloria terrenal en contraste con el valor del Hijo de Dios, rechazado, despreciado y escupido por aquellos mismos a quienes había venido a redimir, ¡cuán insignificantes parecerían todos los honores que puede conceder el hombre finito! (Joyas de los testimonios, Tomo: 1, pág. 518-519).

3. LOS MINISTROS NO DEBEN DE BUSCAR LOS APLAUSOS:

Dios pide que los ministros del Evangelio no traten de engrandecerse introduciendo adornos artificiales en discursos, que no busquen la alabanza y los “APLAUSOS” humanos, y que no ambicionen un vana manifestación de intelectualidad y elocuencia. Sea la ambición de los ministros investigar cuidadosamente para aprender tanto como sea posible acerca de Dios y de Cristo, a quien él ha enviado. Cuanto más claramente comprenden a Cristo los ministros y aprehendan su espíritu, con tanto mayor poder predicarán la verdad sencilla de la que Cristo es el centro.  (Review and Herald, 24 de marzo, 1896).

Algunos ministros capaces que están ahora predicando la verdad presente, aman la aprobación. El “APLAUSO” los estimula como el vaso de vino al bebedor. Colocad a estos ministros frente a una congregación pequeña que no prometa excitación especial ni provoque oposición definida, y perderán su interés y celo y parecerán tan lánguidos en la obra como el bebedor cuando se ve privado de su dosis de bebida. Estos hombres no llegarán a ser obreros verdaderos y prácticos hasta que hayan aprendido a trabajar sin la excitación del “APLAUSO”  (Joyas de los testimonios, Tomo: 1, pág.321). (Testimonios Selectos, Tomo: 3, Pág. 137). (El Evangelismo, Pág. 136).

4. NUESTROS TRABAJO Y PREDICACIÓN NO DEBE BUSCAR GANAR APLAUSOS:

Nuestra obra para este tiempo no debe ser hecha mediante palabras halagüeñas de sabiduría humana, tal como hacían los oradores paganos para ganar “APLAUSOS”. Hablad con la evidencia del Espíritu y con el poder que sólo Dios puede impartir. Las verdades cruciales para este tiempo deben ser proclamadas por hombres cuyos labios han sido tocados con un carbón encendido tomado del altar de Dios. Una predicación tal contrastará muchísimo con la predicación que generalmente se escucha. Los fieles mensajeros enviados por Dios son un espectáculo para el mundo, para los ángeles y para los hombres, no porque ellos se encumbren sino porque muestran que están fortalecidos y ayudados por el Espíritu. (Manuscrito 165, 1899).

Los que trabajan para obtener “APLAUSOS” no reciben la aprobación de Dios. El Señor espera que sus siervos obren por motivos diferentes.  (Carta 109, del 6 de agosto de 1901, dirigida a un presidente de asociación) (Cada día con Dios, 6 de agosto). (Review and Herald, 4 de julio, 1907).

Si Jesús no recibió Aplausos ni los busco mientras estuvo en este mundo, si no debemos de buscar los Aplausos como sus siervos tampoco, si los ministros (Pastores) no deben de anhelar los ni recibirlos y si nuestra predicación, mensaje y trabajo no deben de recibir Aplausos

El santo sábado

¿Sabe usted que hay un día sumamente importante que casi todo el mundo ha olvidado? ¡Es sorprendente que sólo pocas personas estén al tanto de esto, porque es uno de los días más importantes en la historia de la humanidad! No es tan sólo un día en el pasado, sino que tiene vigencia en el presente y en el futuro. Es más, lo que sucedió en ese olvidado día puede tener un profundo impacto en su vida. ¿Desea conocer algunos asombrosos datos acerca de este día perdido en la historia? Entonces, lea cuidadosamente esta Guía de Estudio.

1. ¿Qué día de la semana observó Cristo?

“Vino [Cristo] a Nazaret, donde se había criado; y entró, conforme a su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó a leer” (Lucas 4:16).

Respuesta:   Jesús guardó el Sábado como día santo.

2. ¿Qué día de la semana es el Sábado?

“El séptimo día será reposo para Jehová tu Dios” (Exodo 20:10). “Y como pasó el sábado… muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro” (Marcos 16:1-2).

Respuesta:   El día de reposo es el séptimo día de la semana, no el primer día (Domingo), como muchos creen. Nótese que en los pasajes mencionados el Sábado es el día que viene precisamente antes del primer día de la semana.

Dios estableció el Sábado en la Semana de la Creación.

3. ¿Quién hizo el Sábado y cuándo?

“En el principio crió Dios los cielos y la tierra”. “Y acabó Dios en el día séptimo su obra que hizo y reposó el día séptimo de toda su obra que había hecho. Y bendijo Dios al día séptimo y santificólo porque en él reposó de toda su obra que había Dios criado y hecho” (Génesis 1:1; 2:2-3).

Respuesta:   Dios apartó el Sábado en la creación, cuando hizo el mundo. Descansó el Sábado, y bendijo ese día y lo santificó [lo apartó para un uso santo].

4. ¿Qué dice Dios en los DiezMandamientos (que escribió con su propio dedo), acerca de la observancia del Sábado ?

“Acordarte has del día del reposo para santificarlo: seis días trabajarás, y harás toda tu obra mas el séptimo día será reposo para Jehová tu Dios: no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas: porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó” (Exodo 20:8-11). “Y dióme Jehová las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios” (Deuteronomio 9:10).

Respuesta:   En el cuarto de los Diez Mandamientos, Dios nos ordena observar el séptimo día como descanso santo. Dios sabía que los hombres olvidarían Su Sábado, de manera que él comenzó el mandamiento con la expresión “acordarte has”. El no ha ordenado a nadie, en ninguna parte, observar ningún otro día.

5. ¿Pero no ha habido cambios en los Diez Mandamientos?

Jesús dice: “Más fácil cosa es pasar el cielo y la tierra, que frustrarse un tilde de la ley” (Lucas 16:17). Dios dice: “No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios” (Salmos 89:34). Los Diez Mandamientos salieron de sus labios. Exodo 20:1 dice: “Y habló Dios todas estas palabras, diciendo…” [y entonces siguen los Diez Mandamientos en los versículos 2-17].

Respuesta:   ¡Claro que no! Es totalmente imposible que cambie una parte de la Ley de Dios. Todos los Diez Mandamientos están en vigencia hoy.

Pablo y los otros líderes apostólicos guardaron el séptimo día como el día santo de reposo.

6. ¿Observaron el Sábado los apóstoles?

“Y Pablo, como acostumbraba, entró a ellos, y por tres sábados disputó con ellos de las Escrituras” (Hechos 17:2). “Ellos [Pablo y Bernabé]… entrando en la sinagoga un día de sábado, sentáronse” (Hechos 3:14). “Y un día de sábado salimos de la puerta junto al río, donde solía ser la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían juntado” (Hechos 16:13). “Y disputaba en la sinagoga todos los sábados y persuadía a judíos y a griegos” (Hechos 18:4).

Respuesta:   Sí, el libro de los Hechos afirma claramente que los apóstoles y la iglesia primitiva guardaban el Sábado.

Los apóstoles enseñaron a los gentiles a observar la santidad del Sábado.

7. ¿Adoraban también los gentiles en el día Sábado?

Dios lo ordenó:
“Bienaventurado el hombre… que guarda el sábado de profanarlo… “Y el hijo del extranjero, allegado a Jehová… todos los que guardaren el sábado de profanarlo… yo los llevaré al monte de mi santidad, y los recrearé en mi casa de oración… porque mi casa, casa de oración será llamada de“todos los pueblos” (Isaías 56:2-7), [el énfasis es nuestro]

Los gentiles lo guardaron:
“Y saliendo ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el sábado siguiente les hablasen estas palabras” “Y el sábado siguiente se juntó casi toda la ciudad a oír la Palabra de Dios” (Hechos 13:42, 44), [el énfasis es nuestro]. “Y disputaba en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a judíos y a griegos” (Hechos 18:4).

Respuesta:   Sí. Los apóstoles, en la iglesia del Nuevo Testamento, obedecían los mandamientos de Dios y se reunían con los gentiles convertidos a adorar a Dios en Sábado. Nunca jamás se refieren al Domingo como día santo.

8. Pero, ¿no fue la observancia del Sábado, transferida al Domingo en ocasión de la muerte o resurrección de Cristo?

Respuesta:   No. No existe ni siquiera el más remoto rastro de que el Sábado fuera cambiado en ocasión de la muerte o de la resurrección de Cristo. La Biblia enseña precisamente lo opuesto. Revise cuidadosamente las siguientes evidencias:

A. Dios bendijo el Sábado.
“Jehová bendijo el día del reposo” (Exodo 20:11). “Y bendijo al día séptimo, y lo santificó” (Génesis 2:3).

B. Cristo esperaba que su pueblo continuara guardando el Sábado para el año 70 d.C., cuando Jerusalén fue destruida.
Sabiendo que Jerusalén sería destruida en el año 70 d.C., Jesús amonestó a sus seguidores de ese tiempo, diciendo: “Orad, pues, que vuestra huida [de Jerusalén] no sea en invierno ni en sábado.” (Mateo 24:20). Jesús expresó claramente que él esperaba que el Sábado fuera guardado aun cuarenta años después de su resurrección. De hecho, ninguna insinuación de un cambio se hace en ningún lugar de las Escrituras.

C. Las mujeres que vinieron a ungir el cuerpo de Cristo a su muerte guardaron el Sábado. Jesús murió “la víspera del sábado” (Marcos 15:37, 42), este es el día que hoy se denomina “Viernes Santo”.
Las mujeres prepararon especias y ungüentos para ungir su cuerpo entonces “reposaron el sábado, conforme al mandamiento” (Lucas 23:56). Sólo cuando “pasó el sábado” (Marcos 16:1), vinieron las mujeres, ya en “el primer día de la semana” (Marcos 16:2), para continuar su triste tarea. Ellas se enteraron que “Jesús había resucitado temprano en la mañana del primer día de la semana” (vers. 9).Este día es comúnmente llamado Domingo de Resurrección. Note el día que antecede al Domingo de Resurrección es el día que hoy llamamos Sábado de Gloria o Sábado Santo.

D. San Lucas, el seguidor de Cristo, escribió dos de los libros de la Biblia, el Evangelio que lleva su nombre y Hechos de los Apóstoles.
El dice en Hechos 1:1-3, que en el libro de Lucas, él escribió acerca de “todas las cosas” que Jesús enseñó. Pero él nunca escribió nada acerca de la observancia del domingo o de algún cambio respecto al Sábado.

En el reino eterno de Dios todos guardarán el Sábado.

9. Algunos dicen que el Sábado será observado en el cielo. ¿Es cierto esto?

“Como los cielos nuevos y la nueva tierra, que yo hago, permanecen delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra simiente y vuestro nombre. Y será que de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrá toda carne a adorar delante de mí, dijo Jehová” (Isaías 66:22-23).

Respuesta:   Sí, la Biblia dice que en la nueva tierra los redimidos de todas las edades guardarán el Sábado.

10. ¿Pero no es el Domingo el día del Señor?

“Si retrajeres del sábado tu pie [si lo dejares de pisotear], de hacer tu voluntad en mi día santo…” (Isaías 58:13). “Porque Señor es del sábado el Hijo del hombre” (Mateo 12:8).

Respuesta:   La Biblia habla del “día del Señor” en Apocalipsis 1:10. De manera que el Señor tiene un día especial. Pero ningún versículo de las Escrituras dice que el domingo es el día del Señor. En realidad la Biblia llama al Sábado el día del Señor. El único día que bendijo el Señor, el único día reclamado por él como su día, es el sábado, el séptimo día.

11. ¿No debería yo guardar el Domingo en honor a la resurrección?

“No sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo: para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si fuimos plantados juntamente en él a la semejanza de su muerte, así también lo seremos a la de su resurrección… a fin de que no sirvamos más al pecado” (Romanos 6:3-6).

Respuesta:   ¡No! Así como Usted no está obligado a guardar el viernes en honor a la crucifixión, tampoco tiene la obligación de guardar el domingo en honor a la resurrección. Cristo estableció el precepto del bautismo en honor a su muerte, su sepultura y su resurrección. La Biblia en ninguna parte sugiere santificar el domingo en honor a la resurrección. Honramos a Cristo obedeciéndole (Juan 14:15) y no sustituyendo sus mandatos por requisitos establecidos por los hombres.

12. Si la santificación del Domingo no está en la Biblia, ¿de dónde viene?

“Pensará en mudar los tiempos y la ley” (Daniel 7:25). “Habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición”. “En vano me honran, enseñando doctrinas y mandamientos de hombres” (Mateo 15:6, 9). “Diciendo: Así ha dicho el Señor Jehová; y Jehová no había hablado” (Ezequiel 22:28).

Respuesta:   En tiempos pasados hubo hombres extraviados que se arrogaron el derecho de modificar la santa ley, y anunciaron que el día sagrado de Dios había sido cambiado del Sábado al Domingo. Dios predijo que eso ocurriría, y ocurrió. Este error fue pasado a nuestra incauta generación como una verdad del Evangelio. La santificación del Domingo es una tradición de hombres no inspirados, y quebranta la ley de Dios, que ordena la observancia del Sábado. Sólo Dios puede convertir un día determinado en santo. Dios bendijo el sábado, y cuando él bendice, ningún hombre puede revocar esa bendición (Números 23:20).

Cambiar la observancia del Sábado al Domingo es un insulto a Dios porque intenta alterar su divina ley.

Cambiar la observancia del Sábado al Domingo es un insulto a Dios porque intenta alterar su divina ley.

13. ¿Acaso no es muy peligroso manipular indebidamente la ley de Dios para intentar cambiarla?

“No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno” (Deuteronomio 4:2). “No añadas a sus palabras, porque no te reprenda, y seas hallado mentiroso” (Proverbios 30:6).

Respuesta:   Dios ha prohibido en forma específica y positiva que se cambie su ley quitando o añadiendo algo. Intentar cambiar la ley de Dios es una de las cosas más terribles y peligrosas que alguien puede hacer.

14. ¿Por qué hizo Dios el Sábado?

A. Como señal de la creación
“Acordarte has del día del reposo para santificarlo… Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó” (Exodo 20:8-11).

B. Como señal de la redención y la santificación.
“Diles también mis sábados, que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico” (Ezequiel 20:12).

Respuesta:   Dios dio el Sábado como una doble señal: (1) Es una señal de que él creó el mundo en seis días literales de 24 horas cada uno y (2) es también una señal del gran poder de Dios para redimir y santificar a los seres humanos. Seguramente que todo cristiano amará el Sábado como una señal preciosa de la creación y de la redención (Exodo 31:13, 17 Ezequiel 20:12, 20). Es un gran insulto para Dios que los hombres pisoteen el Sábado. En Isaías 58:13-14, Dios nos dice que todos los que esperan ser bendecidos por él deberan dejar de pisotear el Sábado.

15. ¿Cuán importante es la observancia del Sábado?

“El pecado es transgresión de la ley” (1 Juan 3:4). “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). “Cualquiera que hubiere guardado toda la ley, y ofendiere en un punto, es hecho culpado de todos” (Santiago 2:10). “Cristo padeció… dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas” (1 Pedro 2:21). “[Cristo] vino a ser causa de eterna salud [salvación] a todos los que le obedecen” (Hebreos 5:9).

Respuesta:   Es un asunto de vida o muerte. La santificación del Sábado se ordena en el cuarto mandamiento de la ley de Dios. ¡La violación deliberada de alguno de los Diez Mandamientos es pecado! Los cristianos seguirán gozosamente el ejemplo de Cristo en la observancia del Sábado. Nuestra única seguridad reside en estudiar cuidadosamente las Escrituras para conocer “bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15). Debemos tener el apoyo positivo de las Escrituras para toda práctica cristiana que sigamos.

Dios derramará su ira sobre los líderes religiosos que a sabiendas ignoren Su Sábado.

16. ¿Qué siente Dios con respecto a los dirigentes religiosos que pasan por alto el Sábado?

“Sus sacerdotes violentaron mi ley y contaminaron mis santuarios: entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis sábados escondieron sus ojos, y yo era profanado en medio de ellos”. “Por tanto, derramé sobre ellos mi ira” (Ezequiel 22:26, 31).

Respuesta:   Al pretender desconocer el verdadero Sábado de Dios, los dirigentes religiosos ofenden al gran Dios del cielo. Dios promete un seguro castigo para tales falsos pastores. El no puede tartar este tema livianamente. Jesús condenó a los fariseos por pretender amar a Dios, mientras violaban uno de los mandamientos. Véase: Marcos 7:7-13.

17. ¿Me afecta a mí personalmente la observancia del Sábado?

“Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios razón de sí” (Romanos 14:12). “El pecado, pues, está en aquel que sabe hacer lo bueno, y no lo hace” (Santiago 4:17). “Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad [de Dios]” (Apocalipsis 22:14). “Aquí está la paciencia de los santos aquí están los que guardan los mandamientos de Dios” (Apocalipsis 14:12).

Respuesta:   Sí, positivamente, el Sábado debe ser su día de reposo. Dios lo hizo para Usted, y si usted lo ama a él, lo guardará, porque es uno de sus
mandamientos. Amor sin cumplimiento de los mandamientos de Dios no es de ninguna manera amor (1 Juan 2:4). Usted tendrá que hacer una decisión, no podrá evitarlo. Nadie puede excusarlo de ese deber. Personalmente tendrá que dar cuenta delante de Dios. Dios le pide que lo ame y lo obedezca ahora.


Preguntas Para Meditar

1. ¿No es el sábado solamente para los judíos?
No. Jesús dijo: “El sábado por causa del hombre es hecho” (Marcos 2:27). No es para los judíos solamente, sino para el hombre en general: para todos los hombres y todas las mujeres sin distinción. Los judíos no existieron hasta 2,500 años después que se estableció el sábado.

2. ¿No es el texto encontrado en Hechos 20:7-12 una prueba de que los discípulos guardaban el domingo como día santo?
De acuerdo con la Biblia, cada día empieza a la puesta del sol y termina cuando el sol se pone al día siguiente. (Véase Génesis 1:5, 8, 13, 19, 23, 31 Levítico 23:32), y la parte oscura del día viene primero. De manera que el sábado empieza el viernes a la puesta de sol y termina el sábado a la puesta de sol. Esta reunión de Hechos 20 se realizaba en la parte oscura del domingo, o como ahora diríamos, el sábado de noche. (En la versión New English Bible,* Hechos 20:7 aparece así: “El sábado de noche, en nuestra asamblea…”).

Era pues una reunión del sábado de noche, y duró hasta la medianoche. Pablo realizaba una gira de despedida y sabía que él no volvería a ver a estas personas antes de su muerte (vers. 25). No es extraño que él predicara tan largo. (Ningún servicio semanal regular hubiera durado toda la noche.) Esta reunión tuvo lugar en la parte oscura del primer día de la semana, lo que en términos modernos diríamos el sábado de noche, porque Pablo estaba listo para partir al día siguiente. El partimiento del pan no tiene ningún significado referente a un día santo, porque “partían el pan en las casas… cada día” (Hechos 2:46). No existe en este pasaje de las Escrituras, la menor indicación de que el primer día fuera santo ni que estos cristianos primitivos lo consideraban así. Ni existe la más remota evidencia de que el sábado fue cambiado. Probablemente se menciona esta reunión sólo por causa del milagro de la resurrección de Eutico. La Biblia se refiere al domingo como a “uno de los seis días de trabajo” en Ezequiel 46:1..”

*(C) Los Delegados de la Oxford University Press y el Sindicato de la Cambridge University Press, 1961, 1970. Usado con permiso.

3. ¿No habla 1 Corintios 16:1-2 de ofrendas en la escuela dominical?
No. No hay en ese pasaje ninguna referencia a una reunión pública. El dinero debía de apartarse privadamente en casa. Se produjo un hambre en Judea (Romanos 15:26 Hechos 11:26-30) y Pablo escribió para pedir que las iglesias del Asia Menor ayudaran. Todos estos cristianos santificaban el sábado, de manera que San Pablo sugirió que todos los domingos de mañana (que era el tiempo en que arreglaban y pagaban las cuentas), después que hubiera pasado el sábado, apartaran algo para sus hermanos necesitados, de manera que pudieran tenerlo a mano cuando él llegara. Esto había de hacerse privadamente, “en casa”, como dice la Biblia de Jerusalén. Aquí tampoco la Biblia se refiere al domingo como un día santo.

4. ¿Pero no se ha perdido el cómputo del tiempo y no se han cambiado los días de la semana desde el tiempo de Cristo?
No. Las enciclopedias y las fuentes fidedignas atestiguan que nuestro séptimo día es el mismo que Jesús santificó. Es un asunto fácil de comprobar a través de una sencilla investigación.

5. ¿Pero no encontramos en Juan 20:19 el relato en los discípulos aparecen instituyendo la observancia del domingo en honor a la resurrección?
Al contrario. Los discípulos todavía no creían que la resurrección hubiera ocurrido (Marcos 16:14). Se habían reunido allí “por temor a los judíos” y tenían las puertas cerradas. Cuando Jesús apareció, “les reprochó… porque no habían creído a los que le habían visto resucitado”. No hay ninguna insinuación de que consideraran el domingo como día santo. Hay solamente 8 versículos en el Nuevo Testamento que mencionan el primer día de la semana. Ninguno de ellos sugiere que ese día es santo, mucho menos que ese día se deba observar como tal.

6. ¿No anula el sábado el texto que encontramos en Colosenses 2:14-17?
De ningún modo. Se refiere solamente a los sábados que eran “la sombra de lo por venir”, y no al Sábado del séptimo día. Había siete días santos anuales que también se llamaban “sábados”, o sea fiestas, en el antiguo Israel. Estos existían “además de los sábados de Jehová” (Levítico 23:38), o sea los Sábados semanales del séptimo día. Todos estos prefiguraban la cruz y terminaron en la cruz, pero el Sábado semanal de Dios fue establecido antes que entrara el pecado, y por lo tanto no podía prefigurar nada relativo a la liberación del pecado. Es por eso que Colosenses 2 establece una diferencia y específicamente menciona, los sábados que eran “una sombra”. Estos siete sábados anuales que fueron abolidos se mencionan en el libro de Levítico capítulo 23.

7. De acuerdo con Romanos 14:5, el día que guardamos es un asunto de opinión personal, ¿no es así?
Note que todo el capítulo trata acerca de juzgar a otros (versículo 4, 10, 13). El punto no es el sábado semanal, que era parte de la ley moral, sino los días de fiesta anuales de la ley ceremonial. Los cristianos judíos estaban criticando a los cristianos gentiles porque no los observaban. Pablo sencillamente les dice que no deben juzgarse el uno al otro. La ley ceremonial ya no está vigente.


Otros temas relacionados:

Declaraciones católicas sobre el sábado.  “Es bueno recordarle a los presbiterianos, bautistas, metodistas y todos los demás cristianos, que la Biblia no los apoya en ningún lugar en su observancia del domingo. El domingo es una institución de la Iglesia Católica Romana, y aquellos que observan el día observan un mandamiento de la Iglesia Católica. “Sacerdote Brady, en un discurso, reportado en el Elizabeth, NJ” Noticias “el 18 de marzo de 1903. Leer más…


 Declaraciones bautistas sobre el sábado.  “Había y hay un mandato para santificar el día del sábado, pero ese día sábado no era domingo. Sin embargo, será fácil, dijo, y con muestra de triunfo, que el sábado fue transferido del séptimo al primer día de la semana, con todos sus deberes, privilegios y sanciones. Si desean ansiosamente información sobre este tema, que he estudiado durante muchos años, me pregunto, dónde puede encontrarse el registro de dicha transacción: No en el Nuevo Testamento… Leer más…


Declaraciones metodistas sobre el sábado. “Esta “acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,” (Colosenses 2: 14.) Pero la ley moral contenida en los Diez Mandamientos y ejecutadas por los profetas, Él no quitó…. La ley moral se encuentra en una fundación completamente distinta de la ley ceremonial o ritual. … Cada parte de esta ley, debe seguir aplicándose a toda la humanidad y en todas las edades.” John Wesley,” Sermones en varias ocasiones, ” Edición vol. 2, vol. I, páginas 221, 222. Leer más…


La salvación

¡Imagínese lo terrible que sería estar a la deriva en un océano infestado de hambrientos tiburones! Luego imagine también, lo hermoso que sería ser rescatado desde el aire y llevado a un lugar seguro. Lo cierto es que cada ser humano en este planeta está perdido en un mar lleno de peligros. Necesitamos urgentemente que se envíe un rescate, no mediante un bote o un helicóptero, sino uno que venga de parte de nuestro Padre Celestial. Dios nos ama tanto que envió a su Hijo a salvarnos. Usted lo ha oído probablemente con anterioridad, pero ¿está seguro que entiende plenamente este tema? ¿Qué significa para usted, y cómo puede cambiar su vida? ¡Siga leyendo y entérese!

1. ¿Se interesa realmente Dios en mí?

Esto es lo que él dice: “A mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable y yo te amé.” (Isaías 43:4). “Con amor eterno te he amado.” (Jeremías 31:3).

Respuesta:   El amor infinito de Dios por usted y por mí es mucho mayor de lo que podamos imaginarnos. El le ama como si usted fuera la única persona perdida en todo el universo. El habría dado su vida por usted aunque no hubiera habido otros pecadores para redimir. Trate de no olvidar nunca ese hecho. Usted es valioso para él, por eso lo ama.

Nunca ha existido una demostración<br /><br /><br /> de amor tan grande como la cruz.

2. ¿Cómo ha demostrado Dios su amor por nosotros?

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16). “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.” (1 Juan 4:10).

Respuesta:   Dios lo amó a usted tan profundamente que estuvo dispuesto a ver a su Hijo único sufrir y morir antes que verse separado de usted por toda la eternidad. ¡Nunca podremos comprenderlo, pero él lo hizo, precisamente por usted y por mí!

3. ¿Cómo podría Él amar a alguien como yo?

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Respuesta:   Ciertamente, no porque yo lo haya ganado o lo mereciera. Ninguno de nosotros tiene derecho a nada, sino a la paga por el pecado que es la muerte (Romanos 6:23). El amor de Dios es incondicional. El ama a los ladrones, a los adúlteros y a los asesinos. El también ama a los egoístas, a los hipócritas y los blasfemadores profanos. ¡Pero lo más grandioso de todo, es que él me ama a mí! Ya que él sabe que mis pecados me conducirán sólo a la miseria y a la muerte, quiere salvarme de ellos. Esa es la razón por la cual Cristo murió.

La muerte de Jesús representó el pago completo por todos los pecados que usted pudiera llegar a cometer. Cuando usted acepta este don fabuloso, llega a ser parte de la familia personal de Jesús.

4. ¿Cómo me beneficia su muerte?

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.” (1 Juan 3:1). “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” (Juan 1:12).

Respuesta:   Cristo murió en mi lugar para satisfacer la pena de muerte que pesaba sobre mí. El nació como un ser humano para poder sufrir la clase de muerte que yo merezco. Luego ofreció darme crédito por lo que él hizo. En otras palabras, su vida impecable es acreditada a mi cuenta, para así poder yo ser contado como justo. Su muerte es aceptada por Dios como pago total por todos mis pecados y malas acciones del pasado. Al aceptar como un regalo lo que él hizo por mí, se me recibe en la familia de Dios como un hijo suyo. ¡Esto es algo que abruma la mente!

Piense en estos hechos sencillos por un momento.

  • Debido a mis pecados, estoy sentenciado a la pena de muerte.
  • No puedo pagar esa pena sin perder la vida eterna, porque si muero por mis pecados, no puedo resucitarme a mí mismo. Moriría para siempre.
  • El hecho es que tengo una deuda que no puedo pagar. Pero llega una amigo de nombre Jesús, y dice: “Yo la pagaré. Yo moriré en tu lugar y te daré crédito por ello. No tendrás que morir por tus pecados”.
  • ¡Debo aceptar la oferta! Muy simple, ¿verdad? Reconozco y acepto públicamente su muerte por mis pecados. ¡En el momento en que lo hago me convierto en hijo o hija de Dios!
5. ¿Cómo puedo yo aceptarlo para de esta manera pasar de muerte a vida?

Simplemente declare o acepte estas tres cosas:

1. Soy un pecador. “Todos han pecado” (Romanos 3:23).

2. Estoy condenado a muerte. “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23).

3. No puedo salvarme a mí mismo. “Separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).

Luego, declare que cree en tres cosas:

1. El murió por mí. “Para que… gustase la muerte por todos” (Hebreos 2:9).

2. El me perdona. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados” (1 Juan 1:9).

3. El me salva. “El que cree en mí tiene vida eterna” (Juan 6:47).

Respuesta:   Pidiendo el gran don de Dios, nuestro Señor Jesucristo, creyendo en él y aceptándolo.

¿Siente como que se ahoga en el pecado? Jesús lo rescatará inmediatamente si usted se lo pide.
¿Siente como que se ahoga en el pecado? Jesús lo rescatará inmediatamente si usted se lo pide.

6. ¿Qué debo hacer para obtener el don de la salvación?

“Siendo justificados gratuitamente por su gracia” (Romanos 3:24). “El hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley” (Romanos 3:28).

Respuesta:   Lo único que usted puede hacer es aceptarlo como un regalo, un don. Sus actos de obediencia no serán de ninguna ayuda en el proceso de la justificación. Todos los que creyendo piden con fe la salvación la recibirán. El pecador más empedernido será aceptado sobre la misma base que el más correcto de los hombres. El pasado no cuenta. Recuerde, Dios ama a todos por igual, y el perdón es para quien lo pida. “Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don [regalo] de Dios. No por obras para que ninguno se gloríe” (Efesios 2:8-9).

7. Al unirme a su familia por la fe, ¿qué cambio efectúa Jesús en mi vida?

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es. Las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

Respuesta:   Cuando recibo a Cristo en mi corazón él destruye la vieja naturaleza pecaminosa y me convierte en una nueva criatura espiritual. La vieja vida de pecado ahora llega a serme odiosa e indeseable. Gozosamente comienzo a experimentar por primera vez una gloriosa liberación de la culpa y la condenación. Comienzo a ver cuán vacía ha sido mi vida sin Cristo. En vez de alimentarme de las desperdicios que caen debajo de la mesa me convierto en un invitado al banquete del Rey. Un minuto con Dios provee más felicidad que una vida entera sirviendo al diablo. ¡Qué cambio! ¿Por qué esperé tanto tiempo para aceptarlo?

8. Será esta vida transformada realmente más agradable que los placeres de la vida antigua?

Jesús dijo: “Estas cosas os he hablado, para que… vuestro gozo sea cumplido [esté completo]” (Juan 15:11). “Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

Respuesta:   Muchos creen que la vida cristiana no será una vida feliz debido a las restricciones y las negaciones que uno debe imponerse. Pero el resultado es todo lo opuesto. Cuando usted acepta el amor de Jesús, surge en su persona una fantástica exuberancia. Una paz y un gozo extraordinarios saturan constantemente su vida. Si usted habla de emociones, la vida cristiana no tiene punto de comparación con la vieja existencia de egoísmo y fracasos. Como una pesadilla, el pasado doloroso se desvanece, y usted experimenta una vida más “abundante”, tal y como lo quiso Dios.

9. ¿Pero cómo puedo yo hacer todas las cosas que un cristiano debe hacer?

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20). “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Respuesta:   Aquí es donde se revela el mayor milagro de la vida cristiana. ¡Usted no tiene que esforzarse en ser bueno! Lo que hace como cristiano es el resultado espontáneo de la presencia de una vida milagrosa que obra en su interior. La obediencia en su vida es la respuesta de amor acostumbrada. Al renacer en Dios, como una nueva criatura, usted quiere obedecerle porque él es ahora parte de su vida. Agradar a alguien a quien usted ama no es una carga, sino un placer. “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en mi corazón” (Salmos 40:8).

10. ¿Quiere decir que ni siquiera los Diez Mandamientos serían difíciles de obedecer?

“Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). “Este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos y sus mandamientos no son gravosos” (1 Juan 5:3). “El que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado” (1 Juan 2:5).

Respuesta:   La Biblia siempre vincula la obediencia con una relación de amor. El cristiano nacido de nuevo, halla que guardar los Diez Mandamientos no es una lucha ardua. Con todos los pecados pasados cubiertos con la muerte expiatoria de Cristo, mi obediencia presente y futura está arraigada en la vida victoriosa de Jesús que llevo dentro de mí. De hecho, debido a que yo lo amo tan profundamente por haber cambiado mi vida, voy aun más allá de los requerimientos de los Diez Mandamientos. Estudio diariamente la Biblia para obtener indicaciones de la voluntad divina, y trato de encontrar nuevas formas de expresarle mi amor. “Y cuanto pedimos lo recibimos de él, porque guardamos sus Mandamientos y hacemos lo que le agrada” (1 Juan 3:22).

Guardar los Diez Mandamientos con<br /><br /><br /> la intención de ganar la salvación sólo<br /><br /><br /> resultará en penas y desánimo. Pero la<br /><br /><br /> persona que ha experimentado el don<br /><br /><br /> de la salvación se deleita en transitar el<br /><br /><br /> camino de la obediencia a las leyes de Dios.
Guardar los Diez Mandamientos con la intención de ganar la salvación sólo resultará en penas y desánimo. Pero la persona que ha experimentado el don de la salvación se deleita en transitar el camino de la obediencia a las leyes de Dios.

11. ¿Cómo puedo estar seguro de que la obediencia a los mandamientos, mencionada en la Biblia como una característica del pueblo de Dios, no es legalismo?

“Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apocalipsis 14:12). “Y ellos [los santos] le han vencido [al dragón, o sea al diablo] por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte” (Apocalipsis 12:11).

Respuesta:   No hay que confundir obediencia con legalismo. Legalismo es tratar de ganar la salvación realizando buenas obras. Los santos se identifican en el libro de Apocalipsis por cuatro características: (1) guardan los mandamientos, (2) confían en la sangre del Cordero para salvarlos, (3) comparten su fe con otros, y (4) eligen morir antes que pecar. Estas son las verdaderas señales que distinguen a uno que ama a Cristo y ha hecho un pacto de por vida para servirlo y seguirlo.

El bautismo es como una ceremonia matrimonial que me une con Cristo.

12. ¿Qué acto significativo sella la relación de amor de una persona con Cristo, y qué simboliza?

“Somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva… para que el cuerpo del pecado sea destruido” (Romanos 6:4-6). “Os he desposado con un solo esposo para presentaros como una virgen pura a Cristo” (2 Corintios 11:2).

Respuesta:   El bautismo simboliza tres eventos significativos en la vida del creyente: (1) muerte al pecado. (2) nacimiento a una nueva vida en Cristo Jesús. (3) casamiento con Cristo por la eternidad. Esta unión espiritual se va haciendo más fuerte y más dulce con el tiempo, a medida que el amor sigue creciendo. Así como ocurre en cualquier matrimonio, cuando el amor desaparece, el paraíso se convierte en un infierno, el hogar se mantiene unido sólo por los compromisos legales. Así también, cuando el cristiano deja de amar a Cristo por encima de todo, su religión existe sólo como el cumplimiento restrictivo de una serie de reglas.

13. ¿Cómo puedo asegurarme que la fe y el amor de mi matrimonio con Cristo continuarán creciendo?

“Escudriñad las Escrituras” (Juan 5:39). “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17). “De la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él” (Colosenses 2:6). “Cada día muero” (1 Corintios 15:31).

Respuesta:   Ninguna relación amorosa puede prosperar sin comunicación. El hábito de hablar con Dios por medio de la oración espontánea y el estudio de la Biblia son absolutamente esenciales para que esta relación siga creciendo. La Palabra de Dios constituye una carta de amor que debo leer diariamente para nutrir mi vida espiritual. El conversar con él en oración, profundiza mi devoción, y abre mi mente a un conocimiento más íntimo y emocionante de su amante cuidado por mí. Diariamente aumenta mi sorpresa al descubrir nuevos detalles de la increíble provisión que él ha hecho para mi felicidad.

Dios sella nuestro matrimonio espiritual
Al sellar nuestra unión espiritual por toda la eternidad, Dios ha prometido no abandonarme jamás (Salmo 55:22 Mateo 28:20 Hebreos 13:5), cuidarme en caso de salud o enfermedad (Salmo 41:3 3 Juan 2: Isaías 41:10), y suplir toda necesidad que pueda presentarse en mi vida (Mateo 6:25-34). Así como he recibido a Cristo por fe y experimentado que sus promesas son ciertas, confiaré plenamente en él en toda circunstancia futura, y él nunca me chasqueará.


Preguntas Para Meditar

1. ¿Cómo puede la muerte de un solo hombre pagar la penalidad por los pecados de todo el género humano? Yo he vivido una vida terrible de pecado. Temo que Dios tenga que hacer algo muy especial para hacer expiación por alguien tan malvado.
Romanos 3:23 dice: “Todos han pecado”. Y debido a que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23), y puesto que “todos han pecado”, por eso, se requiere “algo especial” para cada ser humano. Unicamente aquel cuya vida es igual a la de todos los hombres podía morir por los pecados del género humano. Debido a que Jesús fue el Creador y el autor de toda vida, la vida que él depuso fue equivalente a la sumatoria de todas las vidas que hayan existido en el planeta. La expiación no sólo debía ser hecha por alguien cuya vida representara a todos los otros seres creados, sino que aquel que murió la muerte expiatoria tendría que tener la capacidad de levantarse de aquella muerte . ¿Por qué? A fin de poder adjudicar los beneficios de la expiación a todos los que la pidieran con fe. “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25).

2. Si acepto a Cristo y su perdón, y vuelvo a caer, ¿me perdonará él de nuevo?
Podemos confiar en que Dios nos perdonará de nuevo, si sentimos aflicción por nuestros pecados y los confesamos. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

3. ¿Cómo puedo acercarme a Dios en mi condición pecaminosa? ¿No sería mejor que un sacerdote o un ministro orara por mí?
Puesto que Jesús vivió “en la carne” y “fue tentado en todo según nuestra semejanza” (Hebreos 4:15), tenemos un Dios que puede entendernos y que quiere ser misericordioso con nosotros. En Hebreos 4:16 se nos dice que podemos acercarnos “confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia”. Podemos llegar a Dios directamente por medio de Cristo, sin ningún intermediario. Afianzados en su misericordia, podemos venir a él “confiadamente” en el nombre de Jesús (Juan 14:14). En 1 Timoteo 2:5 se nos dice: “Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.””.

4. ¿Hay algo que yo pueda hacer para ayudar a Dios a salvarme?
No. La salvación se logra totalmente por gracia es “el don [el regalo] de Dios” (Romanos 3:24, 4:5 Efesios 2:8-10). Es verdad que a medida que Dios nos concede su gracia mediante la fe, él también nos da el deseo y la fuerza para obedecerlo. Esto resulta en el cumplimiento de sus leyes. De manera que aun esa obediencia es un don de Dios. La obediencia—el servicio y la lealtad del amor—es la verdadera muestra del discipulado, y es un fruto natural de la fe en Cristo. Es su don.

5. Si Dios perdona mis pecados y me restaura a su familia, ¿elimina esto todo futuro castigo por mis pecados,o todavía se necesita que yo realice alguna tipo de penitencia?
Las Escrituras dicen: “Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1). Cristo pagó el precio completo por nuestras transgresiones. Aquellos que lo aceptan por la fe no necesitan realizar ninguna tipo de penitencia para ser limpiados, sino que se considerad que han sido “lavados” en la sangre del Cordero. Isaías 43:25 contiene una hermosa promesa de perdón: “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados”. Miqueas 7:18-19 muestra la hermosa actitud de Dios el Redentor, hacia su pueblo: “¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. El volverá a tener misericordia de nosotros sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados”.

La santa Ley de Dios

Hace muchos siglos, Dios escribió su ley en tablas de piedra, ¡y todavía esa ley está vigente! Es absolutamente cierto que desobedecer cualquier parte de esa ley siempre tendrá consecuencias negativas. Ante la ola de criminalidad que nos azota, pensamos que obedecer las leyes del país ayudaría al mantenimiento de la paz y el orden. ¡El mismo principio se puede también aplicar a la observancia de la Ley de Dios—los Diez Mandamientos—en nuestras vidas! Por algo no se los llama las diez sugerencias, las diez recomendaciones, o las diez ideas más brillantes. Ya que hay tanto en juego, usted debería tomar unos minutos para considerar seriamente sus obligaciones.

“Y las tablas eran la obra de Dios”.

1. ¿En realidad escribió Dios mismo los Diez Mandamientos?

“Y dio Dios a Moisés dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios”. “Y las tablas eran obra de Dios y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas” (Éxodo 31:18; 32:16).

Respuesta:   Sí, el gran Dios del cielo escribió los Diez Mandamientos con su propio dedo en tablas de piedra.

2. ¿Cómo define Dios el pecado?

“El pecado es infracción de la ley” (1 Juan 3:4).

Respuesta:   El pecado es la infracción o el quebrantamiento de la ley divina de los Diez Mandamientos. Y puesto que la ley de Dios es perfecta (Salmos 19:7) abarca todo pecado concebible. Es imposible cometer un pecado que no esté condenado a lo menos por uno de los Diez Mandamientos de Dios.

3. ¿Por qué nos dio Dios los Diez Mandamientos?

“El que guarda la ley es bienaventurado [feliz]” (Proverbios 29:18). “Tu corazón guarde mis mandamientos; tus días seran largos y los años de vida serán llenos de paz y te aumentarán” (Proverbios 3:1-2).

Respuesta:   A. Como una guía para tener una vida feliz y abundante.
Dios creó al hombre para que gozara de felicidad, paz y larga vida. La ley de Dios es el mapa que señala los caminos verdaderos que deben seguirse para encontrar la felicidad auténtica y suprema.

“Por medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Romanos 3:20). “Yo no conocí el pecado sino por la ley porque tampoco conociera la codicia si la ley no dijera: No codiciarás” (Romanos 7:7).

B. Para mostrar la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto.
Los Diez Mandamientos de la ley de Dios son el perfecto código de ética y moralidad para esta hora de perplejidad y confusión. La ley de Dios es como un espejo (Santiago 1:23-25). Señala la mala conducta de mi vida, así como un espejo señala la suciedad de mi cara. La única manera en que una persona puede saber que está pecando es sometiendo su vida al escrutinio de la ley, mirándose en el espejo de la ley.

“Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos [mandamientos]… para que nos vaya bien” (Deuteronomio 6:24). “Sosténme y seré salvo [estaré seguro]. Y me regocijaré siempre en tus estatutos. Hollaste a todos los que se desvían de tus estatutos” (Salmos 119:117-118).

C. Para protegerme de todo peligro y tragedia.
La ley de Dios se puede comparar a una fuerte jaula, como las que hay en el zoológico para protegernos de las fieras que podrían causarnos daño. La ley de Dios nos protege de la impureza, la falsedad, el asesinato, la idolatría, el robo y muchos otros males destructores de la vida, la paz y la felicidad. Todas las buenas leyes protegen, y la ley de Dios no es la excepción.

Nota Especial: Estos eternos principios de la ley de Dios fueron escritos profundamente en la naturaleza de cada persona por Dios que nos creó. Cuando decidimos ignorarlos, el resultado es siempre desgracia, tensión, desasosiego y tragedia, así como ignorar las reglas para conducir nuestro automóvil nos trae serios problemas.

4. ¿Por qué la ley de Dios es sumamente importante para mí como persona?

“Así hablad y así haced como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad” (Santiago 2:12).

Respuesta:   !Porque los Diez Mandamientos son la norma por la cual Dios examinará a los hombres en el juicio celestial. ¿Qué relación tiene usted con la ley? ¡Es un asunto de vida o muerte!

5. ¿Podrá la ley de Dios (los Diez Mandamientos) ser cambiada o abolida?

“Más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley” (Lucas 16:17). “No olvidaré mi pacto, ni me retractare de lo que ha salido de mis labios” (Salmos 89:34). “Fieles [seguros] son todos sus mandamientos, afirmados eternamente y para siempre” (Salmos 111:7-8).

Respuesta:   ¡Absolutamente no! La Biblia es muy clara en este punto. Si la ley hubiera podido ser cambiada, Dios habría hecho ese cambio inmediatamente cuando Adán y Eva pecaron. En vez de eso envió a su propio Hijo a morir en lugar del pecador a fin de pagar la penalidad de la ley quebrantada. Pero el cambio de la Ley era imposible porque los mandamientos no eran leyes similares a las que los hombres promulgan, sino principios eternos reveladores del santo carácter de Dios, principios que estarán siempre vigentes mientras Dios exista.

Note en el cuadro superior que Dios y su ley tienen las mismas características. ¿Comprende lo que esto significa? La ley de Dios (los Diez Mandamientos) es el carácter de Dios expresado mediante una fórmula escrita, de manera que podamos comprenderlo. Es tan imposible cambiar la ley de Dios como bajar a Dios desde su morada para hacer que él cambe. Jesús vino para mostrarnos lo que es la ley (que es la pauta para una vida santa) cuando se la reduce a términos humanos. El carácter de Dios no puede cambiar, tampoco puede cambiar su ley, porque ésta es el carácter de Dios expresado en palabras.

DIOS ES LA LEY ES
BUENO S. Lucas 18:19 1 Timoteo 1:8
SANTO Isaías 5:16 Romanos 7:12
PERFECTO S. Mateo 5:48 Salmos 19:7
PURO 1 Juan 3:2,3 Salmos 19:8
JUSTO Deuteronomio 32:4 Romanos 7:12
VERDAD S. Juan 3:33 Salmos 19:9
ESPIRITUAL 1 Corintios 10:4 Romanos 7:14
JUSTICIA Jeremíass 23:6 Salmos 119:172
FIEL 1 Corintios 1:9 Salmos 119:86
AMOR 1 Juan 4:8 Romanos 13:10
INMUTABLE Santiago 1:17 Mateo 5:18
ETERNO Génesis 21:33 Salmos 111:7, 8
6. ¿Abolió Jesús la ley de Dios mientras vivía aquí en la tierra?

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:17-18).

Respuesta:   ¡Por cierto que no! Jesús específicamente aseguró que él no vino para destruir la ley, sino a cumplirla o sea, a guardarla. En lugar de descartar la ley, Jesús amplió su significado o sea, la magnificó (lsaías 42:21), mostrando que ella es una guía perfecta para la vida. Ella abarca todo pecado. Por ejemplo, Jesús señaló que el mandamiento “No matarás” condena el enojo sin control (Mateo 5:21-22) y el odio (1 Juan 3:15), y que los pensamientos impuros son adulterio (Mateo 5:27-28). El dice: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).

7. ¿Pueden salvarse las personas que a sabiendas insisten en violar aunque sea uno de los Diez Mandamientos?

“La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). “Cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, es hecho culpable de todos” (Santiago 2:10).

Respuesta:   ¡No! Se perderán. La ley de los Diez Mandamientos es la guía que debemos usar para encontrar el camino hacia Dios y a una vida santa. Si ignoro uno de los mandamientos, estoy descuidando una parte del divino patrón o plan maestro. La Biblia dice que cuando quebrantamos a sabiendas cualquier mandamiento de Dios, estamos pecando (Santiago 4:17), porque ello equivale a rechazar su voluntad para nosotros. Sólo aquellos que hacen su voluntad podrán entrar en el reino de los cielos. Los pecadores se perderán.

La salvación que proviene de Jesús es un don tan real como los obsequios que se reciben en alguna fecha especial o cumpleaños. Es gratuita, preparada especialmente para nosotros por Jesús.

8. ¿Puede alguien salvarse por guardar la ley?

“Por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él [de Dios]” (Romanos 3:20). “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).

Respuesta:   ¡No! La respuesta es demasiado sencilla para no entenderla. Nadie puede salvarse por guardar la ley. La salvación se recibe solamente por gracia, como un don gratuito de Cristo Jesús. Recibimos este dón gratuito por la fe y no debido a nuestras obras. La ley sirve únicamente como un espejo para señalar el pecado en nuestras vidas. La limpieza o el perdón del pecado se recibe sólo de Cristo.

Nuestras propias normas nunca son<br /><br /> seguras. No puedo saber si soy un<br /><br /> pecador a menos que me mire cuidadosamente en la norma perfecta<br /><br /> de Dios: su ley es un espejo.

9. ¿Por qué, entonces, la ley es esencial para perfeccionar un carácter cristiano?

“Teme a Dios y guarda sus mandamientos: porque esto es todo para el hombre” (Eclesiastés 12:13). “Por medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Romanos 3:20).

Respuesta:   Porque la pauta o norma total, “el todo del hombre”, o sea, la suma del deber humano para una vida cristiana, está contenida en la ley.Recordamos a un niño de seis años que hizo su propia regla de medir, se midió a sí mismo y le dijo a su madre que él tenía 4 metros de altura. Asimismo nuestras propias normas nunca son seguras. Yo no puedo saber si soy pecador a menos que me compare cuidadosamente con la norma perfecta: la ley de Dios, que es un espejo espiritual. Millones de personas que han echado demonios, han profetizado y han realizado muchos y maravillosos milagros en el nombre de Jesús se perderán (Mateo 7:21-23) porque no se molestaron en comparar su vida con el gran modelo o pauta de la ley. “En esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos” (1 Juan 2:3).

Cuando Jesús vive al corazón, el pasado oscuro y desagradable es reemplazado por su victoriosa presencia.

10. ¿Qué es lo que capacita a un cristiano verdaderamente convertido para seguir la norma de la ley de Dios?

“Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré” (Hebreos 8:10). “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Respuesta:   Cristo no sólo perdona a los pecadores arrepentidos, sino que también restaura en ellos la imagen de Dios poniéndolos en armonía con su ley mediante el poder de su presencia en el corazón. “No harás” se convierte entonces en una promesa de que el cristiano no robará, no mentirá, no matará. Esto se entiende porque Jesús vive dentro de él y domina sus palabras y sus actos. Dios no podía cambiar su ley, pero hizo una bendita provisión por medio de Jesús para cambiar al pecador de manera que pudiera estar a tono con la ley..

El indulto de un gobernador perdona a<br /><br /> un prisionero, pero no le da la libertad<br /><br /> para quebrantar ninguna ley.

11. ¿Es cierto que el cristiano que tiene fe y vive bajo la gracia, ha sido liberado de la observancia de la ley?

“El pecado no se enseñoreará de vosotros: pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. ¿Qué, pues? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera” (Romanos 6:14-15). “¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley” (Romanos 3:31).

Respuesta:   ¡No! La gracia es como el perdón que otorga un gobernador o presidente a un reo. Lo perdona, pero no le da la libertad de violar una sola ley del código. La persona perdonada, que vive bajo la gracia, tiene una doble obligación de cumplir la ley. La persona que rehúsa guardar la ley y dice que vive bajo la gracia está equivocada.

12. ¿Están los diez mandamientos de Dios reafirmados en el Nuevo Testamento?

Respuesta:   Sí, y en forma muy clara. Examine con cuidado lo que sigue.

LA LEY DE DIOS EN EL NUEVO TESTAMENTO LA LEY DE DIOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
1. “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” Mateo 4:10. 1. “No tendrás dioses ajenos delante de mí” Exodo 20:3.
2. “Hijitos, guardaos de los ídolos” 1 Juan 5:21. “Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, o escultura de arte y de imaginación de hombres” Hechos 17:29. 2. “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra no te inclinarás a ellas, ni las honrarás porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen y que hago misericordia a millares, a los que me aman, y guardan mis mandamientos” Exodo 20:4-6..
3. “Que no sea blasfemado el nombre de Dios” 1 Timoteo 6:1.. 3. “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano” Exodo 20:7..
4. “Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día”. “Por lo tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo [el de Dios], también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas” Hebreos 4:4,9-10.. 4. “Acuértate del día de reposo para santificarlo, seis días trabajarás, y harás toda tu obra mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día para tanto Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó” Exodo 20:8-11..
5. “Honra a tu padre y a tu madre” Mateo 19:19. 5. “Honra a tu padre y a tu madre, por que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” Exodo 20:12..
6. “No matarás” Romanos 13:9. 6. “No matarás” Exodo 20:13..
7. “No adulterarás” Mateo 19:18.. 7. “No cometerás adulterio” Exodo 20:14..
8. “No hurtarás” Romanos 13:9. 8. “No hurtarás” Exodo 20:15..
9. “No dirás falso testimonio” Romanos 13:9.. 9. “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” Exodo 20:16..
10. “No codiciarás” Romanos 7:7. 10. “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo” Exodo 20:17.

Los sacrificios ceremoniales y los ritos prefiguraban el futuro sacrificio de Jesús.

13. ¿Es la ley de Dios y la ley de Moisés una misma ley?

Respuesta:   No. No es la misma. Estudie las siguientes notas y compárelas cuidadosamente.

Nota: La ley de Moisés fue una ley temporal y ceremonial del Antiguo Testamento que regulaba entre otros, el sacerdocio, los sacrificios, el ritual, las ofrendas de comidas y bebidas. Todo esto prefiguraba la cruz. Los ritos y ceremonias de la ley de Moisés señalaban de antemano el sacrificio de Cristo. Cuando él murió, esta ley caducó. Pero los Diez Mandamientos la ley de Dios permanecen para siempre jamás. Véase Salmos 111:7-8. El hecho de que existan dos leyes aparece muy claro en Daniel 9:10-11.

Nota Especial: Tome nota de que la ley de Dios ha existido por lo menos todo el tiempo en que ha existido el pecado porque la Biblia dice que “donde no hay ley, tampoco hay transgresión [o pecado]” Romanos 4:15. De manera que la ley de los Diez Mandamientos de Dios existió desde el principio. Los seres humanos violaron esa ley. Debido al pecado, o sea a la violación de la ley, la ley de Moisés fue dada, o “añadida” Gálatas 3:16, 19 hasta que Cristo viniera y muriera. Entonces se trata de dos leyes: la ley de Dios y la ley de Moisés.

LEY DE MOISÉS
LEY DE DIOS
Llamada la “ley de Moisés” Lucas 2:22. Llamada la “ley de Jehová” Isaías 5:24.
Llamada “la ley … en orden a ritos” Efesios 2:15. Llamada la “ley real” Santiago 2:8.
Escrita por Moisés en un libro 2 Crónicas 35:12. Escrita por Dios sobre piedra Exodo 31:18 32:16.
Colocada a un lado del arca Deuteronomio 31:26. Colocada dentro del arca Exodo 40:20.
Terminó en la cruz Efesios 2:15. Permancecerá para siempre S. Lucas 16:17.
Añadida por causa del pecado Gálatas 3:19. Señala el pecado Romanos 7:7 3:20.
Contraria a nosotros Colosenses 2:14. No es penosa 1 Juan 5:3.
No juzga a nadie Colosenses 2:14-16. Juzga a todo el mundo Santiago 2:10-12.
Carnal Hebreos 7:16. Espiritual Romanos 7:14.
No perfeccionó a nadie Hebreos 7:19. Perfecta Salmos 19:7.

14. ¿Qué siente el diablo con respecto a los que guardan los Diez Mandamientos?

“El dragón [el diablo] se llenó de ira contra la mujer [la verdadera iglesia], y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios” (Apocalipsis 12:17). “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apocalipsis 14:12).

Respuesta:   El diablo odia a los que respetan la Ley de Dios, porque ésta es la pauta para una vida recta. Si usted resuelve seguir la norma presentada en la Ley de Dios, sentirá la ira del diablo. No es de sorprenderse que el diablo odie y se oponga a los que sostienen la ley de Dios. Pero resulta sorprendente y pasmoso oír a dirigentes de religión que niegan la vigencia de los Diez Mandamientos y menosprecian o disminuyen su importancia mientras al mismo tiempo respetan las tradiciones de los hombres. No es extraño que Cristo dijera: “¿Por qué vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestras tradiciones?” (Mateo 15:3, 9). Y David dijo: “Tiempo es de actuar, oh Jehová, porque han invalidado tu ley” (Salmos 119:126). Es hora de que la sociedad restaure la ley de Dios al lugar que le corresponde. Es insensato que esta generación indisciplinada presuma que puede violar impunemente la ley de Dios.


Preguntas Para Meditar

1. ¿No dice la Biblia que la ley era (o es) “defectuosa”?
No. La Biblia explica que el pueblo era el que tenía defectos (Hebreos 8:7, 8). Y en Romanos 8:3 dice que la ley “era débil por la carne”. Siempre el problema es el mismo. La ley es perfecta, pero el pueblo tenía defectos o debilidades. De manera que Dios hizo posible que su Hijo habitara en sus hijos, “para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros” (Romanos 8:4), a través de la presencia de Cristo en nuestras vidas.

2. Gálatas 3:13 dice que somos redimidos de la maldición de la ley. Explique en qué forma se produce esaredención.
La maldición de la ley es la muerte (Romanos 6:23). Cristo gustó la muerte por todos (Hebreos 2:9). Por lo tanto, él nos redimió de la maldición de la ley (la muerte), y en su lugar nos proporciona vida eterna.

3. ¿No nos enseñan Colosenses 2:14-17 y Efesios 2:15, que la ley de Dios quedó abolida en la cruz?
No. Estos dos pasajes se refieren a la ley “de los decretos” o de las “ordenanzas” o sea la ley de Moisés, que era la ley ceremonial que gobernaba el sistema de sacrificios y el sacerdocio. Todas estas ceremonias y este ritual prefiguraban la cruz y dejaron de tener vigencia en ocasión de la muerte de Cristo, pues Dios había añadido la ley de Moisés “hasta que viniese la simiente [Cristo]” (Gálatas 3:19, 16). Aquí no podía estar envuelta la ley de Dios, pues Pablo habló de ella como santa, justa y buena, muchos años después de la cruz (Romanos 7:7, 12).

4. La Biblia dice: “El cumplimiento de la ley es el amor” (Romanos 13:10). Además, en Mateo 22:37-40 se nos ordena amar a Dios y a nuestro prójimo, y termina con las palabras: “De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”. ¿No reemplazan estos preceptos a los Diez Mandamientos?
No. Los Diez Mandamientos dependen de estos dos mandamientos como nuestros diez dedos cuelgan de nuestras manos. Son inseparables. El amor a Dios hace que la observancia de los primeros cuatro mandamientos (que se refieren a nuestra relación con Dios) sea un placer. Y el amor a nuestro prójimo hace que observar los últimos seis (que conciernen a nuestros semejantes), sea un gozo. Cuando en realidad amamos a una persona, cumplir con sus órdenes nos resulta un gozo. Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). Es imposible amar al Señor y no guardar sus mandamientos, porque la Biblia dice: “Este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos” (1 Juan 5:3). “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él” (l Juan 2:4).

5. ¿No dice 2 Corintios 3:7, que la ley grabada en piedra “habrá de perecer”?
El pasaje dice que lo que había de perecer es la gloria del rostro de Moisés, y no la ley grabada en piedra. Vuelva a leer con cuidado todo el pasaje de 2 Corintios 3:3-9. El tema del contexto no es la anulación o el establecimiento de la ley, sino el cambio de ubicación de la ley, que debe ser transferida de las tablas de piedra a las tablas del corazón. Bajo el ministerio de Moisés, la ley estaba en tablas. Bajo el ministerio del Espíritu Santo, por medio de Cristo, la ley es escrita en el corazón (Hebreos 8:10). La ministración que Cristo hace de la ley es eficaz, porque él transfiere esa ley al corazón del cristiano. Así, la observancia de la ley llega a ser una delicia y una manera gozosa de vivir, porque el cristiano tiene verdadero amor tanto hacia Dios como hacia el hombre.

6. Romanos 10:4 dice que “el fin de la ley es Cristo”. Quiere decir que la ley ha tenido su fin, ¿no es así?
“Fin”, en este versículo, quiere decir “propósito” u “objeto, objetivo”, así como en Santiago 5:11. El significado es claro: conducir a los hombres a Cristo—donde encuentran justicia—este es el objetivo, el propósito, o fin de la ley.

7. ¿Por qué tantas personas niegan la vigencia de la ley de Dios y de sus requisitos?
“Por cuanto la mente carnal es enemistad contra Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros” (Romanos 8:7-9).

8. ¿Las personas justas del Antiguo Testamento, se salvaron por guardar la ley ?
No. Nadie se ha salvado por guardar la ley. Todos los que se salvaron través de las edades, se salvaron por gracia. Esta “gracia… nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos” (2 Timoteo 1:9). La ley sólo señala el pecado. Solamente Cristo puede salvar. Noé encontró gracia (Génesis 6:8). Moisés halló gracia (Éxodo 33:17). Los israelitas en el desierto hallaron gracia (Jeremías 31:2), Abel, Enoc, Abrahán, Isaac, Jacob, José, y muchos otros conocidos personajes del Antiguo Testamento fueron salvados por la fe, de acuerdo con Hebreos capítulo 11. Se salvaron porque miraron hacia el futuro y pusieron su fe y esperanza en la cruz. Nosotros nos salvamos al mirar hacia atrás, a la cruz. La ley es necesaria porque, como un espejo, revela la “suciedad” en nuestra vida. Sin ella, las personas siguen siendo pecadoras, pero no lo advierten. La ley no tiene poder salvador. Sólo puede señalar el pecado. Sólo Jesús puede salvar a una persona de sus pecados. Esto ha sido siempre cierto, aun en los días del Antiguo Testamento (Hechos 4:12; 2 Timoteo 1:9).

9. ¿Por qué preocuparse por la ley? ¿No es la conciencia una guía segura?
¡No! La Biblia habla de una mala conciencia, una conciencia contaminada, una conciencia cauterizada, y ninguna de éstas es segura. “Hay camino que al hombre parece derecho, empero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12). Dios dice: “El que confía en su propio corazón es necio” (Proverbios 28:26).

La fascinante profecía de las 2300 tardes y mañanas

daniel.fwEntre las 2.300 profecías de la Biblia, se encuentran más de diez profecías matemáticas exactas. Ellas pueden ser consideradas como el reloj de Dios, pues señalan diversos acontecimientos con exactitud cronométrica.

En este tema, encontrará una de esas cadenas proféticas, de fascinantes revelaciones, ya que se nos muestra: El desarrollo de la historia, reinos que se levantan y caen, el año del bautismo y de la muerte de Cristo, el tiempo cuando sería restaurada la verdad, echada por tierra por el anticristo, y el comienzo del tiempo del fin. ¡Una profecía que vale la pena conocer!

LA PROFECÍA DE DANIEL 8

En la primera parte de este capítulo, (Daniel 8: 3-9) encontramos una visión que tuvo Daniel junto al río Ulai. Primero ve un carnero que tenía dos cuernos, de los cuales uno era más alto que el otro, y hería en diversas direcciones. Luego aparece un macho cabrío con un solo cuerno entre sus ojos, con gran velocidad, de modo que ni tocaba la tierra. Derribó al carnero y se engrandeció. Estando este cuerno en su mayor fuerza aquel gran cuerno fue quebrado y sucedieron cuatro en su lugar. Luego salió un “cuerno pequeño que creció mucho al sur, y al oriente y hacia la tierra gloriosa”.

danielvisEn el mismo capítulo está la explicación que le dio el ángel (vers. 15- 16). El carnero representa “…los reyes de Media y de Persia.” El hecho que hería con sus cuernos al poniente, norte y sur, muestra que sus conquistas se extendieron hacia Grecia, Asia menor (norte) y Egipto (al sur). Es interesante considerar que esta profecía fue dada en el año 550 a.C. cuando aún gobernaba Babilonia. El macho cabrío: “…es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero. Y en cuanto al cuerno que fue quebrado, y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarán, aunque no con la fuerza de él.” Vers. 21-22.

El rey primero mencionado, fue Alejandro Magno. “No tocaba el suelo” alude a su gran velocidad de conquista. En solamente 8 años se adueñó del mundo conocido de entonces. Sus dominios se extendieron hasta la India. En su mayor fuerza, -su apogeo- Alejandro murió. Los cuatro cuernos son sus cuatro generales que ocuparon su trono, dividiéndose el reino en cuatro partes: Macedonia, Tracia, Siria-Babilonia y Egipto. Del cuerno pequeño dice: “…que creció mucho al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa…” “Aún se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos, y por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra… y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso y prosperó”. “…destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos.” Vers. 9-12, 23-25.

Este cuerno que creció mucho, se refiere a Roma en su doble aspecto: la Roma pagana y la Roma cristiana.

Creció mucho: Sus conquistas se extendieron: Al oriente hacia Grecia y Asia. Al sur, África, Cartago y Egipto. La tierra gloriosa se refiere a Palestina.

Su santuario echó por tierra (vers. 11): Roma se levantó contra el Príncipe de los ejércitos, o sea, Cristo.

En el año 70, los ejércitos romanos destruyeron a Jerusalén.

La Roma cristiana o papal es la continuación de la Roma pagana de los césares. La profecía menciona que: “Destruirá a los santos” (vers. 24) Esto se cumplió por medio de la Inquisición, en la que murieron millones de personas por no compartir la religión oficial.

Luego dice “por él fue quitado el continuo sacrificio” (vers. 11). Por medio de Cristo somos justificados, pues Él intercede por nosotros, pero, la iglesia habla de una serie de mediadores humanos en lugar de Jesús. Con la institución de la misa, en la que el sacerdote se convierte en un intercesor y la enseñanza de la justificación por obras, ha desplazado a Jesucristo.

Echó por tierra la verdad e hizo cuanto quiso, y prosperó: Cambió la ley de Dios; instituyó el domingo en lugar del sábado de la Biblia e introdujo mandamientos humanos.

Luego surge la pregunta: “¿Hasta cuándo durará… la prevaricación…” (vers. 13), en otras palabras: ¿Hasta cuándo va a ocultar este poder la verdad del continuo, o sea, la mediación continua y única de Cristo en favor del pecador? ¿Hasta cuándo será perseguido el pueblo de Dios?

  • ¿Hasta cuándo sería echada por tierra la verdad, o sea pisoteada la ley de Dios?
  • ¿Hasta cuándo va a demorar el juicio?
  • ¿Cuál fue la respuesta?

“Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas, luego el santuario será purificado.” Vers. 14 ¿A qué tiempo se refieren esas 2.300 tardes y mañanas?

diagrama2300dias

“Entiende, hijo de hombre, porque la visión es para el tiempo del fin… es para muchos días.” Daniel 8:17 ú. p., 19, 26.

Una de las claves para la interpretación profética, es considerar cada día un año. “…día por año te lo he dado” (Ezequiel 4:6; Números 14:34), de modo que se trata de 2300 años.

El ángel había explicado a Daniel el significado de las bestias, pero no la visión de las 2.300 tardes y mañanas. El no comprenderlo, lo preocupó hasta enfermarlo. Vers. 26-27.

REVELACIONES CLAVES EN LA VISIÓN DE DANIEL 9

Después de una ferviente oración en la que Daniel se humilla ante Dios, llega la respuesta. (Daniel 9:20-23) la explicación detallada de los 2.300 años mencionados en el capítulo anterior.

“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo…” Daniel 9:24. En otras palabras están cortadas de los 2.300, y es el tiempo en que Dios aún reconocería a los judíos como su pueblo. ¿Cuántos años reales son 70 semanas proféticas? Si usamos la clave bíblica: 1 día = 1 año sería: 70 semanas por los siete días de la semana = 490 días proféticos, o sea, años.

¿Qué sucedería durante esos 490 años, el período de gracia para el pueblo judío?

“…poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los Santos.” Daniel 9:24.

Jesús cumplió esto: Al expiar nuestros pecados mediante su sacrificio y sellar la profecía al cumplirse las 333 predicciones que habían sido hechas sobre Él. Él es el Santo de los Santos que fue ungido, ya que la palabra Cristo significa: “Ungido”.

¿Cuándo comenzarían a contarse los 2.300 años y las 70 semanas que eran parte de ellos?

“Sabe, pues y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar a Jerusalén…” Daniel 9:25.

El punto de partida de estos cálculos matemáticos, es el año 457 a.C. (tercer trimestre), cuando Artajerjes rey de Persia, firmó la orden de restaurar la ciudad de Jerusalén. (Esdras 7:7 y Esdras 6:14). Jerusalén estaba desierta, los judíos estaban desterrados en Babilonia.

¿En qué año terminan las 2.300 tardes y mañanas?

Hasta el año cero, tenemos 456 años y un trimestre. Para completar los 2.300 años, nos faltan 1.843 años, y tres trimestres, lo cual nos coloca en el tercer trimestre del año 1.844, de nuestra era. En conclusión, desde el tercer trimestre del año 457 a.C. hasta el tercer trimestre del año 1.844 d.C., tenemos exactamente 2.300 años. El año 1.844 es el punto final, del largo período profético.

LAS PROFECÍA DE LAS 70 SEMANAS

El período de las 70 semanas, o sea, los 490 años está seccionado en varias partes, para marcar diversos acontecimientos.

¿Cuántas semanas habría hasta el Mesías?

“…hasta el Mesías, Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.” Daniel 8:25 – Siete semanas son 49 días, o pero como son días proféticos los consideramos 49 años. Fue el tiempo utilizado en reconstruir el templo y los muros de Jerusalén. ¿A qué año llegamos? Al 408 A.C. (407 y un trimestre).

Para llegar al año del bautismo de Cristo calculamos: 62 semanas por siete, es igual a 434 días proféticos o sea años literales. Descontemos esos años en nuestro diagrama a partir del año 407 (y un trimestre). Nos queda un saldo de 26 años (y tres trimestres). Nos ubica en el año 27 de nuestra era, año en que Jesucristo fue bautizado. “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su hijo…” Gálatas 4:4.

¿En qué año sería crucificado Jesús?

“Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías… Y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda…” Daniel 9:26-27.

Sería después de las 62 semanas. Para completar las 70 semanas, nos quedaba una semana (siete años). ¿Qué sucedería en esa última semana o siete años? Las 62 semanas terminaban en el año 27. Sumando 7 años, se llega al año 34. A la mitad de la semana, cesarán el sacrificio y la ofrenda. Esto fue en el año 31, exactamente en el mes de Nisán, del calendario hebreo, que corresponde a Abril en el nuestro, en la víspera de la pascua judía. Jesucristo fue crucificado en esa fecha. Primavera del año 31, por orden de Pilatos ¡Cuán exacta es la profecía bíblica!

Terminarían los sacrificios, porque ellos prefiguraban a Jesús. Al morir Él por nuestros pecados, ya no necesitamos derramar sangre de animales. En esa ocasión, el velo del templo se rasgó en dos. (Mateo 27:52).

El plazo concedido a Israel como pueblo de Dios termina al final de las 70 semanas, o sea, 490 años. Este período finaliza en el año 34 d.C. Durante los 3 años y medio después de la muerte de Jesús, se predicó el evangelio exclusivamente a los judíos. En ese tiempo, comenzó una terrible persecución de los judíos contra los cristianos, siendo Esteban, el primer mártir cristiano.

¿Qué sucedería con la ciudad de Jerusalén?

“…y el pueblo de un príncipe que ha de venir, destruirá la ciudad y el santuario…” (vers. 26).

Los ejércitos romanos sitiaron la ciudad de Jerusalén en el año 70 y después de reducirla por hambre, fue tomada por asalto, quemada, y destruida. Más de un millón de sus habitantes fueron muertos.

La exactitud de la profecía bíblica, especialmente estas predicciones matemáticas, son el sello de garantía de la veracidad bíblica y la comprobación irrefutable que la Biblia es inspirada por Dios.

La profecía de las 70 semanas es la prueba más clara e inconfundible de que Jesucristo fue el Mesías prometido. No hay excusa para no creer.

El fin de los 2.300 años, en 1.844, nos señala el tiempo de la restauración de la verdad y de la purificación del santuario. ¿Qué significa eso? Para comprenderlo, debemos estudiar el ritual ordenado por Dios en el santuario, del Antiguo Testamento especialmente el gran día de la reconciliación.

LA PURIFICACIÓN DEL SANTUARIO TERRENAL

Dios ordenó: “Y harán un santuario para mí y habitaré en medio de ellos” Éxodo 25:8.

Desde que el hombre pecó, era necesario derramar la sangre de un animal inocente que sustituya al pecador culpable para recibir perdón “…y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.” Hebreos 9:22. Dios había dicho “El día que del árbol comieres morirás.” El hombre pecó, fue condenado a muerte, pero Cristo se ofreció a morir en su lugar. Hasta que ese momento llegara, moría un animal por cada pecado, en figura hacia Cristo ( Hebreos  9:9).

En el Santuario construido en el desierto había dos divisiones, separadas por un velo: El lugar Santo y el Santísimo.

Al lugar santo entraban “los sacerdotes continuamente para hacer los oficios del culto.” Hebreos 9:6.

En Levíticos 4 se nos presenta diversas clases de pecados:

Si una persona o un anciano del pueblo pecaban, debía de traer un animal perfecto, colocar sus manos sobre él -transfiriendo su culpa- y matarlo. Luego el sacerdote tomaba de esa sangre, mojaba en los cuernos del altar y vertía el resto al pie del mismo.

Si un sacerdote o la congregación de Israel pecaban, debía tomar de la sangre del sacrificio y entrar al lugar santo rociando hacia el velo. Así transfería la culpa al santuario.

Al lugar santísimo entraba “sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre…” Hebreos 9:7.

En el gran día de la expiación era purificado el santuario. Primeramente sacrificaba el sacerdote, un becerro por sí y su familia. Luego tomaba dos machos cabríos, y tiraban suerte sobre ellos, uno por Jehová y otro por Azazel, símbolo de Satanás. El que representaba a Jesús era Sacrificado. Tomaba de esa sangre y entraba al lugar Santísimo, con una nube de incienso, y rociaba con su dedo 7 veces hacia el propiciatorio -el arca del pacto- símbolo del trono de Dios. Allí estaba la luz llamada SHEKINAH, de la presencia divina. La ley quebrantada exigía la muerte del pecador, pero sobre la ley estaba el propiciatorio. Cuando el pontífice esparcía la sangre, la misericordia y el perdón quedaban concedidos. De esa forma, el velo quedaba limpio por la presencia de Dios en ese lugar, y el pueblo quedaba perdonado (Levítico 16:16). Luego traían el macho cabrío vivo, y el sumo sacerdote colocando sus dos manos, confesaba sobre él todos los pecados y lo llevaban al desierto.

EL SANTUARIO CELESTIAL

El santuario terrenal era solamente una proyección, “…de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor y no el hombre.” Hebreos 8:1-2.

Era una “…figura o sombra de las cosas celestiales”, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: “Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.” Hebreos 8:5.

¿Quién es el Sumo Sacerdote del santuario celestial?

“Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios.” Hebreos 9:24.

“Y el templo de Dios fue abierto en el cielo” (Apocalipsis 11:19) y Cristo fue visto allí con ropas sacerdotales (Apocalipsis 1:12-15) caminando entre los candeleros. Se presenta con el incensario ante el altar recibiendo las oraciones de los santos -en la figura de un ángel- (Apocalipsis 8:3-4).

¿Qué sangre ofreció Él?

“Y no por sangre de macho cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención” Hebreos 9:12.

En Apocalipsis, se menciona un Cordero como inmolado. (Apocalipsis 5:6; 13:8)

Él limpia nuestra conciencia “de obras muertas”, o sea, pecados antiguos “con mejores sacrificios” intercediendo “ahora por nosotros ante Dios” ( Hebreos  9:14, 23-24).

En el Antiguo Testamento, se hacía la expiación por los pecados del pueblo en una fiesta especial, una vez al año. Esto era en realidad un acto de juicio. El sumo sacerdote entraba al Lugar Santísimo para interceder por el pueblo y cuando Dios limpiaba milagrosamente el velo manchado de sangre eran perdonados los pecados del pueblo.

Del mismo modo existe un tiempo especial de juicio en el cielo, para considerar nuestros casos, en el Lugar Santísimo, o sea ante el Padre mismo donde Cristo intercede a nuestro favor.

EL JUICIO INVESTIGADOR

“Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o mala.” Eclesiastés 12:14 (2 Corintios 5:10).

Cuando venga Jesucristo, despierte a sus muertos y lleve a los salvos, ya estará decidido quién se salva y quién se pierde.

De modo que antes se habrá llevado a cabo un juicio investigador. ¿Cuándo será eso?

Existe un día determinado. “Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia” Hechos 17:31 p.p.

El profeta Daniel vio en visión el Juicio Investigador “…el Juez se sentó y los libros fueron abiertos…y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el anciano de días…” (Daniel 7:9-10, 13-14).

Nuestros pecados están registrados en el Santuario de Dios. Se necesita un Juicio Investigador y una obra de purificación. ¿Cuándo comenzaría? “Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado” Daniel 8:14. Hemos comprobado anteriormente que estos 2300 días proféticos o sea años reales terminan en el año 1844. De modo que:

  1. Es el comienzo del tiempo del fin.
  2. Es la fecha del restablecimiento de la verdad echada por tierra por el anticristo. Se comienzan a predicar estas solemnes verdades.
  3. Es el comienzo de la séptima y última iglesia: Laodicea.
  4. Es el comienzo del Juicio Investigador en el cielo, la purificación del Santuario, para saber quién se salva y quién se pierde, antes de la Venida de Jesús.

PRONTO TERMINA EL TIEMPO DE GRACIA

Jesús arrojará el incensario (Apocalipsis 8:5) y ya no habrá intercesor. Él exclamará: “El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el santo santifíquese todavía.” Apocalipsis 22:11.

Nuestras palabras, hechos y hasta los motivos son juzgados. ¡No existe una segunda oportunidad para los que no se arrepienten hoy! (Jeremías 2:22).

¡En este momento puede estarse decidiendo su destino! La norma del juicio será la ley de Dios. Jesús está ansioso por Justificarnos, declararnos salvos por sus méritos. Pero hay sólo un camino: entregarnos a Él. ¿Lo contratarás hoy como tu abogado y defensor dándole tu corazón?

El uso de pantalones en la mujer a la luz de los Testimonios

11999010_10206458513838291_7543986819875907677_n“Vi que los que adoptan el traje norteamericano han revertido la orden de Dios y han desobedecido sus instrucciones especiales. Se me refirió a (Deuteronomio 22:5): ‘No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que lo hace’.Es una vestimenta inmodesta, totalmente inapropiada para los modestos y humildes seguidores de Cristo. 1TI 402.4

“Existe una creciente tendencia de hacer que la vestimenta y la apariencia de las mujeres se parezcan lo más posible a las de los hombres; pero Dios considera esto una abominación. ‘Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia’ 1 Timoteo 2:9. 1TI 403.1

“Con la así llamada reforma del vestido avanza un espíritu de liviandad y osadía que armoniza plenamente con el estilo del vestido. La modestia y la reserva desaparecen de muchos cuando adoptan ese estilo de vestido. Se me mostró que Dios desea que adoptemos un proceder consecuente y lógico. Si las hermanas adoptan el traje norteamericano, destruirán su influencia personal y también la de sus esposos. Se convertirán en el hazmerreír de la gente. Nuestro Salvador dice: ‘Vosotros sois la luz del mundo’.Mateo 5:14. ‘Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos’. vers. 16. Existe una gran obra que debemos hacer en el mundo, por lo que Dios no quiere que adoptemos un comportamiento que disminuya o destruya nuestra influencia”. 1 TI, 403

12002095_10206458513158274_8900771043307391761_n“Existe otro estilo de vestir que ha sido adoptado por un grupo de damas que se denominan reformadoras de la vestimenta. Imitan la forma de vestir de los hombres lo más cerca que pueden. Usan el sombrero, los pantalones, el chaleco, el vestón y las botas, y esta última prenda es la parte más sensata del traje. Quienes adoptan y promueven este estilo de vestir llevan la así llamada reforma de la vestimenta a extremos muy objetables. El resultado será confusión.

Dios estableció que debía haber una clara distinción entre la ropa de los hombres y la de las mujeres, y ha considerado este asunto de suficiente importancia para dar instrucciones específicas concernientes a ella; porque si hombres y mujeres llevaran la misma ropa, eso causaría confusión y un gran aumento de la conducta delictuosa.” 1 TI, 405

“‘El vestido debiera llegar hasta poco más abajo de la parte de arriba de la bota, pero debiera ser suficientemente corto para evitar el sucio suelo de la vereda y la calle, sin que sea necesario levantarlo con la mano’. Algunos han sostenido que cuando digo ‘la parte de arriba de la bota’ quiero decir la parte de arriba de las botas como las que usan los hombres. Pero al hablar de ‘la parte de arriba de la bota’ me refería a la parte superior de la bota de mujer o botín. Si hubiera pensado que se me interpretaría mal habría escrito con más detalle. Si las mujeres tuvieran la costumbre de usar botas altas como las de los hombres, podría ver excusa suficiente para esta equivocación. Creo que la redacción del texto es muy clara, de modo que nadie necesita confundirse. Tenga la bondad de volver a leer: ‘El vestido debiera llegar hasta poco más abajo de la parte superior de la bota’. Y ahora considere la frase que completa lo anterior: ‘Pero debiera ser suficientemente corto para evitar el sucio suelo de la vereda y la calle, sin que sea necesario levantarlo con la mano. Un vestido aún más corto que esto sería decoroso, conveniente y saludable para las mujeres cuando realizan los trabajos hogareños, y especialmente para las que tienen que hacer trabajos al aire libre’. 1TI, 407-408

12002259_10206458512838266_4491989300676063680_nMis conceptos tenían el objeto de corregir la moda actual, el vestido extremadamente largo que arrastra por el suelo, y también corregir el uso de vestido exageradamente corto que llega hasta las rodillas, que es usado por cierta clase de mujeres. Se me mostró que debemos evitar ambos extremos. Al usar un vestido que llegue hasta la parte superior del botín de mujer eludiremos los males del vestido extremadamente largo, y también los males y la notoriedad del vestido exageradamente corto. 1TI 408.2

“En este estilo de vestir se ha cambiado la orden de Dios y sus instrucciones especiales no se han tomado en cuenta. ‘No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace’.Deuteronomio 22:5. Dios no quiere que su pueblo adopte este estilo de vestir. No es ropa modesta y no es adecuada para mujeres modestas y humildes que profesan ser seguidoras de Cristo. Las prohibiciones de Dios son consideradas livianamente por los que abogan por la eliminación de las diferencias en el estilo de vestir entre hombres y mujeres. La posición extrema adoptada por algunos reformadores de la manera de vestir perjudica su influencia.” 1TI, 405

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